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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 197

Si algún concurso nacional de arquitectura copó la escena venezolana en una década cargada de certámenes de ese tipo, fue el que se abrió en 1986 para proyectar la sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Siendo una de las instancias más longevas de cuantas conforman la primera y más antigua casa de estudios del país, la FCJP junto a su sede habían quedado inexplicablemente relegadas dentro del desarrollo del campus de la Ciudad Universitaria de Caracas, debiendo ocupar “temporalmente” parte del edificio destinado a la Facultad de Humanidades y Educación (FHyE), hasta tanto se resolviera el lugar y condiciones más propicias para dar el paso de dotarla de espacios propios y de una edificación digna de su estatus histórico dentro de los estudios universitarios. En otras palabras, el impulsar la realización de esta obra se había convertido para la UCV durante muchos años en una importante asignatura pendiente sometida a las presiones de quienes podríamos considerar sus influyentes dolientes.

Quizás valga la pena recordar que, según se recoge en http://www.ucv.ve/organizacion/facultades/facultad-de-ciencias-juridicas-y-politicas/acerca-de-la-facultad/resena-historica.html: “El inicio de los estudios de Derecho en el país se remonta al 16 de agosto de 1716, cuando bajo los auspicios del Obispo Fray Francisco del Rincón, el licenciado Antonio Álvarez de Abreu inauguró una Cátedra de Instituta o Leyes en el Seminario de Santa Rosa de Lima, con el fin de instruir a los jóvenes del país en el conocimiento jurídico. Estos estudios no facultaban para el ejercicio profesional, debiéndose dirigir los interesados a otros países para culminar su preparación. Posteriormente, al ser elevado al Seminario de Santa Rosa a la categoría del Real y Pontificia Universidad de Caracas, la de Leyes fue una de las nueve Cátedras con las cuales la Universidad creada en 1721 comenzó a funcionar el 9 de agosto de 1725. (…) Una vez consumada la independencia, el gobierno republicano incrementó los programas con el estudio de Derecho Público y de Gentes, así como también en la Constitución Nacional. Posteriormente, los Estatutos Republicanos del Libertador de 1827 unificaron los estudios de Cánones y Civil en la Facultad de Jurisprudencia, a la vez que incluían un nuevo plan de estudios para la misma. (…) La antigua Facultad de Jurisprudencia, que luego se denominó Facultad de Ciencias Políticas, Facultad de Derecho y, a partir del año 1976, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, está constituida por dos Escuelas: La Escuela de Derecho y la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos; por cuatro Institutos de Investigación: Instituto de Estudios Políticos, Instituto de Ciencias Penales y Criminología, Instituto de Derecho Privado e Instituto de Derecho Público, además de un Centro de Estudios para Graduados.”

Así, cuando las autoridades de la UCV emprenden el proceso que conduciría a determinar la localización y programación de lo que sería la sede de la institución, con el auspicio del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), dejan en manos del profesor Alfredo Roffé la elaboración de una acuciosa y detallada programación del edificio y de la Dirección de Planeamiento la decisión de ubicarla en los terrenos localizados en el sector al norte de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), ocupados durante años por una serie de galpones de carácter provisional consolidados a través del tiempo.

Pero, sin duda alguna, fue la posibilidad de incorporar una edificación nueva dentro de un campus considerado una referencia nivel mundial, proyectado por Carlos Raúl Villanueva, el atractivo y el reto que venia asociado a este concurso, lo cual produjo una importante convocatoria a la que acudieron un alto número de participantes, pese a las restricciones programáticas, las exigencias que privaron para la entrega del material a ser evaluado y al nivel de desarrollo que se aspiraba alcanzaran las propuestas.

El veredicto del jurado integrado por Martín Vegas (quien lo presidió), Domingo Álvarez, Juan Pedro Posani, Eduardo Sanabria y Humberto Sardi arrojó como ganador el trabajo presentado por Guillermo Frontado y Enrique Larrañaga (egresados ambos de la primera promoción de arquitectos de la Universidad Simón Bolívar en 1977, quienes contaron con Franco Micucci como colaborador), correspondiéndole el segundo premio a John Gardner, Alfredo Leoni y Maciá Pintó.

La sociedad Frontado-Larrañaga venía de obtener en 1985, junto a Vilma Obadía y Alberto Rivas, Mención Honorífica en el Concurso para el Palacio Municipal del Distrito Sucre, Caracas, Venezuela. Por otra parte, Larrañaga, asiduo participante en eventos de este tipo había sido reconocido con el segundo premio en el Concurso para el Centro Cívico San Cristóbal, San Cristóbal, Venezuela en 1979 junto a Lourdes Bracho; con el segundo premio en el de la Plaza Caracas, Caracas, Venezuela, en equipo con Lourdes Bracho y Margarita De la Iglesia también en 1979; y con el segundo premio en solitario en el Hands-on Steel Competition, Yale University School of Architecture New Haven, CT (1982), mientras cursaba estudios de maestría en esa institución.

Portada de la revista PUNTO nº 66-67 de 1997 donde se registra los resultado del concurso para la sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP) de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

Los resultados, expuestos al momento del veredicto en la sede del CAV en La Urbina y luego en la FAU UCV, aparecen en una completa reseña publicada tardíamente en la revista PUNTO nº 66-67 de 1997, dedicado al tema “Arquitectura y política” que, valga decir, estuvo durante más de 12 años preparada y lista para salir pero que los constantes problemas presupuestarios y burocráticos de la universidad impidieron que así fuera.

El texto elaborado por Frontado y Larrañaga para PUNTO, titulado “Proyecto para la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas /UCV”, por tanto, data de una fecha muy cercana al momento del desenlace del certamen. En él desarrollan, a modo de introducción, una declaración de principios acerca de lo que para ellos significa participar en concursos de arquitectura que hemos considerado importante reproducir, ya que soporta con toda claridad la actitud irreverente pero consecuente con sus ideales de la propuesta presentada: “Participar en un concurso de Arquitectura ha sido para algunos visto como la entrada a una competencia profesional de carácter casi deportivo, en la cual cada arquitecto debe demostrar sus habilidades creativas, lucir sus cualidades, y ganar la justa. Nuestra aproximación a los concursos ha venido siendo, desde hace algún tiempo diferente. La responsabilidad implícita en la reunión de un grupo de profesionales pensando sobre un mismo problema tiene que conllevar una aproximación más comprometida con la naturaleza del ejercicio profesional, libre de las presiones diversas presentes en otras situaciones de proyecto. Esta situación extraordinaria no puede ser desperdiciada en otra ordinaria actitud de enfrentamiento, de competencia, de disputa, sino de confrontación ideológica, de compartir (hasta quizá enfrentar), valores, modos, posiciones y prioridades, en beneficio de la intensidad y utilidad del debate profesional, pero también, y acaso principalmente, de la responsabilidad de la profesión ante temas de interés publico, como suelen ser los propuestos en los concursos. No nos interesa dilucidar destrezas, si ellas están mal orientadas y van a producir resultados equivocados, que hubiéramos podido evitar: no nos interesa ‘ganar’, si es a base de perder nuestra dignidad y respeto personal, pretendiendo ignorar la importancia de determinados hechos porque así convenga a nuestra vanidad; no nos interesa, tampoco, ser ‘creativos’ u ‘originales’, siendo ciegos o, cuando menos, ingenuos, porque no nos interesa creer, ni creemos, que las acciones del ser-arquitecto sean independientes de las acciones del ser-ciudadano, ni que las acciones del gremio puedan mantenerse autónomas o antagónicas a los hechos de la ciudad.”

Láminas de la propuesta ganadora presentada por Enrique Larrañaga y Guillermo Frontado

La propuesta en sí se planteó como estrategia, en primer lugar, alejarse de las restrictivas condiciones impuestas en las bases concurso con la finalidad de seguir con la línea de pensamiento ya expresada. “El planeamiento estrechamente pragmático sobre la disponibilidad de terreno” y el entender que “la manera como se planteaba la pregunta para el concurso conllevaba una serie de respuestas equivocadas”, llevaron a los autores a “la búsqueda de la pregunta adecuada, referida a las condiciones propias y permanentes del programa y de su sitio”. Por tanto, “… se buscó evidenciar la contradicción existente en el planteamiento elaborando una alternativa técnica a los condicionamientos impuestos por las circunstancias existentes, al proponer una estructura puente por encima de los galpones que obstruían una ubicación saludable y conveniente, que así permitió disponer el edificio de una manera cónsona con el sistema general de la Ciudad Universitaria”.

Se asumía así un esquema típicamente corbusiano que permitía liberar las plantas bajas para ubicar allí las actividades de mayor afluencia de público, dejando para lo que se elevara el resto de las actividades desarrolladas alrededor de un sistema de patios: aulas y oficinas por un lado y biblioteca por el otro.

El jurado, según palabras de los ganadores, tuvo el coraje de ir más allá de los límites impuestos para “respaldar un planteamiento que creyó más sano”, dejando como evidencia del camino a que conducía el estricto cumplimiento de las bases el otorgamiento del segundo premio.

Lo presentado por Frontado y Larrañaga, muy atractivo desde el punto de vista gráfico, como ellos mismos reconocen no era más que “el esqueleto de una respuesta arquitectónica concebida, ante todo, en términos morales”, por lo que también reconocieron en aquel momento “el valor de una institución que, como en pocos concursos, ha seguido con el proceso previsto en el mismo”, lo cual vaticinaba un final feliz que lamentablemente no se dio.

La sociedad Frontado-Larrañaga se rompió poco después correspondiéndole al segundo llevar adelante el largo, tortuoso y difícil desarrollo del proyecto definitivo que ha pasado por las fases de: anteproyecto 1989, anteproyecto revisado 1990, anteproyecto re-revisado 1993 y, conjuntamente con Vilma Obadía, anteproyecto reformulado 2000, anteproyecto reformulado revisado 2002 y anteproyecto reformulado revisado otra vez 2003/2004, siempre a solicitud de las “valientes” autoridades que lo respaldaron y en particular las de la FCPJ, quienes exigieron en 2000 y 2002 redimensionar la edificación y contemplar la posibilidad de su construcción por etapas.

Finalmente, los vericuetos burocráticos, la falta de recursos y, en definitiva, de voluntad política, impidieron que se pudiera emprender la construcción de la obra, pasando de nuevo a ser tanto la temporal ocupación de la FCJP de los espacios de la FHyE como la permanencia de los galpones que se encuentran en el terreno asignado situaciones que, como tantas otras que ocurren en nuestro país, apuntan a ser definitivas.

ACA

ACLARATORIA Y COMPLEMENTO del 23/02/2020

Enrique Larrañaga, gran amigo, miembro de la Fundación, siempre dispuesto a colaborar, nos ha escrito con la intención de precisar una serie de asuntos relacionados con la publicación la semana pasada, como acompañamiento a la Postal nº 197, de la propuesta ganadora del Concurso para la sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP) de la UCV, la cual elaboró junto a Guillermo Frontado con la colaboración de Franco Micucci.

Nos aclara Enrique, con razón, que la imagen que ilustra la postal no forma parte del material presentado para el concurso en 1986, el cual si se recoge en el desarrollo del texto proveniente de la revista PUNTO nº 66-67. El dibujo en cuestión corresponde a la propuesta presentada en 1990 cuando ya trabajaba en solitario, la cual estuvo precedida por “dos anteproyectos anteriores (el ‘formal»’ se presentó en 1988 y la universidad entró en un larguísimo paro durante el cual se desarrolló otro en 1989 y, ya en 1990, el que se presenta en la Postal)”, todo lo cual no hace sino sumar más elementos al largo camino que se tuvo que transitar.

También nos aporta que posteriormente a la propuesta de 1990 “…se produjo un largo hiato que, pasando por tres decanos, tuvo varios intentos infructuosos de retomar el hilo. Ya en 2000, con las nuevas directrices del Plan Rector (Dorronsoro-Posani) se hace un nuevo anteproyecto (contratado por INSURBECA y desarrollado junto a Vilma Obadía) que otra vez cae en espera, se ajusta en 2001, luego en 2002 y creo que finalmente en 2004 o 2005 pero sin éxito para seguir adelante”, como bien señalamos en la nota de la semana pasada.

Luego de sumar algunas vicisitudes internas acaecidas en la FCJP que han colaborado a que el trabajo se haya congelado, sin que por ello Larrañaga haya dejado de insistir en devolverle la temperatura y ritmo necesarios con el apoyo del exdecano Alberto Arteaga (quien estaba al frente de la FCJP al momento de convocarse el concurso), señala lo siguiente: “…de los más de 25.000 m2 que se pedían en el concurso, la última versión (ya no en desarrollo vertical sino en algo así como ‘dos niveles y dos medios’) no llega a 17.500 m2; igual, no es una tontería de metraje…”.

Para finalizar, nos refrescó Larrañaga las razones de la “inexplicable” ausencia de un edificio para la FCJP dentro del campus de la Ciudad Universitaria de Caracas en los antiguos terrenos de la hacienda Ibarra, que creemos importante compartir dentro del tono coloquial y de confianza con que nos escribió: “Cuando se propone mudar la Universidad ‘allá lejísimos’, parece que los abogados (siempre una fuerza en el país y la universidad) no estaban muy complacidos con la idea (me imagino que algunos también pueden haberse sentido más a gusto en los edificios semi-góticos del centro que con las ‘extravagancias’ que proponía ese muchachito Villanueva por allá perdidos, más lejos que el final de la ciudad). Encontraron la excusa perfecta: el Poder Legislativo nos consulta con frecuencia y donde estamos es sólo cuestión de cruzar la calle. Haya sido por esa comodidad o por la anteriormente descrita resistencia, el hecho es que no se mudaron por decisión propia. Hasta que con los años me imagino se habrán sentido como aislados en el Centro, el edificio se convirtió en Biblioteca Nacional y Palacio de las Academias, y Derecho (creo que aún no existía Estudios Políticos) quedó errante. Con su poder y tamaño, invadieron el edificio de Humanidades y lo dominan aunque sigan estando en una posición marginal; y de ahí a los galpones, donde fundamentalmente funcionan post-grados (previsto que se muden a un edificio que diseñó Jesús Tenreiro y que también espero; aunque ese tiene proyecto completo con toda la ingeniería de detalle) y algunas aulas de Estudios Políticos (uno de los galpones es o al menos era de Bioanálisis y el otro de Ingeniería ambos bastante poco utilizados)”. Este completo relato creemos redondea y complementa de forma cabal el texto que elaboráramos la semana pasada por lo que no nos queda sino agradecer a Enrique y proceder, por lo pronto, a cambiar la imagen publicada de la postal nº 197 por la correcta, colocando en su lugar la elaborada como plano de conjunto formando parte de la entrega del concurso en 1986. La incorrecta aparece hoy encabezando la nota a modo de recordatorio y la corregida como punto final.

Postal nº 197 definitiva


Cuando montemos el texto ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL en el blog de la Fundación llevaremos a cabo los ajustes e incluiremos la información generosamente aportada por uno de nuestros más asiduos seguidores.

ACA

OTRA EXCELENTE NOTICIA

Render presentado por Miguel Fernández, Estela Darriba Estévez y Guillermo Pomar Blanco, como parte de la propuesta “Even a brick wants to be something” para Els Rajolars, Oliva, en la comunidad Valenciana, con la que obtuvieron el segundo premio en el certamen Europan 15 España.

Nota elaborada con el apoyo de la información obtenida en http://www.upv.es/noticias-upv/noticia-11703-adrian-de-arri-es.html

3 de enero 2020

Miguel Fernández, arquitecto egresado de la USB en 2017, junto con Adrián de Arriba, en equipo con Estela Darriba Estévez y Guillermo Pomar Blanco obtuvieron el segundo premio en el certamen Europan 15 España, concurso de ideas para arquitectos menores de 40 años que ejercen profesionalmente en cualquier país del continente, con el proyecto “Even a brick wants to be something” para Els Rajolars, Oliva, en la comunidad Valenciana.

Fernández y de Arriba son estudiantes del Máster en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño de la Universitat Politècnica de Valencia (MAAPUD-UPV), mientras que Guillermo Pomar Blanco y Estela Darriba Estévez forman parte de RCR Arquitectes en Olot.

Fernández relató que Europan 15 uno de los concursos “más importantes para jóvenes arquitectos en Europa, fue propuesto como actividad en el MAAPUD por el profesor Rafael Temes en la asignatura de Regeneración Urbana, donde nos dio sus opiniones y críticas hasta conseguir el resultado final”.
El certamen, cuya finalidad primordial es fomentar el intercambio de influencias entre ellos y ofrecer soluciones de calidad a nivel arquitectónico y urbanístico para las ciudades europeas, está estructurado en torno a una federación europea de organizaciones nacionales que lanzan, de manera simultánea, concursos con un tema, un calendario y unos objetivos comunes. En España, el Comité Nacional está presidido por el Ministerio de Fomento.

Los siete emplazamientos sometidos a concurso. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Lasarte-Oria, Madrid-La Arboleda, Casar de Cáceres, Palma, Sant Climent de Llobregat, Barcelona-Vallbona y Oliva.

7 emplazamientos, 141 propuestas presentadas, 39 preseleccionadas y 28 premiadas

En la presente edición, los proyectos debían tratar las ciudades productivas desde tres prismas: los recursos, la movilidad y la equidad social. A partir de ello, los arquitectos, solos o en equipo, podían presentar propuestas en cualquiera de los emplazamientos propuestos en toda Europa. En España, las opciones para este año eran 7: Lasarte-Oria, Madrid-La Arboleda, Casar de Cáceres, Oliva, Palma, Sant Climent de Llobregat y Barcelona-Vallbona.

En total, la edición española de Europan 15 recibió 141 propuestas, de las que inicialmente fueron preseleccionadas 39. En la segunda fase, el jurado reunido en Innsbruck (Austria) el pasado 21 de octubre eligió 28, de las que finalmente 6 han recibido un primer premio, 8 un segundo, y 14 han sido reconocidas con una mención especial.

Vista aérea de Oliva, provincia de Valencia, emplazamiento donde trabajaron Miguel Fernández, Estela Darriba Estévez y Guillermo Pomar Blanco, obteniendo el segundo premio en el certamen Europan 15 España
Imágenes de “Els Rajolars”, Oliva, provincia de Valencia emplazamiento donde trabajaron Miguel Fernández, Estela Darriba Estévez y Guillermo Pomar Blanco, obteniendo el segundo premio en el certamen Europan 15 España

“Els Rajolars”, un área urbana ubicada en el borde sur del principal núcleo de Oliva.

“Els Rajolars” presenta un paisaje urbano único, resultado de un pasado industrial de producción ceramista de mediados del S.XX, heredero de una ancestral actividad ceramista local. Está conformado por un importante número de fábricas con tipologías similares y 9 chimeneas que lo hacen emblemático.

El municipio de Oliva se encuentra en el límite Sur de la provincia de Valencia, junto al mar Mediterráneo. Dista 79 km de Valencia, capital de la Comunidad Valenciana a la que pertenece y 102 km de Alicante.

Su Término Municipal se abre al Mar Mediterráneo en una longitud de costa de 8,5 km de playas arenosas bordeadas por un potente cordón dunar, seguidas de planicies aluviales con extensas zonas de marjalería. A su espalda, se desarrolla una importante zona montañosa formada por las estribaciones de las sierras Safor y Mustalla con valles profundos cuyos barrancos desaguan sobre la planicie. La principal zona de marjalería existente es un humedal de gran valor ecológico que forma parte del Parque Natural del Marjal Pego-Oliva.

Oliva, al igual que los municipios de las comarcas colindantes, ha sido y sigue siendo una ciudad eminentemente agrícola. Esta circunstancia incide en el carácter social, cultural y laboral del municipio. Hasta mediados del siglo pasado, a excepción del trabajo agrícola, toda la actividad se desarrollaba en el principal núcleo urbano, por cuanto el concepto de ciudad productiva no está muy lejano.

En Oliva, durante los últimos 50 años, la tendencia ha sido la ampliación o la creación de nuevos asentamientos, separando claramente los usos industriales y productivos de los residenciales. Esta ha sido la principal causa de desatención a la regeneración de las bolsas de suelo urbano deterioradas que el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en vigor proponía.

El área “Rajolars” es la más importante de todas ellas. Es determinante, por tanto, la decisión municipal de priorizar la actuación regeneradora sobre la ocupación de nuevas zonas y que en esta predominen la adecuada combinación entre hábitat y producción, movilidad sostenible, eficiencia energética y sostenibilidad.

Render presentado por Miguel Fernández, Estela Darriba Estévez y Guillermo Pomar Blanco, como parte de la propuesta “Even a brick wants to be something” para Els Rajolars, Oliva, en la comunidad Valenciana, con la que obtuvieron el segundo premio en el certamen Europan 15 España.

Incluso un ladrillo quiere ser algo

Animados como ya se ha dicho por Rafael Temes, profesor de Regeneración Urbana del MAAPUD-UPV que lo propuso como actividad, Miguel y Adrián conformaron con Estela y Guillermo un equipo que presentó al certamen el proyecto «Even a brick wants to be something» (Incluso un ladrillo quiere ser algo), propuesta destinada a regenerar el borde sur del núcleo urbano de Oliva (La Safor, Valencia) conocido como «Els Rajolars». Dicha intervención, propuesta por la Generalitat Valenciana en colaboración con el Ayuntamiento de Oliva, planteaba como uno de sus principales retos «la introducción de actividades productivas innovadoras vinculadas a la formación profesional de alto rendimiento de los sectores económicos del municipio: agroalimentario, industrial cerámico y gestión del agua y servicios», atendiendo, al tiempo «la participación pública, la innovación productiva, la diversidad funcional, la sostenibilidad social, económica y ambiental, y el respeto por el patrimonio arquitectónico y paisajístico».

Vista general de la propuesta “Even a brick wants to be something” para Els Rajolars, Oliva, en la comunidad Valenciana, presentada por Miguel Fernández, Estela Darriba Estévez y Guillermo Pomar Blanco, con la que obtuvieron el segundo premio en el certamen Europan 15 España.

«Soluciones muy sugerentes que ponen de manifiesto la riqueza y diversidad paisajística»

En su fallo definitivo, el jurado ha valorado que el proyecto originado en la UPV aporta «soluciones muy sugerentes» a la complejidad territorial del municipio, «que ponen de manifiesto la riqueza y diversidad paisajística» del mismo.

Así mismo, ha destacado «la propuesta de renaturalización del sector, como paso previo a la implantación de los usos productivos, así como la rehabilitación del patrimonio industrial para acoger todo el programa de usos propuestos, incluidas las viviendas, dentro de las naves existentes».

Por último, el jurado ha señalado que el discurso gráfico utilizado «transmite con eficacia la propuesta y la energía de los espacios fabriles, mostrando el potencial de un proyecto de regeneración urbana que apuesta por la introducción de actividades productivas innovadoras orientadas a garantizar el desarrollo urbano sostenible de Els Rajolars».

Revitalización urbana para un área de 2,6 hectáreas del Puerto de Le Havre, Francia. Mención de Honor en el Europan 93. Francisco Mustieles, Jean Pierre Crouss y Sandra Barclay

Nota

El año 1993 el para entonces joven arquitecto venezolano Francisco Mustieles (fundador de la hoy reconocida firma de arquitectura NMD) en equipo con los peruanos Jean Pierre Crousse y Sandra Barclay obtuvieron Mención de Honor en el Europan 93, tercera edición del certámen, siendo su propuesta recogida en las páginas centrales del semanario Arquitectura HOY del sábado 3 de diciembre de 1994. Europan 93, federación europea creada para promover la realización de concursos arquitectónicos sobre temas de interés continental, logró congregar en aquel momento a través del tema “En casa en la ciudad”  4.000 proyectos de los cuales solamente en Francia se presentaron 465. Se eligieron siete ganadores y se otorgaron 11 menciones, recayendo la primera de ellas en el equipo Mustieles, Crousse, Barclay por su propuesta de revitalización urbana para un área de 2,6 hectáreas del Puerto de Le Havre, Francia una de cuyas imágenes rescatamos.

ACA

Procedencia de las imágenes

http://www.upv.es/noticias-upv/noticia-11703-adrian-de-arri-es.html, http://usbnoticias.usb.ve/post/58906 y Arquitectura HOY, nº 89, sábado 3 de diciembre de 1994 (nota al final)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 189

El teatro Teresa Carreño, cuyo nombre rinde honor a la virtuosa pianista y compositora venezolana que vivió entre 1853 y 1917, es, sin duda, la obra arquitectónico-cultural más importante construida en Venezuela en el último siglo. Una imponente edificación que emerge como centro de un conjunto conformado por los edificios del Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de los Niños, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, la Galería de Arte Nacional, y el antiguo Ateneo de Caracas.

Levantado sobre un terreno de más de 22 mil metros cuadrados y con 80 mil metros cuadrados de construcción, es el resultado del “Concurso Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela” convocado el día 28 de septiembre de 1970 por la junta directiva del Centro Simón Bolívar, C.A. (con Gustavo Rodríguez Amengual a la cabeza), al que se inscribieron 56 equipos integrados por más de 100 profesionales, recibiéndose el 14 de mayo de 1971, fecha improrrogable fijada para la entrega, 19 anteproyectos para su consideración.

El Jurado Calificador, integrado por los arquitectos Martín Vegas, Tomás Sanabria, Guido Bermúdez, Julio Coll y Américo Faillace, quienes contaron con la colaboración del especialista en acústica Robert B. Newman y de los destacados profesionales venezolanos Eduardo Arnal y José Miguel Rodríguez, emitieron su veredicto el 17 de mayo de 1971 resultando ganadores del primer premio los arquitectos Jesús Sandoval Parra, Tomás Lugo Marcano y Dietrich Kunkel, cuya maqueta ilustra nuestra postal del día de hoy y en la que se puede apreciar el uso predominante de la geometría hexagonal que se convirtió en tema formal para la resolución definitiva de la totalidad del proyecto.

El prematuro fallecimiento de Sandoval dejó en manos de Lugo y Kunkel el desarrollo definitivo de la propuesta teniendo la oportunidad de viajar por el continente americano y europeo a fin de conocer los adelantos técnicos de los teatros más importantes de la época, entre ellos el Queen Elizabeth Hall de Londres y el centro de la Filarmónica de Berlín. El conjunto fue inaugurado en dos fases, primero la sala José Félix Ribas, en febrero de 1976, y luego la sala Ríos Reyna y el resto del complejo, el 19 de abril de 1983, con un concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela. En 1984 se cerró por ocho meses para la culminación y dotación técnica de algunos espacios. La inauguración formal  del 19 de abril se llevó a cabo a más de 10 años de iniciada su construcción (a cargo de la extinta empresa Delpre C.A.) con un costo estimado en 540 millones de bolívares de la época.

Como parte de los antecedentes sabemos que en la década de 1970, Pedro Antonio Ríos Reyna, violinista y presidente de la Orquesta Sinfónica Venezuela, presentó un plan para construir una sala de conciertos que sirviera de sede a la Orquesta ya que los teatros más importantes de Caracas: el Municipal (inaugurado en 1881) y el Nacional (inaugurado en 1905), no cumplían a cabalidad con los requerimientos técnicos y de aforo que cada vez más exigía el crecimiento de la capital. El Centro Simón Bolívar ampliaría el proyecto inicial de Ríos Reyna para convertirlo en un complejo cultural de usos múltiples.

1. Vista general del Complejo Cultural Teresa Carreño
2. Izquierda: vista del hall del Complejo Cultural Teresa Carreño. Derecha: interior de la Sala Ríos Reyna
3. Gran hall del Complejo Cultural Teresa Carreño donde se puede apreciar la obra “Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla” de Jesús Soto, ubicada en la entrada de la Sala Ríos Reyna

Pensado como un gran atrio público que relacionaba los distintos edificios culturales ubicados a su alrededor y como una importante pieza accesible desde el parque Los Caobos, el teatro fue proyectado con los más altos estándares de calidad. El equipo interdisciplinario incluyó a los ingenieros José Luchsinger, Cecilio Luchsinger y Federico Almiñana en la estructura, y a consultores como Bolt, Beranek y Newman (Cambridge, Massachusetts) para la acústica (los mismos que asesoraron a Villanueva en el Aula Magna); George C. Izenour (Yale University, New Haven, Connecticut), inventor y pionero en mecánica teatral; y asesores como el ingeniero alemán Hans von Malotki, experto en diseño de iluminación arquitectónica, que se hizo cargo de tales menesteres en los edificios más significativos de Berlín (la Nationalgalerie, la Staatsbibliothek y el Reichstag, entre otros).

El teatro, como ya se adelantó, cuenta con dos salas: la Ríos Reyna (que debe su nombre al importante músico venezolano propulsor de la idea de la construcción de la sala, quién falleció en un accidente en Nueva York en 1971 y nunca pudo ver materializado su proyecto), y la José Félix Ribas (que recibe el nombre del prócer que comandó un ejército de jóvenes venezolanos en la Batalla de La Victoria). La sala Ríos Reyna es un teatro de uso múltiple con capacidad para 2 mil 400 espectadores en dos niveles (platea y balcón), con dos configuraciones básicas: concierto y espectáculos escénicos (ballet, ópera y teatro). El escenario, con un área de uso de 900 m2 y boca variable (entre 17 y 25 metros de ancho), cuenta con mecanismos hidráulicos y plataformas móviles que le confieren la flexibilidad para adaptarse a los requerimientos del género de espectáculo a presentarse.

4. Izquierda: vista desde el hall hacia el Parque Los Caobos. Derecha: telón “Escritura negra sobre fondo blanco” de la Sala Ríos Reyna, obra de Jesús Soto

La sala José Félix Ribas, llamada también “Sala del Nuevo Arte”, diseñada inicialmente para música de cámara, se usa también para música sinfónica, teatro y danza. Está configurada como una sala de conciertos semicircular a modo de anfiteatro con capacidad para 440 personas. Los triángulos de concreto de su techo fueron enriquecidos por las “Pirámides vibrantes sobre progresión blanca y negra” de Jesús Soto (1923-2005), obra artística de función acústica. Un pequeño foyer antecede la entrada a la sala desde el magnifico hall cubierto, en cuyos espacios abiertos al clima del trópico se presentan eventos culturales, cobijados por la imponente obra de Soto que a su vez se conjuga de forma admirable con la arquitectura de los espacios del complejo: los “Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla” en la entrada de la Sala Ríos Reyna; las ya mencionadas “Pirámides vibrantes” en el techo acústico de la Sala José Félix Ribas; y los telones “Escritura negra sobre fondo blanco” y “Telón cortafuego” de la Sala Ríos Reyna.

5. Diferentes vistas desde el exterior del Complejo Cultural Teresa Carreño. Arriba derecha: detalle de la obra “Relieve mural sobre pantallas inclinadas” de Harry Abend

En la fachada de la cúspide tronco piramidal del escenario de la gran sala se ubica la obra de Harry Abend (1937) “Relieve mural sobre pantallas inclinadas”. La integración de las artes incluyó a Erling Oloe, Colette Delozanne, Basalo, Jorge Pizzani y Vincenzo Gemito. El teatro alberga la sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Orquesta Nacional Juvenil, el Coro Operático y el Ballet Teresa Carreño, además de una sala dedicada a la pianista Teresa Carreño. El 19 de este mes que se inicia ya se cumplen seis años de la intervención a la Fundación Teatro Teresa Carreño decretada por el presidente Nicolás Maduro y en abril el complejo llegó a 36 de inaugurado. Transformado durante años en tribuna política, su infraestructura, sin duda, ha sido la principal víctima de una mala gestión que ha incidido en una merma significativa de su otrora ganado prestigio que, como tantas otras cosas en nuestro país, está a la espera de la llegada de tiempos mejores.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 3 y 5 abajo. https://arquitecturayempresa.es/noticia/ttc-teatro-teresa-carreno-complejo-cultural-de-los-anos-70-en-venezuela-un-avanzado-diseno

2 y 4 izquierda. https://zona-arquitectura.blogspot.com/2012/11/teatro-teresa-carrenocaracasvenezuela.html

4 derecha y 5 arriba izquierda. http://guiaccs.com/obras/teatro-teresa-carreno/

5 arriba derecha. https://www.nmidigital.com/arquitectura-e-ingenieria-venezolana-de-mano-judia/

ES NOTICIA

Abre sus puertas el Museo de la Bauhaus en Dessau (Alemania)

17 septiembre, 2019

Tomado de arquitecturaviva.com

El estudio de Barcelona Addenda Architects —Roberto González, Anne Hinz, Cecilia Rodríguez, Arnau Sastre y José Zabala— resultó ganador del concurso celebrado en 2015, imponiéndose a las otras 830 propuestas presentadas, para construir este nuevo museo en la ciudad alemana de Dessau —sede de la Bauhaus entre 1925 y 1932—, cuya inauguración coincide con el centenario de la fundación de esta escuela en Weimar. Situada en el casco histórico de Dessau y junto a un parque, la caja de vidrio rectangular retrasa un poco su posición respecto a la alineación de los edificios de la calle. Con una superficie construida de 5.513 metros cuadrados y un presupuesto de 15.500.000 euros, el edificio con una escala urbana intermedia orienta sus cuatro fachadas según los ejes cardinales. La estructura consiste en una viga de 90 metros de largo, sustentada por dos núcleos de hormigón, con voladizos de 15 metros en cada extremo. Rodeado por una fachada de vidrio de 14 metros de altura, este puente queda suspendido sobre un espacio destinado a exposiciones temporales y otros eventos. La colección permanente de la Bauhaus se encuentra en un cuerpo hermético, monolítico y diáfano situado en la primera planta, al que se accede a través de escaleras y ascensores ubicados en los dos volúmenes que sirven de apoyo.

ACA