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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 135

La selección del Campamento Turístico y Ecológico Cayo Crasquí (1991-1993) como motivo de la postal que acompaña el número 100 del Contacto FAC obedece a diferentes razones. En primer lugar porque pone en evidencia una concepción pionera, modélica, renovada y actual de la preservación del medio ambiente producto un diálogo necesario entre arquitectura y naturaleza. En segundo lugar porque coloca sobre el tapete el debate acerca de si los valores permanentes de la arquitectura y su vocación de trascendencia pueden estar asociados a la condición efímera de lo que se propone y construye. Y, en tercer lugar, porque permite recordar a un sensible y talentoso arquitecto que alcanzó notoriedad a pesar de lo limitada que resultó ser su obra construida: Jorge Rigamonti (1940-2008).

El que de entrada estemos en presenta de un “campamento” habla mucho del enfoque que se le imprimió al proyecto. El estar ubicado en uno de los numerosos cayos de origen coralino, localizado concretamente en el centro del Archipiélago de Los Roques, extenso atolón declarado Parque Nacional en 1972, llevó a pensar a su proyectista en que la respuesta arquitectónica debía ser, tal y como se señala en https://www.behance.net/Rigamonti, “… provisional, de la mayor sencillez, de bajo impacto ambiental, construida con materiales biodegradables, maderas y lonas y métodos constructivos artesanales”, buscándose con ello afectar lo menos posible la extraordinaria naturaleza circundante.

De esta manera el conjunto posado levemente sobre un territorio de 30.000 m2, conformado por 25 carpas desmontables que contienen las habitaciones, “diseñadas para soportar fuertes vientos (…) compuestas de techos dobles, paredes de lona dobles, y puertas y ventanas graduables de romanilla de madera, que proporcionan una generosa sombra y ventilación, y hacen posible un óptimo confort climático natural tanto diurno como nocturno”, y un grupo de edificaciones fijas (un módulo principal, uno de empleados, un módulo de playa, uno de servicios y uno de ecología) ubicadas en “los intersticios que dejan los existentes manglares de arena, para aprovechar las vistas y las corrientes de aire, y a la vez dar servicio y privacidad a las 25 carpas que las rodean”, permite hablar de una obra que ofrece todos los servicios propios de una instalación turística que, en virtud de su cuidadoso manejo en la generación de electricidad, obtención de agua potable y tratamiento de las aguas servidas, apunta a la sustentabilidad como uno de sus puntos fuertes en momentos en que dicho término no había cobrado aún resonancia en nuestro país. “La tienda ancestral del nómada árabe y chino y la vivienda temporal de los primeros habitantes del archipiélago, los indios ‘caribes’, fueron elementos inspiradores para crear esta reflexión sobre un desarrollo sustentable, mediante un hábitat de mayor respeto ecológico y un uso limitado pero sin prejuicios de las tecnologías actuales”, se resalta como consideración conceptual determinante en el portal ya citado.

Al momento de su apertura en 1993 el Campamento Turístico y Ecológico Cayo Crasquí fue objeto de particular atención por parte de los editores del semanario Arquitectura HOY hasta el punto que abarcó 3 de las 4 páginas del nº 30 del 11 de septiembre de aquel año: dos de ellas (las centrales) dedicadas a mostrar fotografías de la obra y dibujos del proyecto y la otra (la primera) ocupada por el artículo “Lonas para conservar. El campamento de Los Roques” de Juan Pedro Posani.

El texto de Posani, que se inicia con una disertación acerca del rol jugado por el concepto de parque en la edad moderna y sobre el debate entre progreso y destrucción que ha derivado en el deterioro progresivo de la superficie del planeta, donde los espacios protegidos sirven sólo para mitigar la mala conciencia de una sociedad que no tiene en la protección ambiental un claro y determinante objetivo, encuentra en el campamento diseñado por Rigamonti la oportunidad de señalar una clara excepción que confirma la regla y un camino para demostrar “cómo conservar zonas de la naturaleza sin prohibir su disfrute tiene una sola solución: la del uso inteligente y cuidadoso por parte del público, combinada con las previsiones por parte de las autoridades. Educación del público y buen diseño por parte de los entes a cargo de los parques”.

Con respecto al proyecto vale la pena rescatar lo dicho por Posani en los siguientes términos que compartimos plenamente: “El campamento del Cayo Crasquí (…) está planteado en el diseño y supervisión de Jorge Rigamonti con una delicadeza y una cautela excepcionales. Con el uso de la madera, la lona y el techo de torta, la distribución abierta de las cabañas, la concentración de servicios mínimos, el tratamiento esmerado de los desperdicios y de las aguas tratadas, y la reforestación únicamente con especies locales, Rigamonti ha logrado una presencia claramente contemporánea, pero a la vez cauta y mesurada, que no altera en lo más mínimo el delicado equilibrio ecológico de la isla ni produce perturbaciones visuales. Todo lo contrario, el alegre y discreto aspecto de campamento provisional subraya de manera diáfana el carácter dominante de la inmensidad del mar, la permanencia trascendente de la naturaleza, de los manglares y de los bancos coralinos.”

El conjunto operó abierto al público sólo tres años debiendo cesar sus operaciones en 1996 por formar parte de las propiedades intervenidas por FOGADE -Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios- luego de la crisis bancaria venezolana de 1994. El tiempo se ha encargado de reabsorber  naturalmente lo que fue pensado para que ello ocurriera quedando hoy muy pocos vestigios de lo que fue levantado inicialmente. De allí que volver a hablar luego de 25 años de una obra que tuvo una vida efímera pero que aún resuena pareciera que va a contracorriente de las aspiraciones de permanencia que siempre acompañan a la gran arquitectura. Revisitar un edificio que quedó en el recuerdo, más que un acto de nostalgia, pasa a ser una necesaria reivindicación que sólo va asociada a obras memorables realizadas ex profeso para que ello ocurriese como lo pueden ser los pabellones expositivos de ferias y exposiciones, referencia ineludible en el caso que nos ocupa. El Campamento Turístico y Ecológico Cayo Crasquí fue distinguido con el Gran Premio Internacional en la IX Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, Ecuador, en 1994. El impecable registro fotográfico realizado y documentación proyectual archivada quizá deparen para el futuro un posible retorno a las arenas de Los Roques de esta modesta obra, o sirva para impregnar de su espíritu la mayor cantidad de intervenciones en parajes naturales vista (en palabras de Posani) como ejemplo de “que una concepción renovada y actual de la preservación no desdeña el uso de lo que se preserva”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas excepto página de Arquitectura HOY. https://www.behance.net/Rigamonti

Arquitectura HOY, nº 30, 1 de septiembre de 1993

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

ELEMENTAL, la monografía más completa de Alejandro Aravena

Tomado de Plataforma Arquitectura

Phaidon ha publicado recientemente Elemental, una monografía que evidencia de forma completa el compromiso social y los métodos de Alejandro Aravena y sus compañeros de trabajo.

El libro presenta imágenes inéditas del enfoque, los procesos y prácticas de la oficina de arquitectura ELEMENTAL, reconocida por promover una obra responsable por el interés público con proyectos de grandes y pequeñas escalas en Chile, Estados Unidos, México, Suiza y China.

Esto en conjunto con los bocetos y dibujos de los cuadernos personales de Aravena, quien lidera la oficina, ganador del Premio Pritzker en el 2016. Además de detallar la historia formativa y experiencia del estudio, cada proyecto publicado se encuentra acompañado por textos escritos de Aravena, abordando su comprensión de la sociedad civil y el contexto construido, pertinente para los arquitectos y quienes estén interesados en los aspectos críticos de las necesidades del futuro.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Cómo vivir con la memoria. Actitudes artísticas ante arquitectura y franquismo

Manuel Olveira

Puente Editores

2018

Tomado de Plataforma Arquitectura

Libro de Manuel Olveira, motivo de la exposición “Cómo vivir con la memoria. Actitudes artísticas ante arquitectura y franquismo”, que se realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), España, entre el 17 de febrero y el 3 de junio de 2018. Incluye imágenes de obras expuestas y textos a cargo de Manuel Olveira, Alberto Tellería y Alejandro S. Garrido. Se muestra como los diecisiete artistas seleccionados miran la arquitectura del franquismo y de la transición para, analizar de esta manera, la herencia de la dictadura.

Las voces que opinan que hablar de la dictadura y de sus tremendas consecuencias solo sirve para “abrir heridas” son precisamente las mismas que tienen interés en que no se hable de ello, y justamente esta coincidencia es lo que las hace aún más sospechosas, pues para ellas remover el pasado solo sirve para “reavivar revanchas”. Pero no hablar de nuestro pasado reciente nos impide avanzar y provoca que siga siendo una asignatura pendiente.

Este libro acompaña a la exposición «Cómo vivir con la memoria. Actitudes artísticas ante arquitectura y franquismo» que presenta una serie de obras de artistas españoles que lanzan una mirada a la arquitectura y al franquismo, a la historia y a la memoria de lo que nos constituye y de lo que aparentamos ser y a lo que pudo dejar de ser y, aún hoy, sigue estando pendiente. Sus miradas son oportunas para que podamos hacer que -a base de dosis de justicia, reparación, respeto y conocimiento- el pasado por fin se vaya convirtiendo en historia; y también para generar un difuso imaginario en relación con la arquitectura franquista que la resitúe desde el punto de vista conceptual, icónico, emocional y político.

ACA

Noticia de interés

El Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) anuncia, a través de un séptimo llamado, que a petición de los participantes, ha extendido el período de inscripciones y recepción de trabajos participantes en la XIII Bienal Nacional de Arquitectura, cuyo tema es “Arquitectura en Venezuela y su diáspora”, hasta el 13 de noviembre de 2018.

Para mayor información visitar https://www.cav.org.ve/

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