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Perú, Ecuador y Venezuela, ganadores del V concurso de desarrollo urbano e inclusión social del CAF

Por Nicolás Valencia

4 de octubre de 2018

Tomado de Plataforma arquitectura

Un proyecto cuya metodología se centra en niños y niñas como agentes de cambio en barrios de Lima es el ganador de la quinta edición del concurso de desarrollo urbano e inclusión social del CAF. El certamen busca propuestas en ciudades latinoamericanas que propongan una mejora integral del hábitat en comunidades, en específico el mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos, y la integración de los asentamientos espontáneos a la ciudad a través de la concepción y el diseño de propuestas innovadoras, relevantes, justificadas y realizables.

Este concurso es una iniciativa del Programa Ciudades con Futuro de CAF, cuyo objetivo es acompañar a las autoridades latinoamericanas a crear ciudades cada vez más inclusivas, conectadas, integradas espacial, económica y socialmente, con acceso universal a servicios básicos, oportunidades de capacitación y ambientalmente responsables.

Estos son los proyectos premiados:

Primer Lugar: Urban 95 – Lima Norte

Extracto de memoria: El 70% de Lima ha sido primero habitado (invasiones) y luego construido (barriadas). Un proceso inverso al de la ciudad formal, que requiere otros enfoques y herramientas. En un contexto de crisis del espacio público, se teme por los niños, quienes son recluidos en ambientes interiores y privatizados. En la Lima informal, sin embargo, aún juegan en las calles. La mayoría de programas para la niñez se enfocan en urgencias por atender (desnutrición, explotación, violencia). Pero los niños pueden ser más que receptores de ayuda y protección, ya que tienen agencia activa como productores de espacio público en sus barrios. Ante la limitada capacidad técnica y falta de enfoque adecuado de la mayoría de municipalidades, el piloto de Urban 95 potencia dos iniciativas existentes en Lima-Norte: En Comas, el “Proyecto Fitekantropus” que viene construyendo los barrios culturales como nuevo paradigma de habitar; y en Carabayllo, los programas sociales municipales en favor de la infancia.

Urban 95 es un equipo multisectorial y transdisciplinar para intervenir social y espacialmente en los procesos de producción de la ciudad mediante una metodología progresiva en la que niños y niñas son agentes de cambio en sus barrios:

Conocernos: inmersión para vincularnos, conocernos y familiarizarnos con el espacio.

Animar la calle: acciones colectivas y pequeñas intervenciones físicas para salir a la calle y reencontrarnos.

Imaginar el barrio: analizamos el barrio, imaginamos cómo lo queremos, y definimos los lugares estratégicos para diseñar un proyecto urbano integral.

Experimentar con los espacios: intervenciones menores para recuperar el espacio y probar su uso, aceptación y cuidado. Luego intervenciones mayores para consolidarlo.

Construir los proyectos: jornadas de trabajo comunitario y acompañamiento a las obras de infraestructura; celebrar y replicar; reconocer nuestro trabajo, ampliar las intervenciones, diseñar nuevos proyectos y conectarlos.

Segundo Lugar: Quito Seguro

Extracto de memoria: Los elementos constitutivos de Quito están expuestos a amenazas debido a sus condiciones geodinámicas, geomorfológicas, hidrometeorológicas y antrópicas. Las amenazas son volcánicas y sísmicas, deslizamientos, inundaciones, incendios, accidentes de tránsito y negligencia constructiva. La exposición a estas amenazas determina la fragilidad de las edificaciones, las cuales resguardan a la población y soportan el funcionamiento de la ciudad durante eventos naturales y crisis de los sistemas antrópicos. El terremoto de 2016 en Ecuador generó debate sobre la capacidad resiliente de las ciudades del país. En Quito 60% de las edificaciones son informales y 1,4 millones de personas las habitan siendo un riesgo a sus vidas; en caso de desastre, la reconstrucción supondría 10 mil millones de dólares. Estas cifras escalan a 3,8 millones de viviendas informales en Ecuador y 13 millones de personas en riesgo. No hay una estrategia de gestión de riesgos integral ni una cultura preventiva frente a amenazas.

El objetivo es implementar un plan de gestión de riesgos que 1) salve vidas, 2) mitigue la crisis de los sistemas naturales/antrópicos y 3) actúe como catalizador de mejoras urbanas y sociales del barrio en 5 años. En los primeros 3 años se implementan elementos del plan de emergencias, que sirven también para el día a día. Los componentes para el desarrollo cotidiano se suman durante 5 años. Para emergencias, el plan contempla acciones desde lo privado a lo público incluyendo rutas de evacuación, reforzamiento estructural de viviendas existentes y construcción de vivienda social, regeneración de vías y nuevos accesos, espacio público y equipamientos, y puntos de encuentro y refugio. En el ámbito cotidiano, se aprovechan estos elementos para densificar y reorganizar manzanas, generar usos mixtos de suelo, comercio, polideportivo, corredores verdes y recuperación de quebradas, puntos de encuentro comunitario, arte y huertos urbanos; acciones que dinamizan el desarrollo socioeconómico.

Tercer Lugar: Plataformas de Gestión Territorial – La SilsaTercer Plan de La Silsa, Caracas, Venezuela

Extracto de memoria: En mayo de 2013 un grupo de viviendas precarias al interior del barrio se vieron fuertemente deterioradas, producto de incesantes precipitaciones que alcanzaron a debilitar de forma peligrosa gran parte de las construcciones existentes. De esta manera se inició un proceso de desafectación de la zona que implicó demoler el conjunto y reubicar 45 familias hacia nuevas unidades de viviendas estatales habilitadas en un entorno estable de la misma comunidad. A partir de este momento se conformó un vacío insólito de 500 metros cuadrados de espacio disponible en el núcleo central de uno de los barrios más densos de Caracas. Con esta operación se establecieron los acuerdos para redefinir la ocupación del terreno, evitar la improvisación de otras construcciones, e implementar un proyecto de espacio público vecinal como gen de renovación del barrio, partiendo de nuevas infraestructuras sociales impulsadas por la propia comunidad.

La intervención prevé una tipología de parque enfocado en la gestión territorial. A través de múltiples infraestructuras, el proyecto se centra en mitigar el riesgo de colapso, y a su vez habilitar dotaciones de espacio público y equipamientos. El proyecto reúne dos naves en los extremos de la parcela, un centro de conjunto que integra plazas de follaje tropical y una zona de protección especial para cultivos endémicos. La primera nave despliega una plaza cubierta a nivel de calle, ofreciendo un espacio flexible para asambleas culturales, talleres y mercados. Sobre la plaza se aloja un cancha de baloncesto y aparatos deportivos. La segunda nave acoge una unidad de manejo energías, que incluye dispositivos de clasificación de desechos sólidos y residuos orgánicos, conectados a un proyecto de canalización ordenada de aguas servidas y electricidad, una toma pública de agua potable y un plan integral de paisajismo productivo, implementando fitoregeneración y agricultura urbana.

Menciones Honrosas

Niños y ciudad

  • La línea guía. Colombia
  • La escuela que soñamos. Venezuela
  • Hacia una red de rutas protectoras escolares. Colombia

Agua y ciudad

  • Parque hídrico La Quebradora. México
  • Gestión integral del paisaje – Arroyo Esquel. Argentina
  • Paseo río Colima. México

Inclusión y ciudad

  • Guaicaipuro, una dinámica urbana socializante. Venezuela
  • Programa de desarrollo progresivo para el comercio en el espacio público del distrito metropolitano de Quito. Ecuador

Menciones

  • Sistema de soporte comunitario Miravalles. Costa Rica
  • PARADISO. Adaptación de comedores comunitarios en ámbitos de resiliencia ciudadana. Venezuela
  • ATANDO CABOS. Corredor calle Villapol. Plan maestro y programa de actuaciones para la ciudad de El Consejo. Venezuela

El jurado estuvo integrado por Diana Giambiagi, arquitecta de la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Planificación para el Desarrollo Urbano por la University College London; Mayra Madriz, urbanista, licenciada en psicología por la Universidad de Artes Liberales de Grinnell y Magíster en Planificación Comunitaria y Regional y en Estudios de América Latina por la Universidad de Nuevo México; y Washington Fajardo, arquitecto y urbanista egresado de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Nota:

Gracias a la colaboración que nos han brindado desde CAF. Banco de Desarrollo de América Latina, hemos podido saber los integrantes y firmas vinculadas a las tres propuestas ganadoras. Desde allí se nos insistió en la importancia de recalcar que a estos equipos se sumaron grupos técnicos de trabajo, organizaciones sociales y miembros de las comunidades intervenidas.

De esta manera se puede decir, de entrada, que fueron evaluadas en total 238 propuestas de 14 países miembros de CAF, siendo la convocatoria más exitosa hasta ahora. Los resultados se hicieron públicos el 30 de julio de 2018 tras haber concluido la recepción de propuestas el 15 de junio.

El proyecto ganador del primer premio (Perú), dotado de USD 15.000, con la propuesta “Urban 95 – Lima Norte”, fue elaborado por Coordinadora de la Ciudad, ONG Sumbi y la Fundación Bernard Van Leer, donde participaron Javier Vera Cubas, Daniel Canchán, Paula Villar Pastor y Eleazar Cuadros.

El segundo premio (Ecuador), dotado de USD 5.000, obtenido con la propuesta “Quito Seguro. Barrios resilientes como estrategia de desarrollo sostenible para ciudades latinoamericanas”, fue elaborado por URLO Studio S.A. y el arquitecto Diego Salazar en compañía de Nathalia Hidalgo, Diego Puente y Francisco Moratal.

Finalmente, fue acreedora del tercer premio, dotado de USD 3.000, la propuesta “Plataformas de Gestión Territorial La Silsa”, elaborada por el equipo venezolano Aparatos Contingentes liderado por el consorcio Pico Colectivo y Aga-Estudio en el que participaron Marcos Coronel, Eduardo Barrera, Gabriel Visconti y Rodrigo Marín con importante protagonismo de la comunidad del sector objeto del proyecto.

ACA

LA PLAZA VENEZUELA

Vista general de la Plaza Venezuela en los años 50

A poco que uno se dedica a observar el crecimiento de Caracas desde el damero fundacional hacia el oriente a través de las representaciones planimétricas registradas a partir de 1929 (partiendo del Plano de Caracas de Ricardo Razzeti) (1), se puede notar que el mismo está signado por la prolongación de un eje que, teniendo su origen en la avenida Este 2 (paralelo a la ruta que derivará en el trayecto del Ferrocarril Central), se transforma en la Carretera del Este bordeando el Parque Sucre (hoy Los Caobos), siguiendo por lo que luego se conocerá como la Gran Avenida y la Calle Real de Sabana Grande, para más adelante (donde hoy se desarrolla la avenida Francisco de Miranda) servir de conexión a las haciendas que ocupaban el espacio entre Chacaíto y Petare cuya transformación en urbanizaciones se inicia en 1928. Este proceso de crecimiento, el cual nos es imposible desarrollar en esta breve nota, tiene en el trabajo elaborado por el ingeniero Carlos F. Linares, titulado “Consideraciones acerca del lugar hacia el cual debe extenderse la ciudad de Caracas”, publicado en la Revista Técnica del MOP de marzo de 1912, un claro precedente. Linares, dadas las condiciones naturales del valle y la localización del centro fundacional de la ciudad, veía las llanuras del este como el destino lógico de la expansión de Caracas, para lo cual proponía una serie de acciones que de haberse tomado en cuenta habrían dado un resultado de mayor calidad y orden del que en definitiva se dio.

1 (izquierda): Plano de Caracas por Ricardo Razetti, 1929. 2 (derecha): Plaza de los museos de Bellas Artes y Ciencias Naturales cuando aún se podía atravesar el Parque Los Caobos (Parque Sucre) vehicularmente. Años 1950.

Tal y como relata Ciro Caraballo Perichi en “Los últimos días de aquella de los techos rojos, o los ‘planes’ entes del ‘plan’” (aparecido en El Plan Rotival. La Caracas que no fue, Ediciones Instituto de Urbanismo FAU UCV, 1991), teniéndose a las urbanizaciones Los Caobos (1924), San Agustín (1926) y El Conde (1928) como primeras muestras de la tendencia natural de crecimiento hacia el este, dentro de criterios que no rompían con la trama tradicional, lo que las hacía ver como un bloque relativamente homogéneo, pasa a ser fundamental tomar en cuenta como aspecto coyuntural en la expansión de la ciudad la decisión asumida en 1924 por el Ejecutivo Nacional de adquirir “la mayor parte de los terrenos de la Urbanización Los Caobos -con sus lotes definidos y su vialidad ya trazada- para construir un parque urbano” que se denominará Parque Sucre por conmemorarse ese año el centenario de la Batalla de Ayacucho. Si bien las calles de la urbanización continuaron abiertas al tránsito vehicular, “esta enorme masa de árboles separaría la ciudad de su nuevo engendro: las urbanizaciones del este”, concluirá Caraballo. (2).

3. Recorte hecho al Plano de Caracas y sus alrededores (1934) de Eduardo Rohl en el que «parece adivinarse un caballo recostado contra el Ávila»
4 (izquierda): Detalle del Plano de Caracas Monumental (1936) de Ramón Sosa. 5 (derecha): Entrada de la urbanización Los Caobos promovida por Luis Roche, cuyo trazado fue diseñado por Enrique García Maldonado y José Antonio Madriz Guerrero en 1940.

Son el Plano de Caracas y sus alrededores (1934) de Eduardo Rohl y el Plano de Caracas Monumental (1936) de Ramón Sosa los que ofrecen el mejor apoyo para entender lo que posteriormente sería el destino del lugar ubicado al este del Parque Los Caobos (denominación que se le da al Parque Sucre a partir de 1937) y que dará como resultado la localización de lo que hoy conocemos como Plaza Venezuela. El plano de Rohl (3) informa con precisión acerca de la aparición de cotos aislados, algunos de ellos entre quebradas que aún permanecen intactas, débilmente conectados a la Carretera del Este, que se empiezan a poblar de quintas: Las Delicias (1928), Caracas Country Club (1928), La Florida (1929), Los Palos Grandes (1930), Los Chorros (1930), Campo Alegre (1932) y Sebucán (1932). El plano de Sosa (4), por su parte, esboza como remate de la avenida que atraviesa el Parque Los Caobos y su encuentro con la Carretera del Este que continuará hacia Sabana Grande, un espacio que marca el borde sur de lo que se denomina como “Urbanización Bigott” (con el edificio de la conocida Cigarrera incluido al borde de la ruta del Ferrocarril Central), ubicada entre las quebradas de Maripérez y Canoas. Dicho espacio se constituirá más adelante en la entrada, definida por una plaza verde inaugurada en 1941, provista de fuentes y adornada con una serie de esculturas conocidas como “Los Venados” (trasladadas en los años ’50 a la Plaza La Estrella en San Bernardino), del desarrollo emprendido por Luis Roche, cuyo trazado fue diseñado en 1940 por el arquitecto Enrique García Maldonado y el ingeniero José Antonio Madriz Guerrero, de la que hoy se conoce como urbanización Los Caobos y en el punto donde finalmente aparecerá la Plaza Venezuela. (5)

6 (izquierda): Detalle el esquema de vialidad del Plan Rotival (1939). En el lugar denominado Plaza Colón se ubicará la Plaza Venezuela. 7 (derecha): Vista de la Autopista del Este en fechas cercanas a su inauguración (1953) hacia la Plaza Venezuela.

La decisión de Roche de ubicar la urbanización en ese lugar habla a las claras de su capacidad para detectar sectores de la ciudad con un potencial de desarrollo que con el tiempo se verían convertidos en centros neurálgicos de ella. Por ello no es casual que Los Caobos se inaugure un año después de la presentación del Plan Rotival, propuesta que marca el destino del desarrollo urbano y vial de Caracas y donde empieza a considerarse lo que se denomina “Plaza Colón” como el centro geográfico de la capital y lugar donde se podría pensar en la concentración de actividades financieras.(6)

8. Izquierda: Fuente de la lPaza Venezuela del escultor Ernesto Maragall en pleno funcionamiento. Derecha: La fuente en su ubicación actual en el Parque Los Caobos

El empujón final que hará tomar su aspecto definitivo a la Plaza Venezuela lo dará, siguiendo las recomendaciones del Plano Regulador de Caracas de 1951, la construcción en 1953 de la primer etapa de la autopista del Este y del distribuidor que permitirá desde ella el acceso al espacio que nos ocupa, estrechamente vinculado, también, a través de una conexión directa que pasa sobre la autopista a la Ciudad Universitaria por la puerta “Tamanaco” (7). En este sentido, no hay que olvidar que para ese entonces el espacio central de la plaza es ocupado por un conjunto de esculturas y fuentes luminosas, producto de un concurso promovido en 1952 por el Concejo Municipal de Caracas entre los más prestigiosos artistas del país, del cual resultó ganador Ernesto Maragall con la obra que fue bautizada «Fuente Venezuela» en 1953 que hoy puede apreciarse reubicada, desde 1967, en el Parque Los Caobos.(8)

9 (izquierda): Torre Polar, Vegas & Galia (1954). 10 (derecha): Concesionario Chrysler-Plymouth, Don Hatch (1953)
11 (izquierda): Torre Capriles, John Machado y Gustavo Machado (1968). 12 (derecha): Torre Phelps, José María Puig (1968)
13 (izquierda): Nunciatura Apostólica, Manuel Mujica Millán (1944). 14 (derecha): Puente Bolívar (Los Caobos), Enrique García Maldonado (1940)

Tampoco será menor el efecto que producirá la localización allí (1954) del nuevo rascacielos de la capital: la torre Polar (tercer proyecto de la firma Vegas & Galia y primer edificio en Latinoamérica en utilizar “muros cortina”) (9), la cual estuvo acompañada a partir de ese mismo año en el terreno del frente por un sobrio concesionario de automóviles Chrysler-Plymouth diseñado por Don Hatch (10) y más hacia el este por una bomba de gasolina que aún permanece. Más adelante (1968) completarán el perfil metropolitano del espacio la Torre Capriles (proyectada por los arquitectos John Machado y Gustavo Machado) (11) y la Torre Phelps (12) (diseñada por el arquitecto José María Puig, que ocupará el lugar dejado por la demolición del showroom de Hatch), ubicadas a ambos lados de la avenida La Salle, eje principal de la urbanización Los Caobos que con el tiempo también terminó de cambiar definitivamente su condición predominantemente residencial presidida durante años por la Nunciatura Apostólica (de Manuel Mujica Millán -1944-) (13) y por el puente Bolívar diseñado por García Maldonado en 1940 (14), que daba paso a la ruta del Ferrocarril (luego Calle La Línea), demolido cuando posteriormente, se construyó la avenida Libertador.

15 (izquierda): El tráfico se apoderó de la Plaza Venezuela desde finales de los años 50. 16 (derecha): La fuente es removida el año 1967 construyéndose una trinchera para aliviar el tránsito

En resumen, a partir de 1953 el impacto que recibirá la plaza convertida en punto de encuentro vial será enorme pasando a convertirse en un lugar de congestión (15). Dicha condición que, salvando las distancias, la asemeja a la Plaza L’Etoile de París, ha hecho de este lugar un permanente dolor de cabeza para quienes piensan la ciudad con base a su vialidad y no en la condición peatonal que requiere como lugar de encuentro a escala urbana.

17 (izquierda): Nueva fuente diseñada por Santos Michelena en una ubicación lateral (1983). 18 (izquierda): Nueva fuente ubicada en el lugar original y centro geométrico del espacio que rescata el diseño de Santos Michelena (2009)
19 (arriba izquierda): Abra solar de Alejandro Otero. 20 (arriba derecha): Fisiocromía homenaje a Andrés Bello de Carlos Cruz-Diez. 21 (abajo): vista general de las áreas verdes complementarias a la Plaza Venezuela

De allí las sucesivas modificaciones que ha sufrido: vaciamiento del centro mediante la construcción de una trinchera que “resolvía” la conexión directa este-oeste y consecuente desaparición de la fuente original (1967) (16); aparición lateralmente de otra fuente diseñada por el ingeniero Santos Michelena (1983) (17); cierre de la trinchera y posterior colocación de otra fuente más moderna (que rescata el diseño de Santos Michelena) en el lugar original y centro geométrico del espacio (2009) (18) lo cual le ha permitido adquirir cierta animación nocturna, sin que por ello haya cuajado como el lugar de permanencia y disfrute que su ubicación y escala siempre han demandado y que tampoco la presencia un tanto desarticulada de obras de arte como el “Abra Solar” de Alejandro Otero (19), la “Fisiocromía homenaje a Andrés Bello” de Carlos Cruz-Díez y la propia efigie de Bello a la que sirve de marco (20), han logrado resolver. (21)

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. https://fotourbana.org/fondovisual/homenaje-a-william-nino-en-el-449no-aniversario-de-caracas/

1, 3 y 4. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

2. https://www.pinterest.com/pin/486107353527235250/

5, 9, 11, 13, 14, 15. Colección Crono Arquitectura Venezuela

6. Vallmitjana, M.(coord.); El Plan Rotival. La Caracas que no fue. 1939-1989. Un plan urbano para Caracas, 1991

7. https://www.pinterest.com/pin/462604192945063418/

8. https://www.pinterest.com/pin/451134087651586721/

10. https://www.ccscity450.com/otras_obras/showroom-chrysler-plymouth/

12. https://www.conlallave.com/propiedades/torre-phelps-51660841.html

16. https://www.pinterest.com/pin/282530576603829786/

17. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/957413387197190144

18. https://medium.com/@beatrice_91993/la-fuente-de-plaza-venezuela-16-millones-de-colores-para-todos-d80306768bbf

19. https://iamvenezuela.com/2015/06/abra-solar-de-alejandro-otero/

20 http://www.cruz-diez.com/es/work/integracion-a-la-arquitectura_1/1980-1989/fisicromia-concavo-convexa-homenaje-a-don-andres-bello/

21. http://www.arquitecturapanamericana.com/wp-content/gallery/rehabilitacion-integral-de-la-fuente-de-plaza-venezuela-y-sus-zonas-de-injerencia/Foto-aerea-Plaza-Venezuela.jpg

1919• Inicio del desarrollo de El Conde y San Agustín

El Conde y San Agustín del Norte.jpg

1919•  Se inicia el desarrollo de la Urbanización El Conde y San Agustín (Norte y Sur) en un esfuerzo conjunto entre el Estado y empresarios privados, (la primera expansión de Caracas hacia el sur-este). Se trataba de grupos de viviendas pareadas en estilos diferentes que reflejaban el gusto del momento: neo-colonial, internacional, morisco y egipcio.

HVH