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EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

Portada de la 2da edición (2002) de Los hechos de la arquitectura realizada entre la Pontificia Universidad Católica de Chile (Ediciones ARQ) y Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Central de Venezuela

LOS HECHOS DE LA ARQUITECTURA

Fernando Pérez Oyarzun/Alejandro Aravena/José Quintanilla Chala

2da edición

Coeditores: Pontificia Universidad Católica de Chile (Ediciones ARQ)/Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Central de Venezuela

2000 ejemplares

2002

Con el libro Los hechos de la arquitectura Ediciones ARQ, editorial de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Chile, abre en 1999 una serie de publicaciones que buscaban dotar al estudiante de arquitectura de una bibliografía que lo acompañara en la comprensión inicial de la disciplina que decidieron profesar. Le siguieron dentro de esta línea, formando una pequeña colección que guardó el mismo formato (21.00 x 17.50 cms.) y similares criterios de diagramación, todos profusamente ilustrados con fotografías, planos, dibujos y láminas a plena página en sepia y blanco y negro: Guillermo Jullian. Obra abierta (2000) de Rodrigo Pérez de Arce; La ciudad no es un hoja en blanco. Hechos del urbanismo (2000) de Josep Parcerisa y María Rubert de Ventós; y El lugar de la arquitectura (2002) y Material de arquitectura (2003) teniendo ambos a Alejandro Aravena como editor.

Primeros cinco números de la Colección Teoría y Obra de Ediciones ARQ. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Los hechos de la arquitectura (1999), Guillermo Jullian. Obra abierta (2000), La ciudad no es un hoja en blanco. Hechos del urbanismo (2000), El lugar de la arquitectura (2002) y Material de arquitectura (2003)

Vale la pena acotar que Ediciones ARQ nace en 1980 a partir de la revista ARQ, primera publicación periódica de arquitectura en castellano en ser acreditada con la categoría ISI (siglas del Institute for Scientific Information, hoy conocida como Web of Science o WoS). Desde entonces ARQ se ha publicado regularmente, alcanzando su actual ritmo cuatrimestral en 1995. Nueve años después de la fundación de la revista se publicó el primer libro editado por ARQ, iniciando una producción que hoy alcanza más de 100 títulos dedicados a la arquitectura y el urbanismo. Por tanto, Los hechos de la arquitectura, sin ser la primera, si se constituye en una de las apuestas editoriales pioneras de Ediciones ARQ para lo cual contó con el sólido trabajo del equipo conformado por Fernando Pérez Oyarzun, Alejandro Aravena y José Quintanilla Chala todos profesores de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos (FADEU) -antigua Facultad de Arquitectura y Bellas Artes- de la PUC de Chile.
Tal y como se recoge en el texto preparado por los editores:Este libro está destinado en primer lugar a estudiantes y profesores de arquitectura y, en segunda instancia, a profesionales y personas interesadas. En él se propone mostrar los problemas fundamentales que constituyen la materia de la arquitectura, asumiendo el punto de vista de la generación y desarrollo del proyecto.

Para ello se recurre en lo fundamental a casos especialmente significativos, que muestran desde diversos ángulos algunos de los problemas que la arquitectura se ha planteado a lo largo de la historia.

Estos casos analizados y descritos en el libro (que incluyen el Panteón de Roma, la Alhambra y el Pabellón de Barcelona, entre otros), cuentan con una cualificada información gráfica y referencias bibliográficas que permiten profundizar su estudio. Los complementan una serie de ensayos introductorios y una breve antología de textos teóricos”.

Por otro lado, Miguel Laborde en la reseña del libro aparecida en El Mercurio el 8 de julio de 2000, rescata el hecho de que los autores hayan incluido al arquitecto chileno Juan Borchers (1910-1975) y su pensamiento dentro de la selección de obras que el libro presenta, para quien “La arquitectura no son los edificios sino la vida”. Ello permite a Alejandro Aravena explicar la exaltación de un arquitecto “capaz de hacer una lectura exhaustiva de la realidad para conciliar forma y vida, y cuyas obras entran en resonancia con la realidad amplificándola e intensificándola, más interesadas en los hechos de los hombres que en los recintos y las formas”.

Páginas interiores de la segunda parte (OBRAS) del libro Los hechos de la arquitectura

Podríamos considerar que el libro está estructurado en tres partes: la primera se encuentra conformada por una “Introducción” y tres “Ensayos”: Ensayo I “Los hechos de la arquitectura” de Alejandro Aravena; Ensayo II “La palabra y la figura” de Fernando Pérez; y Ensayo III “Forma, materia, uso, lugar” también de Fernando Pérez.

La segunda parte la integran las OBRAS que son objeto de estudio, documentación y análisis las cuales son identificadas a través de una sugerente frase que las sintetiza: PARTENÓN, Atenas, Grecia, “La medida de todo arte”; PANTEÓN, Roma, Italia, “La construcción del espacio unánime”; SANTA SOFÍA (Agia Sofia), Estambul, Turquía, “El debate oriental entre planta central y basilical”; CONJUNTO DE PISA, Plaza de los Milagros, Pisa, Italia, “El campo de juego”; CATEDRAL DE CHARTRES, Chartres, Francia, “La piedra y la luz”; ALHAMBRA, Granada, España, “El jardín de las habitaciones que se bifurcan”; ESCALERA BIBLIOTECA LAURENZIANA, Florencia, Italia, “La arquitectura como cuerpo”; IGLESIA DEL REDENTOR, Venecia, Italia, “Gramática y contraluz”; BASÍLICA DE SAN PEDRO, Roma, Italia, “Operación de proyecto”; MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, España, “Poética de la figura cúbica”; LOS ZÓCALOS DEL ZÓCALO, Ciudad de México, México, “Espacio público: permanencia y cambio”; PALACIO DE VERSALLES, Versalles, Francia, “El dominio del horizonte”; CENOTAFIO A LA MEMORIA DE NEWTON, Proyecto, “Geometría de la inmensidad”; PABELLÓN ALEMÁN, Exposición Universal 1929, Barcelona, España, “Simetría y horizonte”; VILLA SAVOYE, Poissy, Francia , “El paseo y el cubo”; CASA EN LA CASCADA, Pennsylvania, Estados Unidos, “Del paisaje como espectáculo a la naturaleza como orden”; MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y SALUD, Río de Janeiro, Brasil, “Una plaza y un palacio de cristal”; COOPERATIVA DE SERVICIOS ELÉCTRICOS, Chillán, Chile, “La física y la carne”; IGLESIA DEL MONASTERIO BENEDICTINO, Santiago de Chile, “Dos cubos de luz”; y YALE CENTER FOR BRITISH ART, Universidad de Yale, Estados Unidos, “El expresivo silencio de la trama”.

La tercera parte titulada LA PALABRA DE LOS ARQUITECTOS congrega, mediante citas y textos escogidos, a: Vitruvio Polión, Marco Lucio; Alberti, León Batista; Laugier, Marc Antoine; Boullée, Etienne-Louis; Ruskin, John; Viollet-Le Duc, Eugéne Emmanuel; Le Corbusier; Mies Van der Rohe, Ludwig; Gropius, Walter; y Kahn, Louis.

Cierra la publicación con la Bibliografía y un Índice Analítico.

Los autores de Los hechos de la arquitectura. De izquierda a derecha: Fernando Pérez Oyarzun, Alejandro Aravena y José Quintanilla Chala

Sobre los autores, brevemente podemos señalar que Fernando Pérez es profesor titular adjunto de la FADEU, se tituló de arquitecto en la PUC de Chile en 1977 y es Doctor Arquitecto de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, UPC, 1981. Ha sido Director de la Escuela (1987-1990), Decano (1990-2000) y una figura clave en las últimas décadas a la hora de posicionar a la teoría y la historia como fundamentos del ejercicio de la arquitectura en Chile, definiendo la relación entre reflexión y práctica como una condición fundamental para generar una producción arquitectónica de calidad.

Alejandro Aravena es profesor asociado de la FADEU, se tituló de arquitecto en la PUC de Chile en 1992 y es Premio Pritzker 2016. En 1993 estudió Historia y Teoría en la IUAV, y grabado en la Accademia di Belle Arti di Venezia. En 1994, estableció su propia oficina, Alejandro Aravena Arquitectos. Desde 2000 hasta 2005, fue profesor en la Universidad de Harvard, donde fundó ELEMENTAL junto con Andres Iacobelli. En 2010 fue nombrado miembro internacional del Royal Institute of British Architects e identificado como uno de los 20 nuevos héroes del mundo por la revista Monocle.

José Quintanilla al igual que Aravena es profesor asociado de la FADEU, se tituló de arquitecto en la PUC de Chile en 1993 y es Doctor Arquitecto de la Universidad Politécnica de Cataluña, 2004. Desde 2010 ejerce la docencia en la Escuela de Arquitectura de la PUC de Chile donde tiene a cargo cursos de Teoría y de Proyectos. Ha sido profesor invitado en diferentes universidades latinoamericanas y españolas y ha ejercido con éxito la profesión habiendo obtenido diferentes distinciones.

Portada y contraportada de la tercera edición (2007) de Los hechos de la arquitectura asumida por Ediciones ARQ

Desde su aparición en 1999 Los hechos de la arquitectura se convirtió rápidamente en libro de referencia y de orientación para los interesados en iniciarse dentro de la historia y la teoría de la arquitectura hasta el punto de agotar su primera edición en dos años. En ese momento, gracias a las excelentes relaciones que se habían establecido entre las escuelas de arquitectura de la PUC de Chile y la Universidad Central de Venezuela (UCV), por iniciativa del profesor José Rosas Vera (en aquel momento Director de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo -FAU- de la UCV) y con el aval del Consejo Editorial de Ediciones ARQ encabezado por la profesora Montserrat Palmer (quien a su vez era la Decana de la Facultad de Arquitectura de la PUC de Chile), se propone emprender en conjunto la segunda edición con un tiraje de 2000 ejemplares. En ella, además de incluirse los sellos distintivos de ambas instituciones, se incorpora una presentación integrada por textos de los directores de ambas escuelas (Juan José Ugarte de la PUC de Chile y José Rosas Vera de la UCV) y del entonces decano de la FAU UCV, Azier Calvo Albizu, en los que se valoraba la importancia de la alianza lograda (inédita dentro de la historia editorial de la FAU UCV) en torno a una publicación de gran significado y calidad que inmediatamente se convirtió en libro de texto de la asignatura Teoría de la Arquitectura. A esta segunda edición de 2002 (cuya portada colocamos para encabezar la nota) se le añadieron diez páginas, que sumadas a las 298 de la primera de 1999 alcanzó en total las 308. El resto de la impresión se mantuvo sin alteraciones. El haberse lanzado en dos escuelas y países distintos a la vez hizo que el resultado de esta excepcional sociedad PUCChile-UCV se agotara rápidamente obligando a Ediciones ARQ a llevar adelante una nueva reimpresión (la tercera) en el año 2007.

A modo de cierre de esta reseña bien vale rescatar parte de las palabras con que los autores introducen el libro que nos ha ocupado: «Es posible afirmar que Los hechos de la Arquitectura emerge como un texto fundacional en nuestra tarea de formar arquitectos, especialmente en lo que atañe al arranque del aprendizaje de la disciplina y en la implantación de contenidos de diversos planes de estudio en nuestro continente. Nuestra misión académica, radica por tanto en preparar al estudiante para develar y aprehender el espacio en que el hombre vive, entender la génesis de ese espacio habitado, sus modos, costumbres y ritos, de modo que su comprensión critica les posibilite la creación de uno nuevo. Entender entonces, desde el inicio de la carrera, a través de casos especialmente significativos de la arquitectura -contando para ello con un marco teórico que posibilite reflexionar, cómo se genera la arquitectura y de que modos se produce la actividad especifica del arquitecto- permitirá potenciar un conocimiento del edificio en tanto solución concreta, materia, uso y lugar, en simultáneo con un conocimiento de los problemas arquitectónicos que en esta obra la disciplina se plantee.»

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 202

Dentro de la programación pautada por el Departamento de Extensión Cultural de la FAU UCV para el año 1964, la exhibición “4000 años de arquitectura mexicana” contó con un particular espacio durante los meses previos a las vacaciones académicas. Organizada con el apoyo de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) y el respaldo de la Embajada de México en Venezuela, la muestra logró una importante cobertura tal y como se refleja en las páginas 53 y 54 de la revista PUNTO nº 18, junio 1964.

Abierta el 22 de junio, se trataba de una gran exposición documental itinerante que abarcaba 4 milenios de arquitectura de una de las culturas más antiguas e influyentes dentro del contexto latinoamericano. La integraban trescientas treinta y tres reproducciones y se planteó como aporte a la conmemoración del cincuentenario de la Revolución Mexicana (1910-1924). Estuvo precedida y respaldada por la edición en 1956 de un importante libro cuatrilingüe de 330 páginas que llevaba por nombre el mismo que el de la muestra, realizado por el Colegio Nacional de Arquitectos de México (presidido por Pedro Ramírez Vásquez quien estuvo a cargo de la publicación) y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos e impreso por Libreros Mexicanos Unidos.

1. Libro-catálogo de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana», Sociedad de Arquitectos Mexicanos y Colegio Nacional de Arquitectos de México impreso por Libreros Mexicanos Unidos (1956).

Para contextualizar el momento en el que la exposición se concibe y la aparición del libro que la acompaña, nada mejor que recurrir al artículo “Palimpsestos constructivos. La impronta del pasado prehispánico en la modernización mexicana”, publicado por Cristóbal Andrés Jácome en la revista Caiana nº4 (2014) que se puede visitar en http://caiana.caia.org.ar/template/caiana.php?pag=articles/article_1.php&obj=152&vol=4: “En otoño de 1955 cambia el rumbo de los arquitectos en el poder. Carlos Lazo muere en un accidente aéreo el 5 de noviembre, lo cual marca el ascenso definitivo de Ramírez Vázquez en el panorama político-arquitectónico. Ramírez Vázquez reemplazó a Lazo como Presidente de la Sociedad Mexicana de Arquitectos, puesto que le otorga la posibilidad de organizar la exposición ‘4000 Años de Arquitectura en México’ presentada en la embajada mexicana en París gracias al entonces embajador de México en Francia Jaime Torres Bodet. La exhibición se hizo acreedora al ‘Gran Premio de Honor’ otorgado por la Sociedad de Artistas Franceses y en 1956 la Sociedad de Arquitectos Mexicanos publicaría su extenso libro-catálogo el cual contiene únicamente un párrafo de texto a cargo de Ramírez Vázquez y un extenso recorrido fotográfico que inicia con la pirámide de Cuicuilco y finaliza con tomas abiertas de Ciudad Universitaria. En conjunto se trata del cúmulo de imágenes en blanco y negro que desde una mirada enaltecedora, haciendo uso del contrapicado para observar los edificios, muestra el devenir histórico lineal de las construcciones mexicanas. A partir de entonces y hasta 1963 la exposición de fotografía arquitectónica viajaría a diversas embajadas de México en el mundo, reforzando un imaginario del progreso y la modernización a través de construcciones.”

Complementariamente, Jácome acota: “El guión curatorial de ‘4000 Años de Arquitectura en México’ no fue distinto a aquella exposición de 1952 en Ciudad Universitaria. Consistió en una reelaboración de ese montaje cuyos paneles fotográficos ofrecían la narrativa continua de las construcciones arquitectónicas del pasado y presente.”

Ahondando en detalles, en el libro Gonzalo Villa Chávez. Arquitecto, restaurador, acuarelista, publicado por la Universidad de Colima bajo la Coordinación General de Luis Ignacio Villagarcía (2006), y más precisamente en el capítulo titulado “La construcción de un arquitecto” a cargo de Guillermo García Oropeza, nos encontramos con que al referirse al colonial mexicano toca de soslayo la exposición y el libro-catálogo que nos ocupan de la siguiente manera: “Y por cierto que el colonial mexicano de las décadas revolucionarias nunca fue, seguramente, aceptado por el Establishment arquitectónico y así en un documento histórico muy significativo que fue el ambicioso volumen llamado (con mucho optimismo) 4000 años de arquitectura mexicana que fue publicado con bombo y platillo por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos …, no aparece, ni para remedio ninguna obra del colonial mexicano …”, y complementa: “Así que la Revolución no encontró nada mejor para expresarse arquitectónicamente que el neoazteca o el colonial y así hubo que esperar hasta que Miguel Alemán nos trajera, con la utopía del desarrollo, el triunfo de la arquitectura moderna”.

La relevancia del libro y la exposición dentro del panorama crítico mexicano es resaltado por Gustavo López Padilla, quien en el blog Navegando la arquitectura publica el 17 de marzo de 2017 “Crítica en la arquitectura mexicana contemporánea” (https://navegandolaarquitectura.wordpress.com/2017/03/17/critica-en-la-arquitectura-mexicana-contemporanea/), donde señala: “En nuestro país todavía no existe una tradición consolidada de lo que tiene que ver con la documentación histórica y menos aún con lo que se refiere a la critica arquitectónica y urbana. Por mucho tiempo en términos de historia de la arquitectura moderna mexicana el libro Arquitectura Mexicana Contemporánea de Israel Katzman y 4000 años de Arquitectura Mexicana, editado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos de México, mas algunas publicaciones de revistas, como Arquitectura México, dirigida por Mario Pani o la colección de Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, editados por la Dirección de Arquitectura del INBA, fueron de las pocas publicaciones que se realizaron con este tema.”

Si lo quisiéramos decir brevemente, “4000 años de arquitectura mexicana” resume apretadamente, con sus altos y bajos, la historia del desarrollo de la arquitectura de ese país con el objeto de lograr un amplio conocimiento de sus raíces y realizaciones más características a partir de las culturas prehispánicas hasta los años cincuenta del siglo XX. Apela fundamentalmente al trabajo fotográfico y se ve arropada por el hecho de que por esos años la arquitectura mexicana se vio particularmente impactada por la construcción de la Ciudad Universitaria de la capital azteca.

2. Diversas imágenes de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana» que abarca desde el período precolombino (arriba) hasta la modernidad (abajo), pasando por el período colonial (centro)

De lo recogido en PUNTO podemos añadir que la exposición abarca , tal y como señala su título, un largo período que va “desde lo que los mexicanos llaman ‘raíz de su cultura’, dividido cronológicamente en tres ciclos: Despertar del Horizonte Arcaico (2000 A.C.-100 A.C.), Madurez del Horizonte Clásico (100 A.C.-950) y la época de agitación y movimientos militaristas que termina con la conquista española (950-1521). La Nueva Nacionalidad, otra época trascendente para México, está representada por la fusión de razas: la Tolteca, la Azteca y la Española. Con ella se inicia el período Colonial que durante trescientos años va formando en su propio desarrollo político, cultural y económico una conciencia firme que lleva a la gestación de un pensamiento y una acción por la independencia del Poder de España. La Independencia es un jalón perfectamente definido en la historia de México, como lo es asimismo el período dictatorial de Porfirio Díaz y la Revolución de 1910. Se cierra el último ciclo con el extraordinario exponente de la arquitectura mexicana de hoy, en esta exposición donde lo arquitectónico en función de historia va señalando los distintos espacios que determinan la conformación y razón de ser de un pueblo que, como el de México, está integrado por valiosos elementos étnicos que han influido poderosamente en su idiosincrasia.”

Presentes en la exposición, destacan como piezas pertenecientes al primer período, representado por la cultura Maya, las grandes ciudades del norte de Yucatán (Uxmal, Tulum, Chichen-Itzá y Kabáh) así como Teotihuacán en el Valle de México y la ciudad de Tula. De la Conquista resaltan la presencia del Convento (se construyeron en México más de 300 de ellos) y la Iglesia como elementos protagónicos que dieron paso al Barroco y el Churrigueresco como principales estilos. “El Neoclásico sería el estilo que define la época de Independencia y que los insurgentes acogen con calor”, abriéndose paso durante la dictadura de Porfirio Díaz diversas modas europeas entre las que se incluyen el Art Nouveau y el Art Deco recogidos de forma magistral en el Palacio de Bellas Artes (1904-1934). La Revolución, por su parte, no se destacó por asumir un carácter arquitectónico muy definido pero sin embargo es el momento donde empiezan a aparecer las primeras manifestaciones modernas vinculadas a su vertiente social en la que se devela una primera etapa de “constructivismo técnico” (despojado de preocupaciones estéticas) que deriva posteriormente en otra donde al valor constructivo y social se suma el estético en años posteriores a 1926. Será el momento en el que se manifestará la modernidad plena y el racionalismo de la mano de José Villagrán García, Juan O’Gorman, Luis Barragán, Ignacio Díaz Morales y Pedro Ramírez Vásquez, entre otros. Cierra el texto basado en “4000 años de arquitectura mexicana” aparecido en PUNTO 18, expresando de forma escueta lo siguiente: “La arquitectura mexicana de hoy sigue las directrices universales. Su importancia es reconocida. La muestra que se exhibe en nuestra Sala de Exposiciones da fe de ello. Tanto en el plano colectivo como en el individual, esta arquitectura posee valores positivos”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista PUNTO, nº 18, junio 1964

  1. https://www.iberlibro.com/buscar-libro/titulo/4000-a%F1os-de-arquitectura-mexicana/

2. Libro-catálogo de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana», Sociedad de Arquitectos Mexicanos y Colegio Nacional de Arquitectos de México, Libreros Mexicanos Unidos (1956)

https://libreriabibliofilia.com/producto/4000-anos-de-arquitectura-mexicana/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 194

La muestra “Arquitectura del Brasil” montada del 13 al 31 de mayo de 1966 en los espacios expositivos ubicados en la planta baja de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV, formó parte de una serie de eventos con los que Antonio Granados Valdés, mientras estuvo al frente de la Extensión Cultural de la institución, logró evidenciar una muy buena política de relaciones alcanzadas con las agregadurías culturales de las embajadas de diferentes países radicadas en el país y su capacidad de motorizar un área complementaria y necesaria dentro de la dinámica académica.

En tal sentido, los años sesenta del siglo XX permitieron que en la FAU se presentaran al menos dos exposiciones anuales provenientes de los contactos cultivados por Granados que se complementarían, en su mayoría, cada una con charlas, mesas redondas o foros que giraban en torno a cada temática, sirviendo la revista PUNTO (cuyo primer número data de 1961) como lugar para que aparecieran textos, artículos o ensayos vinculados al evento del momento lo que propiciaba un marco bastante completo para apreciar el alcance del mismo.

Adicionalmente, los espacios expositivos de la FAU se aprovechaban para dar cabida a salones de dibujo y grabado (nacionales y latinoamericanos), concursos de fotografía, exposiciones de reconocidos artistas (venezolanos y extranjeros), muestras de trabajos estudiantiles (de arte, arquitectura o fotografía) y hasta exhibiciones de artesanía popular dentro de una programación que buscaba, en lo posible, su constante animación. Además, bueno es decirlo, Granados mantenía a través de la revista PUNTO, gracias a su buena periodicidad (entre bi y trimestral), secciones dedicadas a mostrar la programación de las exposiciones diversas que se realizaban en el medio cultural capitalino a cuya dinámica se buscaba que la FAU se integrara.

Para tener una idea de la actividad que se le imprimió desde el ámbito expositivo a los espacios de la FAU gracias a las alianzas logradas por Granados puede señalarse, en lo que a arquitectura se refiere, la presentación de las siguientes muestras durante los años 1960s: Mies van der Rohe: 7-30 de junio, 1961; Arquitectura Británica: 17-31 de mayo, 1963; Frank Lloyd Wright: 12 febrero-30 marzo, 1963; 4000 años de Arquitectura Mexicana: junio, 1964; La obra de Pier Luigi Nervi: 20 de febrero al 12 de marzo, 1964; Miguel Ángel: 9 al 23 de febrero, 1965; Diseños de Frank Lloyd Wright: 30 de julio-18 de agosto, 1965; Arquitectura Finlandesa: 27 febrero-27 marzo, 1966; Arquitectura Visionaria: 28 octubre-16 noviembre, 1966; Arquitectura del Brasil: 13-31 mayo, 1966; Arquitectura del siglo XX: mayo, 1967; La construcción en Alemania: 9 de junio-9 de julio, 1967; y Ejemplos de la Arquitectura Francesa: 19 de julio-6 de agosto, 1968.

Sin ser quizás la más voluminosa, “Arquitectura del Brasil”, montada con el auspicio del Servicio Consular de ese país y muy especialmente gracias a las gestiones del señor Alberto Da Costa E. Silva, engrosó un año 1966 particularmente movido en cuanto a exposiciones exhibidas en los espacios de la FAU. La muestra fue promocionada con la suficiente antelación como para crear una expectativa que abría paso a pensar que aparecería buena parte de la que para entonces ya era la principal atracción de esa nación: la inauguración en 1960 de Brasilia, su flamante capital.

Invitación aparecida en la revista Punto nº 27, 27 de mayo 1966

Sin embargo, como se señala en la nota aparecida en PUNTO nº 27 de mayo de 1966, del total de 57 fotografías que la integraban sólo “cinco de ellas estaban dedicadas a la arquitectura de Brasilia de Oscar Niemeyer, y el resto a la arquitectura barroca y rococó de Río de Janeiro, de Salvador; de Joao Pessoa; de Recife; de Caete, Sao Joao del Rey, Mariana, Ouro Preto, Congonhas do Campo, en Minas Gerais; y de Pedro do Rio en el Estado de Río de Janeiro. Las fotografías del 1 al 5, del 10 al 15 y las Nos. 30, 34, 41, 44, 45 y 57 son del Archivo Fotográfico del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil; el resto de las mismas han sido tomadas por el profesor Graziano Gasparini”. En tal sentido, es una vista lateral del templo de Nuestra Señora del Rosario en Ouro Preto, una de las 40 fotografías de Gasparini seleccionada para ilustrar la promoción hecha a la exposición a través de PUNTO lo que conforma nuestra postal del día de hoy.

Fotografías de Graziano Gasparini que acompañaron el artículo “Introducción al estudio del barroco de la región aurífera brasileña” de la profesora e investigadora Sylvia de Vasconcelos de la Universidad de Minas Gerais, publicado en el Boletín del CIHE, nº 5, mayo 1966

Brasilia, en efecto, no fue protagonista de “Arquitectura del Brasil” privilegio que si recayó sobre la producción realizada en Minas Gerais, principal centro de explotación aurífera, por el arquitecto, imaginero y escultor Antonio Francisco Lisboa conocido como “El Aleijadinho”, considerado por muchos como “el mayor nombre del Barroco latinoamericano”. De ella destacan la fachada de la iglesia de San Francisco en Ouro Preto, su ciudad natal, y las esculturas, el púlpito y los altares del mismo templo, así como el conjunto escultórico que representa a doce profetas realizado para el santuario del Buen Jesús de Motozinhos.

Si bien es cierto que alrededor de la muestra no se realizaron eventos complementarios (conferencias o mesas redondas) como en otras ocasiones, y de que PUNTO en su número 23 de junio de 1965 sólo publica el texto “Arquitectura brasilera” de Lucio Costa, que apunta fundamentalmente a señalar los antecedentes de su arquitectura moderna, sí se puede corroborar que con relación al énfasis que mostraba la exposición será el Boletín del CIHE en sus números 3, 4 y 5, de junio de 1965, enero de 1966 y mayo de 1966, respectivamente, el que recoja y ofrezca un interesante material de apoyo para entender el fenómeno del barroco en Hispanoamérica y del brasileño en particular. Allí están los artículos “Significación de la arquitectura barroca en Hispanoamérica” de Graziano Gasparini (nº 3), “’El Barroco’: estilo, época, actitud” de Jan Bialostocki (nº 4) y, muy particularmente, “Introducción al estudio del barroco de la región aurífera brasileña” de la profesora e investigadora Sylvia de Vasconcelos de la Universidad de Minas Gerais (nº 5), ilustrado con fotos de Gasparini, lo que nos hace pensar que hubo una clara sincronía entre los temas tratados en la publicación con la llegada a nuestro país de la exposición.

ACA