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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 112

Venezuela, a pocos meses del derrocamiento de la dictadura perezjimenista, participa en Bruselas (Bélgica) como parte de los 43 países extranjeros que, junto al anfitrión, 2 colonias y 8 organizaciones internacionales, se mostraron en la primera Exposición Universal organizada después de la Segunda Guerra Mundial lo cual marcó la reanudación de eventos de esta categoría, suspendidos desde Nueva York 1939.

1. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Posters elaborados para promocionar el evento

Expo Bruselas 58 al situarse en plena posguerra sirvió para que los gobiernos de los aliados de Europa Occidental aprovechasen para demostrar sus éxitos y prosperidad posbélicos, mientras que los países del Eje -Alemania, Japón e Italia- vieron en ella una oportunidad de lavar su imagen internacional. Sin embargo, lo más destacado entre la general exuberancia de la feria fue la tensión evidente entre Estados Unidos y la Unión Soviética quienes, como protagonistas de lo que se conoció como la Guerra Fría ya desatada para entonces, utilizaron sus respectivos pabellones para promover su antagonismo político, mostrar sus avances científicos y tecnológicos y hacer pulso en cuanto a su poderío armamentista e influencia internacional. Muchos recuerdan esta situación como similar a la que se presentó en la Exposición Internacional de París (1937) entre la Unión Soviética y la Alemania nazi de la cual sus respectivos pabellones representativos fueron también un claro reflejo de la crispación política e ideológica existente en el momento.

2. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Plano general de la feria

Propuesta originalmente para 1947 y aplazada inicialmente para 1955, la exposición se convirtió en un lugar para exaltar las posibilidades de la convivencia humana a la sombra de la amenazante destrucción nuclear. Identificada con el lema “Por un mundo más humano”, símbolo en sí mismo del mensaje pacifista que se quería colocar en el corazón del evento, la feria belga, abierta entre el 17 de abril y el 19 de octubre, se ubicó en un recinto de 200 hectáreas en la meseta de Heysel, a 7 kilómetros del centro de Bruselas. Muchos de los edificios utilizados fueron construidos originalmente para la exposición internacional de 1935 pero su extensión se amplió en un 50% debido a la incorporación del Parque Real de Leaken que dio cabida a un número importante de nuevas edificaciones. Su costo total, según las autoridades de la Expo, fue de 43.4 millones de dólares y recibió la visita de cerca de 42 millones de personas a lo largo de los 185 días que duró su apertura.

3. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Atomium. Arquitectos: A. y J. Polak. Creador: André Waterkeyn
4. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Izquierda: Pabellón Philips, Le Corbusier. Derecha: Pabellón de España, José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún

En términos generales, la Expo 58 ofreció un verdadero rango de las múltiples tendencias del paisaje arquitectónico de los años cincuenta. Sin embargo, el debate se ha centrado en precisar si lo allí mostrado no fue sino una vuelta de tuerca más para comprobar el ya decadente uso indiscriminado y tergiversado de los códigos propios del “estilo internacional” como sustituto del “modernismo” (caracterizados ahora por la transparencia, la dinámica de las superficies curvas y las construcciones suspendidas), sumados a la permanente búsqueda de efectos asociados a muchas “acrobacias neo-expresionistas” y a la superficialidad propia que toda feria impone. Por otro lado, ofrece una clara oportunidad para valorar posibilidades técnicas ilimitadas y, por lo tanto, los esfuerzos para dar la impresión de entrar en una nueva era donde el “progreso” vuelve a ser el protagonista. En este marco, quizás valga la pena recordar dos piezas como claras excepciones que confirman la regla: el pabellón de España (obra  de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún), que ocupa un lugar muy destacado dentro de la arquitectura del siglo XX de ese país y el Pabellón Philips, donde Le Corbusier manifiesta su particular interpretación de la integración de las artes bajo el ropaje de una inusual utilización de la tecnología constructiva. Caso emblemático pasó a ser con el tiempo el Atomium, símbolo de la Expo, diseñado por André Waterkeyn cuya presencia aún hoy llama la atención en la ciudad.

Paradójicamente, en Bruselas también se colocó de nuevo sobre el tapete la cuestión de si una exposición universal podría seguir siendo un medio de comunicación adaptado a nuestros tiempos. Algunas partes de la muestra, así como otras contribuciones, trajeron a la mente enfoques del siglo XIX. La presentación de las colonias belgas en un período de descolonización (el Congo se independizó dos años más tarde), así como los modelos de eventos arquitectónicos de una pequeña ciudad belga o la «Pequeña Holanda» del Pabellón holandés con reconstrucciones diques, faros y la simulación del oleaje, revivieron una puesta en escena que se creía superada.

En lo concerniente a la representación venezolana, lo primero que salta a la vista es la cercanía de las fechas entre la caída de Pérez Jiménez y el inicio de la Expo, lo cual nos hace presumir que la decisión de participar ya venía siendo manejada por el régimen defenestrado y que pudo lograrse gracias a una curiosa demostración de continuidad y tino político de parte de una administración que, apostando a la democracia como forma de gobierno, buscaba dar una imagen fresca y novedosa alejada de la tiranía que la precedió.

El pabellón nacional será diseñado por Dante Savino, formado en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela quien, a causa del cierre de la Universidad en 1952, concluye el último año de estudios en Firenze, Italia, donde obtiene el título en 1954. Nos encontramos pues, en presencia de un criterio de selección que, precedido por las actuaciones de Villanueva y Malaussena en París (1937), y de Alejandro Pietri (Santo Domingo -1955-) y Guido Bermúdez (Berlín -1957-), prevalecerá hasta hoy en día dejando atrás la costumbre instaurada desde la época de Guzmán Blanco de encargar a arquitectos foráneos el diseño de nuestros pabellones representativos.

5. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Ubicación del Pabellón de Venezuela (cercano a los de México y Brasil)

La propuesta de Savino, ubicada en un lugar privilegiado dentro del conjunto de la feria, alejado a la vez de su zona más densa, bulliciosa y llamativa, nos permite apreciar una edificación horizontal, extendida, sin estridencias, de proporciones si se quiere modestas, conformada por una serie de piezas articuladas que se adaptan a la topografía y borde curvo del solar, logrando su mayor desarrollo por debajo del nivel de la calle permitiendo así la definición del acceso principal a través de un puente (que puede observarse en la fotografía que acompaña la postal del día de hoy) para dar así inicio a un recorrido en medio de patios sembrados con orquídeas que conducirán luego a un gran espacio de usos múltiples, integrado mediante una pérgola con una terraza que le sirve de expansión.

6. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Pabellón de Venezuela, Dante Savino. Arriba: perspectiva. Abajo: planta nivel acceso
7. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Pabellón de Venezuela, Dante Savino. Cortes y fachadas

La muy bien lograda espacialidad se suma a un atinado criterio en cuanto al aprovechamiento de la luz, lo que permite valorar una ambientación vinculada a la tropicalidad del país que se representa, donde la utilización de las cubiertas destinadas a los dos espacios más importantes y las pieles tramadas que los envuelven juegan un papel fundamental, aspectos todos que hemos podido apreciar gracias a la información que nos suministrara Víctor Sánchez Taffur, a quien se le encomendó la realización de una maqueta que mostró el pabellón venezolano de Bruselas en la Exposición “Horta & after” montada en la FAU UCV el año 2005 (ver Contacto FAC, nº 39, 06-08-2017).

8. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Pabellón de Venezuela, Dante Savino. Diversas fotos del exterior y el interior tomadas durante la celebración de la feria
9. Exposición Universal e Internacional de Bruselas 1958. Pabellón de Venezuela, Dante Savino. Maqueta elaborada en el taller de Víctor Sánchez Taffur en ocasión del montaje de la exposición «Horta & after. 25 maestros de la arquitectura moderna en Bélgica» realizada en la FAU UCV el año 2005

Los organizadores de la Expo, se refieren en el catálogo del evento (Guía oficial Exposition Universelle de Bruselas 1958 – Desclée & Co) al contenido del pabellón como una muestra de lo que el país puede ofrecer: “su arquitectura, la belleza de sus ciudades, el esplendor de su vegetación tropical y sus vastas riquezas industriales, minerales y agrícolas”. También remiten al “alto grado de industrialización que este país ha alcanzado (que) sin duda sorprenderá al visitante” y a la posibilidad de saber “que la refinación del petróleo (…) principal actividad industrial de Venezuela (…) sirvió como un trampolín para el desarrollo de otras industrias… (…) la mecanización agrícola y el aumento y racionalización de la cría, ayudados por la construcción de presas y sistemas de riego, han transformado este sector en uno de los principales activos del país”. Con respecto a la incorporación del arte y en busca de su no siempre lograda integración con la arquitectura, es bueno destacar que el pabellón incorporó en su recorrido, para así mostrarse a plenitud, obras de Soto, Narváez, Carreño, Leufert, Gego, Otero, Cruz-Diez, Pardo y Barrios. Ello permitió a la organización de evento declarar, no sin un cierto grado de ingenuidad y algo de verdad que: “El arte ha encontrado una nueva forma de expresión en este país donde, con la ayuda del clima, todo florece. Algo de la calidez y afecto de Caracas, la capital que se conoce como la ‘Ciudad de la Eterna Primavera’, ha sido infundida en este pabellón”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 8. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. http://jdpecon.com/expo/wfbrussels1958.html

2. https://www.urbipedia.org/hoja/Exposici%C3%B3n_Internacional_de_Bruselas_de_1958

3 y 4. https://www.worldfairs.info/expolistepavillons.php?expo_id=14

5. Alayón J.J. «Naturalezas bajo cubierta. Los pabellones de Brasil, México y Venezuela en Bruselas 1958», Zarch, 2019

6, 7 y 9. Archivo de Víctor Sánchez Taffur

2015• Se organiza la muestra «Un pacto con el vacío»

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2015•  Cubo7 Espacio Fotográfico organiza la muestra «Un pacto con el vacío» exhibición de once fotografías tomadas durante los años ’80 por Félix Molina (1940-2003), arquitecto (FAU UCV, promoción 17A/1968) y excelente fotógrafo, quien en palabras de Lorena González, autora del texto de presentación de la exposición, poseía el «lúcido arrebato de atrapar las alegorías de la ciudad y testimoniar el caos social mediante atmósferas casi míticas».
Félix Molina fue miembro fundador del Consejo Venezolano de Fotografía. Trabajó en la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano y durante años realizó fotografías para el Instituto de Urbanismo de la FAU UCV, el CONICIT y diversas publicaciones de arquitectura, urbanismo y construcción.
Vasco Szinetar se desempeñó como asesor curatorial de la muestra y Rafael Santana de la Museografía. Los textos son de Lorena González y Nany Goncalves.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 106

Entre el 27 de mayo y el 1º de julio de 1990 se exhibió en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber la muestra «Alessandro Anselmi. Dibujos y Proyectos», organizada por el propio MACCSI, la Fundación Museo de Arquitectura (FMA), el Instituto Francés de Arquitectura (IFA), el Instituto Italiano de Cultura, la Unión Latina y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela.

Se trataba de una exposición itinerante que, originalmente titulada «Alessandro Anselmi. Desseins d’architecte», se abrió en la sede parisina del IFA del 15 de enero al 15 de marzo de 1988, contó con la concepción y realización de Lionel Guyon y Francois Mutterer, la coordinación de Denis Noel, textos de Francesco Moschini y Jean-Paul Robert y cuyo catálogo-extracto bilingüe (francés-inglés) formó parte del nº 254 de L’Architecture d’Aujourd’hui (diciembre 1987).

La de Anselmi se trató de una de muchas exposiciones, seminarios y conferencias que por aquel entonces organizaría la muy activa Fundación Museo de Arquitectura que permitieron conocer aún más en nuestro país a Mario Botta, Franco Purini, Rogelio Salmona, Pierluigi Nicolín, Antonio Cruz & Antonio Ortiz, Alvaro Siza, Richard Meier, Jean Nouvel, Constantino Dardi, y Tuñon & Mansilla.

El montaje caraqueño realizado en la Sala 16 del MACCSI contó con la participación de María Luz Cárdenas (Investigación y Documentación), Nicolás Sidorkovs (Diseño de Exposiciones) y Martín Padrón (Coordinador Editorial de la FMA) y con el marcado interés por traerla de parte del recordado arquitecto venezolano Jorge Rigamonti (1940-2008, Premio Nacional de Arquitectura 2006), quien fue co-fundador y Director Ejecutivo de la FMA entre 1988 y 2006.

Alessandro Anselmi (1934-2013) nació en Roma, donde se graduó de arquitecto en 1963. Fue miembro fundador en 1962 del estudio GRAU (Gruppo Romano Architetti Urbanisti), uno de los colectivos más vibrantes en el panorama romano que, inspirado en la lección proveniente de la actividad de Louis I. Kahn, tuvo como objetivo superar los dictados de Movimiento Moderno y renovar la disciplina, oponiéndose a los resultados académicos de la arquitectura moderna tardía apoyando la necesidad de recuperar la centralidad artística en el proyecto arquitectónico.

La relación entre arquitectura y lugar será uno de los temas dominantes de la producción de Anselmi. De hecho, así como amó la historia, este arquitecto romano siempre defendió el derecho de la arquitectura a expresarse a través de un lenguaje contemporáneo capaz de confrontar el pasado para identificar la expresión del diseño futuro. En los años ochenta, período al que se dedica fundamentalmente la exposición que hoy nos ocupa, el trabajo de Anselmi se centró en el carácter moderno de la imagen. Así, del catálogo de la muestra se puede extraer lo siguiente: “La historia y la aventura moderna a menudo son malas pistas. Con obstinación, un arquitecto romano, igualmente apegado tanto a la una como a la otra, intenta reconciliarlas. En Francia, construye el ayuntamiento de Rezé y expone sus dibujos en el Instituto Francés de Arquitectura. El camino de la línea sirve al arte del espacio.”

La senda que sigue Anselmi en buena parte de su actividad proyectual se puede comprender a través de sus propias palabras: “Mis arquitecturas son siempre paredes enrolladas, retorcidas, intersecadas; las superficies pueden ser curvas, sesgadas, complejas; el suelo y la superficie son los elementos dominantes, luego también hay volúmenes, pero como partes secundarias, a continuación, contenidas, en el fondo desde el punto de vista expresivo. (…) El espacio vacío se deriva de la investigación en las superficies, porque al arrugar y doblar las superficies, que no tienen un cierre real, el elemento fundamental se convierte en el vacío. Mis arquitecturas no son objetos, con un interior y un exterior, sino que son como un puente, entre un exterior y un interior.” Con la cita de Anselmi como preámbulo invitamos a observar el estupendo dibujo que acompaña el afiche promocional de la muestra (que engalana nuestra postal) el cual formó parte de la exposición a la que hoy hemos dedicado este espacio. Corresponde a la propuesta presentada al Concurso para el puente de la Academia de Venecia (1985), realizado en creyón sobre una lámina de 0.88 mts de altura por 0.57 mts de largo de papel de croquis, catalogado con el nº 48/04 dentro de la colección del Instituto Francés de Arquitectura.

ACA

1993• Se inaugura la exposición «La Arquitectura de Ricardo Porro»

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1993•  En el marco de la celebración en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) del Sexto Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), bajo el lema «Nuestra Arquitectura Reciente. Conceptos y Realizaciones», se inaugura, el domingo 2 de mayo, en el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero (MAVAO), en la Zona Cultural – La Rinconada, la exposición «La Arquitectura de Ricardo Porro».
La exhibición organizada por la Fundación Museo de Arquitectura, que contó con la presencia de reconocido arquitecto cubano fue posible gracias al patrocinio de Belfort Glass, C.A. Metro de Caracas, DANZAS transportes internacionales, C.V.G. y Edelca.
Ricardo Porro (1925-2014) se graduó de arquitecto en la Universidad de La Habana en 1949 e hizo estudios de postgrado en el Instituto de Urbanismo de la Sorbona, París. En 1957 se traslada a Venezuela donde es contratado como docente por la FAU UCV. En nuestro país trabajó en el Banco Obrero bajo la dirección del maestro Carlos Raúl Villanueva. Con el triunfo de la Revolución Cubana regresa a Cuba y en 1960 Fidel Castro lo designa para proyectar las Escuelas Nacionales de Arte de La Habana (Escuela de Danza Moderna y la Escuela de Artes Plásticas), proyecto que realiza con la colaboración de los arquitectos italianos Roberto Gottardi y Vittorio Garatti.
En 1966 huye de Cuba, exiliándose en Francia en donde inicia la impartición de clases en París, Lille y Estrasburgo, a la vez que desarrolla una extensa práctica profesional tanto en ese país como en Europa.

HVH

1994• Se abre la exposición «Crear en lo creado»

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1994•  Entre los días 11 de mayo y 10 de junio se exhibió en el Centro de Información de la Facultad de Arquitectura de la UCV la Exposición «Crear en lo creado», muestra
organizada por los arquitectos Isabelle Maheu y Philippe Robert para la sección francesa de ICOMOS, montada en Caracas con el auspicio de la Embajada de Francia en Venezuela, el Museo de Bellas Artes (MBA) y la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela.
La exposición itinerante reunió las intervenciones arquitectónicas realizadas en lugares existentes de 25 arquitectos conocidos internacionalmente: Emilio Ambasz, Atelier 5, Gottfried Bohm, Cambridge Seven Association, Coop Himelblau, Hans Hollein, Arata Isozaki, Maisonhaute et Levy, Martorell-Bohigas-Mackay, Barton Myers, Jean Nouvel, Boris Podrecca, Andrée Putman, Jean Pierre Ravnaud, Alain Richard, Reichen et Robert, Reichlin et Reinhardt, Jouven et Gaillart Riesler, Sonnier et Ronsserav, Patrick et Daniel Rubin, Afra y Tobias Scarpa, Carlo Scarpa, Gwathney-Siegel, Roland Simounet, SITE, Groupe Sopha, Philippe Starck, Mathias Ungers, Venturi Rauch y Scott Brown y J. M. Wilmette.

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1989• Exposición «Nuevos Museos de la República Federal de Alemania»

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1989•  El 10 de febrero se inaugura en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela la exposición «Nuevos Museos de la República Federal de Alemania», la cual fue organizada por la Asociación Cultural Humboldt y la citada Facultad de la UCV.
El museo sobre el que giró la exposición fue el Galería Estatal (Staatsgalerie) de Stuttgart, proyecto de James Stirling, inaugurada en 1984.
En 1977 se había celebrado un concurso para la ampliación de la antigua Galería Estatal de 1843, el cual fue ganado por unanimidad por el arquitecto escocés y Michael Wilford, arquitecto asociado a Stirling.
La ampliación de la Galería Estatal de Stuttgart incluye un teatro de cámara, una escuela de música, una biblioteca y un aparcamiento subterráneo.

HVH