Este libro está construido a partir de imágenes, dibujos y textos. Estos tres tipos de documentos se exponen de forma elemental, solos en el centro de cada página y aislados del proyecto al que pertenecen. Los autores organizaron el inventario a partir de un conjunto de documentos que primero reclaman su independencia y luego se someten a un diálogo entre pares. Estas dos acciones pueden parecer anularse, pero en realidad ambas reafirman una idea muy básica, que sostiene el interés de una conversación que está íntimamente relacionado con la consistencia de sus interlocutores. La conversación que surge de cada díptico es precisamente lo que estimula la aparición de un proyecto tácito. Un proyecto que elude las organizaciones materiales y que sólo es posible gracias a la intervención de un lector activo, capaz de establecer conexiones entre los documentos impresos. Este libro es una doble respuesta a cuáles son los activos disciplinarios que produce el estudio de arquitectura Adamo-Faiden y cómo deben organizarse para delinear con precisión los intereses de los autores. Adamo-Faiden se establece en Buenos Aires por Sebastian Adamo y Marcelo Faiden. Su práctica se extiende al campo de la docencia y la investigación, y ha sido reconocida internacionalmente por diferentes medios e instituciones. Sus obras fueron exhibidas en la Bienal de Arquitectura de Sao Paulo, el Museo Guggenheim de Nueva York, la Bienal de Arquitectura de Venecia, la Bienal de Arquitectura de Chicago, la galería de Arquitectura LIGA de México, el Deutsches Architekturmuseum de Frankfurt, el Storefront for Art & Architecture de Nueva York, y en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton.
La Fundación Naomi Milgrom ha revelado el diseño de su décimo MPavilion, diseñado por el ganador del Premio Pritzker Tadao Ando y que se inaugurará durante el verano australiano, el 16 de noviembre de 2023. Reflejando el enfoque arquitectónico del arquitecto, el diseño devela el «uso de intervenciones geométricas impactantes en la naturaleza y […] concreto». Una vez listo, la intervención se convertirá en el primer encargo del arquitecto en Australia. Creado como un nuevo lugar de encuentro situado dentro del distrito cultural y botánico de Melbourne, el MPavilion 10 responde directamente al entorno del parque al enfatizar la pureza espacial y utilizar las formas geométricas de círculos y cuadrados.
Parte de un festival anual de diseño de cinco meses de programación pública gratuita en los Jardines Queen Victoria, ubicados en el centro de Melbourne, el MPavilion Festival es uno de los eventos de diseño más visitados e impactantes de Australia. A lo largo de diez años, el programa ha comisionado pabellones a destacados arquitectos internacionales, cada uno de los cuales ha servido como un lugar único de reunión pública en los históricos Jardines Queen Victoria de Melbourne, inspirando una diversa gama de programación. Los arquitectos anteriores han incluido a: Rachaporn Choochuey, all (zone), Tailandia (2022); Francesco Magnani y Traudy Pelzel, MAP Studio, Venecia (2021); Glenn Murcutt, Australia (2019); Carme Pinós, Estudio Carme Pinós, Barcelona (2018), Rem Koolhaas y David Gianotten, OMA, Países Bajos (2017); Bijoy Jain, Studio Mumbai, India (2016); Amanda Levete, AL_A, Reino Unido (2015); Sean Godsell, Sean Godsell Architects, Australia (2014).
El pabellón diseñado por Tadao Ando contará con una «amplia cubierta, compuesta por un disco de aluminio de 14,4 metros que descansa sobre un pilar central de concreto». Dos plazas distintas proporcionan acceso al interior, donde las paredes de concreto de diferentes longitudes encierran parcialmente el espacio, evocando la serenidad de un jardín japonés tradicional con muros. Las paredes norte y sur del pabellón cuentan con una larga abertura horizontal que abarca la longitud de la estructura y enmarca vistas del centro de Melbourne y los parques, forjando una conexión entre el interior y la exuberante vegetación de los Jardines Queen Victoria. La simetría y las formas geométricas del pabellón se destacan aún más por su disposición interna, que comprende un área pavimentada y una piscina reflectante, esta última refleja la cubierta, el cielo, el paisaje urbano y la naturaleza circundante.
“El diseño comenzó con el deseo de crear una sensación de eternidad en el oasis de jardín de Melbourne. Quería crear una experiencia que durara para siempre en los corazones de todos los que la visitaran. Imagino una arquitectura de vacío, que permita que la luz y la brisa entren y le den vida. Un lugar que resuene con el entorno, se convierta en uno con el jardín y florezca con la creatividad infinita. MPavilion 10 está diseñado para fomentar los encuentros entre personas, el mundo natural y el diálogo interminable”.
Tadao Ando.
Liderada por Tadao Ando, la construcción de MPavilion 10 es una importante colaboración global entre arquitectos, ingenieros y constructores japoneses y australianos. El arquitecto australiano Sean Godsell, principal de Sean Godsell Architects, ha sido designado como arquitecto ejecutivo en Australia para MPavilion 10. Fue seleccionado en 2014 como el primer arquitecto de MPavilion.
“La arquitectura de Tadao Ando es notable porque afecta radicalmente la forma en que percibimos el mundo que nos rodea. Al igual que Tadao Ando, soy apasionada de la arquitectura que promueve la vida pública y fomenta la interacción social, y emocionada de que los australianos puedan experimentar directamente su genio a través de este lugar de reunión tan especial para la conversación, el intercambio de ideas y la contemplación. Esperamos ver cómo los visitantes, diseñadores, artistas y otros responderán a este espacio dramático y sereno, así como a la creatividad que generará”.
Naomi Milgrom, comisionada de MPavilion.
El MPavilion es una iniciativa anual de la Fundación Naomi Milgrom. Como ya se mecionó, la última entrega, MPavilion 9, fue diseñada por la práctica de arquitectura y diseño con sede en Bangkok all (zone) y las ediciones anteriores han presentado diseños de Glenn Murcutt en 2019, Carme Pinós en 2018 y Rem Koolhaas y David Gianotten de OMA en 2017.
“La arquitectura de Tadao Ando es notable porque afecta radicalmente la forma en que percibimos el mundo que nos rodea. Al igual que Tadao Ando, soy apasionada de la arquitectura que promueve la vida pública y fomenta la interacción social, y emocionada de que los australianos puedan experimentar directamente su genio a través de este lugar de reunión tan especial para la conversación, el intercambio de ideas y la contemplación. Esperamos ver cómo los visitantes, diseñadores, artistas y otros responderán a este espacio dramático y sereno, así como a la creatividad que generará”.
Naomi Milgrom, comisionada de MPavilion.
El MPavilion es una iniciativa anual de la Fundación Naomi Milgrom. Como ya se mecionó, la última entrega, MPavilion 9, fue diseñada por la práctica de arquitectura y diseño con sede en Bangkok all (zone) y las ediciones anteriores han presentado diseños de Glenn Murcutt en 2019, Carme Pinós en 2018 y Rem Koolhaas y David Gianotten de OMA en 2017.
El Mercado Municipal de Cumaná fue inaugurado el 19 de marzo de 1945 por el entonces presidente de la República Isaías Medina Angarita. Ubicado en la parroquia de Altagracia, muy próximo al río Manzanares, entre las calles Zea, Herrera y Carabobo, en la capital del estado Sucre, a la edificación se ingresaba por la calle Zea (paralela al río), donde se encontraba su puerta principal y frente a ésta se hallaba un estacionamiento público. También poseía una entrada lateral desde la calle Herrera. Por su cercanía al Manzanares muchas personas llegaban para hacer sus compras en botes desde diferentes pueblos de la península e incluso de zonas cercanas.
1. Fachada principal del «viejo» Mercado Municipal de Cumaná (c.1980).2. Zona de carga y acceso al «viejo» Mercado Municipal de Cumaná (c.1980).
Gracias a la información publicada en la página de facebook “Memorias de Cumaná” (https://www.facebook.com/Memoriadecumana/posts/) hemos sabido que la variedad de productos ofrecidos por el Mercado Municipal de Cumaná lo convertía en un punto de obligatoria visita para las compras familiares, destacándose el área de pescados frescos, la cual quedaba diferenciada en el edificio, por estar localizada en una mezzanina o segundo piso. Complementando la oferta, el mercado tenía un restaurante, ventas de ropa, discos y cassettes de música, una librería y pequeños espacios donde se podía tomar chicha y comer arepas de maíz, o conseguir dulces criollos (piñonates, encaramados, turrón de coco), chicharrones, quesos, ponsigué y casabe. También, que el mercado disponía de un sistema de audio interno por medio del cual se anunciaban los diferentes productos ofrecidos y se ambientaba el sitio con música.
Pues bien, después de cuarenta años funcionando el “viejo” mercado cerró sus puertas en 1986 en medio de un alarmante estado de deterioro.
3. El «viejo» Mercado Municipal de Cumaná visto desde el río Manzanares.4. Alrededores del «viejo» Mercado Municipal de Cumaná (c.1980).
Es así como en busca de rescatar un lugar y una edificación que formaban parte de la memoria de la ciudad, en el año 2001 es convocado por la Alcaldía del Municipio Sucre de Cumaná y la Oficina Técnica de Casco Histórico (OTECH) el “Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes” para el cual los organizadores estructuraron un calificado jurado integrado por los arquitectos Jorge Rigamonti, Joel Sanz, Carlos Pou, Héctor Torres, Cristina de Santana, Milena Villegas y José Tata.
Las bases del concurso solicitaban que se hicieran propuestas de rehabilitación del Mercado Viejo especificando que “su valor cultural-arquitectónico justificaba ampliamente su preservación, rescate, adecuación y puesta en valor, ya que es una obra representativa no sólo de la vida social y cultural cumanesa, sino también de la arquitectura moderna del siglo XX. Este edificio abarca una superficie de aprox. 4.300m2, con un área de construcción en planta de 2.100m2 dentro de una manzana de aprox. 7.300m2”.
La zona a intervenir (alrededores del edificio o áreas adyacentes) se ubicaba en la Ribera Oeste del Río Manzanares, entre la calle Herrera, la avenida. el Islote y la avenida Petión, cubriendo una superficie aproximada de 42,3 hectáreas y quedando al libre albedrío de los participantes realizar propuestas de zonificación para dicho espacio.
5. Famiglietti & Asociados. Corte fugado del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes.6. Famiglietti & Asociados. Dos axonometrías del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes.
Tras una nutrida participación, una vez hecha la evaluación y elaborado el veredicto por parte del jurado se anunció como ganadora la propuesta presentada bajo el seudónimo de “Proyecto Paraguas” por la firma de arquitectura Famiglietti & Asociados, equipo encabezado por Alessandro Famiglietti Siu quien contó con la colaboración de Ángela Rodríguez, José Chumpitaz, Sergio Colombo, Camilo Lander, Marjorie Salicetti, Adriana Prieto.
El segundo premio fue para el trabajo de Doménico Silvestro y Efrén Santana y el tercero para el de Andrés Makowski y Lea Dojc. Se otorgó mención de honor al de Simón Sosa González y Daniel Alejandro Guzmán Requesens.
Ajustándose a las bases, los ganadores presentaron dos láminas. La primera contenía: Plano de Ubicación / Propuesta Urbana (Planta y Axonometría) / Esquemas funcionales (actividades diurnas y nocturnas) / Planta Acceso y Planta Alta esc. 1:250 / Cortes esc. 1:100 / Axonometría despiezada / Perspectivas externas e internas / Vistas aéreas externas e internas / Corte Fugado / Fotos de la maqueta. La segunda: Propuesta de adecuación de programa para el centro polifuncional en el mercado viejo / Plano Urbano con los usos propuestos / Esquemas funcionales / Planta Acceso y Planta Mezzanina esc. 1:250. Además, fue elaborada una maqueta del edificio cuya foto ilustra nuestra postal del día de hoy.
7. Famiglietti & Asociados. Dos renders que semejan la iluminación nocturna del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes.
A objeto de conocer las premisas que guiaron el accionar de los proyectistas, hemos recurrido a la memoria descriptiva entregada donde se expone lo siguiente: “Esta propuesta asume la mezcla de usos como elemento que le otorga al proyecto un carácter polifuncional. La reactivación de las actividades culturales y comerciales, la valoración de las edificaciones patrimoniales y su integración con el eje fluvial de la ciudad, son los aspectos fundamentales de esta propuesta. Se plantea la reactivación de la ribera Oeste del río Manzanares con la puesta en valor del Viejo Mercado y del Museo Ayacucho, que constituyen el enclave arquitectónico que articula el paseo peatonal propuesto al borde del río, con el centro histórico y el sector comercial, sirviendo el nuevo mercado, ahora suerte de ‘centro polifuncional’, como portal de entrada. La adecuación del Viejo Mercado a un extenso y variado programa de usos, ha sido enfocada desde la mínima intervención sobre la edificación original a una ampliación de nueva planta, cuya imagen no altera la lectura de los valores formales del edificio y busca enaltecer los valores espaciales, con un claro esquema de funcionamiento: el edificio original se destina a los usos cultural, recreativo e institucional y los volúmenes de nueva planta, que abren el patio a la ciudad, se destinan al uso comercial. Así, el edificio vive de la actividad comercial e institucional de día y de la actividad cultural y recreativa en las noches”.
8. Dos fotos de la construcción del edificio (c.2005).9. Vista exterior de la fachada sur con un buen estado de avance de la obra (c.2010).10. Toma aérea desde el oeste del mercado (en el centro) y sus alrededores en la actualidad.
A modo de complemento, valga decir que la idea de una gran plaza cubierta por una serie de paraguas propuesta para la zona donde funcionaría el mercado alcanza, pese a la condición fragmentaria de cada pieza, un comportamiento unitario, constituyéndose en una excelente reinterpretación del referente tomado de la Ciudad Universitaria de Caracas y en planteamiento adecuado a las condiciones climáticas del lugar.
Para el desarrollo del proyecto ganador con miras a su construcción se incorporarían al equipo de trabajo lo arquitectos Álvaro Rodríguez y Carlos Julio Sánchez así como el ingeniero estructural Luis Alejandro Solís.
A diferencia de otros concursos realizados en el país, para el Mercado de Cumaná se obtuvieron los recursos que permitieron iniciar la obra cosa que ocurrió en 2003. A 20 años de aquel auspicioso comienzo, hoy en día, aunque se dan actividades comerciales dentro de la edificación, aún no ha sido concluida del todo por las autoridades correspondientes, mostrando signos de degradación por falta de mantenimiento.
Durante el período de confinamiento estricto a que obligó la pandemia ocasionada por el COVID-19 entre 2020 y 2021, muchas fueron las manifestaciones que buscaron dar salida a una situación totalmente inédita en lo relativo a las maneras como abordamos nuestras rutinas de trabajo y como nos relacionamos con los ambientes en los que tuvimos que hacerlo. La inmovilidad convirtió nuestros hogares en lugares polifuncionales para lo cual no estaban pensados, obligó a una convivencia para la que no estábamos preparados y significó para muchos la oportunidad de ocupar su tiempo y a la vez dar salida a angustias vinculadas a lo que estaba pasando de muy diferentes maneras.
En este marco se produjo el reencuentro a distancia entrela laureada periodista y escritora chilena María José Ferrada y el diseñador gráfico, ilustrador y artista plástico mallorquín Pep Carrió que tuvo como feliz resultado el libro Casas, publicado por primera vez en México por Editorial Alboroto en 2021 y vuelto a lanzar en abril de este año por Nordicalibros, Madrid.
El lenguaje de las cosas, 2011 y La tristeza de las cosas, 2017 textos de María José Ferrada e ilustraciones de Pep Carrió.Ilustraciones plasmadas en algunas de las agendas Moleskine en las que Pep Carrió fue desarrollando el proyecto Diario visual.
Carrió, quien ya había participado en la ilustración de dos libros de Ferrada (El lenguaje de las cosas, Jinete Azul, 2011 y La tristeza de las cosas, Amanuta, 2017), venía desde 2007 registrando diariamente, a modo de juego, en el formato que le imponían las páginas de la agenda Moleskine, una imagen hecha en cualquier técnica, juego “que continuó en otros cuadernos en los años siguientes, convirtiéndose en un proyecto de nombre Diario visual y haciendo del cuaderno una herramienta que Pep considera un ‘laboratorio portátil’, un reverso de ese territorio mesurado y obediente que ha de ser todo proyecto desarrollado por encargo”, como recoge Alicia Guerrero Yeste en la estupenda reseña “ ‘Casas’, de María José Ferrada y Pep Carrió” publicada en su blog Un trabajo tartamudo el 27 de septiembre de 2022, apoyada en entrevistas hechas a los autores del libro en mayo y junio de 2022 (https://untrabajotartamudo.wordpress.com/2022/09/27/casas-de-maria-jose-ferrada-y-pep-carrio/).
Siendo casas y edificios algunos de los elementos que se repetían en sus cuadernos, “en representaciones que él considera enteramente brotadas del inconsciente”, en medio del desarrollo de su “laboratorio portátil”, llegó el confinamiento y con él “la obligación de permanecer en el interior de nuestra casa como forma extrema de protección ante un virus sumamente contagioso y potencialmente mortal”. Así, Pep pasó a compartir diariamente sus imágenes a través de su cuenta de Instagram.
María José Ferrada y Pep Carrió.Algunos dibujos que durante la pandemia Pep Carrió fue publicando en su página de Instagram.
Fue entonces, en plena pandemia, que Carrió (instalado en Madrid) le propuso a Ferrada (ubicada en Santiago de Chile) llevar adelante, revirtiendo el orden que habían seguido en los dos libros publicados anteriormente entre ambos, una actividad (o juego) que finalmente desembocaría en Casas. En otras palabras, si anteriormente le correspondió a Pep ilustrar los libros de María José buscando “generar un poema visual que acompañara al texto, pero poseyera una entidad propia”, en esta ocasión sería ella, con base en los dibujos de él, la que inventaría una serie de relatos y personajes. “Yo enseñaba casas y ella escribía sobre los habitantes de esas casas. Habitantes totalmente variopintos. Todo es ficción”, comentará Carrió en una de las entrevistas que sostuvo con Alicia Guerrero Yeste.
“Esas breves ficciones surgían de una pregunta que María José se formuló acerca de aquella extraña realidad en la que de repente todos amanecimos un día y permanecimos durante largas semanas. ‘Muchísimas personas dentro de su casa, que no estaban saliendo en absoluto de ella. Mi pregunta era: ¿Cómo estará viviendo esa gente en su casa?’ (…) El propio hecho de que dos personas, situadas en sendos lejanos puntos del mundo, emprendieran ese juego cotidiano con imágenes y textos era en sí mismo una respuesta a esa pregunta. ‘Se convirtió en una especie de herramienta de supervivencia para sentirnos ilusionados con algo’, dice Pep. ‘En esos días en que todo eran noticias negativas, estas casas eran una forma de recordar que podíamos seguir riendo y creando, aunque estuviésemos sumidos en una situación de incertidumbre muy grande’, dice María José”.
Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Noel Cocteau» (casa 34)
Y subrayará Guerrero Yeste: “Desde la obvia e inescapable circunstancia ‘de que en ese momento había muchas personas dentro de su casa y que no estaban saliendo en absoluto de ella’ (cualquiera de nosotros era una de esas personas), cada una de las vidas microrrelatadas por María José a partir de las imágenes de Pep es la creación de una respuesta a la pregunta: ‘¿Cómo estará viviendo esa gente en su casa?’. Su mecanismo de creación de esas ficciones tomaba para su arranque otra pieza más de referencia en lo real, una localización en alguna parte del mundo, para después adquirir su propia libertad y deriva. ‘Decidí -dirá María José- ir situando a personas en distintos lugares, países o continentes. Esto era algo que me podía venir sugerido por el dibujo. Quizá, si en la ilustración de Pep predominaba el amarillo, esto me transmitía la impresión de calor y me hacía pensar en África. Elegía un país de ese continente y buscaba entonces un nombre típico de él. Un nombre típico para un niño del Congo, un apellido. Obtenía esa información de Internet. Buscaba también una ciudad al azar y, empleando Google Maps, la miraba para tomar alguna idea sobre el ambiente, por si en la imagen aparecía alguna persona… A partir de todo eso escribía el relato. Lo hacía esforzándome por estar libre de las restricciones que me hubiera impuesto de haber pensado que los textos iban a ser sólo leídos por adultos o por niños, de no coartarme preguntándome que iba a hacer un adulto leyendo sobre un duende o un niño leyendo una cita de Hegel’”.
Por tanto, Casas se trata de un “serial instagrámico” convertido imprevistamente en un libro y que a su vez permitió a sus autores sobrellevar la pesada carga impuesta por la pandemia del cual la reseña de Guerrero Yeste ofrece una disección atinada y profunda. De sus reflexiones sobre la publicación y su contacto con los autores hemos decidido transcribir párrafos que vale la pena compartir.
Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Aparicio Silva» (casa 22)
“El vínculo afectuoso con los amigos y seguidores que aguardaban cada día la publicación era un estímulo optimista, pero puede considerarse que esa comunicación era también un medio con el que establecer una apertura necesaria, un canal con el que reconstruir en esa circunstancia el sentido del adentro y afuera de la casa. Un sentido del que no sólo depende nuestra relación interna y externa con el espacio, sino también con el tiempo, con la inconsciente confianza en su trayectoria en avance del presente hacia el futuro. Y seguramente, más allá de todas las lecturas que antes hubiéramos hecho sobre esos asuntos, fue algo que sólo en esa práctica forzosa comprendimos, por fin, verdadera y enteramente: el tiempo es materia activa en la construcción de nuestro espacio vital. Y que en esa materia es tan igual de fundamental la capa donde se hace el presente cotidiano, cualquier día común, como esas otras del presente constante, más volátiles y complejas, estratificadas en nuestro espacio interior”.
(…)
Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Toshio Hiraoka» (casa 4)
“Importa pensar en la forma de conexión entre la literalidad cotidiana y la profunda subjetividad de la casa que se establece en este proyecto, así como la espontaneidad y naturalidad que lo sostuvieron, y que en suma hicieron de él algo con un valor que trasciende la intención de cordial pasatiempo con que fue propuesto. Haber inventado con cierta deliberación un proyecto cuyo planteamiento fuera pensar la casa desde el suceso de un acontecimiento que forzara a una inhabitual forma de permanencia dentro de ella habría dado a esos dibujos y esas ficciones otro carácter, habría podido reducir la espontánea honestidad y despreocupada inteligencia con que fue haciéndose y ofrece esas imaginaciones que nos sitúan en un espacio en el que meditar sobre qué es habitar y la casa dondeestamos y la casa (o casas, tal vez) donde somos, y que está a cierta distancia de la alta sublimación en que a menudo nos es imposible no incurrir cuando consideramos la casa”.
(…)
Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Luis Pereira» (casa 1).
“En sí mismos y en su interacción esas imágenes de casas de arquitectura arquetípica, venidas del inconsciente, y esos relatos donde los modos poéticos y fantásticos en que individuos inventados piensan, sienten y habitan, enseñan de qué habla Bachelard cuando habla de la casa y la afirma como ‘uno de los mayores poderes de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del hombre’; corroboran cómo somos seres ‘que participan en espacios de los que la física nada sabe’, como señala Sloterdijk, una idea que María José deja escrita en un relato de forma más precisa y comprensible: ‘Las casas no caben en el interior de las cabezas’ y que es algo enteramente cierto, porque la casa es un ser potente, racional o irracional, salvaje o domesticado, protector o adversario, liberador u opresor, controlado o inabarcable, que no se explica únicamente con base a los factores tangibles con que es gestada por el arquitecto. Y esto concierne no sólo a la casa que es pensada y sentida dentro de la filosofía o penetrada a través de la poesía, el cuento, el relato de memorias, la experiencia artística…, sino también, como muestra Perec, a esa en donde todos los días dormimos, nos duchamos, comemos y fregamos los platos… y sobre la que una atención consciente y puramente objetiva de su espacio, los elementos que hay en él y la cotidianeidad que cobija abre un campo de juego inmenso para la mente”.
(…)
Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Familia O’Sullivan» (casa 25)
“El dibujo y la escritura son medios a través de los que construir y habitar la arquitectura de ese espacio interior. Con los que explicar (…) cómo hay casas que se llevan cargadas a la espalda, que caben en la palma de una mano, que flotan sobre olas agitadas o se elevan sobre quietas aguas nocturnas, que son portátiles, que están hechas de aire, que albergan en su interior otras casas y habitaciones secretas, que hay casas que son cabezas y cabezas que son casas o suelo sobre el que se levantan bloques residenciales, que hay casas en bosques y bosques en casas, que hay personas que viven en un edificio de varios pisos que está dentro de sí mismos o en los sueños de otros… Metáforas que nos traen ecos de experiencias fenomenológicas que, en recuerdos y sueños, la lectura o la mirada, nos han hecho inquilinos o visitantes de aposentos, jardines, cocinas, salas, antiguas mansiones, pisos destartalados, desvanes, tramos de escalera, pasillos…, volviendo familiares lugares extraños y extraños lugares familiares, reconsiderar la extensión de la superficie de nuestro ser y la dimensión de nuestra escala física y psíquica dentro de él, y que aquí se nos reaproximan como heterodoxas realidades, no como irrealidades ni imposibilidades, sino dando una confirmación a la idea de que habitar es construir algo que está (siempre) más allá del esquema y volumen que un arquitecto define y materializa”.
(…)
Páginas interiores del libro Casas correspondientes al relato «Joao Almeida» (casa 28)
Y, finalmente:
“En La Poética del Espacio, Bachelard hace ver cómo el estado de conciencia de la infancia es el más afinado perceptor del espacio, el más virtuoso constructor de arquitectura interior, de sus muros y habitaciones más indestructibles. También, en consecuencia, podría pensarse, tal vez su más legítimo habitante. Ese estado de conciencia es un fundamento de trabajo para María José, del mismo modo que acceder al flujo de lo inconsciente lo es para las imágenes de Pep, ya que los niños ‘transitan por lugares muy libres, porque todavía no tienen muy fijos esos marcos de seguridad de los que los adultos se valen’. Es por ese motivo por el que al tener Casas entre las manos, aunque posiblemente reverberarán las impresiones y sensaciones de lecturas e imágenes en los que hemos reconocido con mayor claridad los andamios de nuestras propias arquitecturas interiores, es sobre todo importante volver a ver y sentir el extrañamiento del niño de cuatro años ante todo eso que lo rodea. Recuperar incluso el recuerdo de nuestra conciencia de pequeñez física respecto a casi todas las personas y cosas. (…) Esto último, que puede ser la permanente moraleja de Casas, no despista ni hace caer en lo ingenuo el sentido de un proyecto que surgió como pequeña vía de alivio en medio de una situación gravísima, sino que, al contrario, acentúa la trascendencia de llevar a cabo una extensa reflexión consciente sobre nuestra vivencia física y mental del espacio para exigir a la arquitectura que dé protección sana a toda nuestra libertad y fragilidad”.
NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ
Casas
María José Ferrada y Pep Carrió
Nordicalibros
2023
Resumen
Casas es un viaje literario por distintas formas de habitar esos espacios que denominamos «casa». Por la autora ganadora del Premio Cervantes Chico Iberoamericano 2022.
Los autores de este libro nos llevan a un viaje por las distintas formas de habitar una casa. Partiendo de ilustraciones de Pep Carrió realizadas con marcadores acrílicos, la escritora María José Ferrada recurre al lenguaje poético y al humor para proponer un conjunto de microrrelatos que invitan a los lectores a observar sus propias formas de habitar el mundo. «La casa tiene que ver con el espacio físico, pero también con el espacio interior que uno habita. Puedes estar muy tranquilo en una vivienda muy pequeña y muy agobiado en otra enorme en mitad del campo. Una misma casa de treinta metros cuadrados puede ser un hogar plácido para un individuo y una celda asfixiante para otro», dice María José Ferrada.
Nota
Nos ha parecido pertinente, por lo complementario, transcribir también pero en otra entrada, el artículo “¿Qué es una casa?” publicado el 11 de abril en el diario El País por Anatxu Zabalbeascoa en su columna Del tirador a la ciudad, dedicado al libro que hoy nos ha ocupado.