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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 120

Con Expo-Sevilla 1992 se cerró el ciclo de las grandes Exposiciones del siglo XX herederas aún de la grandilocuencia proveniente del siglo XIX. Desde Osaka (1970) no se llevaba a cabo un encuentro de este tipo. La excusa explícita, como se sabe, fue la conmemoración de los 500 años del Descubrimiento de América. La intención solapada era inyectar una buena parte de dinero procedente del acelerado crecimiento económico español a una de sus zonas más atrasadas. El lema de la Feria: «La Era de los Descubrimientos».

1. Expo Sevilla 1992. Plano General

Sevilla sufrió, en efecto, en 1992 su transformación más importante desde la Exposición Iberoamericana de 1929. La decisión de ubicar el corazón del evento en la isla de La Cartuja tuvo la clara intención de dotar de vida un sector olvidado de la ciudad señalando hacia donde debía toda ella expandirse. Sin entrar en detalles sobre las virtudes o defectos del trazado ordenador final de la Feria, es curioso observar cómo en la capital andaluza se repitieron buena parte de las manifestaciones que desde ya hace tiempo este tipo de evento venía arrastrando. Así, en Expo-Sevilla se siguieron incrementando las experiencias sensoriales, ahora más acordes con los tiempos mediáticos que ya se vivían, se siguió apostando por el progreso, por el desarrollo de la ciencia y la tecnología y se continuaron viendo combinaciones de exotismo con la más reciente novedad, intentos nostálgicos de recuperación del pasado, verdaderos templos al high tech y unas pocas búsquedas contestatarias a tanta escenografía, a tanto refinamiento y a tanto kitsch .

2. Página de arquitectura de Economía HOY del 21 de julio de 1990.

Venezuela fue el séptimo país en confirmar su presencia en la feria y uno de los cuatro países latinoamericanos que realizó para Expo-Sevilla un Pabellón propio proyectado en el país. Su selección provino de un concurso por invitación en el que participaron ocho arquitectos: Domingo Álvarez, Jorge Castillo, Gorka Dorronsoro, Enrique Larrañaga, Juan Carlos Parilli, Jesús Tenreiro, Oscar Tenreiro y Henrique Hernández. El jurado integrado por Pablo Lasala, Tomás José Sanabria (Presidente), Emile Vestuti, Henrique Vera y Juan Pedro Posani (Curador del Concurso), en veredicto emanado el 25 de junio de 1990, luego de resaltar los valores de cada una de las propuestas entregadas, declaró ganadora de manera unánime la presentada por Henrique Hernández quien trabajó en la gestación y desarrollo del proyecto conjuntamente con Ralph Erminy, colaborando en la arquitectura Marcel Erminy y en la estructura Carlos Henrique Hernández y Waclaw Zalewski.

3. Pabellón de Venezuela en Expo Sevilla 1992. Planta y fachadas

Este par de profesionales tuvieron la oportunidad, gracias a la realización del Pabellón, de poner nuevamente en práctica las ideas que en cuanto a la relación arquitectura-tecnología venían sosteniendo desde hace muchos años y que les llevaron a la creación en 1975 del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) en el seno de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. Ambos tenían una amplia trayectoria académica habiendo llegado Erminy a ser Director de la Escuela en el período 1959-62. Hernández, junto a Fruto Vivas, emprende como estudiante un acercamiento pionero a la arquitectura popular a mediados de los 50 y ya en los sesenta lidera la Unidad de Diseño en Avance del Banco Obrero, experiencia abocada a la resolución masiva del problema de la vivienda mediante la aplicación de sistemas constructivos industrializados creados en el país con tecnología propia, lo que le vale en gran medida para propulsar la fundación del IDEC.

4. Pabellón de Venezuela en Expo Sevilla 1992. Sistema estructural

No es de extrañar, por tanto, que el Pabellón de Venezuela en Sevilla obedezca, aunque en un tono más matizado que el asumido en otras experiencias realizadas dentro del IDEC, a una visión muy concreta de la arquitectura. De aquí que los autores no duden en utilizar la tecnología como clave para sugerir la imagen del país, una Venezuela donde la innovación y el desarrollo son básicos en la consecución de su futuro, pasando a ser el Pabellón un prototipo muy útil para el perfeccionamiento de una línea investigativa que el IDEC adelanta: las «Estructuras transformables».

De hecho, el Pabellón, construido en Venezuela con la colaboración de la industria del aluminio, conformado por 6.475 piezas, con base a un modelo estructural consistente en un sistema desplegable en acordeón concebido para cubrir un espacio de 600 m2, llega a Sevilla embalado dentro de tres enormes cajas para, una vez en el sitio, ser armado en tan sólo 13 horas. También se previó su posterior replegado para poder ser de nuevo trasladado y reinstalado en Venezuela, cosa que lamentablemente no ocurrió. Sus autores en un principio hubiesen querido que esto sucediese a diario en plena Exposición pero las características del formato y condiciones de proyección del audiovisual que en su interior se proyectaba lo impidieron.

5. Pabellón de Venezuela en Expo Sevilla 1992. Vista general

Sin embargo, el Pabellón de Sevilla, ubicado dentro del recinto ferial entre el Camino de Las Acacias y la Calle 11, entre el pabellón de Rusia y el de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE), en un terreno de 2000 m2 de los cuales abarcó una superficie construida de  1822 m2 alcanzando una altura máxima de 20 mts., se visualiza no sólo como tecnología sino también como un espectáculo por lo que tal vez el calificativo de «high tech» no sea del todo apropiado. Su conformación así lo revela: una Plaza inclinada concebida como una gran fiesta visual, como aventura, lugar de encuentro y a la vez de tránsito al edificio propiamente dicho. Al respecto Henrique Hernández apuntará en el libro editado por el IDEC Pabellón de Venezuela. Expo ’92 Sevilla. Una aplicación de estructuras transformables (1993), que: “LA PLAZA representará la búsqueda de la percepción no inmediata, como una metáfora de uno de los hitos del gran acontecimiento histórico que celebramos en la Expo 92: el cambio de la imagen plana que el hombre tenía de la tierra y el nacimiento del mundo esférico, experiencia virtual del espacio percibido y del espacio real”.

Tras esta concepción Hernández y Erminy incorporan al artista venezolano Carlos Cruz-Diez a quien corresponderá el tratamiento cromático tanto del piso como de los elementos que cubren la plaza: treinta y seis paraguas de 16 metros de altura que virtualizan la forma de un cubo. Por su parte el volumen del edificio es el resultado de la función que fundamentalmente debía albergar: una sala convencional de proyecciones en la que se presentaba de forma continua un audiovisual con imágenes del patrimonio cultural y paisajístico del país cuyo guión se basó en un texto de Arturo Uslar Pietri, que a decir de los arquitectos y como ya hemos señalado «limitó mucho las ideas». También contenía el Pabellón un área de exposiciones de aproximadamente 1035 m2 y espacios para oficinas, depósitos y servicios. El resultado: un contenedor en forma de prisma truncado conformado por una trama estructural libre de soportes intermedios, con una luz de 32 metros lineales en sentido longitudinal y 22 metros lineales en el sentido transversal.

6. Portada del libro editado por el IDEC, Pabellón de Venezuela. Expo ’92 Sevilla. Una aplicación de estructuras transformables (1993)

Tal vez sea el de Sevilla (junto al diseñado por Carlos Raúl Villanueva para Expo-Montreal 67) el más consistente y ajustado de los Pabellones presentados por Venezuela en Exposición Universal alguna. En él los objetivos trazados y la obra materializada tienen plena coherencia entre sí y con toda una trayectoria profesional y académica en la persona de los proyectistas, cuya más inmediata traducción puede palparse en el equilibrio entre economía y tiempo de ejecución muy ligadas a su vez con el sentido efímero que toda edificación de este tipo conlleva. Su aporte al desarrollo de un método constructivo para estructuras itinerantes junto a la meta también alcanzada de obtener una «estructura-edificio-símbolo de la industria venezolana del aluminio» podrían completar el renglón correspondiente a sus logros.

7. Pabellón de Venezuela en Expo Sevilla 1992. Plaza con pavimento y mástiles diseñados por Carlos Cruz-Diez

La arquitectura espectáculo, la integración de la artes, la arquitectura mensaje y el desarrollo tecnológico temas subyacentes que rodean a la preocupación de los proyectistas por lograr una obra que sea expresión de la identidad nacional, les ofrecieron la oportunidad de construir una gran metáfora que, palpable o no, servirá como abono de las ideas formales: la alegoría de la luz y el color del Caribe. Los espacios interiores y, fundamentalmente, la Plaza (un pequeño bosque tropical) asumen dicho compromiso identificatorio. En tal sentido Ralph Erminy expresará: “Arte y plaza no son causa ni efecto, la plaza aparece por la necesidad del arte y el arte como consecuencia del encuentro. La plaza es el lugar del encuentro para dilucidar qué es el país como terruño y la nación como sociedad de hombres. Allí nada está sobrepuesto, allí todo está integrado. Es un lugar de incitación a la sensibilidad, donde la poesía también ocupa un lugar”. Apreciar en este Pabellón, que contó con la fortuna de ser uno de los pocos proyectos provenientes de un concurso de arquitectura realizado en Venezuela que logró construirse, la modernidad como soporte de lo nacional y a la vez su rol representativo de tendencias de alcance universal dentro de la arquitectura local, deja sobre el tapete planteada la perpetua paradoja que pesa sobre la identidad arquitectónica venezolana que, como bien sabemos, no se trata, ni mucho menos, de un episodio cerrado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Pabellón de Venezuela. Expo ’92 Sevilla. Una aplicación de estructuras transformables (1993)

  1. https://htca3expo92.wordpress.com/tag/propuestas/

2. Página de arquitectura de Economía HOY del 21 de julio de 1990.

3. https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/2018/03/12/hernandez-henrique-1992-pabellon-de-venezuela-en-sevlilla/

4. Carlos H. Hernández, «EL PABELLÓN DE VENEZUELA EN LA EXPO^92.UNA ESTRUCTURA DESPLEGABLE EN DURALUMINIO» (1993). http://informesdelaconstruccion.revistas.csic.es

5 y 7. https://entrerayas.com/2019/03/a-10-anos-de-la-partida-de-henrique-hernandez/

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

DOWNWARD SPIRAL

El Helicoide’s Descent from Mall to Prison

Celeste Olalquiaga y Lisa Blackmore, editoras

Diseño:

Álvaro Sotillo y Gabriella Fontanillas, VACA.

Colaboradores:

Pedro Alonso, Carola Barrios, Ángela Bonadies, Bonadies + Olavarría, Rodrigo Blanco Calderón, René Davids, Liliana De Simone, Luis Duno-Gottberg, Diego Larrique, Vicente Lecuna, Engel Leonardo, Albinson Linares, Sandra Pinardi, Iris Rosas, Alberto Sato, Elisa Silva, Federico Vegas, Jorge Villota.

Urban Research (UR), NYC.

2018

De la traducción de la contratapa del libro transcribimos lo siguiente:

Aclamado en la década de 1950 como un faro de la arquitectura modernista de América Latina, El Helicoide de Venezuela es una fantasía futurista que se ha agriado. En su concepción, este centro comercial de autoservicio encarnaba una narrativa de progreso, impulsada por los crecientes precios del petróleo, el consumismo y la cultura del automóvil. Sin embargo, una historia diferente se desarrolló muy alejada de su concepción original: El Helicoide se convirtió en un sitio de abandono, rodeado por barrios marginales, y luego fue reutilizado en 1979 como refugio de emergencia para las víctimas de las inundaciones. Desde 1985, ha sido a la vez sede para agencias nacionales de inteligencia y policía de seguridad, y una prisión infame. Al combinar documentos de archivo, análisis críticos, textos literarios y comentarios visuales, Downward Spiral traza la turbulenta historia de esta ruina viviente y revela el lado distópico de la modernidad urbana.

También se recoge allí la opinión de tres reconocidos académicos acerca de la publicación las cuales colocamos a continuación:

De todas las transformaciones radicales al paisaje de Caracas durante el auge petrolero de 1950, ninguna es tan conmovedora en sus revelaciones de las paradojas de la modernidad como el fallido centro comercial de El Helicoide, construido en el ápice de la innovación arquitectónica modernista. Esta antología ofrece un verdadero recorrido de 360 grados por la historia de El Helicoide desde la concepción hasta la ruina, revelando en sus diversos giros una visión profunda de más de medio siglo de la política venezolana, así como las locuras del urbanismo automovilístico del siglo XX.

Barry Bergdoll, Profesor de Historia del Arte Meyer Schapiro, Universidad de Columbia.

A su llegada a Brasil en 1935, Claude Lévi-Strauss hizo un comentario famoso sobre el «envejecimiento prematuro» de las ciudades del Nuevo Mundo, atrapado «en las garras de una enfermedad crónica» que las hizo «pasar de la frescura a la descomposición sin ser simplemente viejas». Como ilustra vívidamente este libro, esta progeria urbana (o síndrome de escombros prematuros) no es más que el síntoma de una modernidad tropical cuya temporalidad violenta, sincopada y contradictoria se materializa en y como espacio. Downward Spiral hace un trabajo maravilloso al llevarnos a este vórtice, quizás en ninguna parte tan emblemáticamente grabado en piedra como en El Helicoide.

Jens Andermann, Profesor, Departamento de Lengua y Literatura Española y Portuguesa, Universidad de Nueva York.

Profundizando en uno de los proyectos modernistas más emblemáticos de América Latina, Downward Spiral es una fascinante colección de ensayos y un compendio altamente imaginativo de respuestas visuales y literarias sobre El Helicoide. De amplio alcance y rica ilustración, este libro es una contribución fundamental a la historia de la arquitectura y el urbanismo, no solo en Venezuela sino en América Latina y más allá.

Valerie Fraser, Profesora Emérita de Historia del Arte, Universidad de Essex

Nota: DOWNWARD SPIRAL: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison fue presentado el pasado viernes 13 de julio a las 5 pm. en la Librería Lugar Común (Altamira) en el marco de su despedida de esa sede. El acto estuvo acompañado por una conversación e intercambio en la que participaron como invitados: Diego Larrique, Sandra Pinardi, Iris Rosas, Elisa Silva y Jorge Villota y actuó como moderador Vicente Lecuna, todos ellos, como se puede comprobar, colaboradores en la edición del libro.

ACA

¿SABÍA USTED…

… que en 1968, hace ya 50 años, se termina la construcción de los 3.048 apartamentos de la U.D. 7-8 de Caricuao?

1. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968

El valle conocido desde la llegada de Francisco Fajardo como de “Juan Jorge Quiñones”, el cual por extensión formaba parte del de San Francisco (donde se funda la ciudad de Caracas), remonta sus antecedentes a la ocupación previa de parte de los toromaimas, tribu de origen caribe encontrada por Fajardo cuando arriba acompañado de guaiqueríes venidos de Margarita. Como indica Federico Villalba en El libro de Caricuao (Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009), “… a la hora de escribir la historia  de los pueblos del cacique Caricuao, caemos en cuenta de que esa historia no comienza con la primera huella dejada por el mestizo Francisco Fajardo, antes de que Losada atravesara ese valle llamado de Juan Jorge, o de San Jorge. La historia de Caricuao comienza con los pueblos o naciones del cacique Caricuao…”. También conocido el lugar como “Quebrada del Caribe” o “Valle del Caribe”, la voz toromaima Caricuao posee, según Villalba, una rica polisemia y una “gran riqueza de sentidos”: “caricua (cerro), carucay (una planta para pintar), Guaricuao (cacique del río Turmero, caricuar (quebrada)…”.

2. Hacienda Caricuao 1898.

Durante la colonia, el espacio del pequeño valle de Caricuao, pasa a ser tierra de repartimientos y encomiendas, que servirán de base a finales del siglo XIX y comienzos del XX para su ocupación (al igual que Antímano y Macarao) por haciendas que a su vez dieron pie a los urbanismos de donde se originaron las tres parroquias.
Adscrita durante el período colonial a Antímano (erigida como parroquia en 1621), Caricuao desde el punto de vista territorial se sumaba más bien a la parroquia La Vega y estuvo ocupada por las haciendas Santa Cruz, Tejerías y La Elvira (conocida también como hacienda Caricuao), adquiridas por el Banco Obrero (BO) entre 1946 y 1959 para emprender a partir de entonces desarrollos de vivienda obrera que culminarán en 1974. En lo referente a la ocupación del espacio, es interesante el repaso que realiza Villalba utilizando a Caricuao como excusa para ilustrar la transición de la Venezuela rural a la Venezuela petrolera, donde detecta los siguientes tópicos: “cambio de uso del espacio: de las haciendas a las industrias; la industria; la vialidad: del riel al asfalto; el paisaje urbano a partir de 1958: viviendas uni y multifamiliares; Caricuao como ciudad dormitorio; y el crecimiento de la construcción: Caracas se urbaniza a costa del petróleo”.

Es justamente la conversión de Caricuao en “ciudad dormitorio” sobre una superficie de 24.8 Km2 (según informe de la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano -OMPU- de 1973), lo que caracteriza su desarrollo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y el contexto en el que hay que inscribir el impulso dado primero por el BO y luego por el Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) para que ello aconteciera. A la elaboración del proyecto urbanístico denominado “Gran Urbanización de Venezuela” (1945-1958, no realizado), en el que se proponía un uso mixto (urbano-industrial) “con áreas de reserva, tanto ambientales como militares, pues se pensaba utilizar esta zona para tropas y entrenamiento”, seguiría el impulso dado por la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal en medio del llamado Plan de Emergencia a la construcción de cerca de 494 viviendas “provisionales” en terraza (en convenio con la Cuba revolucionaria) que servirían de refugio a familias afectadas por las inundaciones, conocidas como “las casitas de caña”. Siguiendo de nuevo a Villalba encontramos que, durante el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964), se inicia a partir de 1962 una nueva fase con la construcción del primer edificio, identificado después como “bloque experimental” (80 apartamentos para 500 habitantes con los que se puso a prueba la resistencia del terreno para edificios verticales), ubicado en la UD2, y la primera urbanización en desarrollo vertical: Ruiz Pineda o Unidad Vecinal nº 9 (UV9) compuesta por 22 edificios y un total de 1046 viviendas.

3. Caricuao. Vista aérea y zonificación.

“Más tarde se construyó la Unidad de Desarrollo Nº 2, conocida como urbanización Caricuao; se compone de 28 edificios, reducidos posteriormente a 26 debido a la construcción de la línea 2 del Metro de Caracas. Fueron desalojados, y demolidos, los bloques 18 y 19, quedando un total de 26 edificios y 1776 viviendas. Con el gobierno de Raúl Leoni (1964-1969), se culmina la construcción de la urbanización Ruiz Pineda y se agregan las  Unidades  de Desarrollo 7 y 8 (UD7-UD8). Son 16 superbloques que hacen un total de 3048 apartamentos. (…) Bajo el gobierno de Rafael Caldera (1969-1974), se construye la urbanización José Antonio Páez, o, UD4. Es una Unidad de Desarrollo dividida en terrazas que llevan el nombre de las batallas en las que participó el prócer. Son 63 edificios que dan un gran total de 5508 apartamentos. En marzo de 1969 se termina la UD5, con 39 edificios y 2910 apartamentos. Más tarde se termina la UD3, con 20 edificios y 2729 apartamentos. (…) El 27 de mayo de 1970 se puso en funcionamiento la Unidad de Desarrollo Nº 6, o UD6, dividida en 4 sectores: A, con 152 apartamentos; B, con 152 apartamentos; C, con 375; y el sector D, conformado por 114 apartamentos, para un total de 793 apartamentos. (…) Además de las Unidades de Desarrollo, (UD), durante el gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) se construyeron Unidades en Pendiente (UP), Centros Comunales (CC), Covimetro y la urbanización Andrés Eloy Blanco, la UP3, llamada García Carballo, que cuenta con 754 apartamentos. Allí está ubicado el liceo Roberto Martínez Centeno y se desarrolló un barrio que lleva el mismo nombre de la unidad. (…) El CC2, puesto en funcionamiento el 28 de septiembre de 1972, consta de 6 superbloques y 526 apartamentos en total. (…) El sector ‘Covimetro’ consta de 4 torres y 72 apartamentos prefabricados, ubicados en la avenida principal de Caricuao, frente a la UD2. El Inavi lo construyó, como ya hemos visto, en sustitución de los bloques demolidos para dar paso a la línea 2 del Metro de Caricuao”.

4. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. Vista aérea.
5. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968.

Las  Unidades de Desarrollo 7 y 8 de Caricuao, tema que hoy nos ocupa, fueron proyectadas en terrenos de lo que fuera la hacienda La Elvira desde la Unidad de Diseño en Avance del Banco Obrero, creada en 1961, denominada desde 1965 Sección de Diseño en Avance e Investigación (SDAI). Aunque el diseño de la UD 7 y 8 estuvo a cargo de los arquitectos Henrique Hernández, Mariano Goldberg, Mauricio Poler, Julio Riquezes y Carlos Becerra y el ingeniero José Adolfo Peña, a Diseño en Avance se deben sumar, como señala Alfredo Cilento en “Escrito (casi) de memoria: 50 años de Arquitectura” (Tecnología y Construcción, 2003): Mariluz Bascones, Jorge Castillo, Alejandro Galbe, Carlos Jara, Máximo Rojas y el ingeniero Rigoberto Vera, “contando con la extraordinaria asesoría del Dr. Waclaw Zalewski”. Este trascendental ensayo, calificado por Cilento como “la experiencia de innovación tecnológica más importante desarrollada en Venezuela en el campo de la vivienda”, duraría hasta 1969 cuando a raíz del cambio de gobierno “fueron desvirtuadas sus funciones y murió al transformarse en Gerencia de Investigación e Información”.

6. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968.

La comprobación constructiva llevada a cabo en Caricuao tenía como antecedente el Programa Experimental de Vivienda, realización donde Diseño en Avance, a través de Sistemas Constructivos Flexibles, logró levantar entre 3.600 y 4.000 viviendas en la urbanización de San Blas, Valencia, estado Carabobo entre 1962 y 1967. De allí que de los 3048 apartamentos que constituyen las UD 7 y 8, 1.030 fueran hechos mediante encofrados normalizados para muros portantes y entrepisos y escaleras prefabricadas en el sitio. Mariano Goldberg en la ficha correspondiente a esta obra de su Guía  de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1 (1980) apuntará: “Las viviendas agrupadas linealmente son dúplex; el nivel bajo es un espacio de uso múltiple, el nivel alto contiene áreas para dormir y baño. Las divisiones internas son construidas por los usuarios. Las alturas y longitudes de los espacios fueron determinados por las densidades programadas, capacidad de grúas y elevado rendimiento por ascensor. La utilización de la coordinación dimensional, estandarización de componentes, racionalización del proceso de construcción e incorporación de empresas con capacidad para alto volumen de construcción, fueron ensayados exitosamente”.

Por otra parte, Alfonso Arellano en “Los aportes técnicos de Diseño en Avance” (Semana Internacional de Investigación, FAU, UCV, 2008), destaca que el Sistema A10 utilizado en Caricuao proviene del desarrollo del Sistema A, que a su vez está basado en el aprovechamiento de los muros como elementos portantes que, al localizarse periféricamente, posibilitan cierta flexibilidad interior en los apartamentos, “mientras que los escasos componentes constructivos de concreto, muros y losas modulares prefabricadas o construidas en sitio, tabiques, cubiertas y elementos complementarios completamente movilizados y montados con el apoyo de grúas, facilitan el uso del sistema para edificaciones de una, dos (Sistema A-3, de la empresa Vacoven) y cuatro plantas (Sistema A-4, de la empresa Vivienda Venezolana)”. Así, el A10 de la mano de Mariano Goldberg y Máximo Rojas llegará a ser desarrollado por Diseño en Avance para edificaciones de entre 9 y 15 pisos y puesto a prueba con el apoyo de la empresa Técnica Constructiva en Caricuao. Arellano también rescata dentro de la publicaciones oficiales del Banco Obrero, como parte de la Serie Diseño el segundo número titulado Sistema A10 Caricuao UV7-UV8 como “un trabajo de carácter descriptivo que expone los avances en ensayos constructivos de aplicación del sistema. Informa objetivos y planteamientos básicos del sistema constructivo así como del urbanismo de Caricuao UV7-UV8”, el cual habría que consultar. El acuerdo de creación de la parroquia Caricuao fue publicado en Gaceta Municipal Nº 14602, el 8 de abril de 1975, cuando los desarrollos emprendidos primero por el BO y luego por el INAVI ya habían concluido y su conexión con el resto de la ciudad se refuerza. Habiendo alcanzando en total una cifra de más de 21.000 viviendas se convirtió en el desarrollo público habitacional de mayor envergadura realizado en Venezuela. En paralelo, se detecta ya en 1947 la aparición de los primeros asentamientos informales acentuándose su proliferación a finales de la dictadura de Pérez Jiménez y sobre todo cuando comienzan las “construcciones de desarrollo vertical” entre 1961 y 1974 obedeciendo ello a múltiples razones. Sin embargo, es luego de su constitución como parroquia cuando se detecta en Caricuao el mayor crecimiento poblacional alcanzando la cifra para el año 2001 de 143.048 habitantes disminuyendo a 138.659 para 2011. Hoy el valle de los toromaimas donde se asienta, cuyo valor ambiental la ha convertido en la primera y hasta el momento única parroquia ecológica de Venezuela, se halla sometido a un proceso de ocupación que ha ido en detrimento de sus valiosas áreas verdes, tema que podría ser objeto de otra historia.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 5. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969.

2 y 4. https://caricuaofotohistoria.blogspot.com/p/historia.html

3. https://issuu.com/centronacionaldehistoria/docs/libro_caricuao_villalba

6. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1, 1980

HA SIDO NOTICIA

Menos arquitectura, más ciudad

Por Eduardo Prieto

Tomado de Arquitectura Viva

15/06/2018

El jueves 14 de junio  se ha clausurado en el Baluarte de Pamplona el congreso internacional ‘Menos arquitectura, más ciudad’. Es el quinto encuentro bienal que organiza la Fundación Arquitectura y Sociedad, tras ’Más por menos’ (2010), ‘Lo común’ (2012), ‘Arquitectura necesaria’ (2014) y ‘Cambio de clima’ (2016). Complementando a los anteriores —que propusieron enfrentarse a la crisis a través de la austeridad y la solidaridad—, el que acaba de terminar ha abierto un nuevo ciclo de congresos, que estarán centrados en la ciudad, lugar de libertad para el individuo pero también escenario de encuentro para la toda ciudadanía y territorio de los grandes retos a los que debe enfrentarse la civilización globalizada.

El evento contó con el apoyo organizativo de Arquitectura Viva, y, como en las ediciones de 2010 y 2016, fue inaugurado por el rey de España Felipe VI, en una ceremonia en la que también intervinieron Uxue Barcos, presidenta del Gobierno de Navarra, Carlos Solchaga, presidente de la Fundación Arquitectura y Sociedad, y Francisco Mangado, patrono fundador de la Fundación, amén de director del congreso junto a Luis Fernández-Galiano.

Abrieron los turnos de ponencias los escritores Eduardo Mendoza y Leonardo Padura. El consagrado autor de La ciudad de los prodigios y Premio Cervantes 2016 explicó que la literatura moderna ha convertido a lo urbano en su principal cantera de materiales, y confesó que su interés por las ciudades —principalmente en su ciudad natal, Barcelona, protagonista de sus novelas— está en su lado canalla y turbio, y en su capacidad de transformarse continuamente. Por su parte, el escritor cubano, a quien se debe la celebrada serie de novela negra protagonizada por Mario Conde y que es autor de otros complejos y exitosos relatos como El hombre que amaba a los perros, describió minuciosamente los escenarios de sus narraciones, que son fundamentalmente los de su entorno diario en un barrio a las afueras de La Habana, y explicó en qué medida su abordaje a temas locales y a escenarios urbanos contiene una insoslayable denuncia política.

La segunda sesión, titulada ‘El gobierno de las ciudades’, comenzó con una apasionada intervención de la alcaldesa de Madrid, que explicó, desde un punto de vista muy personal, sus políticas en la capital de España, se mostró convencida de que el futuro de las ciudades pasa por la participación, y sintetizó las características deseables para una urbe moderna en tres conceptos: solidaridad, sostenibilidad y creatividad. Complemento y, a la vez, pendant de Carmena fue la intervención de Joan Clos, exalcalde de Barcelona y ministro de Industria del Gobierno de España, que ha pasado los ocho últimos años en Nairobi como director ejecutivo de ONU-Habitat, el programa de Naciones Unidas destinado a la promoción de ciudades sostenibles, resilientes y prósperas. Tras exponer los retos que el crecimiento demográfico y urbano de Asia y África van a suponer para Occidente, Clos conminó a la construcción de una “política africana” para Europa, y propuso seguir avanzando para nuestro continente no pierda su carácter modélico, de manera que “Europa sea para el mundo lo que Escandinavia ha sido para Europa”.

Bajo el tema ‘Visiones urbanas’, la tercera sesión del congreso comenzó con la ponencia de Iwan Baan, el fotógrafo de arquitectura más reconocido del mundo, que, utilizando ochocientas imágenes, paseó al público por un tan personal como interesante viaje por los rincones del mundo, presentando de un modo impresionista distintos modos de entender la ciudad, desde los asentamientos informales de Lampala hasta las sorprendentes y milenarias arquitecturas excavadas de Etiopía. La arquitectura excavada fue precisamente el tema tratado en su ponencia por Dominique Perrault. El miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia y celebrado autor de la Biblioteca Nacional de París propuso que el crecimiento de las ciudades deje de hacerse hacia arriba —el modelo del rascacielos— o en horizontal —el modelo del sprawl—, para pasar a extenderse hacia abajo, aprovechando el terreno disponible con el objetivo de liberar el plano del suelo para la ciudadanía. Ilustró sus tesis con una serie reciente de sus proyectos y obras que tienen un carácter subterráneo.

La cuarta sesión, celebrada ya en la segunda jornada del congreso, trató el tema de ‘La ciudad como proyecto’, y contó con las ponencias de dos reconocidas arquitectas, ambas profesoras de la Graduate School of Design de la Unversidad de Harvard: Farshid Moussavi y Belinda Tato. Autora de la ya mítica Terminal de Yokohama, Moussavi presentó una serie de proyectos recientes de su estudio que tienen una mayor impronta cívica y pública, con usos que van de lo comercial y cultural a lo residencial, y en ciudades diferentes, desde Londres a París. Moussavi explicó los modos en los que la “arquitectura en sí misma” se puede convertir en un actor social y defendió la flexibilidad espacial como un modo de hacer posible la inclusión de los diferentes modos de vida que exige la sociedad contemporánea. Por su parte, Belinda Tato, a través de una nómina de obras y proyectos en Madrid, Daca, Asunción y Miami, entre otras ciudades del mundo, explicó las estrategias que sigue su estudio, Ecosistema Urbano, a la hora de implicar a la comunidad en las decisiones que van a transformar de manera radical su entorno inmediato, y defendió el papel que los arquitectos pueden desempeñar en este proceso.

Con una conferencia sobre la identidad de las ciudades, Deyan Sudjic, reconocido historiador y crítico británico que actualmente es director del Museo del Diseño de Londres, dio comienzo a la quinta sesión del congreso, ‘La arquitectura de la ciudad’. Sudjic hizo un idiosincrásico y interesante repaso por la historia de la ciudad, incidiendo en el papel fundamental que, a su juicio, desempeñan las casualidades y azares en su desarrollo; una perspectiva antropológica que contrastó con el abordaje al problema de la forma de la ciudad propuesto por el segundo de los ponentes, Salvador Rueda, biólogo, sociólogo y director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona. Tras presentar con datos escalofriantes el panorama del crecimiento demográfico y el consumo de recursos en los próximos veinte años —un consumo que achacó a las grandes ciudades—, explicó su enfoque para atajar gradualmente el problema: el ‘urbanismo ecosistémico’ basado en la reducción del consumo energético y en el desarrollo de la economía del conocimiento, y cuya herramienta fundamental es la llamada ‘supermanzana’, modelo que Rueda y su equipo vienen desarrollando desde hace años. Para terminar, Rueda instó a la adhesión al documento en el que se plantean y desarrollan estas ideas, la llamada ‘Carta de Barcelona’.

Jan Gehl y Jaime Lerner fueron los encargados de la última sesión del congreso, ‘Futuros urbanos, futuros humanos’. Mientras que Gehl, arquitecto y profesor danés que es autor de clásicos del urbanismo como Life Between Buildings y Cities for the People, explicó su principal idea-fuerza —reorientar el planeamiento urbanístico en favor del peatón y los ciclistas— y la ejemplificó a través de una serie de proyectos llevados a cabo en Europa, América y Australia, Jaime Lerner, el arquitecto brasileño que transformó como alcalde la ciudad de Curitiba y fue Gobernador del Estado de Paraná, se centró en la descripción, a través de casos concretos, de las herramientas de planeamiento de su singular ‘acupuntura urbana’: la capacidad de transformar radicalmente las ciudades a través de intervenciones específicas, acotadas espacialmente y controlables desde el punto social y económico. Una modelo, el de la acupuntura urbana, que hizo que la revista Time le incluyera en 2010 entre los 25 pensadores más influyentes del mundo. Las conferencias se complementaron con una serie de conversaciones entre los ponentes y los moderadores —José Luis García Delgado, Javier Conde, Luis Fernández-Galiano, Ángela García de Paredes, Sandra Ollo y José María Ezquiaga—, que también llevaron a cabo entrevistas en profundidad con cada uno de los arquitectos invitados. Todas ellas se recogerán en el libro resumen del evento que Arquitectura Viva publicará este otoño, que se añadirá así a los que documentaron los congresos de 2010, 2012, 2014 y 2016.

ACA