Los textos reunidos en la presente obra, escritos entre 1969 y 2011, ofrecen una visión de conjunto de la trayectoria intelectual de Manuel de Solà-Morales. El reputado arquitecto y urbanista cultivó una fértil obra ensayística en la que propuso nuevas aproximaciones a cuestiones aparentemente superadas, a menudo incluso acríticamente despreciadas, discriminando los distintos usos, concepciones, materiales, sistemas y valores que conforman la ciudad. En sus diversos artículos, contribuciones a volúmenes antológicos, prólogos, conferencias, notas y otros textos de diversa índole, Solà-Morales forjó una interpretación del fenómeno urbano abierta y fragmentaria, sensible a los tiempos y usos del espacio, y atenta a la diversidad de actores que intervienen en su desarrollo; un legado extraordinario que Acantilado se complace en acercar a los lectores gracias a esta amplia selección al cuidado de Oriol Clos.
Aproximación crítica
Ciudad teórica
José María Ezquiaga
Miradas sobre la ciudad no es un texto sencillo: este libro sobre urbanismo no nos conduce con su seductora erudición y su lúcida argumentación hacia un refugio conclusivo, como los aclamados textos de Jonathan Rose o Edward Glaeser. A veces recuerda más a la inspirada incertidumbre del último Richard Sennett o a las evocaciones poéticas de Stefan Hertmans.
Manuel de Solà-Morales hizo en los últimos años un esfuerzo notable por ordenar su pensamiento en torno a sus grandes temas de reflexión: Cerdá y los ensanches, la didáctica del urbanismo o el sentido del proyecto ante la complejidad irreductible de las ‘cosas urbanas’. Pero en cierta medida, fueron sus afinidades contemporáneas las que ordenaron y vertebraron sus textos. Oriol Clos acomete la difícil tarea crítica de ayudarnos a recorrer las modulaciones de un discurso que ha tenido como constante una dosificada voluntad de cuestionar las confortables certezas que una satisfecha práctica profesional tiende a concederse periódicamente. No es fácil reconstruir un pensamiento que encuentra su medio ideal de transmisión en el aula, en torno a la mesa común de trabajo o en el debate crítico, pero Clos consigue su objetivo con serenidad y rigor.
La ciudad era para Solà-Morales algo inaprehensible, pero no incomprensible; de ahí el enorme valor que le concede a la teoría. Por ello debemos agradecer a Clos la recuperación de algunos eslabones perdidos que quizá una revisión más simplificada se hubiera permitido olvidar, como algunos textos de los años setenta sobre planeamiento o sus polémicos artículos periodísticos, haríamos bien en leer y releer desde el debate de hoy.
Tanto para quienes conocieron y disfrutaron del magisterio de Solà-Morales como para quienes se asoman por primera vez a su pensamiento, las páginas de este libro, como prologa Rafael Moneo, «nos permiten escuchar de nuevo su palabra, haciéndonoslo sentir vivo»… desde una radical contemporaneidad.
La estrecha relación de Giovanni (Gio) Ponti con nuestro país se fragua desde el momento en que una pareja adinerada de venezolanos, que ya lo seguía de cerca desde los años 40 del siglo XX a través de lo que se publicaba en la revista Domus, lo contacta en 1953 para que les diseñe su casa. Esa pareja no era otra que la conformada por Armando Planchart Franklin y Ana Luisa (Anala) Braun Kerdel y el producto de lo que será una duradera y sólida amistad forjada en torno al encargo solicitado será la conocidísima Villa Planchart también denominada quinta “El Cerrito”.
Ponti, uno de los más importantes arquitectos, diseñadores industriales, artistas y publicistas italianos del siglo XX, “reencarnación del ecléctico hombre renacentista” para algunos, nace en la ciudad de Milán el 18 de noviembre de 1891. Con el apoyo de Wikipedia sabemos que se graduó de arquitecto en el Regio Istituto Tecnico Superiore di Milano (actual Politécnico de Milán) y en 1921 abrió un estudio con Mino Fiocchi y Emilio Lancia. Debutó como proyectista en 1923 participando en la Bienal de Artes Decorativas de Monza. En 1928, funda la revista Domus, una publicación mensual sobre “arquitectura y mobiliario del hogar moderno en la ciudad y en el campo”, que se convertiría en un referente internacional sobre los tópicos que trataba, la cual Ponti dirigirá hasta su muerte. “Desde 1936 a 1961 fue profesor en la facultad de arquitectura del Politécnico de Milán y en 1941 funda la revista Estilo, publicada hasta 1947. En 1951 se asoció con Alberto Rosselli y el ingeniero Antonio Fornaroli, con quienes formó el estudio Ponti Fornaroli Rosselli (PFR), activo hasta 1976”.
1. Gio Ponti. Izquierda: Torre Pirelli, Milán, 1956-1961. Derecha: Silla «Superleggera», diseñada para Cassina, 1951
Dentro de la obra de Ponti destaca la Torre Pirelli (1956-1961) ubicada en Milán donde también ya había proyectado, con Emilio Lancia, la Torre Rasini (1935), el Barrio Harar (1950) y casi en simultáneo con la Torre Pirelli el edificio RAS (1956-1960). Pero si algo sobresale dentro de la trayectoria de Ponti es su incursión en tierras venezolanas y muy especialmente la Villa Planchart (1953-1957) considerada su obra maestra. Luego realizará el Denver Art Museum (1970-1971) de Denver, Colorado, EE.UU. En el campo del diseño cabe señalar la silla «Superleggera» de 1955 o la “Distex” (1957) y el mobiliario para los transatlánticos «Giulio Cesare» y «Andrea Doria».
Fijando la mirada en los inicios de la relación de Ponti con Venezuela, una vez adquirido el magnífico terreno ubicado en Colinas de San Román, se sabe que el primer contacto epistolar entre los Planchart y el arquitecto ocurrió en 1953 cuando, conocedores de lo publicado en la revista Domus estando de visita en Milán logran, gracias a la intermediación del cónsul venezolano en la ciudad Ricardo Maldonado, que Ponti los recibiese en su estudio. Con cierto escepticismo inicial por parte del arquitecto (de 62 años, interesado más en construir que proyectar, desilusionado por su primer intento fallido para ejecutar una obra en Latinoamérica y con mucho trabajo por aquel entonces), la reunión se desarrolla produciéndose paulatinamente una gran sintonía traducida en entendimiento mutuo, quedando del intercambio las ideas principales que los clientes deseaban para su casa y su convicción de que habían dado con el profesional indicado.
2. Izquierda: Primer número de la revista Domus, 1928, creada y dirigida por Gio Ponti. Derecha: Carta enviada por Armando Planchart a Gio Ponti desde el Palace Hotel de Milán el 12 de junio de 1953, que marcó el inicio formal de la elaboración de Villa Planchart.
Luego, el miércoles 17 de junio se concertará otra cita de la que da fe la carta publicada en la página web de la Fundación Anala y Armando Planchart (https://www.villaplanchart.net/la-casa/historia/), fechada el 12 de junio de 1953, redactada en la papelería del Palace Hotel de Milán con el encabezado “Sr. Prof. Gio Ponti”, donde Armando Planchart expone lo siguiente: “Adjúntole mi cheque n 83… de acuerdo con lo convenido. Esperamos que para el próximo miércoles nos tenga preparado algo precioso. Gracias”. Y tan fue así que el entusiasmo contagioso de los Planchart logró que Ponti ya para el mes julio les haría un primer envío de planos “sorprendentemente acucioso y muy cercano a la villa definitiva”, y otro el 7 de agosto cuando el matrimonio se encontraba en París de regreso de una gira por el norte de Europa, tal y como relata Hannia Gómez en El Cerrito. La obra maestra de Gio Pont en Caracas libro publicado en 2009.
Será, por tanto, la realización de Villa Planchart “por correspondencia” iniciada el 21 de agosto de 1953, lo que originará el primer desplazamiento de Ponti a Caracas el 22 de enero de 1954 desde Nueva York, aprovechando la apertura de una exposición itinerante sobre su obra organizada por el Institute of Contemporary Art de Boston donde los planos del anteproyecto caraqueño y una maqueta serían expuestos.
Hospedado en el Hotel Tamanaco (muy cerca del terreno de El Cerrito) y siendo los Planchart sus anfitriones, Ponti es introducido por ellos dentro de los círculos sociales caraqueños. También el 2 de febrero de 1954 Gio Ponti dictará una conferencia sobre arquitectura con proyección de fotografías que se llevaría a cabo en la Casa de Italia (La Candelaria).
“La primera visita de Ponti a Caracas dará para todo. Pedro Pablo Azpúrua, Ingeniero Municipal del Distrito Federal, lleva al arquitecto milanés a visitar la Ciudad Universitaria y el Concejo Municipal. Ponti va estableciendo contacto con los arquitectos más importantes de Caracas: Carlos Raúl Villanueva, Leopoldo Martínez Olavarría, Gustavo Ferrero Tamayo, Diego Carbonell y hace el periplo fantástico de las principales arquitecturas de la época. (…) El fin de semana antes de su partida, los Planchart llevan a su arquitecto a descansar a su casa de la playa. Allí planifican para él la visita a los alrededores” siendo lo que “más le maravillará la ‘conmovedora, inolvidable visita a la casa del gran Reverón’”.
3. Otros proyectos de Gio Ponti en Caracas. Arriba: Villa Arreaza o Quinta “Diamantina”, Caracas Country Club (1955-demolida en 1994). Abajo izquierda: transformación de la antigua Villa Mata Guzmán-Blanco (1958), Lomas del Mirador, foto de la maqueta. Abajo derecha: Remodelación de la Quinta “La Barraca” (1958), Los Chorros, elevación interior
Este primer viaje de Ponti finalizará el 3 de febrero teniendo una duración de doce días. Es así como logrará abrir un importante abanico de relaciones que lo llevarán a proyectar también la Villa Arreaza o Quinta “Diamantina” (1955-demolida en 1994), localizada en el Caracas Country Club, que curiosamente se terminó de construir antes que “El Cerrito”. También llegó a realizar el primer anteproyecto de la Villa González-Gorrondona (1956), Parque Nacional El Ávila, que luego le sería encargada a Richard Neutra, y otro para un edificio de oficinas (1954) en la esquina de Mercaderes. Posteriores a “El Cerrito” serán la transformación de la antigua Villa Mata Guzmán-Blanco (1958), Lomas del Mirador y la remodelación de la Quinta “La Barraca” (1958), Los Chorros.
El impacto que produce en Ponti su visita a Caracas lo hace incorporar algunas modificaciones al anteproyecto de Villa Planchart hasta entonces muy desarrollado. Las obras se inician definitivamente en julio de 1954 abriéndose otro capítulo de intenso carteo con que se orienta la toma de decisiones para la construcción, complementario a los planos enviados con anterioridad. El arquitecto volverá al país a mediados de noviembre de 1955 en pleno proceso constructivo y permanecerá doce día hospedado en este caso en el Hotel Ávila.
Un tercer viaje de Ponti se registra, siempre según Hannia Gómez, el 20 de febrero 1956 cuando Blanca de Arreaza requiere su presencia en Caracas y corre con los gastos de transporte, ocasión en la que vendrá acompañado de su hija Tita hospedándose ambos en el Tamanaco por doce días. En estos momentos la construcción de Villa Planchart se encontraba detenida.
4. Croquis temprano de Villa Planchart que Ponti acompañará con el texto: «Vuestra casa será gentil como una gran mariposa en la cima de la colina».5. Izquierda: Gio Ponti y su mujer Giulia en la mítica casa de la via Dezza decorada por él, en 1957. Abajo derecha: Un rincón de Villa Planchart donde se muestra la butaca D.154.2, diseñada por Ponti exclusivamente para la casa, y una obra de Alejandro Otero.
Ponti llega por cuarta vez a Caracas el 28 de noviembre de 1957 en momentos que los Planchart ya se están mudando a su nueva casa y preparando su inauguración para el día 8 de diciembre, coincidiendo con la celebración de su aniversario de bodas para lo cual se organizó una fiesta en la que participó buena parte de la alta sociedad caraqueña, más pendiente de los acontecimientos políticos que de la estupenda arquitectura que estaban conociendo. Durante la semana que pasará en Venezuela junto a su esposa Giulia, Ponti hará todo lo necesario para finiquitar la obra. Luego ambos irán a los Estados Unidos de donde regresarán cerca del 18 de diciembre en momentos en que la situación política del país era sumamente delicada y ya había sido detenido el concuñado de los Planchart, Arturo Uslar Pietri, luego del bochornoso fraude que el régimen perpetrara en el plesbicito convocado el 15 de diciembre. Se acercaba la hora en que la dictadura de Perez Jiménez llegaría a su fin el 23 de enero de 1958, momento en que los Ponti se encontraban aún en Caracas logrando ser testigos desde «El Cerrito» del despegue de «La Vaca Sagrada» que partía de La Carlota.
6. Izquierda: Gio Ponti en el Salón de Villa Planchart durante su última visita a Caracas en 1972. Derecha arriba: detalle del acceso principal de Villa Planchart. Derecha abajo: Un patio de Villa Planchart.7. Villa Planchart. Vista de una de sus salas de estar
Luego de la apertura oficial de Villa Planchart en diciembre de 1957, Gio Ponti regresó a Caracas otras dos veces. La primera de ellas en junio de 1967 acompañado de su esposa luego de realizar un viaje a Australia. “Un mes después, cuando un gran terremoto asola a la ciudad de Caracas y milagrosamente no daña la Villa Planchart, todos lo celebran”, comentará Hannia Gómez. “En este nuevo viaje los Ponti van a visitar la Isla de Margarita, y los pueblos de El Hatillo y de la Colonia Tovar ambos en la región caraqueña”.
Gio Ponti volverá por última vez al país en 1972 con 80 años recién cumplidos y pocos meses después de que en enero su esposa Giulia sufriera un accidente cerebro vascular quien, sin embargo, lo acompaña. Se le había presentado la oportunidad de diseñar el Centro Industrial del Mueble Avelca perteneciente a la familia Avellán quienes ya en 1970 se habían puesto en contacto con él. Los Planchart los hospedan en su casa.
Ponti fallece el 16 de diciembre de 1979 a los 88 años de edad. Ya en 1975 lo había dejado Giulia y el año anterior (1978) su gran amigo Armando Planchart.
ACA
Procedencia de las imágenes
Encabezado, 3, 4 y 6 izquierda. Hannia Gómez. El Cerrito. La obra maestra de Gio Ponti en Caracas, 2009.
La Biblioteca Nacional de Francia abre sus puertas tras 10 años de restauración
Por: Dima Stouhi
Traducción: Luciana Truffa
18 de octubre 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura
Anteriormente conocida como la Bibliotheque du Roi, la sede Richelieu de la Biblioteca Nacional de Francia, cerca del Palais-Royal, ha finalizado su construcción tras casi 10 años de renovaciones. La transformación del recinto de 300 años de antigüedad, incluyó la restauración de la fachada, la instalación de un jardín interior y el mantenimiento de las instalaciones, promoviendo así la innovación, la modernidad y la apertura a un público más amplio. El proyecto que es a la vez una biblioteca y un museo, seguirá albergando un enorme campus para la historia de las artes y el patrimonio, y ofrecerá también a los visitantes un lugar para pasear, descubrir e intercambiar. Se espera que el recinto abra sus puertas al público en el verano de 2022.
Las obras realizadas en la biblioteca están consideradas como uno de los principales proyectos dirigidos por el Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia. Estas cuentan también con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional, Enseñanza Superior e Investigación. La renovación estuvo a cargo de los arquitectos Atelier Bruno Gaudin, junto con EGIS, CASSO y 8’18.
Los visitantes podrán acceder a la biblioteca en un recorrido que va del Louvre a la Ópera, en las cercanías del Palais-Royal y de la Comédie Française. Sus dos accesos por la calle Vivienne y Richelieu, se convertirán en un punto de referencia en la ciudad que invitarán a los transeúntes a descubrir un patrimonio excepcional situado en el corazón de París. El sitio de Richelieu ofrecerá de igual manera espacios completamente rediseñados al público, incluido un nuevo museo que relatará en su recorrido la historia desde la antigüedad hasta la fecha de forma cronológica y temática.
La estructura monumental ha sido restaurada de manera de preservar sus colecciones históricas y respetar las normas internacionales de seguridad y accesibilidad universal. A lo largo de 10 años de trabajos, se han renovado 30.000 m² del total de 58.000 del edificio y se han conservado más de 20 millones de documentos en la nueva biblioteca. La primera etapa, que tuvo lugar entre 2011 y 2016, incluyó la renovación de la mitad del edificio situado a lo largo de la Rue de Richelieu. Esta contempla desde galerías y una librería, hasta espacios educativos, una cafetería, y tiendas comerciales. De 2017 a 2021 se renovó la mitad del edificio situado a lo largo de la calle Vivienne, que incluye la galería Mazarine, la sala oval, el Gabinete del Rey, el jardín Vivienne y el museo.
La Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat a través de su secretaria Griselda Ferrara invita a leer y compartir la DECLARACIÓN SOBRE LAS INUNDACIONES EN EL LITORAL GUAIREÑO, a la cual se accede a través del siguiente link:
… 24 de octubre, varios eventos pueden ser reseñados relacionados con asuntos que nos interesan.
1. Creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 24 de octubre de 1945.
En un mes que debería ser conocido como el de la institucionalización de los estudios de arquitectura en el país, ya que un día 13 de octubre de 1941 (hace 80 años) se creó la primera escuela y un 20 de octubre de 1953 (hace 68) la primera facultad, ambas en la Universidad Central de Venezuela, de un día como hoy, cuando en 1945 se constituyó en Nueva York la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en 1953 se fundó la Universidad Católica Andrés Bello, el primer hecho que llama nuestra atención es la consagración en 1260, con la presencia del rey Luis IX el Santo, de la Catedral de Chartres.
2. Catedral de Chartres. Planta y fachada principal
Apoyados en Wikipedia, podemos compartir que en torno al santuario de Chartres se construyó un mito que vinculaba su origen a los druidas carnutes (pueblo del que deriva el nombre de la ciudad) quienes ocuparon una antigua gruta cien años antes de la era cristiana. “Este mito sobre los druidas comienza a constituirse en una corriente más amplia que hace abandonar la anterior leyenda del origen troyano de los pueblos francos, para volver a una tradición gala”.
Según otras tradiciones tardías y legendarias “la construcción de la primera iglesia habría tenido lugar hacia el año 350. Llamada ‘catedral de Aventin’, por el nombre del primer obispo de la ciudad, Aventin de Chartres …, habría sido probablemente construida a principios del siglo VI. La catedral original aún no estaría vinculada a un culto mariano, sino al de unos mártires locales…”.
Sin embargo, “la primera iglesia … desapareció en un incendio hacia 740 o 750 durante el saqueo de los visigodos de Hunaldo, duque de Aquitania”. Un segundo templo es destruido por los piratas normandos al mando de Hastings el 12 de junio de 858, que el obispo Gisleberto reconstruyó y amplió y de la que queda una capilla que forma parte de la actual cripta. “En esta época es cuando la catedral recibe la reliquia de la túnica de la virgen, que aumentó la importancia del lugar”.
En 962, la iglesia de Gisleberto vuelve a ser destruida durante una guerra que enfrentó a Ricardo I, duque de Normandía con Teobaldo I de Blois, conde de Chartres. Reconstruida parcialmente en 1020 otro incendio la destruye “tras lo cual el obispo Fulberto de Chartres (la figura más importante en la historia de la diócesis) inicia la construcción de la cripta de una nueva catedral románica”. Realizada rápidamente “debido a una explosión de fervor religioso” fue consagrada por Geoffroy de Lèves en 1031 (dos años después de la muerte de Fulberto) y en 1037 se concluyen las obras.
En 1194 junto a un gran incendio que devastó gran parte de la ciudad de Chartres, la antigua catedral románica, “que contaba con una enorme cripta que albergaba la famosa reliquia”, quedó destruida permaneciendo en pie únicamente “las torres occidentales y la fachada entre estas y la cripta”. También en un hecho calificado de milagroso apareció intacta la prenda de la Virgen asunto que influyó en su rápida reconstrucción “generosamente financiada tanto por los Capetos, dinastía tradicionalmente vinculada a Chartres, como por el cabildo y los gremios locales. (…) Hacia 1220 el cuerpo principal estaba concluido, en un plazo de sólo unos 26 años, tiempo notablemente corto para una obra de estas características. Se empleó piedra local de unas canteras situadas a unos 8 km.”.
3. Catedral de Chartres. Vista general4. Catedral de Chartres. Izquierda: Puerta central norte. Derecha: dos tomas del espacio interior
La catedral, consagrada un 24 de octubre de 1260, conservó del edificio anterior la cripta y la fachada oeste con el Pórtico Real.
Desde entonces otra larga serie de acontecimientos giraron en torno a la vida de la catedral que funcionó como escuela durante la edad media y, a diferencia de otros edificios, no sufrió daños durante la Revolución Francesa y ha sido objeto de restauraciones sucesivas que respetaron su diseño original. Se señala como hechos importantes, en primer lugar el incendio que sufrió en 1836 que “destruyó las cerchas de la techumbre de castaño danés. El arquitecto Edouard Baron la sustituyó por una estructura de hierro fundido cubierta por láminas de cobre, imitando la técnica usada en la catedral de Maguncia”; y en segundo lugar el desmontaje de sus vitrales durante la Segunda Guerra Mundial para “evitar daños por parte de los bombardeos alemanes” quienes, sin embargo, la usaron como club social.
Chartres, es de planta cruciforme organizada en tres naves con el cuerpo principal mucho más alto que los laterales lo cual ofrece una disposición sumamente original para la época. La cabecera, situada al este, tiene un deambulatorio radial con cinco capillas semicirculares. La bóveda central tiene 36 m de altura, la más alta hasta la fecha cuando fue construida, lo que dio pie al menos a dos importantes novedades constructivas relacionadas con la altura y amplitud de las naves, a saber: “el abandono de la bóveda sexapartita cuadrangular, que se había usado frecuentemente en el siglo XII … en favor de la cuatripartita rectangular”; y “el empleo de un tipo de arbotante totalmente desarrollado…”.
“De los 186 vitrales originales se conservan 152, ya que en 1753 se sustituyeron algunos de ellos por parte del obispado que pretendía modernizar la catedral”. La riqueza que ofrecen los trabajos escultóricos realizados en sus cuatro fachadas es fruto, como se habrá podido deducir de sus accidentados inicios, de diversas intervenciones a lo largo del tiempo.
Esta catedral marcó un hito y desarrolló una fase de plenitud en el dominio de la técnica y el estilo gótico, y estableció un equilibrio entre ambos. Fue muy influyente en numerosas construcciones posteriores que se basaron en su estilo y sus numerosas innovaciones, como las catedrales de Reims y de Amiens, a las que sirvió de modelo directo.
En 1979, Chartres fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Pasando la página y por razones que tienen que ver con nuestro permanente interés en seguirle la pista al mundo de las publicaciones, curiosamente hoy 24 de octubre coinciden dos eventos que son de un singular significado. En 1808 aparece por primera vez el que es considerado el primer periódico publicado en Venezuela, la Gazeta de Caracas y, ochenta años después (1888), coincidiendo con el centenario del nacimiento del prócer marabino Rafael Urdaneta, sale a la luz la primera revista venezolana: El Zulia Ilustrado.
5. Primera página del primer ejemplar de la Gazeta de Caracas del lunes 24 de octubre de 1808
Siguiendo las huellas dejadas porlos primeros periódicos del continente y tomando de ellos como título el sustantivo que los encabezaba (Gazeta de México, Gazeta de La Habana o Gazeta de Buenos Aires nombres que, a su vez, recordaban a la moneda veneciana gazetta, a cuyo precio se vendían los periódicos en la floreciente ciudad italiana), la Gazeta de Caracas, fundada el 24 de octubre de 1808, estuvo vinculada con la llegada a Venezuela de la primera imprenta a bordo del “Leander” en la expedición que comandó el Generalísimo Francisco de Miranda en 1806. Montado en Coro, se dice que el aparato, luego del fracaso de la intentona, fue a parar a Trinidad donde a mediados de 1808, los experimentados impresores británicos Mateo Gallagher y James Lamb lo compraron a través de las diligencias que había iniciado Francisco González de Linares enviado por el Capitán General Juan de Casas y Barrera, interesado en que la capital se pusiera a tono con los tiempos ilustrados que se vivían.
Cierta o no la identidad existente entre el artefacto traído por Miranda y el adquirido en Trinidad lo cierto es, tal y como se recoge en https://memoriasdevenezuela.wordpress.com/2017/01/25/la-gazeta-de-caracas-es-reflejo-de-la-historia-de-la-independencia/ que “tan solo a un mes de su desembarque en La Guaira en la fragata Fénix, la imprenta ya estaba funcionando, gracias a que las autoridades coloniales dispusieron de todo lo necesario para que se desempeñara con normalidad. El inicio de sus operaciones se integró a la dinámica de construcción de la nueva mentalidad en Venezuela, propia del proceso de expansión político-cultural de la modernidad ilustrada en el mundo occidental”.
6. Izquierda: Réplica de la imprenta traída por Miranda en 1806 cuando desembarcó en las costas de Coro. Derecha: ejemplar del 1 de febrero de 1815, momento en que la Gazeta pasa a ser Gaceta
Gallagher y Lamb, instalaron su taller cerca de la Catedral siendo la Gazeta de Caracas la primera publicación que salió de allí, marcándose el inicio de la primera etapa del periódico bajo el control de la Capitanía General de Venezuela. En este período que transcurre entre 1808 y 1810 un joven de 27 años llamado Andrés Bello se convirtió en el primer redactor. “Se componía de cuatro páginas a doble columna. Anunciaba que su precio sería de real y medio; la suscripción anual de los siguientes números, editados los viernes de cada semana, costaría 8 pesos”, extraemos de https://es.wikipedia.org/wiki/Gazeta_de_Caracas.
La Gazeta tuvo una vida accidentada sujeta a los vaivenes que se suscitaron una vez se desata el movimiento independentista. En cuanto a su orientación política, como bien acotó Pedro Grases la Gazeta “es ciertamente, el reflejo de la historia de la epopeya emancipadora”, porque “así como el control del poder político se mantuvo en disputa a lo largo de todo el proceso de la guerra, este periódico, como importante instrumento de opinión pública, también lo estuvo; es por ello que al aproximarnos a una imagen cenital de su existencia, podemos distinguir claramente las etapas del control editorial del bando patriota o del realista”, se apuntará en el blog Memorias de Venezuela ya citado.
Así, a partir de los acontecimientos del 19 de abril de 1810, se inicia la segunda época que durará hasta 1812 cuando capitula Miranda cuya redacción estuvo a cargo de los patriotas Juan Germán Roscio (1810), Francisco Xabier Ustáriz (1811) y Francisco Isnardi (1811-1812). “La primera edición republicana, que lleva el Nº 95, trae un título distinto a los anteriores. Su tipo es ahora gótico y de unos tantos puntos más grande que el anterior. Debajo de este título, el lema romano: ‘Salus populi suprema lex est’ ”.
Entre 1812 y 1813 y luego de 1815 a 1821, en manos realistas, la Gazeta es redactada por José Domingo Díaz según Grases “brillante propagandista caraqueño que se encargará de enfilar sus baterías de tinta contra Bolívar y sus patriotas”, mostrando un breve lapso de control independentista (1813-1814) en el que Vicente Salias fue el redactor.
La Gazeta, convertida en Gaceta a partir de 1815, “sale en su última y tercera época patriótica en el segundo semestre de 1821. Se encabeza su título con ‘República de Colombia’. Apareció hasta 1822. Fue imposible que se mantuviera en pie, después de haber sido desprestigiada por la última redacción imperialista”.
Logró, por tanto, sobrevivir 14 años a la difícil situación material y espiritual generada por la guerra, pero la nueva realidad condujo a su desaparición. Su último número salió el 3 de enero de 1822.
7. Portada y primera página del nº 1 de El Zulia Ilustrado del 24 de octubre de 1888
De lo que recogemos una vez más de Wikipedia, “El Zulia Ilustrado fue la primera revista de Venezuela y la primera publicación periódica venezolana que reprodujo imágenes fotográficas y fotograbado. La revista fue editada a finales del siglo XIX en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia. Esta revista fue creada por el periodista maracaibero Eduardo López Rivas, con el objeto de dar a conocer el estado Zulia en Venezuela y en el exterior”.
La publicación, cuya periodicidad fue mensual, circuló entre el 24 de octubre de 1888 (coincidiendo con el centenario del natalicio de Rafael Urdaneta) y terminó su ciclo de vida en diciembre de 1891 alcanzando en total 35 números. López Rivas, propietario de una moderna imprenta, logró que la revista por él dirigida, de excelente calidad de diseño e impresión e interesante contenido, circulara tanto en Venezuela como en el exterior.
Diseñada a tres columnas y sin avisos comerciales, El Zulia Ilustrado logró publicar en sus tres años de vida artículos de 45 autores diferentes y 108 grabados. “El total de páginas de la colección fue de 315, todas ellas numeradas a excepción de la portada y el índice. … Se financiaba con las ventas y los fondos personales del director, comprometido profundamente en promover su amada tierra”.
Opositor a ultranza de los abusos de los políticos, López Rivas nunca aceptó contribuciones del gobierno y en su actividad periodística al frente de diferentes medios fue censurado en repetidas ocasiones por el régimen de Guzmán Blanco.
8. Selección de diversos números de El Zulia Ilustrado con el Primer Plano Topográfico a color de Maracaibo confeccionado por Manuel Salvador Soto abajo a la derecha
Como ya dijimos, el afán de promover la región zuliana dentro y fuera de Venezuela condujo a que cada número de la revista tuviese ilustraciones con próceres, poetas, personalidades, edificios y paisajes de la región pasando a ser las imágenes el gran atractivo de la publicación por la novedad que tanto fotografías como fotograbados representaban para la época. También formaban parte del contenido de El Zulia Ilustrado artículos escritos por destacadas plumas abarcando temas históricos, culturales, ambientales y costumbristas.
“Los grabados eran dibujos hechos por el mismo López Rivas, dibujante profesional, educado en Francia; profesor de dibujo natural, de elaboración de planos y de mapas geográficos”, de allí que el Primer Plano Topográfico a color de Maracaibo confeccionado por Manuel Salvador Soto (en colaboración con López Rivas) con gran fidelidad, a escala y con indicaciones de orientación apareciera en 1889 en el nº 22 de El Zulia Ilustrado.
Al dejar de salir, la revista “dejó para la posteridad una documentación detallada, escrita y visual, de la región zuliana de finales del siglo diecinueve. Los grabados de las plazas y edificios de Maracaibo, son una representación artística exacta de la apariencia que la ciudad tenía por entonces, al igual que las imágenes del lago, los indígenas y otras poblaciones del Estado Zulia. Los interesantes y bien documentados textos forman todos parte de la historia del Zulia, con su correspondiente significado para la investigación”.
Para cerrar es bueno añadir y con ello no olvidar momentos importantes vinculados al paradójico mundo en que vivimos cómo, por un lado, un 24 de octubre de 1917 estamos a las vísperas de la formación un gobierno revolucionario bolchevique bajo el liderazgo de Lenin y, por el otro, en 1929 en los Estados Unidos se da la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York (conocida también como sucede el “Jueves Negro”) hecho que marcó el inicio de la “Gran Depresión”. Y formando parte de esos numerosos saludos a la bandera a los que nos tiene acostumbrados la ONU, a partir de 1978 declaró del 24 al 30 de octubre como la “Semana del desarme”.