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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 119

El anuncio publicado en la revista Integral nº 7 (1957) que ilustra la postal del día de hoy, aparece un año después de que el equipo encabezado por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger (Arquitectura y Urbanismo, C.A.) y complementado por un importante grupo de empresas, concluyeran el proyecto de “El Helicoide”, emblemática y polémica edificación que colocó, como pocas, ante el mundo la capacidad profesional, técnica y constructiva desarrollada durante aquellos años en un país que se mostraba a la cabeza de la modernidad Latinoamericana.

1. Portada de la revista Integral nº5, diciembre 1956. Diseño: Omar Carreño

El empuje propagandístico y el esfuerzo por lograr convencer a una sociedad que lo veía quizás como una propuesta a contracorriente de su aplacada condición provinciana, hicieron de la obtención de recursos un eslabón clave y dificultoso para poder cristalizar el proyecto en obra construida. Las páginas de Integral (editada justamente por un grupo encabezado por Romero Gutiérrez), se convirtieron durante todos esos años en la vitrina donde esta ambiciosa edificación se fue promoviendo y mostrando, teniéndose el nº 5 (diciembre 1956) como punto culminante del despliegue del proyecto convirtiéndose, por el cuidado con que fueron realizados la edición, el montaje y la presentación, en una de las publicaciones más hermosa de cuantas se han editado en el país desde esa fecha, cuya portada y diseño artístico estuvieron a cargo de Omar Carreño.

2. Despliegue del interior de la revista Integral nº5 (diciembre 1956) donde se muestra y explica el proyecto de El Helicoide.

Así, bajo el título «Helicoide de la Roca Tarpeya. Centro Comercial y Exposición de Industrias”, situado entre las páginas 22 y 42 del número ya señalado, la revista ofrece toda la información necesaria para comprender las razones que permitieron imaginar y diseñar este edificio tallado en un pequeño cerro de 101.940 m2 de los cuales 29.192 m2 se destinaron a vías y espacios verdes, y el resto 72.748 m2 a su construcción, de los cuales 46.715 están dedicados a locales comerciales y exposición de industrias, 8.445 a bienes comunes y 17.588 “a la construcción actual o futura de entrepisos o mezaninas en los locales que sobrepasen el 50% computables”. Además, existen 17.000 m2 destinados a estacionamientos y aceras cubiertas. En resumen, la edificación se ubica en el 50% del área del lote y se construye con base en el 100% de su superficie.

3. Esquema de circulación de El Helicoide publicado en la revista Integral nº 5, diciembre 1956.

La génesis del proyecto es expresada de la siguiente manera por sus autores: “El Helicoide es una forma geométrica irregular que se asemeja a la forma piramidal de la colina que le sirve de asiento: su funcionamiento está estrechamente ligado a su forma, así como la edificación a su topografía: su expresión lineal consiste en una espiral de subida entrelazada con una espiral de bajada que envuelven la colina, muy simples, pues a medida que se asciende la espiral se encuentran los estacionamientos, locales de comercio y exposición, sin que sean perceptibles el ascenso y el descenso, ya que el gran desarrollo de las rampas da una pendiente muy suave de 2.5% de promedio (…) El atractivo principal del edificio consiste en que inmediatamente que el vehículo entra en él, comienza a recorrer las rampas de acceso como por un estacionamiento donde a su paso se encuentran los distintos locales y puede estacionar en el punto que le sea más conveniente: no existe final de estacionamiento ni vías que interrumpan la continuidad de la circulación”.

4. Corte transversal de El Helicoide publicado en la revista Integral nº 5, diciembre 1956.

Como respaldo a lo señalado con relación a este Centro Comercial adaptado a las más actuales exigencias y estándares internacionales, en el número 5 de Integral aparecen, con relación al proyecto: los Objetivos, la Definición y un Resumen General de él, impreso y desplegado en siete laminas de papel transparente, con cada una de sus plantas, permitiendo ver la correspondencia entre cada uno de los niveles con el inferior y la relación vehicular con los diferentes espacios. Se encuentra también detallado el esquema de circulación, un corte esquemático del edificio indicando su relación con la avenida Fuerzas Armadas, los locales comerciales y algunos de ellos considerados especiales, las vitrinas de exhibición, el Palacio de Espectáculos y la Central de Televisión, el diseño del Kindergarten, la Central de Administración y Comunicación y el Centro Automotriz (ubicado muy próximo al acceso, con una bomba de gasolina, túnel de lavado automático, venta de carros y taller mecánico). En la página 40 se describen en detalle los diferentes Locales Tipo propuestos, terminando con las cinco plantas del Club de Propietarios. Cabe destacar cómo en el punto más alto del edificio los proyectistas colocaron a modo de remate un domo geodésico que se encuentra entre las tres primeras a ser construidas en aluminio, creada por el visionario ingeniero Buckminster Fuller.

El proyecto, una vez concluido en 1956 comienza a ser reconocido y premiado  internacionalmente por su novedoso diseño arquitectónico y su original plan urbano. En tal sentido, El Helicoide fue reseñado en la revista Time (1957) y destacado en la exposición «Roads» montada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en agosto-septiembre de 1961 y, nuevamente, en el mismo museo entre marzo-julio 2015 en la exhibición «Latin America in Construction: Architecture 1955–1980».

5. Portada del folleto promocional de El Helicoide, 1956.

Luego de cuatro años de construcción ininterrumpida  iniciada en 1957, en 1961 El Helicoide se paraliza definitivamente una vez que se ralentiza el ritmo de la obra en 1958 con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez y no logran cristalizar las múltiples negociaciones entre lo promotores, el Gobierno Nacional y los entes económicos financistas.

En varias ocasiones se consideró la estructura del edificio, terminada en su 90%, como base de diversos proyectos de recuperación y remodelación, no prosperando ninguno de ellos. Así, mientras en 1966 sirvió de refugio a damnificados causados por las lluvias (situación que se repitió en 1979 convirtiéndolo en lugar de asentamiento de construcciones informales), en 1982 tras 16 años de ocupación (cuando ya habitaban allí 1.860 familias y unas 9.300 personas) El Helicoide es desalojado completamente en seis meses gracias a la presión ejercida por el “Comité de rescate del Helicoide”, luego “Proyecto Helicoide”, coordinado por Sonia Miquilena de Cárdenas, quien propone convertirlo en una “ciudadela cultural”. Entregado en comodato a la Gobernación del Distrito Federal, en 1983 se anuncia la construcción de la primera etapa de dicha “ciudadela” (proyectada por el arquitecto Ralph Erminy), lográndose sólo rescatar y ubicar en su lugar el domo geodésico de Fuller para albergar actividades culturales. Previamente (1969) el MOP propone sustituir el uso comercial original por oficinas públicas, centro de estudios y adiestramiento del IVSS y del INCE y exposiciones; en 1974 el informe desarrollado por la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz para el Centro Simón Bolívar propone la inclusión en El Helicoide de áreas para la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia Natural y el Museo de la Ciencia y de la Técnica; en 1975 mediante Decreto de expropiación se autoriza al recién creado Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) la adquisición de los bienes afectados y se encarga el proyecto “Nuevo Helicoide Caracas” al Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero), quienes solicitan la asesoría de los autores del proyecto original y proponen mantener el uso inicial de centro comercial, ampliando los porcentajes de construcción a cien mil metros cuadrados incorporando un gran hotel en forma de torre cilíndrica y otros cuerpos rentables; finalmente, el 10 de septiembre de 1986, El Helicoide es adjudicado a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención DISIP (SEBIN desde 2010), no sin antes detectarse un último intento por convertirlo entre 1991 y 1993 en el Centro Ambiental de Venezuela y sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Renovables según plan maestro presentado por los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo, del Taller de Arquitectura JC-JC.

Sobre los avatares que sufrió El Helicoide durante su proceso de construcción y las consecuencias que derivaron en su imposible culminación y destino se ha escrito mucho. Las asociaciones que han llevado a considerarlo una “Torre de Babel tropical” aunadas a la noción de “ruina moderna” o de “esencia y espectro de la modernidad venezolana” se han mostrado como poderosas imágenes para convertirlo, además, en reflejo del devenir histórico del país.

6. Izquierda: libro El Helicoide de Dirk Bornhorst (2007). Derecha: libro Downward Spiral: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison editado por Celeste Olalquiaga y Lisa Blackmore (2018)

Su triste destino actual como sede de la policía política y cárcel donde bajo difíciles condiciones se encuentra recluido un considerable grupo de personas que han manifestado su oposición al gobierno, ha dado origen a la creación del “Proyecto Helicoide” (https://www.proyectohelicoide.com/) concebido y dirigido desde 2013 por Celeste Olalquiaga, asociación civil sin fines de lucro, dedicada a rescatar el valor arquitectónico, cultural y social de la edificación que hoy nos ocupa y que ya cuenta entre sus haberes la realización de exposiciones, la elaboración de numerosos textos y la reciente publicación del libro Downward Spiral: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison. Este último, sumado al editado por Oscar Trodman bajo la autoría de Dirk Bornhorst aparecido en 2007 titulado El Helicoide conforman dos caras muy distantes entre sí pero absolutamente complementarias de lo que ha sido este testigo mudo y símbolo a la vez del colapso que ha sufrido Venezuela.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Integral nº 7, 1957.

1, 2, 3, y 4. Revista Integral nº 5, diciembre 1956.

5. Archivo Fotografía Urbana

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 111

El anuncio del Banco Obrero (BO) que recogemos en la postal del día de hoy, aparecido en la revista Integral nº 9 (1957) donde expone con números los avances de su plan de construcción de viviendas para ese año, además del talante propagandístico que lo acompaña, es revelador de un síntoma que ya se había evidenciado a partir del fallido cumplimiento del Plan Nacional (1951-1955) propuesto por el Taller de Arquitectura de esa institución (TABO): la concentración de los mayores esfuerzos e inversiones en la erradicación de los ranchos en la capital yendo ello en detrimento de la atención demandada por el interior del país, tal y como se puede leer en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: Plan Nacional de la Vivienda (1951-1955)”, artículo de Beatriz Meza Suinaga (conocedora como pocos del tema) aparecido en Cuadernos del CENDES, nº 87 (2014).

El texto señalado, luego de hacer un recorrido en el que se presenta el Nuevo Ideal Nacional y la relación existente entre obras públicas y economía en la Venezuela de la dictadura perezjimenista, analiza el primer Plan de Vivienda preparado por el BO en 1946 que antecedió al programa habitacional del TABO de 1951, el cual, como eje central del ensayo, es ampliamente examinado junto a sus propuestas urbanas y arquitectónicas. De dicho examen resaltan “las diferencias existentes entre la demanda residencial en Venezuela para 1951 y las metas del Plan Nacional de la Vivienda (1951-1955) así como sus resultados. En tanto es notable la distancia entre necesidades habitacionales de la población y la propuesta del Banco Obrero, la puesta en marcha de ese Plan, con fallas evidentes desde sus inicios, demuestra la imposibilidad de enjugar el déficit a pesar de la disponibilidad financiera, el aparato técnico que se organiza con este fin, la decisión y los anuncios gubernamentales”. Como dato valga señalar que con el plan el BO “pretendía frenar la migración y fijar a la población en sitios  con mayor concentración mediante la edificación de 12.185 viviendas en 15 ciudades del país”, lo que significaba un promedio de casi 4.000 viviendas al año “de las cuales para 1953 sólo se habían inaugurado 3.904 unidades en urbanizaciones nuevas, ampliaciones o densificaciones de conjuntos preexistentes ubicados en 13 ciudades”, según registrará Meza.

De allí que, “vista la incompleta ejecución del Plan de Vivienda y sus resultados, la siguiente decisión del régimen militar a fines de 1953 es emprender una cruzada para eliminar los ranchos en Caracas. Julio Bacalao Lara, hasta entones Director-Gerente del BO, es nombrado Ministro de Obras Públicas, sustituyéndolo en el BO el ingeniero Marco Antonio Casanova, bajo cuya conducción cambia de rumbo la política del ente, enfocándose en la capital nacional”.

De esta manera, teniendo a la mano las cifras que según el BO y la Gobernación del Distrito Federal registraban el aumento en el número de ranchos de 7.776 en 1941 a 53.618 en 1953, en junio de este último año se decide comenzar a atacar el problema reurbanizando la cuenca adyacente a la avenida El Atlántico al oeste de Caracas para luego, según palabras del propio Marcos Pérez Jiménez del 31 de diciembre, proceder a despejar el “sector  de las vertientes meridionales del cerro comprendido entre el sitio denominado El Atlántico y el Observatorio Cajigal”, donde se aplicará lo que se conoció como el Plan Extraordinario de Viviendas Cerro Piloto efectuado por el BO y la Gobernación del Distrito Federal.

El Plan será desarrollado a partir de febrero de 1954 con base en una propuesta arquitectónico-urbanística denominada “Estudio Multicelulares Cerro Piloto” que da origen a su vez a la edificación denominada Multicelular (MC), proyectada por el arquitecto Guido Bermúdez, miembro de la Sección de Proyectos del BO, antiguo TABO ambos dirigidos por Carlos Raúl Villanueva. El sistema consistía en un bloque de 15 pisos con circulación vertical mecánica, un corredor cada 3 niveles y apartamentos con acceso directo desde los corredores, o mediante escaleras auxiliares subiendo o bajando un piso, excepto para los apartamentos de solteros ubicados en la azotea donde habría que subir dos niveles. (ver “Cerro Piloto: el Plan Extraordinario de Vivienda para Caracas, 1954”, también de Beatriz Meza Suinaga, aparecido en Tecnología y Construcción, Vol. 25-II, 2009).

Cerro Piloto, cuyos elevados costos asociados al proceso de liquidación de ranchos existentes en las zonas en que se desarrolló no compensaron la cantidad de unidades requeridas, ni incidió en un mejoramiento significativo en la calidad de vida de un numero mayor de habitantes de la capital, estará conformado por siete urbanizaciones: Altos de Cútira, La Vega, El Atlántico, Urdaneta, El Estanque, El Amparo y Pro-Patria, y sumará en total 40 superbloques Multicelulares (en pocos casos mezclados con bloque bajos de 4 pisos) para un total de 6.321 apartamentos.

Posteriormente, la División Técnica del BO plantea en marzo de 1954 el Programa Constructivo 1954-1958 donde “ya no se considerará el Plan Nacional de Vivienda de 1951 sino un Plan de Acción Inmediata con dos fases: la primera, continuación de las actividades ordinarias en Caracas y en el interior de la República; la segunda, atención al problema de la vivienda en los cerros que circundan Caracas para lograr su solución definitiva”. Es en este marco que debe entenderse la información aparecida en la propaganda que hoy nos ocupa y la aparición en ella de los datos relacionados a la Comunidad 2 de Diciembre, Simón Rodríguez y Urbanización 24 de noviembre (Pariata). A dichos desarrollos Beatriz Meza dedica otro interesante artículo aparecido en Tecnología y Construcción, Vol. 24-II, 2008 titulado “Superbloques y masificación: vivienda Banco Obrero en Venezuela (1955-1957)» que junto al número 7 de la revista Integral (1957) recomendamos también revisar.

De la Comunidad 2 de Diciembre (hoy conocida como 23 de enero), ubicada en lo que se denominó como “Cerro Central”, donde existían 19 barrios de ranchos y se incorporó al Programa Presidencial para Erradicar la Vivienda Insalubre en Venezuela, constituida por tres Unidades Vecinales (UV) construidas en otras tantas etapas durante 1955, 1956 y 1957, vale la pena recordar que en el diseño de la primera (Sector Este, 12 superbloques de 15 pisos -uno doble-, 26 bloques de 4 pisos, 2.366 apartamentos en total más servicios comunales), participan Carlos Raúl Villanueva, José Manuel Mijares, José Hoffman y Carlos Brando; en la segunda (Sector Central, 13 superbloques de 15 pisos -tres dobles-, cuatro bloques de 4 pisos, 2.944 apartamentos en total más servicios comunales) trabaja el mismo equipo a excepción de Brando; y en la tercera (Sector Oeste, 13 superbloques de 15 pisos -4 triples y 5 dobles-, 6 bloques de 4 plantas, 4.122 apartamentos en total más servicios comunales), permanecen solamente Villanueva y Mijares. Beatriz Meza nos apuntará que los superbloques utilizados corresponderán al “modelo DL proyectado por C. Brando en 1953, más económico en lo constructivo y estructuralmente más estable que el Multicelular de 1954”, el cual dará origen al DL Modificado-1955 que será en definitiva el que se usará en la primera etapa: “un edificio de planta rectangular con 15 niveles y 150 apartamentos, (que) dispone de torre externa con dos ascensores con parada cada 4 pisos, conectados con corredores donde se abren cinco escaleras longitudinales internas, sin ventilación ni iluminación natural. Por ellas debía subirse o bajarse uno o dos niveles para acceder a dos apartamentos; en cada planta hay 10 viviendas de 2, 3 ó 4 habitaciones; la terraza no es visitable”. Para la segunda y tercera etapas se usará el bloque DL Modificado-1956: “que dispone de escaleras internas transversales, igualmente carentes de ventilación e iluminación natural, conservándose los otros rasgos del modelo DL Modificado-1955”.

Por su parte, la Unidad Vecinal (UV) Simón Rodríguez (1956) ubicada en el barrio de Tiro al Blanco, al final de la avenida Principal de Maripérez en Sarría, al Norte de Caracas es diseñada por José Manuel Mijares bajo la guía de Villanueva. Dirigida a la clase media y obrera, se sitúa en una macromanzana con cuatro superbloques modelo DL Modificado-1956, de 15 pisos cada uno con 600 apartamentos y servicios comunales a los que se sumarán otros 4 superbloques con 780 apartamentos concluidos en 1957 donde se incorpora un bloque DL Modificado-1957.

Según datos extraídos por Meza del Archivo Histórico de Miraflores, en terrenos anteriormente ocupados por ranchos de Barrio a Juro, el BO construyó entre 1955-1957 la UV 24 de Noviembre (Pariata) en un solar que limitaba con la avenida Soublette y la Carretera Vieja Caracas-La Guaira. Allí se levantó durante 1955 al oeste (Primera Etapa), un superbloque modelo DL Modificado-1955, de 15 pisos con 145 apartamentos para clase media; en 1956 en el sector este (Segunda Etapa) un superbloque modelo DL Modificado-1956 de 150 apartamentos y un edificio de 4 pisos con 24 apartamentos; y en 1957 (Tercera Etapa) tres superbloques de 150 apartamentos y uno doble con 300, todos modelo DL Modificado-1956, siendo en total 1.074 viviendas en la UV. El pasar del tiempo y la realización de múltiples intentos por resolver cuantitativamente el problema de la vivienda tiene en la experiencia llevada a cabo por el régimen de Pérez Jiménez una lección muy clara: contra los 50.000 ranchos que había en Caracas en 1953 sólo pudieron construirse tras un esfuerzo descomunal alrededor de 17.000 apartamentos con sus respectivas infraestructuras de apoyo. Es decir, la batalla se perdió y se seguirá perdiendo si no se emprende de manera coordinada y racional una política integral que involucre a los habitantes de los barrios quienes han demostrado, de paso, ser mejores constructores de sus viviendas que el propio Estado, el cual (como ya ha sido señalado en innumerables ocasiones por los expertos en la materia) debe convertirse en acompañante en la dotación de servicios y planificación urbana y en garante de que se cuente con las condiciones socio-económicas y culturales que acompañen un complejo proceso y no la simple solución de un problema. De no ser así jamás la brecha se podrá cerrar y el sueño de creer que tener vivienda nueva es la panacea nunca se disipará.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 95

De entre las diversas empresas que se promocionaron a través de la revista Integral, conviene destacar la presencia de Precomprimido, C.A., fundada en 1951 por los ingenieros Juan (Juancho) Otaola y Oscar Benedetti, posicionada desde entonces como pionera no sólo en la construcción de obras de alta ingeniería sino también en utilizar en Venezuela el «concreto precomprimido» antes de que esta técnica fuera aceptada en muchos de los países desarrollados del mundo.

Desde entonces, el aporte de Precomprimido, C. A. se extiende a numerosos proyectos y megaproyectos en las diversas áreas de la ingeniería civil y la construcción, tanto en el planeamiento como la dirección y la ejecución de obras.

Desde 1953 construye puentes y viaductos que se sintetizan en dos ejemplos que ostentan el privilegio de ser verdaderos monumentos nacionales: el Puente General Rafael Urdaneta, sobre el Lago de Maracaibo (1962), y el Puente de Angostura, sobre el Río Orinoco (1967). En un rango menor habría que colocar el caso del Puente La Gaviota sobre la autopista Valle-Coche (1955), cuya fotografía se seleccionó para el aviso publicitario que ilustra nuestra postal el día de hoy, claro ejemplo, junto al Viaducto Nueva República, Pagüita, Caracas (1954), del uso de la tecnología de construcción de elementos estructurales de hormigón sometidos intencionadamente a esfuerzos de compresión previos a su puesta en servicio, propia del pretensado, patentada por Eugène Freyssinet (responsable, como se sabe, de la concepción y asesor de los viaductos de la autopista Caracas-La Guaira -1950-53-) en 1920.

Dedicada también al proyecto y construcción de estructuras marítimas y fluviales (entre las que destaca el Terminal Portuario SIDOR, en Matanzas -1978-) así como a la realización de grandes movimientos de tierra (como por ejemplo la vialidad de Ciudad Guayana -1994-), Precomprimido, C. A. y en particular sus dos fundadores participan de forma relevante en el diseño y cálculo de las estructuras de edificaciones referenciales dentro de nuestra arquitectura moderna. Tal es el caso del Teatro del Este, en la Plaza Venezuela (Vegas & Galia, 1955) donde colabora también Riccardo Morandi, el edificio Anglo-Ven, Bello Monte (Vegas & Galia, 1955), el edificio que congrega las áreas sociales del Club Puerto Azul, Litoral Central (Carpio & Suárez, 1959) o la Torre del Reloj (1953), las Conchas para Transformadores (1954) y los Pasillos Cubiertos (1954) de la Ciudad Universitaria de Caracas -CUC- (Carlos Raúl Villanueva).

De la estrecha colaboración que Otaola y Benedetti aportaron al cálculo y construcción de los Pasillos Cubiertos de la CUC quedó como testimonio el artículo publicado por ellos justamente en el número 1 de Integral (1955) titulado “Ensayos sobre estructuras mixtas de concreto armado y precomprimido ejecutados en la Ciudad Universitaria de Caracas”, de donde Nancy Dembo en La tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva. Aproximación en tres tiempos (2006) destaca la importancia que dieron al trabajo mancomunado con los arquitectos “a favor de alcanzar la pureza de la solución estructural sin descomponer el conjunto”.

La poética que dichos elementos encierran contrasta con la objetividad de la descripción dada por los dos destacados profesionales de la ingeniería al referirse, por ejemplo, a los pasillos que comunican las facultades de Humanidades e Ingeniería y los que acompañan a la “Tierra de nadie”, quienes lo hacen en los siguientes términos: “Se pedía cubrir los andenes que ligan los edificios de las diferentes facultades a través de los jardines, los cuales eran de planta poligonal en oposición al corredor anterior (el que comunica la Plaza Venezuela -puerta Tamanaco- con Medicina Tropical) que era de planta curva. Estos corredores debían permitir la máxima transparencia, por lo cual se exige una gran ligereza estructural sin llegar a soluciones costosas”. La solución técnica al detalle que encierra cada uno de estos elementos llenos de plasticidad, descritos con meticulosidad por Dembo, dejan entrever, gracias el carácter experimental que Villanueva le imprimió a la experiencia, cantidad de decisiones más allá de la simple respuesta funcional donde se ven involucrados criterios tanto geométricos como de racionalidad estructural que no saltan a la vista, garantizando no sólo el resultado deseado sino la presencia de una sensibilidad y una actitud dispuesta a asumir riesgos que estan fuera de toda duda. La responsable actuación de Precomprimido, C. A. y de Otaola y Benedetti se constituyeron así en la llave de un exitoso y trascendental resultado arquitectónico del cual, apostamos, estaban absolutamente conscientes.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 79

Jorge Romero Gutiérrez (1924-1997) fue quizás una de las personalidades que a través de su incansable actividad como arquitecto, promotor e impulsor de proyectos de diversa índole copó de manera importante la década de los años 50 del siglo XX venezolano. El Centro Profesional del Este (obra de su autoría) se convirtió no sólo en la sede de su oficina sino en el centro de mayor actividad gremial y cultural del momento y el sitio desde donde se empezaron a gestar empresas que iban más allá de lo que una mente conservadora pudiese imaginar, todo ello imbuido en los aires de una época que permitía soñar en Venezuela desde lo más alto. Romero tuvo la capacidad de asociarse en los diversos proyectos que decidió emprender en función de las destrezas de sus acompañantes y de la cantidad de trabajo que enfrentaba su oficina. Así, si para el diseño del Centro Profesional del Este o El Helicoide de la Roca Tarpeya cuenta como aliados con los jóvenes Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger, y para el lanzamiento de la revista Integral busca la compañía de los hermanos Roffé (Violeta y Alfredo), quienes ya anteriormente le habían abierto las puertas a una sección de arquitectura por él promovida en Cruz del Sur, para el trazado de nuevas urbanizaciones como Prados del Este o la Ciudad Balneario Higuerote el socio ideal fue José Antonio Ron Pedrique (1927-2001).

1. Ciudad Balneario Higuerote. Planta de conjunto mostrando la vialidad, conexiones y accesos desde el exterior

La Ciudad Balneario Higuerote nace como idea a finales de los años 40 y su planificación recorre buena parte de los 50. Como toda empresa pionera que mira al futuro, destinada en este caso a ofrecer un desarrollo cercano a Caracas (a 120 kms. que con “la nueva carretera pronta a concluirse (…) hace que en dos horas puedan cómodamente los habitantes de la capital trasladarse por automóvil a ese importante centro”) donde poder invertir para contar con una segunda vivienda que permitiera cubrir las necesidades del descanso estival, el ocio y la recreación, la mirada, por solicitud de otro visionario como lo fue Antonio Bertorelli, se coloca en un franja de 6 kms. de playa ubicada entre la población de Higuerote y el puerto de Carenero (estado Miranda), protegida por el Cabo Codera, lo cual le daba “una característica especial que la diferencia de las playas profundas y agitadas del Litoral del Distrito Federal”, el otro polo con el que se buscaba competir al que se estaban destinando las inversiones del momento.

2. Ciudad Balneario Higuerote. Plano de zonificación y parcelamiento. José Antonio Ron Pedrique

Ron Pedrique, quien en definitiva toma las riendas del trazado de la Ciudad Balneario, hace una completa descripción de las variables que se tomaron en cuenta para su ubicación, posterior desarrollo y diseño en la revista Integral número 10-11 (1958), siendo la propia revista desde sus primeras entregas uno de los espacios donde con mayor asiduidad se le hacía propaganda como lo demuestra la imagen de nuestra postal del día de hoy.

De la memoria redactada por Ron Pedrique se pueden extraer importantes datos relacionados con las condiciones naturales de la zona a desarrollarse, las características de la región circunvecina y la meteorología del sector, hasta toparnos con “las directrices del proyecto” donde se exponen: 1) Los principios fundamentales para la planificación y finalidad de la obras, recogidos a través de un “plano regulador”; 2) La vialidad; 3) Las unidades de habitación y sus servicios comunes; 4) La escala humana; y 5) Lo que denomina como “generalidades: uso de la tierra, arborización y tratamiento paisajista”.

3. Ciudad Balneario Higuerote. Centro de recepción. Proyecto. José Antonio Ron Pedrique
4. Ciudad Balneario Higuerote. Vestuario público. Proyecto. José Antonio Ron Pedrique

Sin buscar extendernos demasiado vale la pena rescatar del texto de Ron Pedrique los siguientes aspectos que conforman la visión general de un conjunto que sigue al pie de la letra “los cuatro postulados del Urbanismo Moderno”: la importancia de “la flexibilidad dentro de un conjunto ordenado”; sol -espacio- áreas verdes, canales y lagunas como componentes fundamentales de una ciudad destinada al entretenimiento “donde la libertad individual y la iniciativa privada juegan especial interés para aportar el máximo descanso de la vida rutinaria y doméstica provocando más unidad en la familia y el cultivo del cuerpo y de la mente”; organización de las unidades de habitación (o unidades vecinales) entre la playa y un “gran canal” interior de aguas frescas corrientes provenientes del río Curiepe, comunicados con el mar a través de “la laguna de la Reina”; desarrollo por etapas de las unidades vecinales hasta formar la comunidad integral donde “cada unidad de habitación es un órgano con vida propia y una función que complementa el sistema”; la determinación de una serie de áreas comunes tales como un centro comunal, religioso, educacional superior y administrativo (visto como extensión del pueblo de Higuerote), un “centro turístico de uso público, con sus restaurantes, sus campos de deportes, su piscina amplísima de 300 m. de largo por 150 de ancho y un comercio vecinal adyacente…”, un Club Náutico de carácter exclusivo, el Golf de “más de 500.000 metros cuadrados de grama con 18 hoyos” y el más importante de los espacios públicos (la playa) de “70 m. de ancho libre y 5.000 de largo” que estaría acompañado de un bulevar, al cual se suman el parque Curiepe a desarrollarse a ambas riberas del rio de ese nombre, el gran Canal y la laguna de la Reina. La vialidad, las comunicaciones y la infraestructura de servicios son capítulos aparte a los que se les dedicó especial atención particularmente en lo referente al saneamiento ambiental de toda la zona que aportaría el desarrollo.

El auspicioso avance en la construcción de la Ciudad Balneario Higuerote contó con el impulso de capital privado y público, viéndose (como tantos otros proyectos) afectado por la caída de la dictadura el año 1958. Para ese momento se había logrado adelantar el trazado vial y el dragado que permitió materializar el gran canal y los canales secundarios previstos en el plano regulador de zonificación y parcelamiento de Ron Pedrique. Desarrollos posteriores han dado lugar a la aparición sobre su trama de casas, edificios, clubes y algunos hoteles no siempre a tono con el plan originalmente trazado pero sí reforzando la vocación que lo originó.

5. Ciudad Balneario Higuerote. La Pérgola
6. Ciudad Balneario Higuerote. La Pergolita

También se pudieron construir y poner en funcionamiento las principales piezas que servirían de referencia a las áreas públicas donde “los arquitectos responsables por la propuesta urbana no habrían tenido injerencia alguna en el desarrollo formal tan sui generis del equipamiento arquitectónico” y que según Víctor Ron Pedrique (hermano del planificador y responsable del sistema de drenajes de la Ciudad, entrevistado por Jorge Villota), se fue gestando a partir de la injerencia directa del promotor Antonio Bertorelli, quien con la influencia que en él tuvieron los trabajos de Le Corbusier y Oscar Niemeyer, publicados en las revistas de arquitectura de la época, solicitaba a los ingenieros, dibujantes y algún que otro arquitecto que conformaba su staff, traducir libremente imágenes provenientes de publicaciones norteamericanas del momento, particularmente Architectural Record, lo que daría forma a elementos tan importantes como la “Pérgola”, la “Pergolita” o la Gran Fuente. “Un paisajismo orgánico, unitario y cromático, acentuado por hitos escultóricos, y donde se despliegan pabellones lineales (modulados a través de bóvedas y costillas, y con sistemas de circulación vertical que constituyen un evento) son algunos pasajes de identidad…” que Villota encuentra presentes en Higuerote y que corroborarían la hipótesis bien sustentada en su trabajo “Architectural Record, 1948-1958: en busca de la referencia primigenia para la Ciudad Balneario Higuerote”, presentado en la Semana Internacional de Investigación FAU UCV 2008.

7. Ciudad Balneario Higuerote. Fuente luminosa

Vale resaltar que la búsqueda por parte de Villota de la referencia primigenia para la Ciudad Balneario ha estado precedida por otro tipo de preocupación dirigida más bien a la preservación de un lugar que posee “valor histórico” y que el tiempo, la desidia y el abandono convirtió prácticamente en ruinas, presente en otro trabajo presentados en el SAL XII, organizado por la Universidad del Bío-Bío y que se realizó entre el 12 y el 15 de noviembre de 2007 en Concepción, Chile, titulado “Ciudad Balneario Higuerote: Imaginario, valoración e identidad. Patrimonio en peligro”.

8. Ciudad Balneario Higuerote. La Pérgola

De parte del resumen de este último trabajo suscribimos las ideas (vigentes luego de 10 años) que nos podrían permitir cerrar esta nota: “Su nombre de inmediato evoca imágenes lúdicas. Sus piezas se despliegan en nuestra memoria con la complicidad de la imaginación. Sin embargo, la situación actual dista mucho de la fruición modernista que le dio origen. Los espacios urbanos parecen nunca haber existido y los equipamientos escultóricos se encuentran abandonados, víctimas del vandalismo y con patologías tectónicas. La principal de estas piezas, la Pérgola (excepcional edificación de planta curva, cubierta por una cáscara y orientada hacia los canales), se encuentra en desuso. Una refuncionalización de estos espacios catalizaría el desarrollo de la región, atraería nuevas inversiones, generaría fuentes de empleo, revalorizaría la propiedad privada e implicaría mejor calidad de vida”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, y 2. Revista Integral, nº2, 1956

3, 4, 5 y 6. Villota, J. “Architectural Record, 1948-1958: en busca de la referencia primigenia para la Ciudad Balneario Higuerote”, Semana Internacional de Investigación FAU UCV, 2008.

7. http://www.temporadista.com/scripts/articulos/embarcadero-la-pergola.asp

8. https://mapio.net/pic/p-13455657/