1960•El embalse Lagartijo se encuentra sobre el río del mismo nombre, a 4 kilómetros de San Francisco de Yare, en el estado Miranda. Fue construido entre 1960 y 1962 con el fin de abastecer de agua a la ciudad de Caracas. También surte a las poblaciones de San Francisco de Yare y Santa Teresa del Tuy. El embalse Lagartijo tiene capacidad para almacenar alrededor de 80 millones de metros cúbicos de agua, en una superficie total de 451 hectáreas.
1955•La Constructora Tierra, C.A. concluye el diseño y urbanismo de la urbanización Covadonga y Potrerito, ubicada entre las poblaciones de Bejarano y San Antonio de los Altos, estado Miranda.
El nuevo urbanismo, a 1.400 metros sobre el nivel del mar, a pocos minutos de Caracas por la Carretera Panamericana (en ese momento), cuenta con 200 parcelas con área entre los 5.000 y 10.0000 m2, la vialidad terminada, agua propia (con una dotación de 3.200 litros diarios por parcela) y una laguna natural.
El precio de venta de las parcelas estaba entre los 11 Bs y 16 Bs. por metro cuadrado.
1973•Se concluye la construcción y se pone en servicio el Centro Comercial Los Ruices, ubicado en el de la Av. Francisco de Miranda y con la Av. Principal de Los Ruices.
El edificio conformado por un cuerpo horizontal de dos pisos (que posee una terraza parcialmente techada para estacionamiento) y otro vertical de 6 pisos ubicado al norte de la parcela, cuenta con bancos, cafetín, un automercado de la cadena Central Madeirense y el Cine Penthouse.
El Domo ‘Fly’s Eye’ de Buckminster Fuller será instalado de manera permanente en Arkansas
Patrick Lynch
Tomado de Plataforma Arquitectura
28 de enero de 2017
Traducido por Natalia Yunis
Una de las estructuras visionarias de la cubierta de Buckminster Fuller se levantará en el Crystal Bridges Museum of American Art en Bentonville, Arkansas. La estructura de 15 metros, conocida como ‘Fly’s Eye Dome’ es la más grande de sólo tres prototipos originales fabricados a mano por Fuller durante su vida. Inspirado por la forma del ojo de un insecto, la estructura fue diseñada por Fuller como una vivienda asequible y portátil del futuro. El domo cuenta con 61 aberturas en su marco geodésico, que estaban destinadas a albergar paneles solares y sistemas de recogida de agua que podrían permitir que el domo fuera autosuficiente. Diseñado en 1961, el domo de 15 metros fue exhibido durante el Bicentenario de Los Angeles en 1981 antes de pasar las próximas tres décadas en almacenamiento. A principios de 2013, el domo fue adquirido por el historiador de arquitectura Robert Rubin, que la restauró para presentarla en el Festival Internacional de Arte en Toulouse, Francia, en el verano de ese año. Ahora, ha encontrado una ubicación permanente en el North Lawn de Crystal Bridges, no muy lejos de una casa recientemente re-ubicada de Frank Lloyd Wright, Bachman-Wilson House. (…) Las otras dos cúpulas originales, que miden 3 y 7 metros, son propiedad de privados; la más pequeña pertenece a Sir Norman Foster. ‘Fly’s Eye Dome’ será instalada en el verano de 2017.
Esta nota de prensa nos permite recordar, por un lado, que otro prototipo de este domo fue instalado a modo de pieza escultórica en el Miami Design District en 2014 y, por otro, la visita que hiciera Buckminster Fuller (1895-1983) a Caracas en noviembre de 1964 (reseñada en la revista Punto nº 20) donde, bajo los auspicios de la embajada de los EE.UU., dictó tres conferencias los días 23, 24 y 25 en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. Dicha reseña recoge, además, lo siguiente: “En la Zona Rental de la Universidad Central de Venezuela (Plaza Venezuela) será instalada una gran Cúpula Geodésica y tres Domos con estructuras diseñadas por Fuller”. No sabemos si uno de ellos habrá sido el ‘Fly’s Eye’. Tal vez alguno de nuestros lectores nos ayude a salir de la duda.
… que en 1893, en el marco de la Exposición Universal “Colombina” de Chicago, Venezuela hace acto de presencia con un pabellón propio por segunda vez en eventos de esta naturaleza?
1. Exposición Universal «Colombina» de Chicago, 1893. Plano general
La celebración del 400 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a tierras americanas fue el motivo que llevó a la ciudad de Chicago, un año después de la fecha conmemorativa, a asumir la organización de una exposición de gran envergadura que buscaba mostrar la capacidad que tuvo de resurgir luego del pavoroso incendio que la devastó en 1871, de convertirse en paradigma de la arquitectura y el urbanismo norteamericanos a partir de su reconstrucción, y de servir como medio propagandístico a la pujanza económica e industrial que los Estados Unidos ya empezaban a evidenciar a finales del siglo XIX. En contraste con la vanguardista imagen arquitectónica que certificaban las nuevas edificaciones que empezaron a poblar la ciudad, el afán norteamericano por dejar de lado el provincianismo que lo caracterizaba para codearse culturalmente con la vetusta Europa, convirtió la Exposición Colombina de Chicago en un monumental despliegue escenográfico que, intentando recrear el clasicismo forjado al otro lado del Atlántico, recubrió de estuco la racionalidad constructiva de las estructuras metálicas que le daban soporte a la mayoría de sus pabellones principales. Quizás sólo el Transportation Building de Louis Sullivan y el pabellón del Japón (The Ho-o-den, réplica de la tradicional casa de té propia de ese país) se erigieron en elementos que dieron un toque de sobriedad y sensatez dentro de tanta desmesura.
2. Pabellón de Venezuela en la Exposición Universal «Colombina» de Chicago, 1893. Arquitecto Jean B. Mora. Vista de la fachada principal3. Pabellón de Venezuela en la Exposición Universal «Colombina» de Chicago, 1893. Arquitecto Jean B. Mora. Arriba: Dibujo de la fachada principal. Abajo: Localización dentro del sector norte del recinto ferial
El pabellón venezolano, al igual que en París 1889, fue encargado a un arquitecto francés, en este caso a Jean B. Mora (quien también diseña los de Colombia y Guatemala). Se trataba el de Venezuela de 1 de sólo 19 de los erigidos por diferentes representaciones nacionales que allí hicieron acto de presencia, la mayoría ubicados en Jackson Park, justo en la periferia de un centro gobernado por una simbólica y a la vez falsa confraternidad e impregnado de alusiones más bien imperiales. Si en París el país fue representado por un edificio que buscaba aludir a su pasado colonial a través de un sui generis estilo churrigueresco, en Chicago se asume el dominante estilo neoclásico dotado de un cierto eclecticismo donde la referencia a “lo nacional” se asume en la superposición decorativa en las fachadas de símbolos tales como el escudo patrio y algunas otras alegoría florales exóticas. La sencilla planta constaba de una sala central cubierta por una cúpula en la que dos de sus lados dan a las fachadas principal y posterior, adosándosele cuatro salas que terminan de conformar un esquema cruciforme. El Cojo Ilustrado (cuyos trabajos tipográficos forman parte de lo expuesto al interior del pabellón), en su edición nº 31 del 1 de abril de 1893, recoge en la reseña dedicada al evento lo siguiente: “El edificio venezolano en la exposición de Chicago, de cuya fachada publicamos hoy un dibujo, será de estilo greco-romano construido de hierro y mármol; en la cúpula central irá el pabellón venezolano, y en cada uno de los laterales una estatua obra del célebre escultor Turini, representando a Cristóbal Colón y Simón Bolívar, descubridor el uno y libertador el otro de Sur América”. Comentarios aparte, lo cierto es que no sólo Bolívar y Colón comparten protagonismo a través de las piezas escultóricas mencionadas, sino que también lo hacen en igualdad de condiciones las banderas venezolana y estadounidense en la base de la cúpula, gestos, elocuente el uno y premonitorio el otro, de la condición de dependencia que ha ido sufriendo históricamente nuestro país. Quien quiera deleitarse con la descripción pormenorizada de todos los avatares que signaron el proceso constructivo y el de selección y montaje de los numerosos y diversos objetos que fueron presentados con acuciosidad en este pabellón, así como del particular esmero puesto en las colecciones de etnografía, piezas históricas y obras de arte (distintiva esta última de la representación venezolana, como recogía la guía de visitantes), todo ello coordinado por una Junta recolectora presidida por el Dr. Arístides Rojas, recomendamos la lectura de La nación representada. La arquitectura de los pabellones de Venezuela en las exposiciones internacionales durante el siglo XIX de Orlando Marín, trabajo final de su grado de Magíster en Historia de la Arquitectura, a la venta a través de http://www.edicionesfau.com.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2 y 3. Calvo A. Venezuela y el problema de su identidad arquitectónica, 2007
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.