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VALE LA PENA LEER

Enric Miralles, Norman Foster y la arquitectura de la democracia moderna

El catalán, encargado de diseñar el parlamento escocés de Holyrood, y Foster, que hizo lo propio con el Reichstag, culminaron un proceso de actualización arquitectónica de los parlamentos que iniciaron en los años sesenta Oscar Niemeyer y Le Corbusier

Miquel Echarri

Vista aérea del edificio del Parlamento Escocés, obra del arquitecto catalán Enric Miralles, en Holyrood, Edimburgo.

3 de mayo 2021

Tomado de elpais.com

El parlamento escocés de Holyrood, Edimburgo, disfruta hoy del prestigio casi unánime que suele reservarse para las obras maestras. Solo tiene 15 años pero es ya un clásico contemporáneo, uno de los contados edificios “esenciales” que se han construido en el siglo XXI, en opinión del arquitecto y profesor universitario John Kinsley. Es tal la admiración que despierta que casi resulta difícil recordar lo controvertido que resultó en sus orígenes, entre la aprobación del proyecto, en 1998, y su inauguración en octubre de 2004. Por entonces, personalidades como el periodista televisivo David Dimbleby lideraron una ola de rechazo popular al proyecto que hoy puede parecer demagógica y miope, pero en su momento resultaba muy firme y supuso un serio obstáculo.

Para el profesor de arte Neil Gillespie, se trata de un ejemplo depurado de “arquitectura-experiencia”, un edificio que se disfruta “tanto desde la razón como desde la intuición y el sentimiento”. En su opinión, “es una obra de arte mayúscula, capaz de captar la esencia de una cultura y un paisaje: es nórdica, es fértil, es visceral y acuática, es una doncella en el bosque, es un abedul centenario, es una morrena glacial, es un dragón o una mandrágora enroscados en una roca, es un espíritu de la montaña”. Y todo eso “se percibe con naturalidad y sin estridencias, desmontando de una vez por todas el prejuicio de que la arquitectura contemporánea no se entiende porque es razón sin emoción, concepto sin alma”.

Para el escritor y crítico de arte Jonathan Glancey es “más paisaje que arquitectura, un edificio de un organicismo noble y magnífico que ha servido para tender un puente físico y emocional entre el corazón de la ciudad de Edimburgo y las colinas que la rodean”. La también escritora Clare Wright fue un paso más allá destacando el profundo valor político y cívico del edificio: “Es el heraldo de una nueva manera de entender la democracia desde la modestia y el diálogo, renunciando a la exaltación ruidosa del poder, sus servidumbres y su ciega liturgia, que es la lógica que predomina en la inmensa mayoría de los parlamentos del mundo”.

El parlamento escocés de Holyrood, Edimburgo, disfruta hoy del prestigio casi unánime que suele reservarse para las obras maestras.

Sin embargo, David Dimbleby llegó a decir que el proyecto de Enric Miralles le parecía arquitectura trofeo de la peor calaña, un intento de “trasplantar un aeropuerto español a Escocia” sin la menor consideración por el paisaje y la cultura del lugar en que iba a injertarse: “No veo nada ni remotamente escocés en esta horrenda extravagancia”, remataba este hombre célebre por sus maneras de telepredicador crispado.

La reacción ilustrada (e informada) a estos ataques se basó en insistir en el fuerte arraigo local del proyecto, fruto de una profunda investigación iconográfica en que Enric Miralles y Benedetta Tagliabue (juntos fundaron en 1994 el estudio EMBT) se inspiraron tanto en la flora y la fauna escocesas como en la obra del interiorista y arquitecto Charles Rennie Mackintosh, la cruz de San Andrés (el aspa blanca sobre fondo azul de la bandera de Escocia) o las barcazas de los monjes de la abadía de Lindisfarne.

En una entrevista concedida en 1999, el propio Miralles insistía en presentar su proyecto más como “una investigación visual sobre la esencia de la identidad escocesa” que como un edificio al uso. Lo describía como una pieza de modernismo abstracto de inspiración retrofuturista, lo que, en su opinión, lo convertía en emblema ideal de una joven experiencia democrática, la recién concedida autonomía de Escocia en el marco del Reino Unido, que pretendía proyectarse hacia el futuro desde una sólida tradición nacional.

El parlamento alemán, (el Reichstag), en Berlín, diseñado por el arquitecto Norman Foster.

El proyecto resultó polémico también por el incremento gradual de presupuesto y de escala. En un primer momento se concibió como una sede modesta, aunque digna, para el nuevo parlamento autonómico. Se consideraron opciones a escala mucho menor, basadas en la remodelación de algún edificio histórico del área de Edimburgo, y se pensó en destinar a la obra un presupuesto máximo de 40 millones de libras (unos 46 millones de euros). Al final, la obra fue adjudicada a EMBT en colaboración con un estudio escocés, pero partiendo del diseño de Miralles.

Se completaría en cinco años, tres más de la inicialmente previsto, y acabaría costando unos 414 millones de libras que hoy, dado el impacto cultural del edificio, se dan por amortizados pero que en su momento supusieron un auténtico escándalo. El arquitecto catalán no pudo ver cómo el más ambicioso de sus proyectos de obra pública se hacía realidad. Falleció de un tumor cerebral en julio de 2000, a los 45 años, de manera que el parlamento de Holyrood, esa mandrágora de piedra, hormigón, vidrio y acero enroscada sobre una colina de las afueras de Edimburgo, se convirtió en su legado póstumo. El más imponente y, a la vez, el más cercano y poético de sus edificios.

La democracia es algo más que ese referéndum cotidiano del que hablaba Ernest Renan en el siglo XIX. Se nutre también de rituales y símbolos y encuentra, con frecuencia, sus metáforas visuales más rotundas en la arquitectura. En 1993, cuando Norman Foster empezó a trabajar en la cúpula de cristal del parlamento alemán (el Reichstag) fue consciente de estar creando un significante poderoso hecho del material con que se construyen los sueños. El nuevo edificio, otro espléndido ejemplo, como el parlamento escocés, de arquitectura rupturista con vocación de arraigo, se convirtió muy pronto en símbolo de la reunificación alemana. De una nueva República Federal que trasladaba su capital a Berlín, recuperaba como sede democrática el edificio incendiado por los nazis en el infausto febrero de 1933 y cauterizaba así las cicatrices más profundas de su pasado reciente.

El Jatiya Sangsad Babhan (parlamento nacional) de Bangladesh, obra del arquitecto estadounidense Louis Kahn.

Nuevos países, nuevos parlamentos

Tanto Foster como Miralles ejercieron, en palabras de Jonathan Glancey, de “arquitectos de la democracia” en un sentido amplio y trascendente, porque contribuyeron a aportar algo de sustancia sólida a un ideal que, como recuerda el uso del vidrio en la cúpula del Reichstag, puede acabar resultando frágil si no se realiza un esfuerzo activo para reforzarlo. Este par de piezas contemporáneas de una singularidad indiscutible tienen antecedentes muy sólidos. Una parte sustancial de los parlamentos nacionales o regionales de los 193 países que forman parte de la ONU llevan la firma de grandes arquitectos, y algunos de ellos son obras clave en la evolución del arte contemporáneo.

Es el caso del Jatiya Sangsad Babhan (parlamento nacional) de Bangladés, obra del arquitecto estadounidense Louis Kahn. Se trata también de una obra póstuma, porque fue completado en 1982, ocho años después de que falleciese su autor intelectual. Edificio de vida azarosa, fue concebido como sede legislativa de Pakistán en 1959 y recibido en herencia cuando Bangladés este se declaró independiente en diciembre de 1971.

Kahn lo planteó desde el principio como una imponente mole de aspecto futurista, representativa de la voluntad de una joven nación del Tercer Mundo de proyectarse hacia al futuro desde unas bases modernas y sólidas. De ahí también el orgulloso cosmopolitismo del edificio, propio de la era de la descolonización, cuando élites locales formadas en Occidente pero comprometidas con el proyecto nacional asumían el control en gran parte de los nuevos estados surgidos del repliegue europeo.

A 2.000 kilómetros de distancia del edificio de Kahn se encuentra otra obra maestra del racionalismo democrático: el Palacio de la Asamblea Legislativa de Chandigargh, diseñado por Le Corbusier. En realidad, gran parte de los edificios que forman parte del complejo monumental de la capital de Punyab son consideradas piezas clave de la arquitectura modernista, aunque la más célebre es el palacio diseñado por el maestro suizo, que se inauguró en abril de 1964, pocos meses antes de su muerte de su autor.

Para el galerista y crítico de arte Daniel A. Siedell, se trata de la prueba palpable de que “un equilibrio dinámico entre monumentalidad e intimidad, entre una cierta modestia y la voluntad de inducir el asombro estético, es perfectamente posible”. Según argumenta, el edificio es también una síntesis visual de los dilemas de la India democrática, de su voluntad de modernizarse e internacionalizarse sin renunciar a su identidad ni a su esencia.

Esta tensión entre razón cosmopolita y tradición local se aprecia también en el Congreso Nacional de Brasil, en Brasilia, una de las obras señeras de Oscar Niemeyer. El edificio se inauguró en 1960 y es uno de los más representativos de una capital que se improvisó en medio de la nada, en apenas cinco años, siguiendo los dictados del urbanismo racionalista a la brasileña, con una sólida impronta de Le Corbusier no del todo incompatible con un espíritu indigenista, adanista y romántico. Una vez más, el difícil equilibrio entre arraigo local y modernidad cosmopolita.

El Congreso Nacional de Brasil, en Brasilia, una de las obras señeras de Oscar Niemeyer.

De la confrontación al diálogo

En Parliament, un influyente ensayo a cargo de XML, la agencia creativa de los arquitectos y urbanistas holandeses David Mulder van der Vergt y Max Cohen de Lara, se hace un completo recorrido visual e interpretativo por los parlamentos del mundo, analizados desde una perspectiva tanto artística como conceptual y antropológica. Los autores dedican una atención especial a cómo están diseñadas las salas de plenos, donde se desarrollan las sesiones de votación y debate, y en la visión de la democracia que llevan implícita estas decisiones de diseño. En su interpretación, los parlamentos al estilo británico, como la Casa de los Comunes del palacio de Westminster, en Londres, entienden la democracia como confrontación y competición entre ideas distintas. De ahí que gobierno y oposición se sienten uno frente a otro con un espacio central que los separa.

Frente a este modelo, que XML considera “anticuado” y basado sobre todo en una ilusión de continuidad entre la moderna democracia británica y el parlamentarismo local primitivo, nacido en el siglo XVII, los autores identifican otras opciones, todas ellas con su carga de metáfora visual. Siguiendo su análisis, regímenes autoritarios o democracias imperfectas, como Rusia, optan muy a menudo en sus parlamentos por la estructura de atrio. Es decir, una disposición similar a las de las viejas aulas universitarias, con una grada que se inclina sobre la tribuna de oradores, en la que hombres providenciales (muy rara vez mujeres providenciales) dan lecciones magistrales a auditorios pasivos.

La Casa de los Comunes del palacio de Westminster, en Londres.

Frente a este par de modelos, los autores destacan que la arquitectura y el diseño moderno han favorecido los hemiciclos, que da una idea más precisa del carácter fluido y dinámico de la democracia. Sin embargo, ellos apuestan por estructuras circulares, como las que se han utilizado en once parlamentos de naciones jóvenes como Uzbekistán, Eslovenia y Lesoto. Una estructura que diluye cualquier referencia simbólica a la confrontación al convertir a todos los legisladores en parte de un mismo continuo circular.

El parlamento escocés de Enric Miralles resultó visionario y marcó tendencias en varios aspectos esenciales de la arquitectura puesta al servicio del ideal democrático. Fue poco convencional incluso en su terca voluntad de proveer de iluminación natural a la sala de plenos pese a lo más bien sombrío que resulta, por lo general, el paisaje escocés. Sin embargo, su estructura es de hemiciclo. Es decir, moderna en el proceso de convertirse en clásica (léase obsoleta) a muy corto plazo, según XML. No se puede ser rupturista en todo.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 261

Tal y como lo señala Wikipedia, la Procter & Gamble, también conocida como P&G, es una empresa multinacional estadounidense de bienes de consumo con sede en Cincinnati (Ohio), Estados Unidos. Fue fundada por William Procter y James Gamble en 1837 ambos originarios del Reino Unido el primero de Gran Bretaña y el segundo de Irlanda. Procter fabricante de velas y Gamble de jabón, al emigrar a los Estados Unidos se establecieron inicialmente en Cincinnati y se conocieron cuando se casaron con las hermanas, Olivia y Elizabeth Norris. Alexander Norris, su suegro, les hizo un llamado en el cual invitaba a sus yernos a ser socios. Así, el 31 de octubre de 1837, nace Procter & Gamble.

El vertiginoso crecimiento de la firma se inició entre 1858 y 1859 cuando sus ventas alcanzaron un millón de dólares llegando a contar con 80 empleados. Durante la Guerra Civil de Secesión, la compañía ganó licitaciones para suministrar al Ejército de la Unión jabones y velas. Además de incrementar su experiencia durante la guerra, los contratos militares introdujeron los productos de P&G en todo el país. Luego vino la comercialización de nuevas elaboraciones y en 1887 William Arnett Procter, el nieto de William Procter, comenzó un programa de reparto de utilidades que daba a los trabajadores una participación en la compañía, asumiendo correctamente que serían menos propensos a hacer huelga.

Más adelante comenzó el proceso de construcción de fábricas en otros lugares de los Estados Unidos, la diversificación de productos y el traslado a otros países convirtiéndose en una corporación internacional con la adquisición en 1930 de la compañía Thomas Hedley, con sede en Newcastle upon Tyne, Inglaterra.

Numerosos productos nuevos y nombres de marca se introdujeron a través del tiempo. P&G comenzó a ocupar nuevas áreas, siguió en su política de compra de otras firmas y en algunos momento de venta de algunas marcas que la habían caracterizado, llegando en enero de 2005, tras el anuncio de la adquisición de Gillette, a formar la mayor empresa de bienes de consumo del planeta colocando a Unilever en el segundo lugar. En 2014 P&G registró $81.100 millones en ventas.

Hoy en día P&G cuenta con operaciones en aproximadamente 70 países alrededor del mundo y sirve a los consumidores con uno de los portafolios más fuertes de marcas entre las que destacan, entre otras: Ace, Always, Ariel, Gillette, Head & Shoulders, Pampers, Pantene, Secret y MUM.

Este enorme consorcio tiene una historia propia en el país que se remonta a 1947 cuando un importador trajo por primera vez a Venezuela la marca de detergente Ace. El año siguiente México se convirtió en la primera subsidiaria de P&G para toda Latinoamérica y en 1950 se anuncia la apertura de oficinas en el país, momento en que la compañía pisa por primera vez Sudamérica. En 1952 se inaugura la primera planta de operaciones en tierras venezolanas; en 1957 P&G Venezuela crea un nuevo departamento: Investigación y Desarrollo de Productos, con el objetivo de estudiar los hábitos del consumidor y sus preferencias para desarrollar nuevas alternativas que cubran sus necesidades; en 1969 se produce el lanzamiento del detergente Ariel que se vio acompañado con un crecimiento continuo a lo largo de los años; y en 1981 se abre una nueva y moderna planta en Barquisimeto que permite a P&G la introducción de nuevos productos.

Es a comienzos de la década de los años 1990 tras 40 de permanecer en el país cuando P&G toma la decisión de ubicar en Caracas su sede principal para Latinoamérica, concebida como centro de investigación y desarrollo de productos para la región. Para ello se selecciona y adquiere para la realización del proyecto un lote localizado en la urbanización La Trinidad en un importante cruce vial.

1. Terrenos de la antigua hacienda La Trinidad a comienzos de los años 1940
2. La urbanización desarrollada durante los años 1950 y el letrero que la identifica desde entonces.

Vale recordar de la mano de https://iamvenezuela.com/2016/08/hacienda-la-trinidad/ que lo que hoy conocemos como La Trinidad fue en 1582 un hato ganadero fundado por Alonso Andrea de Ledezma. Mas adelante, durante el siglo XVIII, convertida en hacienda, comienzan las actividades agrícolas mediante el cultivo de café y de la caña de azúcar, época en que se construyó el trapiche y la casa colonial siendo el sacerdote Ignacio Rengifo Pimentel su propietario en 1740.

“A comienzos del siglo XIX, la hacienda es adquirida por la familia Vegas, quienes la venden, en 1919, al Dr. Rafael González Rincones. El Dr. González  mantuvo las siembras de caña de azúcar y café hasta 1945, fecha en que decidió producir tabaco y ordenó la construcción de siete secaderos de ristras de tabaco al arquitecto Bastianini. Luego, decide vender la mayor parte de los terrenos de la hacienda para construir la ciudad satélite de Caracas, llamada La Trinidad. (…) En 1965 los restos del trapiche fueron vendidos al escultor holandés, Cornelis Zitman. Para esa fecha, del trapiche solo se encontraba en pie la chimenea, cuatro muros y una rueda hidráulica. A partir de estas estructuras, Zitman construyó una casa que está en los espacios de la Hacienda La Trinidad”, Es así como desde 1950, tras la venta de los terrenos por parte de Rafael González Rincones, la zona se desarrolla y urbaniza como “ciudad satélite” de Caracas contemplándose dos sectores: uno industrial y otro residencial. La sede de la P&G se ubicaría justo en el borde entre uno y otro.

3. Vista satelital de la urbanización La Trinidad con la ubicación del edificio de la Procter & Gamble

Para diseñar la edificación se convoca en 1991 un concurso privado resultando ganadores los arquitectos Edmundo Diquez, Oscar González, Jose Rivas y Oscar Diquez, todos pertenecientes a la firma Diquez, Gonzalez & Rivas, Arquitectos (DGR).

4. El edificio de la Procter & Gamble y su entorno inmediato.
5. Edificio de la Procter & Gamble. Vista del espacio central, planta tipo y corte transversal
6. Edificio de la Procter & Gamble. Dos vistas exteriores y fachada este

La obra se terminó en 1993 y se puso en servicio en 1997 correspondiéndole a DGR ser los responsables, también, de la gerencia de proyecto.
Este edificio de oficinas de 12.000 m2, que, como ya se adelantó, ocupa un terreno en esquina y ”pone de relieve el carácter simbólico de la arquitectura y la idea de ciudad”, como señala Iván González Viso en la nota que lo acompaña en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), tiene unos 30 metros de altura (planta baja y nueve pisos). Su planta es en L, dejando dos aberturas a escala urbana, una de ellas como remate de la avenida La Trinidad. Alberga tres divisiones de la empresa multinacional: laboratorios y dependencias técnicas (primer y más bajo edificio), P&G Latinoamericana (cuerpo este) y P&G Venezuela (cuerpo sur).

González Viso resumirá: “Con un lenguaje sólido y coherente, la obra, al igual que otras de los autores, se caracteriza por el uso con maestría del ladrillo y tablillas obra limpia, ventanas remetidas continuas, una magnífica plaza cubierta, pérgolas en las terrazas, la integración espacial entre ambientes y la iluminación cenital. La pieza es un potente paralelepípedo que se conjuga con otros sólidos geométricos, lo que genera llenos y vacíos, masa y transparencia. Emparentada con el edificio Atrium (1988), la obra replica el atrio, pero con mayor pureza geométrica y a mayor escala. La forma del paralelepípedo, que le otorga su imagen corporativa se completa con macrocerchas, soportadas por el apoyo en la esquina, lo que da la sensación de un gran edificio pórtico. La planta baja incorpora un plástico cerramiento metálico en tono azul, obra del artista Rafael Barrios (1947)”.

8. Arquitectura HOY, nº 231, 5/12/1997

En fechas próximas a su inauguración Mario Quirós escribió para el número 231 de Arquitectura HOY (5/12/1997) un interesante artículo titulado «Monumento y deseo. Sede de la Procter & Gamble Latinoamérica», desde el que hace una muy atinada aproximación critica al edificio subrayando su condición de protagonista destacado dentro del entorno y de monumento que “redefine bruscamente el escaso perfil urbano existente, a través de una clara voluntad emblemática, propia de edificios contemporáneos de gran carácter simbólico empresarial, que al igual que catedrales de otros siglos, dan origen a objetos arquitectónicos de espacios bondadosos y envueltos en su particular misterio”.

La idea fuerza resumida “en una ventana marco gigante que construye un vacío monumental como aporte espacial más significativo, dando un sentido diverso y sorprendente a la plaza interna privada que agrupa toda la composición” llevan a Quirós a mirar como parte de la misma tipología al edificio de la Ford Fundation, Nueva York de Kevin Roche, John Dinkeloo & Asociados (1963-68) con la diferencia de que en este caso el elemento ordenador se trata de un espacio interior aclimatado que ve hacia y se deja ver desde la ciudad, mientras que el de la sede de P&G, abierto, no tiene ciudad alrededor sino un vecindario de baja altura y visuales largas hacia el exuberante paisaje natural caraqueño. También remite Quirós a revisar la obra de Teodoro González de León y en particular la embajada de México en Brasilia (1972-75) o el Palacio de Justicia Federal en México D.F. sacando éstos también clara ventaja sobre el edificio que nos ocupa a la hora de materializar un concepto íntegro y no sólo integrador.

En otro pasaje Quirós se atreve a decir que la sede de P&G es uno de esos edificios que irradia mucho y dialoga poco, que rechaza más que acabar lo impredecible y que resulta ser una actuación más conquistadora que estratégica.

Otro asunto al que invita a pensar la sede de P&G es el relacionado con el espíritu y equidad que tienen sus espacios abiertos, disfrutables únicamente por los empleados de la empresa cuando sus proporciones son definitivamente urbanas. “El edificio P&G concebido radicalmente separado de la calle, hace que sólo participe de ella desde su interior, creando una atmósfera muy especial, silenciosa y muy agradable en la articulación de todos los usos”, matizará Quirós.

En el año 2005 el emblemático edificio de la P&G, que por disminución de su nómina rentó parte de sus espacios a otra importante transnacional (Nestlé), fue declarado como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Instituto del Patrimonio Cultural según Gaceta Municipal Extraordinaria Nº 128-04/2005.

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/

1 y 2 . https://haciendalatrinidad.org/quienes-somos/ y http://guiaccs.com/zona-8/

3. Google Earth

4 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5 y 6. http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/, Arquitectura HOY, nº 231, 5/12/1997 y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

CONCURSO INTERNACIONAL PARA LA SEDE DE LA CORPORACIÓN ANDINA DE FOMENTO (CAF) EN ALTAMIRA, CARACAS. 2008

Un epílogo necesario

La elaboración del Contacto FAC se fundamenta en la posibilidad de aportar información trabajada con el mayor rigor posible de manera que permita poco a poco ayudar a reconstruir una parte de la memoria arquitectónica del país. Así, la presentación de temas de “contenido” se complementa con algunas notas o artículos de actualidad de lo que acontece en torno a la disciplina y su mundo editorial.

Afanados en darle cuerpo a nuestro objetivo central, hemos ido abriendo una serie de ventanas que temáticamente nos han permitido mostrar el quehacer de nuestros arquitectos. Una de ellas es la correspondiente a la necesidad de ir dejando huella de los concursos realizados a nivel nacional desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX hasta la actualidad. En tal sentido, debemos reconocer que, a la hora de irlos presentando, ha tendido a imponerse el interés fundamental de darlos sencillamente a conocer, decantándonos por una cierta «objetividad descriptiva» que apunta casi siempre a lo «políticamente correcto» que podría entenderse como evasión a emitir juicios críticos y al temor de desencadenar posibles debates que nos desvíen del eje que nos sostiene.

Sin embargo, con relación al siempre polémico tema de los concursos, hemos olvidado al reseñarlos que tras cada uno se encierra un sinfín de vivencias, sinsabores, reacciones y circunstancias que, en función de su impacto, escala, envergadura y resultados, han afectado siempre a los participantes, algunas veces al gremio y mucho menos a la opinión pública en general.

Ahora bien, como también consideramos necesario ir dando un intercambio fluido con nuestros lectores que, lamentablemente, no ocurre con mucha frecuencia, con relación al Concurso para la sede de la CAF nuestro amigo Enrique Larrañaga nos ha hecho ver a través de un mensaje enviado por correo electrónico que no fue un concurso cualquiera ya que “tenía una dimensión distinta por el ámbito del comitente y muy particularmente especial por la localización”. Y creemos que tiene razón.

Además Enrique, como prueba de la indignación que le causó como arquitecto y ciudadano el desarrollo y desenlace del evento “por lo que creo sería una afrenta a la ciudad y como académico perplejo después del ciclo de charlas que los jurados ofrecieron en la FAU-UCV y de donde uno podría haber inferido que un monumento tan cruel y agresivamente indiferente a su contexto como éste podría haber sido citado entre las críticas a los crímenes urbanos a que hicieron referencia, por ejemplo, Fernández-Galiano y Adriá” connotados miembros del jurado, nos informó (cosa que desconocíamos) que promovió en aquel entonces un “debate digital” que en parte se dio y en el que actuó como moderador. Posteriormente publicó en las redes sociales una serie de 12 textos que bajo el título “Moderador ya no tan moderado”, a modo de crónica por entregas, muestran con gran claridad las aristas que a su juicio tuvo aquel certamen y su nada alentador desenlace.

Centrado en la premisa inobjetable de que el “CLIENTE” del edificio objeto de este este concurso “no es la CAF (con todos los papeles que tenga) sino Caracas. Ni siquiera Altamira ni el Municipio Chacao, sino la ciudad. TODA”, la documentada, reflexiva, aguda y cuestionadora saga elaborada por Larrañaga, asiduo participante que conoce los avatares que rodean estos llamados, disecciona y analiza críticamente todos los frentes que un concurso de la envergadura del convocado debió enfrentar y sortear, cuya lectura recomendamos ampliamente y que puede consultarse mediante el link https://www.academia.edu/24669481/MODERADOR_YA_NO_TAN_MODERADO_I

El orden de las entregas estuvo encabezado por un “Preludio” seguido de los “Antecedentes” para luego entrar en materia a través de “Concursos: el ‘cliente’”, “Concursos: el ‘curador’”, “Concursos: el ‘jurado’” y “Concursos: participantes”, dedicados a describir y desmontar a los actores principales de la trama, pasando de inmediato a “Concurso CAF: ausencias”, donde pone el dedo en la llaga al momento de decir: “Pero nada extraña, indigna, duele más que la ausencia de la autoridad (tanto municipal como metropolitana; pasada y actual) en una calificación de la compatibilidad de la propuesta que se asume quiere desarrollarse con los planes para el lugar, su área circundante y todas las zonas afectadas (que es decir toda la ciudad). Si (como he escuchado) se ignoraron recomendaciones de diseño urbano formuladas por la Alcaldía para esta localización tan neurálgica y vital ¿por qué se calla? Si no las había y esta parcela simplemente se asumió, reguló y trató como otra más ¿cómo se explica eso? Y si es así ¿no es urgente actuar para revertir una ausencia que puede ser fatal?”.

Continúa Larrañaga analizando críticamente los proyectos que resultaron merecedores de premio y menciones, dedicando en “Primer premio: el epicentro” a poner sobre la mesa con tino y argumentación irrefutable, todas las falencias que la propuesta presentada por PRODUCTORA mostraba. Luego lleva a cabo otras tantas aproximaciones analíticas en “Premiados: torres” y “Premiados: masas” para cerrar con dos textos cargados de reflexión: “Posiciones” y “Propiedad, apropiado y apropiaciones” en los que deja clara, por si no lo hubiese hecho antes, su posición ante el panorama arquitectónico del momento y ante el deber ser de una edificación que busque comprometerse a fondo con la ciudad. A doce años del desenlace de aquel concurso pareciera que afortunadamente la CAF no procederá a construir la propuesta ganadora y que está pensándose seriamente si su sede principal debería continuar en Caracas. Sin embargo, la lectura de la crónica de Larrañaga, más allá del calor del momento en que se produjo, podría colocar de nuevo sobre el tapete el debate de fondo que buscaba generar: el de la ciudad que tenemos y la que queremos. De hecho el propio Enrique, activista sin descanso, lo mantiene vivo a través de una serie de interesantes artículos que han aparecido publicados en http://www.cinco8.com desde finales de 2020.
Desde aquí le abrimos las puertas a tan importante como necesaria discusión.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 245

El concurso internacional convocado el año 2008 por la Corporación Andina de Fomento (CAF), hoy denominada Banco de Desarrollo de América Latina, mantuvo la atención de la comunidad arquitectónica nacional e internacional por sus características, la envergadura del ente que lo patrocinaba y el selecto grupo de profesionales que participó.

1. Dos vistas de la sede actual de la CAF en la avenida Luis Roche de Altamira, Caracas

La CAF (como entonces aún se le conocía) fue creada el 7 de febrero de 1968 e inició formalmente sus operaciones el 8 de junio de 1970 fijando su sede en Caracas, para la cual se construyó un edificio ubicado en la avenida Luis Roche de la urbanización Altamira.

De lo que se recoge en Wikipedia, sabemos que sus antecedentes se remontan a 1966 cuando, “tras la firma de la Declaración de Bogotá por los presidentes de Colombia, Chile, Venezuela, y los representantes personales de los primeros mandatarios de Ecuador y Perú, se aprobaba un programa de acción inmediata para los países andinos y Chile, que contemplaba la aplicación de medidas de integración económica y la coordinación de las políticas de los países participantes en materia comercial, industrial, financiera y en servicios de cooperación técnica. Se nombró una Comisión Mixta para atender dichas funciones y se propuso la creación de una corporación de fomento.”

Actualmente CAF-Banco de Desarrollo de América Latina “tiene como misión impulsar el desarrollo sostenible y la integración regional en América Latina, mediante el financiamiento de proyectos de los sectores público y privado, la provisión de cooperación técnica y otros servicios especializados”. Atiende, suministrando productos y servicios financieros múltiples, a una amplia cartera de clientes, constituida por los gobiernos de los Estados accionistas, instituciones financieras y empresas públicas y privadas. Está conformado por 19 países de América Latina, El Caribe y Europa, y 13 bancos privados (32 accionistas en total), siendo una de las principales fuentes de financiamiento multilateral y un importante generador de conocimiento para la región. Entre sus accionistas se encuentran: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela, y 15 bancos privados de la región.

Ante la necesidad de contar con una sede más amplia, abogando por un concepto que respondiese a criterios de sostenibilidad, calidad urbana y ambiental, calidad arquitectónica y eficiencia funcional y que integrara espacios públicos a favor de la comunidad visto como oportunidad de hacerle un aporte urbano a la ciudad de Caracas, la CAF organizó en 2008 un concurso en dos etapas. La primera consistió en la presentación de antecedentes de firmas de arquitectura de los 17 países socios de la Corporación, donde se seleccionaron 52 oficinas que participarían en una segunda consistente en un concurso de anteproyectos de arquitectura donde llegaron 44 propuestas de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, España, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

2. Vista aérea de la Plaza Altamira y sus alrededores. En la parte superior derecha se puede observar el terreno destinado al desarrollo del Concurso Internacional para la sede de la CAF

Los trabajos se desarrollarían sobre un importante terreno adquirido al sur de la Plaza Altamira, entre las avenidas Francisco de Miranda al norte (con la Plaza como referencia) y la José Félix Sosa al sur (con la vecindad de la Torre Británica), flanqueado por las avenidas Del Ávila -Luis Roche- al este y Sur Altamira -San Juan Bosco- al oeste, anteriormente ocupado por un pequeño centro comercial donde se encontraban las oficinas de Viasa y por el edificio Teatro Altamira proyectado por Luis Malaussena en 1959 (demolido en 2008) que llevaba mucho tiempo desalojado.
El jurado internacional integrado por Miquel Adriá, arquitecto español, director del Programa de Maestría de la Universidad Politécnica de Cataluña en México y de la revista Arquine; Beatriz Colomina, arquitecta española, catedrática y directora del Programa de Doctorado de Arquitectura de la Universidad de Princeton, E.E.U.U.; Luis Fernández-Galiano, arquitecto español, catedrático en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM); David Gouverneur, arquitecto venezolano, profesor de la Universidad de Pennsylvania, E.E.U.U. y de la Universidad Metropolitana de Caracas, Venezuela; Carlos Jiménez, arquitecto costarricense, catedrático de la Universidad de RICE en Houston, E.E.U.U.; José Rosas Vera, arquitecto chileno, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Pontificia Católica de Chile; Omar Seijas, arquitecto venezolano y vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela; y Luis Enrique Berrizbeitia, vicepresidente ejecutivo de la CAF, actuando la arquitecta venezolana Elisa Silva como Secretaria, emitió su veredicto el 24 de septiembre de 2008.

3. Diversas imágenes que formaron parte de la entrega preparada por la firma PRODUCTORA de México, cuya propuesta obtuvo el primer premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

Resultó ganadora la propuesta presentada por la firma PRODUCTORA, estudio de arquitectura ubicado en Ciudad de México, conformado por arquitectos de diversas nacionalidades: Abel Perles (Argentina), Carlos Bedoya (México), Víctor Jaime (México) y Wonne Ickx (Bélgica); dicha propuesta fue elaborada en colaboración con “Lucio Muniaín et al” (Lucio Muniaín,  David Ortega, Alfonso E. Gutiérrez, Jorge Arroyo, Christian Estavillo y Alejandro Zapata) de México.

Para los ganadores del Primer Premio, cuyo conjunto tiene un total de 52.000 m2 de construcción, “La torre CAF, en Caracas Venezuela, es un proyecto simple y funcional en el que rescata criterios de sostenibilidad, ambientales y sobre todo urbanos. Esta torre se encuentra en un hito muy importante de la ciudad dialogando con el obelisco de la Plaza Altamira (y) juega un papel muy importante dentro del contexto ya que recupera el uso de la plaza como un espacio público, la permeabilidad en sus primeros cinco niveles ayuda a tener una interacción entre el edificio y la plaza. En los niveles superiores, cuenta en su fachada con una celosía metálica la cual nos permite tener una ilusión de solidez si se le ve a una distancia considerable. Su simpleza arquitectónica hace de este edificio una excelente propuesta para la creación de un hito urbano.”

El jurado, por su parte, rescatando buena parte de lo expresado por sus autores, destaca de la propuesta presentada por PRODUCTORA “su síntesis simple y acertada de los criterios de sostenibilidad, calidad urbana y ambiental, calidad arquitectónica y eficiencia funcional. Por tratarse de un hito singular dentro de uno de los contextos más característicos de la ciudad, la torre dialoga con el obelisco de la Plaza Altamira de Caracas, apostando nuevamente a la construcción de ciudad y de una imagen que una vez se logró al edificarse la plaza. La torre esbelta y racional reconoce la tradición de arquitectura moderna típicamente relacionada con Latinoamérica añadiéndole un espíritu de frescura y confianza. La modesta huella de la torre libera el terreno y ofrece a la ciudad un espacio público y abierto, de proyección cultural como acto de responsabilidad social.”

4. Parte de la entrega preparada por la firma Andrade Morettin Arquitectos Asociados Ltda. de Brasil, merecedora del segundo premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

El segundo lugar lo obtuvo la firma Andrade Morettin Arquitectos Asociados Ltda. de Brasil. Acerca de esta solución el jurado destacó “la sutileza de la arquitectura al tratarse de un cerramiento en celosía que encierra variados volúmenes. La flexibilidad, sostenibilidad y economía de la propuesta añaden valor, al igual que su prudencia y nivel de resolución. Responde de forma crítica a la imponente torre Británica que limita el terreno hacia el sur, replicando su altura y huella, con una aproximación contraria en su transparencia, ligereza y porosidad.”

5. Perspectiva que formó parte de la entrega preparada por la firma española QVE-arquitectos, merecedora del tercer premio del Concurso Internacional para la sede de la CAF

El tercer premio recayó sobre la firma española QVE-arquitectos y sobresale, en opinión del jurado, por “la profesionalidad y resolución de la propuesta. Se trata de una torre de plantas eficientes y flexibles, por su innovación estructural. Presenta una estrategia sostenible, racional e inteligente.”

6. Perspectivas correspondientes a las entregas e los equipos que fueron reconocidos con Mención en el Concurso Internacional para la sede de la CAF. Arriba izquierda: Vigliecca & Asociados de Brasil. Arriba derecha: TEN Arquitectos de México. Abajo izquierda: Juan Gustavo Scheps Grandal & Gualano + Gualano de Uruguay. Abajo derecha: Alessandro Famiglietti y Asociados de Venezuela

Las firmas que obtuvieron mención fueron: Vigliecca & Asociados de Brasil; TEN Arquitectos de México; Juan Gustavo Scheps Grandal & Gualano + Gualano de Uruguay y Alessandro Famiglietti y Asociados de Venezuela. El acto de premiación y la inauguración de la exhibición de las siete propuestas clasificadas se llevó a cabo el 6 de octubre de 2008 en la Galería CAF de Altamira y estuvo abierta al público a partir del 7 de octubre, durante un mes. Se contó en el acto con la presencia de Enrique García, presidente ejecutivo de la CAF y, además, con Abel Perles de PRODUCTORA y Lucio Muniaín quienes se trasladaron a Caracas para participar de las actividades organizadas por la institución en torno al evento.
Una vez pasada la resaca propia de todo acontecimiento de este tipo, la CAF, al parecer, colocó en una segunda prioridad la construcción del edificio sin que hasta el sol de hoy se sepa cuando será realizada una obra que la muy golpeada Caracas agradecería enormemente. Definitivamente a los concursos de arquitectura en Venezuela los sigue acompañando la mala fortuna.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3, 4, 5 y 6. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-13179/resultados-concurso-nueva-sede-caf?ad_medium=gallery

1 y 2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Unless: The Seagram Building Construction Ecology

Kiel Moe (Editor)

Idioma: inglés

Programado para enero 2021

Nota del editor

Unless: The Seagram Building Construction Ecology analiza la ecología de la construcción, las geografías de los materiales y los sistemas mundiales de una de las obras icónicas de la modernidad: el edificio Seagram de Mies van der Rohe ubicado en Park Avenue, Nueva York. Al hacerlo, tiene como objetivo describir cómo los humanos y la naturaleza interactúan con la delgada corteza del planeta a través de la arquitectura. En particular, la inmensa cantidad de material, energía y trabajo que implica la construcción requiere una interpretación fresca que sitúe mejor el potencial ecológico y social del diseño. La mejora de un edificio en particular debería ser inseparable de la mejora del sistema mundial y la ecología de la construcción. Un edificio «hermoso» engendrado a través de la vulgaridad de los intercambios desiguales y los procesos de subdesarrollo ya no es una presunción sostenible en tal marco. A menos que los arquitectos comiencen a describir los edificios como eventos y artefactos terrestres, los arquitectos, para nuestro riesgo colectivo y profesional, continuarán operando fuera de las dinámicas ambientales clave y los procesos políticos clave de este siglo.

Nota

Para complementar el enfoque crítico que el libro posee, recomendamos leer el artículo «A Case for a More Literal Architecture» escrito por el propio Kiel Moe, publicado en https://www.metropolismag.com/architecture/literal-architecture-kiel-moe/

ACA