La obra de Le Corbusier, quien quizás sea el más importante arquitecto del siglo XX, sigue ofreciéndose como una fuente inagotable de aproximaciones, lecturas e interpretaciones. El pasado año 2107 Ediciones Asimétricas (Madrid) publicó dos textos, cuyas notas elaboradas por los editores reproducimos a continuación, que se suman al ya largo acerbo de miradas que dan cuenta de lo hecho por reconocido maestro suizo.
Le Corbusier. Fragmentos
Aitor Goitia
Ediciones Asimétricas
2017
Le Corbusier es un creador complejo y fascinante cuyas ideas, propuestas, proyectos y libros son imprescindibles para entender la arquitectura de los últimos cien años. Autor de diecisiete edificios considerados Patrimonio de la Humanidad, cada una de sus piezas tiene una presencia impactante por su formidable intensidad lumínica, matérica y cromática.
Aitor Goitia se ha aproximado a las obras de Le Corbusier sin intención alguna de documentarlas exhaustivamente, o de realizar el consabido reportaje completo y descriptivo. Por el contrario, desarrolla una mirada deliberadamente parcial, impertinente, curiosa, insatisfecha… una mirada voyeur que libera la obra de LC de tantas aproximaciones repetidas y visiones agotadas.
Trabajando casi exclusivamente entre el primer plano y el plano detalle, los provocadores encuadres de Goitia consiguen una intimidad sorprendente con la áspera materia construida por LC. Revelados en esta visión de plano corto, los cuerpos arquitectónicos se impregnan de sensualidad al ser rozados apenas por la luz rasante o se cargan de barroco dramatismo al ser tallados a lumínicos hachazos; los fragmentarios motivos, desde su cercanía carnal, lanzan al espectador un inesperado guiño al teñirse de vibrante color.
En las imágenes que Aitor Goitia ha capturado acaso encontramos menos al arquitecto que al pintor purista de precisas composiciones y al vigoroso escultor de volúmenes bajo el sol. Sus fotografías nos enseñan a ver la obra de Le Corbusier con una mirada inaugural y renueva la filosofía del maestro al abrir, una vez más, des yeux qui ne voient pas.
Breviario de Ronchamp
Josep Quetglas
Ediciones Asimétricas
2017
Y si consagrar (sacrare) era el término que designaba la salida de las cosas de la esfera del derecho humano, profanar significaba, a la inversa, devolver las cosas al libre uso de la gente» – Giorgio Agamben, «Elogio della profanazione»
Devolver al libre uso del común la obra de Le Corbusier en Ronchamp: tal sería el deseo de este Breviario. Le Corbusier padeció en 1948 el fracaso de su proyecto de la Sainte-Baume, fulminado por la prohibición de las autoridades de la Iglesia católica francesa. Pero en el cruce entre el camino de tierra, por donde entraban en lo que sería Francia, las poblaciones nómadas desde la Prehistoria, y el camino del agua, que une las fuentes y los cursos del Rin y del Ródano, Le Corbusier consiguió convertir una vieja capilla católica en un monumento a la presencia humana, identificada con la línea vertical que crea nuestro cuerpo en pie sobre la tierra, ligándolo a ese otro monumento que él mismo levantó muy cerca de aquí: la torre de control de la esclusa Kembs-Niffer, que dirige la marcha horizontal de las aguas.
El año que comienza se nos presenta como el más complicado de cuantos hayan transcurrido desde que se recuperó la democracia en 1958. En lo social, en lo económico y en lo político transitaremos momentos duros que nos colocarán ante trascendentales dilemas y ante el compromiso de asumir nuestras respectivas responsabilidades con miras a construir el país mejor y diferente que está por venir. Desde este modesto espacio continuaremos haciendo lo que creemos nos corresponde convencidos de que en manos de todos y cada uno de nosotros recae la responsabilidad de aportar en la elaboración de un proyecto para Venezuela que incorpore al otro y permita sentir que somos una colectividad más que una suma de individuos que luchan por la simple supervivencia. Ánimo, salud y capacidad para discernir entre lo importante y lo circunstancial es lo que deseamos para todos confiados en que gracias a la tenacidad, el esfuerzo y la solidaridad despertaremos más temprano que tarde de esta terrible pesadilla que nos agobia.
El “Plano de Caracas y sus alrededores” que Federico Vegas e Iván González Viso no dudan en calificar como “El plano más bello de Caracas” en el ensayo introductorio de Caracas del valle al mar . Guía de arquitectura y paisaje (2015) titulado “Historia de Caracas a través de sus planos”, nos permite reconocer, en primer lugar, a Eduardo Röhl como sucesor de Ricardo Razetti en la importante tarea de representar gráficamente la ciudad.
Los planos de Röhl a diferencia de los de Razetti ofrecen la oportunidad de encontrar un nuevo estilo y una nueva visión a la hora de plasmar la trama urbana donde sin lugar a dudas la geografía pasa a ser el principal protagonista. En particular el que hoy ilustra nuestra postal se trata de un dibujo de 96 x 65 cms, en tonos ocres, amarillo y naranja realizado a escala 1: 30.000 con base en una foto aérea donde aparecen todas las montañas y valles de lo que será la Caracas metropolitana que permite, al igual que en la primera representación 1576, hablar tanto de un plano como de un mapa ya que abarca las costas del Caribe e incorpora a La Guaira y Macuto como áreas de influencia de la capital.
Como también señalan Vegas y González Viso el plano de Röhl permite delimitar lo que se ha denominado como “la ciudad del caballo”: “En este enorme contexto geográfico parece adivinarse un caballo recostado contra el Ávila, cuyo hocico muerde a Catia y por entre sus orejas sale la vía hacia La Guaira, mientras una pata delantera se alarga al oeste, acompañando el curso del Guaire y pisando Antímano con su casco; la otra pata se dirige hacia El Valle, acompañada por el río del mismo nombre. De las patas traseras vemos poco; el plano no ofrece gran parte de las áreas del sureste hacia donde Caracas aún está por desarrollarse. Parece que Röhl no previó un crecimiento en esa dirección. El noble caballo tiene a Petare en los testículos y la cola se alza señalando el camino hacia Guarenas. Justo en su corazón reside la vieja trama colonial y la plaza Bolívar. Como buen herbívoro tiene en el estómago al parque Los Caobos”.
Más allá de posibles asociaciones figurativas, este plano, que se realiza un año antes de la muerte de Gómez, evidencia el crecimiento de una ciudad impulsada por la bonanza que ya otorgaba la explotación petrolera. Caracas se empieza a ampliar decididamente hacia el este: la trama del damero fundacional salta la quebrada de Anauco y se desordena en función de la paulatina ocupación que se irá dando de las haciendas ubicadas al oriente que, de manos de urbanizadores como Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi, se pensaba podrían permanecer al margen del centro de la ciudad albergando “viviendas unifamiliares aisladas”. Dichos desarrollos aparecen en tonos de amarillo al igual que las nuevas urbanizaciones ya trazadas para la época: Los Caobos, La Florida, el Country Club, Campo Alegre, Los Palos Grandes y Sebucán donde sus edificaciones aparecen resaltadas junto a la vialidad. Por otro lado el color naranja se usa para señalar el casco colonial del centro y los pueblos de origen colonial como Petare y Chacao, los cuales pasan a ser importantes puntos de referencia, quedando en blanco “entre los relieves de las montañas y colinas, gran parte de las tierras de los valles (…), como vacíos que esperan el impacto urbano”.
La “Conquista del este”, particularmente resaltada por Vegas y González Viso, les permitirá afirmar cómo el tipo de desarrollo allí planteado basado en lo “unifamiliar” y lo “aislado” se constituiría en “una difícil semilla para cultivar una ciudad”. El hecho de que los nuevos urbanismos no se hubieran planteado ni siquiera estar comunicados entre sí en virtud de la separación que imponían las quebradas que bajaban del Ávila en sentido norte-sur entre diferentes haciendas cafetaleras, permite apreciar como único medio de conexión la aparición al sur de lo que será la avenida Francisco de Miranda. Aunque a trancas y barrancas las conexiones entre urbanizaciones se producirán después, sin duda “este aislamiento parece ser parte de una estrategia, de una intención consciente. Se está pasando de la ciudad congregada a una ciudad disgregada por vocación”, donde vemos cómo “las texturas compactas, que definen la cuadra del damero, contrastan con la textura atomizada de las viviendas aisladas” y “la casa urbana de patio comenzaba a ser relegada por las casas suburbanas de jardín perimetral”.
“El Concurso para el desarrollo del Anteproyecto de la ‘Catedral de Ciudad Guayana’ fue convocado en mayo de 1981, y significó para ese momento un estimulante llamado a los arquitectos de todo el país. Ante una situación profesional ‘estancada’, con trabajos ‘limitados’, después de un largo tiempo sin ‘concursos’, lo sugerente del tema de ‘La Catedral’ y su específica ubicación en Ciudad Guayana, núcleo urbano ‘recién planificado y estrenado’, llevó a una masiva participación y a desmesuradas expectativas que no llegarían a ser satisfechas. El programa de las bases del concurso, si bien era bastante deficiente, permitía una deseable libertad para interpretar el problema, no así las limitadas condiciones de presentación y de entrega. El jurado inicialmente designado no participó en el veredicto final, y fue sustituido de manera no muy clara. Esto sumado al incumplimiento de la adecuada exposición de los anteproyectos, generó un clima de tensiones y polémicas entre los concursantes, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y los representantes de la Corporación Venezolana de Guayana. Sin embargo la participación fue importante, se presentaron aproximadamente unos cuarenta y cinco anteproyectos”. Esta larga cita de Maciá Pintó, al inicio de la completa reseña aparecida en el nº 64 (octubre 1982) de la revista Punto, titulada “Entre la catedral y la fábrica: LA ARQUITECTURA”, nos sirve para contextualizar las condiciones dentro de las cuales debe entenderse este llamado a concurso que terminó dando como ganadora la propuesta presentada por Oswaldo Molina, cuya fotografía de la maqueta ilustra la postal del día de hoy. El lugar escogido por los organizadores se ubicaba en San Félix, confluencia de los dos ríos más importantes del país (el Orinoco y el Caroní), “con dominio visual de la zona de Alta Vista de Puerto Ordaz y del maravilloso espectáculo de los saltos del Caroní (…) desligado de algún tipo de eje referencial que lo conecte con la nueva ciudad, los antiguos centros o los bordes de los ríos”. Esta condición en principio desfavorable fue aprovechada por Molina para proponer una edificación que buscó convertirse en punto de referencia visible desde toda la urbe buscándose en la Catedral el detonante que iniciase el desarrollo de un sector de baja densidad y poca altura, conformada fundamentalmente por el uso residencial. Ello obligaba, como en efecto ocurrió, a generar un contexto urbano propio que diese cuenta de la extensa área del terreno asignado el cual oscilaba entre 3.45 y 4.83 hectáreas.
1. Concurso para el desarrollo del Anteproyecto de la «Catedral de Ciudad Guayana». Propuesta ganadora. Oswaldo Molina. Imágenes y maqueta que formaron parte de la entrega
La opción adoptada por Molina apostó por crear un monumento ubicado en la parte más alta del lote como remate de un eje ascensional que conectaba con la calle, cubriendo así las expectativas expuestas en el programa del concurso: “La solución arquitectónica debe combinar de manera armónica la característica de monumentalidad propia de una Catedral, así como la condición pastoral de una edificación al servicio de la atención espiritual de los fieles”. La planta del espacio dedicado al culto se resuelve apegada a un esquema semicircular dando como resultado un limpio volumen que tomó la forma de un medio cono truncado posado sobre una gran plaza diseñada para permitir celebraciones litúrgicas al aire libre en la superficie semicircular restante y la vinculación con el Palacio Episcopal. Así, según Pintó, la solución propuesta por Molina, en cuanto al tratamiento espacial, caería en el grupo de proyectos “con vocación casi aséptica, de lenguaje ‘neutro’, ‘técnico’ o ‘profesional’, guiado por una fuerte geometría de pirámides, esferas, cubos, conos, y demás objetos de génesis tecnológica y deshumanizada escala”, que además desatiende la necesaria adaptación al exigente clima de la zona. El proyecto de Molina, apunta Pintó, “era un proyecto hecho para ganar”, lo cual denota la gran capacidad que este talentoso arquitecto venezolano ya desaparecido desarrolló a la hora de abordar este tipo de contiendas convirtiéndose, para quienes durante años vieron en los concursos una oportunidad para ejercitarse y obtener los mejores resultados, en un temible contrincante.
Como tantos otros casos dentro de la historia de los certámenes de arquitectura en nuestro país, el anteproyecto ganador para la Catedral cayó en el pozo dominado por la burocracia y la irresponsabilidad, dando la sensación de que el llamado se hizo sin tener todas las variables que garantizarían su construcción debidamente cubiertas. Luego de que Juan Pablo II viniera por primera vez a Venezuela en 1985 y diera una multitudinaria ceremonia el 29 de enero en Ciudad Guayana, se decidió reactivar la idea de construir la Catedral ahora en los terrenos donde el Santo Padre oficiara la misa, conocidos como Cruz del Papa en el sector de Altavista, los cuales fueron donados por la CVG a la Diócesis de la ciudad, creándose la Fundación «Catedral de Ciudad Guayana».
2. Catedral de Ciudad Guayana. Julián Ferris y Jaime Hoyos. Maqueta del conjunto
En 1986 cuando se dan los pasos para la elaboración del proyecto en el nuevo lugar, el entonces Ministro Presidente de la CVG, Ing. Leopoldo Sucre Figarella, obviando por completo el antecedente que constituía el concurso ganado por Molina, recurre a los arquitectos Julián Ferris y Jaime Hoyos para diseñar un «Templo (con capacidad para 1200 personas), la Curia Diocesana, casa parroquial, área para administración y servicio comunales, residencia de monjas, plaza con monumento a la virgen, más espacio para misas multitudinarias y estacionamiento para 150 vehículos. (…) El complejo ocupará un área de 22.345 metros cuadrados y la Catedral tendrá una altura de 33 metros, 40 de ancho y 60 de extensión. Desde ella se podrá dominar parte del paisaje del río Caroní y la Presa Macagua II», tal y como se recoge de http://historiadeladiocesisdeguayana.blogspot.com/2012/03/catedral-de-ciudad-guayana.html.
3. Obras paralizadas de la construcción de la Catedral de Ciudad Guayana según proyecto de Julián Ferris y Jaime Hoyos. 2017
Las obras de acuerdo al proyecto de Ferris y Hoyos se iniciaron en 2001 con muchos altibajos interrumpiéndose en 2004 y reactivándose de nuevo en 2014, año en que, a raíz de la canonización de Juan Pablo II, la catedral de Ciudad Guayana, aún en construcción y con un adelanto de apenas el 40%, pasa a llevar su nombre. La historia continúa.
Resultados de la Convocatoria de proyectos participativos en el espacio público de Caracas en su 450 aniversario
El pasado jueves 14 de diciembre se hicieron públicos los resultados de la “Convocatoria de proyectos participativos en el espacio público de Caracas en su 450 aniversario” promovido desde CCScity450, proyecto producto del trabajo de investigación dirigido por los profesores Aliz Mena y Franco Micucci de la Universidad Simón Bolívar y miembros fundadores de Fundación Espacio, junto a María Isabel Peña, de la Universidad Central de Venezuela (miembro asociado de dicha Fundación), gracias al apoyo de una serie de instituciones públicas, asociaciones, agrupaciones y entes privados; así como la participación de profesionales, profesores y estudiantes de las dos casas de estudio. El concurso tuvo por objeto convocar a las mejores propuestas para situaciones propias del espacio público en la ciudad de Caracas, a partir de la intervención de lugares emblemáticos por su valor arquitectónico, histórico o de conjunto derivados de la investigación desarrollada por Mena, Micucci y Peña, la cual registra las obras desarrolladas en Caracas desde 1925 por reconocidos arquitectos, urbanistas, paisajistas y artistas norteamericanos en asociación con profesionales venezolanos. Ello como parte de un proceso de integración política, económica, social y cultural con diversos países que participaron en la construcción del imaginario moderno de la ciudad. Se buscaba así invitar a un proceso de reflexión sobre las condiciones del espacio público en sectores diversos de la geografía de la ciudad. Esto, a partir de la posibilidad de compartir ideas o puntos de vista sobre la ciudad, su historia, su condición actual y una proyección de ésta hacia un futuro cercano. Las ideas o propuestas recibidas serían evaluadas para que las más relevantes pudieran ser ejecutadas o implementadas a partir de su factibilidad. El jurado estuvo conformado por la urbanista Zulma Bolívar, el arquitecto Jorge Villota, el arquitecto Henrique Vera, el arquitecto Alejandro Haiek, la arquitecto paisajista Diana Henríquez de Fernández, la arquitecto Elisa Silva y el licenciado José Carvajal. Como invitados durante la discusión, participaron diversos representantes de las alcaldías y entes oficiales, así como representantes de las comunidades, miembros de las asociaciones de vecinos o usuarios de algunas de las edificaciones involucradas. La deliberación se realizó los días 29 y 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2017 en la ciudad de Caracas. De los 10 Sectores en los que se dividió la ciudad con el objeto de realizar propuestas el jurado otorgó premiación en 7 de ellos, declarándose los otros tres como desiertos. Del acta se desprende que “El jurado considera que los resultados del concurso evidencian diferentes escenarios posibles para la ciudad que buscan reclamar y reconquistar espacios. Es exitoso por la conquista de un público amplio a partir de una buena cantidad y variedad de propuestas de alto nivel. Se reconocen ganadores o finalistas en cada sector así como menciones; en los sectores donde no hubiera finalista o ganador se han declarado como desiertos.” Los equipos participantes que obtuvieron reconocimiento estuvieron integrados en su gran mayoría por jóvenes profesionales y estudiantes de arquitectura lo que ha hecho del concurso un espacio de relevancia para ofrecer oportunidad a las nuevas generaciones. Por problemas de espacio, disculpándonos por ello con el resto de los integrantes de cada equipo y con los que obtuvieron mención, sólo mencionaremos al profesional que apareció como responsable de las propuestas ganadoras. En todo caso, toda la información detallada se puede obtener en http://www.ccscity450.com.ve/resultados-concurso-ccscity450/ He aquí, en resumen, las propuestas ganadoras:
S10-M03 Propuesta Ganadora COROTOS Responsable: Juan Carlos Parilli
GANADORES POR ORDEN DE CALIFICACIÓN El jurado ha establecido un orden para otorgar los diez premios a los finalistas, distribuidos en siete (7) de los diez (10) sectores convocados; el orden permite establecer los criterios para identificar las tres propuestas ganadoras que serán financiadas para su ejecución durante el primer trimestre del año 2018. En el caso que alguna de las primeras tres primeras propuestas no pueda ser ejecutada, el financiamiento se otorgará a la siguiente en el orden indicado.
1. S03-I01 | S03 Ciudad Hospitalaria (Karlys Anais Pulido Vásquez) 2. S08-L08 |S08 Ciudad Industrial (Josymar Rodríguez) 3. S07-N05 | S07 Ciudad Jardín (Karen Sofía Matas Ortas)
4. S06-M09| S06 Ciudad Río (Francisco Paúl) 5. S05-I03 | S05 Ciudad Recreativa (Rodrigo Antonio Marín Briceño) 6. S01-L07 | S01 Ciudad Histórica (Josymar Rodríguez) 7. S05-L10 | S05 Ciudad Recreativa (Mawari Núñez) 8. S10-I02 | S10 Ciudad Verde (Karlys Anais Pulido Vásquez) 9. S10-M03| S10 Ciudad Verde (Juan Carlos Parilli) 10. S08-J01 | S08 Ciudad Industrial (Sonia Sansone)
Vayan desde aquí nuestra más sinceras felicitaciones a todos.
ACA
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