Ediciones 1:100 en el nº 61/62 de su serie Revistas presenta a lo largo de 160 páginas una recopilación de notas, opiniones, documentación, fotografías, croquis, planimetría y entrevistas, que abarcan un total de 6 obras e invitan a cada uno de los lectores a profundizar en los proyectos del arquitecto alemán. Transcribimos a continuación la nota editorial preparada por el arquitecto Sergio E. Daniszewski.
“Debemos dominar las fuerzas que se han desatado y estructurarlas de acuerdo a un nuevo orden, un orden que permita a la vida disponer de un espacio para desarrollarse en libertad”.
Ésta es una de las frases que Ludwig Mies van der Rohe entonó en una ponencia en Berlín en el año 1928 y que podría aunar los conceptos que practicó en el ejercicio profesional y académico durante toda su vida.
Por su rol como director en la Bauhaus, la aplicación de la tecnología, la construcción del espacio, su mobiliario, sus célebres frases… si tendríamos que encontrar un personaje que reúna en sus obras los principales conceptos de la arquitectura moderna, seguramente, la gran mayoría pensaríamos en Mies.
El pabellón de Barcelona (1928) fue el punto de partida para desarrollar esta publicación, la importancia de esta pequeña obra como catalizador físico de un pensamiento único e innovador camino al desarrollo de un Espacio Universal, un cambio radical en cuanto a la forma de concebir el espacio.
Difícilmente se podrá encontrar otra obra que agrupe todos (o casi todos) los conceptos fundamentales de la arquitectura moderna: estructura independiente, relación interior/exterior, materialidad y flexibilidad.
A partir de esta obra, los elementos constructivos sustentantes se alejaron del espacio interior en sus proyectos para siempre. Después de su paso por la Bauhaus en 1930, y sobretodo posteriormente residiendo en los Estados Unidos, comenzaron los encargos que permitieron seguir la línea de estos conceptos y explotarlos al máximo.
La casa Tugendhat (1928), la Farnsworth (1946), el Crown Hall (1950) y la Neue National Gallerie (1962) complementan al Pabellón de Barcelona en esta edición especial donde exponemos los más importantes proyectos de Mies van de Rohe con material de archivo exquisito. A su vez, incluimos las palabras de especialistas en la obra de Mies que dan foco sobre los puntos destacados de su trayectoria.
Estoy convencido que a lo largo de estas páginas todos podremos recorrer un camino por muchas de las obras de arquitectura más sobresalientes del siglo XX. Para esta casa editorial es un placer y un honor poder acercarles esta completa publicación y seguir enriqueciendo sus bibliotecas con la selección de obras de Revista 1:100.
Quiero resaltar el apoyo de la Fundación Mies van der Rohe y de Miriam Giordano que a lo largo de este proceso colaboraron para lograr reunir todo lo necesario para presentar este documento. A su vez, agradecer especialmente a Octavio Mestre por sumar sus experiencias y fotografías de viaje. Todo nuestro equipo quiere dedicar este trabajo editorial al arquitecto y diseñador industrial Ricardo Blanco, quien falleció en septiembre último y que confió en este proyecto desde el inicio en el año 2005, compartiendo sus conocimientos con todos nosotros.
Kenneth Frampton es anunciado ganador del León de Oro en la Bienal de Venecia 2018 por su trayectoria
Reseña basada en el texto de Niall Patrick Walsh (aparecido en http://www.labiennale.org) traducido por Mónica Arellano para Plataforma arquitectura publicado el 18 de abril de 2018
El arquitecto, historiador, crítico y académico británico Kenneth Frampton (Londres, 1930) ha sido anunciado ganador del León de Oro por Lifetime Achievement en la 16ª edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia convocada para esta año 2018. La decisión fue tomada por el Consejo de la Bienal presidido por Paolo Baratta como recomendación de las curadoras del evento, Yvonne Farrell y Shelley McNamara de Grafton Architects por haberse erigido a través de su trabajo como “la voz de la verdad en la promoción de los valores clave de la arquitectura y su papel en la sociedad”. Después de haber estudiado en la Architectural Association en Londres, Frampton ha impartido clases en la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation en la Universidad de Columbia, Nueva York desde 1972. También ha sido conferencista en varias instituciones reconocidas tales como ETH Zurich, Royal College of Art en Londres, el Instituto Berlage en Amsterdam y, últimamente, en la University of Virginia, donde ha ocupado la cátedra Thomas Jefferson. Además ha integrado el Institute for Architecture and Urban Studies (IAUS) de Nueva York y es cofundador de su revista Oppositions que alcanzó 26 números entre septiembre de 1973 y la primavera de 1984. Una de sus obras más influyentes, Historia Crítica de la Arquitectura Moderna (Modern Architecture: A Critical History, 1980), fue descrita por el presidente de la Bienal, Paulo Baratta, como un libro “que a ningún estudiante de arquitectura le resulta desconocido”. Sobre esta obra el propio Frampton declaró en 2017 el día en que fue investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid: «En este último tramo de mi vida he viajado mucho por China y el sudeste asiático. Mi historia sólo comprendía Japón y menos de Latinoamérica de lo que su arquitectura merece (…) Nos dejamos a una gran parte del mundo: China, India, África… La próxima reedición de mi Historia crítica de la arquitectura moderna deberá ser menos eurocéntrica”.
La contribución de Frampton a la literatura arquitectónica va más allá de la Historia Crítica de la Arquitectura Moderna. En «Hacia un regionalismo crítico» (“Towards a Critical Regionalism: Six Points for an Architecture of Resistance”, texto aparecido por primera vez en The anti-aesthetic: essays on postmodern culture, Hal Foster -ed.-, 1983), Frampton defiende la idea de que los arquitectos deben revalorizar el contexto, el lugar y la cultura. En Estudios sobre la cultura tectónica (Studies in Tectonic Culture: The Poetics of Construction in Nineteenth and Twentieth Century Architecture, 1995) hace énfasis en la conexión entre los lenguajes de la construcción y la arquitectura. En Una genealogía de la arquitectura moderna: análisis crítico comparativo de la forma construida (A Genealogy of Modern Architecture, Comparative Critical Analysis of Built Form, 2015, que tiene como inmediato precedente The evolution of 20th century architecture: a synoptic account, 2005), captura el funcionamiento interno de los proyectos arquitectónicos para hacerlos accesibles a un público más amplio. Como arquitecto, escritor y crítico, como docente e investigador, Frampton, sin duda, ha marcado, influido e inspirado a varias generaciones de estudiantes y arquitectos.
Yvonne Farrell y Shelley McNamara sugirieron el nombre de Frampton como destinatario del premio con base en los siguientes argumentos:
“A través de su trabajo, Kenneth Frampton ocupa una posición de extraordinaria inteligencia e inteligencia combinada con un sentido único de integridad. Se destaca como la voz de la verdad en la promoción de los valores clave de la arquitectura y su papel en la sociedad. Su filosofía humanista en relación con la arquitectura está incrustada en su escritura y ha defendido constantemente este componente humanista a lo largo de todos los diversos ‘movimientos’ y tendencias a menudo mal guiadas en la arquitectura en los siglos 20 y 21.
Su experiencia como arquitecto en ejercicio le ha dado una profunda comprensión del proceso de diseño y construcción de edificios. Esto lo hace a él más comprensivo y más crítico de las diversas formas de la práctica de la arquitectura. Sus valores constantes en relación con el impacto de la arquitectura en la sociedad, junto con su generosidad intelectual, lo posicionan como una presencia de importancia única en el mundo de la arquitectura”.
Baratta por su parte añadirá: “El León de Oro se convierte este año en un ‘maestro’, y en este sentido también pretende ser un reconocimiento de la importancia del enfoque crítico de la enseñanza de la arquitectura”. El galardón se otorgará a Kenneth Frampton el 26 de mayo de 2018 en Ca’ Giustinian, la sede de La Biennale di Venezia durante la inauguración del evento que estará abierto hasta el 25 de noviembre.
… que en 1993, hace ya 25 años, durante la gestión de José Antonio Abreu como Presidente del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), se concluye la recuperación y restauración del Teatro El Paraíso?
1. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Vista de la fachada principal de la edificación en fechas cercanas a su terminación
El teatro, ubicado en la avenida Santander de la urbanización El Paraíso, fue diseñado originalmente como auditorio de la Casa Sindical, obra del arquitecto Enrique García Maldonado (1905-1990), edificación terminada de construir en 1954 por el Ministerio de Obras Públicas (realizada a caballo entre las gestiones de Luis Eduardo Chataing y Julio Bacalao Lara al frente del despacho), dentro de la política emprendida por el Ministerio del Trabajo (encabezado por Carlos Tinoco Rodil) de levantar sedes para centralizar las actividades y recreación de la clase trabajadora a lo largo del país, enmarcada a su vez en el Nuevo Ideal Nacional propugnado por el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez.
2. “El nuevo Teatro de El Paraíso”, reseña elaborada por Guuillermo Barrios aparecida en el nº 56 de Arquitectura HOY el 16 de abril de 1994
Tal y como señala Guillermo Barrios en “El nuevo Teatro de El Paraíso”, reseña aparecida en Arquitectura HOY el 16 de abril de 1994: “La aparición de la Casa Sindical y de su teatro anexo, erigidos sin mayores alardes arquitectónicos -pero apegados a los criterios de lineareidad y pureza de los dogmas en boga- en terrenos flanqueados por El Paraíso y la avenida San Martín (y unidos funcionalmente al área de influencia de esta última), forma parte de este proceso de cambio crítico que se operaba no sólo en el plano urbano sino en la sociedad venezolana de principios de los 50”.
3. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Dibujo (circa1953)
Por otro lado, en lo referido a su localización, la Memoria y Cuenta del MOP del año 1952 recoge: “La ubicación del edificio es tal que en lo posible queda equidistante de los lugares que habitan las masas obreras y de fácil acceso a todas ellas. Sin embargo, se ha desplazado del centro de la ciudad para evitar posibles perturbaciones en la circulación”. Pero, tal y como se señala en “Enrique García Maldonado: entre el olvido y la persistencia de la modernidad venezolana”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación FAU 2011 por Lorenzo González, Orlando Marín y María Moleiro, “la decisión de tal escogencia tuvo, aparte de la disponibilidad de un terreno de suficiente superficie (…), razones de carácter estratégico y también de carácter representativo, que pueden asociarse al proceso de nivelación social que se pretendía para la clase obrera, las cuales recuerdan las empleadas por el mismo Pérez Jiménez en relación con la creación del Círculo Militar, previsto para dotar al estamento militar de instalaciones que superasen a las del Country Club. En este sentido, Vallenilla Lanz dijo escuchar a Pérez Jiménez expresarse de la siguiente manera: En Caracas me he fijado en un terreno vecino al “Club Paraíso”. Llena las condiciones necesarias. Además, tiene un valor simbólico. El local de los asalariados será infinitamente mejor que el de los ricos. El 18 de Octubre de 1945, la multitud saqueó el “Club Paraíso”. La próxima vez serán los miembros de esta asociación quienes cargarán con el mobiliario de la Casa Sindical. (Vallenilla Lanz, Laureano. Escrito de memoria, 1961: p. 196)”.
4. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Arriba izquierda: Implantación. Arriba derecha: Vista del estado reciente. Abajo Vista de la fachada posterior
Así, el conjunto proyectado por García Maldonado (perteneciente a la generación del 28, quien revalida en 1936 su título obtenido en el exilio en la Ecole Spéciale des Travaux Publics de París, uno de los fundadores de la Sociedad Venezolana de Arquitectos en 1945, y otro importante profesional al que se le debe un justo reconocimiento por su obra realizada -que tiene en la ponencia ya citada un importante cimiento-), contempló en sus 6.200 m2 de construcción lo siguiente: el teatro propiamente dicho con un aforo de 728 puestos entre platea y mezzanina, áreas sociales, piscina, restaurante, áreas de usos múltiples, áreas administrativas, zonas verdes, estacionamiento, habitaciones para huéspedes, con sus respectivos servicios, todo lo cual lo convirtió durante muchos años en sitio predilecto de recreación urbana de los trabajadores y de reuniones y asambleas del movimiento obrero. Como tantos edificios de valor dentro de la ciudad la Casa Sindical a lo largo de casi 40 años cayó paulatinamente en el abandono producto del descuido y falta de mantenimiento. En el intervalo, tal y como señala Barrios, la vida útil de su teatro “que llegó a congregar a la inteligencia de la escena local, dada sus alabadas virtudes técnicas, no se extendió por muchos años. Ya a principios de los 60 se había consagrado a las agotadoras asambleas sindicales y, al igual que en el resto del edificio, el abrumador desgaste de la falta de rumbo de nuestra clase sindical se hizo presente. En la década de los 70 devino en el ‘Cine Impacto’, uniendo su infortunio al resto de las salas de Caracas que no se habían refugiado en los insurgentes shopping centers”.
5. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Izquierda: Hall del teatro luego de la restauración de 1993. Derecha: Cúpula que cubre el hall del teatro luego de la restauración de 1993
La recuperación completa a la que se sometió el teatro en 1992 “en medio del auge de las salas de cine … constituye un hecho singular”. Los trabajos, teniendo como norte la restitución del uso de los espacios originales, apuntaron a la restauración de los acabados y materiales (frisos, pinturas, maderas, luminarias, pasamanos), la sustitución de los elementos de aluminio de las fachadas, de las instalaciones eléctricas y sanitarias, la modernización de la tramoya, así como una fuerte intervención en las áreas exteriores. Su aforo quedó finalmente en 450 puestos a lo que se suman cuatro salones para reuniones: uno para 400 personas, dos para 150 y una para 100.
Al concluirse su restauración y recuperación luego de un año de arduos trabajos, el teatro fue entregado para convertirse en la Sede del Teatro Profesional de Venezuela llegando a ser considerado el segundo más importante de Latinoamérica y el primero del país.
El proyecto integral fue realizado por el arquitecto Pedro Wilmer Guédez Rojo, quien contó con la participación de las empresas constructoras: OMNIUM (ing. Leopoldo Márquez); BEN y SAM Construcciones (ing. José Garcé); PHASEAUDIO (ing. Antonio Violano); y AG7 Arquitectos Constructores (arq. Leonor Montero).
6. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Vistas interiores del teatro
Para el momento el Teatro Profesional de Venezuela estaba presidido por José Ignacio Cabrujas, con Iraida Tapias como Directora General y Moisés Guevara Director de Programación y Producción, lográndose desarrollar durante años importantes programas culturales a nivel metropolitano. Actualmente, la Casa Sindical de El Paraíso es la Sede Central del INCRET (Instituto Nacional de Capacitación y Recreación de los Trabajadores) y tanto ella como su teatro requieren con urgencia que se les vuelva a tomar en cuenta. El deterioro se ha apoderado de nuevo de sus instalaciones.
ACA
Procedencia de las imágenes
Venezuela up-to-date, vol. 7, nº 4, 1956
2. Arquitectura HOY, nº 56, 16 de abril de 1994
3. Memoria y Cuenta del Ministerio de Obras Públicas, 1953
¿Por qué la popularidad redescubierta del Posmodernismo se trata de mirar hacia adelante, no hacia atrás?
Debika Ray
Team Disney Building / Arata Isozaki
Traducido por Isadora Stockins
Tomado de Plataforma arquitectura
18 de febrero 2018
La posmodernidad está de vuelta, al parecer, y el mundo arquitectónico tiene sentimientos encontrados al respecto. Este avivamiento se ha estado gestando por un tiempo. En 2014, la revista Metropolis creó una «lista de observación» de los mejores edificios posmodernistas de Nueva York que habían sido pasados por alto por la Comisión de Preservación de Monumentos Históricos de la ciudad, y por lo tanto corrían el riesgo de ser alterados o destruidos. El año pasado, la inclusión de One Poultry de James Stirling en la ciudad de Londres dio inicio a una discusión sobre el valor de los edificios posmodernistas británicos de la década de 1980, cuando alcanzan una edad en la que son elegibles para su inclusión en la lista histórica de Inglaterra. Más recientemente, Sean Griffiths, cofundador de la antigua oficina de arquitectura FAT (Fashion Architecture Taste), advirtió contra un renacimiento posmoderno, argumentando que un estilo que prospera en la ironía podría ser peligroso en la era de Donald Trump, cuando la sátira parece ya no ser una herramienta política efectiva. El debate parece continuar, ya que el próximo año, el museo londinense John Soane está planeando una exposición dedicada al posmodernismo.
Revisiting Postmodernism. Terry Farrell y Adam Nathaniel Furman. RIBA Publishing, 2017
¿Qué significa exactamente un «resurgimiento»? Ciertamente, hay signos de que la estética posmodernista está resurgiendo en popularidad a medida que la gente se cansa de la tranquilidad del modernismo escandinavo y la arquitectura icónica impulsada por la tecnología que había dominado el diseño y la arquitectura en los últimos años. Pero una referencia histórica o un afloramiento del color no es necesariamente un síntoma del retorno del ethos posmoderno así como tampoco una silla Hans Wegner en el lobby de una oficina corporativa es una señal de que estamos adoptando los valores socialdemócratas de mediados de siglo en Dinamarca. La pregunta más interesante es si estamos, o si deberíamos estar, viendo un retorno a la filosofía de la cual surgió el movimiento posmoderno. Y, si es así, ¿qué es exactamente esta filosofía?
Piazza D’Italia / Charles Moore
Estas son las preguntas que son abordadas en el nuevo libro Revisiting Postmodernism realizado en co-autoría por Terry Farrell y Adam Nathaniel Furman. Visualmente tan rico como su tema, es un libro en dos partes: una galería de imágenes arquitectónicas de 47 páginas separada a su vez en dos secciones. En la primera, Farrell ofrece sus recuerdos personales del auge y la caída de la posmodernidad, basándose en sus experiencias mientras crecía («horrorizado por la introducción de viviendas de gran altura en masa en Newcastle»), el eclecticismo que llegó a apreciar como estudiante y a través de su amistad con los pioneros posmodernistas Robert Venturi y Denise Scott Brown, y su carrera como el arquitecto de estructuras posmodernistas notables como el edificio MI6 en Londres. En la segunda mitad del libro, el diseñador y arquitecto Furman mira la era postmodernista como un estudioso y entusiasta del estilo, pero demasiado joven para haberlo vivido.
708 House / Eric Owen Moss
Ellos enmarcan el posmodernismo no simplemente como un estilo arquitectónico, ni siquiera como un movimiento claramente definido que ocurrió en la década de 1980, sino como una tendencia que ha surgido en el trabajo de arquitectos de todo tipo y en varios momentos de la historia. Hacen referencia a ejemplos bien conocidos de construcciones y practicantes posmodernistas, así como aquellos que se ajustan menos obviamente al paradigma, incluido el posterior abrazo de Le Corbusier de una estética artesanal «terrenal» en edificios como su capilla en Ronchamp, influencia vernácula diseñadores modernistas escandinavos como Alvar Aalto y el expresivo modernismo de Eero Saarinen. Furman señala teóricos como Jane Jacobs, quien abogó por la diversidad y la preservación de las comunidades en el urbanismo, y la exploración de Bernard Rudofsky de la arquitectura vernácula como ejemplos del ethos posmoderno.
Chung Tai Chan Monastary / C Y Lee
El argumento presentado por ambos escritores es que el posmodernismo es una especie de anti-estilo. No está definido por reglas específicas o estéticas, colores brillantes, referencias históricas y colores decorativos, sino por su eclecticismo, inclusividad y contextualidad. Como tal, el espíritu posmoderno se puede ver en la materialidad del brutalismo, la exploración crítica de Superstudio de la grilla como principio organizador y la integración de Charles Correa del simbolismo hindú en sus diseños, así como en los edificios que comúnmente podríamos considerar como posmodernos.
The Factory / Ricardo Bofill
El movimiento, explican, fue una respuesta a lo que muchos vieron como las ortodoxias de la arquitectura modernista, que priorizaban la racionalidad, el progreso y la ciencia, sobre la intuición y la emoción. Mientras que los modernistas buscaban respuestas universales a los problemas locales, los posmodernos intentaron restablecer las lecciones del pasado y la importancia del contexto en la arquitectura y la planificación urbana. Con el tiempo, la posmodernidad se asoció con una estética particular y, al menos en el Reino Unido, con las políticas neoliberales de la era Thatcher, cuando las instituciones financieras de la ciudad de Londres adoptaron su lenguaje visual. Pero, como señalan los autores, no hay nada intrínsecamente corporativo en el posmodernismo: arquitectos como Ricardo Bofill lo han utilizado para construir viviendas sociales en París, así como el modernismo se ha empleado para construir bancos.
Les Espaces d’Abraxas / Ricardo Bofill
En última instancia, Furman y Farrell están tratando de defender la sensibilidad pluralista, contextual e histórica que sustentó el movimiento posmoderno. Farrell enfatiza el reconocimiento del movimiento de la comunidad y la localidad, y su desafío inherente a las estructuras sociales establecidas. Furman señala su potencial emancipador, estableciendo vínculos entre la diversidad y la falta de conformidad que fomenta nuestra condición social contemporánea tanto donde Internet y las redes sociales nos ofrecen referencias culturales de todas las épocas y lugares y donde hay una creciente aceptación de minorías sexuales y diferentes elecciones personales, como cuando la historia se colapsa sobre sí misma y las certezas del pasado se disuelven.
Markthal / MVRDV
No es difícil ver por qué estas ideas están resonando hoy en día, en un momento en que hay una reacción contra el efecto homogeneizador de la globalización y una creciente aceptación de la diversidad. No hay ninguna razón para que estas dos tendencias estén en conflicto, pero en realidad ha surgido tensión entre las dos, cuando en muchos países se ha creado una división teórica entre «ciudadanos de todas partes» y «ciudadanos de algún lugar». Como dice Farrell, en el Reino Unido «la batalla interna del gusto y la cultura en esta isla siempre es una lucha entre lo que es global y lo que es especial para nosotros». En ese sentido, el proyecto posmoderno parece ser vulnerable a la acusación de que es demasiado amplio y demasiado resbaladizo para definir, que está tratando de ser todo para todas las personas. Pero así como no proporciona verdades universales, tampoco pretende proporcionar respuestas o soluciones fáciles. En esta amplitud y apertura yace lo que ha permitido que sus ideas prosperen y quizás continúen haciéndolo.
State of Illinois Center / Helmut Jahn
Debika Ray es una periodista, escritora y editora independiente residente en Londres con más de 12 años de experiencia en una variedad de publicaciones diarias, semanales y mensuales. Hasta octubre de 2017, fue editora sénior en la revista de diseño y arquitectura Icon. También es la fundadora y editora de Clove, una revista sobre la cultura del sur de Asia que se lanzó en 2017.