Catálogo de la exposición del mismo nombre abierta desde el 17 de septiembre de 2023 hasta el 20 de enero de 2024.
Sinopsis
En la década de 1960, el impulso de la posguerra por un crecimiento sin fin y un consumo cada vez mayor dio lugar a preocupaciones sobre la contaminación industrial, el agotamiento de los recursos y el colapso ecológico, lo que inspiró a una nueva generación de arquitectos a repensar los principios fundamentales de su profesión. Publicado para acompañar el primer estudio amplio de la historia del pensamiento ambiental en la arquitectura, Emerging Ecologies: Architecture and the Rise of Environmentalism (Ecologías emergentes: la arquitectura y el auge del ambientalismo) estudia el papel que han desempeñado los arquitectos en la definición de nuestra comprensión de la “naturaleza” y el “medio ambiente”, específicamente durante el surgimiento del movimiento ecologista. Esta publicación ricamente ilustrada presenta más de cuarenta y cinco contribuciones arquitectónicas, desde el trabajo innovador de Eleanor Raymond y Mária Telkes sobre casas solares hasta el sistema de gestión de recursos mundiales de Buckminster Fuller y el simbolismo ambiental de Emilio Ambasz, para explorar el papel que desempeñaron los diseñadores en la promoción de la ecología y al delinear los términos mismos de su campo naciente. A través de un ensayo introductorio del curador Carson Chan, textos claramente enfocados en cada uno de los proyectos presentados y una cronología histórica concisa, Emerging Ecologies documenta los entrelazamientos entre la ecología, el diseño y el arte estatal, permitiendo a los lectores hacer un balance de los hitos históricos a medida que la arquitectura se enfrenta a las emergencias climáticas actuales.
Rodrigo Gutiérrez Viñuales, Catedrático de Arte Latinoamericano de la Universidad de Granada, de quien reseñáramos en el Contacto FAC 223 del 5 de septiembre de 2021 el libro de su autoría titulado Graziano Gasparini y el arte contemporáneo, nos ha informado que decidió publicar en la web el texto completo y ponerlo a disposición de todas aquellas personas a las que les interese verlo y descargarlo. El link es el siguiente:
Durante la década de 1950, dentro del particular impulso dado al desarrollo de edificaciones destinadas al ocio, el disfrute, el descanso y la recreación, resalta una tipología que proveyó a determinados grupos humanos de funciones complementarias que les permitieron paliar las carencias de contacto, tranquilidad o esparcimiento que la agitada vida moderna dificultaba cada vez más: los clubes sociales. Una variante de estos establecimientos la constituyeron los organizados en torno a la procedencia desde alguna región del país o del mundo, tanto de quienes los promovieron como de los que se asociaron para que ello cuajara. Así, gallegos, italianos, asturianos, vascos, catalanes, lituanos y también apureños, margariteños, tachirenses, guariqueños o sucrenses comenzaron ocupando primero muchas casonas o locales de Caracas y luego, algunos de ellos, terminaron adquiriendo las instalaciones de tradicionales clubes sociales caraqueños o edificando sedes propias.
1. Izquierda arriba: Club Alemán, Carlos Guinand Sandoz (1935). Izquierda abajo: Centro Vasco de Caracas, Miguel Salvador Cordón (1950). Derecha: Casa de Italia, Doménico Filippone (1958)
Un somero repaso a lo mencionado permite detectar cómo, por un lado, el Hogar Canario se ubicará en el Club Paraíso (1923-1933), la Hermandad Gallega comprará el antiguo Club Casablanca en Maripérez (1946), o el Centro Catalán hará otro tanto con el Club Los Palos Grandes (1933); por el otro, dentro de los edificios de nueva planta, Carlos Guinand Sandoz diseñará en 1935, en El Paraíso, el Club Alemán en claro tono de clasicismo académico; Miguel Salvador Cordón proyectará en 1950, también en El Paraíso, el Centro Vasco de Caracas mirando hacia la arquitectura vernacular de esa región ibérica; y Doménico Filippone, con rasgos definitivamente modernos y particularmente corbusianos, levantará en 1958 en La Candelaria la Casa de Italia.
2. Izquierda: Casa Monagas, Vegas & Galia, (1954). Derecha: La Concha del Club Táchira, Fruto Vivas (1955).
Hay, sin embargo, dos interesantes planteamientos que conjugan sendas interpretaciones desde lo contemporáneo de lo que puede ser la imagen de un club regional: la Casa Monagas encargada a Vegas & Galia y el Club Táchira a Fruto Vivas. Es a la primera a la que dedicaremos la nota de hoy.
La Casa Monagas, como su nombre lo indica, tenía como propósito servir de punto de encuentro a los oriundos de este estado oriental del país residentes en Caracas, y a todos aquellos que desde esa localidad se acercaran a la capital. Su reducido programa, que derivó en una construcción de sólo 400 m2 cuyo costo de obra se estimó en Bs. 230.000, le otorgaba una escala familiar que se acoplaba muy bien a la zona residencial donde se debió insertar y que los arquitectos intentaron preservar sin perder de vista la necesidad de generar una imagen memorable. El terreno de 2.000 m2 se encontraba ubicado en un pequeño valle en la parte alta de la urbanización Las Acacias, en un recodo de la avenida Nicaragua.
Así, el partido adoptado parte de la resolución de las áreas que integran el programa en dos volúmenes intersectados conformando una «L», que a su vez envuelve un patio abierto hacia el que es posible expandir las actividades del edificio ubicadas en la planta baja. El cuerpo principal orientado norte-sur, que le da a la obra un atractivo aspecto sirviendo de remate a la calle donde se encuentra, se concibe como un solo espacio flexible cubierto por una superficie ondulada cuya forma se origina de la intención de seguir el dictamen del paisaje que lo rodea, tal y como lo ilustra el croquis que engalana nuestra postal del día de hoy.
3. Planta baja y vista aérea desde el noreste de la Casa Monagas en fechas cercanas a su apertura.4. Fachada oeste (arriba) y corte por el volumen secundario (abajo).
El volumen secundario, perpendicular al anterior, es un paralelepípedo recto de un solo piso que penetra en el principal creando una mezzanina interna y sobresale hacia el sur para definir el acceso mediante un pequeño balcón. Hall de llegada, vestíbulo y sala de juegos están contenidos en el espacio único del volumen principal correspondiéndose los dos primeros con la ondulación mayor de la cubierta (punto de intersección) y el tercero con la ondulación menor. Bar-restaurant, cocina y dependencias de servicio se ubican en el cuerpo secundario cuyo techo plano es aprovechado como terraza de expansión hacia el norte.
De esta pequeña edificación vale la pena resaltar varios aspectos. El primero es su fuerza volumétrica a pesar de la sencillez del esquema que lo origina, basada en la adopción del tema de una cubierta en forma de “M” que parece nacer de la misma tierra. Calculada por el ingeniero Johannes Johanson, con quien los arquitectos ensayaron un interesante sistema estructural de pequeñas viguetas huecas que permitían grandes luces sin apoyo, el resultado permitió desarrollar una planta lo suficientemente libre muy acorde con la función que albergaba.
5. Dos fotografías de Paolo Gasparini de la fachada principal (sur) de la Casa Monagas (izquierda y derecha arriba). Iglesia de San Francisco de Asís que forma parte del proyecto urbano de Pampulha, Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil, de Oscar Niemeyer (abajo derecha).
El segundo es el carácter vernáculo que le otorgan la utilización de la piedra y el ladrillo a un planteamiento espacial y estructural absolutamente modernos, por lo que muy bien le cabría el calificativo de orgánico. Organicidad que se ve reforzada adicionalmente por su actitud ante el paisaje, por el uso equilibrado de la geometría propia de las superficies curvas en contraste con la línea recta, y por la manera como es resuelta la aproximación al edificio rompiéndose con toda tentación unidireccional que su composición podría sugerir, multiplicando los ángulos bajo los cuales puede ser apreciado y jugando al engaño en cuanto a la aprehensión real de su escala.
Afirmar que este club se trata de un edificio «monaguense» a no ser, como jocosamente solía comentar José Miguel Galia, por la «M» que su ondulada cubierta insinúa, no conduce a ningún lado. De ello se percataron sus proyectistas quienes prefirieron llevar a cabo una exploración en la que le dieron cabida, tal vez como en ninguna otra obra suya, al tema de la caracterización dentro de una tipología que así lo permitía. La combinación de casa con recreación en este sentido está totalmente lograda gracias, además, a su integración armónica a la vez que contrastante con el entorno, al manejo de la luz y la ventilación naturales, y a la utilización de una solución tecnológicamente experimental en concreto armado muy a tono con los años que se vivían. Cualquier relación con Pampulha no es casual: su influencia gravitaba en la oficina de Vegas & Galia en aquel momento. Lo que si es realmente novedoso es haber logrado fusionar con gran talento dos de los temas manejados en el ejemplar conjunto de Niemeyer: la expresividad de la Capilla y el programa de un club social.
6. Vista aérea actual donde se aprecia la ubicación de la Casa Monagas en la urbanización Las Acacias (izquierda). Zoom que permite detectar las intervenciones que se le han hecho al edificio.
Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (2002) insiste en la condición doméstica de la Casa Monagas y la emparenta no sólo con la arquitectura brasileña sino también con la propuesta para el «Concurso internacional para el diseño de una quinta en un terreno con pendiente en Colinas de Bello Monte», promovido por Inocente Palacios y ganado por Galia en 1951, por la manera como se abre a las vistas hacia el norte a través de superficies acristaladas, tamizadas por el sinuoso muro calado hacia el sur. Además, la disposición de los dos volúmenes cruzados adoptados como esquema en planta remite, según Sato, a algunas quintas realizadas por Vegas & Galia en la época.
La condición excepcional que tiene esta pequeña edificación dentro de la estética racionalista característica de Vegas & Galia, oficina que entre 1951 y 1958 logró acumular 35 proyectos y 26 obras construidas, no hace sino confirmar la solidez con que en dicha firma se hicieron presentes, como bien ha sintetizado Sato, “la normativa urbana, la tipología edilicia, el dispositivo ambiental, los materiales constructivos de las edificaciones, los detalles y acabados con la maestría de quienes, por la vía de un riguroso profesionalismo, han dado verdaderas lecciones de arquitectura”.
Hoy, despiadadamente intervenida por quienes en el tiempo se vieron en la necesidad de ampliar sus instalaciones aprovechando el terreno donde se ubica, la Casa Monagas, totalmente desfigurada, difícilmente puede ser reconocida luego de que en nuestra retina quedaran plasmadas las estupendas fotos realizadas por Paolo Gasparini en las fechas próximas a su apertura en 1954.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. LOS SIGNOS HABITABLES. Tendencias de la Arquitectura Venezolana Contemporánea, Catálogo de la exposición, 1984
1967• A instancias del profesor Antonio Granados Valdés se inaugura el 19 de noviembre la Exposición Latinoamericana de Dibujo y Grabado, organizada conjuntamente por la Dirección de Cultura de Universidad Central de Venezuela y la Extensión Cultural de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, dirigida por él.
En el evento participaron 78 artistas provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay, así como un nutrido grupo de venezolanos nacido en el país o extranjeros radicados en él. Las bases de la exposición otorgaron cinco premios en la categoría dibujo y cinco más en la de grabado. El jurado calificador estuvo integrado por Mateo Manaure, Perán Erminy, Manuel Quintana Castillo, Pedro Ángel González y Antonio Granado Valdés.
HVH
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.