Archivo de la categoría: Contactos FAC

NotiFAC (Contacto nº 68)

Presentación de los dos primeros números de la Colección Textos Cardinales

Este martes 20 de marzo a las 5:30 p.m. en los espacios de la Librería El Buscón, Trasnocho Cultural, Paseo Las Mercedes y miércoles 21 a las 6:00 p.m. en la Librería Lugar Común, edificio San Carlos, Las Mercedes, se llevará a cabo la presentación de los números 1 y 2 de la Colección Textos Cardinales que la Fundación Arquitectura y Ciudad inicia publicando los textos ganadores del primero y segundo premio del Concurso de Ensayos «Caracas 1567-2007», organizado el año pasado con motivo de la celebración de los 450 años de la fundación de nuestra capital.

El martes, en solitario, Diego Rojas Ajmad, presentará Posciudades. Manual de uso para ciudadanos nostálgicos y esquizofrénicos, ensayo ganador del certamen y el miércoles, hará otro tanto junto a Enrique Larrañaga, quien obtuvo el segundo premio con Transiciones. Tiempos, espacios, ciudades y ciudadanos en la ciudad de Caracas. Valga esta nota para invitar muy cordialmente a los miembros, contactos, seguidores y amigos de la FAC a acompañarnos a este par de actos que tienen para nosotros un particular significado.

OTROS IMPORTANTES RECONOCIMIENTOS

Yona Friedman, Premio Kiesler 2018

Tomado de www.metalocus.es

4 de marzo 2018

El Premio austríaco Frederick Kiesler para la Arquitectura y las Artes 2018 corresponde al arquitecto francés Yona Friedman. El premio, consistente en un monto de 55,000 euros, se presenta alternativamente por la República de Austria y la Ciudad de Viena cada dos años «por logros sobresalientes en el campo de la arquitectura y las artes que se ajustan a las concepciones innovadoras y experimentales de Frederick Kiesler y su teoría de las artes correlacionadas».

El jurado internacional del Premio Frederick Kiesler 2018 rinde homenaje a Yona Friedman como un «titán entre los arquitectos, muy respetado como una de las figuras fundamentales de la profesión, así como por los profesionales que están al comienzo de sus carreras. A lo largo de su vida laboral de más de seis décadas, ha sido intransigente en rigor y visionario en su pensamiento. Ha sido enormemente influyente como arquitecto, teórico, diseñador y maestro ‘utópico viable’. Los conceptos de Friedman para la arquitectura están estrechamente vinculados a la dinámica de las estructuras sociales y a las necesidades cambiantes de los usuarios en las mismas. Estos temas que enfatizó desde el comienzo de su trabajo han ganado aún más importancia en los días actuales con su desarrollo real de la migración y una especie de nuevo nomadismo. También es debido a su propia biografía como inmigrante que sus ideas y su compromiso por una arquitectura y una sociedad profundamente humanas, basadas en la experiencia existencial, pudieran calificar su trabajo, además, como político».

El Premio Austriaco Frederick Kiesler para la Arquitectura y las Artes 2018 será presentado por Gernot Blümel, Ministro Federal dentro de la Cancillería Federal para la UE, Arte, Cultura y Medios. La fecha exacta se anunciará pronto.

Alberto Campo Baeza, Premio Piranesi de Roma 2018

Tomado de http://www.metalocus.es

9 de marzo 2018

La Accademia Adrianea di Architettura di Roma ha concedido el Premio Piranesi 2018 al arquitecto español Alberto Campo Baeza por su trayectoria. El reconocimiento será otorgado por el Comité Científico de Piranesi Prix de Rome, en colaboración con L’Ordine degli Architetti Paesaggisti, Pianificatori e Conservatori di Roma e provincia y con el Polo Territorialia di Mantova del Politecnico di Milano.

El arquitecto español recogerá el prestigioso premio de alta cultura clásica en arquitectura, el viernes 16 de marzo de 2018 en la Casa dell’Architettura – Acuario romano de Roma, donde ofrecerá una lectio magistralis con ocasión de la apertura del Curso Académico de la Accademia Adrianea en la que hablará sobre una obra de arquitectura antigua que ha tenido una presencia constante en su reflexión de diseño: el Panteón. También volverá a trazar, sucesivamente, los aspectos más destacados de su carrera profesional, que comenzó en 1978.

En este caso, el Premio Piranesi a la Carrera hace referencia a las cualidades de la obra de un arquitecto y su aproximación a lo clásico.

“La Arquitectura ha sido, es y será el resultado de combinar razón e intuición. O como bien exigía Vitrubio, cumplir con la Utilitas, la Firmitas y la Venustas. En cualquier caso, debe buscar denodadamente la Belleza”, destaca el arquitecto Alberto Campo Baeza.

“Creo que esa búsqueda denodada de la Belleza es lo que viene a reconocer este Premio Piranesi”, subraya Campo Baeza sobre este galardón.
El Premio Piranesi es un importante reconocimiento internacional, patrocinado por la Accademia Adrianea, l´Ordine degli Architetti de Roma y Casa dell´Architectura que se concede por concurso a una obra singular relacionada con el Patrimonio Histórico y también a una trayectoria profesional destacada. En esta segunda modalidad, además de a Alberto Campo Baeza, anteriormente este Premio le ha sido concedido a Rafael Moneo (2010), David Chipperfield (2012), Peter Eisenman (2013), José Ignacio Linazasoro (2014), Bernard Tschumi (2015), Yoshio Taniguchi (2016) y Eduardo Souto de Moura (2017). Campo Baeza ha obtenido recientemente el Premio COAM 2017 y el Premio Attolini de la Universidad Anahuac de México, y acaba de ser nombrado en 2018 Doctor Honoris Causa por la Universidad San Pablo CEU.

ACA

El reto de documentar cómo se fue llenando la ciudad

Venezuela, como se sabe, experimentó, desde el punto de vista demográfico, uno de los procesos de urbanización más rápidos e intensos de cuantos se tenga registro a lo largo del siglo XX. De una proporción de población urbana del 15% en 1926, pasó al 53,3% en 1950, al 76,7% en 1971 y al 83,6% en 1990. Caracas, en particular, aumentó su población 8 veces entre 1936 y 1961 pasando de 203.342 a 1.675.278 habitantes y si nos remitimos a lo acontecido entre 1950 (donde tenía 704.567 hab.) y 1961, lo hace en más del doble. En lo relativo a la ocupación del territorio correspondiente al valle, el proceso expansivo de la ciudad pasa de abarcar una extensión de 970 Há en 1920 (cuando aún se concentraba prácticamente en el damero fundacional) a ocupar 2900 Há en 1941, 4200 Há en 1950 y 13000 Há en 1971 (cifras todas obtenidas de “La evolución urbana de Caracas. Indicadores e interpretaciones sobre el desarrollo de la interrelación ciudad-naturaleza” de Antonio de Lisio aparecido en la Revista de Geográfica Venezolana -2001-).

Por otro lado, tal y como señalan Nancy Dembo, José Rosas Vera e Iván González Viso en “Caracas, modernidad y escala urbana: una aproximación interdisciplinaria” (2004), entre 1929 y 1951 de acuerdo al seguimiento hecho a través de los principales planos elaborados de la ciudad que involucran los planes de extensión y ocupación de la metrópoli “se puede concluir que todos apuntan a configurar una estructura urbana y una lógica que se caracteriza por: 1) la ocupación total del valle de Caracas; 2) la consideración del valle y los potenciales del marco geográfico en que encaja, incluyendo su desarrollo hacia el litoral costero al norte y los valles transversales hacia el sudeste; 3) la consolidación de un centro principal en lo que era la ciudad de 1934 y la extensión de ésta hacia periferias suburbanas residenciales y núcleos de equipamiento especializado; 4) la importancia de una infraestructura vial que permita la lógica de extensión esbozada”.

En todo caso, un proceso de la envergadura y violencia como el desatado encontró a las autoridades de la ciudad desprovistas de herramientas para poder llevar de manera clara su ordenación y crecimiento, más aún si pensamos que Juan Vicente Gómez, quien gobierna desde 1908 hasta 1935, se desinteresó por la capital (que en buena medida le era hostil) y se instaló en Maracay, dándose a partir de 1926 y hasta 1945 una situación según la cual recae sobre la iniciativa particular prácticamente toda la canalización y orientación de la expansión de la ciudad. Juan Pedro Posani en el capítulo titulado “El drama urbano” perteneciente a la segunda parte de Caracas a través de su arquitectura (1969) acotará: “Hay que meditar sobre el fenómeno de este urbanismo de oligarquía y clase media que en el Country, en La Florida, en Los Caobos, en la continuación de El Paraíso, en el mismo Conde y en San Agustín del Norte, en los desarrollos que ya tienden poderosamente hacia la total ocupación del Este, demuestra una feliz amplitud, una muelle generosidad espacial, profusa y a menudo virtuosa, sin mezquindades, mejorada siempre por la abundancia de una vegetación bien escogida o conservada”. Eso sí, procediéndose sin ninguna previsión a urbanizar y ocupar primero para solicitar y obtener bajo presión los servicios después, toda una suerte de actitud que en Venezuela ha sido costumbre tanto en los desarrollos “formales” como en los “informales”. En otras palabras, dentro de los límites que anteriormente ocupaba, por lo general, una hacienda, “cada urbanización parcela de manera autónoma una parte del valle, sin que nadie logre establecer realmente alguna relación orgánica entre ellas. De tal manera ya se sientan las bases para la incoherencia y el desperdicio caótico del futuro. Pero, por lo menos contrariamente a lo que ocurrirá más tarde, el propio contexto oligárquico de la especulación obliga a mantener cierta elevación en el tono y en las formas…”.

A este “urbanismo de oligarquía”, gobernado principalmente por la vivienda unifamiliar, le seguirán otros caracterizados por la especulación que inundarán el período 1945-1955 (cuando Caracas duplica tanto su población como el área ocupada), conformados por edificios multifamiliares destinados en su mayoría a vivienda en alquiler que buscaba dar cobijo a los casi 300.000 inmigrantes que hacia el país se habían desplazado como consecuencia de la posguerra, mientras en paralelo se emprendía la “guerra contra el rancho”, destinada a albergar una población de más de 150.000 personas, insuficiente en virtud de las más de 300.000 que habían migrado del interior del país a la capital.

Este “urbanismo especulativo”, imbuido en la consigna oficial de “hacer lo que sea, pero hacer”, subyacente en el “Nuevo Ideal Nacional” perezjimenista, se ve, sin embargo, acompañado por la creación de la Comisión Nacional de Urbanismo (1946), por la actividad febril de la Dirección de Obras Municipales del Distrito Federal y de las Ingenierías Municipales de los dos municipios que lo conformaban (Libertador y Sucre), arropado por el énfasis en lo vial que se hereda del Plan Rotival, rematado en el Plano Regulador de Caracas (1951) -apadrinado por Francis Violich-, y es posible seguir tras la activa gestión de funcionarios de la talla de Leopoldo Martínez Olavarría, Pedro Pablo Azpúrua y Gerardo Sansón y de urbanizadores como Juan Bernardo Arismendi, Luis Roche, Gustavo San Román e Inocente Palacios (asuntos que nos ha develado Juan José Martín Frechilla a través de Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna -2004-), es quizás el que ha sido más difícil de registrar con precisión, no tanto en la determinación de sus trazados sino en la correcta identificación de las piezas con las que se fue llenando.

Esa ciudad que (citando de nuevo a Posani) “cambió de aspecto de la noche a la mañana” en la que “pulularon quintas y edificios y surgieron calles enteras con diseños detestables, repetidos una y cien veces”, cuya “… infraestructura se realizó, pero dentro del mayor desorden” y que se materializó en Las Acacias y las Colinas de Bello Monte, La Carlota y Los Chaguaramos, la Avenida Victoria y la Avenida Miranda (por citar las zonas más relevantes), pero que abarca algunos sectores de otras urbanizaciones tanto del este como del oeste y el propio centro, es la que poco a poco se ha empezado a mirar con ojos que convierten a esos “tristes abortos disfrazados con el oropel más falso (…) a esas cornisas de yeso, esos balconcitos inútiles, esas ventanitas de hierro, esos frisos de mármol pintado…”, sumidos por mucho tiempo en el anonimato, en objetos de estudio tras la búsqueda, demostrada la calidad de muchas de las soluciones ofrecidas, de los delineantes, geómetras, aparejadores, profesionales no revalidados y constructores que se ocultaban tras la firma de ingenieros colegiados y por ende legalmente habilitados para obtener los permisos de construcción que otorgaba la municipalidad.

En tal sentido, la tesonera labor desarrollada desde DoCoMoMo Venezuela (de la mano de Hannia Gómez y Frank Alcock), cristalizada en el montaje de las exposiciones “Las Italias de Caracas” (2012) o “Suite Iberia. La arquitectura de influencia española en Caracas” (2015) en la sala TAC del Trasnocho Cultural, termina de darle forma a la puerta abierta por el Instituto de Arquitectura Urbana a través de la publicación La vivienda multifamiliar/Caracas 1940-1970 (1983) y posteriormente por la exhibición “1950. El espíritu  moderno” (1997) gracias al tratamiento dado en esta última a lo que se denominó como “Estilismo anónimo”, arquitectura de mediana escala que con el auxilio de mano de obra especializada procedente de la inmigración europea “permitió el desarrollo de un lenguaje escrito en mármol, granito, pórticos, cornisas, basamentos, balcones, escaleras y lucernarios”. Dicha arquitectura “extravagante”, que aparece al margen y la vez arropa lo producido por quienes a la par materializaban nuestra modernidad arquitectónica, estaría realizada por los llamados “especialistas”, suerte de profesionales con alta preparación técnica a quienes se les atribuye la responsabilidad de su autoría. “Una multitud valerosa de trabajadores que vinieron a reconstruir sus vidas, y que, haciéndolo, lo primero que reconstruyeron fue su propia ciudad fragmentada”, como dirá Hannia Gómez en el texto introductoria del catálogo de “Las Italias de Caracas”.

Sin embargo, el empeño por calificar indiscriminadamente de “especialistas” a todos los que intervinieron en el proceso de diseño y construcción de un gran número de edificios con las características señaladas, terminó por demostrar sus limitaciones cuando se etiquetó como tal (sin serlo) al ingeniero civil sucrense Narciso Bárcenas, objeto de un interesante artículo escrito por Blanca Rivero y Orlando Marín titulado “El Especialista. ¿Mito historiográfico o realidad histórica?”, publicado en la página web de El estilete (http://www.elestilete.com/dossier/el-especialista-mito-historiografico-o-realidad-historica/), donde llegan a la conclusión de que “más allá de una ‘invención’ historiográfica, quizá ‘El Especialista’ sea un estilo desarrollado por muchos ‘especialistas’ que, como H. Ferrato (presunto diseñador mientras trabajaba en la oficina de Bárcenas de varios edificios sin poderlos firmar por no haber revalidado el título), marcaron la imagen de la edilicia urbana caraqueña en el momento de su mayor crecimiento”. La lección ofrecida por Rivero y Marín, junto a la promesa e invitación contenidas en los hermosos “Mosaicos” presentados en las dos exposiciones realizadas en el TAC, construidos con imágenes de elementos, detalles, acabados, tratamientos y objetos “provenientes de edificios que no son monumentos históricos … pero pudieran serlo”, obliga a acudir con mayor tesón y rigor a las fuentes documentales que aportan los libros de las ingenierías municipales o el registro que durante un buen tiempo transcribió en sus páginas la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela, como punto de partida destinado a saldar una importante deuda con un anonimato integrado por “refinados arquitectos, experimentados ingenieros, sabios constructores, poéticos artistas y magníficos artesanos” en el que se encuentra atesorado mucho talento.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Libros para aprender, construir y soñar con madera

Tomado de Plataforma arquitectura

22 de febrero de 2018

Las vacaciones en general pueden ser una excelente oportunidad para buscar una nueva lectura o renovar algún espacio de la casa y por eso, presentamos una variada selección de libros que pueden servir de inspiración para explorar y conocer más sobre la madera.
Arquitectura, juegos y novelas forman parte de esta selección orientada a niños y adultos, donde la madera es la temática principal. Todos pueden ser, además, adquiridos por Internet.

Construir y crear

Para todos aquellos que andan en busca de alguna guía para construir objetos pero no tienen experiencia, El tallador de madera urbano (Max Bainbridge, editorial Acanto, 2017) se presenta como una guía explicativa que puede servir para expertos y novatos, sobre cómo fabricar cucharas, espátulas, tablas y cuencos. Cada uno viene con un paso a paso, acompañado de imágenes y consejos sobre qué madera, herramientas o técnicas usar.

Por otro lado, y considerando los beneficios que trae la madera a los juguetes de niños -como su resistencia, aporte al desarrollo de la motricidad y durabilidad- el libro Juegos y juguetes de madera -1 y 2- (Willi Brokbals, editorial Albatros, 2008 y 2009) puede ser una buena alternativa para quienes quieran fabricar objetos para los más pequeños, para comercializar o regalar.

Aprender

Para los que quieran conocer un poco más de este material sustentable, la Guía esencial de la madera (Claudia Martínez, editorial Ilus Books, 2013) presenta una amplia selección de más de 100 especies, mostrando su utilidad, propiedades, disponibilidad y funcionamiento para el desarrollo de productos y construcciones.

Y aprender sobre madera no es solo conocer las especies que la producen, sino también las diversas obras arquitectónicas que han sido posibles gracias a la utilización de este material. Por eso, quienes estén interesados en dar una mirada a la construcción pueden consultar Arquitectura con madera (AA. VV., Loft Publications, 2016), un libro que recopila casas prefabricadas, cabañas, refugios, guarderías y cafés, todos ejemplos de distintas partes del mundo mostrados con imágenes en gran formato.

En esa misma línea también es posible encontrar Arquitectura de Madera. Historia Universal (Will Pryce, editorial Blume, 2016), título que recorre a través del tiempo la utilización de la madera en importantes edificios, con el fin de rescatar del anonimato las cualidades únicas que tiene la madera a la hora de desarrollar estructuras.

Inspiración

Finalmente, quienes buscan una lectura amena y a la vez profunda pueden probar con El libro de la madera. Una vida en los bosques (editorial Alfaguara), un ensayo del escritor noruego Lars Mytting que ha sido éxito de ventas a nivel mundial y que ganó el British Book Industry Award al Mejor Libro de No Ficción del 2016. Este título narra enseñanzas, anécdotas y emocionantes historias de vida de expertos y aficionados, mostrando cómo el ser humano, desde la invención del fuego, se viene relacionando profundamente con este material.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 102

El “Plano de Caracas Monumental” elaborado por Ramón Sosa B., patrocinado por el Departamento de Publicidad del Club de Turismo Venezolano e impreso en la Litografía del Comercio (Caracas), podría considerarse como una versión en axonometría de la “restitución fotográfica con estereoplanígrafo y aerocartógrafo” realizada por la Cartografía Nacional a escala 1: 5.000 (1936), el cual se asemeja a un acercamiento al “Plano de Caracas y sus alrededores” dibujado por Eduardo Röhl en 1934 a escala 1:30.000.

Anterior a toda la planimetría proveniente del “Plan Monumental de Caracas” (1939), mejor conocido como Plan Rotival, este “Plano de Caracas Monumental” ofrece la que tal vez sea la primera graficación tridimensional de la ciudad realizada con fines eminentemente turísticos buscándose con ello promover una actividad que durante el período gomecista ya había empezado a ser impulsada a través de la construcción de importantes instalaciones hoteleras fuera de la capital. Así, incorpora, a diferencia de sus inmediatos predecesores (nos referimos al plano de Röhl y al de Cartografía), como parte de su diagramación, información de valor comercial, interés ciudadano y arquitectónico muy afín a la aparecida en los 7 planos realizados por Ricardo Razetti entre 1897 y 1929.

Sería bueno recordar como parte del contexto en que aparece el “Plano…” que recién fallecido Juan Vicente Gómez (1935), gracias a la política de créditos que impulsó el gobierno de Eleazar López Contreras, en Caracas surgen una serie de pequeños hoteles y pensiones que acompañarán a los que ya destacaban por su tamaño. Anteriormente (1932) se habían regularizado los vuelos comerciales en Venezuela razón por la cual en los años 1935 y 1936, comenzaron las actividades recreativas y de esparcimiento organizadas por agentes de viajes siendo pionera en el ramo “Boulton Club de Venezuela”, hasta que finalmente, en 1938, se promulga la primera Ley de Turismo dándole impulso a la promoción y capacitación turística nacional.

El “Plano…” abarca la trama colonial original (con toda la nomenclatura de sus esquinas) y parte de los urbanismos que comenzaron a rodearla mostrando en volumetría algunas de sus edificaciones más notables. Hacia el este, siguiendo la ruta de la avenida Los Caobos o más al norte la del Ferrocarril Central, está cortado un poco más allá de lo que hoy sería la Plaza Venezuela y el comienzo de Sabana Grande, asomando al noreste la “Urbanización Bigott” (zona norte de Los Caobos donde se localizaba la conocida cigarrera), contenida entre las quebradas Canoas y Maripérez y, al sureste (pasando el rio Guaire), parte de los terrenos de la hacienda Ibarra, donde posteriormente se edificará la Ciudad Universitaria.

Al norte, entre las quebradas Anauco y Catuche, se aprecia el Hospital Vargas y el Seminario (aledaño al Cementerio de los Hijos de Dios) y, más al noroeste, el trazado de La Pastora, detectándose entre las quebradas de Agua Salud y Agua Salada lo que se denomina como “Barrio Obrero” grupo de viviendas de interés social que el Banco Obrero construyó en El Manicomio conocido inicialmente como “Villa Amelia” y posteriormente como “Lídice”. Hacia el oeste, siguiendo el trazado de la avenida Sucre, la información se corta sin presentarnos Catia en toda su dimensión y mucho menos el desarrollo de “La Nueva Caracas” tan marcado en el plano del 29 de Razetti. De esta importante zona sólo se alcanza a apreciar el volumen del Cuartel Urdaneta y el sector Los Flores.

Hacia el sur, luego de pasar el Guaire por el puente Sucre, aparece el desarrollo ejecutado por el Banco Obrero para San Agustín del Sur y, atravesando El Peaje, lo que se conoció durante mucho tiempo como “El Rincón” del Valle con el Cementerio General del Sur como remate y un incipiente trazado del sector que lo antecede. También se muestran los sembradíos de lo que sería posteriormente la urbanización Las Acacias y la avenida El Valle que conecta con este sector en las afueras de la ciudad. Al suroeste aparece El Paraíso en pleno con su trama de calles y, como prolongación de la avenida San Martín, la avenida Antímano que conduce hacia esa otra población foránea.

Las leyendas incorporadas al plano informan sobre la localización de los siguientes usos, edificaciones o elementos de valor urbano agrupados en cuatro bloques:

1) Edificios públicos (17); Jefaturas civiles (4 jefaturas y 2 cuarteles); Museos (4); Bancos (3); Iglesias y capillas (22); Colegios y escuelas (10); Dancings (2); Espectáculos públicos (6 teatros y 1 cine); Circos (4); Parques y plazas (22); Puentes (23); Estadiums (3); Clubs (3); Urbanizaciones (3); Monumentos (3).

2) Pasajes (2); Gasolina (estaciones) (6); Panaderías (3), Lotería (1) y Compañías de Seguros (1); Hoteles (3); Clínicas y Hospitales (11); Boticas y Farmacias (3).

3) Comercio e Industrias (37).

4) Estaciones Férreas (5), Cuarteles (4) y Necrópolis (2).
Llama la atención que siendo un plano elaborado con fines turísticos se registre únicamente la presencia de tres hoteles: el Royal (de Veroes a Ibarras), el Madrid (en la esquina de La Torre) y el Majestic (frente al teatro Municipal), claro síntoma de la escasa oferta de ese tipo de instalaciones que para entonces ofrecía la ciudad.

Valga comentar a modo de cierre que este “Plano de Caracas Monumental” por la carga figurativa y algo ingenua que lo acompaña, dista mucho del valor y precisión que poseen los elaborados por Razetti y por Röhl, sólo por citar a sus inmediatos predecesores. Sin embargo, posee el atributo de mostrarle al público en general una ciudad menos abstracta y más próxima a lo que en realidad se imagina que pueda ser. Para ello recurre a la ilustración a fin de complementar la información y representar el omnipresente paisaje de la ciudad así como parques, plazas y áreas verdes y de sembradíos. También se evidencia cómo Ramón Sosa debió alterar el ancho de las calles para poder dibujar en proyección axonométrica los edificios al interior de las manzanas, lo cual denota un esfuerzo notable de levantamiento (con el acompañamiento quizás de un copioso registro fotográfico) para poder dibujar cada uno de las piezas allí presentes, convirtiéndose en un caso único hasta esa fecha. El plano, en otras palabras, buscaba (como su nombre lo indica) ilustrar la ciudad monumental más que ser una cartografía precisa y exacta en términos de su confección.  En síntesis, más allá de su rol testimonial y la copiosa información que contiene, el “Plano de Caracas Monumental” debe ser considerado como una anécdota curiosa y valiosa dentro del desarrollo de la saga que ha buscado representar la ciudad iniciada en 1578.

IGV

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Balkrishna Doshi recibe el Premio Pritzker 2018

Tomado de Plataforma arquitectura

7 de marzo de 2018

Acta del Jurado

El arquitecto indio Balkrishna Doshi ha exhibido continuamente los objetivos del Premio Pritzker de Arquitectura al más alto nivel. Ha practicado el arte de la arquitectura, contribuyendo sustancialmente a la humanidad, durante más de 60 años. Al otorgarle el galardón de este año, el jurado del Premio Pritzker reconoce su excepcional arquitectura reflejada en más de cien edificios construidos; su compromiso y su dedicación a su país y las comunidades a las que ha servido; su influencia como docente y el ejemplo sobresaliente que ha establecido para profesionales y estudiantes de todo el mundo a lo largo de su carrera.

Izquierda: Balkrishna Doshi con Le Corbusier. Derecha: Balkrishna Doshi con Louis Kahn

Doshi, como lo llaman cariñosamente sus más cercanos, trabajó con dos maestros del siglo XX: Le Corbusier y Louis Kahn. Sin duda, las primeras obras de Doshi fueron influenciadas por estos arquitectos, como se puede ver en sus formas robustas en hormigón. Sin embargo, Doshi llevó el lenguaje de sus edificios más allá de estos primeros modelos. Comprendiendo y apreciando las profundas tradiciones de la arquitectura de la India, unió la prefabricación y la artesanía local y desarrolló un vocabulario en armonía con la historia, la cultura, las tradiciones locales y los tiempos cambiantes de su país de origen.

Con los años, Balkrishna Doshi ha creado siempre una arquitectura seria, nunca llamativa o enfocada en las tendencias. Con un profundo sentido de la responsabilidad, y un deseo de contribuir a su país y su gente a través de una arquitectura auténtica y de alta calidad, ha creado proyectos públicos, instituciones educativas y culturales, y viviendas para clientes privados, entre otros.

Arriba: Complejo Sangath, periferia de Ahmedabad. Segunda línea: izquierda, Instituto de Indiología en Ahmedabad; derecha, Indian Institute of Management, Bangalore. Tercera línea: Viviendas de bajo coste Aranya y una serie de espacios semipúblicos y públicos. Abajo: izquierda, Indian Institute of Management, Bangalore; derecha: Amdavad ni Gufa

Realizó su primer proyecto de vivienda para personas de bajos ingresos en la década de 1950. Al respecto, Doshi declaró en 1954: «parece que debería prestar juramento y recordarlo durante toda mi vida: proporcionar vivienda adecuada a la clase más baja». Cumplió con este juramento personal en proyectos como la ‘Vivienda de Bajo Costo Aranya’ (1989), en Indore, en el centro-oeste de la India, y en la ‘Vivienda Cooperativa de Ingresos Medios’ (1982), en Ahmedabad, India, entre muchos otros. La vivienda como refugio no es más que un aspecto en estos proyectos. Toda la planificación de la comunidad, la escala, la creación de espacios públicos, semipúblicos y privados, son un testimonio de su comprensión de cómo funcionan las ciudades y la importancia del diseño urbano.

Doshi es muy consciente del contexto en el que se ubican sus obras. Sus soluciones toman en consideración las dimensiones sociales, ambientales y económicas de manera que su arquitectura está totalmente comprometida con la sustentabilidad. Mediante el uso de patios y pasillos cubiertos, como en el caso de la Escuela de Arquitectura (1966, ahora parte del CEPT); la Junta de Electricidad de Madhya Pradesh en Jabalpur (1979) o el Instituto de Administración de India en Bangalore (1992), Doshi ha creado espacios protegidos del sol y que atrapan la brisa, proporcionando una sensación de disfrute y confort dentro de los edificios.

En el propio estudio del arquitecto, llamado Sangath (Ahmedabad, India, 1980), podemos ver las sobresalientes cualidades del enfoque con el que Balkrishna Doshi entiende la arquitectura. La palabra Sangath significa “moverse juntos” o “acompañar” en sánscrito. Como un adjetivo, encarna lo que es apropiado y relevante. Las estructuras son semi enterradas y están totalmente integradas con las características naturales del sitio. Hay fluidez entre las terrazas, espejos de agua, montículos y bóvedas, los cuales son elementos formales distinguidos. Hay variedad y riqueza en los espacios interiores que tienen distintas cualidades lumínicas, distintas formas y usos pero que al mismo tiempo que se unifican mediante la utilización del concreto. Doshi ha logrado crear equilibrio y paz entre todos los componentes -materiales e inmateriales- lo cual resulta en un total que es mucho más que la suma de las partes.

Balkrishna Doshi ha demostrado constantemente que toda buena arquitectura y planificación urbana no sólo debe unir propósito y estructura sino que debe tomar en cuenta el clima, el sitio, técnicas y artesanías junto con un profundo entendimiento y apreciación por el contexto en su sentido más amplio. Los proyectos deben ir más allá de lo funcional para conectarse con el espíritu humano mediante fundamentos poéticos y filosóficos. Por sus numerosas contribuciones como arquitecto, urbanista y docente, por su firme ejemplo de integridad y sus incansables contribuciones a la India y más allá, el jurado del Premio de Arquitectura Pritzker elige a Balkrishna Doshi como el ganador del premio Pritzker 2018.

Jurado del Premio Pritzker 2018

Glenn Murcutt (Chair): Arquitecto y Premio Pritzker 2002. Sydney, Australia.

Stephen Breyer: Corte Suprema de los Estados Unidos. Washington, DC.

André Aranha Corrêa do Lago: Embajador de Brasil en Japón.

Lord Peter Palumbo: Patrón Arquitectónico, Presidente Emérito de los Fideicomisarios, Serpentine Galleries; Ex presidente del Consejo de las Artes de Gran Bretaña. Londres, Inglaterra.

Richard Rogers: Arquitecto y Premio Pritzker 2007. Londres, Inglaterra.

Benedetta Tagliabue: Arquitecta y Educadora. Barcelona, España.

Ratan N. Tata: Presidente Emérito de Tata Sons, Compañía Holding del Grupo Tata. Mumbai, India.

Kazuyo Sejima: Arquitecta y Premio Pritzker 2010. Japón.

Wang Shu: Arquitecto y Premio Pritzker 2012. China.Martha Thorne (Directora Ejecutiva): Decana, IE School of Architecture & Design. Madrid, España.

ACA