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La novela Las horas claras vuelve gracias a abediciones

Nota de prensa

El sello editorial de la UCAB, abediciones, reeditó en noviembre de 2025 la novela Las horas claras, de la escritora venezolana Jacqueline Goldberg, que llevaba más de una década agotada tras un particular recorrido que la convirtió en un libro de culto entre lectores provenientes de la literatura y la arquitectura.

La novela aborda la historia (entre la ficción y la realidad) de la construcción y destino de la Villa Savoye en Poissy, emblemática casa vacacional encargada en 1928 por Eugénie Savoye al arquitecto suizo Le Corbusier.

Las horas claras obtuvo en 2012 el XII Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana. Una vez editado al año siguiente, con un inusual tiraje de mil ejemplares, el libro se agotó de inmediato, resultó finalista en el Premio de la Crítica a la Novela del Año 2013 y fue ganador del Premio Libro del Año 2014 de los Libreros Venezolanos en la mención narrativa. En 2018, fue reeditado por Primer Cuadro, Casa Editorial de la Universidad Metropolitana de Monterrey, México, con un tiraje de 1.500 ejemplares que también se agotó.

Primera edición, Fundación para la Cultura Urbana, 2013.

«Es una obra contundente tanto por el modo como aborda el tema del habitar, de lo irrecuperable, de la pérdida a través de referencias a la arquitectura y la historia, como por su apuesta formal que se arriesga a cruzar géneros diversos con un estilo y lenguaje de una alta calidad literaria. Se trata de un texto transgenérico en sus modos de cruzar referencias, materiales, tradiciones, géneros, y de una indiscutible originalidad. En definitiva, es un extrañísimo, hermoso, inclasificable híbrido que une poesía, historia y novela», señalaba en 2012 el veredicto del XII Premio Transgenérico, cuyo jurado estuvo integrado por Gina Saraceni, Héctor Torres y Joaquín Marta Sosa.

La contraportada de aquella primera edición fue escrita por Victoria De Stefano, quien también presentó el libro: «En Las horas claras se dan cita la ficción novelesca y la historia, historia real, que es el núcleo y corazón de lo narrado, e historia imaginada, la que se desprende como un convincente pudo haber sido de ese punto del pasado revivido y revelado. La historia real: la casa vacacional y fallida, sometida a los avatares de las obras construidas por los humanos a la par o contra la naturaleza y el tiempo, que madame Savoye, Eugénie Thellier de La Neuville, hizo construir en Poissy por el afamado arquitecto suizo y teórico de la modernidad en arquitectura Le Corbusier. En septiembre de 1928 la casa será encargada y empieza en paralelo el viacrucis. Pero como Jacqueline Goldberg, aquí en función de narradora, es poeta, tendremos que las imágenes, los símbolos, las asociaciones, además de la línea verbal y la impulsión afectiva de la frase, que no deja de deberle mucho a su estro poético, nos sirven de hilo conductor y multiplicador de significados entre los altos y bajos y las desgarraduras íntimas de madame Savoye y su proyecto edilicio, un utopos como fuga en el tiempo y el espacio en pos de las horas claras. “La luz, muy importante. Y el aire, libre. Quiero una casa sin tiempo, para el tiempo, ni antigua ni moderna. Quiero que en ella el tiempo quede suspendido”.Pretensión vana: no hay eternidad ni tiempo suspendido para las cosas de este mundo, aparte del definitivo de la muerte. Pues la historia seguirá su camino: la guerra, la ocupación, las persecuciones, las expropiaciones, las desgracias colectivas, el envejecimiento, el desgaste, sin contar con los fenómenos climatológicos, las lluvias, el invierno, los crujidos de las temperaturas en alza o en baja, las erosiones… Invito al lector a que concentre su atención en los símbolos que, como un motivo recurrente, acompañan de principio a fin el arco de vida de madame Savoye y la historia que lo cubre, en particular el más contundente: la oronja verde, también llamada cicuta verde, una bella seta de cuello largo y enorme sombrero, irremediablemente mortífera».

La académica y poeta Gina Saraceni ha dedicado varios trabajos a la escritura de Jacqueline Goldberg y muy especialmente a Las horas claras. En su ensayo «Fallas en la máquina de habitar. Arquitectura, botánica, afecto en Las horas claras de Jacqueline Goldberg» (Pontificia Universidad Javeriana-Bogotá) señala: «Las horas claras es la historia de la vida y de la muerte de una mujer; también es el relato de la construcción y destrucción de la modernidad y de la disputa entre cultura y naturaleza. En ambos casos, y esto es lo que la novela de Goldberg también nos muestra, la literatura es el lugar donde la vida se vuelve una “singularidad irreductible” a cualquier expresión verbal al escribir en los límites del lenguaje y en contra del lenguaje. La literatura es la hierba que está entre las cosas como flujo que conecta y vincula estados y cuerpos, para dar cuenta de la variación de lo viviente y de otros modos de la comprensión que no pasan por los órdenes epistémicos logocéntricos sino que atraviesa la tierra y sus proliferantes raíces […] La novela de Goldberg se convierte en una máquina de escritura que falla, que se descompone, que se interrumpe, que se desvía, que se bifurca, que se abre a otras formas de decir, a otros modos de narrar, a otras maneras de habitar. […] Las horas claras es también una novela sobre el duelo, sobre la pérdida, sobre la imposibilidad de habitar el mundo sin que se nos desmorone entre las manos».

Reedición de la Casa Editorial Primer Cuadro, Universidad Metropolitana de Monterrey, México, 2018.

El poeta y narrador Gustavo Valle señalaba en una nota en el portal Prodavinci: «Las horas claras de Jacqueline Goldberg es un libro escurridizo, inaprensible, desafiante. Un libro que es muchos libros. Su trabajada prosa, llena de precisiones y sutilezas estéticas, busca permanentemente el argumento de un relato que a su vez persigue de manera obsesiva su propia estrategia de narración. Hay pues una tensión constante en lo que se dice y cómo se dice, y esta tensión hace parte constitutiva de la propuesta narrativa de este libro. Al leerlo, nos ocurre algo parecido al recordar un sueño: no contamos con todos los detalles, pero nos queda el nervio con que late la memoria. Incluso el contexto histórico en el que se desenvuelve está dado por pinceladas de paisajes políticos y sociales que laten al fondo con sus contornos deliberadamente desdibujados, lo que otorga al conjunto la fuerza de un cuadro impresionista».

Por su parte, el narrador Héctor Torres apuntaba en una entrevista que le hizo a la autora, publicada en Clímax: «Los libros tienen su vida propia y buscan su propio camino. Y, como los sueños, ensayan sus propias simbologías. Las horas claras ha debido posponer en un par de ocasiones su aparición definitiva. No son pocos los agradecidos lectores que, sin embargo, han encontrado en sus páginas un refugio de sosiego y belleza. Atisbos de un horizonte de mayor claridad. Como el del país, el camino de Las horas claras para consumar su destino ha sido tortuoso y lento. Y, como con el libro, por fatigoso que sea el camino, en algún momento se alcanzará esa luz».

Con esta edición revisada por la autora, Las horas claras regresa para reafirmar su lugar entre las obras más originales de la literatura venezolana contemporánea. Su vigencia, como la de la casa que la inspira, abre otros modos de narrar y habitar, y ofrece un refugio de sosiego, belleza y claridad.

La autora

Nacida en Maracaibo en 1966, Jacqueline Goldberg es Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela y licenciada en Letras por la Universidad del Zulia. Su pasión por el estudio la ha llevado a cursar diversos diplomados: en Metodología de la Investigación, Gerencia Cultural y Alimentación y Cultura en Venezuela. En 2018, participó como escritora residente en el Programa Internacional de Escritura de la Universidad de Iowa.

Su obra, deliberadamente inclasificable, transita la narrativa, la poesía, la autobiografía y la literatura infantil. También se ha desempeñado como editora y gestora cultural.

Entre sus publicaciones recientes destacan los poemarios Noi, i salvati (Valigie Rosse, Pisa, 2025, traducido por Flavio Fiorani) y Mata de nervios (Oscar Todtmann Editores y Banesco, Caracas, 2025 / Frailejón Editores, Medellín, 2024); la antología Al otro lado del clima. Antología poética personal 2021-1986 (LP5 Editora, Santiago de Chile, 2022); el libro de crónicas Ochenta días en Iowa (Editorial Eclepsidra, Caracas, 2021); la novela Destrucción, ten piedad (Varasek Ediciones, Madrid, 2021); y el premiado y reeditado libro infantil Pitchipoï (Tragalulz, Medellín, 2019).

Su obra autobiográfica, El cuarto de los temblores (Oscar Todtmann Editores, Caracas, 2018), está siendo reeditada por la Universidad CES en Medellín y traducida al italiano por Laura Alicino como Una stanza per tremare para Edizioni  Formarti en en Lombardía, Italia.

Nota

Agradecemos enormemente a Jacqueline Goldberg la información que nos enviara y que aquí hemos publicado.

ACA

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Urban Forms

Juan Carlos Maldonado Collection

Miami

Curador: Ariel Jiménez

Miércoles 3 de diciembre de 2025 – Jueves 16 de abril de 2026

Tomado de https://www.jcmc.art/exhibition/urban-forms/

Urban Forms es una exposición en la que la Colección Juan Carlos Maldonado (JCMC) busca identificar algunos de los vínculos formales, técnicos y teóricos que integran la selección fotográfica recientemente adquirida con la ya extensa obra de abstracción geométrica universal que la conforma y caracteriza.

La exposición comprende una serie de imágenes de Paolo Gasparini, fotógrafo italo-venezolano, quien documenta algunos de los esfuerzos modernos en el campo de la arquitectura, especialmente en Brasil y Venezuela. Nos brinda la oportunidad de percibir y estudiar los numerosos puntos de contacto que existen entre las experiencias arquitectónicas y las prácticas pictóricas a lo largo del siglo XX, particularmente a mediados del siglo XX, así como dentro del campo de la abstracción. Esto se debe a que la evidente cercanía formal que observamos entre estas obras no se debe a meras coincidencias, sino a las innegables huellas de búsquedas compartidas que los artistas visuales y arquitectos modernos del continente experimentaron durante ese período, al igual que sus homólogos europeos que los precedieron e influyeron, desde la Bauhaus alemana y el neoplasticismo holandés hasta la vanguardia soviética.

La exposición, en cierto modo, nos permite ver cómo las exploraciones realizadas por ambos grupos desde finales del siglo XIX hasta principios del XX finalmente convergieron en una serie de objetivos comunes. Entre ellos, las necesidades de dinamizar la superficie pictórica tanto de las obras abstracto-geométricas como de los muros desnudos de los edificios modernos; controlar y emplear adecuadamente la luz y el color; insuflar vida, de alguna manera, a los materiales y sus texturas, para que la ciudad fuera más que un simple entramado de estructuras funcionales carentes de cualquier dimensión estética; y, en definitiva, hacer de la ciudad un espacio habitable práctico y agradable para sus cada vez más numerosos habitantes.

Así pues, Formas Urbanas constituye una invitación del JCMC a reconsiderar un proceso largo y complejo, en el que artistas visuales y arquitectos, a veces en paralelo y a veces en estrecha colaboración, trabajaron para visualizar las formas de la ciudad moderna.

Para más información:

Nota

En el marco de la exposición, el próximo viernes 20 de marzo se tiene prevista la realización a partir de las 6:30 p.m. de una velada que incluye una charla sobre arte y arquitectura (en español) con el curador Ariel Jiménez y el arquitecto Henry Rueda, seguida de un concierto del Octoplus Ensemble con un programa inspirado en el diálogo entre la arquitectura moderna y las obras abstractas geométricas de la muestra.

Entrada gratuita, aforo limitado.

Para más información:

ACA

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Hoy 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Se trata de una fecha en la que cabe destacar el papel cada vez más relevante de las arquitectas en la transformación del espacio urbano y la superación de barreras en una profesión históricamente masculinizada. Se conmemora el liderazgo, sensibilidad y diseño con enfoque de género, representado por pioneras y nuevas profesionales que construyen un futuro más inclusivo.

Con las imágenes de Elizabeth Wilbraham (1632-1705), primera arquitecta en ejercicio que ha sido documentada; Julia Morgan (1872-1957), primera mujer en titularse en la Escuela de Bellas Artes de París (1902), diseñadora de más de 700 edificios; Carmen Méndez Arocha, considerada la primera mujer en graduarse de arquitecto en Venezuela (UCV,1951); y Zaha Hadid (1950-2016), primera mujer en ganar el Premio Pritzker (2004), les enviamos desde esta página a todas las arquitectas del país las más sinceras felicitaciones.

ACA