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TAL DÍA COMO HOY…

… el 11 de noviembre de 1995 aparece el número 128 de Arquitectura HOY, todo un abanico de posibilidades para calibrar lo que ocurría en ese momento en el ambiente cultural y arquitectónico del país.

Cinco son las noticias recogidas en este ejemplar del semanario que apareció como encartado en el diario Economía HOY entre 1993 y 2000: cuatro de ellas a modo de reseñas y la otra como detonante de una reflexión crítica.

La primera corresponde a la realización los días 13 y 14 de noviembre en el Ateneo de Caracas, con motivo de la celebración de los 20 años de Fundarte (siendo Tulio Hernández su presidente en ese momento), de un seminario titulado “La gestión cultural de las ciudades”, cuyo interesante temario permitió abrir un debate por demás necesario y a Hernández canalizar una línea de trabajo permanente que lo distingue hoy en día como una autoridad en la materia. Algunos de los asuntos tratados fueron: La ciudad y la cultura: el espíritu urbano en la creación de Fundarte; Ciudad, municipio y gestión urbana: la experiencia pionera  de la Fundación Cultural José Ángel Lamas; El proyecto del Museo de la Ciudad de Caracas; La gestión de los cascos históricos de la ciudades: la experiencia de Ciudad Bolívar; Patrimonio intangible, memoria cultural del Municipio; Caracas: una ciudad sin historia o una historia mal contada; y El papel de la cultura en los planes estratégicos de las ciudades: Caracas, una visión hasta el 2001.

Como testimonio de que el tema del diseño industrial continuaba teniendo relevancia en el país y en particular para quienes conducían Arquitectura HOY (a lo largo del año y de forma puntual el tema es abordado por Ignacio Urbina Polo a través del texto “Diseño de vehículos” -27/05/95- y por Juan Pedro Posani en “La astucia de los objetos” -03/06/95-), y como parte de una febril actividad divulgativa a nivel internacional, se cubre la apertura de la importante muestra titulada “Detrás de las cosas. Diseño industrial en Venezuela”, inaugurada el 12 de noviembre de 1995 en el Centro de Arte la Estancia, la cual se mantendrá abierta hasta el 01-03-96. De la reseña publicada se rescata: “…se expone a un conjunto de productos diseñados y producidos en el país durante los últimos diez años, instalándose en la cotidianidad del venezolano. Del amplio espectro de temas que componen el diseño industrial, la selección que se ha realizado busca un primer acercamiento a la actividad del público con productos de uso cotidiano y de fácil identificación. (…) El hecho que Venezuela haya creado en el Centro de Arte La Estancia un núcleo de información y divulgación del diseño constituye un paso de singular importancia porque tiene alcances latinoamericanos (…) … se trata de estimular la producción industrial en Venezuela cualificando su oferta y, a la vez, generar una demanda también cualificada del público, alentando expectativas futuras de la sociedad venezolana fundada en el trabajo creativo”.

En tercer lugar, cerrando la cobertura que a lo largo de 3 entregas anteriores (09-09, 16-09 y 14-10) se le dio a su desarrollo como noticia, se muestra, acompañada de dos expresivas imágenes de la propuesta ganadora, el resultado final del Concurso Nacional de Ideas Áreas de acceso al Cementerio General del Sur -Caracas-, promovido por la Dirección de Gestión Urbana de la Alcaldía del Municipio Libertador, cuyo vencedor fue Doménico Silvestro. El jurado (integrado por Francisco Sesto, Lucas Pou, Sara Márquez, Tulio Hernández y Rosa Stredell) otorgó además tres Menciones Honoríficas que recayeron una en el planteamiento hecho por Roberto Castillo, la segunda sobre el equipo conformado por María José Sedales, Juan Luchsinger y Hugo D’Enjoy y la tercera en la pareja constituida por Alessandro Famiglietti y Ángela Rodríguez. De la idea ganadora se destacó “su comprensión de la globalidad del problema” y su “claridad y fuerza al tiempo que sintetiza la escala monumental y la doméstica en una solución muy atractiva estrechamente ligada al lugar”.

Como parte del seguimiento dado por Arquitectura HOY a la exposición “Tomás Sanabria. Arquitecto. Aproximación a su obra” montada en la Galería de Arte Nacional (GAN) entre el 10 de septiembre y el 19 de noviembre de 1995, pero en este caso como punto de partida de la aparición de una columna que sostuvo durante más de dos años con periodicidad quincenal, Azier Calvo se refiere a la muestra en su texto “Otra manera de leer los años 50”, década en la que Sanabria y su arquitectura jugaron, junto a otros protagonistas, un papel relevante en la conformación de una identidad arquitectónica venezolana otra basada en la manera como se asumía la dupla tradición-modernidad. La columna de Calvo titulada “En clave” apareció tres veces el año 95, 21 a lo largo de 1996 y 18 durante el 97, registrándose su última salida (del total de 42 entregas) el 12-12-97. Durante este lapso este espacio se reveló como clara demostración de la capacidad de relevo y renovación que caracterizó el funcionamiento del semanario y apuntaló en buena parte el interés en desarrollar un pensamiento crítico signado por temas tales como el valor de la arquitectura venezolana de los años 50 como soporte para construir una nueva noción de identidad, la relación entre proyectar e investigar en la actividad del arquitecto como eje en la estructuración de un programa de postgrado en diseño en la FAU UCV, la docencia de la arquitectura, la reseña de libros, el análisis de obras y los más variados temas de actualidad nacional e internacional.

Finalmente, en el número de Arquitectura HOY que nos ocupa, se anuncia la realización entre el 20 y el 23 de noviembre de un seminario vinculado a la exposición “Un lugar, cuatro arquitectos. Botta, Galfetti, Snozzi, Vacchini en el Ticino”, abierta durante ese mismo mes y hasta febrero en el Museo de Bellas Artes, donde se contaría con la presencia en Caracas de los cuatro reconocidos arquitectos suizos quienes dictaron cada uno una conferencia. “Las moradas de la memoria”, “Los lugares de lo Moderno”, “La Ciudad del Arquitecto” y “Arquitectura, Poesía y Pensamiento”, fueron los sugerentes títulos escogidos para la ocasión. El evento se constituyó en el broche de oro de un año lleno de relevantes muestras  donde “Arquitectos y obras. Manuel Delgado, Enrique Larrañaga, Pablo Lasala, Fernando Lugo, Joel Sanz, Doménico Silvestro, Jorge Rigamonti y Jesús Tenreiro” (reposición de la montada en julio-agosto del 94 en el Centro Cultural Consolidado por la Universidad José María Vargas, esta vez traída a los espacios expositivos de la FAU UCV del 13 al 29 de octubre del 95) se sumaría a las ya mencionadas  dedicadas a Tomás Sanabria y al diseño industrial en Venezuela. Aunque lo pudimos haber hecho al comienzo de esta nota, invitamos ahora al lector a realizar un sencillo ejercicio comparativo del número y calidad de las actividades que acontecían en aquel noviembre de 1995 (año que muchos ya señalaban como parte de una crisis estructural de país) con lo que hoy protagoniza nuestro desvencijado mundo cultural.

ACA

Ha sido noticia

La Torre Reforma de México obtiene el Premio Internacional de Rascacielos 2018

Por Cristina Burack

2 de noviembre de 2018

Tomado de Prodavinci

El premio, otorgado desde Frankfurt, la describe como “el rascacielos más innovador del mundo” y a prueba de terremotos.

El premio internacional de arquitectura «International Highrise Award» (en alemán, «Internationaler Hochhaus Preis», IHP) con sede en Frankfurt, que reconoce la excelencia en el diseño de rascacielos, fue otorgado por unanimidad al edificio de oficinas Torre Reforma de la Ciudad de México.

El jurado, que hizo el anuncio el jueves 1 de noviembre, elogió el edificio, de 246 metros de altura y obra de L. Benjamin Romano, por su “estructura de apoyo inteligente” contra los frecuentes terremotos de la ciudad, que también le otorgan al edificio de oficinas su “llamativo aspecto”. “Benjamin Romano retoma las tradiciones de construcción azteca y las interpreta de una manera moderna”, agregó el jurado en su decisión de adjudicación.

El grupo de expertos en arquitectura también destacó el financiamiento ejemplar detrás de Torre Reforma: “El grupo de inversionistas en Torre Reforma considera a sus proyectos como inversiones a largo plazo y, por tanto, pone el énfasis en una planificación cuidadosa, materiales de alta calidad y perfeccionismo en los detalles. Esta visión económica a largo plazo afecta también positivamente al diseño arquitectónico y, por ende, también podría servir como modelo para el éxito de proyectos más allá de las fronteras de México”.

Romano describió el premio del PHI como “especialmente valioso” por provenir “de mis colegas arquitectos, quienes pueden apreciar un edificio no solo en sí mismo, sino también los desafíos financieros, estructurales, ambientales y normativos inherentes. Creo que la mejor arquitectura es la que encuentra la respuesta a estos retos”.

Un alto honor en la arquitectura

El IHP premia la construcción “que combina sostenibilidad ejemplar, forma externa y calidad espacial interna, sin desdeñar los aspectos sociales, para crear un diseño modelo”. Los rascacielos candidatos deben tener al menos 100 metros de altura y haber sido construidos en los últimos dos años.

El premio ha sido otorgado cada dos años desde 2004 por la ciudad de Frankfurt, el Museo de Arquitectura de Alemania y DekaBank. El equipo ganador de diseño de planificadores y desarrolladores recibe un premio de 50.000 euros y una estatuilla hecha por el artista alemán Thomas Demand.

En 2016, el edificio piramidal del arquitecto danés Bjarke Ingels en Manhattan se llevó el premio. En esta edición, el edificio ganador competía con otros cuatro finalistas ubicados en Bangkok, Beirut, Beijing y Singapur, seleccionados de entre 36 nominaciones de 15 países.

Todos los proyectos nominados se exhibirán desde el 3 de noviembre hasta el 3 de marzo de 2019 en el Museo de Arquitectura Alemana en Frankfurt como parte de la exposición, “Mejores Rascacielos 2018/19 – Internationaler Hochhaus Preis 2018”.

ACA

Invitación

El concurso CCS desde la letra, que conmemora los 451 años de la ciudad de Caracas, tiene por objeto motivar a todo aquel interesado en la literatura, de carácter profesional o amateur, a presentar un trabajo de su autoría de corte narrativo e inédito, que bien pudiera ser un ensayo literario, una crónica o un cuento breve.
Con este tercer concurso, CCScity450 aspira, nuevamente, a convocar un proceso de reflexión del espacio público y la geografía de la urbe; a compartir ideas o puntos de vista sobre la ciudad, su historia, su condición actual y una proyección de la misma hacia un futuro cercano.

La convocatoria abrió el 1 de noviembre y cerrará el 21 de diciembre de 2018, tiempo durante el cual serán recibidos todos los textos (crónicas, cuentos breves o ensayos literarios), de carácter inédito y que no estén comprometidos en otro tipo de certamen. Asimismo, durante el período comprendido entre el 21 de diciembre hasta el 21 de marzo de 2019, un distinguido grupo de expertos, profesionales y docentes de literatura y arquitectura participarán como jurado evaluador, deliberando sobre el material entregado seleccionando aquel que puediera ser meritorio de premios y certificados de participación.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 137

La aparición del nº 1 la revista CAV permite constatar la confluencia de una serie de circunstancias que ofrecen particular interés para el gremio de los arquitectos en el país.

Por un lado se presenta como el espacio idóneo que aprovecha la Junta Directiva del recién creado Colegio de Arquitectos de Venezuela (conformada por Guido Bermúdez -Presidente-, Carlos Guinand Baldó -Vicepresidente- y Elías Toro -Secretario-) para exponer las razones que dieron lugar a su constitución en sustitución de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) que, como se sabe, funcionó como ente gremial durante 21 años desde el 4 de julio de 1945.

En segundo lugar, permite conocer la continuidad que se le busca dar no sólo a la conducción del gremio sino también a su principal órgano de difusión tras la aparición de 20 números de la revista SVA (1959-1965). En tercer lugar logra hacernos visitar, a través de una rica documentación gráfica y fotográfica, el más importante edificio construido recientemente en el país. Y en cuarto lugar sirve para exponer una de las preocupaciones teóricas que por aquellos años era objeto de discusión en el medio académico y profesional.

El “Sumario” de la publicación permite aclarar buena parte de lo que hemos adelantado. En el mismo se puede registrar la presencia del “Editorial” a cargo de la Junta Directiva; las “Palabras del Presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela, Arq. Guido Bermúdez Briceño, con motivo del acto de toma de posesión de la nueva Junta Directiva, período 1966-67”; el “Banco Central de Venezuela, Arq. Tomás José Sanabria” (de donde proviene la imagen que ilustra la portada y nuestra postal del día de hoy); “Tradición y continuidad en la arquitectura”, por Walter Gropius; el “Noticiero CAV” (dedicado fundamentalmente a dar cuenta del proceso de registro y constitución del Colegio y designación de su Junta Directiva, a lo que se suma la programación del IX Congreso de la UIA, Praga, 1967); y el “Índice números 1-20 (1959-1965)” de la revista SVA.

Como podrá notarse el nº 1 de la revista CAV (accesible en formato digital a través de https://issuu.com/revistacav/docs/ensamble_revista_cav_1_light) se trata de todo un documento de referencia del que podemos rescatar de su «Editorial» la intención convertirla en órgano de difusión de una agrupación profesional que pasó de ser “sociedad” a dar un particular énfasis al asunto de la “colegiación”. De aquí que la publicación intente constituirse en un “primer paso dirigido a más altas metas y que pretenda fundamentalmente actuar como agente catalizador de las motivaciones latentes desde el gremio”, buscando su transformación “en auténtico instrumento para la crítica y eficaz medio de expresión” y “fermento de discusión y polémica en lo interno y vehículo de comunicación con todas las dimensiones y niveles de nuestra vida social en lo externo”.

En lo atinente a todo el proceso que condujo al reemplazo de la SVA por el CAV y el empeño en darle cuerpo a un colegio profesional, las “Palabras del Presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela…” son claras en cuanto a la necesidad de dar viabilidad a las expectativas generadas luego de la aprobación de la Ley de Ejercicio Profesional de 1958, a su necesaria reglamentación para abrirle paso la autonomía de las actividades profesionales vinculadas al hecho construido y a lo expresado en las actas finales de las tres Convenciones Nacionales de Arquitectos realizadas en 1959, 1962 y 1965. En las conclusiones de la Primera (1959), se expresa: “La consolidación de la profesión de Arquitecto en el país justifica el hecho de que quienes la ejercen aspiren ya a constituir un Colegio de Arquitectos, basándose en la convicción de que la Arquitectura se halla suficientemente caracterizada, que su ejercicio representa una legítima función social, cuyo desempeño cabal exige la intervención directa del arquitecto en el señalamiento de sus propios rumbos y que la individualización de esta profesión engendraría una sana emulación que a la postre redundará en beneficio del país”, lo cual es complementado por lo señalado en la Segunda Convención tres años después (y corroborado en la Tercera de 1965): “Existe entre los Arquitectos el convencimiento de que el momento es propicio para iniciar gestiones encaminadas a lograr su Colegiación independiente, sin dejar de reconocer que para la cristalización de esta iniciativa, es preciso superar serios obstáculos; gran parte de la tarea se simplificaría si el Congreso Nacional sancionara la Ley de Ejercicio y Colegiación de la Profesiones Universitarias”. De ambas citas y sus repercusiones al día de hoy, más allá de que el CAV exista, hay aún mucha tela que cortar en cuanto al cabal cumplimiento de todas las aspiraciones señaladas.

La Comisión de Publicaciones que acompañó a la primera Junta Directiva del CAV y permitió la salida de la revista estuvo integrada por: Graziano Gasparini (Presidente), Dirk Bornhorst, Luis Muñoz Tébar, Ilari de Eguiarte, Max Pedemonte, Luis Quiróz y Jesús Tenreiro, fungiendo José Manuel Mijares como Secretario Ejecutivo ostentando el cargo, a su vez, de Director de la Revista. Como Asesor Artístico se contó con Mateo Manaure y también con la colaboración especial de Carmen Díaz. Fue impresa por Editorial Arte y a modo de dato curioso aparece como su dirección la siguiente: “Facultad de Arquitectura y Urbanismo, 9º piso, Ciudad Universitaria, Caracas, Venezuela”, señal de que aún funcionaba donde estuvo por años la SVA y de que también se empezaría, muy seguramente, a gestar la necesidad de contar con una sede propia, meta aún inalcanzada que daría para otra interesante saga.

La documentación mostrada para acompañar el Banco Central de Venezuela no tiene desperdicio y se suma a la aparecida en otros medios de divulgación (la revista PUNTO nº27, por ejemplo) para dar cabal cuenta de tan importante obra. Tampoco revisitar el texto de Gropius y el enterarse de todo el proceso legal de conformación del Colegio. Pero si algún material tiene particular valor para investigadores y estudiosos es el índice de los 20 números que aparecieron de la revista SVA ante el hecho de que cada vez es más difícil consultar todos sus ejemplares, motivo de sobra para emprender una labor de rescate y digitalización de los mismos.

La revista CAV, con sus altos y sus bajos, ha mantenido su continuidad pasando hoy a ser una de las más longevas dentro del difícil territorio de las publicaciones periódicas nacionales sobre arquitectura. Su intermitencia permite detectar diversas etapas que ameritarían un estudio particular por la diversidad de enfoques y énfasis que han caracterizado cada una en función de sus respectivos Comités Editoriales. La última de ellas se produjo, impulsada por la Junta Directivas que ejerció entre 2006 y 2012, luego de un período previo de 14 años de ausencia, lográndose publicar los últimos seis números impresos que se conocen (del 55 al 60) realizados con una gran calidad gráfica, cuidadosa producción e impecable impresión. Como otra curiosidad (preocupante en este caso) en el nº 60 aparece, firmada por Tomás Pérez Calderón, la nota titulada “La Ley de Ejercicio de la Arquitectura y Profesiones afines: un proyecto por etapas” donde se anuncia la introducción el 22 de noviembre de 2012 del mencionado instrumento legal para su consideración por parte de la Asamblea Nacional en virtud de que, a 46 años de lo que subrayáramos de lo contenido en el nº 1 de la revista (y a 54 de la promulgación de la Ley del 58), “Venezuela es el único país de la región en el que el gremio de arquitectos no tiene independencia para la práctica del ejercicio a través del colegio profesional respectivo”. Desde entonces han pasado otros seis años y al parecer aún estamos en mora.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 136

Con la Exposición Universal de Shanghái, la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, según sus siglas en inglés), pone en práctica por primera vez su nuevo sistema de clasificación de eventos de este tipo de acuerdo con la Enmienda del 31 de mayo de 1988 (vigente desde el 19 de julio de 1996) a la Convención relativa a las Exposiciones Internacionales, según la cual se abren dos categorías: las denominadas “Exposiciones Internacionales Registradas” término equivalente tanto para las “Exposiciones Universales” o “Exposiciones Mundiales” cuya duración oscilará entre las 6 semanas y los 6 meses, estarán espaciadas no menos de 5 años, podrán tener un área superior a las 25 hectáreas y las reglas de construcción del pabellón de cada Estado participante se deberán fijar en el reglamento general de cada evento, lo que implica que los Estados participantes no están obligados a construir su propio pabellón a menos que así se indique en el reglamento general; y el resto de las “Exposiciones Internacionales Reconocidas” con una duración mínima de 3 semanas y máxima de 3 meses, que deben tener un tema especializado y una superficie por la que puede extenderse de un máximo de 25 hectáreas.

También en Shanghái se presenta por primera vez la oportunidad de que un país asiático distinto a Japón organice un evento de esta envergadura, oportunidad que sirvió a la pujante China para mostrarse una vez más ante el mundo, luego de la exitosa realización de los Juegos Olímpicos en Beijing en 2008 (su primer gran escaparate internacional), como una de las potencias económicas más poderosas del planeta.

Ubicada en un recinto de 528 há de superficie entre las dos riberas del río Huangpu (el distrito de Puxi -orilla norte- y el de Pudong -orilla meridional-), con los puentes Nanpu y Lupu conectando ambas orillas, aproximadamente a 6 kilómetros al sudoeste del centro turístico y económico de la ciudad de Shanghái, en la Expo participaron 192 países de los cinco continentes (China incluida) y 50 organizaciones internacionales, convirtiéndose, por sus dimensiones y por la cantidad de países participantes y de personas que la visitaron, en la exposición internacional más grande de todas las celebradas hasta ese momento. Estuvo abierta del 30 de abril al 31 de octubre de 2010.

El tema de la Expo fue “Mejor ciudad, mejor vida” y expresó, según sus organizadores, “el deseo común de todas las sociedades de contar con núcleos urbanos acordes con una vida moderna, de bienestar y desarrollo sostenible”. Cada país, organización internacional o nacional y empresa participante fue invitado a exponer su punto de vista particular, desde su propia idiosincrasia y experiencia, sobre este tema y a dar ejemplos e iniciativas de cómo resolver los problemas que atañen a las ciudades de todo el planeta. Para ello se dividió el tema central en cinco aspectos o subtemas principales: Convivencia multicultural en la ciudad, Prosperidad económica en la ciudad, Innovación científica y tecnológica en la ciudad, Remodelación de las comunidades en la ciudad e Interacción entre las áreas urbanas y las rurales.

Venezuela aprovechó la ocasión para presentar una vez más un pabellón propio que se encargó a la firma Baudoin Arquitectos, siendo los profesionales responsables del proyecto (realizado en 2009) Facundo Baudoin y Esteban Karpat (egresados de la USB), quienes contaron con la colaboración de Benjamín Reyes. La estructura, instalaciones eléctricas, mecánicas y sanitarias estuvieron a cargo de Baudoin Arquitectos y VMC Constructions, siendo esta última firma quien llevó a cabo la construcción. El área del terreno asignado fue de 3.000 m2 y el área de construcción de 2.900 m2. Fue inaugurado el 2 de mayo de 2010.

El proyecto, alineado con el cambio en el orden del lema del evento decidido por quienes promovieron la participación nacional (en lugar de “mejor ciudad, mejor vida” se buscaba reflejar “mejor vida, mejor ciudad”), como siempre ha sido, intentó servir de vehículo para promover aquellos aspectos que se consideran más significativos del país, dándole cabida en su contenido a manifestaciones de diversa índole que cumplieran con tal cometido.

Por su parte, el contenedor, tal y como se recoge en http://baudoinarquitectos.blogspot.com/2012/09/pabellon-venezuela-expo-shamghai-2010.html, tras “la inversión del término por el de mejor vida, mejor ciudad, asumida (…), aborda la idea de ciudad como producto del ejercicio del habitar del hombre, reflejo de su cultura y de la construcción social. Aquí la ciudad se recrea en la dinámica política de la construcción del lugar, siendo tan diversa como sus culturas y contra culturas, pasando de la ciudad discontinua, compuesta de áreas a ser atendidas y guetos, a las ciudades continuas, sustentadas en relaciones democráticas, capaces de recrearse”.

La posibilidad de entrar en contacto con “los distintos tipos de ciudades que conforman nuestra geografía”, permite establecer una continuidad temporal y espacial que le da sentido a la escogencia del “símbolo del infinito representado en la botella de Klein (como) elemento formal capaz de manifestar la diversidad de iconos históricos, tecnológicos e identitarios de la geografía venezolana”, dando como resultado “un edificio que se pliega sobre sí mismo dentro de un recorrido continuo”.

De esta manera, “el recorrido del pabellón transmite esta noción de ciudad, comenzando con el bastión militar en el acceso principal que a su vez enmarca la escalinata testigo del ascenso al barrio caraqueño y a través de la cual se llega al hall de entrada y espacio multimedia. Desde allí se pasa a una galería que rodea el patio central del edificio a manera de un Shapono Yanomani. A continuación encontramos el auditorio, referente de la churuata Yekuana en el que destaca la presencia de su columna central, árbol de la vida, imagen de la relación del hombre con el universo. Delineando el auditorio se accede al último espacio de exposición antes de llegar a las áreas exteriores, este espacio vuelca a través de un  balcón sobre el acceso al pabellón, y marca de esta forma el punto de partida al exterior. En las áreas exteriores, se encuentran: la plaza Bolívar, en la parte baja, símbolo de la ciudad venezolana y articulada a ésta, a través del techo jardín, el espacio de terraza, que de manera irónica retoma el planteamiento Corbusiano  entendiendo, ahora sí, la ciudad como la cuna del hombre nuevo”.

La presencia de Venezuela en Shanghái dio la oportunidad de mostrar al mundo el cambio de aires en la concepción y conducción del país, en la interpretación de su historia y en la manera de relacionarse y promocionarse a nivel internacional tras 10 años de gobierno “bolivariano”, prevaleciendo un mensaje ideológico que impregnaba todas y cada una de las muestras presentadas, los mensajes de promoción que se enviaban a través de diversos medios de comunicación y el discurso mismo de los arquitectos proyectistas. El edificio que nos representó, cargado de intenciones y justificaciones que permitieran comprender su solidez ajena a toda vocación efímera, morfología, concepción espacial y sentido que cobraba la manera de recorrerse, es mucho lo que denota de las preocupaciones formales de sus autores y poco lo que aporta en el terreno de la sostenibilidad y manejo de las nuevas tecnologías, remitiéndonos a una imagen, si no anacrónica, más propia de una cierta modernidad a la que paradójicamente buscaba anteponerse con sarcasmo, alejándose así de la senda precedente marcada por Henrique Hernández y Ralph Erminy en Sevilla (1992) y Fruto Vivas en Hannover (2000) obras, ambas, basadas en un relato donde que apelaba más a lo demostrativo que al exceso de palabras.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. http://baudoinarquitectos.blogspot.com/2012/09/pabellon-venezuela-expo-shamghai-2010.html

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Vísperas del urbanismo en Latinoamérica, 1870-1930.

Imaginarios, pioneros y disciplinas

Arturo Almandoz y Macarena Ibarra (editores)

Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, PUC

RIL Editores

2018

El pasado 18 de octubre en el Salón Sergio Larraín, Campus Lo Contador de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) fue presentado el libro Vísperas del urbanismo en Latinoamérica, 1870-1930. Imaginarios, pioneros y disciplinas editado por Arturo Almandoz y Macarena Ibarra en el que participaron como autores de capítulos: Arturo Almandoz y Macarena Ibarra, Macarena Ibarra, Florencia Quesada, Alfonso Valenzuela, Javier Fedele y Eloísa Petti.

Del resumen elaborado para la ocasión aparecido en el portal del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la PUC, extraemos lo siguiente:

Este volumen reúne propuestas, debates y planes inclusivos y/o resultantes de imaginarios, pioneros y disciplinas, entreverados con la especialización profesional y las reformas institucionales y legales, tanto a nivel urbano como nacional. Iniciado con la década de 1870, cuando tuvieron lugar en varias ciudades las primeras reformas poscoloniales, el período es un tránsito entre los primeros intentos por parte del Estado, pioneros y especialistas para hacer frente a los problemas urbanos; hasta la víspera o el momento mismo de la institucionalización del urbanismo, bien fuera desde los niveles locales o nacionales de la administración pública. Al tiempo que registrar antecedentes conducentes a la emergencia del urbanismo y la planificación, se intenta, en tanto objetivo adicional del volumen, colocar esos antecedentes del urbanismo latinoamericano en perspectiva con el desarrollo de la disciplina a nivel internacional.Tras una revisión historiográfica inicial de alcance internacional, cinco capítulos oscilan entre lo urbano y lo nacional dentro de las coordenadas temporales señaladas: pioneros urbanistas en debates de Santiago y otras ciudades chilenas; ensanches y nuevos espacios de poder en Ciudad de Guatemala; Miguel Ángel de Quevedo y las propuestas visionarias para Ciudad de México; controversias y trama inicial del urbanismo en Buenos Aires y Rosario; y las propuestas de Donat-Alfred Agache y Le Corbusier para Río de Janeiro en la década de 1930.

ACA