ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 60

La postal del día de hoy nos muestra un fotomontaje que mira hacia el este de la ciudad de Caracas del proyecto para el Centro Urbano El Recreo, una de las tres incursiones que Marcel Breuer llevó cabo en nuestro país, junto al anteproyecto de un edificio de apartamentos recreacionales diseñado para Tanaguarena en 1958 en compañía de Julio Volante (ver Contacto FAC, nº 1, 30-10-2016), y a su asistencia como invitado internacional al IX Congreso Panamericano de Arquitectos en 1955.
El proyecto para el Centro Urbano El Recreo se origina en un concurso de ideas de carácter privado organizado por el Banco Unión, propietario del terreno de 40.000 m2 donde se desarrollaría, del cual resultó ganador el equipo integrado por Ernesto Fuenmayor y Manuel Sayago de entre cinco grupos participantes.

1. Planta baja del conjunto


Tal y como se señala en el acucioso trabajo llevado a cabo por Viviana Mujica, presentado en la Trienal de Investigación FAU 2014 bajo el título “El Centro Urbano El Recreo, un modelo de construcción de la ciudad”, la ambiciosa propuesta presentada por Fuenmayor y Sayago, llevó a los promotores a buscar apoyo financiero en los Estados Unidos (en particular el Colonial Trust Bank) y a proponer la incorporación de un arquitecto reconocido internacionalmente. El consorcio norteamericano recomendó dejar de lado a Alvar Aalto (con quien inicialmente los proyectistas venezolanos habrían preferido trabajar), para finalmente optar por el arquitecto húngaro, radicado en Nueva York, Marcel Breuer. Así, la empresa El Recreo, S.A. constituida para el desarrollo de la propuesta, contrató en igualdad de condiciones para efectos de reconocimiento de los créditos correspondientes al equipo conformado por los arquitectos Marcel Breuer, Ernesto Fuenmayor y Manuel Sayago, apareciendo Herbert Beckhard como asociado.

2. Vista del conjunto desde el noreste con el contexto de 1958 -1960


Breuer acepta el programa propuesto por Fuenmayor y Sayago que les permitió ganar el concurso (que incluía a actividades comerciales, recreativas, culturales y de oficinas así como amplios espacios públicos), pero incorpora para su desarrollo otro esquema de organización basado en la idea de big unit (gran unidad) que ya venía desarrollando. Tal y como recoge Viviana Mujica:  “La gran unidad sugiere una manera de planificar la ciudad, que se construye a partir de conjuntos integrados por volúmenes que albergan y combinan distintas funciones, a su vez que conforman espacios en el exterior para las actividades públicas, evitando zonificar la ciudad con la separación de usos y la congestión causada por la movilización de la población hacia determinadas zonas en horas específicas del día, manteniendo el equilibrio en la ciudad. La propuesta (…) está pensada como un sistema flexible que permite adaptarse a cualquier condición de la geografía a intervenir, con principios que facilitan el desarrollo de las ideas arquitectónicas de quien la ejecute”.

3. Alzado este


El conjunto, que debía salvar 10 metros de desnivel entre la avenida Casanova y la Venezuela (en sentido norte-sur), estaba limitado hacia el este por la calle El Recreo y tenía como vecino al oeste el Centro Profesional del Este, quedó conformado (tal y como lo muestra la imagen de la postal) por dos cuerpos comerciales, dos salas de cine, cuatro torres de oficinas, una tienda por departamentos y una plaza, así como de un estacionamiento que debía albergar 3.600 vehículos, modulados a través de una retícula estructural de 10 mts. x 10 mts. que permitía relacionar los diferentes elementos que lo conforman. Como bien señala Mujica: “Se utilizó un basamento que abarca toda el área del lote, generando un plano horizontal continuo e ininterrumpido, que regulariza las diferencias topográficas del terreno al nivel de la avenida Casanova, sobre el que se disponen los distintos cuerpos y contiene los niveles de estacionamiento”. La plaza, que se desarrolla en la mitad norte, es el verdadero corazón de la propuesta. Su espacio fluye hasta los bordes del terreno bajo los volúmenes que la delimitan y se posan sobre ella dejando sus plantas bajas libres. Por otra parte, el uso del concreto armado permite a Breuer no sólo resolver la estructura del conjunto sino poner de relieve una vez más la manera escultórica como lo trabajaba en las cubiertas o cuando los soportes llegan al suelo. El tratamiento de las fachadas permite notar una clara adaptación a las condiciones climáticas de un país como el nuestro.
Cuando en 1960 se concluye el proyecto ya se vivía la crisis en que se encontraba sumido el sector de la construcción luego de la caída de Pérez Jiménez, por lo que la realización del Centro Urbano El Recreo quedó paralizada. Agotados los intentos para el inicio de las obras de construcción, la compañía El Recreo, S.A. decidió plantear un conjunto de torres de viviendas y volúmenes para equipamientos a ser financiadas por una entidad de ahorro y préstamo que se le encarga a los arquitectos Fuenmayor y Sayago, del cual solo se construyeron (en la esquina sureste) los edificios Farallón y Centinela en 1963, valioso testimonio de su fructífero contacto con Breuer.

4. Ubicación del terreno en fotografía aérea de 1958


Lo que pudo haber sido una señal más de coherencia en cuanto al desarrollo urbano de un sector importante de la ciudad quedó truncada desde el mismo momento en que los propietarios deciden dividir el lote. La imagen caótica que hoy arroja la sumatoria de Farallón y Centinela con la Torre América (1979), el Hotel Meliá Caracas (1987) y el Centro Comercial El Recreo (1992), ajenos a cualquier visión de conjunto, es una clara consecuencia de ello, independientemente de los valores arquitectónicos que cada pieza pueda tener por separado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 3. Trasnocho Arte Contacto (TAC). Our Architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas, 2017

1, 2 y 4. Mujica V. “El Centro Urbano El Recreo, un modelo de construcción de la ciudad” en Trienal de Investigación FAU, 2014 y en http://www.materialcultural.com/el-centro-urbano-el-recreo-de-marcel-breuer/

LA RED HOTELERA NACIONAL

Dentro de las políticas adelantadas por la Dictadura perezjimenista tendientes a mejorar el medio físico y hacer de la obra pública su baluarte fundamental, una de las que con más empeño se siguió fue la correspondiente a dotar el país de una amplia red de hoteles, acorde con el potencial turístico que siempre Venezuela ha tenido y con la visión nacionalista que el Nuevo Ideal Nacional sostenía.
Así, casi desde el mismo momento en que asume en solitario la Presidencia de la República, Pérez Jiménez crea en 1953 la Dirección Nacional de Turismo dependiente del Ministerio de Fomento, responsabilizada de hacer el plan hotelero correspondiente con base en una serie de edificaciones existentes, a las que se incorporarán otras de nueva planta ubicadas en lugares de gran valor desde el punto de vista turístico, con lo que se abarcará prácticamente todo el territorio nacional.
El listado de instalaciones con que se contará, abarca, en primer lugar, los conocidos como “Hoteles Nacionales”, heredados de las iniciativas adelantadas durante la época en que Juan Vicente Gómez gobernó el país (1908-1935), entre los que se encuentran: el hotel Maracay (1919) en Maracay, el «Hotel Termal» en San Juan de los Morros (1920) –ambos proyectados por la Sala Técnica, Dirección de Edificaciones del MOP-, el hotel Miramar (Alejandro Chataing, 1928) en Macuto, y el “Hotel Jardín” (Carlos Raúl Villanueva, 1929), también en Maracay.
A dicha lista, habría que agregar los financiados a través de participaciones accionarias del Ministerio de Fomento, conjuntamente con el sector privado, entre los que se encontraban: el albergue Pico de El Águila (Mérida) y el hotel El Corozo (San Cristóbal); los hoteles Caribe (Las Piedras) y Nueva Cádiz (Pampatar), ambos en la Isla de Margarita; Cuatricentenario y Nueva Segovia (Barquisimeto); y los hoteles Tamanaco (Caracas), Del Lago (Maracaibo), Cumboto (Puerto Cabello), Coromoto (Guanare), Apure (San Fernando), Amazonas (Puerto Ayacucho), Barlovento (Higuerote), Torres (Carora), Bolívar (Ciudad Bolívar), Guácharo (Caripe), El Junkito (Distrito Federal) y San Felipe (Yaracuy), dispersos a lo ancho de la geografía nacional.
Luego, paulatinamente, el Ministerio de Fomento, una vez adquirida la mayoría de las acciones de las compañías de hoteles en que se involucró, aumentará su poder de decisión y ejecución, contemplando varias etapas, desde mediados de la década de los 50, en la complementación de la llamada “Red Hotelera Nacional”. En la primera etapa se inaugurarán los hoteles Trujillo (Trujillo), Bella Vista (Isla de Margarita, Nueva Esparta) y Miranda (Coro, Falcón). Para la segunda etapa, la Dirección de Edificios y la recién creada Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU) estarán participando directamente, en la escogencia de los terrenos, revisión de los proyectos y fiscalización de las obras, de los hoteles Maracay (Maracay, Aragua), Llano Alto (Barinas), Prado Río (Mérida) y El Tamá (San Cristóbal, Táchira). Los hoteles Humboldt (Parque Nacional El Ávila, Caracas) Guaicamacuto (Litoral Central, Vargas), Cumanagoto (Cumaná, Sucre) y Moruco (Santo Domingo, Mérida) estarían previstos para la tercera etapa. El Aguas Calientes (Ureña, Táchira), debería incorporarse a la primera etapa pese a no aparecer mencionado en las memorias oficiales. Se trata, pues, de un total de doce edificaciones que constituirán la red gestionada directamente por la CONAHOTU, ilustradas como parte de la significativa imagen propagandística de la época que acompaña esta reseña.
Con el criterio de ir convirtiendo cada hotel en punto de partida para el fomento del turismo interno, se llevó a cabo la contratación de los 12 proyectos, que gracias a la importante gestión del ingeniero Daniel Camejo Octavio (quien para 1951 había participado en la construcción del Laguna Beach Club, el Bahía Mar y posteriormente el club Puerto Azul), son otorgados a los más destacados arquitectos u oficinas de arquitectura que había en aquel momento en el país, localizadas básicamente en Caracas. Así, el Trujillo será contratado a Alberto Chávez, el Bella Vista a la oficina Vegas & Galia (Martín Vegas y José Miguel Galia), el Miranda a la firma OTEPI de Eduardo Arnal, el Maracay y el Guaicamacuto a la oficina Malaussena & Silveira (Luis Malaussena y Manuel Silveira), el Llano Alto a la oficina Carpio & Suárez (Oscar Carpio y Guillermo Suárez), el Prado Río y el Cumanagoto a Tomás José Sanabria y Julio Volante, El Tamá a Julio Volante, el Humboldt a Tomás José Sanabria, el Moruco a Fruto Vivas y El Aguas Calientes a la oficina Ferris & Vegas (Julián Ferris, Juan Andrés Vegas y Gustavo Ferrero Tamayo).
Ahondar en el análisis de este grupo de edificios podría conducir a clasificarlos por regiones, por tipologías o por el carácter asociado a la manera como enfrentan la relación entre modernidad y tradición, a lo que podría añadirse la valoración del sentido del lugar donde debieron construirse o la conciencia de estar representando un país a los ojos del viajero que los disfrutaba.
De todo ello nos iremos ocupando paulatinamente en próximas entregas contando con que este texto sirva de nota introductoria.

ACA

Procedencia de la imagen

https://www.facebook.com/lavenezuelainmortal/photos/publicidad-de-la-corporaci%C3%B3n-nacional/674863685945901/

NotiFAC (Contacto nº 25)

La Fundación Arquitectura y Ciudad (FAC) y Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (Ediciones FAU UCV) llaman a participar a autores de cualquier parte del mundo en el

CONCURSO DE ENSAYOS

CARACAS

1567-2017

Caracas al llegar a su 450 aniversario luce agotada, descuidada, olvidada, deteriorada, desarticulada y agredida, y a la vez preservada por su inmejorable clima, su inigualable paisaje y el calor de su gente. Por ende, ofrece la oportunidad única de mirarla sin dejar de pensarla, sentirla, mimarla, reivindicarla, desearla, soñarla, recordarla, imaginarla, proyectarla…

El concurso de ensayos Caracas 1567-2017 se convoca con la intención de dejar plasmadas las múltiples lecturas de que puede ser objeto esta ciudad que es eje de nuestros pensamientos, motivo de nuestras angustias y territorio de nuestros pesares, objeto de amor y de odio, siempre verde como la esperanza.

La convocatoria estará vigente desde el viernes 17 de febrero de 2017 hasta el viernes 30 de junio de 2017.

Se otorgarán 2 premios en efectivo y tantas menciones como el jurado considere pertinentes. Para conocer las bases completas ir a www.edicionesfau.com

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

ARQUITECTURA: CAMBIO DE CLIMA

Luis Fernández-Galiano (ed.)

Editorial Gecesa

2016

La publicación, aparecida a finales del año pasado, da testimonio del IV Congreso Internacional de la Fundación Arquitectura y Sociedad convocado en el Baluarte de Pamplona (Navarra) del 29 de junio al 1 de julio de 2016 que contó, justamente, con el título de ARQUITECTURA: CAMBIO DE CLIMA (Architecture: change of climate).

Hicieron acto de presencia en el evento Rem Koolhaas, Pierre de Meuron, Kjetil Trædal Thorsen, Jean-Philippe Vassal, Iñaki Ábalos, Renata Sentkiewicz, Louisa Hutton, Dietmar Eberle, Winy Maas y Bjarke Ingels, cuyas intervenciones fueron relatadas por los destacados críticos Richard Ingersoll, Llàtzer Moix, Antonio Lucas, Peter Buchanan y Vicente Verdú, quienes a su vez fungieron de entrevistadores de las figuras invitadas.

Todo el material producto del trabajo de relatoría y entrevistas, profusamente ilustrado, en edición bilingüe y encabezado por un ensayo de Luis Fernández-Galiano (Director del Congreso y editor), conforman la totalidad del libro que nos ocupa. Como necesario complemento, la revista Arquitectura Viva dedica buena parte de su número 188 (octubre 2016) cuyo tema es Cambio de clima a incorporar cinco entrevistas surgidas del evento realizado en Pamplona que sirven para ilustrar el trasfondo que lo movió.

La convocatoria dirigida a “grandes arquitectos internacionales junto a figuras destacadas de diferentes países que reúnen la excelencia profesional con la atención a la sostenibilidad y a la dimensión social de la arquitectura (…) alude tanto al cambio de clima en la arquitectura, a la que la crisis ha situado en una encrucijada económica y ética, y a la importancia de la arquitectura y el urbanismo a la hora de enfrentarse a los desafíos suscitados por el cambio climático, acaso el más importante reto de nuestra época”, apuntará Fernández-Galiano. Valga señalar que este IV Congreso fue antecedido por otros tres celebrados en el mismo lugar los años 2010, 2012 y 2014 que llevaron los sugerentes títulos “Arquitectura: más por menos”, “Arquitectura: lo común”, y “Arquitectura necesaria”, los cuales contaron a su vez con sendas publicaciones, pudiéndose afirmar que constituyen una referencia dentro del desarrollo de la disciplina a nivel global.

ACA

Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.