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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 371

La comercialización en Venezuela de los productos destinados a la industria de la construcción elaborados por la empresa Westinghouse Electric Company LLC (anteriormente conocida como Westinghouse Electric Corporation), estuvo durante los años 1950 a cargo de la S.A. Eugene Capucio y Cía, Sociedad Técnica Comercial (SOTECO C.A.), ubicada inicialmente entre las esquinas de San Francisco y Sociedad del centro de Caracas y posteriormente en la avenida principal de San Agustín del Sur, anunciante desde su primer número de la que fue la primera revista de arquitectura producida en el país (1954): A, hombre y expresión, de cuyo número 2 proviene la imagen de nuestra postal del día de hoy.

1. Otros dos anuncios publicados por S.A. Eugene Capucio y Cía, Sociedad Técnica Comercial (SOTECO C.A.) en las páginas de A, hombre y expresión. El de la izquierda en el nº1 (1954) y el de la derecha en el nº4 (1957).

Al inicio, la firma estuvo muy enfocada en presentarse como proveedora de aparatos destinados a facilitar el transporte vertical (ascensores y montacargas) de la conocida firma norteamericana, ampliando luego paulatinamente su oferta a otra serie de aparatos electrodomésticos que ya formaban parte de la cartera de la multinacional.

2. Catálogo de 1888 de la Westinghouse Electric Company anunciando su «Sistema Alterno».

De lo que hemos podido recoger en internet, George Westinghouse, Jr. (1846-1914) fue un empresario, ingeniero e inventor estadounidense titular de más de cuatrocientas patentes, muchas de ellas relativas a la tecnología de los transportes. Se hizo famoso por inventar en 1869 un freno de aire comprimido, ampliamente aplicado en los trenes, posteriormente transformado en automático, que se constituyó en su primera patente. Ese mismo año creó la Westinghouse Air Brake Company.

En 1886 fundó en Pittsburgh la Westinghouse Electric & Manufacturing Company, que contó en los primeros años con la decisiva colaboración el científico croata Nikola Tesla quien revolucionó la teoría eléctrica desarrollando las bases para la generación de corriente alterna (CA).

3. De izquierda a derecha: George Westinghouse (1848-1914), Nikola Tesla (1856-1943) y Thomas Alva Edison (1947-1931)
4. La Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893, iluminada con corriente alterna.

Westinghouse, proveniente del sector del ferrocarril, fue el principal responsable de la adopción de la corriente alterna para el suministro de energía eléctrica en Estados Unidos al impulsar las tesis sostenidas por Tesla, para lo cual hubo de vencer la enconada oposición del popular inventor Thomas Alva Edison, partidario de la corriente continua (CC), fundador a su vez de su más acérrima e histórica competencia: la empresa General Electric. Lo que se conoció como la “guerra de las corrientes” encontró durante la Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893 su punto culminante, cuando Westinghouse presentó un presupuesto por la mitad de lo que pedía General Electric. Así, la iluminación de la Feria le fue adjudicada, Tesla pudo exhibir sus generadores y motores de CA y se superó definitivamente a Edison.

La interesante historia que acompaña a Westinghouse Electric permite detectar, entre sus múltiples actividades e incursiones, cómo en 1895 instala generadores de CA en la planta hidroeléctrica de Adama, Cataratas del Niágara, que proporciona electricidad a la ciudad de Búfalo, Nueva York; en 1899 funda la British Westinghouse Electric and Manufacturing Company; en 1909 introduce las bombillas de filamento continuo de tungsteno y en 1914 entra en el mercado de los electrodomésticos.

5. Sistema de control de velocidad Ward-Leonard.

Sin embargo, la participación de la firma en la evolución y desarrollo del ascensor como medio de transporte vertical se hará sentir luego de ser introducido en 1900 el motor de inducción para corriente alterna, que contribuyó a acelerar el avance hacia el accionamiento eléctrico, y de que en 1903 aparecieron en Estados Unidos los modelos de ascensor con corriente de tracción, donde la cabina estaba conectada a un contrapeso mediante un cable y una polea, empleando corriente de tracción. Puesto que sólo se necesitaba un pequeño motor eléctrico para desplazar la cabina por una distancia vertical mucho mayor, fue posible elevar las cabinas en edificios de gran altura con docenas de pisos.

Poco después, la adopción del método Ward-Leonard se convirtió en un extraordinario avance en la evolución de la tecnología de los ascensores. El sistema, introducido por Henry Ward Leonard en 1891, permitió, controlando el voltaje de salida del generador, también controlar la velocidad del motor y con ello permitir que los elevadores lograran su cometido sin alteraciones bruscas de aceleración. Aunque el método se comenzó a utilizar para controlar la velocidad de un motor de corriente continua, en su perfeccionamiento también participó Westinghouse desarrollando la posibilidad de su uso con corriente alterna. Además, mientras la empresa Otis Elevator lo presentó en el mercado como un sistema multivoltaje, Westinghouse lo comercializaba como un sistema de voltaje variable. Con ello, un sistema de corriente continua de precisión que usaba un dispositivo de nivelación de cabina automático, mejoró la calidad del desplazamiento y de la detención en el hall en cada piso.

6. Anuncios de los productos Westinghouse publicados en 1920 (izquierda), 1924 (centro) y 1934 (derecha).
7. DuMont Building, 515 Madison Avenue, Nueva York. Arquitecto: J.E.R. Carpenter. Año: 1929. Equipado con ascensores
Westinghouse.

En 1922, Westinghouse instaló un ascensor sin engranajes en el Physical Education Building de Chicago; en 1931 instaló también en el Edificio Rockefeller, Nueva York, los ascensores más rápidos de la época con dispositivo de detención en hall automática, que alcanzaban una velocidad de 420 metros por minuto (1.378 pies/min.). Dentro de esta competencia sostenida con Otis Elevator Company, empresa pionera fundada en Nueva York en 1853 por Elisha Graves Otis (quien resolvió el principal problema que afectaba a los ascensores de esa época: el fallo del cable) y que fabricó el primer ascensor de servicio de pasajeros del mundo para un hotel de cinco pisos en Broadway, Nueva York, en el año 1857 accionado a vapor, Westinghouse perdería en 1930 la oportunidad de instalar los 58 ascensores del Edificio Empire State en Manhattan (en aquel momento el más alto del mundo), destinado a prestar servicio a unos 15.000 usuarios diarios, correspondiéndole a Otis hacerlo. Hoy en día Otis es el principal fabricante de ascensores y escaleras mecánicas en el mundo.

8. Edificio Botica Nueva, Maracaibo (1925)

En nuestro país, se registra el año 1925 como la primera ocasión en que en una edificación se instaló un ascensor de pasajeros. Se trata del edificio Botica Nueva ubicado en Maracaibo, propiedad de M.A Belloso & Hermano y proyecto de la oficina de ingeniería Rojas y Poveda, siendo el responsable de la ejecución de la obra el Dr. Pedro José Rojas.

9. Izquierda: Hotel Majestic. Derecha: Ministerio de Educación Nacional (hoy Biblioteca Metropolitana Simón Rodríguez)

En Caracas le corresponderá la primicia al hotel Majestic, inaugurado en 1930 (hoy demolido), diseñado por Manuel Mujica Millán y construido por Eloy Pérez Alfonso. En el sector público el primer edificio que contó con ascensor fue el Ministerio de Educación Nacional (hoy Biblioteca Metropolitana Simón Rodríguez), construido entre 1935 y 1938 ubicado en la esquina de El Conde, proyecto de los ingenieros Guillermo Salas y Armando Vegas.

10. Anuncios de oferta de servicio de instalación de ascensores publicados en el nº2, septiembre 1955, de la revista
A, hombre y expresión.
11. Propaganda de 1951 publicada en la prensa nacional ofreciendo la lavadora automática Laundromat de Westinghouse.

Durante los años 1950, década de febril actividad constructiva en nuestro país, se detecta la presencia como proveedores de ascensores y escaleras mecánicas de tres empresas: las norteamericanas Otis y Westinghouse y la suiza Schindler, que acapararon la casi totalidad de las instalaciones de esos equipos que se realizaron en la capital. En el ramo de electrodomésticos de la ya prestigiosa marca Westinghouse, será la firma González & Bolívar C.A. la que distribuya y lidere las ventas en Caracas.

12. Evolución en el tiempo del logo de Westinghouse.

En cuanto a la trayectoria de Westinghouse, la compleja diversificación de los negocios en los que fue incursionando a través del tiempo y los cambios de propietarios han devenido en que actualmente, como marca, se encuentre a la cabeza de la producción mundial de electrodomésticos, además de lo cual desarrolla una notable actividad en el sector nuclear.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista A, hombre y expresión, nº2, septiembre 1955

  1. Revista A, hombre y expresión, nº1, enero 1954 y Revista A, hombre y expresión, nº4, julio 1957.

2. https://es.wikipedia.org/wiki/George_Westinghouse

3. https://es.wikipedia.org/wiki/George_Westinghouse, https://es.wikipedia.org/wiki/Nikola_Tesla y https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Alva_Edison

4. https://viambox.com/biografia-de-nikola-tesla/

5. http://electroteoriadigital.blogspot.com/2019/05/sistema-de-control-de-ward-leonard-es.html

6. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:W.F._Burnett%27s_Publi_westinghouse.png, https://www.periodpaper.com/products/1924-ad-westinghouse-electric-manufacturing-heat-pittsburgh-pennsylvania-future-183019-sca4-090 y https://www.periodpaper.com/products/1934-ad-kitchen-appliance-refrigerator-westinghouse-original-advertising-049614-sep3-020

7. https://biblio.sg/book/westinghouse-electric-elevator-company-515-madison/d/987656426

8. https://twitter.com/Vzla_Inmortal/status/1406945148672659463

9. https://iamvenezuela.com/2019/05/manuel-mujica-millan-el-espanol-que-modernizo-la-arquitectura-en-venezuela/ y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

10. Revista A, hombre y expresión, nº1, septiembre 1955

11. https://www.facebook.com/lavenezuelainmortal/photos/publicidad-nuevas-lavadoras-westinghouse-1951/421355804630025/?paipv=0&eav=Afab1U-fSxvaDsxofL7d5l3bk-m-0meqPyXbshLpiVZEF9LmdpU5e7QUEB3mEW8n2-I&_rdr

12. https://logos.fandom.com/wiki/Westinghouse

VISITAS MEMORABLES

1. Umberto Eco

Umberto Eco (1932-2016)

El reconocido semiólogo, filósofo y escritor piamontés Umberto Eco visitó por primera y única vez Venezuela entre el 26 de junio y el 2 de julio de 1994, invitado por la Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas de la Fundación para las Artes y la Cultura -Fundarte- (organización cultural de la Alcaldía de Caracas), a instancias de su presidente el sociólogo, escritor y profesor universitario Tulio Hernández, quien estableció contacto con Eco a través de Rocco Mangieri, arquitecto, profesor universitario y semiólogo venezolano, que había sido su alumno y lo había convencido de aceptar la invitación.

Adentrándonos un poco en su biografía encontramos que, tras terminar sus estudios secundarios con los salesianos, Eco se trasladó de Alessandria a Turín en cuya universidad entró a estudiar Derecho, carrera que abandonó por la de Filosofía y Letras, especializándose en el medioevo, época histórica de la que se convirtió en un experto y que sirvió de base temporal para varias de sus futuras novelas. En Turín se doctoró en filosofía con Luigi Pareyson como director de su tesis, la cual versó sobre El problema estético en Santo Tomás de Aquino (1956), posteriormente publicada.

2. Cinco libros fundamentales dentro de la obra filosófico-ensayística de Umberto Eco.

Eco, quien había desarrollado su carrera profesoral en las universidades de Turín y de Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán (1956-1964), comenzando en 1971 a enseñar en la Universidad de Bolonia donde entre 1975 y 2007 ocupó la cátedra de semiótica, llegaba a Venezuela precedido por obras fundamentales como Obra abierta (1962) Apocalípticos e integrados (1964), La estructura ausente (1968), Tratado de Semiótica General (1975) y Lector in fabula (1979), por las cuales era ampliamente conocido en los medios académicos.

Pero el libro que lo hizo popular en todo el mundo data de 1980 y no es otro que El nombre de la rosa. Publicado en treinta y cinco países, traducido a varios idiomas y con millones de copias vendidas desde entonces, Eco se convirtió en un personaje mediático (con portada en la revista Time), permanentemente solicitado para ahondar sobre sus opiniones acerca de los más diversos temas que siguió publicando con asiduidad a través de ensayos y artículos de prensa.

En 1985 apareció Apostillas a El nombre de la rosa, texto, a modo de tratado de poética, en el que Eco comentaba cómo y por qué escribió la novela, un ensayo sobre el proceso de creación, pero que no desvela realmente ninguno de los misterios que se plantean en la trama, los cuales deja a la libre interpretación de cada lector, tal y como siempre sostuvo a través de sus escritos.

3. Portadas de las primeras ediciones en italiano y español de El nombre de la rosa.
4. Poster y dos fotogramas de la versión cinematográfica de El nombre de la rosa. Director: Jean-Jacques Annaud. 1986.
5. Las dos novelas publicadas por Eco a continuación del éxito de El nombre de la rosa.

Para cuando Eco nos visita también había salido a la luz El péndulo de Foucault (1988) su segunda obra narrativa y estaba a punto de aparecer La isla del día antes (1994).

Según comenta Tulio Hernández (su anfitrión durante los tres días que pasó en Caracas) en “Umberto Eco: entre Juan Félix Sánchez y el papa” (texto que puede descargarse en https://tulio-hernandez.com/wp-content/uploads/2021/01/Umberto-Eco.pdf), al llegar a Maiquetía el escritor “… nos pidió que evitáramos a los periodistas. Venía de Buenos Aires un poco perturbado por, según él, una mala interpretación de unas declaraciones suyas en contra de Berlusconi, por entonces candidato a la jefatura de gobierno de su país”.

La Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, evento ideado y promovido por Hernández, inaugurada en 1993 con una clase magistral del antropólogo argentino-mexicano Néstor García Canclini, aclamado por entonces gracias a la publicación de su best-seller Culturas híbridas, tuvo a Umberto Eco como personaje central del ambicioso programa estructurado en 1994 conformado por 25 conferencias dictadas en los espacios del Ateneo de Caracas los días 27 y 28 de junio. Participarían en el evento, además del escritor italiano, intelectuales de la talla de Juan Nuño, Julio Ortega, Adriano González León, Jesús Martín Barbero, Nestor García Canclini y Juan Villoro, entre otros. También estarían: Marco Negrón, Rocco Mangieri, Arturo Almandoz Marte, Ramón Paolini y William Niño Araque. La totalidad de las exposiciones fueron publicadas en 2010 por la Fundación para la Cultura Urbana, actuando Tulio Hernández como editor, bajo el título Ciudad, espacio público y cultura urbana.

6. Umberto Eco y Tulio Hernández durante el desarrollo del evento que lo trajo a Caracas.
7. Eco en amena conversación con un grupo de jóvenes periodistas durante el evento.
8. Libro que recoge la totalidad de las conferencias del evento en el que Eco participó en Caracas en 1994, publicado en 2010.

La presentación de Eco dentro de la Cátedra fue programada para el 28 de junio inicialmente en la Sala Ana Julia Rojas del Ateneo de Caracas. Hernández acota: “Tan intensa fue la presión del público (más de mil personas habían llamado solicitando cupo y el aforo era sólo para 400) que decidimos mudarla a la Sala Ríos Reyna del Complejo Cultural Teresa Carreño” que, como se sabe, cuenta con más de 2500 butacas las cuales se llenaron en su totalidad luego de que la gente hiciera cola desde tres horas antes, muestra clara de que la “ecomanía” se había apoderado de la ciudad. Su disertación, titulada “Personajes imaginarios y ciudades reales”, estuvo dedicada “a desmenuzar las relaciones entre realidad y ficción, entre el París realmente existente –el que se puede ubicar en planos y listas de direcciones- y el París en donde se mueven los personajes de Los miserables la legendaria novela de Víctor Hugo”, puntualizará Hernández. Ante las dudas sobre lo especializado del tema junto a la erudición con que se desenvolvería Eco, los organizadores guardaban cierto temor de que los asistentes se aburrieran. “Pero el público… se mantuvo atento hasta el final; asistía con la veneración de quien escucha un oficio religioso porque, lo entendimos después, lo importante era escuchar y ver a Eco, no entender lo que estaba diciendo. Estábamos ante un superstar de la cultura y la gente le pedía autógrafos sobre el programa de mano. Eco lo hizo con gusto, hasta que se agotó físicamente”.

Aquel día 28, en horas de la mañana, Eco visitó la Ciudad Universitaria, único lugar del que traía referencias claras de su importancia como recinto en que se había producido una importante experiencia de integración de las artes, que en algún momento había mencionado en uno de sus ensayos. Pasado el mediodía fue atendido en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo por el decano, Marco Negrón, y su equipo directivo donde se le ofreció un sencillo almuerzo y se departió, entre otras cosas, del desempeño de Italia en el Mundial de Fútbol que se desarrollaba por aquellas fechas.

Al día siguiente (29 de junio) partió, junto a Rocco Mangieri y su esposa hacia Maracaibo y Mérida donde se le esperaba con admiración y entusiasmo y donde daría sendas conferencias igualmente abarrotadas de público.

9. Lecturas juveniles de Umberto Eco de las cuales la última (El corsario negro) vino a recrear durante su visita a Maracaibo.

El periodista Roberto Arapé enUmberto Eco, en la memoria de Maracaibo” (https://grupolipo.blogspot.com/2013/01/umberto-eco-en-la-memoria-de-maracaibo.html) nos relata cómo el escritor “tuvo razones muy personales para viajar al Zulia”, atribuyéndolo al hecho de que “desde niño, leyó con pasión las sagas del escritor italiano Emilio Salgari, cuyos famosos personajes como Barba Negra vivieron fabulosas odiseas hasta desembarcar en las cálidas arenas de Maracaibo, en ese momento una selva calurosa, a la orilla de una playa rodeada de palmeras y donde se tomaron un agua de coco, muertos de sed. Y así, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Salgari ya ubicaba a la Tierra del sol amada en el panorama universal de las letras”. De allí surgirían claras imágenes que Eco incorporaría a su libro La isla del día antes que se publicaría en invierno de 1994.

La conferencia que dictaría Eco en la capital zuliana el 29 de junio, particularmente en el Centro de Bellas Artes, la tituló “Los límites de la interpretación”. Al igual que en Caracas, finalizado el acto saludó a los presentes y firmó autógrafos como una celebridad de las letras que era.

10. Aviso de prensa publicado en el diario El Vigilante de la ciudad de Mérida, invitando a participar de los actos en los que estaría presente Umberto Eco durante su visita a esa ciudad.

La apretada agenda que cubrió Eco a su llegada a Mérida el 1 de julio, una vez que fuese recibido en la mañana por el rector de la Universidad de Los Andes (ULA) Miguel Rodríguez V. y las demás autoridades de la universidad en el salón rojo del rectorado, contempló un encuentro con académicos en la recién inaugurada sede de la Facultad de Humanidades y Educación, en el campus de La Liria. Para las 7:30 p.m. estaba pautada la conferencia que dictaría en el Aula Magna de la ULA bajo el título “La búsqueda de la lengua perfecta en la cultura europea”.

El profesor Mariano Nava en “El día que Umberto Eco vino a Mérida” (https://mariainescarvajal.wordpress.com/2016/02/27/el-dia-que-umberto-eco-vino-a-merida/) expresará lo siguiente: La conferencia sin duda recogía muchas de las reflexiones expresadas en su libro La búsqueda de la lengua perfecta, que había aparecido meses antes. Allí, Eco nos condujo con pasmosa erudición a través de los caminos transitados por la cultura europea, del mito de Babel a la invención del esperanto, en busca de la lengua total. La vieja utopía de la lengua perfecta que de nuevo pudiera comunicarnos a todos todas las experiencias, expresar todos los sentimientos, que pudiera transmitir todos los conocimientos, como era antes de Babel. Un viejo sueño del hombre y una constante de la humanidad. Al final de la conferencia todos abandonamos el aula magna compartiendo la misma sensación de haber presenciado uno de los momentos más importantes de la historia de nuestra universidad”.

11. Juan Félix Sánchez (1900-1997) y una de sus obras en el Complejo Religioso de El Tisure.

A su regreso de Mérida el 2 de julio, lo esperaba Tulio Hernández en Maiquetía para acompañarlo mientras hacía escala para seguir rumbo a Europa y para despedirse. En aquel momento Hernández (https://americanuestra.com/tulio-hernandez-con-umberto-eco-en-caracas/) le preguntó qué cosa le había impresionado más de este viaje a Venezuela. “Sin titubear me respondió: ‘La visita a Juan Félix Sánchez’. Le pregunté cómo había llegado allí. Me contó que en su visita a Mérida había visto un bello libro sobre el artista del páramo. Se impresionó con su obra ‘que hablaba de Gaudi sin pronunciarlo’, dijo. Tanto que pidió conocerlo. Lo llevaron a un pueblito muy pequeño. A una casa muy modesta. Y en un cuarto casi a oscuras lo recibió un anciano en su lecho de enfermo.

‘Era él. Apena si hablamos’, dijo sonreído. Entonces se explayó: ‘Me preguntó si yo era italiano. Le dije que sí. Me habló de un accidente en la rodilla del Papa. Le dije que todavía caminaba con dificultad. Me pidió que si veía al Papa le diera un saludo de su parte. Y yo se lo prometí’. No hablaron más. Permanecieron unos diez o quince minutos en silencio y Eco no pudo siquiera despedirse porque el artista anciano dormitaba.

Ya era hora de entrar a migración y remató apresuradamente: ‘Sólo por haber visto el mural de Léger y los móviles de Calder en la obra de Villanueva valió la pena este viaje. ¡Ah, y por conocer a Juan Félix Sánchez! No siempre tiene uno oportunidad de pasar un rato con un genio’”.

La Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, que funcionó durante los tres años en que Tulio Hernández fue Presidente de Fundarte (1993–1996), se suspendió hasta el año 2003 cuando, bajo el auspicio de la Fundación para la Cultura Urbana, reanudó las actividades. Luego volvió a interrumpirse para ser relanzada en 2020 (otra vez con una conferencia de Nestor García Canclini), manteniéndose su continuidad hasta la fecha.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://esferacultural.com/eco-del-oficio/13477

2, 3 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

4. https://antoniopuentemayor.com/desmontando-el-nombre-de-la-rosa/ y https://www.filmaffinity.com/es/movieimage.php?imageId=193862038

6. https://americanuestra.com/tulio-hernandez-con-umberto-eco-en-caracas/

7. http://oficiodeperiodista.blogspot.com/2016/03/umberto-eco-el-periodismo-y-los.html

8. https://cultura-urbana.com/libros/ciudad-espacio-publico-y-cultura-urbana/

9. http://bibliotecasparaarmar.blogspot.com/2021/04/salgari-el-nombre-de-la-aventura.html

10. https://mariainescarvajal.wordpress.com/2016/02/27/el-dia-que-umberto-eco-vino-a-merida/

11. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_F%C3%A9lix_S%C3%A1nchez y https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_F%C3%A9lix_S%C3%A1nchez#/media/Archivo:Capilla_del_Tisure.jpg

CORRECCIÓN

En nuestro Contacto FAC de la semana pasada, dentro de la nota ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL dedicada al número 1 de la revista cultural Imagen, le atribuimos equivocadamente la autoría del logo del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA), ente que impulsó la creación de la publicación periódica, al conocido y excelente diseñador gráfico Gerd Leufert.

Dentro de la vasta producción de Leufert de estupendos y memorables emblemas institucionales, hemos corroborado que el del INCIBA no formó parte de ellos.

Esperamos sepan disculpar la imprecisión.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Hidden Architecture

Atlas

Alberto Martínez y Héctor Rivera

Ediciones Asimétricas

2023

Nota de los editores

En una disciplina en la que la imagen de la ciudad y el entorno antropizado son una construcción ficticia creada a partir de una selección determinada, Hidden Architecture desafía los dogmas asumidos en relación a lo que se publica masivamente poniendo el foco en aquello que permanece velado. Este libro es una recopilación de proyectos basada en la idea del viaje, tanto real como imaginario, que esboza un Atlas en expansión enfatizando la experiencia física, emocional y cultural de recorrer las obras.

Alberto Martínez García (Madrid, España. 1988). Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) y Master of Architecture II posgrado por The Cooper Union (Nueva York). Actualmente vive y trabaja en Nueva York, y antes en Shanghái, Ámsterdam, Portugal, Inglaterra y Madrid. Sus intereses incluyen la importancia de la historia en la arquitectura contemporánea, la evolución de la vivienda y la expresión de la cultura contemporánea a pequeña escala, así como el diseño de interiores y de producto.

Héctor Rivera Bajo (Ciudad Real, España. 1987). Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Alcalá (ETSAUAH). Después de algunos años de estudiar y trabajar en Lisboa y Madrid, se establece en Zürich. Sus intereses se centran en el uso de ciertos patrones espaciales dentro del ámbito de la domesticidad para trazar jerarquías territoriales y producir identidad a través del espacio social y comunitario. Esta aproximación a la naturaleza infraestructural de la Arquitectura debe plantearse desde una actitud crítica frente a la historiografía arquitectónica.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Ora et labora

La invención de la intimidad

Marcelo Cox

Puente editores

2022

Nota de los editores

El declive del monacato en tanto que movimiento histórico coincide con lo que Hannah Arendt propone como el cambio de paradigma fundamental sobre el que se construyó la modernidad: “La inversión del orden jerárquico entre la vita contemplativa y la vita activa”. Al elevar la acción al estado más elevado de la condición humana, la contemplación perdió su significado tradicional y cedió su puesto honorífico como fuente de acceso a la verdad. Sin embargo, aunque la modernidad haya invertido esta jerarquía fundamental y los monasterios parezcan diluirse en una sociedad cada vez más secularizada, es sugerente constatar cómo muchas de las cualidades propias de la arquitectura y la práctica monástica siguen definiendo, hasta hoy, nuestras vidas: sus modos de ordenar el trabajo, la necesidad de una vida reglada y, especialmente, la relación entre lo privado y lo público, lo íntimo y lo común.

ACA