Archivo de la etiqueta: Aldo Rossi

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Lecturas sobre Aldo Rossi

Francisco González Canales (ed.)

Puente Editores

2022

Sinopsis

El libro es una recopilación de textos de los protagonistas europeos artífices del resurgimiento de la obra de Aldo Rossi.

Esta selección de textos representa parte del interés que la figura de Aldo Rossi ha suscitado en la última década. Su trabajo fue una presencia casi constante en los debates internacionales sobre la arquitectura en el último tercio del siglo xx, especialmente en las décadas de 1970 y 1980, y, sin embargo, fue igualmente erradicada sin concesiones cuando nos acercábamos ya al cambio de siglo. Se trata de textos «de arquitectos»; es decir, de producción de pensamiento en relación con la propia práctica de la arquitectura, de aclarar cómo uno se sitúa ante la arquitectura y la ciudad en su propio hacer, y nos muestran un vasto territorio de indagación que aún está bien lejos de llegar a su propio agotamiento.

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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

I miei progetti raccontati

ALDO ROSSI

I MIEI PROGETTI RACCONTATI

Alberto Ferlenga (ed.)

Mondadori Electa

2021

Idioma: Italiano

Nota de los editores

“Cuando describo mis proyectos, o los rediseño, me doy cuenta de que redescubro cosas o me encuentro en la incomodidad de lo que ya he visto; pero siempre se concretan o afloran características, recuerdos, asociaciones que ofrecen un resultado inesperado. Rediseñar se vuelve un objeto de cariño «.

Aldo Rossi.

El libro, que recoge sistemáticamente los informes escritos por Aldo Rossi, uno de los principales arquitectos de la segunda mitad del siglo XX, en el transcurso de su actividad profesional, demuestra cómo utilizó la escritura como un verdadero dispositivo de diseño. Para Rossi, escribir un reportaje era una oportunidad para dar forma a una reflexión sobre un lugar concreto, sobre una realidad histórica o sobre una circunstancia, utilizando un estilo narrativo completamente personal y lleno de la misma fuerza comunicativa y emocional que encontramos en sus bocetos y dibujos. El libro ofrece la oportunidad de descubrir qué pensaba Rossi de sus proyectos, cuáles eran las esperanzas que les confiaba, qué caminos había tomado para prepararlos. Hojeando las páginas y observando los dibujos muy bellos y muchas veces inéditos que las acompañan, se siente la ansiedad que se ha apoderado de ellas, esa es la extensión de la aprensión que siente el arquitecto al descartar un proyecto e imaginar su devenir, al prefigurar la obra, iato que separa las cosas como las imagina de cómo se construirán una vez. Siguiendo el hilo de estas preguntas y los sentimientos que las acompañaron, es posible conocer nuevas e incluso impredecibles implicaciones y aspectos de proyectos y obras que se han ganado la fama y marcaron la carrera de Rossi, cuya influencia en la cultura arquitectónica del segundo la mitad del siglo XX fue planetario. El libro fue concebido con motivo de la gran retrospectiva «Aldo Rossi. El arquitecto y las ciudades» comisariada por Albergo Ferlenga y creada bajo la égida de Margherita Guccione para el MAXXI en Roma (10 de marzo de 2021-17 de octubre de 2021).

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LIBROS

Proyectos relatados

Aldo Rossi remembered

Luis Fernández-Galiano

Cementerio de San Cataldo en Módena, 1971-78 (izquierda). Teatro del Mundo para la Bienal de Venecia, 1979-80 (derecha)

03/05/2021

Tomado de arquitecturaviva.com

No queremos olvidar a Aldo Rossi. Este mes de mayo hubiera cumplido 90 años, pero murió en un accidente de tráfico a la absurda edad de 66, y su figura se ha difuminado en la percepción de las generaciones recientes. Para la mía, sin embargo, fue el gigante que ahora muestran la exposición del MAXXI romano y el libro de Electa, ambos a cargo de Alberto Ferlenga. Con la colaboración de la Fundación Aldo Rossi, pilotada por sus hijos Vera y Fausto —y que tuvo como director científico a Germano Celant hasta su fallecimiento en 2020—, las dos iniciativas recuperan el legado colosal de un arquitecto y teórico que fue tan influyente con sus dibujos como con sus escritos. El archivo depositado en el MAXXI, que complementa los conservados en el Getty de Los Ángeles y el CCA de Montreal, sirve de soporte tanto de la exposición —que estará abierta hasta octubre— como del volumen recién aparecido, que reúne las memorias redactadas por Rossi para 56 de sus proyectos, ilustrados con más de un centenar de dibujos exquisitos.

Lo Yatai di Pinocchio, 1989

En una nota de los Quaderni azzurri —que sirvieron de base para la Autobiografía científica de 1981—, Rossi asegura que las memorias técnicas de los concursos de arquitectura constituyen «la expresión más completa de mi investigación», y Ferlenga recopila las contenidas en el archivo, que se extienden desde 1960 a 1997, para componer una autobiografía intelectual del milanés, que fue una referencia imprescindible de la disciplina desde la publicación en 1966 de La arquitectura de la ciudad. Las ideas y las formas de Rossi fertilizaron la teoría y la práctica de la arquitectura durante la década de los 70, y prendieron especialmente bien en España, desde Cataluña y el País Vasco hasta Andalucía o Galicia, donde en 1976 condujo un mítico seminario en Santiago de Compostela y donde muchos años después realizaría con César Portela el Museo del Mar en Vigo, su única obra en nuestro suelo, que se completó póstumamente.

Interno con anitra, 1989

Por entonces peregrinábamos al Gallaratese, una obra en blanco y negro que puede quizás asociarse al cine neorrealista, y la década siguiente asistiríamos a su descubrimiento del color tras su mayor familiaridad con el mundo americano y japonés, advirtiendo cómo reclamaba para una construcción berlinesa «el color verde oscuro de los antiguos coches de carreras», una descripción tan imprecisa como lírica. Tanto el Berlín de la IBA como la Barcelona de los Juegos serían expresiones cabales de las enseñanzas urbanas de Rossi, pero el arquitecto de la ciudad se manifestaría también como un extraordinario creador formal. El volumen de Electa abrevia su obra en portada con el yatai de Pinocho: un carrito de comida convertido en arquitectura móvil que diseñó para la Expo de 1989 en Nagoya, y en cuya descripción Rossi relaciona al personaje del cuento con la protagonista de las tablas de Botticelli en el Prado para glosar la pasión abstracta y a la vez vital de sus arquitecturas.

De izquierda a derecha: Aldo Rossi, Guillermo Vázquez Consuegra y Luis Fernández-Galiano

En 1985 iniciamos esta aventura editorial con los dos números de AV dedicados a la IBA berlinesa, y tuvimos la fortuna de contar con el maestro milanés para la presentación posterior de la revista en la librería Vitruvio de Sevilla, una ciudad que amaba casi tanto como Santiago. Hace tiempo, Guillermo Vázquez Consuegra me hizo llegar una fotografía de aquel día, que reproduzco ahora como recuerdo de un arquitecto cuya desaparición prematura nos conmovió como pocas otras. Casi un cuarto de siglo después de su muerte, una exposición y un libro nos recuerdan su genio intelectual y artístico: un legado que, más allá de su importancia histórica, ofrece, como subraya Ferlenga, «una nuova utilità» que haríamos mal en ignorar.

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VISITAS MEMORABLES

Aldo Rossi (1931-1997)

La única visita que realizó Aldo Rossi a Venezuela se llevó a cabo en octubre de 1980 a raíz de una invitación que le cursara el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), fundación sin fines de lucro constituida en 1979 por 26 de arquitectos de reconocida trayectoria, y que sin duda tuvo en el arquitecto italiano uno de sus principales inspiradores en su afán por promover la discusión sobre la arquitectura y la ciudad con el objetivo de participar en la creación, transformación y optimización de los espacios arquitectónicos y urbanos.

Aquel viaje que realizara Rossi, generó las más altas expectativas posibles tanto para el IAU como para el mundo académico donde llevó a cabo una importante conferencia en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, cuya traducción estuvo a cargo de Juan Pedro Posani con quien polemizó durante el evento. También tuvo la oportunidad de visitar la Universidad Simón Bolívar y llevar adelante una serie de intercambios y debates en la sede del Instituto que lo trajo a Venezuela donde además se presentaron una serie de sus ya conocidos dibujos.

Considerado uno de los arquitectos italianos más importantes del siglo XX, Rossi se formó en el Politécnico de Milán (su ciudad natal) donde comenzó sus estudios en 1949 egresando en 1959. Durante sus años de estudiante colaboró desde 1955 en la importante experiencia impulsada por Ernesto N. Rogers desde la revista Casabella Continuitá donde fue redactor entre 1961 y 1964. También trabajó con Ignazio Gardella y Marco Zanuso en 1956.

Tal y como se recoge en http://www.mcnbiografias.com: “Tras terminar sus estudios trabajó como ayudante de Ludovico Quaroni en la Escuela de Urbanismo de Arezzo, y de Carlo Aymonino en el Instituto de Arquitectura de la Universidad de Venecia. Dio clases en el Politécnico de Milán en 1965, y en el Politécnico de Zurich en 1972. Abandonó su actividad docente en Italia durante cuatro años por motivos políticos, para retomarla en 1975 en la Universidad de Venecia. Trabajó en Estados Unidos en 1976, impartiendo clases en la Universidad de Cornell, Ithaca y en la Cooper Union, Nueva York”, a las que habría que añadir Harvard, Rice, Tulane, Yale y Berkeley.

Durante sus años de actividad en Milán Rossi formó parte de lo que se conoció como La Tendenza, grupo de arquitectos italianos que comenzó a cimentar las bases sobre las que se habría de asentar el pensamiento urbano más influyente del último tercio del siglo pasado en Europa. El grupo manejó principios básicos como “vuelta a las tipologías y formas constructivas tradicionales” o “recuperación de los sentimientos de pertenencia e identidad urbana”, y terminología esencial como “memoria” o “monumento”. El origen de sus reflexiones radicó en reconocer que la ciudad zonificada del Movimiento Moderno no sólo ha transformado el paisaje urbano, sino que ha modificado los modos naturales de habitar del hombre adquiridos durante siglos de tradición, provocando la alienación del individuo. Formaron también parte de esta línea que buscaba continuar la tradición racionalista de la arquitectura italiana anterior a la Segunda Guerra Mundial Giuseppe Samonà, Giorgio Grassi, Massimo Scolari, Ezio Bonfanti y Carlo Aymonino algunos de ellos discípulos, al igual que Rossi, de Ernesto N. Rogers.

1. Portadas de la edición original (1966) y de la edición en español de L’architettura della cittá (La arquitectura de la ciudad)

Pero sin lugar a dudas el salto a la fama de Rossi a nivel internacional se produjo en 1966 cuando, incorporado dentro de La Tendenza, se publicó la primera edición en italiano de L’architettura della cittá (La arquitectura de la ciudad) libro que junto a Complexity and contradiction in architecture (Complejidad y contradicción en la arquitectura) de Robert Venturi (editado también por primera vez en 1966) se convertirían en puntas de lanza del posmodernismo y dos de las obras teóricas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Rossi, como se señala en la nota que acompaña la 2ª edición en español de Gustavo Gili reclamó en su texto “el valor autónomo de la arquitectura y reivindicó, en el marco de lo que él denominaba la ‘ciencia urbana’, la obra singular y el monumento como los elementos fundamentales de la historia de la ciudad y de la memoria colectiva. Pero más allá de estas aportaciones… con este ensayo Rossi abordó directamente los principios y fundamentos de la teoría de la arquitectura y propuso el establecimiento de un cuerpo científico autónomo que fundara la actividad de la arquitectura y condujera a la acumulación de las experiencias, al estudio ordenado de los problemas y a una enseñanza sistemática”.

2. Grupo de dibujos de Aldo Rossi, una de sus facetas más conocidas
3. Algunas de las obras de Aldo Rossi relizadas entre 1959 y 1980. Arriba. Izquierda y centro: Plaza del Ayuntamiento, Segrate, Italia (1965). Derecha: Gallaratese 2, Milán, Italia (1969-73). Centro y abajo centro. Cementerio de San Cataldo, Módena, Italia (1971-84). Derecha. Teatro del Mondo para la Bienal de Venecia, Italia (1979). Abajo izquierda: Ciudad Análoga (1976).

Para el momento en que Rossi viene a nuestro país, aparte de su experiencia docente había acumulado un significativo grupo de obras y proyectos realizados en su estudio de Milán que compartía con Gianni Braghieri. De entre lo ejecutado entre 1959 y 1980 destacan: su participación en el Concurso para el Monumento a la Resistencia, Cuneo, Italia (1962); la Plaza del Ayuntamiento, Segrate, Italia (1965); el Concurso para el Polígono de San Rocco, Monza, Italia (1966); Gallaratese 2, Milán, Italia (1969-73); el Cementerio de San Cataldo, Módena, Italia (1971-84); la Escuela elemental, Fagnano Oloma, Italia (1972-76); las propuestas Ciudad Análoga (1976) y Roma Interrotta (1977); la Escuela secundaria, Broni, Italia (1979); y el célebre Teatro del Mondo para la Bienal de Venecia, Italia (1979). A su condición de arquitecto, teórico y profesor, se sumarían la de artista, dibujante y diseñador de objetos utilitarios. Ya para entonces Rossi, además de La arquitectura de la ciudad, había publicado en italiano Scriti scelti sull´architettura e la citta. 1956-1972 (1975) que aparece en español con el título Para una arquitectura de tendencia. Escritos 1956-1972 (1976) y al año siguiente de su visita a Caracas (1981) saldría Autobiografía científica.

Sin embargo, sería más adelante cuando aparecerían los reconocimientos que poco a poco fue acumulando a lo largo de su carrera y que significaron su incorporación al star system de la arquitectura: obtuvo el Premio Pritzker el año 1990, el Premio al mejor arquitecto de la ciudad de Fukuoka por su Hotel Il Palazzo, y el Premio AIA, en 1991. Gana la Medalla Thomas Jefferson de Arquitectura en 1992, y en 1985 y 1986 dirigió la Bienal de Venecia siendo uno de los dos únicos directores que han tenido el privilegio de ostentar ese cargo dos veces. Este salto al estrellato también incluiría, entre otros, encargos importantes como el Quartier Schützenstrasse, Berlín, Alemania (1992-94); el Museo Bonnefanten, Maastricht, Holanda (1992-95) o el Complejo de oficinas de la compañía Disney, Orlando, EEUU (1991-1996). También la realización en 1991, en el Centro Pompidou de París, de una exposición monográfica dedicada a su obra.

4. Número 218 de Arquitectura HOY aparecido el 12 de septiembre de 1997, dedicado a rendir homenaje a Aldo Rossi con motivo de su fallecimiento

La fortuna crítica de Rossi como arquitecto (no así como agudo crítico o excelente dibujante), había entrado en declive ya en los años 90. De ello se hace eco Juan Pedro Posani cuando en el número 218 de Arquitectura HOY aparecido el 12 de septiembre de 1997 a raíz de su fallecimiento, afirmará, manifestando una aversión que nunca ocultaría: “Es extraordinaria la impasividad con la cual logró repetir, de manera casi obsesiva, los mismos esquemas tipológicos, las mismas ventanas, los mismos techos, las mismas formas académicas insípidas. En una abundante secuencia de proyectos y en un creciente número de realizaciones en diferentes partes del mundo, la misma morfología: indiferente al contexto (a pesar de sus repetidas declaraciones afirmando lo contrario), indiferente a las razones estructurales y constructivas, indiferente a cualquier motivo de realismo vital que pudiese alejarlo de ese talante suyo tristón y pesimista.”

De una manera más balanceada pero igualmente crítica, Hannia Gómez expondrá en “Obituario científico: Aldo Rossi (1931-1997)”, artículo publicado en la columna “Arquitectura”, El Nacional, Caracas, 15 de Septiembre de 1997 (accesible en https://hanniagomez.blogspot.com/2007/09/obituario-cientfico-aldo-rossi-1931.html) lo siguiente: “Toda esa generación de arquitectos que tenía en los sesenta como libro de cabecera La arquitectura de la ciudad (1966), y abrazó con fervor sus teorías sobre la ciudad histórica entendida como la expresión más completa de la arquitectura, y toda esa legión de estudiantes que tenía como objeto de culto en los setenta los proyectos que conocía a través de las revistas, quisieron comprobar en la práctica qué sería de esa arquitectura metafísica cuando se construyera. Y fue entonces cuando el desencanto vino a mellar el aura paradigmática de esas dos décadas de rossianismo febril. Los edificios eran parcos, duros y fríos. La arquitectura metafísica no ‘construía’ bien”.

5. Vista del patio interno de la casa de la antigua hacienda Juan Díaz (siglo XVII) hoy propiedad del Caraballeda Golf & Yacht Club, Litoral Central

En la memoria de quienes lo acompañaron durante su estadía en Venezuela quedaron frescos dos episodios. El primero cuando luego de haber dictado su primera conferencia el IAU lo llevó a cenar a la casa de hacienda del Club Caraballeda en el Litoral Central. De nuevo Hannia Gómez en “La casa de Aldo” artículo publicado en “Arquitectura”, El Nacional, Caracas, 17 de Octubre de 1993 (accesible en http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/1993-22-la-casa-de-aldo.html), relatará: “La tarde le dio la bienvenida a Rossi, iluminando la casa de la manera más hermosa. Y he aquí que éste, habiendo atravesado el largo patio central, y habiendo recorrido el corredor frente al mar (cuya insólita columnata apilastrada habría hecho las delicias de Alberti y de Venturi si fuera posible ponerlos juntos), hizo una confesión memorable: “Esta casa y mi casa, cuando la pueda construir, serán exactamente iguales”. (…) Los asistentes quedaron sorprendidos. Aunque sabían que la casa le gustaría (por eso lo habían llevado allí), nunca se imaginaron cuánto. Era verdad: no hay nada mas rossiano en Venezuela que esa casa, y, al mismo tiempo, nada que tenga menos que ver en el mundo con Rossi. Feliz, Aldo Rossi seguidamente rogó a los presentes que le enviasen los planos a Italia, si éso era posible…”

El segundo episodio lo relata Carlos Brillembourg en la nota “En Caracas” aparecida en el ya citado número 218 de Arquitectura HOY: “A Aldo le fascinaron los ranchos. Cuando estábamos caminando por los alrededores de Petare nos dijo ‘supongo que todo el mundo sueña con tener una casa’. Mirar los ranchos como la realización de un sueño arquetípico fue otra manera en la que Aldo cambió mi percepción de Caracas. Señaló que Caracas le recordaba la estructura original de la ciudad griega, que estaba caracterizada por el desarrollo del interior hacia el exterior, así como se relacionan el templo, el teatro, y la casa; estructuras abiertas no rodeadas por muros como la ciudad medieval, aunque de alguna manera, las nuevas extensiones de Caracas eran ciudades medievales a la escala del automóvil”.

6. Dos publicaiones realizadas por el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) en los años 80 del siglo XX: Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas (1981) y La Vivienda Multifamiliar. Caracas 1940-1970 (1983)

Por su parte el IAU, que dejó de funcionar en 1985, logró constituirse durante el corto período de tiempo en que se mantuvo activo en punto de referencia caraqueño en el debate sobre arquitectura y ciudad. A su cargo estuvieron la realización de una serie de muestras, proyectos y publicaciones como el trabajo “Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas” contratado en 1981 por la Fundación Caracas (FUNDACARACAS) o el libro “La Vivienda Multifamiliar. Caracas 1940-1970” de 1983. Como una de sus últimas actividades en 1985 organizó la serie de charlas tituladas “Encuentros con la Arquitectura” dirigidas al público en general que fueron dictadas una cada mes desde agosto hasta diciembre en cada una de las obras objeto de la disertación, magníficos ejemplos de la primera arquitectura moderna del país, construidas en Caracas antes de la consolidación de los estudios de arquitectura.

Además de Rossi, el IAU trajo al país para participar directamente de sus actividades y promover la discusión entre un gremio que se encontraba particularmente alicaído a figuras como Anthony Vidler, Kenneth Frampton, Ignasi de Solá-Morales, Manuel de Solá-Morales, Diana Agrest y Mario Galdensonas.

La trágica e inesperada muerte de Rossi en 1997 a raíz de los traumatismos causados por un accidente automovilístico, permitió, como ya hemos visto, recordarlo de diferentes maneras. Para quienes admiraron al que una vez señaló que “No hay justificación ideológica para un puente que se cae”, aquella visita de 1980 significó, como apunta Hannia Gómez, que “tras su desaparición, puede Caracas vanagloriarse de haber sido la única ciudad latinoamericana que visitó Aldo Rossi”.

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Procedencia de las imágenes

1 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2. Aldo Rossi. Obras y proyectos, Peter Arnell y Ted Bickford (eds.), Gustavo Gili, 1985.

3. https://twitter.com/Marialovessea/status/1409764028755419136, https://tecnne.com/arquitectura/aldo-rossi/, https://www.pinterest.com/pin/403072235392978607/, https://es.wikiarquitectura.com/edificio/teatro-del-mondo/ y https://aquileana.wordpress.com/2009/11/28/aldo-rossi-colin-rowe-ciudad-analoga-collage-city/

5. http://guiaccs.com/obras/casona-caraballeda-golf-yacht-club/

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela