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1966• Pabellón de VENCEMOS en la Exposición Nacional de Industrias

Hiperboloide de Revolucion.jpg

1966•  La C. A. Venezolana de Cementos (VENCEMOS), construye un Hiperboloide de Revolución como Pabellón en la Exposición Nacional de Industrias.
La estructura fue construida utilizando cemento blanco en una obra de concreto armado.
Al término de la Exposición el Pabellón fue demolido.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 55

Tecoteca C.A. firma creada en 1952 por Cornelis Zitman (Leiden,1926- Caracas, 2016), con el apoyo financiero de los hermanos Diego y Antonio Carbonell marca, sin lugar a dudas, un antes y un después en el diseño industrial de muebles en Venezuela. Su aparición se ubica, dentro de la trayectoria de Zitman, en el momento de su madurez como fabricante y creador y como oportunidad de demostrar la evolución de una idea que se venía fraguando desde muchos años antes: “la elaboración de un mueble nacional de calidad al alcance de los hogares más humildes”, tal y como él mismo manifiesta en “Tecoteca: cómo se industrializa el mueble moderno en Venezuela” (Cruz del Sur, nº 9, noviembre-diciembre, 1952).
La apertura de Tecoteca estuvo precedida por el transitar de Zitman desde su llegada en 1947 a Coro, donde se instala y logra ampliar su formación adquirida en la Academia de Bellas Artes de La Haya, diseñando muebles de madera a escala industrial para “De León y Magdaleno” y luego para “Caideco”; su traslado posterior a Caracas (1949) donde trabaja en la compañía “Promociones y Decoraciones Dibo” (conocida luego como Deco Dibo); y la apertura de su primer negocio propio “Talleres Zitman A.A.”, carpintería que monta junto a Antonio García Arcos y un grupo de jóvenes arquitectos. Cabe destacar cómo en todo momento no pierde oportunidad de usar el equipamiento de los lugares donde vive junto a su familia para avanzar en el perfeccionamiento y el diseño de piezas que luego reproduciría en serie.


“Talleres Zitman A.A.” (ubicada en la zona industrial de Boleíta, Caracas), le permitió forjar un lugar dentro del mercado del mueble y, gracias al encargo que le hicieran Guinand y Benacerraf  para equipar las Residencias Montserrat en Altamira, Caracas (1951), entrar en contacto con Emile Vestuti (proyectista norteamericano asociado al proyecto del edificio e insigne diseñador) y sentar las bases definitivas de lo que será su producción hasta finales de la década de los años 50. Jorge F. Rivas Pérez en el texto que acompaña el cuidado catálogo elaborado con motivo de la Exposición “Cornelis Zitman. La década de diseño. 1947-1957” (montada en la Sala TAC en 2011), destaca de esta etapa: “Son piezas ligeras, realizadas con economía de medios. La estructura portante está claramente identificada y las demás partes están siempre subordinadas a ellas. El lenguaje formal se alinea con la estética moderna del mobiliario escandinavo e italiano de la época”.


Una vez emprendido su negocio más ambicioso, vale decir que el taller de Tecoteca estaba conformado por 7 departamentos: administración y compras, corte de material crudo, máquinas, ensamblaje, acabados de madera, lacas y pintura y tapicería, lo que nos da una idea de su envergadura y capacidad de enfrentar trabajos de diferente proporción, siempre caracterizados por el estar formando parte de una clara línea de producción en serie. La madera y el hierro materia prima fundamental de lo que se hacía, se buscaba fueran, en la medida de lo posible, de procedencia nacional.
La comercialización, pieza clave sobre la que Zitman basaba buena parte de su esfuerzo, permitió a Tecoteca contar con varios locales de venta directa al público de sus productos en Caracas: “Tecoteca Muebles C.A.” en el Centro Comercial El Recreo, “Tecoteca Este 1” en la Avenida Urdaneta y, finalmente, “Muebles Tecoteca”, tienda de mayor tamaño (que incorporará diseños provenientes de otras firmas), localizada en la esquina de la avenida Andrés Bello con Francisco de Miranda en Los Palos Grandes.

Catalogar los productos, otra de las fases primordiales en el proceso de comercialización, permitió a Zitman diseñar una primera publicación en 1953 que se ha constituido en toda una pieza de culto dentro de la historia del diseño industrial y gráfico del país. Allí los muebles está organizados según su tipo y cada elemento se muestra por separado con dibujos a escala y varias vistas fotográficas ambientadas según el espacio para el que están destinadas.
Tecoteca desde 1952 hasta 1957 tuvo un crecimiento sostenido y un exitoso desempeño. La febril actividad de Zitman, sin embargo, le empezó a pasar factura y a finales del 57 se retira para descansar cuando ya la fábrica empezaba a sufrir graves problemas económicos que desembocarán en su cierre definitivo y liquidación luego de la caída de Pérez Jiménez (1958).
Tal y como señala Lourdes Blanco en ”Zitman y Tecoteca. Conocido y desconocido”, texto introductorio al catálogo arriba citado, “queda para la reflexión, propia de una publicación más ambiciosa…, el programa concebido por Zitman para la nueva Tecoteca” y que puede resumirse según sus propias palabras extraídas de lo publicado en Cruz del Sur: “Tecoteca presenta por fin un mueble honesto en la expresión misma de su estructura, en el empleo de los materiales, en la terminación de sus componentes”. Toda una declaración de principios que se encuentra en plena sintonía con las aspiraciones de los arquitectos de la época.

ACA

Procedencia de las imágenes

Catálogo de la exposición de la Sala TAC: Cornelis Zitman. La década del diseño / 1947-1957, 2011

1952• Inauguración de la «Exposición Objetiva Nacional. 1948-1952»

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1952•  Una semana antes de celebrarse las primeras elecciones nacionales, luego del golpe militar que derrocó al Presidente Rómulo Gallegos en 1948, la Junta Militar que gobernaba al país, presidida por el Dr. Germán Suárez Flamerich,  organiza e inaugura el 22 de noviembre, en los espacios que definen la Plaza Diego Ibarra del Centro Simón Bolívar, «La Exposición Objetiva Nacional. 1948-1952».
Dicha exhibición buscaba destacar los logros de esa Junta Militar entre 1948 y 1952 y promover a Marcos Pérez Jiménez como el candidato idóneo para gobernar nuestro país.
La muestra que ocupó más de 2.000 m2 en tres niveles de la Plaza, describía nuestra cultura, bondades geográficas, climáticas y riquezas naturales (flora y fauna). También incluyó temas como la alfabetización, la inmigración, la construcción, educación y deporte, sin omitir, por supuesto, lo militar, todo presentado a través de murales, 250 maquetas, fotografías, equipos y vehículos (camiones y vehículos importados).
El tercer nivel de la exhibición se le dedicó al Ministerio de la Defensa, incluyendo muestras de las Fuerzas Armadas, Fuerzas Terrestres, Fuerzas Aéreas, Servicios Militares, Servicio Militar Obligatorio, Cuarteles Militares, Polícia Militar.
Todos los murales, 1.000 metros de ellos, fueron realizados por artistas en su mayoría venezolanos: Elbano Méndez Osuna (1918-1973); Rafael Rosales (1908-1962), Ramón Vázquez Brito (1927), Manuel Vicente Gómez (1918) y el español Ramón Martín Durbán (1904-1968).
Una obra importante colocada en un punto central de la exposición, al aire libre, fue la escultura de una figura femenina alusiva a la patria denominada «Venezuela Progresa».
La obra que recordaba a un mascarón de proa que avanzaba hacia el futuro en procura del «Nuevo Ideal Nacional», fue creada por el artista zuliano Ramón Quintero Roldán, quien años después llegaría a ser el primer director del Museo Arturo Michelena (MAM).
La exposición estuvo montada muy poco tiempo, desapareciendo la escultura sin conocerse su destino.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 50

La actividad desarrollada por Antonio Granados Valdés durante el tiempo que estuvo al frente de lo que finalmente se denominó como Departamento de Extensión Cultural de la FAU UCV (1957-1978), si bien es reconocida fundamentalmente por haber creado la revista Punto y la colección Espacio y Forma, tuvo un lugar igualmente destacado en el capítulo correspondiente al montaje de exposiciones, a pesar de los limitados recursos tanto económicos como humanos con que contaba. Si algo se propuso Granados, y lo logró, fue establecer muy buenas relaciones con las delegaciones diplomáticas presentes en Venezuela y, en particular, con sus agregadurías culturales, lo cual le permitió traer a los espacios de la FAU una numerosa y diversa cantidad de muestras, ello sin dejar de lado la organización de eventos destinados a promover el dibujo, el grabado y la pintura entre estudiantes de arquitectura y artistas nacionales.

Como comprobación de lo señalado, durante el período comprendido entre 1965 y 1966, por citar un momento de particular intensidad, se abren: la Exposición anual de trabajos de alumnos (febrero del 65), una dedicada a Miguel Ángel (del 9 al 23 de marzo del 65), el VII Salón de Arte de Alumnos (mayo del 65), una muestra dedicada a Shakespeare (julio-septiembre del 65), una de dibujos de Frank Lloyd Wright (30 de julio al 18 agosto del 65), una exposición-reportaje sobre el pequeño reino de Mustang (26 de julio al 17 de agosto del 65), la VII Exposición Nacional de Dibujo y Grabado (14 de noviembre al 15 de diciembre del 65), la exposición fotográfica dedicada a la obra del escultor francés Emile Antoine Bourdelle (febrero del 66), la muestra Arquitectura de Finlandia (27 de febrero al 27 de marzo del 66), la dedicada a la Arquitectura del Brasil (del 13 y el 31 de mayo del 66), la exposición de fotografía de la obra pictórica de Touluse-Lautrec (junio-julio del 66), el VIII Salón de Arte  de Alumnos (del 5 al 16 de octubre del 66), la exposición denominada “Arquitectura visionaria” (28 de octubre al 16 de noviembre del 66), la III Bienal Colombiana de Arquitectura (noviembre del 66) y se anuncia para mayo del 67 la Exposición “Arquitectura del siglo XX”.

De entre el grupo mencionado cabe destacar la expectativa y el impacto causado por la exposición itinerante Arquitectura de Finlandia cuya curaduría y patrocinio estuvieron a cargo del Museo de Arquitectura de Helsinki, institución que envió al arquitecto Gullichsen y su ayudante el señor Houvinen para asesorar el montaje. Correspondió al Embajador de Finlandia en nuestro país Heiki Hannikainen dar las palabras de apertura en presencia del distinguido profesor de la Universidad Tecnológica de Helsinki, Aulis Bloms.

Sobre la repercusión de la muestra pero sobre todo sobre la particular interés y devoción que para entonces ya se profesaba por la arquitectura finlandesa y sobre la figura de Alvar Aalto, dan cuenta los tres artículos aparecidos en la revista Punto nº 26  de enero-febrero de 1966:  “Arquitectura finlandesa” de Juan Pedro Posani, “Alvar Aalto” de Carlos Raúl Villanueva y “La arquitectura finlandesa y su fondo histórico” de Nils Erick Wickberg, cuya lectura sigue manteniendo clara vigencia.

En particular Posani señala. “Pocos países nos resultan más exóticos que Finlandia: un país absolutamente remoto, alejado de nosotros por geografía, clima, lengua, cultura. Y, sin embargo, este país ha venido ejerciendo una poderosa atracción sobre las últimas generaciones de arquitectos venezolanos, quienes, en cantidades asombrosas, si se considera el círculo reducido de la profesión, han viajado y siguen viajando a Finlandia en demanda del conocimiento directos de las obras. ¿Qué es lo que promueve estos viajes colectivos e individuales que tan a menudo han tomado el carácter de verdaderas peregrinaciones (…)? En el nombre de Aalto se congregan todas las razones”.

Sin duda, la permanente referencia que hacía Villanueva a la arquitectura del maestro nórdico en cuanto a la comprensión del lugar, el uso correcto de los materiales, el manejo del espacio y la consideración de la escala, elementos todos que permitía hablar de una arquitectura humana, realista y a la vez orgánica, tuvo mucho que ver en ello.

No olvidemos tampoco que el propio Posani, justamente en septiembre de aquel año 1966, publica “El eclecticismo criollo” en el nº 6 del Boletín del CIHE (insumo fundamental del capítulo titulado “El eclecticismo como sistema” de Caracas a través de su arquitectura -1969-), postura a la que asocia a un significativo número de arquitectos jóvenes venezolanos particularmente influenciados por la arquitectura nórdica entre los cuales destacaban Carlos Becerra y Domingo Álvarez y en menor grado Isaac Abadí, Román Dávila, Gustavo Legórburu.

El comentario que acompaña las imágenes de la quinta diseñada por Becerra y Álvarez en Colinas de Bello Monte (1964) es claro: “Es conocida la voluntaria definición aaltiana de D. Álvarez, que alcanza con él plena conciencia y hasta planteamientos metodológicos. En esta casa (…) la influencia del maestro finlandés está presente (…) con formas y detalles de la casa Carré y del taller del Munkkiniemi…” En los años 90, cuando publicaba sus artículos en Economía HOY, Posani en reiteradas ocasiones vuelve a señalar la importancia de mirar a Finlandia pero sobre todo a Australia y la figura de Glenn Murcutt, quien revela una actitud esencialmente aaltiana digna de ser tomada en cuenta, pero eso puede ser tema para otra ocasión.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela