¿SABÍA USTED…

… que el 31 de octubre de 1969 el presidente Rafael Caldera inaugura el hotel Caracas Hilton, construido por la nación venezolana y cedido para su operación a esa cadena hotelera internacional?

1. Vista exterior del hotel Caracas Hilton en los años 1970

Los antecedentes que se tienen en relación al sitio donde se construyó el hotel Caracas Hilton (hoy hotel Alba Caracas), apuntan a que se trataba de unos terrenos propiedad de la familia Mohedano al este del casco central de Caracas, ubicados al norte de la hacienda El Conde localizada entre las quebradas Catuche (al oeste) y Anauco (al este), la avenida Este 6 al norte y el río Guaire al sur. Ya el plano de Ricardo Razetti de 1897 destaca cómo el solar se encontraba perfectamente delimitado producto de la prolongación de la cuadrícula colonial, cosa que permanecerá incluso cuando en 1927 los hermanos Machado Hernández ya tenían cuadriculada y parcelada la vieja hacienda El Conde, lo que dará origen a la urbanización del mismo nombre también conocida como El Ensanche.

2. Trazado de la prolongación de la avenida Bolívar y futura conexión con la Autopista del Este. Se puede observar la ubicación del Edificio Creole donde posteriormente de ubicará el hotel Caracas Hilton
3. Izquierda: Primer edificio sede de la Creole Petroleum Corporation (1944). Derecha: Saqueo del edificio de la Seguridad Nacional (antiguo edificio Creole) el 23 de enero de 1958.

El terreno de aproximadamente una hectárea que delimitaba al sur con la plaza Mohedano y al norte con la avenida México, cercano a la Plaza Morelos, será adquirido, simultáneamente al inicio de los trabajos de la avenida Bolívar y con ello la puesta en marcha del Plan Rotival, por la Creole Petroleum Corporation para construir en la capital la que sería su primera sede en 1944. Cuando la petrolera se muda sólo diez años después a una nueva edificación ubicada en Los Chaguaramos que albergara todos sus departamentos, el antiguo edificio de la Creole se convertirá en el asiento desde 1955 de la Seguridad Nacional (SN), policía política del régimen de Marcos Pérez Jiménez, uno de los primeros focos que fueron atacados y saqueados cuando cae la dictadura el 23 de enero de 1958.

4. Primer edificio del Conjunto Residencial El Conde en construcción de acuerdo al proyecto del arquitecto José Joaquín Álvarez. Luego entre 1966 y 1969 de manos de la firma de arquitectos venezolanos Edmundo Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas sería transformado en el hotel Caracas Hilton

Demolido el edificio de la SN, los terrenos pasan a ser propiedad del Centro Simón Bolívar que en 1965 designó al ingeniero Juan Sánchez Carranza para la construcción del Conjunto Residencial El Conde de acuerdo al proyecto del arquitecto José Joaquín Álvarez. Será la primera edificación inconclusa del también inconcluso conjunto la que se transformará entre 1966 y 1969 de manos de la firma de arquitectos venezolanos Edmundo Díquez, Oscar González y José Alberto Rivas en el primer hotel con que la cadena Hilton abrirá operaciones en Caracas. La instalación de 238 habitaciones, categoría cinco estrellas, con todos los servicios que dicha clasificación exigía, fue manejado desde su apertura por el Barón Marcos von Nesselhauf y contó con un completo proyecto de diseño gráfico realizado por el artista Gert Leufert. Casi de inmediato por la calidad de los servicios que ofrecía se convirtió en referencia dentro de la ciudad.

Estratégicamente ubicado en la zona de mayor potencial cultural de Caracas donde ya se encontraban los museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales, el hotel se verá beneficiado por la construcción del Parque Central (1970-76) y la ampliación del Museo de Bellas Artes (1973) y más adelante la realización del Ateneo de Caracas (1981) y el Teatro Teresa Carreño (1972-83) así como la apertura de la línea 1 del Metro (1983).

5. Izquierda: Vista panorámica del conjunto de Parque Central. Derecha: Edificio Anauco de Parque Central utilizado en 1974 como alojamiento para los asistentes de la III Conferencia Mundial sobre los Derechos del Mar. Después del evento se remodelaría para convertirse en las Residencias Anauco Hilton

Justamente, en la medida que el Parque Central se estaba construyendo, a finales de 1973 a la oficina de Siso Shaw y Asociados, sus proyectistas, llegó la noticia de que Caracas asumiría en abril de 1974, como relevo de Chile (a raíz del golpe de estado llevado a cabo contra el gobierno de Salvador Allende), la sede de la III Conferencia Mundial sobre los Derechos del Mar y se debía contar con espacios suficientes para que los 3000 delegados participantes fueran alojados. Ello originó la conversión de uno de los edificios residenciales del conjunto (el Anauco) que ya estaba listo para la venta en aparta-hotel. Los locales comerciales que fueron diseñados para supermercados y tienda por departamentos se convirtieron en Salas de Exposiciones; el espacio concebido para un concesionario de automóviles dio paso al Museo de Arte Contemporáneo; y la planta baja del edificio se transformó en el lobby.

Pasada la Conferencia, a fines del año 1974, el arquitecto Nicolás Sidorkovs y el diseñador de interiores Julio Obelmejías, a solicitud del Centro Simón Bolívar, rediseñan el mismo edificio para 330 habitaciones tipo suite el cual, dada la proximidad con el Caracas Hilton, se convierte en Residencias Anauco Hilton, primera ampliación de los servicios que se registra del proyecto original.

6. Ampliación del Caracas Hilton realizada en 1979 según proyecto de la firma DGR (Díquez, González y Rivas)

En virtud de la demanda creciente que la ciudad estaba teniendo de servicios de alojamiento, en 1979 de nuevo la firma DGR (Díquez, González y Rivas) será la seleccionada para proyectar una importante ampliación del Caracas Hilton la cual es inaugurada por el presidente Luis Herrera Campins en 1984. Se trata de una torre de 27 pisos situada al norte de la instalación original que le añadió 500 nuevas habitaciones (para un total de 738) con vistas panorámicas de la ciudad, 20 salas de reuniones, una Gran Salón para 6.000 personas, piscina, 2 canchas de tenis, 24 cabañas, 2 restaurantes, cafetería, bares, salas de fiestas, gimnasio, locales comerciales, alquiler de autos y un estacionamiento adicional de 600 puestos. Se incorporaron obras de reconocidos artistas venezolanos a la colección de arte del hotel, tales como: Jesús Soto, Harry Abend, Elsa Gramcko, Alejandro Otero y Víctor Valera, entre otros.

7. Fotografía del conjunto de las dos edificaciones que conformaron el hotel Caracas Hilton en los años 1980

La concesión del hotel fue renovada en 2006 por el Centro Simón Bolívar por un plazo de cinco años. Después de esto, la empresa hizo varias mejoras a la infraestructura: actualizó su imagen corporativa, reparó la piscina, los baños y otras áreas. No obstante, al poco tiempo se recibe la noticia de que el Gobierno decidió rescindir el contrato y, a través de un decreto publicado en la Gaceta Oficial, ordenó la adquisición forzosa de los activos del complejo. En 2007 reabrió sus puertas con el nombre de Hotel Alba Caracas y según fuentes oficiales, se invirtieron seis mil millones de bolívares en su modernización, adaptándolo a los nuevos tiempos.

El 15 de abril de 2010 pasa a la tutela del Ministerio del Poder Popular para el Turismo para forma parte de la red denominada como Venezolana de Turismo (VENETUR), pasando a tener nueva denominación, directiva e imagen corporativa. Sus condiciones de mantenimiento desde entonces han sufrido un marcado deterioro. Pese a las vicisitudes asociadas a todo lo que ha pasado a manos del Estado en los años recientes que hemos vivido, aunque le hayan cambiado de nombre, el Hilton sigue siendo un hotel de referencia perviviendo aún así (no sabemos hasta cuando) en la memoria colectiva.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/607634174695045669/

2, 3, 4, 5 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

7. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Hotel_Caracas_Hilton.jpg

VALE LA PENA LEER

Genios desvelados

Sobre Guastavino y Gaudí

Eduardo Prieto

31/01/2021

Tomado de arquitecturaviva.com

Uno de los atributos del genio es caer en el olvido. El olvido causado por la incomprensión del presente, que es también el olvido del que acaba rescatándolo la posteridad. El olvido provisional, sin drama, al que descendieron personajes que hoy forman parte del Olimpo, desde Velázquez hasta Lautréamont, desde Borromini hasta Tesla, y al que bajaron también los dos arquitectos borrosos a los que dos libros recientes ayudarán a perfilar con más precisión: Rafael Guastavino y Antoni Gaudí.

Aunque a su muerte en 1908 los periódicos estadounidenses lo calificaran de ‘arquitecto de Nueva York’, Rafael Guastavino pasó pronto al limbo de la arquitectura, y los nuevos tiempos de la modernidad amnésica lo retuvieron en él. No fue hasta la década de 1980, con la nueva sensibilidad patrimonial, que el personaje volvió a valorarse como lo que siempre fue: el testimonio genial de la tradición inventiva del denostado siglo XIX. Consecuencia de esta resurrección fueron las monografías que dieron cuenta de su imaginación constructiva y olfato empresarial, y recopilaron los datos claves de su biografía. Con todo, Guastavino no consiguió calar en el imaginario colectivo: siguió siendo un nombre famoso al que resultaba muy difícil ponerle cara.

Es probable que A prueba de fuego, la novela que Javier Moro ha dedicado a la familia Guastavino, contribuya a darle carne y huesos a esa sombra historiográfica que en parte sigue siendo el arquitecto nacido en Valencia en 1845. No sólo por la eficacia de la escritura de Moro, sino sobre todo por el trabajo de investigación que ha permitido desenterrar las cartas personales del artífice y construir con ellas un relato donde la exposición atinada de los hechos se enriquece con la revelación de las peripecias íntimas.

Moro describe bien el periodo de formación de un Guastavino talentoso y precoz —aunque nunca incomprendido—, y retrata los indiscriminados escarceos amorosos —hijos ilegítimos de por medio— que le llevaron a un callejón sin salida personal y profesional: el mismo que le hizo embarcarse hacia los Estados Unidos con 39 años y sin saber apenas inglés.

En el efervescente país de las oportunidades, Guastavino encontró un campo abonado para desarrollar su inventiva. Lo hizo extrapolando la construcción con bóveda tabicada típica del Levante español —el ‘Guastavino System’ que patentó en 1885— a los tipos exigidos por la modernidad americana: puentes, estaciones, iglesias. El fruto fueron los más de trescientos edificios en Nueva York que Gustavino levantó primero solo y después junto a su hijo homónimo y en cierto sentido rival, entre ellos la mítica Penn Station —donde colaboró con sus amigos McKim, Mead y White—, el Great Hall de la isla de Ellis o el metro de Manhattan.

Las virtudes del sistema Guastavino eran la eficacia estructural, la adaptabilidad tipológica y la resistencia al fuego, y su inventor supo sacar partido de ellas, convenciendo antes a los técnicos reticentes mediante pruebas espectaculares, como aquella que da título al libro, en la que un tramo de bóveda sometida a una carga de doscientos kilos por pie cuadrado se hizo arder hasta los mil grados durante cuatro horas, sin que se resintiese.

Aunque sirva también para perfilar a un personaje tan célebre como en realidad poco conocido, Yo, Gaudí, es un libro muy distinto al anterior. Su autor, el director de orquesta Xavier Güell —tataranieto del mecenas de Gaudí—, continúa en él la vía introspectiva de obras anteriores como La música de la memoria, para dar voz a un Gaudí que escribe en primera persona sobre sus anhelos y decepciones. El resultado es una semblanza muy bien construida merced a un lenguaje exquisito aunque por fuerza un tanto impostado que evoca aspectos desconocidos de la vida del maestro y sirve a la postre para iluminar al hombre real que se sigue ocultando tras el glorioso pero arcano nombre de ‘Gaudí’.

A prueba de fuego

Javier Moro

Editorial Espasa

2020

424 páginas

Yo, Gaudí

Xavier Güell

Editorial Galaxia Gutenberg 

2019

300 páginas

ACA

VISITAS MEMORABLES

Moshe Safdie (1938)

Moshe Safdie, destacado arquitecto, diseñador urbano, educador, teórico y autor, nacido en Haifa, Israel y residenciado primero en Montreal, Canadá (donde llegó a la edad de 15 años) y actualmente en Boston, realizó sus estudios de arquitectura en la Universidad McGill (Montreal) de la que egresó en 1961. Posteriormente fue discípulo de Louis Kahn en Filadelfia de donde regresó para supervisar el plan maestro de la Exposición Universal de 1967 que bajo el lema “El hombre y su mundo” se llevó a cabo en Montreal entre el 27 de abril y el 29 de octubre de aquel año en conmemoración del Centenario de la Confederación de Canadá y a la que asistieron más de 50 millones de personas.

En 1964, Safdie, eximido por Edward Churchill (Director General de la Expo) para dejar el comité de planificación y trabajar en el proyecto de “Hábitat 67” como arquitecto independiente, estableció su propia firma para emprender la obra, una adaptación de la tesis de maestría que desarrollaba en la Universidad McGill, construida en el Marc-Drouin Quay (río San Lorenzo). Pionera en el diseño y la implementación de unidades prefabricadas tridimensionales para vivir, “Hábitat 67” se convirtió en elemento característico central de la Expo y eslabón importante en la historia de la arquitectura, por el cual Safdie con tan solo 29 años, fue galardonado con el premio Hombre de construcción del año de 1967 del Engineering News Record y la medalla Massey de arquitectura en Canadá.

Fue aquel mismo año de 1967 cuando Safdie, disfrutando de la popularidad alcanzada, visitará por primera vez nuestro país atendiendo una invitación del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), con el auspicio de la División Formica de Cyanamid de Venezuela, viaje muy  seguramente asociada al hecho de que Venezuela estuvo representada en la Expo por el icónico pabellón de “los tres cubos” diseñado por Carlos Raúl Villanueva para la ocasión. Ya en Caracas, el 13 de noviembre Safdie hizo la presentación de la obra que lo catapultó a nivel internacional en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

1. Hábitat 67, Montreal. Dibujo de Moshe Safdie
2. Moshe Safdie. Hábitat 67, Montreal, en fechas próximas a su inauguración
3. Moshe Safdie. Hábitat 67, Montreal, en pleno proceso constructivo

“Hábitat 67”, planteado inicialmente por el joven Safdie como representante oficial del Canadá en la Expo de Montreal y que se terminó convirtiendo en un gran pabellón temático, se puede resumir como un conjunto modular de viviendas prefabricadas compuesto, según recogemos de https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/626645/clasicos-de-arquitectura-habitat-67-moshe-sadfie, por “354 bloques de hormigón de 11.80 x 5.30 x 3.50 m dispuestos en aparente desorden ingrávido aunque responden a una estrategia estructural calculada. Cada módulo de hormigón fue construido en una fábrica levantada in situ y se trabajó todo el proceso como si una cadena de ensamble automotor se tratara: primero se fundía el concreto del módulo, luego se instalaban las conexiones eléctricas, la cocina, los baños y las ventanas, en ese orden. Después una grúa los elevaba para su ubicación final”.

Previsto originalmente para 1.000 unidades de las cuales sólo se construyeron 158, cada una posee su propia terraza construida sobre el techo del vecino para contar con espacios de ocio, lo que da un marcado efecto de ingravidez, le otorga un rico movimiento tridimensional y le proporciona una inconfundible textura que se asocia a las agrupaciones de viviendas informales construidas en diferentes ciudades latinoamericanas.

4. Hábitat 67. Explicación mediante una axonometría del sistema de ensamblaje de los elementos constructivos y módulos espaciales
5. Hábitat 67. Sección

Se produjeron 15 tipos de vivienda en módulos de 1 a 4 habitaciones que iban de los 60 a los 460 m² destinadas a familias de diferente tamaño, buscando crear una comunidad de recursos económicos medios. “La calculada modulación del proyecto respondía a la visión utópica que tenía Sadfie para la organización urbana del futuro ya que, él siendo apático y crítico de los suburbios que proliferaban en Norteamérica en los años 50, quería resolver  los problemas habitacionales sin tener que necesariamente devorar los terrenos circundantes a la ciudad. Justamente fue esta visión de ciudad la que ayudó a que el proyecto se concretara muy a pesar de la mínima experiencia del arquitecto aunque su propuesta original, que era muy ambiciosa, terminó siendo recortada: alrededor de 22 pisos comerciales no fueron considerados, así como equipamiento social y solamente se construyeron los 10 pisos habitacionales. (…) Sin embargo, a pesar del recorte de presupuesto, Safdie logró conservar los rasgos utópicos y originales de su visión de vivienda masiva bajo los parámetros claros de construcción automatizada y espacios dignos. (…) Safdie reconoció que utilizó bloques de Lego como objetos de exploración para su diseño. El edificio total está orientado este-oeste lo que le permite disfrutar del sol del invierno y su disposición de módulos permite la circulación de vientos por todo el edificio, algo apetecido en verano donde la misma disposición de ventanas de cada vivienda permite la circulación cruzada. El modelo habitacional también incluye aislamiento térmico en la ventanería, utilización de madera en el interior, tratamiento de aguas sucias y tratamiento de las pluviales que son recolectadas desde la cubierta”.

Durante la Expo, “Hábitat 67” fue utilizado como residencia temporal para los visitantes oficiales. Por su elevado costo de fabricación, al término del evento, las unidades solo pudieron ser compradas por personas con alto poder adquisitivo ocurriendo que el número inicial de unidades disminuyera por la fusión que se produjo entre algunas de ellas.

“Hábitat 67” fue considerado como uno de los principales símbolos de la Expo de Montreal junto al domo geodésico que diseñó Buckminster Fuller como pabellón de los Estados Unidos y las cubiertas tensadas de Frei Otto que representaron a Alemania. Como ya adelantamos, consiguió fama mundial: algunos lo consideraron un «experimento fantástico» y otros una «maravilla arquitectónica». De lo publicado en https://es.wikipedia.org/wiki/Habitat_67#cite_note-charlierose2011-5 tomamos lo siguiente: “Este experimento fue un éxito y un fracaso: ‘redefinió la vida urbana’  y desde entonces se ha convertido en ‘una cooperativa muy exitosa’, pero al mismo tiempo no consiguió revolucionar la vivienda asequible o iniciar una ola de proyectos modulares prefabricados como Safdie había imaginado”.

6. Safdie Architects. Arriba izquierda: Pearson International Airport-Terminal 1, Toronto, Ontario, Canada (2007). Abajo izquierda: Vancouver Library Square (1995). Arriba derecha: Khalsa Heritage Centre en Punjab, India (2011). Abajo derecha: Yad Vashem Holocaust History Museum de Jerusalem (2005)

Lo  que sí ocurrió es que Safdie a partir de entonces alcanzó reputación, fama y éxito, lo cual aunado a un trabajo constante y consistente le ha valido para realizar hasta la actualidad, desde su oficina Safdie Architects (creada, como ya se mencionó en 1964), más de 75 edificios, proyectos y planes maestros por todo el mundo, muchos de ellos ganados por concurso. La Qorner Tower en Quito (2020, en construcción) y el Monde Residential Development en Toronto (2019) se unen a la Vancouver Library Square (1995), el Yad Vashem Holocaust History Museum de Jerusalem (2005) o al Khalsa Heritage Centre en Punjab, India (2011) como muestra de lo realizado a lo largo de casi 60 años de ejercicio profesional lo cual le ha hecho merecedor de la Medalla de Oro del Instituto Estadounidense de Arquitectos (AIA) en 2015 y del Premio Wolf de Arquitectura en 2019.

“Gran parte del trabajo de Safdie todavía está relacionado a los conceptos que fueron fundamentales para el diseño de ‘Hábitat 67’, especialmente los temas de reimaginar las viviendas de alta densidad y mejorar la integración social mediante la arquitectura, que se han convertido en ‘sinónimos’ de su trabajo” se lee en Wikipedia.

Hubo una segunda ocasión en que Safdie visitó Venezuela. Fue a finales de 1999 cuando la Maestría en Diseño Urbano de la Universidad Metropolitana, coordinada por el arquitecto Oscar Gauer, lo invitó a participar en sus cursos aprovechando su experiencia acumulada en el área hasta aquel entonces. Sus proyectos “post-Hábitat” para el Western Wall Precinct en Jerusalén (1974, no construido), la Nueva Ciudad de Modi’in entre Tel Aviv y Jerusalén (1989, construida), la Vancouver Library Square (1995, construido) y la David`s Village en Jerusalén (1998, construida) junto a sus reflexiones publicadas en los libros Beyond Habitat (1970), For everyone a garden (1974), Form and purpose (1980), The Harvard Jerusalem Studdio (1986), Jerusalem: the future of the past (1989) y The city after the automobile: An Architect’s Vision (1997) y el hecho de haber sido director del Programa de Diseño Urbano en la Escuela de Graduados de Diseño de la Universidad de Harvard desde 1978 hasta 1984 y de 1984 a 1989 profesor Ian Woodner de Arquitectura y Diseño Urbano en esa misma universidad, mostraban una importante espesor dentro de un línea de pensamiento que el postgrado de la UNIMET supo aprovechar muy bien. Además, Safdie dictó una conferencia abierta al público en el Centro de Arte la Estancia de La Floresta en la que realizó un repaso de su pensamiento traducido a través de su obra proyectual.

La trayectoria de Safdie como la todo arquitecto convertido en figura internacional ofrece aspectos valiosos y algunas contradicciones. Una de ellas tiene que ver con las declaraciones realmente contundentes que dio en el “World Architecture Festival 2014” celebrado en Singapur a las cuales hace mención Juan Pedro Posani en una nota publicada en musarq.blogspot.com aquel mismo año.

De las declaraciones dadas por Safdie, en las que rescata buena parte de los planteamientos fundamentales expuestos en su libro The city after the automobile: An Architect’s Vision (1997), Posani rescata lo siguiente: “La moda de los rascacielos y de la privatización de los espacios públicos está creando ciudades que no son dignas de nuestra civilización. Pienso que debemos reflexionar: nuestros instrumentos de planificación ya no son adecuados. La forma como hemos planificado en el pasado ya no es efectiva. Los arquitectos hoy están obsesionados con el diseño de torres aisladas, ésta es la nueva tipología, un ‘cluster’ de rascacielos de uso mixto sobre plataformas cada vez más privatizadas de centros comerciales. Ello está conduciendo a ciudades desconectadas en las cuales la noción de espacios compartidos está erosionada. Pienso que la mayor parte de la vanguardia de nuestra profesión hoy se preocupa sobre todo con la arquitectura-objeto. Con ello no se hace ciudad. Mientras no resolvamos esta paradoja seguiremos produciendo lugares urbanos descoyuntados y desconectados que no son dignos de nuestra civilización. Pienso que lo que le está ocurriendo al espacio público es que los bloques aislados de gran altura no resuelven la tarea de construir bloques realmente urbanos. Ellos no contribuyen a la ciudad interconectada que conocemos históricamente. Y ello nos plantea problemas extraordinarios que exigen respuestas.”

7. Safdie Architects. Raffles City Chongqing, China (2020)
8. Obra reciente de Safdie Architects. Arriba izquierda: Altair Residences, Colombo, Sri Lanka (2021). Abajo izquierda: Qorner Tower, Quito, Ecuador (2022). Derecha: Sky Hábitat, Singapur (2016)

La incoherencia entre lo declarado por Safdie y lo que recientemente ha realizado se evidencia al observar, por ejemplo, el conjunto de torres en la ciudad de Chongqing, China (Raffles City Chongqing) concluido en 2020, las Sky Habitat Residential Development en Singapur (2016) o los proyectos en construcción para las Residencias Altair en Sri Lanka y la ya mencionada Qorner Tower de Quito.

9. Derecha: Habitat 67 en Montreal de Moshe Shafdie. Derecha: Arbol para Vivir en Lechería de Fruto Vivas

Sin embargo, la resonancia que aún provoca “Hábitat 67” sumado a lo dicho por Safdie conducen a Posani a romper lanzas a favor de la «incomprendida» propuesta del “Árbol para vivir” realizado por Fruto Vivas en Lecherías, estado Anzoátegui (1994), por su proximidad con el experimento inicial del arquitecto israelí-canadiense en cuanto a la audacia que demuestra, la coincidencia en el uso que alberga, la forma en que está construido, su condición de “acontecimiento espacial y volumétrico” y, sobre todo, como “proposición distinta de vida urbana”.

Quede en nuestros lectores el constatar similitudes y diferencias y elaborar el correspondiente juicio de valor.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 3. https://arquitecturayempresa.es/noticia/50-anos-de-habitat-67

2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/626645/clasicos-de-arquitectura-habitat-67-moshe-sadfie/54067552c07a801b04000047?next_project=no

5. https://es.wikiarquitectura.com/edificio/habitat-67/habitat67-sec/

6, 7, 8 y 9 izquierda. https://www.safdiearchitects.com/projects

9 derecha. https://www.pinterest.com/pin/143904150573297988/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 246

A partir del siglo XVI y XVII las representaciones cartográficas se fundamentaron en la recolección de datos a partir de las expediciones científicas y militares para asegurar el dominio de los imperios en sus colonias. Los avances en la cartografía como una forma sistemática de registro soportada en la medición, la observación y la representación con fines específicos, fueron posibles gracias a que distintos ingenieros, científicos y cartógrafos lograron levantar un mismo territorio en distintas épocas, con distintas técnicas, contribuyendo al avance de la disciplina y a un conocimiento mas exhaustivo y detallado del mundo.

1. Rutas realizadas por las corbetas La Atrevida y La Descubierta. Expedición Malaspina (1789-1794)

Don Felipe Bauzá y Cañas (1764-1834), es uno de estos cartógrafos que dedicaron su vida y obra a representar en papel, datos sobre la geografía, los pueblos, las ciudades y los territorios relacionados con la Corona Española. Bauzá fue un hombre renacentista: marino, grabador, maestro de dibujo, explorador, cartógrafo y político español, que estuvo a cargo de cartografiar, las cartas, rutas y los planos de la expedición Malaspina (también conocida como “Expedición Vuelta al Mundo”), la más importante expedición “científica y política” alrededor del mundo financiada por la Corona Española realizada entre 1789 y 1794, en la época ilustrada del Rey Carlos III, donde Bauzá ocupó el puesto de director de levantamiento de cartas y planos náuticos, siendo asignado a la corbeta Descubierta, tal y como señala Luisa Verás-Verdejo en “Las expediciones cartográficas de la Marina. Siglo XVIII” texto aparecido en Cartografía Hispánica: imagen de un mundo en construcción, 1503-1810 (2010).

Bauzá y Cañas también ejerció como dibujante en el proyecto del Atlas marítimo de España, uno de los grandes retos científicos del momento, pues el Atlas tuvo como objetivo de gran magnitud, nada mas y nada menos que la confección de la cartografía costera española y la determinación de la longitud del perímetro peninsular. Tambien lideró la expedición para producir el Atlas de la América Septentrional entre 1792 y 1805, que recorrió gran parte de las costas venezolanas entre 1794 y 1795.

El “Plano del Valle de Caracas y la costa de la Guayra” de Don Felipe Bauzá que ilustra nuestra postal del día de hoy, según reza en su viñeta, es el resultado de la recopilación de cartografías y datos previos, derivados de las observaciones de Alexander Von Humboldt y las cartas marítimas de Joaquín Francisco Fidalgo realizadas entre 1793 y 1794, así como también en los planos levantados con anterioridad por el ingeniero militar Agustín Crame. Cabe recordar que Crame hizo una representación similar con fines estratégico-militares del plan de defensa de la ciudad en 1778.

Bauzá logra representar en este hermoso plano de 43 x 35 cm. dibujado a tinta, pigmento, pluma y aguada todo el territorio del Valle de Caracas, asì como la cuadricula fundacional de Caracas y el casco de La Guaira, identificado como “Plano de la Plaza de la Guayra”.

El plano, en el que no se identifica escala alguna, evidencia en su sensible representación las relaciones fundamentales y elementos que componen el territorio, mostrando un conocimiento cabal de la geografía, las dimensiones, proporciones, alturas y distancias que constituyen el escenario del valle donde se inserta la ciudad. También considera dos encuadres distintos, uno para las ciudades a una escala mayor (en las esquinas izquierda y derecha del plano) y otro para el territorio, a una escala menor.

La representación privilegia el relieve del valle, hermosamente representado, dibujando cerros, cimas, y valles mediante el sombreado de una de las caras de la montaña. Los ríos y quebradas se dibujan en tinta negra, mientras que las ciudades, edificaciones y rancheríos se dibujan con pigmento rojo.

Observando con detenimiento este plano, podemos constatar algunas similitudes entre la forma de representación de Bauzá y el conocido plano de Caracas que mas tarde dibujaría Eduardo Röhl a partir de un vuelo aerofotográfico en 1934. Ello nos permite pensar que este plano puede haber servido como referencia gráfica para Röhl.

Dentro de la cartografía de Caracas, este es uno de los pocos planos históricos donde es posible apreciar toda la dimensión del valle, el cerro El Ávila y la costa del litoral. Podríamos decir que Bauzá, utiliza su experiencia y conocimientos, así como los antecedentes y descripciones realizadas por otros científicos y cartógrafos, para reconstruir el territorio con una mayor precisión en sus dimensiones y relaciones de distancia. Comparándolo con otros planos vemos que su encuadre es muy similar al que representó Pimentel, en el primer plano de la ciudad en 1578. Sin embargo, Bauzá orienta el plano al revés, con el norte hacia abajo, siguiendo los parámetros del plano representado por Agustín Crame en 1778.

El plano muestra el valle de Caracas desde el oeste mas allá de Cotiza, hasta Petare, al este; y desde la costa y la Guayra al norte, hasta Baruta y “Cariquao” al sur. Caracas se representa como una mancha urbana compacta, entre las quebradas Catuche, Caroata y el “río del Guaire”, al pie del cerro El Calvario. Algunas construcciones al este de la quebrada de Catuche, señalan que la ciudad se empieza a extender mas allá de los límites naturales inmediatos.

El dibujo muestra un rico escenario de múltiples vertientes, quebradas y cauces de agua provenientes del Ávila. El río Guaire divide el valle en dos partes norte y sur. Al norte del río se muestran grandes paños entre quebradas poblados por rancheríos y casas dispersas en el territorio. Mientras que, al sur, alejados del casco central, ya se identifican los poblados de Rincón, Valle, Baruta y González y, más al oeste, Antímano, Mamera y Cariquao. A partir del casco central es posible visualizar un sistema de caminos o rutas que conectan los pueblos de la periferia con la ciudad.

Bauzá solo señala en el plano dos edificaciones de importancia, el almacén de pólvora y la Casa del Real Amparo. Esta última era una edificación que aspiraba a sustituir el Hospital de San Lázaro al ser clausurado en 1776, pero que terminó sembrándose de hermosos jardines simétricos y utilizándose para celebraciones oficiales. La imagen de la Casa del Real Amparo tambien es recogida en el plano de Caracas de Francisco Depons de 1801.

El dibujo de la ciudad como tal, ubicado en la esquina inferior izquierda, muestra en detalle el conjunto aproximado de 85 manzanas, ordenadas alrededor de la Plaza del mercado y zonas agrícolas al sur, en la margen norte del río del Guaire.

En cuanto al plano de La Guayra (abajo a la derecha), ilustra cómo la ciudad se desarrolló estratégicamente a los pies de una colina limitada al oriente por el río Osorio, sobre la cual se construyó el “Castillo del Príncipe” (hoy conocido como Castillete de La Guaira), para proteger la ciudad. El sistema defensivo incluye un conjunto de fortificaciones alineadas -Castillos del Príncipe, San Carlos, San Agustín- y el Castillo Palomo situado más al este.

Bauzá y Cañas trabajó este plano en el exilio, pues tras la llegada del absolutismo, y “como consecuencia de su actuación política en el trienio liberal”, debió salir de España y escapar por Gibraltar hacia Londres en 1823. Allí continuó trabajando y emprendió nuevos proyectos cartográficos, entre ellos este plano del valle de Caracas, así como una carta oriental de las costas del seno mexicano y un mapa de parte del territorio de Colombia. El año en que dibujó este plano de Caracas, 1828, fue el mismo en que “fue condenado “a garrote vil” por la Corona Española, con confiscación de bienes y pérdida del cargo de director de trabajos hidrográficos. Sin embargo, “por el famoso Real Decreto del 23 de octubre de 1833, se proclamó una amnistía en la que Bauzá estaba incluido, lo cual le fue comunicado por la embajada de España en Londres el 4 de diciembre”, de acuerdo a Antonio Martínez y Guanter en “Biografía de Don Felipe Bauzá y Cañas. Capitán de Navío de la Real Armada Española”, Revista General de la Marina (2011). De allí también sabemos que “El día 2 de marzo de 1834 tuvo un dolor de cabeza, al que no hizo mucho caso porque estaba organizando ya el regreso. Al día siguiente forzaron la puerta de su casa, encontrándoselo cadáver en su cama. Según los médicos sufrió un ataque apopléjico sobre las tres o cuatro de la madrugada. Falleció el día 3 de marzo, contando con sesenta y nueve años de edad.”

El plano forma parte de los álbumes de dibujos de la expedición Malaspina donados por Carlos Sanz al Museo de América, a pesar de que su levantamiento no se produjo en esta expedición, sino en 1794, como parte de la expedición para producir el Atlas de la América Septentrional que se realizó entre 1792 y 1805, siendo José Francisco Fidalgo, quien estaba a cargo de la segunda división de Bergantines que formaban parte de la expedición, el encargado de realizar el levantamiento de la costa venezolana en 1793 durante seis meses, y La Guaira en 1794, como señala Verás-Verdejo.

2. Don Felipe Bauzá y Cañas

Dentro de la extensa obra cartográfica de Bauzá uno de sus planos mas complejos es el “Mapa de una parte del territorio de Colombia en la América Meridional, que comprende las nuevas provincias de Coro, Carabobo, Trujillo, Barinas, Achaguas, Caracas, Barcelona y Cumaná, Mérida, Casanare y Guayana”, publicado en 1841, que según Francisco de Solano en Relaciones topográficas de Venezuela 1815-1819 (1991) era comparable al “Mapa político de la República de Venezuela” realizado en 1840 por Agustín Codazzi, quien también se apoyó en las notas de Humboldt y Fidalgo. Su obra le valió a Bauzá ser miembro de la Real Sociedad Económica Matritense (1805), la Real Academia de la Historia (1807), la Royal Society de Londres (1819), la Academia de Ciencias de Turín (1821), la Academia Nacional (1821), la Royal Geographical Society (1831), la Real Sociedad Marítima de Lisboa (1832), la Academia de Ciencias de Baviera, y ser condecorado por el zar de Rusia con la orden de San Vladimiro.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/planos/el-plano-de-don-felipe-bauza-y-canas/

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Expedici%C3%B3n_Malaspina

2. https://dbe.rah.es/biografias/8167/felipe-bauza-y-canas

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