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“El PVC o policloruro de vinilo es un material cada vez más utilizado en la industria de la construcción debido a sus diversas aplicaciones y características. Desde tuberías y perfiles hasta ventanas y revestimientos, el PVC ofrece una solución duradera y económica para una amplia gama de soluciones constructivas”. De esta manera la periodista Paula Díaz da inicio a un artículo aparecido en la revista En-obra (https://www.en-obra.com) el 8 de noviembre de 2018 titulado “Aplicaciones y características del PVC en construcción” y nos da pie para desarrollar la nota de hoy, dedicada a productos de origen plástico usados en la realización de obras civiles, de entre los cuales destaca, también, el que aparece promocionado en nuestra postal del día de hoy por la empresa Donsen “tuberías y conexiones de polifusión”: el polipropileno o PP.
A sabiendas que el PVC es más conocido que el PP y fue descubierto mucho antes, nos moveremos brevemente hacia sus respectivos orígenes para así poder compararlos en lo que puedan tener en común y establecer las características que los diferencian.

Wikipedia nos aporta con relación al PVC que “fue descubierto por accidente por lo menos en dos ocasiones durante el siglo XIX: en 1835, por primera vez, por Henri Victor Regnault, y en 1872 por Eugen Baumann. En ambos casos, el polímero apareció como un sólido blanco en las botellas de cloruro de vinilo después de la exposición a la luz solar. Regnault produjo cloruro de vinilo cuando trataba dicloroetano con una solución alcohólica de hidróxido de potasio y accidentalmente, el poli (cloruro de vinilo), por medio de la exposición directa del monómero a la luz del día. Sin embargo, no advirtió la importancia de sus descubrimientos, ni comprendió que el polvo blanco contenido en el vaso de precipitados de vidrio era el polímero del líquido obtenido al comienzo. Baumann tuvo éxito en 1872 al polimerizar varios haluros de vinilo, y fue el primero en obtener algunos de estos en la forma de producto plástico”.
Mas adelante, a principios del siglo XX, los químicos Ivan Ostromislensky (ruso) y Fritz Klatte (alemán) “intentaron utilizar el PVC en productos comerciales, pero sus esfuerzos no tuvieron éxito debido a las dificultades de transformación del polímero”. No obstante, Ostrominlensky si consiguió en 1912 las condiciones para la polimerización del cloruro de vinilo y, desarrolló técnicas convenientes en escala de laboratorio. Por otro lado, Klatte trabajando como investigador para la empresa Chemische Fabrik Griesheim-Elektron “descubrió en 1918 los procesos que aún se emplean en la actualidad para la producción de cloruro de vinilo a través de la reacción en estado gaseoso, del cloruro de hidrógeno y del acetileno, en presencia de catalizadores”. Klatte patentó un método para la polimerización del policloruro de vinilo con luz solar, lo que es considerado en muchos casos como el nacimiento oficial del PVC. Pero igual a sus antecesores, Klatte no tenía aplicaciones para este naciente nuevo producto y por esa razón su patente no fue utilizada y expiró en 1925 sin que nadie haya hecho uso de ella. El PVC no logró salir del laboratorio porque Europa estaba sumida en la Primera Guerra Mundial.

Será en 1926 cuando “Waldo Semon, en colaboración con la B. F. Goodrich Company, desarrolló un método de plastificación del PVC mediante la mezcla con aditivos que ayudó a que el material fuese más flexible y más fácil de fabricar. Conjuntamente con Reid de la Union Carbide and Chemical Carbon Company, obtuvieron patentes para la producción de PVC que pueden ser considerados como los puntos de partida para la producción industrial de este material. (…) El desarrollo de un PVC de Alto Impacto constituye uno de los descubrimientos de mayor importancia en la segunda mitad del siglo XX, en relación con este material”.
De tal manera, una vez que Semon patenta el proceso en 1933 y supera con creces en 1934 su proyecto original logrando inventar más de cien métodos de fijación de goma sintética sobre metal, se extenderá la comercialización de este material, aunque sus usos eran todavía restringidos y lo serían hasta los años 50, cuando Estados Unidos comienza a aprovechar las ventajas de las tuberías de PVC.

“En los años de bonanza económica posteriores a la Segunda Guerra Mundial, un gran porcentaje de las nuevas viviendas que se construyen se equipan con este tipo de conducciones, muchas de las cuáles siguen hoy en perfecto estado y funcionamiento. El éxito del producto fue tal varias empresas comenzaron a competir por un mercado cada vez más amplio. Conscientes de la potencialidad del PVC, cada empresa dedicaba una parte de sus recursos a sus departamentos de investigación, y el resultado fue que, en poco tiempo, se consiguieron nuevos tipos de plásticos flexibles. De ahí hasta los años 80, el PVC vivió una enorme difusión en todo tipo de productos del hogar, instrumental médico, protección de cables, mangueras, envases o juguetes, y también aumentó su presencia en canales de riego y otras conducciones de agua. Su escaso riesgo de fisura, su durabilidad, la alta resistencia a la presión del agua, a golpes y a la corrosión, fueron convenciendo, poco a poco, a los escépticos que defendían el empleo de las tradicionales tuberías de hierro. (…) En los últimos 30 años el PVC se ha consolidado como un material completamente fiable e inocuo, y la gran mayoría del que se fabrica se utiliza para la construcción de tuberías de alcantarillado, conducciones de aguas residuales, riego y agua potable. La investigación, además, ha logrado diversificar las tuberías de PVC en diámetros diversos y ha llevado al mercado el cloruro de polivinilo clorado (CPVC), capaz de soportar elevadas temperaturas”. (larga cita que hemos extraído de la página https://www.aristegui.info de la empresa AM Group).

En resumen, el PVC se usa para hacer una variedad de productos plásticos, entre los que se incluyen tuberías, alambres y revestimientos para cables, además de materiales de embalaje existiendo desde el punto de vista industrial dos tipos: los rígidos: para envases, ventanas, tuberías -las cuales, como ya hemos mencionado, han reemplazado en gran medida al hierro (que se oxida más fácilmente)-; y los flexibles: cables, juguetes y muñecas actuales, calzados, pavimentos, recubrimientos, techos tensados. “Se utiliza mayoritariamente en aplicaciones de larga duración (sólo la industria de la construcción absorbe el 55% de la producción total de PVC). El 64% de sus aplicaciones tienen una vida útil entre 15 y 100 años (tubos, ventanas, puertas, persianas, muebles, etc.); un 24% entre 2 y 15 años (electrodomésticos, automóvil, tapicerías, mangueras, juguetes, etc.)”.
Con relación al polipropileno (PP), aunque sus aplicaciones han sido menos desarrolladas que el PVC, se suele afirmar que se trata de un material 100% reciclable mientras que el PVC no lo es en la misma medida, por lo que el PP es claramente una alternativa más segura. Aunque podríamos denominarlos de forma genérica como “plásticos”, el PVC y el PP poseen diferentes propiedades químicas, características y aplicaciones. El polipropileno es uno de los plásticos más neutros, ya que contiene solamente dos elementos: carbono (C) e hidrógeno (H), y es fruto de la polimerización del propileno, mientras que el PVC se produce a partir de la polimerización del etileno y su composición química, además del hidrógeno y carbono propios de todo hidrocarburo, también incluye cloro en un porcentaje considerable.


Con una historia más corta que el PVC, el PP, que sigue también la senda trazada por las investigaciones desarrolladas desde 1826 en torno a los polímeros, se origina en 1954 cuando el italiano Giulio Natta, continuando los trabajos elaborados por Karl Ziegler en Alemania en torno al polietileno, logró obtener polipropileno de estructura muy regular denominado isotáctico. Su comercialización en Europa y Norteamérica se inició rápidamente en 1957, en aplicaciones para utensilios domésticos. Posteriormente, gracias a su trabajo en el estudio de catalizadores para la polimerización estereoselectiva de polialquenos terminales, Ziegler y Natta recibirían el Premio Nobel de Química en 1963.
La página https://roymaplast.com nos auxilia explicando que, “Los trabajos de Natta y Ziegler que permitieron conseguir polímeros de etileno a partir de las olefinas, abrieron el camino para la obtención de otros polímeros. Este plástico, también con una estructura semicristalina, superaba en propiedades mecánicas al polietileno, su densidad era la más baja de todos los plásticos, y su precio muy asequible, pero tenía una gran sensibilidad al frío, y a la luz ultravioleta, lo que le hacía envejecer rápidamente. Por este motivo su uso se vio reducido a unas pocas aplicaciones. Pero el descubrimiento de nuevos estabilizantes a la luz, y la mayor resistencia al frío conseguida con la polimerización propileno − etileno, y la facilidad del PP a admitir cargas reforzantes, fibra de vidrio, talco, amianto y su bajo precio, dieron gran auge a la utilización de este material. (…) La amplia gama de propiedades del polipropileno, lo hace adecuado para una gran variabilidad de aplicaciones en diferentes sectores, y marca la parada ante los materiales del futuro, además de suponer una alternativa, mucho más económica. Debido a esto, el empleo de este material está creciendo de manera continua gracias al desarrollo de nuevos y mejores productos”.

Ahora bien, los productos ofrecidos por la empresa Donsen (protagonista de nuestra postal), se inscriben dentro del segmento del polipropileno random (PPR), polímero termoplástico de propileno de alta tecnología del cual se fabrican tuberías y conexiones. Entre sus propiedades mecánicas se destacan sus valores de rigidez, dureza y resistencia. Se trata de un material de fácil y rápida instalación usado comúnmente para agua potable y caliente, sistemas de calefacción del suelo y de radiadores, igual que en cualquier sistema de distribución de agua y aire comprimido. Es idóneo para instalaciones de agua fría o caliente en casas, edificios residenciales, hoteles y hospitales. Dada su especificidad y el desarrollo de que ha sido objeto, para los casos mencionados, el PPR ha logrado superar al PVC más no al CPVC, su versión más desarrollada para soportar altas temperaturas.

En cuanto a la polifusión es un método de soldadura simple y rápida que se realiza manualmente usado para unir tubos de polipropileno random (PPR) y sus accesorios. “Esta técnica une las piezas calentándolas hasta fusionarlas, lo que no necesita de elementos adicionales de unión y no permite fugas de tuberías”, se nos explica en https://donsenvenezuela.com.
Sintetizando, el amplio y frondoso desarrollo de los plásticos, se ha instalado con cada vez más solidez en la industria de la construcción dentro del camino que apunta hacia el futuro y donde la búsqueda de mejores resultados no se detiene. Su durabilidad, fácil manejo, alta resistencia, versatilidad y costos altamente competitivos así lo corroboran. Los esfuerzos por hacerlos cada vez más sostenibles serán claves para alcanzar el punto óptimo deseable.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Revista Vitrina Ferretera, nº69, 2019
1 y 2. https://historiasdeempaques.wordpress.com/2014/02/09/policloruro-de-vinilo-pvc/
3. https://www.bibliocad.com/es/biblioteca/tubos-de-pvc_24808/
4. https://depotmx.com/categoria-producto/conexiones/pvc-conexiones/sanitario/, https://tuberiasdepvc.wordpress.com/tag/conductores-hidraulicos/ y https://www.pinterest.com/pin/726557352372375978/
5. https://caelca.com.co/blog/cronologia-de-la-historia-del-plastico/ y https://www.timetoast.com/timelines/21079
6. https://historiasdeempaques.wordpress.com/2015/05/09/el-polipropileno/
7 y 8. https://donsenvenezuela.com/

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La empresa Duplex Industrial C.A., líder en el país desde 1950 en el diseño, fabricación e instalación de butacas y asientos para auditorios, centros deportivos, áreas al aire libre y áreas de recepción y espera, que ofrecía, además, apoyo en la interpretación, adaptación y asesoría a los autores de los proyectos, con cuya propaganda aparecida en la revista Espacio nº3 de 1988, ilustramos nuestra postal del día de hoy, brindó sus servicios hasta los primeros años del presente siglo cuando se vio obligada a cesar sus actividades.
Sin embargo, teniendo como telón esta firma que equipó buena parte de las salas de cine del país que fueron abiertas dentro del boom que dichos espacios de entretenimiento tuvieron durante las décadas de 1950, 60 y 70, no estaría de más llevar a cabo un somero repaso de la evolución que dicho equipamiento ha sufrido a través del tiempo.
Sería el teatro, primero realizado al aire libre, luego ocupando espacios improvisados simplemente techados y luego funcionando en salas destinadas especialmente para tal fin, el primer lugar donde harían acto de presencia las primeras butacas que evolucionarían a los confortables asientos que hoy conocemos. Inicialmente el público se sentaba sobre el terreno tallado o sobre incómodas sillas a disfrutar de eventos que normalmente tenían una larga duración y donde la incomodidad siempre hacía acto de presencia.


Por otro lado, se conoce que el primer teatro construido fue el dedicado a Dionisio en Atenas, Grecia, entre los siglos V y VI a.c. Se dividía en tres partes la orquesta, el lugar para los espectadores y la escena. Los primeros teatros griegos constaban de dos formas: un espacio circular donde se alzaba la estatua de Dionisio y el hemiciclo para los espectadores. Sin embargo, no será sino hasta el Renacimiento cuando se construyan en Italia los primeros teatros cerrados modernos. “Su estructura era similar a la de los teatros antiguos, con una cavea y una escenografía arquitectónica que representaba una calle de la ciudad. Los ejemplos más antiguos que se conservan de este estilo son el Teatro Olímpico de Vicenza (1580) -de Andrea Palladio- y el Teatro all’antica de Sabbioneta (1590) -de Vincenzo Scamozzi- (…) El primer teatro de ópera abierto al público fue el Teatro San Cassiano (1637) de Venecia. Los teatros de ópera italianos fueron el modelo para los posteriores teatros de toda Europa”, encontramos en Wikipedia.
En España el Teatro Español (también llamado Corral del Príncipe o Teatro del Príncipe), ubicado en Madrid junto a la Plaza de Santa Ana, es considerado el más antiguo y uno de los más viejos de Europa. Remontándose sus orígenes al momento en que fue un corral de comedias medieval, pasando a ser conocido en el siglo XVI como Corral de la Pacheca, el solar donde se encontraba sirvió para llevar adelante la construcción de un teatro de forma estable en 1582 identificado popularmente como el Corral del Príncipe, debido a la calle de su ubicación, con ese mismo nombre. El 21 de septiembre de 1583 abrió sus puertas y fue el lugar donde los mejores autores del Siglo de Oro estrenaron sus obras. Posteriormente, en 1735, el arquitecto Pedro de Rivera construyó con base a un proyecto el edificio cuya planta y estructura coinciden exactamente con la actual.


Es en su monumental libro Recueil et parallèle des édifices de tout genre, anciens et modernes: remarquables par leur beuté, par leur grandeur, ou par leur singularité, et dessinés sur une même échelle (1800), donde Jean Nicolas Louis Durand, en su afán de ofrecer desde la recién fundada Escuela Politécnica de París (1794) una enseñanza basada en la economía, la funcionalidad y la racionalidad de la arquitectura (jugando la estandarización un papel fundamental), realizaría la primera recopilación tipológica importante de espacios para teatro desde la antigüedad hasta ese momento que, expresada a través de plantas a la misma escala, muestra la disposición del público en las salas sin dar mayores detalles sobre su equipamiento.
Quizás sea Charles Garnier quien dedique mayor atención al tema que nos ocupa en el libro Le Théatre (1871), publicado mientras se construía su proyecto para la Ópera de París (1861-1875), institución creada en 1669.


Tal y como apuntáramos en nuestro Contacto FAC nº 297 (6 de noviembre 2022): Cuando Garnier publica su libro, estructurado en una serie de reflexiones sobre teatros en general, admitiendo que esto fue un argumento para su propio diseño, enfocará su mirada ya no en términos de geometría abstracta (como lo haría Viollet-le-Duc), sino más bien desde el espectador que atiende a un espectáculo y hacia aspectos estrictamente funcionales los cuales permitieron a partir de entonces incorporar al teatro como un tipo de edificación que podía ser perfectamente “caracterizable” en función de la adecuación al uso al que estaba destinada. Las partes que lo conforman son: «Prefacio»; un bloque de 21 apartados titulados “Utilidad de los teatros”, “Accesos cubiertos”, “Vestíbulos”, “Escaleras”, “Foyers y galerías”, “Cámaras del Jefe de Estado”, “Salas y dependencias”, “Encendido de la sala”, “Acústica”, “Calefacción y ventilación”, “Telón del teatro”, “Escenario”, “Maquinaria teatral”, “Logias en el teatro”, “Encendido del escenario”, “Departamento de decoración y montaje”, “Administración y servicios diversos”, “Cuerpo de bomberos”, “Luces”, “Alrededores del teatro”, “Arquitectura de teatros”; y, al final, “Conclusión” y “Apéndices”.
Ya para aquel momento el equipamiento de la sala estaba constituido por elementos en los que la madera si bien seguía siendo el material fundamental de la estructura, del asiento y del respaldo, se contemplaba la utilización de productos que permitían minimizar los efectos del estar sentados de una manera prolongada.
El siglo XIX también marcará la presencia incipiente de otros dos usos en los cuales, al igual que en el caso de los teatros, ameritarán cuidado en cuanto al confort de quienes disfrutarán de sus instalaciones durante tiempos dilatados: el cine y los eventos deportivos, estos últimos con claros antecedentes en la antigüedad.

Durante el siglo XX se producirá gracias a la incorporación como asunto fundamental a considerar la ergonomía en el diseño, los nuevos materiales y las normas que pautan las dimensiones tanto de las butacas como de su disposición en los lugares públicos donde se deben utilizar, la proliferación de firmas dedicadas a la fabricación venta e instalación de este elemento.
Hoy en día es numerosa y muy variada la oferta de butacas diseñadas para diversos usos, las cuales variarán de acuerdo a las características y exigencias de los mismos privando en ello las prestaciones y el tipo de material a emplearse en su elaboración, diferenciándose los modelos ofrecidos para cines o teatros (donde, además del confort, la acústica se convierte en variable de primer orden) de los que se destinan a espacios de masiva concurrencia.
En resumen, tal y como la conocemos hoy en día, una butaca es una clase de silla diseñada para permitirle al usuario apoyar sus brazos y cuyo respaldo presenta una cierta inclinación, encontrándonos con que esta condición incorporada al diseño permite variaciones que van de los 15º a los 25º. A diferencia de otros mobiliarios con brazos, la butaca no es demasiado ancha. Puede estar hecha con diversos materiales diferenciándose claramente aquellos que conforman su estructura (generalmente en madera, acero o pvc) de los que conforman el asiento, el respaldo y los apoyabrazos que toman la consistencia de un almohadón o cojín en los dos primeros, con densidades distintas en cuanto al uso del material que los integra, para que sean más confortables. También es posible encontrar butacas de aluminio, plástico y otros materiales. En el caso del asiento y el respaldo, también es frecuente que estén confeccionados o revestidos con cuero.
Sería bueno señalar que el término con el cual se identifica al mueble es mayormente usado cuando se trata de salas de cine o de teatro siendo en este caso sinónimo de «asiento disponible». Puede decirse, por lo tanto, que los espectadores se sientan en butacas.
El diseño de butacas, en la actualidad, presenta entre sus variantes aquellas que poseen reposabrazos fijos o móviles que a su vez pueden albergar un espacio para posar una bebida con la forma de la botella o vaso. Así mismo, la carcasa suele hacerse en pvc moldeado de una dureza a prueba de impactos, con resortes que funcionan como muelles y amortiguan el peso. Otros detalles importantes tomados en cuenta desde que se produjeron los primeros modelos de butacas han sido, además de las consideraciones atinentes a permitir la mejor visibilidad en función de su disposición en el espacio, la fijación al suelo y la condición plegable del asiento. Con respecto al segundo, se trata de un factor que permite optimizar la distribución de los locales y minimizar la circulación en las salas donde las butacas hacen acto de presencia. La rapidez en el replegado es considerada hoy en día un ítem de importancia y un avance ya no sólo en cuanto al ahorro de espacio sino como variable en la velocidad de desalojo de cualquier sala tanto en condiciones normales como ante cualquier eventualidad o emergencia. La utilización de materiales resistentes al fuego o que no produzcan gases tóxicos en caso de combustión ha pasado a ocupar, en la actualidad, un lugar preponderante en el diseño de butacas para espacios públicos. Huelga decir que con las normas de seguridad hoy imperantes la mayor parte de las salas de cine o de teatro de vieja data han debido actualizar su mobiliario ajustándose a las condiciones que la reglamentación exige.


Finalmente, sólo decir que tras la desaparición de Duplex Industrial C.A. son numerosas las firmas, particularmente extranjeras, que han cubierto el vacío por ella dejado, en un ramo de apoyo a la industria de la construcción donde competir y estar al día es fundamental y al que la situación país no ha favorecido en lo más mínimo.
ACA
Procedencia de las imágenes
2. http://www.agoramagazine.it/index.php?option=com_k2&view=item&id=39608:el-teatro-olimpico-de-vicenza&Itemid=737, https://twitter.com/MiguelBorrallo/status/1372305270957871110 y https://madridfilmoffice.com/en/localizacion/teatro-espanol/
5 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
6. https://www.meer.com/en/71516-glory-years-of-the-paris-opera-house
8. Colección Crono Arquitectura Venezuela y https://www.pinterest.com/pin/851813717004623222/

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La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy, una propaganda de 1974 de la Concretera Lock Joint consolidada C.A. -COLOCA- (que se autodenomina como “La Concretera”), aparecida en los medios de comunicación impresos del país cuando aún esta empresa estaba dando sus primeros pasos, llama la atención en varios sentidos. El primero tiene que ver con la promoción de lo que denominaron el “nuevo bloque ‘PESO PLUMA’”, que se ofrece como “un bloque mucho más bloque en todos los sentidos y hasta 40% más liviano que los corrientes”, ventajas a las que se sumarían ser “Acústico-Resistente-Atérmico”, su mayor facilidad para ser transportado y levantado, así como la limpieza de su acabado, lo cual economizaría friso pudiéndose “usar sin él, como obra limpia, o pintado simplemente”. Lo segundo es que alcanzar tales características en el producto solo fue posible gracias a la utilización para su elaboración de “agregados livianos ‘ALIVEN’”, toda una novedad que los fabricantes no dudan en calificar como “revolucionaria”. La tercera es que para este importante lanzamiento participaron las dos firmas que ya hemos mencionado: Concretera Lock Joint Consolidada C.A. y Agregados Livianos de Venezuela C.A. (creada en 1969), que formaron parte del grupo liderizado por Eugenio Mendoza Goiticoa quien, como se sabe, incursionó con éxito en diferentes aspectos de la vida económica del país durante el siglo XX, contándose entre sus emprendimientos dos que se vincularon estrechamente con la fabricación del bloque en cuestión: Venezolana de Cementos C.A. (VENCEMOS, creada en 1943), que proveía el otro componente fundamental para la elaboración del producto, y la Fundación para la Vivienda Popular (1958), donde la pieza se utilizaría de forma masiva en la construcción de numerosas unidades habitacionales para personas de bajos recursos.

Aunque los romanos comenzaron a utilizar el mortero de cemento en el año 200 a. C. para unir piezas de piedra en la fabricación de sus construcciones y su arquitectura, de lo que hemos recogido de la página https://aliven.com.ve/ sabemos que “los primeros concretos livianos utilizados por el hombre para construir edificaciones surgieron en el Imperio Romano en el año 25 a.C. Eran el resultado de la mezcla de cementos puzolánicos con materiales de baja densidad como la piedra pómez. Entre las obras realizadas con este tipo de concreto destacan: la cúpula del Panteón de Agripa (25 a.C) y los arcos del Coliseo Romano (70 d.C) con luces mayores a 25 metros”.
Por otra parte (ahora siguiendo a https://bloqueras.org/bloques-concreto/), luego de que el inglés Joseph Aspdin obtuviera la primera patente de cemento portland en 1824 (que luego desarrollaría su hijo William), convirtiéndose en uno de los materiales principales del hormigón moderno, se tiene conocimiento que “el primer bloque de concreto hueco fue diseñado por Harmon Sylvanus Palmer en 1890 en los Estados Unidos. Después de 10 años de experimentación, Harmon logró patentar su diseño en el año de 1900. (…) Los bloques que Harmon diseñó, tenían de medidas 8 pulgadas (20,3 cm) por 10 pulgadas (25,4 cm) por 30 pulgadas (76,2 cm), y eran tan pesados que se tenían que alzar en su sitio con una grúa pequeña. (…) Para el año de 1905, se contabilizaba que más de 1.500 empresas ya estaban fabricando bloques de hormigón tan solo en los Estados Unidos. (…) Para aquella época, los primeros bloques que se hacían se solían realizar a mano, y la capacidad de producción promedio era de 10 piezas/bloques por hora. (…) Actualmente, la elaboración debloques de concreto es un proceso sumamente automatizado que es capaz de producir hasta 2.000 piezas por hora”.

Sin embargo, no sería sino hasta 1918 cuando Stephen J. Hayde (1861-1928), un fabricante de ladrillos y contratista de obras radicado en Kansas City, Missouri, E.E.U.U., desarrolló y patentó un proceso mediante el cual un horno tubular giratorio logró expandir pizarras y arcillas, en el que se obtenía un agregado liviano de baja densidad. Con este producto se elaboró, por primera vez, un concreto liviano de hasta un 40% menos de peso, pero igual resistencia que fue denominado “Haydite”, el cual una vez patentado se le ofreció gratis al gobierno estadounidense durante la Primera Guerra Mundial con la finalidad de producir barcos.
Hayde, nacido en Estados Unidos de inmigrantes irlandeses, considerado el padre de la industria del hormigón ligero, basó su descubrimiento, que condujo a la elaboración de agregados, en aprovechar los descartes provenientes de la producción de ladrillos los cuales una vez triturados a un tamaño adecuado le sirvieron para realizar investigaciones sobre concreto de baja densidad


Del interesante artículo titulado “Stephen J. Hayde: Father of the Lightweight Concrete Industry” (“Stephen J. Hayde: padre de la industria del hormigón ligero”), escrito por T.W. Bremner y John Ries publicado en Concrete international (agosto de 2009), recogemos lo siguiente: “En una conversación con Warren Allen, el asistente de Hayde, Lou Harris, explicó cómo habían experimentado con bolas de arcilla que se colocaron en varios lugares del horno de ladrillos. Su objetivo era identificar el régimen correcto de tiempo y temperatura para lograr propiedades en los agregados que pudieran usarse en una mezcla de concreto para producir propiedades óptimas en el concreto. En 1917, sus pruebas demostraron que se podía utilizar un horno rotatorio para producir de manera económica esquisto expandido, arcilla y pizarra en grandes cantidades con propiedades idénticas a las que se producen en la actualidad”.

El aprovechamiento de la invención de Hayde condujo a la posibilidad de contar con un concreto aligerado de alta resistencia que ha sido altamente aprovechado por la industria de la construcción a lo largo de todo el siglo XX. Se cuenta como obras precursoras en su uso: la ampliación del Gimnasio de la escuela de deportes acuáticos de la ciudad de Kansas (1922) y, más adelante (1928), como solución para incrementar al doble la estructura de 14 pisos del edificio de Southwestern Bell Telephone Company en la ciudad de Kansas, Missouri, cuando usando concreto convencional sólo se podían añadir 8.

En lo que se refiere a Aliven®, producto utilizado por la Concretera Lock Joint a comienzos de los años 1970 para elaborar su “revolucionario” bloque, es inevitable remitirse a lo realizado por el visionario Hayde más aún cuando en la página web de la empresa se lee lo siguiente: “A finales del siglo XIX se construye en Gran Bretaña el horno rotatorio, inicialmente para la producción de cemento. Hasta el día de hoy, la fabricación de este producto se realiza en este tipo de horno. (…) La producción de Aliven® se hace en grandes hornos rotatorios (muy similares a los de las empresas de cemento) con una longitud de 59 m. y 3,9 m. de diámetro”.
A todas estas, recordemos que el concreto usualmente utilizado en la elaboración de bloques de hormigón es una mezcla de agua, arena, cemento portland y grava. Estos componentes combinados producen un bloque de color gris claro con una textura de superficie fina y una elevada resistencia a la compresión. También que generalmente, la mezcla de cemento que se utiliza para hacer bloques tiene una mayor cantidad de arena y una menor cantidad de agua y grava que las mezclas de concreto utilizadas para la construcción en general.
Por el contrario, los bloques de concreto ligero se elaboran cambiando la grava y arena por arcilla expandida, esquistos o pizarra. Estos últimos elementos se generan al triturar algunas materias primas y posteriormente someterlas a temperaturas elevadas cerca de los 1093° C. A este nivel de temperatura, los materiales se hinchan o expanden a causa de la rápida generación de gases provocados por la combustión de la materia orgánica que se encuentra atrapada en el interior.
La Concretera Lock Joint Consolidada C.A., que logró tener tres plantas ubicadas en La Yaguara (Caracas), Maracay (estado Aragua) y Cúa (estado Miranda), al igual que la mayor parte de las empresas del grupo Mendoza, cambió de dueños a finales del siglo XX producto de la severa crisis que afectó el consorcio. Por su parte Aliven C.A. con su planta ubicada en Charallave (estado Miranda) ya había sido adquirida tempranamente en 1979 por sus actuales accionistas que traían una amplia experiencia en la producción de arcilla expandida en Europa. La planta “comenzó sus operaciones a principio de la década de los años 70 con la instalación de nuestro primer horno rotatorio Fuller. Posteriormente, a principios de los 90 se incrementó su capacidad de producción con la instalación de un segundo horno rotatorio”.

Hoy en día, “Agregados Livianos, C.A. …pionera en Venezuela en la producción y venta de arcilla expandida bajo el nombre comercial Aliven®, (lo) distribuye nacionalmente e internacionalmente (en sacos o a granel) a bloqueras que fabrican el Bloque Liviano Aliven®, a empresas que fabrican elementos constructivos hechos con concreto aligerado con Aliven® y a grandes distribuidores de insumos para la construcción. En 1998, fue pionera en el coprocesamiento de residuos industriales de distintas empresas nacionales, actividad que contribuye a la protección del medio ambiente”. Los bloques livianos de la actualidad conservan las mismas propiedades y ventajas del “PESO PLUMA” que la Concretera Lock Joint Consolidada C.A. se ufanaba en promocionar por allá por 1974 y que los propietarios de la patente Haydite lanzaban al mercado a finales de los años 20.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
2. https://en.wikipedia.org/wiki/William_Aspdin, http://trowelcollector.blogspot.com/2016/06/harmon-s-palmer-concrete-block-machine.html, y http://web.nationalbuildingarts.org/collections/cementitious/expanded-shale-haydite/stephen-j-hayde-article/
6. https://www.facebook.com/agregadoslivianos/, https://aliven.com.ve/ y https://repository.eia.edu.co/bitstream/handle/11190/2068/MejiaMiguel_2016_EstudioDurabilidadMezcla.pdf;jsessionid=11B81C652F39FE33F1E1A092E34109DA?sequence=1
7. https://www.facebook.com/agregadoslivianos/ y https://bloqueras.org/bloques-concreto/