Cuando el martes 1 de marzo de 2016, cuatro meses y medio después de su creación el 22 de octubre de 2015, la Fundación Arquitectura y Ciudad (FAC) estableció contacto si se quiere masivo, a través del envío por correo electrónico de la primera postal, con sus miembros y un grupo de personas que asumimos podría interesarle recibir este tipo de material, lo hizo en los siguientes términos:
“Estimados amigos.
Hoy primero de marzo damos inicio al envío, con periodicidad semanal, de una serie de documentos de carácter diverso que buscan mantener y enriquecer el contacto de la Fundación Arquitectura y Ciudad con todos y cada uno de ustedes.
Nos ha parecido pertinente, mientras se va elaborando un portal donde nos puedan visitar, visitarlos nosotros a ustedes por esta vía que, a falta aún de facebook y twitter, deseamos sea dinámica e interactiva, pese a sus limitaciones.
La primera imagen que hemos elegido recoge el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV mostrando su estructura y diferentes elementos arquitectónicos (vaciados todos en concreto armado) prácticamente finalizados, a modo de analogía con el momento naciente y ‘en construcción’ en que se encuentra nuestra Fundación y de recordatorio del compromiso adquirido de brindar el mayor apoyo posible a la primera casa de estudios del país.
Que la disfruten.
Cordiales saludos.
Fundación Arquitectura y Ciudad”.
Tras ese breve texto se escondía un compromiso que venía asociado con entusiasmo e interés por darse a conocer difundiendo de la manera más sencilla y atractiva posible un mensaje en el que la arquitectura venezolana en todas sus vertientes se convirtiera en el principal foco de atención. Por un lado, se encontraba la intención de testimoniar y, por el otro, el de ir conformando una colección de imágenes brevemente descritas que pudieran a futuro ser revisadas con el ánimo de que entre todas se convirtieran en semblanza de una asociación perdurable.
Las posibles series a derivarse de la selección semanal que se haría obedecían a temas diversos (y diríamos que hasta un tanto dispersos), que poco a poco en el tiempo fueron alcanzando la afinación necesaria que provendría del establecimiento de una pauta: edificios ganadores del premio nacional de arquitectura, dibujos de reconocidos profesionales, portadas de los números 1 de publicaciones periódicas, planes urbanos, proyectos ganadores de concursos nacionales, carátulas de textos fundamentales, eventos que marcaron época e incluso una serie de implementos que antaño acompañaban la actividad del arquitecto, engrosaron la primera etapa que alcanzó los primeros 35 números.
Transcurridas nueve meses en los que poco a poco se fue engrosando la lista de destinatarios de un mensaje con el que también se pretendía simplemente dejar constancia de que estábamos allí, la FAC da el salto a la elaboración de un boletín que aumentaba las exigencias, el compromiso y el alcance en cuanto a contenidos que interesaba fuesen difundidos. La estructura de este periódico semanal denominado Contacto FAC, que empezó a utilizar la plataforma mailchimp para incrementar más aún su llegada a diferentes destinatarios, asimiló dentro de su estructura la presencia de la postal (comenzando con la nº 36 dedicada al dibujo en perspectiva del “Proyecto para un edificio de apartamentos en Tanaguarena, Litoral Central, Estado Vargas», realizado por Marcel Breuer y Julio Volante en 1958) y no conformes con esto, nos pareció pertinente decir “algo más” de lo que en ella se plasmaba, originándose así una serie de textos que, junto a la asunción de una pauta basada en los temas abordados durante la primera etapa, elaboramos semanalmente hasta el día de hoy. Por otro lado, la escogencia y apertura a otras temáticas permitieron ampliar el espectro de contenidos que la postal comenzó a abarcar complementándose a los de las otras secciones que conforman el boletín.
Formateada indistintamente en horizontal o en vertical manteniendo siempre el mismo tamaño, la postal no ha buscado otra cosa que darle protagonismo a la imagen que contiene acompañándola de su número, el logo de la Fundación y una muy breve descripción, elaborados en base a la familia tipográfica Gill Sans con la que hemos decidido identificarnos junto al color azul proveniente del tono predominante en el edificio de la FAU UCV. Intentos ha habido (y seguirá habiendo) de «mejorar» su diseño pero hasta ahora ninguno nos ha permitido superar la flexibilidad que nos ha dado el combinar los cuatro elementos constitutivos del documento que hasta ahora hemos adoptado por lo que, hasta nuevo aviso, seguiremos así a riesgo de parecer conservadores y alejados al espíritu de los tiempos que transcurren.
En definitiva son cuatro años y 200 postales que equivalen a poco más de doscientas semanas de contacto ininterrumpido con ustedes, siempre en domingo. Doscientas imágenes que han seguido mostrando y ampliando información sobre la evolución de Caracas vista a través de sus planos, la manera como diferentes empresas vinculadas a la arquitectura se han promocionado en diversas publicaciones periódicas, la presencia de Venezuela en exposiciones universales y diferentes ferias internacionales mediante pabellones diseñados para ello, las portadas de los primeros números de revistas dedicadas a la arquitectura, posters o afiches de eventos memorables, dibujos provenientes de la mano de algunos de nuestros más notables profesionales, fotografías de edificios señeros dentro de nuestra arquitectura e imágenes de concursos nacionales llevados a cabo en el país desde hace más de 100 años, conformando cada eslabón de esta pauta una colección en sí misma que consideramos cumple con los objetivos que inicialmente nos trazamos. En resumen, el haber alcanzado con la necesaria perseverancia este importante número no hace otra cosa que estimularnos y comprometernos aún más con la labor que hemos venido desarrollando desde aquí. También nos permite seguir insistiendo en solicitar a quienes nos leen el necesario intercambio que permita enriquecer los contenidos por lo que las puertas se mantienen abiertas a la incorporación de aquellos que con su aporte compartan nuestras preocupaciones.
El 29 de febrero pasado se inauguró la exposición temática sobre el arquitecto paulista Rino Levi, en el centro Itau Cultural, en la céntrica Avenida Paulista de Sao Paulo. Denominada OCUPAÇÃO RINO LEVI, la muestra se inserta dentro de la 49ava edición del programa OCUPAÇÃO ITAU CULTURAL, y contó con la curaduría del arquitecto y critico Hugo Segawa, quien gentilmente nos envió la invitación e imágenes de la apertura del evento.
«Nacido el 31 de diciembre de 1901, Rino Levi se preparaba para cumplir 24 años y cursaba el cuarto año en la Scuola Superiore di Architettura di Roma cuando envía a Brasil la carta ‘A architectura e a esthetica das cidades’, publicada el 15 de octubre de 1925, en el periódico O Estado de Sao Paulo. En el texto, Levi anuncia ‘un nuevo espíritu, una arquitectura de volúmenes, líneas simples y pocos elementos decorativos’. La carta-manifesto buscaba una arquitectura brasileña adecuada a la naturaleza y las costumbres de sus habitantes: ‘Creo que nuestra floreciente vegetación y todas nuestras inigualables bellezas naturales pueden y nos deben sugerir a nosotros artistas ideas originales que otorguen a nuestras ciudades una gracia, vivacidad y color únicos en el mundo».
La muestra se inspira en la carta-manifiesto del joven Levi como base para narrar la vida y obra del arquitecto y urbanista quien participó en el proceso de modernización de Sao Paulo a partir del final de la década de 1920. Autor de diversos edificios que van desde residencias hasta cines y hospitales, Rino Levi (1901-1965) dejó un prolífico legado en el campo del proyecto arquitectónico, donde actuó también como profesor y contribuyó a reglamentar la profesión, alterando el modo de pensar de esa actividad en el país.
Con piezas del acervo cultural y personal, y videos inéditos -así como un recorrido en realidad virtual del cine Universo diseñado Levi y construido en 1939-, la extensa muestra rescata una trayectoria que se confunde con la historia y la cultura de las ciudades que el arquitecto y urbanista ayudó a construir.
Destacan en la expo el edificio Guarani (1936), el cine Iparanga (1941), la Casa Olivo Gomes (1949), la casa de Milto Guper (1951) y el Centro Cívico Santo André (1965), todos construidos en Sao Paulo.
La exposición estará abierta desde el 29 de febrero al 12 de abril de 2020, de martes a domingo con entrada gratuita, entre las 11 y 20 horas y cuenta con visitas guiadas en español, portugués, e inglés.
La iglesia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la urbanización Campo Alegre, constituye una clara muestra de la capacidad que poseía su arquitecto, Manuel Mujica Millán (1897-1963), de manejar con sabiduría y talento diferentes estilos arquitectónicos, lo cual demostró a lo largo de toda su trayectoria pero muy particularmente a la hora de proyectar y construir hasta un total de 38 quintas (incluidas tres en estilo internacional que una a una convirtió en su propia vivienda para luego venderlas), en la misma zona que alberga la edificación que centra nuestra atención el día de hoy. Arquitecto, lugar y obra ameritan, por tanto, ser considerados aunque sea someramente a la hora de abordar la pieza cuyo dibujo engalana este domingo nuestra postal.
1. Ejercicio académico realizado por Manuel Mujica durante sus estudios de arquitectura. Instituto de 2ª enseñanza para una población de 2º orden. Alzado frontal, 1923.2. Izquierda: Croquis de la estructura de la capilla del Palacio Real de Pedralbes, de Manuel Mujica Millán (1922). Derecha: Perspectiva a vista de pájaro del proyecto de reforma del barrio de Atarazanas, dibujado por Manuel Mujica en abril de 1926.3. Plano de urbanización de la Ciudad-Jardín La Florida. Escala 1:2.000. Año 1934.
Mujica, nacido en Vitoria (País Vasco) arriba a Venezuela en 1927 requerido por Eloy Pérez Alfonzo, en principio, para dirigir el trabajo de refuerzo de las fundaciones del hotel Majestic el cual posteriormente terminó rediseñando. En 1925 se había graduado de arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona donde fue alumno de José M. Jujol, colaborador de Antoni Gaudí, destacando como un excelente dibujante y alumno de la cátedra de composición. Además se conoce que, mientras realizaba sus estudios, colaboró en 1922 con Eusebio Bona, una de sus profesores en la Escuela, en el diseño del Palacio Real de Pedralbes, y que en 1923 trabajó para Francisco de Paula Nebot, también profesor suyo, en el diseño y construcción del cine Coliseum de Barcelona, una de las obras destacadas de la época. Bona y Nebot fueron dos de los más destacados representantes de novecentismo (noucentisme) monumentalista en arquitectura que cobró auge en Barcelona por aquellos años basado en los planteamientos de Eugenio D’Ors. Tal y como expone Vicente Casals Costa en “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña”, artículo aparecido en Biblio 3W (2011) accesible a través de http://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm, muy probablemente la experiencia y aprendizaje que Mujica adquirió en la construcción del cine Coliseum explica el que haya aceptado trasladarse a Venezuela para trabajar en el refuerzo de la estructura y cimentación del hotel Majestic.
Es en la formación que Mujica obtuvo y su experiencia acumulada en España durante sus años de estudio (1916-1925) y luego de graduarse entre 1925 y 1927, donde se pueden encontrar los más claros precedentes y bases que soportarán su posterior despliegue como destacado arquitecto en nuestro país. Apoyados en el artículo de Casals Costa hemos conocido que en 1924 colaboró con Cayetano Cabañes Marfá en una polémica propuesta de renovación del centro de Mataró que luego el propio Mujica retomará en 1927 proyectando la reforma de la Rambla. De una experiencia previa con Cabañes en el desarrollo del Sector de Terramar, Sitges (1922), Mujica asimila principios urbanísticos que aplicará con toda propiedad años después, en 1925 (ya graduado de arquitecto), durante el proceso inicial de urbanización de la ciudad-jardín La Florida, en Santa Perpètua de Mogoda, cuyo trazado urbanístico y primeras construcciones proyectó, donde se cimenta, sin duda, su posterior participación en los diseños de las urbanizaciones caraqueñas de La Florida (1929, promovida por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche) y Campo Alegre (1929-1932, impulsada por Carlos Heny). Posterior a ello es el frustrado plan de reforma del barrio de Atarazanas en Barcelona (1926-1927), su participación sin éxito (1926) en el concurso de anteproyectos para la construcción del Palacio del Sol dentro del plan que se seguiría para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, para donde se presenta, además, en los concursos para el Palacio de Deportes y el Palacio de la Luz, conjuntamente con E. Gutiérrez.
4. Urbanización Campo Alegre, Caracas, 1932 con la ubicación de las quintas realizadas por Manuel Mujica Millán5. Vista de la Avenida 4 de la urbanización Campo Alegre (circa 1936)6. Manuel Mujica Millán, Quinta Atalaya (rematando la Avenida 4). 19357. Urbanización Campo Alegre. Paseo central de la calle El Parque (circa 1937)
Ya en Venezuela, luego de trabajar en la reestructuración y decoración del Majestic, Mujica participa en el concurso para la sede del Caracas Country Club (1928) y, casi en simultáneo con su participación a partir de 1929 como urbanista de La Florida y Campo Alegre, realiza la intervención del proyecto y obra del Templo Expiatorio de las Siervas del Santísimo Sacramento (1930) y se le encarga la completa remodelación del Panteón Nacional (1930) al que cambia radicalmente su aspecto neogótico echando mano al neobarroco con proporciones más monumentales, estilo este último que replicará a la hora de proyectar la capilla de Nuestra Señora del Carmen. La rápida adaptación de Mujica a nuestro medio, acompañada de una clara habilidad para las relaciones sociales y profesionales impulsan, junto a su talento, su éxito como arquitecto lo cual se corrobora en la serie de importantes encargos que recibió. Baste añadir que entre 1930 y 1940, además, saldrán de su oficina más de 70 proyectos entre casas-quintas y edificios pequeños a los que se sumarían, los teatros Coliseo y Continental (1936), entre otros, todos edificios ubicados en Caracas.
Como ya hemos adelantado, Campo Alegre, cuyo trazado obedece a los lineamientos típicos de la ciudad-jardín formada por calles y avenidas relacionadas entre sí, con espacios públicos y arquitecturas ubicadas en una trama irregular, termina de construirse en 1932 en los terrenos de la Estancia Pan Sembrar, cuyo propietario y futuro suegro Carlos Heny había encargado a Mujica en 1929. El principal eje compositivo de la urbanización de orientación norte-sur (hoy Avenida El Parque) se inicia en el acceso desde la Carretera al Este (hoy Av. Francisco de Miranda), tiene en su parte central una “alameda” con espejo de agua y fuente, y remata en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen a la cual el Ávila sirve de telón de fondo.
Será en 1935 cuando Mujica presente su propuesta para el templo, terminándose de construir y consagrar en 1936. La primera piedra había sido colocada en 1934 luego de que Carlos Heny junto al Sr. Roberto Tood, uno de los primeros habitantes de la urbanización, acordaran con la curia dominica que la iglesia fuese dedicada a la Virgen del Carmen. La Sra. Dolores de Ustáriz, esposa de Heny, junto a un comité de damas se encargó de recaudar los fondos que en dos años permitieron su construcción con base al proyecto de Mujica. Será el 20 de julio de 1941 cuando el R.P. Fr. Pablo del Olmo, siendo Provincial de la Provincia Bética, oficie la primera misa y el Nuncio de S.S. Rvm. Mons. Dr. José Misurata bendiga el Altar Mayor.
8. Vista lateral de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen9. Vista frontal de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen10. Espacio interior de la Capilla de Nuestra Señoa del Carmen
A su estilo neobarroco manejado volumétricamente a través de buenas proporciones, la Capilla suma en su interior una profusa decoración pintada en trompe l’oeil que no sólo incorpora la ilusión de una escala mayor de la que posee, sino que la convierte en una de las más exquisitas curiosidades arquitectónicas de la ciudad.
Mujica, quien nunca creyó en las modas arquitectónicas y se refería a la arquitectura más bien como un “arte dúctil”, “defendió siempre un lenguaje que se inspirara en las claves de la arquitectura histórica venezolana, para lo cual sostuvo en todo momento la originalidad del estilo colonial de este país, estilo que tenía su origen en el arte español, pero que con el paso de los años adquiere un sello propio e indeleble. Esta peculiaridad la basaba no sólo en aspectos formales, sino también técnicos y matéricos. Todas sus cualidades quedaron, durante algún tiempo, ocultas por alternativas de carácter internacionalista, inadecuadas por constituir un trasvase a zonas de diferente clima, luz, etc, en contraposición con la arquitectura colonial que sufre un proceso de adaptación que dura tres siglos”, tal y como señala Alberto Darias Príncipe en “Juan Vicente Gómez y la arquitectura de su tiempo: aportación de Venezuela al lenguaje neocolonial” (2010) texto presentado en el XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles (https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00530488/document), basándose en una entrevista que Mujica concediera al periodista Víctor Samuel Rivas de El Universal el 12 de noviembre de 1930 con relación a la remodelación del Panteón Nacional, reproducida por Juan Pedro Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969).
Así, apunta Rivas, Mujica logró gracias a su personalidad “que las constantes neocoloniales de Venezuela fueran más permeables que las del resto del continente. De sus experiencias en viviendas individuales y urbanizaciones residenciales como Campo Alegre, el Paraíso o la Florida se pueden extraer diferentes escuelas regionalistas con una total desinhibición. Tipologías constructivas vascas, catalanas, montañesas, etc, se verán exornadas con complementos ornamentales coloniales que, aunque se incluyen habitualmente dentro de este fenómeno típicamente iberoamericano, deberían estar incluidas en un apéndice propio que podríamos llamar recreaciones hispanas”, cuyo ejemplo más claro es la iglesia de Nuestra señora del Carmen en Campo Alegre “que remite al neobarroco andaluz con adiciones coloniales” y lo corroboran sus tres importantes intervenciones posteriores en la ciudad de Mérida, donde fijó su última residencia: la Universidad (1953-1955), la Catedral (1958) y el Palacio del Gobierno (1958). Por los vientos que soplan, en virtud del cambio de zonificación de que fue objeto la urbanización Campo Alegre en 1992 a raíz de la aprobación de la “Ordenanza de Zonificación de Campo Alegre y San Marino”, objeto de particular atención del semanario Arquitectura HOY de los lejanos 13 y 20 de marzo (nº 4 y 5), 23 de octubre (nº 36), 6 de noviembre (nº 38) y 18 de diciembre (nº 44) de 1993, la capilla de Nuestra Señora del Carmen será dentro de muy poco el único vestigio edificado que quedará para la posteridad de lo que fue un lugar lleno de piezas arquitectónicas de valor individual y coral que debió ser preservado como parte importante de la memoria de la ciudad.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 7 y 9. Colección Crono Arquitectura Venezuela
… el 1 de marzo de 1954, para dar inicio a la celebración de la X Conferencia Interamericana, se inaugura oficialmente el Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas.
1. Interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, Carlos Raúl Villanueva. Nubes acústicas de Alexander Calder
El que es considerado el espacio más emblemático de cuantos proyectara Carlos Raúl Villanueva en el campus de la Ciudad Universitaria de Caracas (declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad el 30 de noviembre de 2000 por el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO), amerita que precisemos una serie de datos a objeto de saber cuándo se concibió, construyó, inauguró y finalmente se puso en funcionamiento. En primer lugar tenemos que el proyecto, gestado con la impronta fundamental de trabajar en equipo que privó en el seno del Instituto de la Ciudad Universitaria, el cual forma parte de lo que se conoce como el Conjunto Central de la UCV, se realiza entre 1950 y 1952, firmándose el 28 de noviembre de ese mismo año el contrato para su ejecución, luego de habérsele otorgado tal responsabilidad a la compañía Christiani & Neilsen. En dicho contrato se establecía como fecha de culminación de los trabajos estructurales el 31 de marzo de 1953, es decir, debía concluirse la obra en sólo 4 meses (123 días continuos de trabajo), cosa que efectivamente ocurrió.
2. Diversas imágenes del proceso de construcción del Aula Magna (1950-1952)3. Modelo 3D del Aula Magna elaborado con el programa sketchup
En ese lapso se colocaron 691 pilotes de concreto de 18 metros de longitud, se completó la estructura de concreto armado con acabados en obra limpia compuesta de un pórtico (a modo de viga Vierendeel) de 5,5 metros de altura, 49,2 metros de ancho y 38,2 metros de luz libre, amarre de las doce costillas en abanico que soportan el techo de la sala (que tienen como extensión la marquesina que define la zona de acceso hacia la Plaza Cubierta), con el techo de la escena y zonas aledañas, a lo que se deben añadir los pórticos laterales (en función de una retícula de 3,80 x 3,90), y el balcón que se apoya en las columnas que sostienen las costillas y en un pórtico propio ubicado a nivel de acceso del que vuela 7,56 metros de los 13,48 de la luz que posee. Adicionalmente se colocó una estructura metálica de 100 toneladas suspendida sobre pequeñas columnas, dispuesta en abanico de donde guinda el techo colgante de yeso. La cubierta de concreto vaciado, en forma de concha, con espesor de 8 centímetros, y sus apoyos para transmitir su carga se diseñó evitando que produjera vibraciones. Los ecos se controlaron en la parte posterior de la sala utilizando detalles de madera y recubrimientos de yeso.
Concluida la estructura, durante otros ocho meses posteriores al 31 de marzo se procedió a la terminación de todo lo correspondiente a la arquitectura, acabados, equipamiento y muy especialmente el acondicionamiento acústico de la sala que estuvo a cargo de la firma BBN. Bolt, Beranek and Newman, inaugurándose protocolar y eclesiásticamente el 3 de diciembre, un día después de la fecha en que tradicionalmente el General Pérez Jiménez acostumbraba a realizar estos actos. La Christiani & Neilsen, era para ese momento la más prominente empresa danesa de ingeniería y construcción a nivel internacional. Fundada en 1904 por el ingeniero civil Rudolf Christiani y el capitán naval Aage Nielsen, realizó importantes proyectos de gran complejidad constructiva tanto en Dinamarca como en otros países europeos, Asia y América del Sur, habiendo ya ejecutado para la fecha el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria.
Por su parte la firma BBN, es una empresa norteamericana con sede en Cambridge, Massachusetts, dedicada en aquel entonces a la consultoría acústica y devenida hoy en consorcio de alta tecnología que provee servicios de investigación y desarrollo. Fue fundada en 1948 por Leo Beranek y Richard Bolt , ambos profesores en el MIT, y Robert Newman, uno de sus alumnos. Su primer proyecto fue el diseño acústico de la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York.
4. X Conferencia Interamericana de Jefes de Estado y Gobierno, 1954
Sin embargo, la verdadera inauguración oficial de la sala se produjo el 1 de marzo de 1954 (según hemos recogido del “Documento de nominación de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial ante la UNESCO” -2000-), con motivo de la apertura de la X Conferencia Interamericana de Jefes de Estado y Gobierno (última de esa serie) realizada en Caracas entre la mencionada fecha y el 26 de mismo mes, de la cual sería sede compartiéndola con los espacios de la Biblioteca Central de la UCV.
El mencionado evento, también conocido como la Conferencia Anticomunista de Caracas, aprovechó “la espaciosa sala con capacidad para 3.000 personas sentadas (…) provista de una iluminación especial y de un sistema de aire acondicionado”, que además contó con “un servicio telefónico que permitía oír, de modo simultáneo, las intervenciones de los delegados en los idiomas español, inglés, francés y portugués” (como se registra en el diario El Nacional del 8 de enero de 1954). Caracas, por su parte, fue objeto entonces de numerosas transformaciones urbanísticas y dotación de servicios con motivo de esta cita, siendo realzada la calle ubicada al oeste del Conjunto Central de la UCV (que posee como parte de su diseño una larga hilera de astas), con las banderas de los países asistentes con la sola excepción de Costa Rica, debido a conflictos con Nicaragua. Como resultado del encuentro, se emitieron resoluciones sobre propaganda, se decretó la abolición de la segregación racial y el fin del colonialismo en América quedando Caracas seleccionada como sede del Instituto Interamericano de Defensa Social.
5. Corte transversal del Aula Magna con la Nubes de Calder6. Dos tomas desde diferentes ángulos del interior del Aula Magna con las Nubes de Calder
Regresando a nuestro foco de atención, en definitiva la sala de 4.400 m2 posee un aforo para 2.713 espectadores: 1722 en patio, 700 en los balcones laterales y 291 en el Palco de Honor. Posee 7 puertas de acceso para el patio y 5 para el balcón a través de dos sistemas de rampas. Se dispone también de dos salidas de emergencia desde el patio hacia la “Tierra de Nadie”.
Del acondicionamiento acústico de la sala, que ha dado pie a considerarlo la más acabada manifestación de la “síntesis de las artes” que impregna todo el proyecto de la Ciudad Universitaria, quizás valga la pena recordar que surge del impasse entre Villanueva y la firma BBN al momento de sugerirle la modificación del proyecto en virtud de las deficientes condiciones que éste ofrecía. Es así que, ante la negativa del Maestro de hacer cualquier tipo de cambio en la forma del auditorio, el ingeniero Robert B. Newman propuso instalar pantallas encima de la audiencia para mejorar la audición. Villanueva, quien ya había contratado al artista estadounidense Alexander Calder para diseñar una escultura móvil a ubicarse en los espacios abiertos alrededor del Aula Magna, y que debía buscar un nuevo sitio debido a la fuerza del viento que soplaba en el lugar inicialmente escogido, al comentarle sobre los planes para mejorar la acústica del interior de la sala, obtuvo del artista una propuesta consistente en convertir los paneles diseñados por los expertos en piezas de arte encontrando así un nuevo espacio para su obra. De esa manera, producto de la conjunción entre la valentía y arrojo de Villanueva y el atrevimiento de Calder, éste creó las llamadas “nubes flotantes” o “platillos voladores” (31 paneles en total, 22 en el techo, 5 en la pared lateral derecha y 4 en la pared lateral izquierda) que, complementados con los elementos y materiales que forman parte del interior (revestimiento de sillas, alfombras, diseño del sistema de puertas así como el piso y baldaquín de madera colocado a 8 metros de altura sobre el escenario confinándolo), hoy son todo un símbolo del Aula Magna.
La estructura de las nubes es una armazón de acero recubierto por madera contra enchapada de 1/2 pulgada de espesor, teniendo la más grande un área de 80m² y un peso de 2,5 toneladas aproximadamente. Unos cables metálicos de 3/8” se usaron para elevar y sostener los paneles hasta el techo de la sala dándoles la inclinación y la altura necesaria de acuerdo al diseño y a lo estudiado y experimentado meticulosamente “in situ” por Robert B. Newman con el apoyo de músicos agrupados de diferentes maneras.
Manteniéndonos aún en el plano eminentemente descriptivo podemos añadir que la iluminación es muy variada: cuenta con 2 sistemas de luces superiores o principales (incandescentes y fluorescentes), focos laterales de refuerzo y lámparas de emergencia. Además posee sistemas de iluminación alternos, bombillos sobre las nubes que iluminan el techo resaltando el color de los paneles y cuenta con una serie de instrumentos para la realización de eventos con efectos de iluminación: seguidores, reflectores, focos, proyectores, etc. posibles gracias a una consola creada en Inglaterra que aún funciona.
El Aula Magna, como se sabe, ha sido objeto de particular atención dentro de la hoy amplia bibliografía que recoge la obra de Villanueva, de la cual se pueden extraer muy diversos puntos de vista a la hora de ser analizada y unanimidad al ser valorada siempre positivamente. Sin proponernos el añadir otra propuesta interpretativa, nos ha parecido procedente citar una serie de textos que en su conjunto dan cuenta del valor subyacente de la obra.
7. Cuatro libros referenciales para comprender la trascendencia del Aula Magna
Así, Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964), además de considerar el Aula Magna como “el alma de la Ciudad Universitaria”, afirma: “El tema central de este gran recinto (…) es la celebración festiva y lírica del espacio. Los actores principales del espectáculo son la estructura y los materiales. El auditorio es una impresión subjetiva, un resuelto llamado a la sensibilidad individual”.
Por su parte para Juan Pedro Posani en el artículo “Aula Magna. Ciudad Universitaria” aparecido en la revista Integral, nº 9 (1957): “… hay que decir de una vez que el valor más grande e importante del Aula Magna es su espacio interno. Es el que le confiere resonancia y expresión… en otras palabras, esta sala es el triunfo de lo contenido”. Por otro lado, Nancy Dembo en La Tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva: aproximación en tres tiempos (2006) asevera: “La estructura del Aula Magna, en su rol protagónico dentro del Conjunto Central, responde solidariamente al gesto de liberación que identificamos en el urbanismo. Las formas adoptadas para los elementos portantes son determinantes en la consolidación del discurso que se inaugura en estos espacios. Lo afirman los riesgos asumidos en la solución de las grandes luces, expresando con claridad los planos escogidos para el trayecto de las fuerzas. Lo reafirma la decisión de dejar a la vista gran parte de los elementos de soporte, privilegiando los aspectos constructivos en concordancia con el tratamiento brutalista que recibe el concreto armado, ofreciendo así el lenguaje apropiado a este capítulo de la Ciudad Universitaria”.
Para Paulina Villanueva y Maciá Pintó en Carlos Raúl Villanueva (2000): “El Aula Magna está hecha de puro y simple espacio arquitectónico, escultórico, humano; ella, en su moderna y descarnada franqueza, se nos presenta y revela con los rasgos de lo esencial” y William Niño Araque en la misma tónica con lo expresado por Villanueva-Pintó, aporta lo siguiente en “Villanueva. Momentos de lo moderno”, ensayo introductorio de Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica (2000): “El recinto es de una continuidad luminosa opuesta a las sombras del exterior, es un vacío deslumbrante y conmovedor. Aquí el experimento de la síntesis de las artes tuvo la oportunidad de realizarse. La presencia dinámica de las Nubes de Calder tiene valores de acierto. (…) En este recinto se recrea un centro psicológico extraordinario de un nivel racional y a la vez altamente poético gracias a su forma monumental.”
Y, finalmente, en En busca de lo sublime. Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas (2006), Silvia Hernández de Lasala concluye: “En el Aula Magna … se logró el espacio sublime, el lugar que, siguiendo a Kant, place por sí mismo y no supone juicios lógicos ni de los sentidos, sino juicios de reflexión igualmente válidos; es el ámbito violentador de la imaginación, provocador, donde el arte abandona su ubicación habitual en las paredes para localizarse en el techo, amenazante; recinto que incita a la admiración o al respeto.”
Considerada entre las cinco mejores salas, a nivel mundial, con mejor visibilidad y acústica natural, al momento de presentarse en ella Leonard Bernstein dijo: “Esta sala es la mejor en la que dirigí en Suramérica. Después del concierto les dije a los periodistas que sobre el escenario el sonido es excelente y que me gustaría poder llevarme esa parte de la sala a New York”.
Corazón de la Academia, el Aula Magna es el sitio en donde se percibe la vitalidad de la institución, en todos los sentidos, tanto en momentos de debates encendidos o aquellos en que reina la satisfacción de haber logrado objetivos y metas personales. El inconfundible “olor” que se percibe al traspasar sus puertas se suma a un sinfín de sensaciones que solo se viven en este inolvidable lugar.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2, 4 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela