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Rememorar los 50 años de uno de los edificios más famosos y distintivos del siglo XX permite, con la brevedad de caso, repasar el interesante proceso que le dio origen, cómo se produjo su gestación y las vicisitudes que envolvieron su construcción, hasta derivar en su rimbombante inauguración el 20 de octubre de 1973, con la presencia de la reina Isabel II de Inglaterra y la ausencia prácticamente forzada de su creador: el arquitecto danés Jørn Utzon (1918-2008). También nos lleva a constatar que, una vez superados los traumas que acompañaron los 14 años que demoró su ejecución y las polémicas por ello suscitadas, finalmente la obra, tal y como la vislumbró quien la concibió, se convirtió en ícono de la ciudad y atracción turística para visitantes procedentes de cualquier lugar del planeta.
Para empezar, vale la pena recordar que correspondió al entusiasmo desplegado por Joseph Cahill, Primer Ministro del partido laborista de Nueva Gales del Sur, Australia, convocar en 1956 un concurso de ideas a nivel internacional con un premio de 100.000 dólares, dirigido a posicionar su capital, Sidney, en el circuito de las más importantes ciudades musicales del mundo, y destinado a albergar un edificio especializado para la ejecución de ópera que a su vez sirviera de casa permanente a la orquesta sinfónica y contemplara el montaje grandes producciones teatrales.

El emplazamiento escogido por los organizadores fue privilegiado: la península Bennelong Point a la entrada de la bahía de Sídney donde por razones de defensa se había construido en 1817 el fuerte llamado Fort Macquarie. En cuanto al programa se debía prever una gran sala para conciertos y ópera con 3.000 ó 3.500 asientos, una sala de menor tamaño para 1.200 espectadores y un salón para música de cámara con 300 butacas, así como salones para ensayos, un restaurante, un teatro experimental con 400 asientos y la última palabra en maquinaria para la escena. Se trataba, por tanto, de una edificación compleja que superaría los 60.000m2 con pocas referencias similares previas.
Por otro lado, como señalará Félix Candela en un punzante artículo publicado en la revista Arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) en diciembre de 1967, titulado “El escándalo de la Ópera de Sidney”: “Las bases del concurso no estaban muy claras ni precisas, como ocurre a menudo, y el programa tenía importantes lagunas que nunca fueron debidamente corregidas y completadas al elaborar el programa definitivo por los dos organismos posteriormente nombrados para ello”, origen de una serie de problemas que luego aparecerían.




Otro dato interesante (convertido en leyenda) surge asociado al proceso de selección de la propuesta ganadora de entre los 223 trabajos presentados provenientes de 32 países. El jurado del concurso, formado por los arquitectos Harry Ingham Ashworth, Leslie Martin, Cobden Parkes y Eero Saarinen, con la ausencia del último quien se dice llegó con retraso el día de las decisiones finales, ya había seleccionado 10 trabajos como finalistas. Una vez presente, Saarinen recupera entre los 213 proyectos descartados el de Jørn Utzon para convencer al resto de evaluadores del valor de la propuesta, quienes se acabarán pronunciando de forma favorable y por unanimidad ante lo presentado por el arquitecto danés.
Utzon, quien para entonces contaba con sólo 37 años, y con una corta pero sólida trayectoria desarrollada en Dinamarca recurre, atendiendo una sugerencia de los organizadores del concurso, a solicitar los servicios del reconocido ingeniero estructural británico Ove Orup (1895-1988), importante compañía en el camino de “llevar a la realidad” su atractiva idea: “…poco más de un croquis de funcionamiento, con varias perspectivas a mano alzada, muy graciosamente dibujadas, por cierto- (que) mostraba lo que parecía ser un grupo de grandes velas blancas desplegadas al viento de la bahía”, según la escéptica apreciación de Félix Candela.

Quizás sea el artículo del experimentado arquitecto y constructor hispano-mexicano la mejor guía para seguir la ruta crítica recorrida por la propuesta de Utzon desde que fue presentada hasta que, por razones de índole política, tuvo que acelerar su conversión en proyecto “construible” y todo su traumático andar en ese sentido, que desembocaría en la separación del arquitecto de la dirección de la obra en 1966 a raíz del cambio de rumbo producido en el gobierno de Nueva Gales del Sur y el elevado costo que alcanzaba la obra con relación a su previsión inicial. Para ese momento estaba a punto de ser culminada la segunda etapa donde se encontró la solución idónea que permitió calcular y levantar todo el sistema de bóvedas externas que caracterizan al edificio.
También, como contrapartida, es fundamental leer otro artículo elaborado por el entonces joven de 30 años Rafael Moneo, participante como integrante de la oficina de Utzon en parte del desarrollo de la solución geométrica del proyecto entre 1961 y 1962, quien responde a Candela en enero de 1968 (también a través de la revista Arquitectura) con el texto “Sobre el escándalo de Sidney”, reivindicando la figura de su maestro.

Otra ruta interesante para aproximarse a lo que sin duda fue un polémico edificio cuya construcción se valoró, en la fase de concurso, en 7 millones de dólares, que en 1966 el presupuesto empleado ya sobrepasaba los 40 millones, y que su costo final en 1973 rebasó los 100 millones (costos que, paradójicamente se vieron incrementados por la marcha de Utzon), es consultar, como lo hace Guillem Carabí-Bescós en “De la mancha a la geometría: Jørn Utzon y la Casa de la Ópera de Sydney”, artículo publicado en arquiteturarevista, julio-diciembre 2017, por un lado, los artículos de prensa publicados por el Sydney Morning Herald durante todo el proceso que acompañó la selección de la idea y la construcción y, por el otro, los dos libros testimoniales publicados por Utzon: el “Libro Rojo” (Red Book, 1958, dedicado fundamentalmente a mostrar la propuesta presentada a concurso), y el “Libro Amarillo” (Yellow Book, 1962, donde se registra todo el proceso que condujo a la solución constructiva y la geometría que permite desarrollar las cubiertas como elementos de una misma matriz).





Si bien la propuesta conceptual de Utzon era nítida: un podio o zócalo que se “socava” para resolver las áreas de espectadores de las salas junto a todos los servicios, y una cubierta posada sobre aquel que asumiría tanto los retos acústicos como el carácter simbólico del edificio en su emplazamiento, esto último se convirtió en su gran dolor de cabeza debido a la disociación inicial entre proyecto y estructura dada la manera cómo inicialmente fue concebida, y la solución que se dio finalmente con la finalidad de “simplificar” su construcción. “Tras más de 5 años de estudios de la ingeniería (del 57 al 61), la estructura tal cual se concibió hubo de transformarse en un abanico cuya geometría esférica, pese a favorecer su prefabricación y racionalidad constructiva, desplazaba la promesa del concurso hacia unas conchas más ‘picassianas’. El descubrimiento de esta solución esférica, celebrado con maquetas conceptuales y metáforas orgánicas, iniciaba una lógica en el proyecto que daría las pautas del resto de decisiones de su desarrollo posterior, desde los paneles cerámicos de recubrimiento, hasta los desgraciadamente no ejecutados estudios para las carpinterías y para los techos de los auditorios”, apuntará Alberto Peñín en “La transformación del proyecto arquitectónico durante el proceso constructivo. La Ópera de Sidney y el Centro Pompidou de París”, publicado en Proyecto, progreso, arquitectura, nº 7, Sevilla, 2012. Penín realiza un interesante análisis comparativo entre dos obras emblemáticas muy disímiles pero que siguieron procesos parecidos, donde la segunda aprendió de muchos de los errores cometidos en la primera y donde se cumple aquello de que “el concurso define el guion, la obra, el desenlace”.



Mucho se escribió y se ha continuado escribiendo sobre esta incontestable demostración del talento humano que es la Casa de la Ópera de Sidney. Cubre 1.8 hectáreas; tiene 183 metros de largo y alrededor de 120 metros en su parte más ancha; y se apoya en 580 pilares hundidos hasta una profundidad de 25 metros bajo el nivel del mar.
Finalizada con un retraso de 10 años con relación a lo previsto inicialmente, la segunda etapa fue concluida y asumida toda la tercera (diseño interior, acabados, revestimientos y cerramientos) por un equipo de arquitectos locales nombrados por el gobierno australiano a la salida de Utzon de la dirección de la obra (Peter Hall, DS Littlemore y Lionel Todd), quienes introdujeron cambios significativos en cuanto al destino y capacidad de algunos de sus espacios más importantes a solicitud de los potenciales usuarios.
Cualquiera sea la mirada que se pose sobre ella permite develar procesos, obstáculos, actitudes que aderezan un recorrido del proyecto hasta su culminación el cual deja incontables aprendizajes. Pese a lo tormentoso del proceso que condujo a su terminación pocos son los que hoy dirían que no valió la pena: “atrae a más de 8 millones de visitantes al año y un informe realizado por Deloitte en 2013 calculó que la afluencia de turistas y excursiones culturales locales suman USD 775 millones a la economía australiana cada año”, recogemos de una nota de prensa.

Después de la Torre Eiffel y la Sagrada Familia, y antes que el Pompidou y el Guggenheim de Bilbao, la Ópera de Sidney denota, una vez más, la apuesta de una ciudad por tener un ícono que terminará siendo no sólo un elemento que resuelve problemas de equipamiento necesarios, sino que se convierte en imagen de todo un país y casi todo un continente. No olvidemos que se trata del edificio que más pronto desde su apertura fue declarado Patrimonio de la Humanidad (2007).
Sobre la solitaria, estoica y a veces mesiánica actitud asumida por Utzon se podría escribir otra extensa nota. Pero lo que deja constancia de su compromiso, convicción y capacidad de trabajo en medio de un camino sembrado de dificultades, transitado con el apoyo de Arup, es el testimonio dejado por éste acerca de su relación con el arquitecto danés: «De ninguna manera quería hacerle volver a la tierra existiendo la posibilidad, por remota que fuera, de que él me hiciera a mí subir al cielo».
ACA
Procedencia de las imágenes
2 y 6. https://www.redalyc.org/journal/1936/193654981001/html/
4. https://www.redalyc.org/journal/1936/193654981001/html/, https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/106108/119-299-1-SM_PPA_Promesa%20y%20Construccion.pdf y https://www.eldebate.com/cultura/20230131/opera-sidney-celebra-partida-doble-cumple-50-anos-consigue-arreglar-problemas-sonido_89697.html
5. https://www.coam.org/es/fundacion/biblioteca/revista-arquitectura-100-anios/etapa-1959-1973/revista-arquitectura-n108-Diciembre-1967 y https://www.coam.org/es/fundacion/biblioteca/revista-arquitectura-100-anios/etapa-1959-1973/revista-arquitectura-n109-Enero-1968
7. http://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2008/05/la-pera-de-sdney.html, http://arquitextosblog.blogspot.com/2016/07/opera-de-sydney.html y https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93pera_de_S%C3%ADdney
8. https://www.creactivistas.com/2013/11/sydney-opera-house-australia-1956-73.html y https://cnnespanol.cnn.com/2023/10/20/atraccion-mas-famosa-australia-opera-sidney-cumple-50-anos/
9. http://www.bubblemania.fr/es/jorn-oberg-utzon-sydney-opera/ y https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/6559/17Icc17de39.pdf?sequence=17&isAllowed=y
10. https://cnnespanol.cnn.com/2023/10/20/atraccion-mas-famosa-australia-opera-sidney-cumple-50-anos/, http://arquitextosblog.blogspot.com/2016/07/opera-de-sydney.html, https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93pera_de_S%C3%ADdney, http://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2008/05/la-pera-de-sdney.html, http://www.bubblemania.fr/es/jorn-oberg-utzon-sydney-opera/, https://www.pmi.org/learning/library/es-opera-de-sidney-12469 y https://www.elhombrequeviaja.com/opera-sidney-sydney-opera-house/
11. https://www.hola.com/actualidad/2014052671517/opera-sidney-espectaculo-luz-color/ y https://www.diariolasamericas.com/cultura/australia-celebra-el-50-aniversario-la-opera-sidney-n5345337

Arquitectura
No. 386
Concursos
Javier García-Germán & Alejandro Valdivieso (eds.)
Stan Allen & Luis Rojo/COAM
Octubre 2023
Edición bilingüe
Nota de los editores
Este proyecto editorial pretende reflexionar sobre las grandes transformaciones demográficas, económicas y ecológicas que se producirán en Madrid hasta el año 2050, aspirando a proponer los cambios que la profesión requiere para dar una respuesta eficaz a los retos que plantea el futuro Madrid. El proyecto pretende no sólo anticipar las estrategias territoriales, urbanas y arquitectónicas que serán necesarias, sino también reflexionar sobre la estructura y competencias de la profesión, así como sobre el marco institucional que necesita. Trabajando sobre los ejes de la Nueva Bauhaus europea, la propuesta «The Future Madrid» propone desarrollar seis áreas temáticas que reflexionen sobre la ciudad desde la perspectiva del territorio, el clima, la inclusión, el cuerpo, la belleza y la práctica. Cada uno de estos números temáticos será coeditado por dos arquitectos de reconocido prestigio, uno madrileño y otro internacional. Estos debates internacionales tendrán raíces locales a través de proyectos y obras que ejemplifican estas dinámicas globales a través del prisma de la Comunidad de Madrid. Cada número temático contendrá aquellos concursos, proyectos, obras y otras iniciativas madrileñas que mejor muestren los temas en discusión, haciendo que marco teórico y práctica vayan de la mano.
Con aportes de: Iñaki Ábalos, Stan Allen, Burr Studio, Javier García-Germán, Fernando Maniá, Imagen Subliminal, Eduardo Prieto, Carlos Riaño, Luis Rojo, Alejandro Valdivieso, Toni Calleñas, Santiago Gómez, Javier Martínez, Silvia Muñoz y Enrique Villamuelas.
ACA

Enfriamiento y eficiencia energética: una nueva era en el diseño de edificios
Escrito por Fabian Dejtiar
Publicado el 31 de octubre, 2023
Tomado de https://www.archdaily.cl
El mundo acaba de presenciar los meses más calurosos de la historia registrada, y las perspectivas están lejos de ser optimistas. Las temperaturas en aumento están generando una mayor demanda de refrigeración, lo que amenaza con desencadenar un ciclo vicioso de mayor consumo de electricidad y emisiones de carbono. En un planeta que enfrenta simultáneamente una urbanización sin precedentes y una crisis climática, la intersección entre la eficiencia energética de los edificios y las tecnologías de refrigeración nunca ha sido más crucial.
«Los edificios, tradicionalmente importantes consumidores de energía, ahora se enfrentan al desafío dual de proporcionar ambientes interiores confortables al tiempo que minimizan su huella ambiental», dijo Clara Camarasa, analista de política de eficiencia energética de la Agencia Internacional de Energía (AIE). «La demanda cada vez mayor de refrigeración ha llevado al uso generalizado de sistemas de aire acondicionado que consumen mucha energía, lo que contribuye significativamente tanto a la demanda máxima de electricidad como a las emisiones de gases de efecto invernadero. Lograr un equilibrio entre el confort interior y la conservación de energía se ha convertido en una misión urgente».
Los esfuerzos para crear edificios y sistemas de refrigeración eficientes desde el punto de vista energético requieren una estrategia integral. El diseño integrado de edificios tiene en cuenta factores esenciales como la orientación del edificio, el sombreado, el aislamiento y la ventilación natural para minimizar la necesidad de refrigeración mecánica. Priorizar los métodos de diseño pasivo permite a los edificios aprovechar los elementos naturales para mantener ambientes interiores confortables.
Técnicas de enfriamiento pasivo
En áreas caracterizadas por climas templados, las estrategias de refrigeración pasiva ofrecen alternativas ecológicas a los enfoques tradicionales. Estrategias como la purga nocturna, la ventilación cruzada y la refrigeración evaporativa aprovechan el flujo de aire natural y las variaciones de temperatura, ofreciendo condiciones interiores óptimas sin necesidad de equipos de refrigeración intensivos en energía. Por ejemplo, la ventilación cruzada optimiza el flujo de aire para reemplazar el aire caliente con brisas frescas del exterior. La refrigeración evaporativa aprovecha el efecto de enfriamiento del agua, ofreciendo un método eficiente y de bajo consumo energético para mantener el confort.

Combinar el diseño de edificios eficientes desde el punto de vista energético con fuentes de energía renovable crea una sinergia poderosa. Los paneles fotovoltaicos, los aerogeneradores y los sistemas solares térmicos producen energía limpia para alimentar los sistemas de refrigeración, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y acelerando la transición hacia la neutralidad de carbono.

Tecnología e innovaciones en materiales
Los desafíos para lograr una demanda de refrigeración eficiente desde el punto de vista energético requieren soluciones innovadoras. La renovación de estructuras existentes es un desafío común, pero los avances en materiales y tecnologías están facilitando esta tarea. Los materiales de construcción de alto rendimiento con propiedades de aislamiento superiores y el control térmico permiten que los edificios antiguos adopten diseños eficientes desde el punto de vista energético, reduciendo la necesidad de extensas modificaciones estructurales.

Cambiar los comportamientos de los usuarios es otro desafío, ya que los hábitos de los ocupantes pueden afectar la eficiencia de refrigeración. Las tecnologías innovadoras, como termostatos inteligentes y sensores de ocupación, ayudan a los usuarios a adoptar prácticas sostenibles sin esfuerzo. Estos dispositivos permiten ajustes automatizados, aprendiendo de las preferencias de los usuarios y los patrones de ocupación para optimizar el confort mientras se conserva energía. Al abordar estos desafíos con enfoques creativos, podemos garantizar que la refrigeración eficiente desde el punto de vista energético se convierta en la norma, fomentando un entorno construido sostenible y confortable.

Sistemas HVAC inteligentes y eficientes
Los sistemas eficientes de calefacción, ventilación y aire acondicionado inteligentes (HVAC) están revolucionando la refrigeración en los edificios. Estos sistemas utilizan sensores avanzados, análisis de datos y automatización para optimizar la refrigeración en función de la ocupación, el clima y las cargas térmicas. Este ajuste dinámico no solo conserva energía, sino que también garantiza el confort de los ocupantes. Se adaptan a los patrones de ocupación, reduciendo la refrigeración innecesaria cuando los espacios están vacíos, y responden a las condiciones climáticas cambiantes para mantener el confort sin un uso excesivo de energía.
Paul Chávez, asociado de Experiencia del Usuario y Tecnología en ARUP, sugiere que los edificios podrían volverse significativamente más inteligentes aprovechando el conocimiento y las acciones colectivas de sus ocupantes. Encabezando el proyecto BREO (Building Resource Expression and Optimization), Chávez destaca el potencial sin explotar de involucrar a los ocupantes en la conservación activa de energía en los edificios. El proyecto crea un sistema receptivo que comunica el uso de recursos en tiempo real. El sistema dota a los edificios de datos «expresivos» de sistemas eléctricos, confort térmico, calidad del aire, agua, gas natural, iluminación y audiovisuales a través de salidas sensoriales.

Políticas y compromisos
Las regulaciones gubernamentales e incentivos desempeñan un papel crucial en la promoción de esta refrigeración eficiente desde el punto de vista energético, y muchas naciones ya han establecido objetivos ambiciosos de neutralidad de carbono y eficiencia energética, incluido el objetivo de emisiones netas cero. Los responsables de la formulación de políticas en todo el mundo están comprendiendo que lograr estos objetivos requiere un cambio de paradigma en las prácticas de refrigeración, enfatizando la sostenibilidad y la conservación de energía. Además, estas iniciativas están en plena sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
«Objetivos como el ODS 7, que busca garantizar una energía asequible y no contaminante, y el ODS 13, centrado en la acción climática, subrayan la urgencia de la transición hacia tecnologías de refrigeración ecológicas. Al priorizar la refrigeración eficiente desde el punto de vista energético y fomentar la colaboración entre las partes interesadas, creamos una oportunidad para cumplir con estos objetivos internacionales al tiempo que garantizamos un futuro en el que la refrigeración sea sostenible y confortable», señala Clara Camarasa.

En resumen, la clave para crear un entorno construido sostenible radica en combinar técnicas de refrigeración eficientes desde el punto de vista energético, tecnología de vanguardia y fuentes de energía renovable. Mediante la implementación de políticas creativas y trabajando juntos, podemos acelerar nuestro camino hacia los objetivos de emisiones netas cero, lo que supone una contribución significativa a un mundo más consciente del medio ambiente y resiliente al clima.
ACA

L’Architecture d’Aujourd’hui
Hors-série
n°45
Octubre 2023
Idioma: francés
L’histoire del voiles de l’opéra de Sydney
La historia de las velas de la Ópera de Sidney
El 20 de octubre de 1973, la reina Isabel II inauguró la Ópera de Sidney. Auténtica proeza constructiva, el edificio que lleva la firma de Jørn Utzon se ha convertido también en uno de los mayores ejemplos de “creatividad colectiva” en la historia de la arquitectura del siglo XX. Cincuenta años después, L’Architecture d’Aujourd’hui publica un número especial que recorre la historia de la construcción del tejado de uno de los teatros de ópera más emblemáticos del mundo, una historia ilustrada con documentos inéditos, presentados aquí por primera vez gracias al cuidado de los autores de este número especial: Paolo Tombesi, Paolo Stracchi y Luciano Cardellicchio. «Con sus estructuras de baile, la construcción de la Ópera de Sidney fue su primera presentación», dijeron a L’Architecture d’Aujourd’hui.
EN RESUMEN: – Editorial de Emmanuelle Borné; – Prólogo de Tristram Carfrae (vicepresidente de Arup); – Historia en 8 capítulos de Paolo Tombesi, Paolo Stracchi y Luciano Cardellichio, ilustrada con documentos inéditos. Dirección artística de Sylvain Enguehard.
ACA