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INFORMACIÓN DE INTERÉS

El Comité Organizador de la XIII Bienal Nacional de Arquitectura anuncia que se han extendido los lapsos de inscripción del material, así como el de entrega de las obras participantes hasta el martes 30 de octubre. También que se ha incluido la categoría Proyectos de museografía y montajes.

Por otro lado informa que, con mucho orgullo, se cuenta desde ahora con el apoyo de la Red de Bienales de Arquitectura de América Latina (Red BAAL) para la difusión de la convocatoria, por lo que se ha actualizado ligeramente el ribete superior del formato para posters, tal y como se puede ver en el que acompaña esta nota.

También participa el Comité que desde este momento puede accederse al Material XIII Bienal Nacional CAV actualizado desde el link previamente compartido:

CAhttps://drive.google.com/drive/folders/1TnVNSU39qlRb-hyEPCXxDNZHcjfcrYxC?usp=sharing

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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

AA Projects
Snøhetta, architectures de paysages

 
64 páginas
Bilingüe francés/inglés
 
Tomado de la editorial “L’art des prépositions” escrita por el Redactor en Jefe de L’Architecture d’Aujourd’hui, Emmanuelle Borne

Hace diecisiete años, Snøhetta entregó la Biblioteca de Alejandría en Egipto. Al atacar tal mito, la oficina noruega adquirió desde el principio una reputación internacional que, sin embargo, debía confirmar cosa que no ha dejado de hacer desde la Ópera de Oslo, la rehabilitación de Times Square en Nueva York, el Centro Internacional de Arte Rupestre Lascaux IV en Dordoña IV … Estos proyectos tienen al menos dos características comunes: su relación con el paisaje y la inclusión, dentro del edificio, de espacios públicos no sólo para los usuarios, sino también para los residentes locales y, más ampliamente, para el público en general. ¿Puede esta visión del espacio compartido ser vista como un «tropismo» noruego? Sin duda. En cualquier país que construyan, Snøhetta tiene la intención de crear una arquitectura que sea tanto democrática como específica del sitio. De hecho, el otro enfoque distintivo de la oficina es combinar la arquitectura y el paisaje en una relación «simbiótica» que, de acuerdo con los arquitectos, desde el principio, se han esforzado por magnificar la conexión natural entre las dos disciplinas. En Snøhetta, el paisaje enriquece la arquitectura de la misma manera que una huella agrega definición a una superficie. En este sentido, Kjetil Thorsen Trædal, cofundador de Snøhetta con Craig Dykers en 1989, define la arquitectura como el arte de las preposiciones. «Puede colocarse encima, delante, detrás o en la parte superior de un edificio. Necesita comprender las preposiciones para ubicarse en el mundo». Esta es la misión que Snøhetta se ha fijado y que se confirma de proyecto en proyecto: diseñar y construir una arquitectura desde el aquí y el ahora. Para todos.Fundada en 1989, Snøhetta, cuyo método de trabajo practica una exploración simultánea de la artesanía tradicional y la tecnología digital de vanguardia, hoy cuenta con 230 empleados de 30 nacionalidades diferentes, que laboran en cada una de las 8 oficinas ubicadas en Oslo, Nueva York, Innsbruck, París, Estocolmo, Adelaide, Hong Kong y San Francisco. En 2018, esta oficina noruega tiene 30 proyectos en progreso, incluida la sede del grupo Le Monde en París o la torre residencial 50 West 66th Street en Nueva York. Ahora que la famosa oficina noruega está abriendo una nueva sucursal en París, aparece la última publicación de AA Projects dedicada a sus trabajos y su enfoque hacia la fusión de la arquitectura y el paisaje.

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LA RED HOTELERA NACIONAL

Hotel Aguas Calientes

Formando parte de una de las instalaciones destinadas a promover el turismo en nuestro país, impulsadas tras la creación en 1955 de la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU), el hotel “Aguas Calientes” ubicado en la fronteriza población de Ureña del estado Táchira, se sumará al grupo de edificaciones diseñadas en su gran mayoría, gracias a la insistencia del ingeniero Daniel Camejo Octavio, por reconocidas oficinas de arquitectura o arquitectos venezolanos. En este caso la contratación del proyecto recayó en la firma Ferris & Vegas conformada por Julián Ferris Betancourt (1921-2009) y Juan Andrés Vegas Pacheco (1921-1992) a la que se sumará Gustavo Ferrero Tamayo (1923-2015).

Ferris & Vegas ya venían de realizar con éxito edificios vinculados al tema recreacional como Laguna Beach (1952) en Caraballeda y Bahía del Mar (1952) en Tanaguarenas, además de la Comunidad Picure (1955) en Arrecife, todos ellas en el Litoral Central del Distrito Federal (hoy estado Vargas). Pertenecientes a la misma generación, se forman ambos en los Estados Unidos: Ferris obtiene su título de arquitecto en la Universidad de Syracuse (1947) -previa finalización de estudios de Ingeniería en Oklahoma (1945)-, el cual revalidará en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1949; Vegas por su parte se forma en el Massachussets Institute of Technology (MIT) revalidando su título también en la UCV a su regreso al país en 1945. Ambos se incorporan como docentes de “Composición Arquitectónica” en la Escuela de Arquitectura de la UCV en 1953 y ambos obtendrán individualmente el Premio Nacional de Arquitectura: Ferris en 1965 y Vegas en 1994. Ferrero Tamayo por su parte se forma en la Universidad Nacional de Colombia egresando en 1947 y a su retorno se incorpora a la Comisión Nacional de Urbanismo donde trabajaría entre 1947 y 1951, coincidiendo allí con Julián Ferris entre 1949 y 1951, pasando luego de 1951 a 1956 a ser Director Gneral de dicha Comisión. También coincidirá posteriormente con Juan Andrés Vegas en la Comisión para el Desarrollo de Guayana y en la realización de varios proyectos urbanísticos en la región. Ferris, tras la caída de la dictadura perezjimenista, es dedignado decano interino de la FAU UCV para luego convertirse en el primer decano electo democráticamente para el período 1959-62.

Gracias al apoyo que hemos conseguido en el Trabajo de Grado para obtener el título de Magister Scientarium en Historia de la Arquitectura de la UCV de Juan Manuel De Ascencao De Jesús titulado “Arquitectura hotelera estatal en Venezuela: 1952-1958”, la Memoria y Cuenta del Ministerio de Fomento del año 1953 ya se refiere la “próxima construcción del hotel de Aguas Calientes, en Ureña – estado Táchira…”, pero es en la de 1954 donde se precisa “…continuando la proyección y ejecución de hoteles modernos, amplios y adecuados a nuestro y clima tropical y al medio ambiente (…) se contrató el proyecto de un hotel para Aguas Calientes, Ureña estado Táchira con la Oficina Vegas y Ferris, a un costo de Bs. 122.000,00, con una capacidad de 34 habitaciones dobles y se contrató su construcción con la Empresa “Metrovial” a un costo de Bs. 1.720.440,30…”. También se añade más adelante: “Se contrata a Inaca para la ejecución de trabajos topográficos y de estudios y proyecto de abastecimiento de agua potable y aguas termales del hotel, a un costo de Bs. 27.000,00. Se da comienzo a la construcción el 1-10-54. Este hotel estará en funcionamiento a fines de noviembre del año 1955”.

Abierto finalmente el 28 de enero de 1956, en la “Memoria…” del año 1955, donde ya se da por concluido, se habla de “un costo total de Bs. 6.000.000,00” y que está, definitivamente, “compuesto de 29 habitaciones dobles y una suite presidencial, salón de recepción, estacionamiento con capacidad para 60 vehículos, piscinas, baños termales y extenso parque de 14.000 metros…”.

Tras estos datos se encierra una edificación que logró sumarse (junto a los hoteles Llano Alto, Prado Río y Moruco) a las que respondieron a una tipología que apostaba a la horizontalidad, se vinculaba sin mayores dificultades al paisaje circundante y se apelaba a su condición extraurbana para aprovechar al máximo las condiciones ambientales en la consecución del deseable confort climático. Sin renunciar al uso de los códigos modernos que imponían los estándares hoteleros internacionales, su sencillo planteamiento estructural en concreto armado, le abrió la puerta a la utilización de recursos que buscaban tender la mano a lo regional: corredores, pequeños patios-jardines de expansión para cada habitación, cubiertas inclinadas.

Juega sin duda un papel muy relevante en la escogencia del lugar (muy próximo a la frontera colombo-venezolana) en el que se edificó el hecho de verse beneficiado por la presencia de aguas termales (de allí el nombre que lo identifica), lo cual pasó a constituirse en una variable que permitió que se ofrecieran como servicios adicionales al hotel baños termales privados y públicos con instalaciones que permitían su disfrute en las mismas habitaciones. Compuestas por aguas del tipo: Sulfurosa, Pringue y San Roque, las mismas son aprovechadas con fines medicinales y terapéuticos, y por su misma condición, son utilizadas para la “balneoterapia” tanto de la población de Ureña como del turismo que alrededor de este tema ya se había iniciado con el Hotel Aguas Termales de San Juan de Los Morros (estado Guárico) inaugurado en 1920 por Juan Vicente Gómez.Como la gran mayoría de las instalaciones de aquel luminoso período, el “Aguas Calientes”, aunque aún sobrevive, con el pasar del tiempo por un lado sufrió una intervención que amplió a 48 el número de habitaciones y por el otro ha visto disminuir su potencialidad de impulsor del turismo (en este caso fronterizo y terapéutico) tras haberse descuidado el mantenimiento de su infraestructura y haber caído en manos de malos administradores. Como toda la red que se creó hace más 60 años espera por la llegada de tiempos mejores mientras sirve de lugar de disfrute y esparcimiento de los lugareños.

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Procedencia de las imágenes

De Ascençao J.M. “Arquitectura hotelera estatal en Venezuela: 1952-1958”, Trabajo de Grado de la Maestría en Historia de la Arquitectura, FAU UCV, 2005

¿SABÍA USTED…

… que entre el 10 de septiembre y el 19 de noviembre de 1995 abrió en los espacios de la Galería de Arte Nacional (GAN) la exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”?

1. Exposición Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra, 10 de septiembre-19 de noviembre 1995. Izquierda: Guía de estudio. Derecha: Circuito museográfico

“Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” se constituyó, sin lugar a dudas, en el evento expositivo más importante de los realizados el año 1995 a nivel nacional y en uno de los más relevantes de cuantos históricamente se han registrado en nuestro país, en lo que a arquitectura se refiere.

La muestra, llevada a cabo gracias al patrocinio de Alberto Vollmer Foundation Inc., La Electricidad de Caracas, el Banco Central de Venezuela, la Fundación Sivensa, Henrique Machado Z. y Oscar A. Machado K., fue el resultado de una cuidadosa investigación y curaduría encabezada por William Niño Araque acompañado de Mónica Silva Contreras, Carmen Cecilia Araujo y Gipsy Venegas (Conservación y selección de documentos), quienes durante más de un año pudieron acceder al rico y muy bien ordenado archivo que atesoraba casi 50 años de trabajo del propio Tomás J. Sanabria, y revisar allí 12.000 planos, 300 proyectos, cuadernos de viaje, de construcción, apuntes, dibujos y maquetas, lo cual dio como resultado un impecable montaje logrado con el apoyo del equipo museográfico y museológico de la GAN, los integrantes de Sanabria Arquitectos & Asociados y un grupo de estudiantes de la Universidad José María Vargas (UJMV).

Asimismo, la exposición estuvo acompañada por un hermoso catálogo (diseñado por Juan Carlos Fernández e impreso por Gráficas Armitano C.A.), que recogió el estudio sobre el que se basaron los curadores, ilustrado con bocetos y croquis de Sanabria, excelentes fotografías de la obra construida a cargo de Gorka Dorronsoro, la presentación elaborada por Clementina Vaamonde de Roosen (Presidenta de la Fundación GAN), un texto central de William Niño Araque titulado “La arquitectura como ciudad”, otros correspondientes a las obras y proyectos a cargo del propio Niño, Mónica Silva y Carmen Araujo y una detallada cronología realizada por Silva y Araujo.
Adicionalmente, en torno a la exhibición se organizaron una serie de foros y conferencias y, además, buena parte de la actividad crítica desplegada se pudo seguir a través de las páginas del semanario Arquitectura HOY y otros medios de comunicación impresos.

2. Arquitectura HOY, nº 123, 9 de septiembre de 1995

En particular, Arquitectura HOY le abrió aquel año de 1995 generosamente sus puertas al evento de muy diversas maneras: el 9 de septiembre (nº 123) apareció la invitación a la inauguración y Mónica Silva publicó “El dibujo según Tomás José Sanabria”, texto en el que resume su trayectoria siguiendo la relación entre su forma de proyectar y una fundamental herramienta (el dibujo) que lo acompañó permanentemente tanto en “su interés por archivar la memoria de los lugares visitados alrededor del mundo”, como en “el apego a dejar constancia de los procesos constructivos proyectados en las edificaciones en las que trabajó a lo largo de toda su carrera”. Las impresiones expresadas a través de la tinta, el creyón, la acuarela, el pastel o cualquier otra técnica sirven para que Silva valore en Sanabria una inclinación permanente por registrar cuidadosa y metódicamente lo que visitaba, construía e incluso percibía en su faceta de aviador atento por el desarrollo de la ciudad y el comportamiento de su clima.

3. Arquitectura HOY, nº 128, 21 de octubre de 1995

Más adelante en el nº 128 del 21 de octubre, junto al ciclo de conferencias organizado por la GAN (6 en total) aparece el artículo “La corona de la ciudad” de María Fernanda Jaua quien, utilizado el mismo título de otro anteriormente escrito por Bruno Taut en el que “propuso una ciudad como una pirámide, coronada por un edificio sobresaliente, brillante, resplandeciente como un diamante”, desmitifica el “eficientismo” con que Sanabria ha sido etiquetado, utilizando como excusa la poderosa imagen del hotel Humboldt.

4. Arquitectura HOY, nº 129, 28 de octubre de 1995

Contestando a la pregunta que también se le hiciera a Jaua sobre lo que representan la trayectoria y la obra de Sanabria, Manuel Delgado Arteaga escribe en la entrega del 28 de octubre (nº 129), en tono no necesariamente complaciente, “SANABRIA amor y odio por la ciudad” donde, centrándose fundamentalmente en el desarrollo del Foro Libertador y su condición de isla dentro del casco de Caracas, devela la presencia de un arquitecto formado bajo los cánones del Movimiento Moderno que recurre a “la negación de la ciudad tradicional para dar paso al desarrollo”.

Para finalizar el seguimiento dado por Arquitectura HOY a la exposición, pero a su vez dando inicio a la columna titulada “En clave” que sostuvo durante más de dos años con periodicidad quincenal, Azier Calvo, el 11 de noviembre (nº 128), se refiere a la muestra en su escrito “Otra manera de leer los años 50”, década en la que Tomás Sanabria y su arquitectura jugaron, junto a otros protagonistas, un papel muy relevante.

5. Tomás José Sanabria. Hotel Humboldt, 1956. Perspectiva de la propuesta inicial

En definitiva, los textos, gráficos, maquetas, apuntes, bocetos, dibujos y fotografías que llenaron los espacios de la GAN durante poco más de dos meses, hicieron de “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” un evento memorable que mostró una historia de cómo hacer arquitectura y la relación de uno de nuestros más insignes maestros con la ciudad que tanto le apasionaba, plasmadas a través de una obra en la que su conceptualización, su representación, su materialización y la consideración del contexto en el que se inserta constituyen hechos inseparables. Tal y como señala William Niño Araque al final del ensayo central del catálogo de la exposición: “la arquitectura de Sanabria es una mezcla de realismo y utopía venezolana: es decididamente racional, a veces de una forma rígida, pero por todo ello, inclinada a gestos esculturales y a una intensa identificación. (…) Su arquitectura tiene un motivo profundo y su centro de desarrollo se ubica en el concepto de lugar: espacio entendido no como el resultado de una apropiación aritmética … sino como conclusión de un proceso de apropiación en el que la arquitectura adquiere el valor de escenario para el rito que signa habitar en comunidad, en esta asoleada y querida ciudad… en este asoleado y querido país”.

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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 129

DADA está pensada como una publicación periódica dedicada al diseño, la arquitectura y el hecho urbano, a partir de la obra pensada, proyectada y construida de los autores más relevantes en la disciplina; destacando su valor como intelectuales, arquitectos y artistas.

DADA se presenta como un proyecto abierto a la participación, la creación e invención de ideas, contenidos y formas de comunicación; orientado precisamente al estudio del proyecto de arquitectura; con todas sus implicaciones y variantes.”

Este par de párrafos, que encabezan a modo de editorial su primera entrega, resumen los planteamientos conceptuales y objetivos de este interesante proyecto editorial dirigido por Alberto Navarro Gurovich y Maciá Pintó, producido por Impresos Rubel, C.A. y editado por el Grupo Editorial Relámpago, que ve la luz justo en el año del centenario del natalicio de Carlos Raúl Villanueva, a quien se dedica el número 1 tanto de la revista como de la separata, cuyas portadas ilustran nuestra postal del día de hoy.

Tras un cuidado diseño (a cargo de los propios directores) y un impecable acabado donde no se deja al azar ninguna decisión en cuanto a la calidad de los gráficos y fotos que la acompañan, DADA buscaba comportarse dentro de una “estructura experimental” matricial conformada por “Secciones y Formas” y “Revistas y Separatas”, que permitían orientar el contenido de cada una de las cuatro entregas programadas a salir en el lapso de un año a partir de la primera fechada el 1 de abril de 2000. A la dedicada a Villanueva se sumarían las destinadas a Fruto Vivas, Dirk Bornhorst y Guido Bermúdez.

Así, las siglas DADA (que sin duda remiten al importante movimiento cultural y artístico provocador y contestatario surgido en el período de entreguerras del siglo XX), permitían clasificar los intereses que movían a quienes pensaron la publicación dándoles la oportunidad de jugar con sus contenidos. DADA aglutinaría dentro de “Secciones y Formas” cuatro grupos de ideas con las que se le podría seguir la pista a otras tantas intenciones que finalmente se reflejarían en el sumario da cada número.

DADA daría pie a pensar, por ejemplo, en Divulgación y Autores (y tras ellos contenidos relacionados a Arquitectos y Obras), y en Desafío y Actualidad (vinculados a Espacio y Tiempo), como un primer grupo que daría cuenta de parte de las aspiraciones a alcanzar. Debate y Análisis (Teoría y Crítica), y Dibujo y Arte (Lenguaje y Creación) conformarían un segundo grupo. Diseño y Ambiente (Razón y Naturaleza), y Docencia y Ágora (Idea y Ciudad) un tercer grupo. Dosier y Anuario (Informes y Resúmenes), y Documentos y Antología (Series y Colecciones) el cuarto. Dual y Alterno (Revistas y Separatas), y Díptico y Afiche (Catálogos y Carteles) el quinto. Data y Acta (Fechas y Registros), y Dato y Acto (Documentos y Hechos) el sexto.

Valga como muestra de la manera como opera este arbol de posibilidades la clasificación dada al artículo “Caoma: una casa verdadera” de Paulina Villanueva, que dentro del índice se identificaba, por ser el primero, con la letra D de Divulgación asociado a la dupla Arquitectos y Obras. Esta compleja y ambiciosa manera de abarcar y exponer pretensiones traducidas en esencias y manifestaciones de resultados, vivió como muchos otras iniciativas editoriales venezolanas un período inicial de entusiasmo, empuje y denodado esfuerzo que por descansar sobre los hombros de muy pocas personas y a la vez requerir de recursos que no llegaban se fue diluyendo en el tiempo. Al menos quedaron como claro testimonio de ello y de su calidad el cumplimiento de las entregas inicialmente programadas, de las cuales tres de ellas pudieron imprimirse.

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A PROPÓSITO DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001

En las páginas interiores de la revista Punto nº 24 (agosto de 1965), nos topamos con la siguiente reseña (publicada originalmente en The New York Times) de la reconocida crítica Ada Louise Huxtable (1921-2013), relacionada al anuncio del “nuevo proyecto para el sector Oeste de la ciudad”, el World Trade Center, desaparecido de forma dramática hace ya 17 años y que hemos considerado pertinente reproducir a modo de remembranza.

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