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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 456

La tipología del “superbloque”, desarrollada ampliamente como respuesta al déficit de vivienda de interés social por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO) entre 1951 y 1958, en momentos en que la dictadura de Marcos Pérez Jiménez declaraba la “guerra contra el rancho” a través del “Programa Presidencial para Erradicar la Vivienda Insalubre en Venezuela” (que se desplegó fundamentalmente en Caracas y el Litoral), tal vez por su connotación e imagen ligadas a edificios multifamiliares de alta densidad dirigidos a personas de escasos recursos, contó con pocas manifestaciones que puedan servir de ejemplo desde el ámbito inmobiliario privado.

Como excepción que confirma la regla, hoy hemos querido dedicar la postal nº456 y la nota que la acompaña al edificio Junín, proyectado, calculado y construido en 1958 por el ingeniero Oscar Urreiztieta Botger (1925-2008), ubicado en el sector La Paz de la urbanización El Paraíso, en la Calle Junín, entre la Calle Boyacá y la Calle B, a una cuadra del final al oeste de la avenida José Antonio Páez.


De inicio, parece pertinente recordar que, pese a su condición de ser históricamente la primera urbanización trazada al sur del río Guaire, ejemplo de suburbio para familias pudientes que querían alejarse del “bullicioso” centro de la capital construyendo allí amplias viviendas unifamiliares que fueron denominadas “quintas”, el desarrollo urbano de El Paraíso derivó en cambios importantes de las condiciones iniciales que la originaron conllevando a modificar radicalmente su zonificación abriéndole la puerta, entre otros cambios, a la aparición, de desarrollos de viviendas multifamiliares. Cabe destacar que, dentro de este marco, el sector se convirtió durante la década de los 50 en laboratorio arquitectónico de edificios habitacionales de gran calidad dirigidos a la clase media entre los que sobresalen: la Unidad Residencial El Paraíso (superbloque diseñado por Carlos Raúl Villanueva y Carlos Celis Cepero con la colaboración de José Manuel Mijares para el TABO que cambió su perfil social inicial,1954), las Quintas Aéreas (Natalio Yunis, 1958) y el edificio Los Morochos (Alejandro Pietri, 1956-1959), a los cuales habría que sumar el edificio Junín.

Urreiztieta adaptó la propuesta a las condiciones longitudinales de la parcela en la que debió realizar el proyecto (con orientación favorable norte-sur), aprovechando al máximo las ventajas que le ofrecía la ordenanza, adoptando las condiciones establecidas en la Ley de Propiedad Horizontal que estaba a punto de aprobarse (promulgada el 15 de septiembre de 1958) y enfocando su solución hacia una clase media y profesional emergente.
En tal sentido, se decantó por prefigurar un contenedor prismático puro que se ubicaría paralelo a la calle Junín próximo al lindero norte de la parcela, creciendo en altura hasta configurar un paralelepípedo laminar con planta baja libre, el cual estaría acompañado por un cuerpo bajo ubicado al sur (definiendo el frente hacia la calle Junín), donde se colocarían áreas sociales, rentales y de servicios.

El volumen vertical fue dividido en dos partes de desigual dimensión en planta separados por la circulación vertical (escalera y dos ascensores) que acentúa la asimetría: el localizado hacia el este de 9 pisos (más corto) y el oeste de 10 (más largo).

Sin embargo, más allá de lo descrito, el interés consistió en manejar el programa mediante unidades habitacionales de 2 pisos que ocupan todo el ancho y que, por estar desplazadas verticalmente, le permitieron a Urreiztieta generar un muy interesante dinamismo en la fachada sur en la cual se pueden leer, tras los paños de bloque calado, los pasillos de acceso a los apartamentos, utilizando como recursos adicionales las perforaciones de las ventanas de las habitaciones y baños así como unos pequeños balcones que surgen tanto en medio de los calados como en ciertas áreas de los propios apartamentos. El dinamismo se acrecienta gracias al desfase vertical que aprovecha la diferencia de un piso entre uno y otro cuerpo lo cual permite tener paradas no secuenciales de los ascensores y acceder a algunos apartamentos por la planta baja y a otros por la planta alta. De más está decir que la usada al sur se trata de una envolvente que responde con absoluta pertinencia a la orientación a la que está expuesta.

Por su parte, la fachada norte, más austera, refleja, con grandes ventanales que aprovechan la vista lejana, la ubicación de las áreas sociales y, en un perfecto juego rítmico, la presencia de los dormitorios mediante las perforaciones de las ventanas.

También cabe destacar como dato resaltante el impecable manejo y coordinación geométrica con la cual se proyectó el edificio: paredes construidas con bloques de concreto sin frisar, sólo pintados, en número exacto de piso a techo, al igual que los bloques de ventilación, dentro de cuyos paños se colocan los marcos para ventanas y puertas que conducen a los pequeños balcones cuyos antepechos prefabricados están enmarcados con barandas metálicas.
La estructura se encuentra modulada con luces de aproximadamente seis metros en sentido longitudinal y diez en sentido transversal con volados de dos metros, mostrándose las vigas y columnas en las fachadas laterales evidenciándose allí la disminución de sección de las últimas a medida que el cuerpo se eleva.

El núcleo de circulación vertical está resuelto casi como un añadido, libre, donde las escaleras parecen flotar suspendidas al exterior sostenidas por columnas y pasamanos metálicos. Este volumen de circulación, dos niveles más alto que el ala oeste del edificio, está recubierto de cerámica, de un color contrastante que realza la limpieza de diseño de este.

Confesando que no hemos podido obtener información gráfica (plantas y cortes) del edificio y que nuestras apreciaciones proceden de la lectura que ofrecen las fotografías publicadas por internet y de la información que hemos obtenido de la página de la Bolsa Inmobiliaria de Caracas donde se ofrece un apartamento en venta de los que componen el Junín, nos aventuramos a resumir que consta de un total de 28 apartamentos dúplex de aproximadamente 120 m2 cada uno: 16 ubicados en el ala oeste entre el piso 2 y el piso 9 (donde en el piso uno se detecta la presencia de otros 2 de un nivel también de 120 m2 cada uno); 12 ubicados en el ala este entre el piso 1 y el piso 8; siendo ocupados los pisos 9 al este y 10 al oste por los pent houses a un nivel: el del este de aproximadamente 240 m2 y el del oeste de 360 m2.



Serían en total 32 unidades de vivienda compuestas por: sala-comedor, cocina-lavadero, 3 habitaciones, dos baños, correspondiéndoles un puesto de estacionamiento (ver https://bolsainmobiliariacaracas.com/apartamento-venta-el-paraiso-caracas-libertador/9470048).
Como ya adelantamos, la planta baja de la torre y el retiro del norte se dispusieron para estacionamientos correspondiéndole a la interesante cubierta que cubre el lindero norte el contener las áreas ya señalas y definir el acceso.

De la nota publicada en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), redactada por Iván González Viso, rescatamos lo siguiente: “El carácter austero y sobrio del edificio, cuya expresividad se muestra en las variaciones con que se construye su rica fachada, lo señala como uno de los edificios modernos más contundentes de la ciudad, cuyo carácter contrasta con el colorido de las Quintas Aéreas” (su vecino al sur). Vale la pena agregar que su condición actual en cuanto a mantenimiento nos presenta una obra en buen estado gracias a la escogencia de los materiales que la componen.
Oscar Ureiztieta, de quien sólo tenemos registrado el edificio Junín como obra suya en lo relacionado a la arquitectura, estuvo junto a Gustavo Larrazábal, a cargo de la ejecución del emblemático Hotel Humboldt de Caracas, diseñado por Tomás José Sanabria. Fue, además, el responsable de todos los cálculos estructurales que fueron necesarios para construirlo.

Loly, la hija de Tomás Sanabria, al comentar el momento en el que su padre se reunió por primera vez con Pérez Jiménez para plantearle sus ideas respecto al hotel y le son rechazadas (“trece habitaciones que no fueran vistas desde Caracas, un mirador para disfrutar de la amplia visual y un casino que justificara los costos de servir en ese mágico sitio”), remarca la importancia que cobró la incorporación de Oscar Urreiztieta como calculista de la nueva propuesta: una torre de 16 pisos y de una serie de cubiertas onduladas intersecadas que contenían los cuerpos bajos, donde la estructura se convirtió en parte fundamental del proyecto, resultando en una fluida y valiosa relación interdisciplinaria entre arquitecto e ingeniero. “Papá siempre decía que, sin Oscar, no hubiera logrado este proyecto”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 2, 7, 8 y 9. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1. Julio César Mesa @juliotavolo (https://www.flickr.com/photos/juliocesarmesa/26335962106/sizes/z/)
3. Colección Arquitectura y Ciudad; y Julio César Mesa @juliotavolo (https://www.epdlp.com/edificio.php?id=11247)
4. Captura de Google Earth; y Recorrd El Paraiso 15 6 24 PDF (https://es.scribd.com/document/764739850/Recorrd-El-Paraiso-15-6-24-pdf)
5 y 10. Julio César Mesa @juliotavolo (https://www.flickr.com/photos/juliocesarmesa/15267443461/sizes/c/)
6. CONSTRUIDO EN CARACAS (https://construidoencaracas.wordpress.com/2013/06/30/edif-residencias-junin/)
11, 12, 13 y 14. Bolsa Inmobiliaria de Caracas (https://bolsainmobiliariacaracas.com/apartamento-venta-el-paraiso-caracas-libertador/9470048)
15. Tomás José Sanabria. Arquitecto (https://tomasjosesanabria.com/2016/06/20/hotel-humboldt-caracas/); IAM Venezuela (https://iamvenezuela.org/2018/02/el-hotel-humboldt-la-joya-que-corona-el-avila/); y archdaily.com (https://www.archdaily.cl/cl/768218/clasicos-de-arquitectura-hotel-humboldt-tomas-jose-sanabria)
CONTACTO FAC 439
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 455

El estudio de la evolución de las cerraduras es, fundamentalmente, la historia de cómo la humanidad ha buscado proteger la propiedad privada y asegurar los espacios personales. Una cerradura representa la tensión inherente entre dos objetivos de ingeniería: debe ser excepcionalmente simple de operar para el usuario legítimo que posee la clave, mientras que debe ser prohibitivamente complejo y resistente para el intruso no autorizado. Esta dualidad define el campo de la seguridad mecánica y, más recientemente, de la seguridad cibernética.

Cualquier intento por establecer una cronología técnica y conceptual alrededor del tema conlleva el análisis de cómo la seguridad de acceso ha migrado desde un acto simbólico de verificación hasta una función de ingeniería de alta precisión y, finalmente, un sistema integrado que depende tanto de la física del hardware como de la resiliencia del software.

La invención de la cerradura está intrínsecamente ligada (como ya se insinuó) al desarrollo del concepto de propiedad privada. Antes de la cerradura mecánica, la seguridad dependía en gran medida de los contratos sociales y la amenaza de castigo. Las primeras formas de «seguridad» no estaban diseñadas para prevenir físicamente el acceso, sino para proporcionar evidencia innegable de que la barrera había sido violada. Así, en la antigua Mesopotamia, los métodos iniciales de protección de puertas se basaban en el uso de sellos de arcilla. La destrucción de este sello permitía la apertura de la puerta, pero el propietario habría sabido inmediatamente que se había producido una intrusión. La función principal de este sello era la verificación posterior, no la prevención activa. Es de notar que la palabra para el clavo utilizado en el sello de la puerta era «Sikkatu». La evolución lingüística de «Sikkatu» a un término que describía un mecanismo de cerrojo implica una evolución mecánica paralela, indicando una transición conceptual de la seguridad basada en el honor a la seguridad basada en el dispositivo físico.
Sin embargo, será la aparición de la cerradura mecánica la que marque una transición crítica en la historia humana: el cambio de la seguridad comunal basada en la confianza hacia la protección individual, verificable y ejecutable de la propiedad privada, donde la prevención es prioritaria.
Los registros arqueológicos sugieren que los precursores de las cerraduras mecánicas comenzaron como simples restricciones físicas. En el período de la cultura Yangshao en China, alrededor del 5000 a.C., se ha encontrado evidencia del uso de barras de madera o cerrojos que podían instalarse en marcos de edificios. Estos dispositivos representaban la forma más básica de restricción física, la cual requería esfuerzo o una herramienta específica (posiblemente hecha de hueso o dientes de animales) para ser removida.

Como se insinuó, el desarrollo del título rab sikkāte (maestro de cerrojos) atestiguado en el período babilónico antiguo (c. siglo XVIII a.C.), parece indicar que la cerradura con pasadores de cerrojo ya estaba en uso en ese momento. Esto sitúa la transición crucial de la seguridad simbólica (sellos) a la mecánica de precisión en Mesopotamia en algún momento entre el 2500 a.C. y el 1800 a.C. Será entonces cuando surgirá el principio mecánico más significativo y duradero en la historia de la cerrajería: el sistema de pasadores de cerrojo (pin-tumbler), desarrollado por los egipcios que consistía en un gran cerrojo deslizante de madera y una carcasa de madera fija. La seguridad se lograba mediante pasadores de retención (tumblers o pines) que caían por gravedad en orificios en el cerrojo deslizante, bloqueando su movimiento.

A pesar de que estos sistemas primitivos estaban limitados por la fragilidad de la madera, su contribución conceptual fue inmensa. La invención del sistema pin-tumbler estableció el requisito esencial para la seguridad de acceso: la necesidad de alinear componentes internos ocultos a una configuración precisa, definida por un patrón externo (la llave). La durabilidad de este concepto es asombrosa; el diseño de cerradura de cilindro más utilizado en el mundo moderno (el cilindro Yale) es una miniaturización y refinamiento directo de este principio egipcio. Esto subraya que la solución mecánica inicial era de una genialidad fundamental, ya que su núcleo conceptual ha resistido miles de años de cambio material y tecnológico.


A partir de allí la historia registra primero cómo el Imperio Romano marcó un avance crucial en la materialidad de las cerraduras. Los romanos mejoraron el diseño, sustituyendo la madera por hierro y bronce, lo que aumentó la durabilidad y la resistencia de las cerraduras a la fuerza bruta, aunque no abordó inherentemente la vulnerabilidad del mecanismo interno. Por otra parte, el sistema dominante adoptado por los romanos y que prevaleció durante la mayor parte de la Edad Media fue la cerradura de guardas (warded lock). A diferencia del sistema de pasadores egipcio, que dependía de la alineación vertical de elementos móviles, la cerradura de guardas dependía de la geometría de obstáculos fijos utilizando un mecanismo basado en una serie de placas metálicas estacionarias (las guardas o wards) colocadas dentro de la cerradura.
Durante la Edad Media las cerraduras se vuelven más complejas y, a menudo, muy decorativas, reflejando el estatus. Los cerrajeros europeos, especialmente los ingleses, desarrollaron mecanismos más elaborados, incluyendo cerraduras de varios pernos y los primeros diseños con tambor de pines, enfocándose en sistemas que requerían una alineación precisa para el desbloqueo.

Vale decir que las cerraduras de guardas que prevalecieron durante ese período representaron una desviación conceptual en la ingeniería de seguridad. En lugar de utilizar la precisión oculta (como el shear line del pasador), este sistema priorizaba la complejidad visible y la fuerza material. Además, el sistema de guardas resistía la fuerza bruta gracias a su construcción en hierro, pero fallaba contra la habilidad y la manipulación, lo que demostró que la resistencia material sin precisión mecánica era insuficiente para la alta seguridad.
Con el advenimiento de la Revolución Industrial y el crecimiento exponencial del comercio y la banca, el valor asegurado de la propiedad aumentó drásticamente. Las cerraduras de guardas y los sistemas basados en hierro se volvieron inadecuados, ya que los avances en metalurgia y en las herramientas de ganzúa hacían que la manipulación fuera más sencilla.
Esta época estuvo marcada por una intensa competencia entre cerrajeros (casi en su totalidad de origen inglés) para crear la «cerradura perfecta» y con ello la invención de mecanismos de alta seguridad que forman la base de los sistemas actuales. Cronológicamente aparecieron:

- Robert Barron y la “cerradura de palanca de doble acción” (o cerrojo de tambor de doble acción) (1778), que usaba un conjunto de palancas internas que debían alinearse a una altura específica por la llave para permitir el movimiento del cerrojo, dificultando la manipulación.

- Joseph Bramah y la “cerradura de desafío” (1784), sistema que redefinió el concepto de alta seguridad. Bramah utilizaba un diseño cilíndrico que requería una llave cilíndrica. El mecanismo interno consistía en un sistema de palancas o vasos (lever tumblers) que debían ser elevados a alturas exactas y uniformes por la llave.

- Jeremiah Chubb y la “cerradura detectora” (1818), mecanismo que llevó la innovación un paso más allá, mediante la utilización de un complejo sistema de palancas, pero con una característica conceptual crucial: la capacidad de detección que indicaba si alguien había intentado forzarla.

En torno al tema de la “cerradura perfecta”, un hito clave ocurrió durante la Exposición Universal de 1851, donde el cerrajero estadounidense Alfred Hobbs logró vulnerar los mejores sistemas de seguridad ingleses, que anteriormente se consideraban inquebrantables, particularmente la «cerradura de desafío» de Bramah y la «cerradura detectora» de Chubb. Esta demostración pública del fracaso de la seguridad existente catalizó una carrera global para desarrollar cerraduras verdaderamente inviolables, con Hobbs mismo fundando su propia marca, Hobbs Hart & Co. Ltd.
Anécdotas aparte, si bien las cerraduras de palancas de Bramah y Chubb ofrecían alta seguridad, eran costosas y complejas de fabricar. Es así como la estandarización global de la seguridad de acceso llega gracias a la estadounidense familia Yale.


Linus Yale Sr. (1797-1858), quien en la década de 1840 se especializó en cerraduras bancarias artesanales de alta seguridad en su taller de Newport, Nueva York, desarrolló la cerradura de tambor de pines en 1848. Su hijo, Linus Yale Jr. (1821-1868), mejoró el diseño en 1861 patentando la cerradura de pasador cilíndrico (la popular cerradura Yale), perfeccionando y reinventando el mecanismo de pasadores de retención conocido por los antiguos egipcios. A diferencia de las cerraduras egipcias, el diseño de Yale utilizaba un mecanismo deslizante en lugar de giratorio para mayor seguridad. Este diseño que utiliza una llave pequeña, plana y con bordes dentados (el bitting) y un cilindro con pernos de diferentes longitudes que deben ser alineados por la llave, se convirtió en el estándar mundial y es la base de muchas cerraduras mecánicas modernas y en inspiración, por ejemplo, de la cerradura cilíndrica de pomo (invención de Walter Schlage de 1920), cuya característica principal es el botón de seguridad en el pomo interior y cilindro para la llave en el exterior para puertas de entrada y dormitorios y ranura de apertura de emergencia, para puertas de baños.
Con su invento, que no es otra cosa que la aplicación tecnológica de un principio antiguo y superior (el pin-tumbler) utilizando técnicas de fabricación del siglo XIX (precisión y estandarización), Yale Jr. produjo dos impactos trascendentales:
- Aumento de la Variabilidad: El sistema Yale incrementó exponencialmente el número de posibles combinaciones y permutaciones de claves. Los sistemas anteriores ofrecían alrededor de 2,500 variaciones, mientras que el diseño de Yale, mediante la combinación de pasadores, permitió millones de variaciones. Esto mejoró masivamente la seguridad y minimizó la posibilidad de llaves duplicadas.
- Democratización de la Seguridad: La fabricación estandarizada y la miniaturización hicieron que la seguridad de alta calidad fuera apta para la producción en masa y el uso residencial general, desplazando a las cerraduras de palanca voluminosas y costosas.

Yale Jr. quien en 1862 también introdujo la cerradura bancaria Monitor, que marcó la transición de las cerraduras de llave a las de combinación para las cajas fuertes de los bancos, se asoció con Henry R. Towne para fundar en 1868 la Yale Lock Manufacturing Company en Stamford, Connecticut, utilizando sus patentes para fabricar una variedad de cerraduras, incluyendo las de puertas y los candados pasando a ser el paradigma universal de la seguridad mecánica.


A finales del siglo XIX y principios del XX, Yale & Towne Manufacturing Co. amplió su gama de productos, incorporando grúas, polipastos y máquinas de prueba, y expandió su presencia internacional. Ya para entonces la empresa empleaba a más de 12.000 personas en todo el mundo.

Como muestra de estatus, Yale equipó con cerraduras y herrajes edificios emblemáticos de comienzos del siglo XX dentro del paisaje newyorkino como el Metropolitan Life (1909), el Woolworth (1912), el Lincoln Building (1930) y muy especialmente el Chrysler Building (1930) donde la empresa tuvo un showroom exclusivo para sus productos.


Desde entonces Yale ha acompañado y liderado el desarrollo de sistemas de seguridad durante todo el siglo XX y lo que va del XXI.

Nuestra postal del día de hoy que recoge un anuncio que revela la presencia y promoción de las cerraduras Yale en Venezuela durante la década de 1960, marca un momento importante a partir del cual, con la llegada de la electrónica, la firma siguió innovando en el sector de la seguridad con el desarrollo de cerraduras inteligentes, sistemas de alarma y cajas fuertes digitales, basándose en la herencia de sus productos mecánicos de alta calidad, marcando el paso a las soluciones smart.
Dichos avances se pueden resumir de la siguiente manera:
- Cerraduras Electrónicas (décadas de 1970-1980): Inicialmente usadas en hoteles, funcionan con teclados numéricos (códigos) o tarjetas magnéticas.
- Cerraduras de Alta Seguridad: Las mecánicas tradicionales se mejoran con sistemas antibumping, antipalanca y antitaladro, y el uso de cilindros de alta gama y cerraduras multipunto (que bloquean la puerta en varios puntos simultáneamente).
- Cerraduras Inteligentes (Actualidad): Son la cúspide de la evolución. Estas cerraduras pueden ser controladas a través de aplicaciones móviles (vía Wi-Fi o Bluetooth) y se activan mediante diversos métodos de autenticación:
- Códigos de acceso (teclado).
- Biometría (huella dactilar, reconocimiento facial).
- Tarjetas de proximidad o tags RFID.
- Llaves mecánicas de respaldo.

Para concluir, se puede decir que la evolución de las cerraduras continúa enfocándose en la seguridad multipunto (varios pestillos de cierre), la resistencia a técnicas modernas de forzamiento como el bumping, y la integración en sistemas domóticos (hogares inteligentes) priorizando la conveniencia sin sacrificar la seguridad.



A lo largo del tiempo, Yale pasó a formar parte del grupo de empresas ASSA ABLOY, un conglomerado sueco-finlandés, en 2000. Posteriormente, en 2023, para los Estados Unidos y Canadá la firma pasará a ser propiedad de Fortune Brands Innovations. Actualmente, la marca opera en más de 120 países, ofreciendo una amplia gama de productos, desde cerraduras mecánicas tradicionales hasta soluciones inteligentes y conectadas para el hogar.
Nota
El presente artículo fue elaborado con el apoyo de Gemini de Google, asistente de inteligencia artificial.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Revista SVA, nº 11, mayo-junio 1963
1. Kaadas (https://www.kaadas.cl/blogs/noticias/evolucion-de-las-cerraduras-en-la-historia)
2. Wikipedia. Sello cilíndrico (https://es.wikipedia.org/wiki/Sello_cil%C3%ADndrico)
3. RedHistoria (https://redhistoria.com/historia-de-las-cerraduras-de-la-antiguedad-hasta-las-antibumping/)
4. Mundillaves (https://www.mundillaves.com/historia-de-las-cerraduras-parte-1/)
5 y 6. MuyInteresante (https://www.muyinteresante.com/historia/63378.html)
7. Disportancia (https://disportancia.blogspot.com/2019/04/cerraduras-medievales.html); y TokLock (https://tocklock.com.mx/blogs/noticias/historia-de-la-cerradura-tradicional-a-la-cerradura-digital)
8, 10 y 11. LockPickWorld (https://www.lockpickworld.com/es/blogs/news/spectacle-of-security-locksport-competitions-in-the-nineteenth-century)
9. The Colour of Hope (https://www.thecolourofhope.org/114-joseph-bramah.html)
12. Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/Linus_Yale_Sr.) y (https://en.wikipedia.org/wiki/Linus_Yale_Jr.).
13 y 17. Kiddle (https://kids.kiddle.co/Linus_Yale_Jr.)
14. Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Factory_of_Yale_%26_Towne_Mfg._Co.,_Stamford,_Connecticut,_1873.jpg)
15. Yale (https://www.yale.co.th/en/about-us)
16. Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Factory_of_Yale_%26_Towne_Mfg._Co.,_Stamford,_Connecticut,_1903.jpg)
18. Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chrysler_Building_Midtown_Manhattan_New_York_City_1932.jpg)
19 y 20. Yale (https://yalehome.co.uk/yale-heritage-campaign-celebrating-182-years-of-yale)
21, 22, 23 y 24. Yale (https://www.yalelatinoamerica.com/es/catalogos)


