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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 191

Cuando en 1930 el Benemérito Juan Vicente Gómez viaja a Caracas a inaugurar la remodelación del Panteón Nacional, realizada de acuerdo al proyecto de Manuel Mújica Millán (1897-1965), ya habían transcurrido 55 años desde el momento en que el presidente Antonio Guzmán Blanco había puesto en servicio, en lo que fue la antigua iglesia de la Santísima Trinidad, un lugar para albergar los restos de personajes ilustres del país y muy particularmente para recibir los del Libertador.

1. Izquierda: Ferdinand Bellerman, 1845. Ruinas de la iglesia de la Santísima Trinidad luego del terremoto de 1812. Derecha: Iglesia de la Santísima Trinidad, antes de ser convertida en Panteón Nacional según proyecto de José Gregorio Solano concluido por Juan Hurtado Manrique (circa 1875).

El relato que se recoge en https://iamvenezuela.com/2016/05/panteon-nacional/ sobre el devenir de la iglesia y su conversión en mausoleo, establece que se trataba de una modesta edificación “construida entre 1744 y 1783 por iniciativa del maestro de obra Juan Domingo del Sacramento Infante (1710-1780), un pardo libre quien destinó 36 años de su vida y todos sus recursos a la construcción del templo original; el Coronel Juan Vicente Bolívar y el Marqués del Toro donaron solares para la obra”. Inaugurada en 1781 y consagrada en 1783 “la iglesia quedó destruida parcialmente debido al terremoto de 1812, y se vio reducida a escombros hasta que se reconstruye con las limosnas de los fieles”.

Durante el lento proceso de reconstrucción del templo, dirigido por varios ingenieros, se registra cómo “pernoctaron en 1842 los restos del Libertador, procedentes de Santa Marta, Colombia, antes de ser trasladados a La Catedral”, y cómo en ella también fueron sepultados, en 1851, los restos del marqués del Toro y más tarde, los de José Gregorio Monagas, Andrés Ibarra y Ezequiel Zamora, todo lo cual influyó (además de su singular localización dentro de la ciudad) en su selección para el destino que finalmente se le dio como Panteón Nacional, mediante decreto promulgado el 27 de marzo de 1874 por Guzmán Blanco.

2. Vista del Panteón Nacional después de la remodelación de 1910 a cargo de Alejandro Chataing

Tras el decreto se impulsa la terminación definitiva de la obra y en particular “de sus fachadas en base al proyecto que para la iglesia había diseñado el ingeniero José Gregorio Solano en los años 1853-1858. Los trabajos fueron conducidos por los ingenieros Julián Churión, Juan Hurtado Manrique, Tomás Soriano y Roberto García, inaugurándose la obra el 28 de octubre de 1875”, muy cerca de cumplirse los 45 años de muerte de Bolívar. “No obstante, la verdadera consagración del edificio se efectuó el mismo día de San Simón un año más tarde (28.10.1876), cuando se trasladaron desde la catedral los restos del Libertador. Estos fueron colocados en un sarcófago de madera con revestimientos de plata y oro, realizado en estilo neogótico por el artista francés Emile Jacquin. Se trasladó asimismo desde la catedral la estatua del Libertador hecha en 1842 por el escultor italiano Pietro Tenerani. El sarcófago y la estatua fueron ubicados en el espacio que correspondía al presbítero de la iglesia, es decir, en el lugar del altar”, tal y como se reseña en https://www.venezuelatuya.com/historia/panteon_nacional.htm.

3. Panteón Nacional, modificaciones de Alejandro Chataing, 1911
4. Acto de inauguración de de la remodelación realizada al Panteón Nacional en 1910

Posteriormente, en 1910, en ocasión de la celebración del centenario de la Independencia de la República, el Presidente Juan Vicente Gómez instruye al Ministerio de Obras Públicas (MOP) que convoque un concurso para remodelar integralmente el Panteón Nacional. El proyecto ganador del arquitecto Alejandro Chataing (1873-1928), condujo a una reforma general del edificio concluida en 1911 que implicó la modificación de las fachadas y la ornamentación exterior e, internamente, se complementó con la colocación de un cielo raso al techo de la nave principal y artesonados de madera en las laterales. El dibujo de la fachada principal de la propuesta presentada por Chataing es la imagen que hemos escogido para ocupar nuestra postal del día de hoy con la que despedimos este año 2019.

5. 1930.Remodelación del Panteón Nacional a cargo de Manuel Mujica Millán con motivo de la conmemoración del centenario de la muerte del Libertador. Arriba izquierda: foto del proceso de avance de las obras. Arriba derecha: vista exterior. Abajo: dos tomas del espacio interior

Es Gómez, luego de haber promovido la anterior reforma, quien también ordena a través del MOP, una segunda en 1927 con la finalidad de ser terminada en 1930 en conmemoración del centenario de la muerte del Libertador, encargándosele el proyecto, según ya hemos apuntado, a Manuel Mujica Millán quien también dirigió la obra junto a los ingenieros Edgar Pardo Stolk, Hernán Ayala y Guillermo A. Salas. Con el proyecto de Mujica Millán se logra magnificar las proporciones de la edificación, así como cambiar el aspecto neogótico de la misma producto de la intervención anterior de Chataing, por uno de aspecto neobarroco. “Internamente, fueron realizadas correcciones en los arcos y las columnas. El antiguo sarcófago de madera que contenía los restos del Libertador fue sustituido por uno de bronce, diseñado por el escultor español Chicharro Gamo y colocado sobre un basamento de mármol. La parte superior de las naves y los tímpanos fueron cubiertos por las pinturas de temas alegóricos e históricos de Tito Salas”, en total 17 pinturas o plafones que representan pasajes de la vida y obra de Simón Bolívar, y son escenas que a su vez conforman un programa iconográfico destinado a representar valores patrios.

De la intervención de Mujica dejó constancia el periodista Víctor Manuel Rivas en El Universal el 12 de noviembre de 1930, recogida en Caracas a través de su arquitectura (1969). Rivas en conversación con el arquitecto nos transmite que para éste “ha habido cierto receso en la persecución del arte criollo para las construcciones nuestras marcado por un afán de fabricación exótica, que por razones de clima, luz y demás condiciones del trópico, no cuadran suficientemente bien en estos medios. (…) Venezuela no sólo posee su estilo peculiar, sino que cuenta con materias primas excelentes para la construcción y decoración arquitectural, tales como el cascote (material aglomerado), y la cal. Todos estos elementos fueron acuciosamente solicitados para la construcción del Panteón Nacional. Las dos torres laterales fueron inspiradas por las dos torres de la Catedral de Coro, en donde adivinó el arquitecto una evolución del estilo español antiguo exigida por las condiciones ya dichas acerca del medio. De manera que el nuevo edificio ostenta una arquitectura venezolana, modernizada convenientemente por razones de estética”.

6. El Panteón Nacional dentro del proyecto para el Foro Libertador (1980-83) de los arquitectos Tomás y Eduardo Sanabria
7. Vista del Panteón Nacional y el Mausoleo del Libertador (circa 2013)

El Panteón desde entonces ha sido objeto de sucesivas atenciones y cuidados no todos ajustados a las normas atinentes a su condición de monumento histórico. Sus alrededores formaron parte de la propuesta del Foro Libertador, realizada por Tomás José y Eduardo Sanabria cuya construcción entre 1980 y 1983, además de alterar la perspectiva desde la que se aprecia la obra, originó una plaza concebida en dos partes: la alta diseñada para realizar actos oficiales y culturales; y la baja de carácter pasivo posee vegetación con bancos para el descanso. Más recientemente, previa exhumación de los restos del Libertador en 2010, el área norte fue intervenida con la incorporación de un mausoleo de 54 metros de altura (ocho metros más que la torre más alta del Panteón), de 2.000 metros cuadrados de superficie, con una capacidad para recibir hasta 1.500 personas que incorporó un espacio público adicional. La estructura fue hecha con cerámica blanca, acero ensamblado en talleres del país, láminas traídas de Suiza, cerámicas de España, granito negro de Suráfrica y acero corten de Estados Unidos. Su diseño estuvo a cargo de Francisco Sesto, Lucas Pou, Gilberto Rodríguez y Orlando Martínez Santana, causando en su momento una encendida polémica que quedó registrada en https://iamvenezuela.com/2016/07/mausoleo-del-libertador-anexo-del-panteon-nacional/, artículo que cierra de la siguiente manera: “En una visita realizada por a comienzos de 2016 por IAM Venezuela se pudo constatar que la edificación se encuentra en buen estado de conservación. Sin embargo, una fuente que prefirió mantenerse anónima señaló que durante la lluvia entra el agua y el féretro del Libertador debe protegerse de las goteras”. Hoy, a tres años de esa visita valdría la pena saber las verdaderas condiciones que presenta la controversial obra que minimizó y dejó reducido a hall de acceso el monumento que le dio origen.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

1 y 5 arriba derecha. https://iamvenezuela.com/2016/05/panteon-nacional/

2 y 5 abajo. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5 arriba izquierda. https://www.pinterest.com/pin/384917099384872092/,

6. http://guiaccs.com/obras/foro-libertador-plaza-panteon/

7. https://es.wikipedia.org/wiki/Pante%C3%B3n_Nacional_de_Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 190

La historia del ferrocarril en Venezuela ha estado salpicada de eventos muy interesantes en los que se detectan conatos iniciales por lograr su incorporación como medio de transporte y carga que datan desde el propio período de la Independencia. El artículo “Ferrocarriles” a cargo de Nikita Harwich Vallenilla que aparece en la edición en línea del Diccionario de Historia de Venezuela (DHV) -1997-, además de dar cuenta de la abundante bibliografía directa y hemerografía consultada para desarrollarlo, señala como primer intento el emprendido en julio de 1824, por la Colombian Mines Association cuando comisiona a La Guaira al joven ingeniero inglés de nombre Robert Stephenson, “para estudiar la factibilidad de construir un tajamar y un muelle en ese puerto y la de unirlo con Caracas mediante un ferrocarril”. También se apunta que una vez evaluados los escollos naturales a sortearse para la realización del proyecto, los cuales “conllevarían un costo superior a las 160.000 libras esterlinas, Stephenson concluyó que la rentabilidad previsible no justificaba tal inversión”.

Desde entonces, Venezuela transita un período plagado de frustrados intentos por consolidar la primera línea férrea, afectados por la inestabilidad política que caracterizó la etapa post independentista. De entre los proyectos impulsados por las diferentes gobernantes que no llegaron a feliz término, donde siempre se vio involucrada la interconexión de La Guaira con Caracas y de ésta con el oeste del país (con particular cuidado en incorporar a Puerto Cabello, la segunda conexión marítima en importancia), cabe destacar como pionero el emprendido por la General Bolívar Mining Association, propietaria de las minas de cobre de Aroa (Edo. Yaracuy), quien contrató entre 1832 y 1834 a otro ingeniero inglés, John Hawkshaw, buscando estudiar “la factibilidad de establecer una línea de ferrocarril entre Aroa y Tucacas, a efectos de facilitar el transporte del mineral hasta su puerto de embarque; se tendieron unos primeros rieles entre 1835 y 1836, pero la paralización de los trabajos de explotación de las minas, después de 1836, puso fin a esta iniciativa”. En 1862 se reanudan los trabajos de construcción de esta vía férrea volviéndose a paralizar a los pocos meses, retomándose en 1872, cuando finalmente “la compañía inglesa de las minas de Aroa emprendió nuevamente los trabajos del ferrocarril Aroa-Tucacas, concluyendo la obra en 1877”, dándose con ello inicio formal a la “era del ferrocarril” en nuestro país durante primera administración de Antonio Guzmán Blanco conocida como el Septenio (1870-1877).

A partir de entonces se puede decir que, dadas las limitaciones que ofrecía el ser un país con una economía restringida a rubros fundamentalmente agrícolas, Venezuela tuvo, en lo que al tendido de una red de vías férreas se refiere, un desarrollo muy por debajo de otros países latinoamericanos buscando cubrir el desplazamiento de los productos que comercializaba y exportaba y también el incipiente desarrollo del turismo. La aparición del petróleo en los albores del siglo XX marca el momento en el que el ferrocarril comienza a perder paulatinamente interés a la sombra de la política de interconexión del territorio nacional a través de carreteras de parte de Juan Vicente Gómez, siendo finalmente relegado por el automóvil como medio de locomoción a la luz del desarrollo de la industria de los hidrocarburos y el abaratamiento de los combustibles. Valga como dato aportar que pese a las numerosas y atractivas concesiones que se hicieran entre 1881 y 1892, a partir de 1910 no se otorgaron más contratos y sólo se completaron algunos ramales y tramos menores en las líneas ya existentes.

1. Mapa de la trayectoria que seguía el Ferrocarril La Guaira y Caracas -FLGyC- (1932)

En lo que concierne al ferrocarril La Guaira-Caracas cabe señalar que su proyecto y construcción se convirtieron desde un comienzo en una deuda arrastrada que debía saldarse desde los primeros intentos en 1867 por levantar planos y cotas. Además se constituiría en punta de lanza de la realización de diferentes proyectos en el país y punto de honor para la autocracia guzmancista.

Pese a la proximidad entre las dos poblaciones, las dificultades técnicas relacionadas con la agreste topografía que caracteriza en tramo, siempre lo convirtieron en un reto que llevaba asociado un elevado costo de realización. El pormenorizado relato que ofrece Harwich Vallenilla, quien abarca un período de 10 años (1873-1883) en los que los ingenieros británicos, franceses y estadounidenses se disputaron la ruta y su financiamiento con la participación de capital venezolano, así lo evidencia. También en él se menciona las repercusiones políticas derivadas de la carestía del financiamiento de la obra que en 1877 “desataron una poderosa reacción en la prensa y en el Congreso; de hecho, el movimiento antiguzmancista que cobró auge durante el gobierno del general Francisco Linares Alcántara utilizó el contrato ferrocarrilero como un pretexto para atacar a Guzmán, llegando hasta el extremo de condenar la obra en sí; como consecuencia, un decreto del 26 de junio de 1877, derogó el contrato en todas sus partes y suspendió la ejecución de los trabajos que se habían iniciado.”

2. Portada de un folleto publicado por el ferrocarril La Guaira y Caracas en 1933
3. Izquierda: una de las cuatro locomotoras (la nº 10) numeradas 9-12 de la compañía Beyer, Peacock de Manchester, Inglaterra, adquiridas en 1888 por el FLGyC. Derecha: una de las locomotoras originales, numeradas 1-8, que la firma inglesa Nasmyth, Wilson fabricó para el FLGyC entre 1882 y 1884

El regreso de Guzmán al poder en 1879 para transitar el Quinquenio, dio el definitivo impulso a la conclusión del proyecto y de la obra, de acuerdo a las especificaciones técnicas de los estudios ya realizados. William Anderson Pile, antiguo ministro plenipotenciario de Estados Unidos en Venezuela, “con base en su contrato, firmado el 22 de octubre de 1880 y ratificado por el Congreso venezolano el 7 de abril de 1881, logró completar, en Inglaterra, la suscripción de capital necesario con la constitución en Londres, el 10 de marzo de 1882, de la The La Guaira and Caracas Railway Company Limited”, estipulándose dentro de los términos del documento la concesión de la operación del ferrocarril por 99 años y el compromiso del gobierno venezolano en no permitir la construcción de otra vía férrea entre la capital y su puerto. “Bajo la supervisión del ingeniero Jesús Muñoz Tébar, utilizando un promedio de 1.807 peones por día, la obra fue exitosamente concluida e inaugurada por el presidente Guzmán Blanco el 25 de julio de 1883, como parte de las celebraciones del centenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar”. El plano del trazado ilustra nuestra postal del día de hoy.

Del artículo firmado por Allen Morrison titulado “Ferrocarril La Guaira y Caracas” que se puede visitar en http://www.tramz.com/ve/lc/lcs.html, hemos sabido que “no usó cables, ni cremallera, ni piñón” y que “la anchura de los rieles era de 36 pulgadas = 914 mm” . También que la concesionaria hizo para el momento de iniciar operaciones “un pedido de seis locomotoras a la empresa inglesa Nasmyth, Wilson & Co. de Manchester, Inglaterra, más una serie de carros de carga y de pasajeros”, y que luego, “en 1888 (…) adquirió cuatro locomotoras de la compañía Beyer, Peacock de Manchester, Inglaterra… . Luego el ferrocarril adquirió seis locomotoras más a la firma Nasmyth, Wilson para un total de 18”.

4. Arriba izquierda: Estación de La Guaira del Ferrocarril La Guaira-Caracas. Arriba derecha: imagen de pasajeros tomando el tren en la estación de Maiquetía. Abajo: dos tomas del trayecto que recorría el ferrocarril. Izquierda: Estación Zig-Zag. Derecha: Paso Boquerón
5. Estación de Caracas del Ferrocarril La Guaira-Caracas, Caño Amarillo

La estación de La Guaira, cercana al puerto, marcaba el punto de partida de los pasajeros que llegaban por vía marítima y eran transferidos al tren para Caracas. La segunda parada se encontraba en la población de Maiquetía. Más allá, “a diez millas de La Guaira, a una altitud de 1.533 pies (467 m), el ferrocarril llegaba a la estación Zig-Zag donde la línea formaba una gran curva en S. Las líneas paralelas permitían el paso de los trenes de subida y bajada. Luego vendría el famoso paso Boquerón a un altitud de 2.021 pies (616 m), doce millas (18 Km) de La Guaira. Desde este punto los pasajeros del tren podían ver hasta 65 millas (105 km) sobre el Mar Caribe”. Finalmente, la llegada a Caracas se daba en la estación Santa Inés ubicada en Caño Amarillo habiéndose salvado en el trayecto una distancia total de 23 millas (37 km) y un altura de 3.000 pies (914 metros) con gradientes de hasta 4%. Desde 1894 esta estación serviría de transferencia con el más largo ferrocarril desarrollado en nuestro país: el Gran Ferrocarril de Venezuela o ferrocarril alemán.

El servicio eléctrico en la línea comenzó a operar el 9 abril 1928 y fue oficialmente inaugurado el 1 de mayo convirtiéndose en uno de tres primeros ferrocarriles de montaña electrificados en Latinoamérica en esa década. De esta manera el tiempo de viaje de La Guaira a Caracas quedó reducido de dos horas a 75 minutos.

Tanto el ferrocarril La Guaira-Caracas como el resto de la red nacional tuvo que enfrentar a través del tiempo problemas relacionados con lo poco lucrativo del negocio asociados a los costos elevados por kilómetro de construcción de las vías y su posterior mantenimiento. Como dirá Harwich Vallenilla, “Guzmán Blanco pensó que el solo tendido de una vía férrea lograría poblar de riquezas toda la región hasta donde su influencia alcanzara, impulsaría el comercio así como el desarrollo industrial, agrícola o ganadero. En la práctica, sin embargo, las líneas férreas efectivamente construidas apenas alcanzaron a cubrir una distancia de 957 km. La diferencia de anchura de las vías no permitió, salvo algunos empalmes, su unificación en una sola red ferroviaria. El trazado de las líneas no obedeció a una política de integración del territorio, sino a un intento de vincular algunos de los principales centros de producción agrícola o minera al puerto de exportación más cercano. Aun así, la llegada del ferrocarril a las zonas rurales, sobre todo en las cafetaleras, no eliminó las otras formas tradicionales de transporte: las recuas de mulas y los vapores fluviales o lacustres. Por ello, la entrada en servicio del ferrocarril sólo resultó en un abaratamiento muy relativo de los fletes, situación que a menudo se tornaba crítica cuando las crecidas de los ríos por causa de las lluvias o los deslizamientos de terreno interrumpían el tráfico en las vías. Lejos de ser un impulso para el desarrollo, el ferrocarril sirvió para polarizar hacia sus extremos la población de las regiones que cruzaba, aún tratándose de centros urbanos de importancia. (…) Las limitaciones del desarrollo ferrocarrilero en Venezuela adquieren una renovada perspectiva cuando se considera que de los 49 contratos que fueron celebrados entre 1853 y 1910, sólo 10 fueron cabalmente realizados y 2 más lo fueron parcialmente. (…) Guzmán Blanco, como lo señala Eduardo Arcila Farías, ‘…parecía convencer a los inversionistas sobre las enormes posibilidades de las desoladas o selváticas regiones comprendidas en las ambiciosas concesiones, pero al final la realidad pareció mucho más convincente que los sueños de un progreso tan violento que, por obra de magia, hacía aparecer opulentas ciudades donde antes reinaba la pobreza y la soledad… ‘ «.

6. Izquierda: La portada del folleto de 1932 del FLGyC. Derecha: artículo dedicado a describir las locomotoras tipo B+B del Ferrocarril La Guaira-Caracas aparecido en Revue Brown Boveri, nº 9, septiembre 1929

A partir de 1931 el ferrocarril de La Guaira a Caracas, dejó definitivamente de pagarle dividendos a sus accionistas; en 1937, se expropia el Ferrocarril Central de Venezuela (Caracas-Santa Lucía) y en 1943, el Gran Ferrocarril de Venezuela (Caracas-Valencia), cuyos accionistas fueron indemnizados, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, con un monto de U.S. $ 2.100.000, tal y como apunta Harwich Vallenilla.

Desde entonces el retomar el proyecto ferroviario nacional ha sido una permanente asignatura pendiente que no ha logrado cristalizar en planes consistentes. Así, en 1946, por iniciativa de los ministerios de Fomento, Obras Públicas, Defensa y Comunicaciones, fue creado por decreto el Instituto Autónomo Administración de Ferrocarriles del Estado (IAAFE) encargado de la reorganización y rehabilitación de las vías férreas adquiridas por la Nación; en 1960 se crea la Comisión Económica Ferroviaria Nacional; en 1974, vuelto a analizar el problema, la Comisión para el Estudio del Plan Ferroviario Nacional, integrada por representantes del Ministerio de Obras Públicas, de Cordiplan y del IAAFE, elaboró un informe sobre la factibilidad de desarrollar el 30% de los 4.000 kms de vías férreas que abarcarían todo el país para 1991, de los cuales sólo llegó a concretarse la construcción e inauguración, en 1982, del tramo de 77 km entre Acarigua y Barquisimeto, prolongando la línea de ferrocarril Barquisimeto-Puerto Cabello a 250 Km llegando a ser ésta la línea comercial más extensa existente en el país, hoy totalmente subutilizada. Todos los planes, proyectos y obras posteriores incluidas dentro del Sistema Ferroviario Nacional de 1999 (transformado en 2006 en «Plan Socialista Nacional de Desarrollo Ferroviario»), salvo contadas excepciones como la línea Caracas-Cúa, padecen de las mismas debilidades.

Por su parte, el Ferrocarril La Guaira y Caracas, realizó en 1951 su ultimo viaje. La empresa que lo operaba había sido nacionalizada en los años ’40 y adquirida por el Estado en 1950. En 1951 los tendidos eléctricos que lo alimentaban quedaron severamente dañados por azotes del clima y el gobierno, que ya tenía como prioridad invertir en la construcción de la Autopista Caracas – La Guaira, no realizó gasto alguno en reparaciones. Con el tiempo el tendido de la ruta quedó sepultado bajo monte y tierra y es casi imposible de rastrear y todos los vagones han desaparecido con la excepción de una locomotora a vapor Beyer, Peacock que fue descubierta en los años setenta conservada en el Museo Guillermo José Schael, Fundación Museo del Transporte en Caracas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/zona-10/

1, 2, 3, 4 y 6 izquierda. http://www.tramz.com/ve/lc/lcs.html

5. https://mariafsigillo.blogspot.com/2011/05/el-ferrocarril-estacion-cano-amarillo.html

6 derecha. bbc_mitteilungen_1929_e_09.pdf

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 189

El teatro Teresa Carreño, cuyo nombre rinde honor a la virtuosa pianista y compositora venezolana que vivió entre 1853 y 1917, es, sin duda, la obra arquitectónico-cultural más importante construida en Venezuela en el último siglo. Una imponente edificación que emerge como centro de un conjunto conformado por los edificios del Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de los Niños, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, la Galería de Arte Nacional, y el antiguo Ateneo de Caracas.

Levantado sobre un terreno de más de 22 mil metros cuadrados y con 80 mil metros cuadrados de construcción, es el resultado del “Concurso Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela” convocado el día 28 de septiembre de 1970 por la junta directiva del Centro Simón Bolívar, C.A. (con Gustavo Rodríguez Amengual a la cabeza), al que se inscribieron 56 equipos integrados por más de 100 profesionales, recibiéndose el 14 de mayo de 1971, fecha improrrogable fijada para la entrega, 19 anteproyectos para su consideración.

El Jurado Calificador, integrado por los arquitectos Martín Vegas, Tomás Sanabria, Guido Bermúdez, Julio Coll y Américo Faillace, quienes contaron con la colaboración del especialista en acústica Robert B. Newman y de los destacados profesionales venezolanos Eduardo Arnal y José Miguel Rodríguez, emitieron su veredicto el 17 de mayo de 1971 resultando ganadores del primer premio los arquitectos Jesús Sandoval Parra, Tomás Lugo Marcano y Dietrich Kunkel, cuya maqueta ilustra nuestra postal del día de hoy y en la que se puede apreciar el uso predominante de la geometría hexagonal que se convirtió en tema formal para la resolución definitiva de la totalidad del proyecto.

El prematuro fallecimiento de Sandoval dejó en manos de Lugo y Kunkel el desarrollo definitivo de la propuesta teniendo la oportunidad de viajar por el continente americano y europeo a fin de conocer los adelantos técnicos de los teatros más importantes de la época, entre ellos el Queen Elizabeth Hall de Londres y el centro de la Filarmónica de Berlín. El conjunto fue inaugurado en dos fases, primero la sala José Félix Ribas, en febrero de 1976, y luego la sala Ríos Reyna y el resto del complejo, el 19 de abril de 1983, con un concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela. En 1984 se cerró por ocho meses para la culminación y dotación técnica de algunos espacios. La inauguración formal  del 19 de abril se llevó a cabo a más de 10 años de iniciada su construcción (a cargo de la extinta empresa Delpre C.A.) con un costo estimado en 540 millones de bolívares de la época.

Como parte de los antecedentes sabemos que en la década de 1970, Pedro Antonio Ríos Reyna, violinista y presidente de la Orquesta Sinfónica Venezuela, presentó un plan para construir una sala de conciertos que sirviera de sede a la Orquesta ya que los teatros más importantes de Caracas: el Municipal (inaugurado en 1881) y el Nacional (inaugurado en 1905), no cumplían a cabalidad con los requerimientos técnicos y de aforo que cada vez más exigía el crecimiento de la capital. El Centro Simón Bolívar ampliaría el proyecto inicial de Ríos Reyna para convertirlo en un complejo cultural de usos múltiples.

1. Vista general del Complejo Cultural Teresa Carreño
2. Izquierda: vista del hall del Complejo Cultural Teresa Carreño. Derecha: interior de la Sala Ríos Reyna
3. Gran hall del Complejo Cultural Teresa Carreño donde se puede apreciar la obra “Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla” de Jesús Soto, ubicada en la entrada de la Sala Ríos Reyna

Pensado como un gran atrio público que relacionaba los distintos edificios culturales ubicados a su alrededor y como una importante pieza accesible desde el parque Los Caobos, el teatro fue proyectado con los más altos estándares de calidad. El equipo interdisciplinario incluyó a los ingenieros José Luchsinger, Cecilio Luchsinger y Federico Almiñana en la estructura, y a consultores como Bolt, Beranek y Newman (Cambridge, Massachusetts) para la acústica (los mismos que asesoraron a Villanueva en el Aula Magna); George C. Izenour (Yale University, New Haven, Connecticut), inventor y pionero en mecánica teatral; y asesores como el ingeniero alemán Hans von Malotki, experto en diseño de iluminación arquitectónica, que se hizo cargo de tales menesteres en los edificios más significativos de Berlín (la Nationalgalerie, la Staatsbibliothek y el Reichstag, entre otros).

El teatro, como ya se adelantó, cuenta con dos salas: la Ríos Reyna (que debe su nombre al importante músico venezolano propulsor de la idea de la construcción de la sala, quién falleció en un accidente en Nueva York en 1971 y nunca pudo ver materializado su proyecto), y la José Félix Ribas (que recibe el nombre del prócer que comandó un ejército de jóvenes venezolanos en la Batalla de La Victoria). La sala Ríos Reyna es un teatro de uso múltiple con capacidad para 2 mil 400 espectadores en dos niveles (platea y balcón), con dos configuraciones básicas: concierto y espectáculos escénicos (ballet, ópera y teatro). El escenario, con un área de uso de 900 m2 y boca variable (entre 17 y 25 metros de ancho), cuenta con mecanismos hidráulicos y plataformas móviles que le confieren la flexibilidad para adaptarse a los requerimientos del género de espectáculo a presentarse.

4. Izquierda: vista desde el hall hacia el Parque Los Caobos. Derecha: telón “Escritura negra sobre fondo blanco” de la Sala Ríos Reyna, obra de Jesús Soto

La sala José Félix Ribas, llamada también “Sala del Nuevo Arte”, diseñada inicialmente para música de cámara, se usa también para música sinfónica, teatro y danza. Está configurada como una sala de conciertos semicircular a modo de anfiteatro con capacidad para 440 personas. Los triángulos de concreto de su techo fueron enriquecidos por las “Pirámides vibrantes sobre progresión blanca y negra” de Jesús Soto (1923-2005), obra artística de función acústica. Un pequeño foyer antecede la entrada a la sala desde el magnifico hall cubierto, en cuyos espacios abiertos al clima del trópico se presentan eventos culturales, cobijados por la imponente obra de Soto que a su vez se conjuga de forma admirable con la arquitectura de los espacios del complejo: los “Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla” en la entrada de la Sala Ríos Reyna; las ya mencionadas “Pirámides vibrantes” en el techo acústico de la Sala José Félix Ribas; y los telones “Escritura negra sobre fondo blanco” y “Telón cortafuego” de la Sala Ríos Reyna.

5. Diferentes vistas desde el exterior del Complejo Cultural Teresa Carreño. Arriba derecha: detalle de la obra “Relieve mural sobre pantallas inclinadas” de Harry Abend

En la fachada de la cúspide tronco piramidal del escenario de la gran sala se ubica la obra de Harry Abend (1937) “Relieve mural sobre pantallas inclinadas”. La integración de las artes incluyó a Erling Oloe, Colette Delozanne, Basalo, Jorge Pizzani y Vincenzo Gemito. El teatro alberga la sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Orquesta Nacional Juvenil, el Coro Operático y el Ballet Teresa Carreño, además de una sala dedicada a la pianista Teresa Carreño. El 19 de este mes que se inicia ya se cumplen seis años de la intervención a la Fundación Teatro Teresa Carreño decretada por el presidente Nicolás Maduro y en abril el complejo llegó a 36 de inaugurado. Transformado durante años en tribuna política, su infraestructura, sin duda, ha sido la principal víctima de una mala gestión que ha incidido en una merma significativa de su otrora ganado prestigio que, como tantas otras cosas en nuestro país, está a la espera de la llegada de tiempos mejores.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 3 y 5 abajo. https://arquitecturayempresa.es/noticia/ttc-teatro-teresa-carreno-complejo-cultural-de-los-anos-70-en-venezuela-un-avanzado-diseno

2 y 4 izquierda. https://zona-arquitectura.blogspot.com/2012/11/teatro-teresa-carrenocaracasvenezuela.html

4 derecha y 5 arriba izquierda. http://guiaccs.com/obras/teatro-teresa-carreno/

5 arriba derecha. https://www.nmidigital.com/arquitectura-e-ingenieria-venezolana-de-mano-judia/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 188

Expo Zaragoza 2008 ofreció a España la oportunidad de organizar otro evento internacional de importantes magnitudes, cosa que no ocurría desde Expo Sevilla 1992. Valga aclarar que la de Zaragoza fue clasificada por la BIE (Oficina Internacional de Exposiciones) entre las consideradas “exposiciones especializadas” sin llegar a la categoría de “universal” que Sevilla si alcanzó. Dentro de esta línea, Expo Zaragoza 2008 fue precedida en 2005 por la de Aichi (Japón) siguiéndole la de Yeosu (Corea del Sur) en 2012. Por otra parte, la capital de Aragón se impuso a Tesalónica (Grecia) y Trieste (Italia) para obtener la sede el 16 de diciembre de 2004.

1. Expo Zaragoza 2008. Mapa oficial del recinto de la exposición

En conmemoración del bicentenario de Los Sitios de Zaragoza de la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica (1808) y el centenario de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que supuso un salto cualitativo de modernidad en la ciudad, bajo el lema “Agua y desarrollo sostenible”, el recinto de la Expo fue desarrollado sobre una superficie de 25 hectáreas en la ribera del meandro de Ranillas, una curva que el río Ebro hace a su paso por la ciudad, teniéndose como referente primigenio la idea esbozada en 1998 por el arquitecto Carlos Miret. Tal y como se recoge de internet, del 13 de junio al 14 de septiembre de 2008 “en la Expo se vivieron 93 días de ocio, cultura, fiesta, reflexión e intercambio entre los diferentes participantes -106 países, 220 ONG, las 17 Comunidades Autónomas y Ceuta y Melilla, 6 socios patrocinadores de la Expo y tres organismo internacionales- y los más de 5.600.000 visitantes. Huesca fue subsede oficial de la muestra y también albergó actividades”. Venezuela, una vez más, estuvo entre los países participantes.

También por la misma vía hemos sabido que “La mascota de la Expo 2008 fue una gota de agua llamada Fluvi, acrónimo de flumen vitae (en latín, ‘río de la vida’)”.

2. Expo Zaragoza 2008. Arriba: exterior e interior del Pabellón Puente, Zaha Hadid. Abajo: Torre del Agua, Enrique de Teresa

Los temas de la sostenibilidad y el agua (que le dan el sesgo especializado al evento), piezas claves dentro de la selección zaragozana, marcaron desde un inicio el desarrollo del plan maestro y el diseño de los diferentes pabellones temáticos o por países. El agua vista como “recurso escaso”, como “elemento clave para la vida”, como “elemento de relación entre los pueblos” o “los paisajes del agua” sirvió de inspiración y guía en la presentación de las obras arquitectónicas y sus correspondientes contenidos.

El recinto ferial presentaba tres accesos: la Puerta del “Pabellón Puente”, proyectado por Zaha Hadid, que se constituyó en una de las principales atracciones del evento, cuyas taquillas se encontraban en La Almozara; la Puerta del Ebro, cuyo acceso y taquillas se realizaba por el frente fluvial y por la Avenida Ranillas; y la Puerta de la “Torre del Agua”, diseñada por Enrique de Teresa, cuyo acceso se realizaba a través del Parque Luis Buñuel.

3. Expo Zaragoza 2008. Ubicación y vista exterior nocturna del proyecto del Pabellón de América Latina, Francisco López-Guerra Almada y Georgina Larrea

En esta ocasión, Venezuela se incorporó algo retardada como uno de los países que se mostrarían en el Pabellón de América Latina diseñado por el reconocido arquitecto mexicano Francisco López-Guerra Almada en colaboración con Georgina Larrea, cuya imagen, cuando aún se encontraba en fase de proyecto, acompaña nuestra postal del día de hoy. Ocupa una de las ocho áreas geográficas de la zona de pabellones internacionales.

En total, la edificación albergó, además de Venezuela y con la ausencia de Chile, la representación de: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Perú, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Secretaría General Iberoamericana y Uruguay. México sería la única nación latinoamericana que construiría un pabellón propio.

Los ocupantes del edificio se sumaron a través del lema “Bosques templados y selvas tropicales” a la temática general de la Expo. Así, el pabellón buscó expresar el valor del agua de las selvas y los bosques latinoamericanos para la supervivencia de sus ricos ecosistemas, integrándose elementos climáticos, edáficos, zoológicos, botánicos e hidrológicos en sus conceptos expositivos, sobre el Río Ebro. Latinoamérica como bien se sabe es región de grandes ríos, con una cuenca hidrográfica de cerca de 1.000 vías fluviales y la reserva planetaria más importante, con casi el 40% de todas las especies vegetales y animales de la Tierra.

4. Expo Zaragoza 2008. Diversas vistas del Pabellón de América Latina

El recinto, en forma de hoja, acerca a los visitantes a la biodiversidad natural del subcontinente a través de un recorrido por 17 espacios expositivos distintos. En cada uno de ellos se ubica un país, donde el visitante se sumerge en un mar de experiencias sensoriales: visuales, olfativas, táctiles y sonoras, que se utilizaban para mostrar el valor del agua a través de las distintas culturas.

Su recorrido, que comenzaba con una gran cascada situada en el vestíbulo, estuvo planteado como un río que hace de sendero uniendo todos los sectores de los distintos países. Como en una gran selva americana, las columnas son árboles, la fachada es abrazada por 3 hojas gigantes y los caminos son ríos. En el espacio común para las actividades y espectáculos, se reproducen en forma audiovisual las cataratas de Iguazú. Se suma, además, un jardín tropical con 10 especies endémicas de América. Por otra parte, el pabellón fue diseñado para ser recorrido de forma ascendente y en espiral, y la visita a cada uno de los países también se hacía en círculo. Si el visitante deseaba pasar para llegar hasta un estado concreto, un pasillo exterior le permitía avanzar rápido.

Los ejes temáticos que guiaban a las personas que pasaban por ahí eran dos. El binomio árbol-río que trata sobre la dualidad entre el bosque y la selva y muestra a Latinoamérica como una tierra llena de contrastes, poseedora de una gran riqueza natural y fluvial; y el binomio hoja-gota, la otra línea de las exposiciones, como ejemplo de la cultura de sostenibilidad de los países del continente.

En la entreplanta del edificio se realizó un montaje sobre cultura precolombina y otro sobre el corredor mesoamericano de Centroamérica.

El pabellón de América Latina era fácilmente identificable ya que sobre su fachada se proyectaban imágenes de las diferentes selvas del continente. Parte de ella aparecía envuelta en una tela de color verde.

El visitante tardaba aproximadamente 40 minutos en recorrer esta propuesta, que comenzaba en un gran escenario, sobre el que hubo 8 espectáculos de 20 minutos durante los 93 días de la Expo.

5. Expo Zaragoza 2008. Vista general del área ocupada por Venezuela en el Pabellón de América Latina y paneles presentados por dicha delegación

Venezuela, con una elevada carga propagandística, mostró a través de paneles y pantallas llenos con diferentes mensajes, imágenes de gente y paisajes del país dispuestos sin mucho orden en torno a un centro que incluía una obra de arte cinético cuya autoría no hemos podido determinar. También buscó ofrecer al visitante una aproximación a sus seis cuencas hidrográficas.

Bajo el título de “La revolución del agua” uno de los paneles exponía, a modo gran logro, cómo “el agua en Venezuela jamás podrá ser privatizada ya que constitucionalmente es un bien público y el Estado garantiza su uso y disfrute de todos los habitantes del país” a lo cual se añadía más adelante: “Población con servicio de agua potable: 93%”. Saque cada quien sus conclusiones. A diferencia de otros países fue inexistente la oferta de productos tradicionales que siempre han sido objeto de atención en estos eventos y muy descuidada la capacidad de ofrecer información sobre la cultura nacional lo cual dejó en el visitante una pobre impresión, muy lejana de la ofrecida en eventos anteriores, constituyéndose Expo Sevilla 92 aún en una referencia insuperable para los que tuvieron la oportunidad de asistir a ambos acontecimientos en tierras españolas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.diariodelviajero.com/espana/expo-zaragoza-2008-pabellon-de-latinoamerica

1 y 3 izquierda. https://issuu.com/panoramaexpo2008/docs/plano_expo2008

2 arriba. https://www.arup.com/es-es/projects/zaragoza-expo-pavilion-bridge

2 abajo izquierda. https://www.diariodelviajero.com/espana/expo-zaragoza-2008-la-torre-del-agua

2 abajo derecha. https://sobreespana.com/2008/06/02/la-expo-2008-de-zaragoza-la-torre-del-agua-y-el-acuario-fluvial/

3 derecha. http://www.loguer.com/projects/pabellon-de-america-latina-expo-zaragoza-2008/

4. https://www.diariodelviajero.com/espana/expo-zaragoza-2008-pabellon-de-latinoamerica y https://mipasedelaexpoagua.blogspot.com/2008_07_13_archive.html

5. http://pichicola.net/33-horas-en-la-expo-3%C2%AA-parte/ y https://explikme.wordpress.com/2008/08/24/venezuela-en-la-expo-de-zaragoza/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 187

IVECA, Ingenieros Venezolanos C.A., con Roberto Salas Capriles al frente, fue una de las empresas constructoras que tuvo una destacada actividad a lo largo de la década de los años 1950. Como muchas otras firmas del ramo, IVECA empezó a anunciarse en la que es considerada la primera revista de arquitectura que apareció en el país, A, hombre y expresión, registrándose en su primer número (1954) como elemento central de su propaganda una fotografía de la “estructura de los servicios de la escuela de enfermeras” (edificio hoy ocupado por el decanato de la Escuela de Medicina Luis Razetti, cercano al Hospital Clínico), lo cual indica que contó con el privilegio de participar en la realización de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC).

Anuncio publicitario de IVECA mostrando la estructura de la Escuela de Enfermeras, Ciudad Universitaria de Caracas, aparecido en la revista A, hombre y expresión, nº1, 1954

El proyecto de la Escuela de Enfermeras, de acuerdo a lo indagado por Silvia Hernández de Lasala en En busca de lo sublime. Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas (2006), “se desarrolló a lo largo de trece años, aproximadamente entre 1944 y 1957, aunque en el Plano de Urbanismo y Jardines del 16 de octubre de 1952 ya prácticamente todos los elementos, incluyendo las áreas exteriores, se encontraban perfectamente definidos y con la forma que tendrían en el futuro”, perteneciendo el edificio correspondiente a las áreas sociales y de servicio -recogido de forma elocuente en la foto una vez concluida la construcción de su estructura- a la última etapa (1952). En tal sentido, “se evidencia la nueva importancia que se le asigna al papel de la estructura en la concepción de diseño, sobre todo en los grandes pórticos de concreto que soportan la cubierta inclinada del comedor -similares a los que utilizaría años más tarde en el Paraninfo y en la central telefónica del Edificio de Comunicaciones en la Plaza del Rectorado. Las áreas sociales están cubiertas por bóvedas de diferentes magnitudes, entre las cuales destaca la de mayor luz que cubre el gran vestíbulo del comedor, que recuerda otros casos similares en que las áreas relacionadas con estos usos se cubren con el mismo tipo de estructuras: la Escuela Técnica Industrial y el Comedor Universitario. La profusión de estructuras distintas en este pequeño edificio apoya la idea de una necesidad de experimentación eterna que en casos como éste dio lugar a algunos problemas no completamente resueltos desde el punto de vista formal, como aquellos surgidos del encuentro de las bóvedas y los pórticos de los techos inclinados”.

Casa Caoma, Carlos Raúl Villanueva, 1953, construida por Ingenieros Venezolanos C.A. (IVECA)

Quizás como reconocimiento a la calidad del acabado de obra que IVECA demostró en su actuación dentro de la CUC y del cultivo de una buena relación, fue que Villanueva le concedió también el honor de ser la firma encargada de construir su vivienda personal, ubicada en la avenida Los Jabillos de La Florida: la Casa Caoma, cuya obra se inició (de acuerdo a Paulina Villanueva, hija del Maestro) el 14 mayo de 1952 y se terminó el 29 enero de 1953. La estructura de Caoma fue proyectada por  el propio Villanueva y calculada por el ing Daniel Ellemberg (quien también revisó anteriormente los cálculos estructurales realizados por Willy Ossott para la Escuela Técnica Industrial y participó en el equipo de calculistas del Aula Magna), seguramente vinculado a la empresa.

Anuncio publicitario de IVECA diseñado por Juan Pedro Posani, mostrando la Unidad de Habitación Cerro Grande proyectada por Guido Bermúdez (1951), aparecido en la revista A, hombre y expresión, nº2, 1955

Un segundo aviso publicitario de IVECA aparece en el nº 2 de A, hombre y expresión (1955), en este caso con un diseño gráfico más elaborado (a cargo de Juan Pedro Posani), mostrándose como imagen de acompañamiento y logro constructivo la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyectada por Guido Bermúdez (autor del anteproyecto como Tesis de Grado de arquitecto), Carlos Brando y Pedro Lluberes en 1951, incluida dentro del Plan Nacional de la Vivienda 1951-1955 del Banco Obrero y terminada de construir en 1954. La complejidad y envergadura de esta obra, un superbloque de 13 pisos y azotea  que alberga 144 apartamentos: 96 tipo dúplex y 48 simples, conservada aún en muy buen estado vuelve a sumar puntos a favor de IVECA como empresa altamente fiable en el ramo.

Dos momentos de la construcción entre 1956 y 1961 de El Helicoide de la Roca Tarpeya donde participa IVECA. El proyecto es de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger

Posteriormente, IVECA también participa en la construcción de El Helicoide de la Roca Tarpeya (1956-1961) proyecto, como se sabe, de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger. También hemos podido conocer, según testimonio de Neuberguer en la entrevista titulada “El Helicoide. Repostería del modernismo” (TODO EN DOMINGO -revista dominical de El Nacional- Nº184, 13 de abril 2003, que puede consultarse en http://www.el-nacional.com/revistas/…reportaje1.htm), cómo dentro del trágico destino que ha acompañado a este enorme centro comercial, “Los accionistas de Iveca C.A. (compañía propiedad de Roberto Salas Capriles, principal accionista de la obra) salieron del país y el Helicoide quedó sin financiamiento”.
Coincidiendo en fechas con la construcción de El Helicoide, en 1957, aparecen en enero y julio los números 4 y 5 de A, hombre y expresión y en cada uno de ellos el anuncio, ahora en tono absolutamente geométrico-abstracto, de IVECA, cuando la coordinación y propaganda de la revista estaba a cargo de Clara Urdaneta. Este diseño que le atribuimos a Urdaneta es el que engalana nuestra postal del día de hoy.

Parte de la obra realizada por Clara Posani en la que abarcó diversos géneros

Con respecto a Clara Urdaneta (1933-2017), quien para entonces contaba con escasos 24 años demostrando que estaba para asumir importantes responsabilidades, sabemos que fue la primera esposa de Juan Pedro Posani de quien tomó el apellido con el que se conoció posteriormente como relevante escritora, cineasta y productora. Clarita, como sus allegados la solían llamar, participó en los años 60 en el movimiento guerrillero venezolano de cuya experiencia, la cual consideró como un fracaso y de la que, con coraje, tomó distancia y manifestó público arrepentimiento, dejó un importante testimonio a través de tres libros: Los farsantes (Publicaciones Seleven, 1976), La casa está llena de secretos (Publicaciones Seleven, 1980) y Ulises (Editorial Domingo/Fuentes, 1984). Anteriormente se había dado a conocer con otra obra: Pito de Oro (Colección Testimonios, 1973) donde persigue como propósito denunciar la poderosa maquinaria que ha engendrado y alimentado uno de los conflictos más graves experimentados en el país: el tráfico y consumo de drogas. Luego, en 1981, coordinaría la edición de Apenas Ayer. 20 años de fotografía de Luis F. Toro, hermosa publicación de la Fundación Neumann, diseñada por John Lange.

En 1968 estuvo involucrada activamente dentro del equipo encabezado por Jacobo Borges que montó la producción Imagen de Caracas, en los terrenos que hoy ocupa Parque Central. Sobre su persona giró buena parte del logro alcanzado por esta importante, compleja y a la vez efímera experiencia, hasta el punto de que el propio Borges ha reconocido que sin ella Imagen de Caracas no hubiese sido posible ya que: “Lo que no conseguía Clarita no lo conseguía nadie”, dando fe de lo exigente que fue la producción en cuanto a todo lo que ella involucraba y demandaba y el increíble hecho de haberse podido concretar gracias al tesón y empeño puesto por Clarita.

También dentro del mundo audio visual Clara Posani, como siempre firmó, dirigió la película La noche del embustero (1973) y aparece como productora de Los tracaleros (1977), dirigida por Alfredo Lugo.
De la nota “Fin de un ciclo, fin de una vida que lo experimento y dio su testimonio... Adiós a Clarita Posani” escrita a raíz de su fallecimiento por Roberto Lovera De Sola, que se puede visitar en https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2017/02/08/Fin-de-un-ciclo-fin-de-una-vida-que-lo-vivio-y-dio-su-testimonio, extraemos lo siguiente: “Clarita (…) fue un gran ser humano, lleno de ternura con sus tres hijos y por sus amigos. Un ser que amó su tiempo y una mujer escritora destacada, entre las del ultimo medio siglo, en que la literatura escrita por mujeres tiene en gran lugar en las letras venezolanas y en las latinoamericanas. Un sitio donde no se puede dejar de mencionar a Clarita Posani”. Y todo ello comenzó, en buena medida, dentro de la actividad que en el área de diseño gráfico y propaganda desarrolló siendo muy joven en A, hombre y expresión junto a Carlos Raúl Villanueva, Ramón Losada y Juan Pedro Posani, teniendo desde 1954 a IVECA como uno de sus anunciantes.

ACA

Procedencia de las imágenes

Revista A, hombre y expresión

https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2017/02/08/Fin-de-un-ciclo-fin-de-una-vida-que-lo-vivio-y-dio-su-testimonio

Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 186

Cuando entre el 4 y el 6 de mayo de 2005 se celebra el II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras (SLTE) en Caracas, ya se contaba con la experiencia previa del realizado en 2002 por la Escuela Politécnica y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo, Brasil, tanto en lo relativo a la organización y logística que siempre demandan este tipo de eventos, como en la consolidación de un tema que, como el de las estructuras tensadas, ya se encontraba suficientemente robustecida a nivel regional.

Carlos Henrique Hernández y Rui Marcelo Oliveira promotores de los Simposios Latinoamericanos de Tenso-Estructuras

La idea de montar periódicamente este tipo de encuentros proviene del empuje dado por los profesores Carlos Henrique Hernández, investigador del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y Rui Marcelo Oliveira Pauletti de la mencionada Escuela Politécnica de São Paulo, quienes ya al finalizar el primero de ellos consideraron importante preservar su continuidad dándoles el carácter regional que finalmente adoptaron.

En Caracas, se sigue un formato similar al de Brasil contándose con el aval de una institución académica (en este caso la UCV a través de sus Facultades de Arquitectura y Urbanismo e Ingeniería), la participación de invitados internacionales con conferencias magistrales, la presentación de ponencias arbitradas por un Comité Científico, y ampliándose la participación estudiantil a través de la organización por vez primera de un Concurso para proyectos realizados por alumnos de las diferentes universidades de la región en torno al tema de las tenso-estructuras, siendo éste un importante elemento que va a formar parte permanente de la filosofía de los SLTE de aquí en adelante. También se introduce por primera vez la traducción al inglés para permitir la incorporación de participantes de fuera del área de habla hispana.

De lo que se recoge en http://www.grupoestran.com/simposio/, el objetivo del Simposio caraqueño no era otro que “Estimular y promover el desarrollo, el diseño y la construcción de estructuras tensadas en Latinoamérica a través de la creación de un foro de discusión sobre los temas de diseño, ingeniería, construcción y comercialización”. Es decir, se le abría la puerta a investigadores, profesionales, empresarios y estudiantes interesados en el tema y se contaría con “la presencia de un grupo de especialistas reconocidos a nivel mundial con los cuales intercambiar experiencias, así como con una representación de empresas que mostrarán el estado del arte de equipos y materiales”.

Dos posters elaborados con motivo del II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras de Caracas, 2005. Uno como invitación general y otro para convocar al Concurso para proyectos realizados por alumnos de las diferentes universidades de la región
Conferencistas internacionales invitados al II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras, Caracas, 2005

Asistieron un total de 530 personas que representaron a 18 países, de las cuales 54 eran profesores, 132 profesionales y 344 estudiantes. Además fueron presentadas 42 ponencias y se contó con la presencia como conferenciastas internacionales del Ing. Horst Berger (Alemania), el Prof. Aldo Capasso (Italia), el Prof. Félix Escrig (España), el Arq. Nicholas Goldsmith (EEUU), el Prof. José Ignacio Llorens (España), y el Prof. Juan Monjo Carrio (España), todo lo cual habla de manera muy positiva acerca del éxito y cuidado que se tuvo en la organización del encuentro el cual se veía respaldado por la si se quiere reciente declaración de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Así mismo, se contó con apoyo de nueve instituciones nacionales e internacionales y el patrocinio de once entidades y firmas comerciales públicas y privadas.

Quizás para ampliar un poco más la información y tener una visión más amplia del tema que ocupa este tipo de eventos valga decir que “Las estructuras flexibles o tenso-estructuras, tales como: las mallas de cables, los tensigrid y las membranas (estructuras de tensión) son conocidas por la simplicidad de sus elementos, así como por su fácil ensamblaje, mínimo consumo de materiales, mínimo desperdicio y eficiencia energética. Aspectos estos que les permiten sobrepasar a cualquier otro sistema estructural en términos de ligereza y capacidad para cubrir grandes luces. (…) A pesar de que su uso se remonta a las primeras etapas de la humanidad, las estructuras tensionadas son eminentemente modernas y su construcción requiere de materiales sofisticados, como es el caso de las membranas sintéticas, cables de acero de alta resistencia y sofisticadas teorías de diseño”. Su uso, gracias al desarrollo tecnológico que ha tenido lugar durante las últimas décadas, se ha ampliado del ámbito arquitectónico al urbano abarcando “desde espacios transitorios a espacios permanentes, desde viviendas unifamiliares a gigantescos estadios, desde techos de aeropuertos a fachadas de rascacielos” (citas tomadas de http://www.grupoestran.com/simposio/).

Grupo Estran C.A.. Cubierta del Museo Arqueológico de Taima-Taima. Edo Falcón (1998/2004)

El desarrollo de las tenso-estructuras en nuestro país, las cuales pueden considerarse como una derivación de las estructuras transformables (aquellas cuya característica principal es su capacidad de plegarse y desplegarse), ha tenido un importante impulso a través de la apertura desde 1988 de una línea de investigación dentro del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) a cargo de Carlos Henrique Hernández quien, recién llegado de terminar un Master of Science in Architecture en MIT, empezó a identificar los resultados experimentales que de allí surgieron con la denominación “estran” (contracción proveniente de tomar la primera sílaba de las palabras estructura y transformable). Dicha labor, cuyos productos empezaron a comercializarse a través de TECNIDEC S.A. (primera entre todas las empresas universitarias, ligada al IDEC), fue trasladada por Hernández al ámbito privado a través del Grupo Estran C.A. desde donde ha logrado comercializar todo lo derivado del trabajo investigativo iniciado en la academia, convirtiéndose dicho grupo (junto a TECNIDEC) en pionero en Venezuela en el diseño y aplicación de esta tecnología contando con un numeroso portafolio de obras ejecutadas.

Para la fecha en que se realiza el II SLTE ya el Grupo Estran C.A. había ejecutado no menos de 20 proyectos y obras que empezaron a ser reconocidas dentro de diferentes zonas de la ciudad y el resto del país, destacando del 2003 la Cubierta Tensil para el Área de Excavación del Museo Arqueológico de Taima-Taima, Edo. Falcón y de 1998-1999 las Cubiertas Textiles para el Área de Juego “Diverxity” del Centro Comercial Sambil, Caracas (en colaboración con TECNIDEC S.A.), cuya reducción a objeto de valor gráfico sirvió de identificación al evento e ilustra nuestra postal del día de hoy.

Catálogo del II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras realizado en Caracas el año 2005

En el encuentro realizado en Caracas, como aspecto relevante, Carlos Henrique Hernández propuso la creación de la Red Latinoamericana de Tenso-Estructuras la cual tuvo una amplia acogida, firmándose el documento fundacional por los participantes allí presentes y que hoy se puede identificar como TENSORED. Adicionalmente logró publicarse un cuidado catálogo que recogió todos los pormenores relacionados con la realización del evento.

Poster del VII Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras, Lima, 2018
Dos portadas de la revista entre rayas dedicadas al tema de las tensoestructuras

La organización del Simposio ha mantenido su regularidad habiéndose realizado hasta la fecha, luego de los de São Paulo y Caracas, otros cinco: Acapulco, México (2008), Montevideo, Uruguay (2011), Santiago de Chile, Chile (2012), Brasilia, Brasil (2014) y Lima, Perú (2018), éste último acogido por la Universidad Ricardo Palma.

El uso de las tenso-estructuras al día de hoy, a partir de que Frei Otto le diera carta de identidad a nivel internacional en los Juegos Olímpicos de Munich (1968-72), se encuentra ampliamente difundido y su desarrollo ha seguido alcanzando cada vez más niveles de optimización y eficiencia, sin dejar de lado el valor estético que su intrínseca ligereza de por sí siempre ha guardado. Para aquellos curiosos interesados en conocer un poco más sobre su evolución en nuestro país recomendamos leer el artículo “Evolución de las tenso-estructuras en Venezuela” de Carlos Henrique Hernández que puede ser descargado de http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3805?mode=full, el cual ofrece una amplia bibliografía que cada quien puede incrementar a través de la presencia en la web de textos más recientes. También la revista entrerayas ha convertido el tema el objeto de su interés habiendo publicado hasta ahora hasta cinco números monográficos, siendo el último el 126 (Tensoestructuras V) correspondiente a agosto-septiembre de 2018 donde se dedica un importante espacio al VII SLTE realizado en Perú.

ACA

Procedencia de las imágenes

https://sites.google.com/site/simposiocaracas3/

https://docplayer.es/70359579-Evolucion-de-las-tenso-estructuras-en-venezuela.html

https://entrerayas.com

Colección Crono Arquitectura Venezuela