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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 195

La urbanización Santa Cecilia, ubicada al este de a ciudad de Caracas, cuyo aviso de promoción aparecido en el nº 3 de la revista A, hombre y expresión de 1957 reproducimos como protagonista de nuestra postal del día de hoy, ocupó los terrenos de la que anteriormente era la hacienda “Santa Cecilia”, sin que tengamos total certeza de dicha denominación ya que en la documentación revisada en unos casos se menciona como lugar de origen a la hacienda “La Pastora” y en otros, los menos, el sector suele identificarse como parte del fundo “La Carlota”.

La posible confusión surge cuando se coteja la información que suele acompañar los antecedentes de la casa de hacienda adquirida por el Estado venezolano bajo el mandato de Raúl Leoni en 1964, que pasó a ser la residencia presidencial, conocida como “La Casona”. Bajo el supuesto de que se trata de la casa donde residían los propietarios de los terrenos ocupados hoy por Santa Cecilia, una fuente (https://es.wikipedia.org/wiki/La_Casona) nos indica que: “La Casona originalmente era una hacienda de caña de azúcar llamada La Pastora y data de la época colonial; para el momento en que el Estado la adquirió (Raúl Leoni: 1964), pertenecía a la familia Brandt”.

1. Dos obras de Federico Brandt (1878-1932) que plasman algunas vistas originales de la propiedad de su familia (hacienda Santa Cecilia). Izquierda: Paisaje de La Casona (circa 1924). Derecha: Paisaje (1924)
2. Dos fotografías dos fotografías de Guerra Toro aparecidas en 1928 en la revista Élite. Izquierda: el Patio de la casa de habitación de “Santa Cecilia” hacia el N.E. Derecha: uno de los lados de la casa.

Otra, procedente de un ejemplar de la revista Élite de 1928, transcrita en el blog “Caracas en retrospectiva” (https://mariafsigillo.blogspot.com/2015/05/hacienda-santa-cecilia.html), señala: “Don Alfredo Brandt, presagioso caballero del gran mundo caraqueño y afortunando hombre de trabajo, es propietario de la bella y feraz hacienda ‘Santa Cecilia’, situada no lejos de la capital, en los estribos de la Cordillera de la Costa, con agua abundante e infinitos y sugestivos paisajes. La casa de habitación es amplia y de neto estilo colonial. El jardín es de gran dimensión, engalanado con chaguaramos y araucarias, también de estilo colonial. El señor Brandt reside en ‘Santa Cecilia’ buena parte del año, y allí ofrece a sus amigos fiestas esplendorosas”, reseña que venía acompañada de dos fotografías de Guerra Toro: una que mostraba el Patio de la casa de habitación de “Santa Cecilia” hacia el N.E. y la otra de uno de los lados de la casa, precisándose que “son de gran belleza las ventanas forjadas según diseño del noble Federico Brandt” (1878-1932) que, como se sabe, fue un destacado pintor venezolano quien a su vez dejó plasmadas hacia 1924 algunas vistas originales de la propiedad.

Sea como sea pareciera que la familia Brandt era la propietaria de los terrenos donde se desarrolló Santa Cecilia y luego de venderlos se había reservado para sí la casa de hacienda que posteriormente se convertiría en residencia presidencial (restaurada y ampliada por los arquitecto Andrés Enrique Betancourt y Javier Camargo pasando de la escala de la casa original a la de una gran mansión que se habita finalmente en 1967). Sería la empresa Venezolana de Inversiones C.A. (VICA) la que compraría y urbanizaría los terrenos y posteriormente los pondría a la venta acompañados de las viviendas tipo diseñadas por Diego Carbonell (1923-1998), a la sazón Gerente General de la constructora.

El aviso publicitario, es todo un manifiesto gráfico dirigido a la clase media emergente de la ciudad de aquellos años, interesada en alcanzar lo que recoge la frase que lo acompaña: “tener casa propia es vivir seguro”, en momentos en que una quinta que se ubicara en una de las zonas de expansión de Caracas, lejos del ruido y el movimiento propios del centro y a la vez cerca de él, era un sueño posible de alcanzar. La propaganda también permite identificar el logo de E VICA (Edificaciones VICA), subsidiaria de la ya mencionada VICA, responsable de la urbanización de buena parte del este y el sureste de Caracas.

3. Vista aérea actual de la urbanización Santa Cecilia.
4. Vista general de la urbanización Santa Celilia (circa 1955)

El proyecto de urbanismo que Carbonell propone para Santa Cecilia a través de VICA en 1955, consiste en la construcción de 260 viviendas unifamiliares aisladas, las cuales se ofrecen para ser adquiridas con facilidades de crédito; y 2 edificios, uno de 160 apartamentos y otro de 260, previstos para venderse en el régimen de propiedad horizontal. Cinco años después (1960) la urbanización ya había alcanzado el crecimiento evidenciado en la fotografía de M. A. Marsiccobetre que hemos colocado sobre estas líneas.

5. Urbanización Las Mercedes. Vista de la avenida principal (circa 1953)
6. Urbanización Las Mercedes. Izquierda: Vista de la avenida principal a inicios del desarrollo de la urbanización (1947). Derecha: Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en plena construcción (circa 1955)
7. Urbanización Las Mercedes. Izquierda: Centro Comercial Las Mercedes, sobre la avenida principal. Don Hatch (1955). Derecha: Colegio Campo Alegre, calle La Cinta (circa 1955)

Por otro lado quizás valga la pena recordar que Venezolana de Inversiones C.A. (VICA) se crea en 1943 con el objetivo de urbanizar los terrenos de las haciendas Las Mercedes y Valle Arriba propiedad de la familia Eraso quien junto al ingeniero civil mexicano Gustavo San Román pasaron a ser sus principales accionistas.

Así, tanto el crecimiento de las empresas extranjeras dedicadas a la extracción y comercialización del petróleo venezolano como de los requerimientos de dotación de viviendas, institutos educacionales e instalaciones recreativas que su personal ejecutivo y profesional demandaba, condujeron al visionario empresario San Román a plantear, luego de construirse la urbanización El Rosal, en las dos urbanizaciones planificadas en terrenos de la hacienda de los Eraso (Las Mercedes y Valle Arriba) los primeros desarrollos habitacionales hacia el sureste de Caracas acompañados de: un hotel de categoría internacional (el Hotel Intercontinental Tamanaco, Gustavo Guinand van der Valls, asociado a la firma de Chicago Holabird, Root & Burgee, 1953); un novedoso centro comercial (con uno de los primeros automercados del país, Don Hatch, 1955); un colegio (el Colegio Campo Alegre, fundado en 1937 en la urbanización homónima y que se trasladó a su actual sede en la Calle La Cinta, Urb. Las Mercedes); una iglesia (la Iglesia de la Guadalupe); un club (el Valle Arriba Golf Club, John R. Van Kleek, 1942-1947); y dos bombas de gasolina sobre la avenida princpal de Las Mercedes: una al inicio de la Royal Dutch Shell (Carlos Augusto Gramcko/José Lino Vaamonde, 1959) y otra al final de la Creole Petroleum Corporation. Adicionalmente como apoyo al Tamanaco y para paliar la escasez de vivienda de alquiler temporal en la zona se construiría el edificio La Hacienda (1957) proyecto de Diego Carbonell.

De la importancia de VICA como empresa y su condición de lugar donde el crecimiento profesional estaba garantizado gracias a la cantidad y diversidad de trabajos que se desarrollaban, da fe Gerardo Sansón quien fuera Ministro de Obras Públicas entre noviembre de 1948 y octubre de 1952. Sansón, en efecto, es llamado a ocupar la cartera de Obras Públicas luego de trabajar entre 1943 y 1948 en VICA donde se desempeñó primero como su Vicepresidente y luego como su Presidente.

En el libro Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna de Juan José Martín Frechilla se recoge en el “Diálogo oficial con Gerardo Sansón” como éste pasa del MOP de Tomás Pacanins, luego de ocupar diversos cargos, a VICA en 1943, para luego regresar al MOP en 1948, relatando acerca de su experiencia en la empresa lo siguiente: “Yo estuve en el Instituto (Técnico de Inmigración y Colonización) año y medio (…) y traté de hacer lo más posible por las colonias. (…) Pero la VICA ya estaba funcionando, era una compañía nueva de construcción y proyectos que me propuso me fuera a trabajar con ellos de una manera más firme y me fui entonces para VICA; renuncié al Instituto (…) que tampoco era completamente lo que yo deseaba. (…) Eso era en el año 43”. Para la época de su llegada a VICA, sigue relatando Sansón, la empresa estaba construyendo Las Mercedes y “se estaba entrando en negociación con los Eraso para hacer los planos de la urbanización. Fue un proceso muy técnico porque se planificó muy bien (…) se tomó en cuenta el río Guaire que nos podía inundar Las Mercedes; se levantaron con estudios muy completos los terrenos y se construyó el muro de contención que había. Se hizo el primer puente por iniciativa privada de esa naturaleza, por cierto que Julio Bacalao (futuro Ministro de Obras Públicas en 1953) fue quien dirigió la construcción como empleado de Steling & Tani.”

También es producto del momento de máximo apogeo de VICA, ya entrados los años 50, además de Santa Cecilia, la urbanización Santa Marta, donde Carbonell igualmente ofrecía a los compradores de los terrenos un variado repertorio de viviendas unifamiliares “tipo”.

8. Estado actual de dos quintas de la urbanización Santa Cecilia

Al día de hoy, gracias a su condición de lugar de llegada y no de paso, aislado del tránsito de la ciudad y con buena seguridad debida a su vecindad con «La Casona», Santa Cecilia sigue siendo un lugar tranquilo donde sus casas han sufrido cierto deterioro e importantes intervenciones similares a los de otras zonas de la ciudad, que acompañan el proceso típico de crecimiento de las familias que las habitan buscando dar alojamiento a sus descendientes, o intentando generar espacios de alquiler que contribuyan a paliar la crisis que vive el país. Como otro claro síntoma del momento que atravesamos un buen porcentaje de ellas está a la venta.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista A, hombre y expresión, nº 3, 1957

  1. Izquierda: https://www.latinamericanart.com/es/obra-de-arte/paisaje-de-la-casona/. Derecha: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Federico_Brandt_01.JPG

2. https://mariafsigillo.blogspot.com/2015/05/hacienda-santa-cecilia.html

3. Google Earth

4 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. Fundación Fotografía Urbana

6. Izquierda: ttps://fundamemoria.blogspot.com/2010/08/204-municipio-baruta-parroquia-nuestra.html. Derecha: https://www.pinterest.com/pin/205617539216691119/

8. https://www.conlallave.com/propiedades/espaciosa-quinta-cod-78-147-52221647.html

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 187

IVECA, Ingenieros Venezolanos C.A., con Roberto Salas Capriles al frente, fue una de las empresas constructoras que tuvo una destacada actividad a lo largo de la década de los años 1950. Como muchas otras firmas del ramo, IVECA empezó a anunciarse en la que es considerada la primera revista de arquitectura que apareció en el país, A, hombre y expresión, registrándose en su primer número (1954) como elemento central de su propaganda una fotografía de la “estructura de los servicios de la escuela de enfermeras” (edificio hoy ocupado por el decanato de la Escuela de Medicina Luis Razetti, cercano al Hospital Clínico), lo cual indica que contó con el privilegio de participar en la realización de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC).

Anuncio publicitario de IVECA mostrando la estructura de la Escuela de Enfermeras, Ciudad Universitaria de Caracas, aparecido en la revista A, hombre y expresión, nº1, 1954

El proyecto de la Escuela de Enfermeras, de acuerdo a lo indagado por Silvia Hernández de Lasala en En busca de lo sublime. Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas (2006), “se desarrolló a lo largo de trece años, aproximadamente entre 1944 y 1957, aunque en el Plano de Urbanismo y Jardines del 16 de octubre de 1952 ya prácticamente todos los elementos, incluyendo las áreas exteriores, se encontraban perfectamente definidos y con la forma que tendrían en el futuro”, perteneciendo el edificio correspondiente a las áreas sociales y de servicio -recogido de forma elocuente en la foto una vez concluida la construcción de su estructura- a la última etapa (1952). En tal sentido, “se evidencia la nueva importancia que se le asigna al papel de la estructura en la concepción de diseño, sobre todo en los grandes pórticos de concreto que soportan la cubierta inclinada del comedor -similares a los que utilizaría años más tarde en el Paraninfo y en la central telefónica del Edificio de Comunicaciones en la Plaza del Rectorado. Las áreas sociales están cubiertas por bóvedas de diferentes magnitudes, entre las cuales destaca la de mayor luz que cubre el gran vestíbulo del comedor, que recuerda otros casos similares en que las áreas relacionadas con estos usos se cubren con el mismo tipo de estructuras: la Escuela Técnica Industrial y el Comedor Universitario. La profusión de estructuras distintas en este pequeño edificio apoya la idea de una necesidad de experimentación eterna que en casos como éste dio lugar a algunos problemas no completamente resueltos desde el punto de vista formal, como aquellos surgidos del encuentro de las bóvedas y los pórticos de los techos inclinados”.

Casa Caoma, Carlos Raúl Villanueva, 1953, construida por Ingenieros Venezolanos C.A. (IVECA)

Quizás como reconocimiento a la calidad del acabado de obra que IVECA demostró en su actuación dentro de la CUC y del cultivo de una buena relación, fue que Villanueva le concedió también el honor de ser la firma encargada de construir su vivienda personal, ubicada en la avenida Los Jabillos de La Florida: la Casa Caoma, cuya obra se inició (de acuerdo a Paulina Villanueva, hija del Maestro) el 14 mayo de 1952 y se terminó el 29 enero de 1953. La estructura de Caoma fue proyectada por  el propio Villanueva y calculada por el ing Daniel Ellemberg (quien también revisó anteriormente los cálculos estructurales realizados por Willy Ossott para la Escuela Técnica Industrial y participó en el equipo de calculistas del Aula Magna), seguramente vinculado a la empresa.

Anuncio publicitario de IVECA diseñado por Juan Pedro Posani, mostrando la Unidad de Habitación Cerro Grande proyectada por Guido Bermúdez (1951), aparecido en la revista A, hombre y expresión, nº2, 1955

Un segundo aviso publicitario de IVECA aparece en el nº 2 de A, hombre y expresión (1955), en este caso con un diseño gráfico más elaborado (a cargo de Juan Pedro Posani), mostrándose como imagen de acompañamiento y logro constructivo la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyectada por Guido Bermúdez (autor del anteproyecto como Tesis de Grado de arquitecto), Carlos Brando y Pedro Lluberes en 1951, incluida dentro del Plan Nacional de la Vivienda 1951-1955 del Banco Obrero y terminada de construir en 1954. La complejidad y envergadura de esta obra, un superbloque de 13 pisos y azotea  que alberga 144 apartamentos: 96 tipo dúplex y 48 simples, conservada aún en muy buen estado vuelve a sumar puntos a favor de IVECA como empresa altamente fiable en el ramo.

Dos momentos de la construcción entre 1956 y 1961 de El Helicoide de la Roca Tarpeya donde participa IVECA. El proyecto es de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger

Posteriormente, IVECA también participa en la construcción de El Helicoide de la Roca Tarpeya (1956-1961) proyecto, como se sabe, de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger. También hemos podido conocer, según testimonio de Neuberguer en la entrevista titulada “El Helicoide. Repostería del modernismo” (TODO EN DOMINGO -revista dominical de El Nacional- Nº184, 13 de abril 2003, que puede consultarse en http://www.el-nacional.com/revistas/…reportaje1.htm), cómo dentro del trágico destino que ha acompañado a este enorme centro comercial, “Los accionistas de Iveca C.A. (compañía propiedad de Roberto Salas Capriles, principal accionista de la obra) salieron del país y el Helicoide quedó sin financiamiento”.
Coincidiendo en fechas con la construcción de El Helicoide, en 1957, aparecen en enero y julio los números 4 y 5 de A, hombre y expresión y en cada uno de ellos el anuncio, ahora en tono absolutamente geométrico-abstracto, de IVECA, cuando la coordinación y propaganda de la revista estaba a cargo de Clara Urdaneta. Este diseño que le atribuimos a Urdaneta es el que engalana nuestra postal del día de hoy.

Parte de la obra realizada por Clara Posani en la que abarcó diversos géneros

Con respecto a Clara Urdaneta (1933-2017), quien para entonces contaba con escasos 24 años demostrando que estaba para asumir importantes responsabilidades, sabemos que fue la primera esposa de Juan Pedro Posani de quien tomó el apellido con el que se conoció posteriormente como relevante escritora, cineasta y productora. Clarita, como sus allegados la solían llamar, participó en los años 60 en el movimiento guerrillero venezolano de cuya experiencia, la cual consideró como un fracaso y de la que, con coraje, tomó distancia y manifestó público arrepentimiento, dejó un importante testimonio a través de tres libros: Los farsantes (Publicaciones Seleven, 1976), La casa está llena de secretos (Publicaciones Seleven, 1980) y Ulises (Editorial Domingo/Fuentes, 1984). Anteriormente se había dado a conocer con otra obra: Pito de Oro (Colección Testimonios, 1973) donde persigue como propósito denunciar la poderosa maquinaria que ha engendrado y alimentado uno de los conflictos más graves experimentados en el país: el tráfico y consumo de drogas. Luego, en 1981, coordinaría la edición de Apenas Ayer. 20 años de fotografía de Luis F. Toro, hermosa publicación de la Fundación Neumann, diseñada por John Lange.

En 1968 estuvo involucrada activamente dentro del equipo encabezado por Jacobo Borges que montó la producción Imagen de Caracas, en los terrenos que hoy ocupa Parque Central. Sobre su persona giró buena parte del logro alcanzado por esta importante, compleja y a la vez efímera experiencia, hasta el punto de que el propio Borges ha reconocido que sin ella Imagen de Caracas no hubiese sido posible ya que: “Lo que no conseguía Clarita no lo conseguía nadie”, dando fe de lo exigente que fue la producción en cuanto a todo lo que ella involucraba y demandaba y el increíble hecho de haberse podido concretar gracias al tesón y empeño puesto por Clarita.

También dentro del mundo audio visual Clara Posani, como siempre firmó, dirigió la película La noche del embustero (1973) y aparece como productora de Los tracaleros (1977), dirigida por Alfredo Lugo.
De la nota “Fin de un ciclo, fin de una vida que lo experimento y dio su testimonio... Adiós a Clarita Posani” escrita a raíz de su fallecimiento por Roberto Lovera De Sola, que se puede visitar en https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2017/02/08/Fin-de-un-ciclo-fin-de-una-vida-que-lo-vivio-y-dio-su-testimonio, extraemos lo siguiente: “Clarita (…) fue un gran ser humano, lleno de ternura con sus tres hijos y por sus amigos. Un ser que amó su tiempo y una mujer escritora destacada, entre las del ultimo medio siglo, en que la literatura escrita por mujeres tiene en gran lugar en las letras venezolanas y en las latinoamericanas. Un sitio donde no se puede dejar de mencionar a Clarita Posani”. Y todo ello comenzó, en buena medida, dentro de la actividad que en el área de diseño gráfico y propaganda desarrolló siendo muy joven en A, hombre y expresión junto a Carlos Raúl Villanueva, Ramón Losada y Juan Pedro Posani, teniendo desde 1954 a IVECA como uno de sus anunciantes.

ACA

Procedencia de las imágenes

Revista A, hombre y expresión

https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2017/02/08/Fin-de-un-ciclo-fin-de-una-vida-que-lo-vivio-y-dio-su-testimonio

Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 179

Técnica Constructora C.A. es quizás una de las empresas que dentro de esta rama industrial ha dejado una huella indeleble en la historia del país y su incansable camino hacia el desarrollo.

Producto de la iniciativa de una serie de hombres de empresa venezolanos, interesados en diversificar sus inversiones en lo que ya se vislumbraba como un atractivo negocio, que suman esfuerzos para su creación a inicios del año 1947, serán los ingenieros Alfredo Rodríguez Delfino y Enrique Pardo Morales los primeros encargados en dirigirla. A ellos se sumarán más adelante, cuando a partir de 1949 el crecimiento de la compañía empieza a ser sostenido, primero el ingeniero Luis Pietri Lavié y meses más tarde los ingenieros Raúl Hernández Silva y Oswaldo J. Blanch.

Como toda empresa de este ramo, Técnica Constructora C.A. da sus primeros pasos con la ejecución de viviendas particulares que comenzaban a poblar el este de la ciudad, acometiendo a partir de 1949 la realización de edificaciones de varias plantas entre las que destacan los edificios Araure, Camurí, El Municipal (1951, Vegas & Galia) y Galipán (1952, Gustavo Guinand Van der Walle) o hitos excepcionales como el Obelisco de Barquisimeto (1952, Gutiérrez & Otero).

Tal vez animados por el importante empuje que le dio a la industria de la construcción nacional la realización de la Reurbanización de El Silencio entre 1942 y 1945 con participación de varias empresas privadas, cuestión que abriría el camino hacia el establecimiento de un sistema de licitaciones en las obras públicas y daría pie a la fundación en 1943 de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), y, definitivamente, en el marco de lo que significó la gestión de Gerardo Sansón al frente del Ministerio de Obras Públicas desde noviembre de 1948 (justo después de la caída de Rómulo Gallegos) hasta octubre de 1952, Técnica Constructora C.A. entra claramente, dado su perfil para aquel momento, dentro de las empresas que se favorecieron por la política que Sansón desde ese despacho fomentó.

Ello se recoge con toda claridad en la entrevista que Juan José Martín Frechilla  le realizara en 1990 incorporada en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004) donde Sansón, ante la pregunta acerca del problema que surge entre ser Ministro y participar en el otorgamiento de contratos y lo engorroso en que se había convertido la realización de licitaciones durante el trienio adeco revela: “… yo vi el problema del Ministerio de Obras Públicas así: faltaban constructores, no había manera de construir el país sin que hubiese compañías serias, compañías solventes económicamente que respondieran al trabajo. Entonces se me ocurrió llamar a todas las compañías que había, que existían, pues, unas veinte. Las llamé y las senté en una mesa a todas ellas, muchas compañías pequeñas, otras grandes, pero ninguna con gran profesionalidad, tal vez la más profesional era la VICA… Entonces les dije: Aquí señores hay lo siguiente, esto es lo que se va a hacer, esto es … lo que puede hacer el Ministerio como plan de obras públicas; vamos a ver como lo hacemos con ustedes, que son los que lo pueden hacer. Entonces distribuimos: usted qué quiere; yo quiero tal cosa; usted no lo puede hacer porque no tiene los equipos necesarios y así llegamos a una concertación de contratos, con todos sin excepción.”

Aunque no nos consta que Técnica Constructora haya participado en la reunión convocada por Sansón no nos extrañaría para nada que allí hubiese estado dadas las características del momento y de empresa naciente que para entonces tenía, más allá de estar dedicada a la construcción privada. También dada la política de continuidad entre la gestión de la obra pública que privó durante aquellos años (cargada de discrecionalidad, hay que decirlo) no hay otra forma de entender el vertiginoso crecimiento de una empresa que a todas luces cumplía y lo hacía con una altísima calidad, abriéndose paso junto a otras tan importantes como la ya mencionada VICA (Venezolana de Inversiones C.A.), Precomprimido (Otaola & Benedetti), Brillembourg Villegas Asociados C.A., Oficina Técnica Gutiérrez & Co o Ardila-Hulett C.A.

Como dato de interés, tal vez valga la pena señalar que en 1952 Técnica Constructora C.A. tenía sus oficinas en la Calle Real de Sabana Grande con la 2da Avenida de Las Delicias, edificio Camurí, mudándose luego al edificio Araure, también en la Calle Real de Sabana Grande en este caso con calle Villaflor hasta que en 1954 se terminan ubicando en la Torre Polar, Plaza Venezuela, proyecto de Vegas & Galia, construida junto al Teatro del Este por la empresa.

Diversas obras realizadas por Técnica Constructora C.A. Arriba izquierda: Edificio El Municipal. Arriba derecha: Torre Polar. Centro izquierda: Represa del Guárico. Centro derecha: Estación Agua Salud del Metro de Caracas. Abajo izquierda: Estación Caño Amarillo del Metro de Caracas. Abajo derecha: Gimnasio Cubierto de la Ciudad Universitaria de Caracas.

A partir de 1953, cuando  empezó a hacerse más frecuente la convocatoria a licitaciones públicas (que sin embargo siempre pasaban para su decisión final por el Presidente de la República y posteriormente derivó en un escandaloso negociado), se había disparado el crecimiento vertiginoso de la capital de la república enfatizándose en su modernización y se acentúa el auge de la construcción en el área metropolitana, se detecta la mayor actividad de Técnica Constructora registrándose entre sus realizaciones más destacadas los edificios norte del Centro Simón Bolívar, Banco Mercantil y Agrícola, Gran Avenida, Sudameris, First National City Bank, Laguna Beach Club, Club Camurí Grande, Concha Acústica de Bello Monte (realizada junto a TEC, S.A. y Gil Rangel Baquero, S.A.), Estaciones Maripérez y El Cojo del Teleférico, Estadio Olímpico y Gimnasio Cubierto de la Ciudad Universitaria de Caracas, edificios D, L, M y túneles bajo las pistas del Hipódromo de La Rinconada, 6 Bloques del 23 de enero, Lomas de Urdaneta, y, como ya adelantamos, el Teatro del Este y la Torre Polar cuya foto utiliza para promocionarse en la revista CIV del Colegio de Ingenieros nº 217 de 1954, la cual engalana nuestra postal del día de hoy.

Para nada es menos importante la participación de Técnica Constructora en obras de infraestructura de gran envergadura en el interior del país que acometió muchas veces asociada con otras grandes empresas. Tal es el caso del Hospital General de El Tigre y del Domingo Luciani de El Llanito, la represa del Guárico, de las plantas de tratamiento de agua de Ciudad Bolívar, Valencia, Barquisimeto, Coro y Maracaibo, el Acueducto Submarino para las Islas de Margarita y Coche, el Acueducto de Porlamar, el túnel Los Ocumitos nº 1 y el pilotaje del viaducto La Cabrera de la Autopista Regional del Centro. También participó como única empresa venezolana junto al resto de las extranjeras (norteamericanas para más señas) en la construcción de la primera etapa de la represa del Guri (1963), en la licitación del Puente sobre el Lago de Maracaibo y construyó las estaciones de Gato Negro, Agua Salud y Caño Amarillo de la Línea 1 del Metro de Caracas.

La Empresa en 40 años de vida (1948-1988) realizó más de 1.100 obras y por tal motivo editó una publicación que además resalta su papel dentro de la profesionalización de la ingeniería del país colaborando con la formación de nuevos cuadros dado que numerosos estudiantes dieron en ella sus primeros pasos y, a medida que se fueron graduando, muchos de ellos fueron asimilados aumentando así su capacidad técnica y profesional. La búsqueda que hemos emprendido para conocer si Técnica Constructora C.A. aún se mantiene activa ha sido infructuosa, por lo que presumimos que debe haber cerrado a no ser que lleve otro nombre desconocido para nosotros acuñado por sus posibles herederos. Ahí quedan sin embargo como mínimo ese millar de obras ejecutadas en un lapso de 40 años para testimoniar que se trató de “un coloso de la construcción en Venezuela”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Crono Arquitectura Venezuela