Un diseño olvidado de Mies van der Rohe se está construyendo en el campus de la Universidad de Indiana
Escrito por Andreea Cutieru
Traducido por Fabian Dejtiar
12 de julio de 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura
Un nuevo edificio para la Escuela Eskenazi de Arte, Arquitectura + Diseño de la Universidad de Indiana, materializa un diseño recientemente redescubierto de Mies van der Rohe. El proyecto de 1952 estaba destinado a una casa de fraternidad en el mismo campus de IU Bloomington donde se está construyendo actualmente, y el diseño incorporó el mismo marco de acero blanco y la misma estética de paneles de vidrio expansivos que la Casa Farnsworth, creada aproximadamente al mismo tiempo. Después de ser olvidado durante seis décadas, el diseño resurgió en 2013. La obra de dos pisos abrirá sus puertas este otoño.
En 1950, Mies van der Rohe recibió el encargo de la casa de la fraternidad de la Universidad de Indiana, en un momento donde también tuvo la oportunidad de diseñar Crown Hall para el Instituto de Tecnología de Illinois, que acabaría convirtiéndose en una de sus obras maestras. El proyecto de la casa de la fraternidad se abandonó debido a la falta de fondos, y décadas más tarde, los planos fueron finalmente donados al archivo de Mies en el Museo de Arte Moderno. En 2013, se pusieron en marcha planes para la construcción del diseño, y la investigación posterior descubrió documentación significativa entre los documentos de uno de los asociados de Mies. La Universidad de Indiana se puso en contacto con el arquitecto Dirk Lohan, nieto de Mies, quien estuvo de acuerdo en que la Universidad podría usar el diseño y atribuírselo a Mies.
Teniendo estrechas conexiones con los conceptos de la casa Farnsworth y el Instituto de Tecnología de Illinois, el diseño de Mies para el edificio UI es una estructura rectangular de vidrio y acero elevada desde el suelo. El espacio principal mide 930 metros cuadrados y cuenta con un atrio cuadrado central que realza aún más la apertura del edificio.
El diseño de Mies van der Rohe se confió a la firma Thomas Phifer and Partners, con sede en Nueva York, para que se adapte a los códigos de construcción actuales y a su función académica actual al mismo tiempo que preserva la estética arquitectónica deseada. El edificio contendrá espacios de conferencias, talleres y oficinas, sin alterar la distribución del segundo piso, mientras que la planta baja tuvo que ser reconfigurada. Para cumplir con los códigos de construcción, se agregó una nueva escalera, se reemplazó el vidrio original de un solo panel por uno aislante y el proyecto se equipó con sistemas MEP de acuerdo con los estándares contemporáneos.
Otra de las piezas que ha pasado a ser icónica dentro de la arquitectura moderna venezolana es la casa que Gustavo Wallis Legórburu (1897-1979) proyectó para si mismo y su familia a finales de los años 30 del siglo XX y que terminó de construir en 1942: Piedra Azul. Como tal, se trata de un obra bien documentada, que ha sido objeto de diversas apreciaciones y descripciones y cuyo análisis crítico también ha sido accesible a través de diferentes fuentes.
Para Juan Pedro Posani primero en atender la existencia de la edificación en Caracas a través de su arquitectura (1969), Piedra Azul forma parte del capítulo “El Estilo Internacional” en el que se valora por encima de todo la obra de Manuel Mujica Millán como pionero dentro de una especie de “eclecticismo estilístico” donde el “internacional” era considerado como un estilo más, sumándose a él otros arquitectos que, como Gustavo Wallis, “se unían a Mujica en adoptar a veces las formas desnudas del cubismo arquitectónico”. Así, a la hora de referirse a la casa de Wallis (ubicada bajo el epígrafe de “el ‘estilo’ se difunde”, la despacha de la siguiente manera: “las formas-clichés del estilo internacional se difunden mediante las obras de varios arquitectos. Entre ellas debe ser recordada la quinta ‘Piedra Azul’ en el Country Club, del Arquitecto Gustavo Wallis. En esta quinta que fue premiada en el Primer Congreso Panamericano de Arquitectos, el Arq. Wallis sigue los esquemas de las articulaciones volumétricas ‘pintorescas’ y de los contrastes de materiales, con algunas reminiscencias muy llamativas en su época de los voladizos de la ‘casa de la cascada’ de Wright”.
1. Fachada norte
La transcripción de lo expresado por Posani la hemos hecho completa exprofeso porque es a partir de ella que fueron apareciendo las posteriores aproximaciones que conocemos de la obra, en su mayoría apelando, por un lado, a una mayor amplitud de lo descriptivo y, por el otro, cuando se profundiza un poco más, a valorar otros aspectos que Posani pasó por alto o no les dio importancia.
Así, en el catalogo de la exposición “La casa como tema” organizada por la Fundación Museo de Arquitectura en el Museo de Bellas Artes en 1989, Piedra Azul pasa a formar parte de aquellos casos que ejemplifican “La casa como tema de abstracción” ubicados al inicio de la modernidad venezolana, cuyo texto principal fue elaborado por William Niño Araque. Allí, sin discrepar demasiado en lo esencial con lo ya expresado por Posani en cuanto al peso que tuvo lo estilístico al momento de diseñarse y de las dificultades que se presentaban para incorporar un tratamiento del espacio verdaderamente moderno en las viviendas destinadas a la burguesía caraqueña (donde la Casa-estudio en Campo Alegre, 1933 y la Casa Blanca en La Florida, 1937, ambas de Mujica se convierten en clara excepción), Niño Araque intenta construir un discurso que busca explicar la manera como se hacen manifiestas diferentes novedades provenientes del neoplasticismo, el productivismo, el constructivismo o el expresionismo tardío en combinación con un funcionalismo que les permite a los arquitectos experimentar. De tal manera, Piedra Azul se sumará a la contundente ruptura con el academicismo planteada por Carlos Raúl Villanueva a través de la Escuela Gran Colombia (1939-1942), de la cual es contemporánea, grupo que incluye también otras obras que “formularán una auténtica síntesis del lenguaje neoplástico”.
2. Plantas3. Fachada oeste.4. Fachada este (principal)
Considerando la descripción en sí, en el catálogo de “La casa como tema” al referirse a Piedra Azul mencionan de forma muy escueta e imprecisa lo siguiente: “Construida a inicios de la década del cincuenta (sic), Piedra Azul marca notablemente la presencia de la Arquitectura Moderna e Internacional influenciada por la obra de Wright. La insistencia en las articulaciones volumétricas, las opciones vernáculas presentes en los muros de piedra y los contrastes de materiales en relación directa al tratamiento de la Casa de la Cascada, particulariza la imagen de esta casa en el área residencial donde se implanta”.
En otra vuelta de tuerca que condujo a un mayor rigor en el tratamiento del tema que hoy nos ocupa, Niño Araque, ahora para el catálogo de la exposición “Wallis / Domínguez / Guinand. Arquitectos pioneros de una época”, montada en la Galería de Arte Nacional en 1998, desarrolla de manera más hilada y fluida una descripción que no se separa de lo anteriormente expresado pero que ahonda aún más en aspectos compositivos y funcionales. También se hace eco de las distorsiones que ha podido crear la reiterada relación directa de Piedra Azul con la Casa Kauffman de Wright planteando que “dicha relación establece un tipo de interpretación que desconoce una cantidad de aspectos únicos que la presentan como un manifiesto de plena modernidad”. Sin embargo, al leer la descripción hecha en busca de algún rasgo no señalado anteriormente, se nos vuelve a recordar, por ejemplo, que “el juego volumétrico neoplasticista expuesto en la casa, se libera en esta ocasión de todas las ataduras académicas”, a lo que se suma a modo de revelación que “la composición se origina a partir del ensamblaje de volúmenes blancos y volados, con un cuerpo de piedra maciza que los sostiene a partir de la idea de un basamento. Este juego alternado de texturas lisas y blancas con texturas rugosas y grises, desarrolla plásticamente una solución novedosa que demuestra la madurez de un vocabulario formal”.
5. Izquierda: Vista de la fachada este (principal). Derecha: Detalle de la fachada este (principal)6. Izquierda: Detalle de la fachada sur. Derecha: Detalle del espacio de la escalera.
Es de resaltar en el texto sobre Piedra Azul de la exposición “Wallis / Domínguez / Guinand…” el hecho de detenerse en el valor que presenta el diseño de cada una de sus cuatro fachadas, “las cuales expresan su funcionalidad interna”, en la adaptación del edificio a la topografía (donde se salva un desnivel de tres metros) y en la definición del acceso que, como en proyectos anteriores realizados por Wallis (las casas Degwitz y Sucre), “se organiza siguiendo el estricto canon funcionalista…”
estableciéndose una clara diferencia entre la entrada principal y la que se destina al estacionamiento en virtud de la proporción que adquieren las respectivas marquesinas. Valga decir que el eje virtual que parte del acceso principal sirve para organizar el claro funcionamiento de las diferentes áreas que constituyen la vivienda: las sociales y de servicios en la planta baja y las íntimas (con sus servicios alternos) en la planta alta. Amplias terrazas que resuelven la relación interior-exterior se hacen presentes en cada nivel como importantes desahogos y oportunidades de disfrutar de las vistas lejanas
La horizontalidad reforzada por el uso de aleros de diferentes dimensiones y la racionalidad de la estructura aporticada son otros atributos que se valoran y a su vez derivan en “una sobredimensionada solidez”.
“Su espacialidad interior -referirá Niño Araque- es densa debido a la marcada insistencia en el uso de la piedra en combinación con el mármol y a sus techos de material acústico. De esta interioridad y como referencia plástica única y sosegante aparece la escalera, resguardada por un vitral a doble altura que acentúa su atmósfera de penumbra”.
A modo de cierre, otro importante tema es resaltado dentro del análisis realizado por Niño Araque: el de la pared de vidrio (“como gran lucernario arquitectónico”) y la escalera adosada (“como columna vertebral de esta situación teatral y modernizante”), los cuales se constituyen en constantes dentro de la arquitectura de Wallis presentes en obras anteriores como el Palacio de la Gobernación de Caracas y el ya demolido Banco Central de Venezuela.
7. Diversas tomas recientes internas y externas de la casa.
Wikipedia añade a nuestro recorrido un dato si se quiere curioso que no habíamos detectado entre quienes se han ocupado de la casa, relacionado con el origen del nombre del inmueble. Allí se señala: “Mientras ejecutaba la construcción de varias edificaciones de la que sería la Urbanización La Castellana, se hicieron movimientos de tierra en las faldas del cerro El Ávila que dejaron al descubierto muchas rocas. Unas piedras de un color particularmente azulado llamaron la atención de Wallis, quien decidió colocar una cantera en el sitio y extraerlas para usarlas como material en la próxima construcción de su residencia personal. Con esto en mente, en 1941 diseñó el inmueble, inspirándose en los trabajos de Frank Lloyd Wright, y que recibiría el nombre del material escogido, sobre una parcela de 2.000 m² en la zona norte de Caracas”. Una última referencia aproximativa al conocimiento de la casa Piedra Azul la constituye la nota elaborada por Diego Wallis para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) donde realiza un ejercicio de síntesis de apreciaciones provenientes de diferentes fuentes (fundamentalmente de los textos elaborados por Niño Araque) muy semejante al ejercicio que hoy hemos realizado desde aquí.
Wallis habitó la casa durante varias décadas. Hasta donde sabemos, actualmente continúa perteneciendo a su familia y se encuentra en un buen estado de conservación. Información obtenida del portal http://www.conlallave.com aparecida en abril de este año certifica que la casa se encuentra en venta y el amplio despliegue fotográfico que acompaña el aviso permite observar con detalle la actual condición del inmueble.
8. Parte del trabajo de levantamiento y representación de la Casa Piedra Azul llevado a cabo por los estudiantes Kevin Marcano, Adana Pedrón y Andrea Paredes dirigido por los profesores Joao de Freitas y Alberto Manrique en la Unidad Docente Nueve de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV.
La documentación fotográfica y planimétrica que durante años se manejó de la casa Piedra Azul siempre fue escueta y reducida a las mismas tomas. Es por ello que la muy reciente experiencia académica (ubicable en https://www.instagram.com/jddefreitasjoao/) emprendida en el curso de pregrado de diseño (3º, 4º y 5º semestres) que dirigen los profesores Joao de Freitas y Alberto Manrique en la Unidad Docente Nueve de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV, dirigida a reproducir y analizar casas referenciales dentro del paisaje caraqueño (entre las que se ha incluido Piedra Azul a cargo de los estudiantes Kevin Marcano, Adana Pedrón y Andrea Paredes), además del valor formativo que denota ofrece un riquísimo material que desde ahora se puede considerar como importante aporte al conocimiento y representación de la edificación a la cual hoy dedicamos esta nota.
… se celebra el Día Mundial de la Población, nace el pintor venezolano Juan Lovera y en el país se dan dos curiosos acontecimientos.
Como un tema que tiene múltiple aristas y toca a casi todas las ramas del conocimiento, el de la Población, en la medida que se convirtió en asunto que había que atender, alertar sobre sus consecuencias y hacer seguimiento, fue motivo para que en junio de 1989 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tomara la iniciativa y recomendara su instauración con la jerarquía de Día Mundial. Ello ocurrió teniendo como referencia que el 11 de julio de 1987 de manera simbólica el número de habitantes del mundo llegó a los 5.000 millones, cifra que desde entonces no ha dejado de multiplicarse. Según el PNUD “la intención de este día es centrar la atención en la urgencia y la importancia de las cuestiones de población, particularmente en el contexto de los programas y planes generales de desarrollo, y en la necesidad de encontrar soluciones a estos problemas”.
Para la Organización de las Naciones Unidas (a quien está adscrito el PNUD), a partir de entonces se ha convertido en prioritario poner a disposición del público en general información sobre una cuestión del más alto interés así cmo movilizar la voluntad política y los recursos para abordar un problema de alcance universal. Con la decisión se busca que las organizaciones y oficinas del sistema de las Naciones Unidas y, lo que es más importante, los gobiernos, la sociedad civil, el sector público y el privado, las escuelas, las universidades y, en general, los ciudadanos, hagan de este día un trampolín para actividades de sensibilización.
1. La población mundial alcanzó los 7 mil millones el 31 de octubre de 2011. En la foto, cerca de una entrada a la Sede de las Naciones Unidas, hay una pancarta de una campaña mundial del UNFPA para crear conciencia sobre las oportunidades y los desafíos que plantea este hito.
Tuvieron que pasar cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1.000 millones, y sólo en unos 200 años más se multiplicó por siete. La página https://www.un.org/es/global-issues/population indica que “en 1950, cinco años después de la fundación de las Naciones Unidas, se estimaba que la población mundial era de 2.600 millones de personas. Se alcanzaron los 5.000 millones en 1987 y, en 1999, los 6.000 millones. En octubre de 2011, se estimaba que la población mundial era de 7.000 millones de personas. (…) Se espera que la población mundial aumente en 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7.700 millones actuales a los 9.700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11.000 millones para 2100”. Y añade: “Este crecimiento tan drástico se ha producido en gran medida por el aumento del número de personas que sobreviven hasta llegar a la edad reproductiva y ha venido acompañado de grandes cambios en las tasas de fecundidad, lo que ha aumentado los procesos de urbanización y los movimientos migratorios. Estas tendencias tendrán importantes repercusiones para las generaciones venideras”.
Como resumen se sabe que al día de hoy son China e India los países más poblados y que “a comienzos de la década de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer. Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019”. Para 2100 África será el continente con más rápido crecimiento y como contraparte seguirá disminuyendo la población de Europa. Se prevé también un incremento en los niveles de urbanización y una aceleración de la migración: “En 2007, por primera vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en 2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades”.
Aunque el enfoque que el PNUD y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) le han querido dar a este día está dirigido, principalmente, a generar reflexiones y debates en torno a los desequilibrios poblacionales que se pueden generar por fenómenos como el aumento en la esperanza de vida, el envejecimiento de la población mundial, las enfermedades y la sobrepoblación de algunos territorios, los cuales a su vez afectan al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la pobreza y a las protecciones sociales, el hecho es que tanto para la arquitectura como para el urbanismo y su enseñanza, a partir de lo señalado, se les presentan importantes retos. Los mismos se vinculan a los esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la energía así como a la posibilidad de que la población pueda planear sus familias y por tanto puedan planear su vida.
Se ha escogido como tema para el Día Mundial de la Población 2021, “Los derechos y las opciones son la respuesta: priorizar los derechos en materia de salud reproductiva de todas las personas”.
2. Juan Lovera. «El tumulto del 19 de abril de 1810«, 1835
Como ya adelantamos, hoy 11 de julio pero de 1776 nació en Santiago de León de Caracas el pintor Juan Lovera Arrechederra. Tal y como reza en su biografía publicada en Wikipedia Juan fue “hijodel cerero Atanasio Lovera y de Juana Rosalba Arrechederra, ambos pardos libres. Realizó sus primeros estudios en el Convento de San Jacinto de los frailes dominicos. Asistió al taller del pintor y dorador Antonio José Landaeta, en calidad de aprendiz, en donde tuvo como condiscípulo al artista José Hilarión Ibarra. Según el historiador Manuel Landaeta Rosales, tras la muerte de su maestro, Lovera instala su propio taller en donde habría pintado un retrato del sabio alemán Alejandro de Humboldt durante su visita a Caracas en 1799”.
Lovera militó por la causa independentista de los territorios americanos, lo que le valió ser perseguido tras el triunfo del realista Domingo de Monteverde (1812). Cuando el ejército de José Tomás Boves invadió Caracas (1814), migró a Cumaná, donde impartió clases de pintura. Carlos Duarte, sin embargo, afirma que su migración fue a las Antillas de donde regresó en 1820.
Trabajó en la decoración del Cabildo Municipal de Caracas (1821-1823). Fue nombrado en septiembre de 1821 Corregidor de Caracas y un año más tarde se desempeñó como Alcalde ordinario del Cabildo caraqueño.
3. Juan Lovera. «El 5 de julio de 1811«, 1838.
A partir de 1824, realizó retratos de ciudadanos notables como José Antonio Páez, Cristóbal Mendoza (1823), Simón Bolívar (1827) y José María Vargas por lo que se le conoció como “el pintor de los próceres”; además, en 1828 fundó el primer taller litográfico del país. En 1835 pintó El tumulto del 19 de abril de 1810 que obsequia a la Diputación Provincial de Caracas, junto a una carta que explica su intención de preservar la memoria de tan importante suceso histórico. En 1838 pinta su obra El 5 de julio de 1811, que esta vez obsequia al Congreso Nacional. En la parte inferior de este último cuadro dibuja a cada personaje firmante, acompañado de una guía numérica con los nombres respectivos. Ambos cuadros se exhiben en la Capilla Santa Rosa de Lima, Caracas.
Los últimos años de su vida se dedica a enseñar, mostrando gran interés en sus discípulos Pedro Lovera (de quien Manuel Landaeta Rosales afirma era su hijo) y Celestino Martínez. Fue profesor de la Academia de Dibujo que funcionaba en Caracas. También se menciona a Lovera como uno de los promotores de la fundación de la Compañía de Artistas de Caracas en el año de 1841.
Lovera fue objeto de la que se considera la primera crítica de arte en Venezuela, un artículo de 1811 publicado en El Mercurio Venezolano de Caracas donde Francisco Isnardi “refiere que Lovera estaba pintando una copia de Los cuatro elementos del pintor francés Charles Lebrun y merecía la protección del nuevo gobierno republicano”.
Los primeros datos biográficos sobre el artista los aporta en 1906 el historiador Manuel Landaeta Rosales. Por otro lado, en vista que Lovera no firmó la mayoría de sus obras, la construcción de una posible colección de sus cuadros ha sido algo complicada. “En 1939 se incluye su obra La Divina Pastora (1820) en la primera exposición sobre Pintura colonial venezolana organizada en el Museo de Bellas Artes de Caracas. (…) En 1951 el crítico de arte Enrique Planchart publica un artículo en la Revista Nacional de Cultura en el cual analiza por primera vez algunas obras de Juan Lovera. (…) En 1960 se realiza la primera exposición de 21 obras atribuidas a Juan Lovera bajo la curaduría del historiador del arte Alfredo Boulton en Museo de Bellas Artes de Caracas. (…) En 1978 se realiza la exposición Juan Lovera y su tiempo, con todas las obras atribuidas al artista, en la Galería de Arte Nacional, Caracas.
4. Cuatro retratos realizados por Juan Lovera. Simón Bolívar (1827), Francisco Antonio Paúl (c. 1820), Presbítero Dr. Domingo Sixto Freites (1831) y Lino Gallardo (c. 1830).
Para cerrar, en el artículo dedicado a Juan Lovera para el tomo 2 del Diccionario biográfico de las artes visuales en Venezuela (2005), Alejandro Salas, luego de un exhaustivo repaso por quienes han estudiado su obra, señala que “Francisco Da Antonio no duda en incluirlo dentro de lo que él ha llamado ‘arclásico’, es decir, el estilo de los pintores americanos de la época independentista: ‘para nosotros, más que pintor de género o iniciador de la pintura histórica en Venezuela, Lovera fue un pintor realista; independientemente del testimonio histórico que aportan sus obras, Lovera ni pintó cuadros ‘de historia’, ni escenas de ‘costumbres’: él transcribió en imágenes plásticas los acontecimientos de los cuales fue testigo presencial, y a los hombres que fueron sus contemporáneos”.
Juan Lovera, luego de ejercer el oficio de pintor por más de 50 años, falleció en Caracas el 20 de enero de 1841. En su testamento afirma estar soltero y sin hijos por lo que la hipótesis de que el pintor Pedro Lovera era más bien su sobrino cobra fuerza.
5. Izquierda: Primer Teatro Baralt de Maracaibo (1877-1883). Derecha: Fotografía de la esquina de Las Gradillas, Caracas
Los dos curiosos acontecimientos que anunciáramos acaecidos tal día como hoy 11 de julio fueron, por un lado,la Primera Proyección de vistas animadas que se conoció en nuestro país realizada en 1896 en el Teatro Baralt de Maracaibo y, por el otro, el primer accidente automovilístico sucedido en Caracas cuando en 1913 colisionaron dos automóviles en la esquina de “Las Gradillas”.
6. Vitascopio, modelo que forma parte de la evolución del Cinematógrafo, con el cual se lleva a cabo el estreno en Maracaibo.7. Izquierda: Derecha: Cuadro de «Un célebre especialista sacando muelas en el gran Hotel Europa», estrenado el 28 de enero de 1897.
Con respecto al primero de ellos vale la pena recordar que la ilustrada y a la vez romántica Maracaibo de finales del siglo XIX pudo disfrutar de aquella primera proyección gracias a que el empresario Luis Manuel Méndez había adquirido en Nueva York y traído a la ciudad el Vitascopio del inventor estadounidense Thomas Alba Edison, siendo el joven fotógrafo, fotograbador y pintor retratista zuliano Manuel Trujillo Durán (1871-1933) el operario que contratara Méndez para manejar aquella primera máquina cinematográfica que llegara territorio nacional, y quien luego se encargaría de difundir el novedoso dispositivo mediante varias giras itinerantes.
Tal y como recoge Ricardo Tirado en Memorias y Notas del Cine Venezolano 1897-1959 (1988), entre las películas proyectadas aquel 11 de julio de 1996 se encontraban «The Monroe Doctrine» y «Anabella Serpentine Dance», que causó grata impresión entre los asistentes por la voluptuosa soltura de la bailarina Anabelle Whitford.
8. Teatro Barat, Maracaibo. Grabado de comienzos del siglo XX (izquierda) y postal de los años 50 cuando ya había sido remodelado (derecha).
Vale la pena recordar también que aquel Teatro Baralt inaugurado en 1883 contaba con un pórtico conformado por cuatro columnas toscanas y una terraza protegida con barandas de hierro, y que fue demolido en 1928 para colocar en su lugar al que hoy conocemos donde intervino como arquitecto Leon Achiel Jerome Höet.
Al año siguiente, el 28 de enero de 1897, apenas seis meses después del histórico día, el viejo Teatro Baralt también tuvo el honor de albergar la primera función cinematográfica corrida de la que exista memoria convirtiéndose en “cuna del cine venezolano”. Fue ofrecida a las 7:00 en punto de la noche donde había subido a escena la ópera «La Favorita» y, para concluir el programa, se exhibieron (en este caso utilizando el Cinematógrafo de los hermanos Lumière) junto a dos documentales de dichos hermanos (“Los Campos Elíseos” y “La llegada de un tren”), unos cuantos metros de celuloide impreso, totalmente realizado en el país (en Maracaibo más específicamente): “Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa” y “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo”. La dirección de los filmes venezolanos se atribuye al ya mencionado a Manuel Trujillo Durán, aunque no hay documentación histórica muy precisa. Ya para entonces Trujillo Durán ejercía la representación de firmas fotográficas extranjeras y de la revista especializada Luz y Sombra, que se editaba en New York.
9. Esquina de Las Gradillas años 1940 y noticia publicada el 12 de julio de 1913 en la primera página del diario El Universal.
El hecho inédito acaecido el 11 de julio de 1913 en la esquina que desde muy temprano en la colonia había sido bautizada como “Las Gradillas” (ya que permitían bajar a la Plaza de Armas o Plaza Mayor), cuando dos automóviles chocaron, fue publicado al día siguiente en el diario El Universal revelándose tras su lectura no sólo a un redactor que al detallar el hecho hacía uso de manera apropiada del lenguaje sino también el impacto que el mismo causó en la colectividad. El texto titulado “Primer choque en Caracas. ‘Un problema que necesita solución’ ”, se encabeza con la siguiente frase: “Nosotros lo habíamos predicho. Tarde o temprano iba a suceder lo inevitable. Ayer, por desgracia, los hechos nos dieron la razón”.
Con transcribir los tres primeros párrafos el lector podrá darse cuenta la desproporción que adquirió aquel evento: “A las once y media de la mañana, cuando el Dios Febo estaba en su esplendor, dos de esos vehículos de motor que llaman inapropiadamente automóviles, y que andan por esas calles a 15 y hasta a veinte kilómetros por hora, tuvieron un encontronazo nada menos que en el ombligo de la ciudad, en la propia esquina de Las Gradillas. (…) El vehículo manejado por el joven Gustavo Zingg ‘chocó’ (si se nos permite usar este galicismo), con el otro que conducía el ingeniero alemán que fue traído con este objeto por la Casa Blohm de esta ciudad. (…) Este espectáculo, casi terrorífico, no se había visto jamás en la Capital y puede afirmarse, sin cometer pecado, que todo Caracas desfiló por Las Gradillas a mirar el estado en que por justo y merecido castigo quedaron los dos coches. A tal punto llegó la marejada humana que el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Caudillo de Diciembre, siempre vigilante de la tranquilidad colectiva, tuvo que sacar la caballería y ocupar las cuatro bocacalles de la Plaza Bolívar”.
Ni se imaginaban los caraqueños de entonces cual sería el destino definitivo de una ciudad que fue presa de “flamígeros aparatos de hierro” que terminaros corriendo por sus calles “como alma que lleva el diablo”. Y todo, como recoge la crónica citada, “porque a un millonario de la Gran Nación del Norte, quien según informa el cable francés se llama Enrique Ford, se le ha metido en la cabeza hacer dinero en esta forma”.
Chile, Venezuela, Pabellón de la Diáspora Africana e Israel, ganadores de la Bienal de Diseño de Londres 2021
24 de junio 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura y artishockrevista.com
El pasado 24 de junio, el jurado de la Bienal de Diseño de Londres anunció a los pabellones ganadores de su tercera edición abierta entre el 1° y hasta el 27 de ese mes en Somerset House. Respondiendo al tema «Resonancia» del director artístico y curador Es Devlin, la Bienal reunió a más de 30 pabellones para mostrar cómo el diseño puede brindar soluciones a los desafíos de nuestro tiempo, desde la sostenibilidad a la globalización, pasando por la migración hacia el futuro de la humanidad.
«Los ganadores de las medallas de la Bienal de Diseño de Londres 2021 ilustran verdaderamente la importancia del pensamiento de diseño para ayudar a lograr el cambio social y el crecimiento económico en todo el mundo», dijo John Sorrell, presidente de la Bienal de Diseño de Londres. Mientras que Victoria Broackes, Directora de la Bienal, señaló que los ganadores «demuestran claramente lo brillante que puede ser el diseño al contar historias complejas que hablan directamente con los corazones y las mentes».
Chile: Resonancias tectónicasVenezuela: La RentradaPabellón de la diáspora africanaIsrael: The Boiler RoomAlemania: Spoon Archaeology
Seleccionados por el Jurado Internacional de Diseño de Londres -excluyendo a la Medalla Pública- Chile (Resonancias Tectónicas) reconocido como la contribución más destacada de esta edición; Venezuela (La Reentrada) distinguido como mejor pabellón temático; el Pabellón de la Diáspora Africana (PoAD) valorado como el diseño más excepcional; e Israel (The Boiler Room) reconocido por el voto del público, recibieron las Medallas de la Bienal de Diseño de Londres de este año, mientras que Alemania (Spoon Archaeology) recibió una mención especial. Las medallas fueron hechas a mano por Shimell y Madden, cuyo diseño «representó los conceptos de colaboración y unión de países, territorios y ciudades», según la organización.
Venezuela: La Rentrada. Etapas de la semilla de aguacate.Venezuela: La Rentrada. Diversos aspectos de la muestra presentada cuya temática gira en torno en torno a las semillas de aguacate.
Venezuela con “La Rentrada”, tal y como ya señalamos, recibió la Medalla Temática a la interpretación más inspiradora de «Resonancia», el tema de la presente edición, descrito como el efecto ondulante del diseño de vanguardia que afecta la forma en que vivimos y las decisiones que tomamos. El pabellón «busca imaginar el regreso de la diáspora venezolana. Un evento que estará marcado por un cuestionamiento radical de los sistemas anteriores».
“La Rentrada” toma prestado su nombre del rentrée francés y lo transforma al español, un guiño a las posibilidades transformadoras exploradas a través del aguacate y de quienes regresan a Venezuela. El proyecto es la entrega final de una trilogía en torno a las semillas de aguacate desarrollada por Fragmentario.
Pabellón de Venezuela
Diseño: Fragmentario (María Elena Pombo)
Asistentes de producción: Marcos Cabrera, Chelsea Chaug, Lisa Deurer, Shiqi Huang, Wei Huang, Luis Carlos Pombo, Shang Shi, Anna Sung, Izzy Wu, Jingshan Zhang
Paisaje sonoro: Cher-ee-lee (Jerilyn Gonçalves)
Fotografía: Griffin Moore, María Elena Pombo
Semillas de aguacate: Luis Lares (Cosme), Cornelio Quechotl (Food Story)
La obra de Glenda Kapstein (1939-2008): Arquitectura y medio ambiente al norte de Chile
Escrito por Luciana Truffa
Capilla Casa de Retiro Fundación Alonso Ovalle, Antofagasta, 1991
7 de julio 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura
Una nueva plataforma digital tiene como objetivo revalorizar y difundir el legado de la reconocida arquitecta y académica chilena Glenda Kapstein. Este sitio web recopila una serie de proyectos y publicaciones de manera cronológica, articulando un relato lineal en torno a su trayectoria preocupada por la relación entre la arquitectura y el medio ambiente.
La iniciativa fue ejecutada por la diseñadora gráfica Carla Monforte Kapstein, hija de la arquitecta en cuestión, quien obtuvo financiamiento a través de un proyecto Fondart Nacional de arquitectura y difusión. El sitio web construye una línea de tiempo que abarca desde 1939 hasta 2008, en la que se ilustran por medio de material fotográfico inédito, los sucesos biográficos que marcaron su trayectoria. El archivo reúne una amplia gama de material en distintos formatos, liberando por medio de la misma plataforma, las investigaciones y el registro de la obra llevada a cabo por Kapstein.
Oratorio Casa de Retiro Fundación Alonso Ovalle, Antofagasta, 1991.
Glenda Kapstein. Arquitecta de la sede de Valparaíso de la Universidad de Chile (1967), magíster en arquitectura de la Pontificia Universidad Católica (1995) y académica de la Universidad Católica del Norte. Su trabajo se centró en la relación entre la arquitectura y su medio, lo que se tradujo en la exploración material y formal en torno a las posibilidades de la disciplina ante el clima desértico. Kapstein obtuvo numerosos reconocimientos a nivel internacional por su obra y sus aportes a la academia, entre los cuales se destacan el premio PLEA (Passive and Low Energy Architecture) en 2003.
Tras residir en España entre los años 1968 y 1979, la arquitecta se radicó en la ciudad de Atacama, ubicada en la zona norte de Chile. Influenciada tanto por la modernidad europea como por los paisajes desérticos, la obra de Kapstein responde a las condiciones climáticas mediante la construcción fluida de espacios y el juego entre materiales ligeros y volúmenes. Su legado constituye parte importante de la identidad cultural, social y material de la región de Atacama, a la vez que pone en relevancia las técnicas constructivas locales.
Glenda Kapstein realizó una serie de investigaciones y escritos en torno a la arquitectura vernácula, consolidando su legado medioambiental tras la publicación del libro “Espacios Intermedios”. En éste se ilustran mediante una serie de levantamientos de construcciones locales, los conocimientos nativos fundamentales acerca de la adaptación de la vida a un clima extremo, contenidos en las autoconstrucciones y sus característicos espacios mediadores.
Glenda Kapstein en el Desierto de Atacama, Antofagasta, 1992.
Entre sus obras destacan el pabellón de Codelco en Exponor (1995), la ampliación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte, y la Casa del Retiro para la Fundación Alonso Ovalle en Antofagasta (1991). Esta última fue nominada al primer premio Mies Van der Rohe para Arquitectura Latinoamericana en 1996, y participó en el XIX° Congreso de la UIA en Barcelona el mismo año.
ACA
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