
Archivo Anual: 2024
¿SABÍA USTED…
… que en 1953 se construye y pone en servicio la Av. Guzmán Blanco o Cota 905?

El Plan Municipal de Vialidad de 1951, trabajo realizado por los profesionales venezolanos y extranjeros que desde su fundación en 1938, trabajaron en la Dirección de Urbanismo de la Gobernación del Distrito Federal, y que pone el acento en la cooperación entre el poder nacional y el local en aquellos años, tiene su origen en otro aprobado once años antes. Su importancia radicaba en entrelazar una serie de avenidas en construcción y construidas a las cuales se accedía o salía por calles estrechas cosa que acentuaba el problema inicial: la congestión del tránsito que ya se había convertido en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades competentes.

Así, de acuerdo a lo que recoge Juan José Martín Frechilla en “Diálogo municipal con Pedro Pablo Azpúrua”, aparecido en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004), “el 16 de junio de 1951 la DOM (Dirección de Obras Municipales) envió al Gobernador el programa de obras indispensable y prioritario, ateniéndose a los recursos económicos de la municipalidad, con el objeto de construir las vías que determinaran la ‘estructuración general’ de la vialidad urbana de Caracas y contribuir de ese modo a la solución del problema del tránsito”. Acompañado de un folleto donde se podían observar las avenidas trazadas en color sobre segmentos de fotos aéreas de la ciudad, y con un costo estimado “de aproximadamente 142 millones de bolívares”, se establecieron un total de 19 obras clasificadas en dos rangos: “las que ‘deberán ejecutarse en los dos primeros años’ y las que ‘deberán ejecutarse en los dos años siguientes’”
El Plan, que según el grosor de las avenidas trazadas presentes en la publicación establecía su jerarquía (autopistas, alimentadores, vías primarias y vías secundarias), consideraba de las 19 obras que incluía a 9 de ellas como imprescindibles y urgentes: la avenida Urdaneta, el tercer tramo de la avenida Sucre, la avenida Fuerzas Armadas, el Paseo Los Próceres, la calle Este-Oeste 20, la avenida San Martín, la avenida Libertador (incluyendo sus conexiones con la Andrés Bello y la Francisco de Miranda), el cuarto tramo de la avenida Sucre y la avenida Baralt. Éstas, sumadas a “la avenida Bolívar, y las conexiones hacia el sur y el norte, y las autopistas del Este y El Valle, (permitían) ‘resolver el tránsito dentro del casco tradicional de la ciudad, (y) aunque se precisaba que ellas no eran ‘suficientes por sí solas para la total resolución del problema’”.

Construidas todas ellas (menos la calle Este-Oeste 20) con “una clara vocación de enlace”, se procedió dos años después a iniciar la segunda fase del Plan (vías periféricas y de evacuación) con un objetivo similar. Dentro de este grupo se encontraba la “avenida Cota 905, desde el extremo sur de la avenida O’Higgins (la Paz) hasta El Portachuelo de El Cementerio, empalmándose con la autopista del Este”, empalme éste último que no se construyó y “la Cota 905 ‘toca tierra’ en el nodo de las avenidas Nueva Granada y Principal de El Cementerio”.

Esta avenida perimetral bautizada posteriormente como Guzmán Blanco, que bordea la serranía al sur de la urbanización El Paraíso tiene 6 kilómetros de longitud y 11 metros de ancho y sería puesta en servicio tras 100 días de construcción el mes 29 de noviembre de 1953. La obra realizada por la Compañía Anónima Venezolana de Carreteras (CAVECA) a un costo de Bs. 7.093.155,07 contempló como parte de su ejecución, a la altura de El Pinar y frente a las instalaciones del INOS, la creación de la Plaza Alejandro Petión.
La crónica de la época hablaba de que se trataba, por un lado, de una “vía funcional para el tránsito en un sector de gran movimiento y como realización de carácter recreativo que contribuyó al Plan Turístico Nacional” y, por el otro, de que con ella “la Gobernación del Distrito Federal (incorporaba) a la ciudad capital arrabales abandonados a su propio destino … catalogados ayer como barrios inadaptables a la civilización”.

La revista Billiken (citada por el blog Caracas en retrospectiva el 19 de septiembre de 2013, https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/09/obras-de-caracas-cota-905.html), señalará: “Nota de gran actualidad en cuanto se refiere a los trabajos de la Gobernación en beneficio de la urbe, es la construcción de la Cota 905 obra de recia envergadura que a la vez que descongestionará en tránsito por la Avenida de El Paraíso, pondrá a la ciudad en el disfrute de las delicias de una nueva arteria de comunicación. (…) A ambos lados tendrá alcantarillado y muros de contensión [sic] donde la naturaleza del terreno lo reclama, con todas aquellas protecciones necesarias que harán imposible las erociones [sic]. La nueva vía pasará por el parque ‘El Pinar’, ‘Los Laureles’, ‘Los Cedros’, ‘Villa Zoila’ y ‘Buenos Aires’ hasta enlazar en el Portachuelo con las Avenidas de San Agustín, El Valle y El Cementerio. (…) Por supuesto que se tomará debidamente en cuenta al problema que representa para el ornato del ayer denominado ‘aristocrático paseo El Paraíso’. (…) La zona que atravesará la Cota 905, el Caserío llamado Brisas de El Paraíso, porque sería materialmente imposible una inversión de dinero en la construcción de la citada arteria, teniendo y dejando en pie ranchos que requieren ser desplazados hacia otros lugares. (…) Esta nueva vía viene a prestar un importante servicio, pues que además de influir en el descongestionamiento de las Avenidas de ‘El Paraíso’ y ‘San Martín’, por las cuales entran a la ciudad numerosos vehículos pesados de Aragua y La Guaira, le imprimirá a los barrios residenciales ubicados en El Pinar y El Paraíso, el sello de elegancia que tuvo hasta que los camiones de carga, hicieron de aquella arteria su vía de acceso a la ciudad».

Con el transcurrir del tiempo las bucólicas fotos que mostraban a la Cota 905 recién terminada dejaron de aparecer. El traslado a otro sitio que se vislumbraba para “el Caserío llamado Brisas de El Paraíso”, “porque sería materialmente imposible una inversión de dinero en la construcción de la citada arteria, teniendo y dejando en pie ranchos que requieren ser desplazados hacia otros lugares”, lejos de concretarse, trocó a la caída del perezjimenismo en multiplicación a lo largo de su desarrollo de aglomeraciones similares.


Desde entonces se empezó a marcar una diferencia abismal en la calidad ambiental de la avenida que tiene el Parque Zoológico El Pinar (1945) como punto de inflexión: hacia el suroeste (sentido La Vega) se preservó buena parte de la vegetación y las características originales de la vía notándose como elementos resaltantes la Villa La Clemencia (de 1954, originalmente vivienda de la familia Herrera-Velutini hoy convertida en una spa), el Cocodrilos Sports Park (2005), el Polideportivo La Veguita y el Club Social Policía Nacional; hacia el noreste (sentido avenida Nueva Granada) se produjo un crecimiento descontrolado de los barrios ubicados en su borde sur a partir de las “Brisas de El Paraíso” (“La Montaña”, “Naranjal”, “La Gallera”; “El Mercal”, “Sinaí”, “La Chivera”, entre otros), que han terminado cubriendo el cerro que limitaba con El Cementerio formando un solo macizo y prolongándose hasta su inicio cerca de El Helicoide.


Hoy el sector, sinónimo de violencia, tomado por bandas de delincuentes y narcotraficantes, se ha convertido en permanente inseguridad y angustia para sus habitantes y las zonas aledañas. Una prueba palpable de ello se constata cuando quienes tratamos de recabar información desde internet colocamos en una pestaña “avenida Guzmán Blanco” y en otra diferente “Cota 905”. De un lado reaparecen las límpidas imágenes próximas a su inauguración y del otro todas las que muestran su actual deterioro, el peligro que se corre al transcurrir por ella, la presencia de paramilitares y las relacionadas con los días de julio de 2021 en que “el Coqui” se enfrentó a tiros con las fuerzas de seguridad para “defender” junto a sus secuaces un territorio que le servía de guarida y del que se había apropiado sin pedir permiso a sus legítimos pobladores. Degradación que muestra en parte el país que tenemos y que nos corresponde a todos rescatar.
ACA
Procedencia de las imágenes
1. Otra Llamada Más (https://www.facebook.com/leopoldociudadano/photos/a.442421866129604/1249289632109486/?type=3)
2 y 3. Juan José Martín Frechilla. “Diálogo municipal con Pedro Pablo Azpúrua”. En Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004)
4. Caracas en Retrospectiva (https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/09/obras-de-caracas-cota-905.html); y Mi Caracas Antigua (https://www.facebook.com/micaracasantigua/posts/la-avenida-guzm%C3%A1n-blancola-de-guzm%C3%A1nblanco-es-otra-nueva-e-importante-v%C3%ADa-que-se/646691344345842/)
5. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
6. Caracas en Retrospectiva (https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/09/obras-de-caracas-cota-905.html); y Cactus24 (https://owl.cactus24.com.ve/tag/el-koki/)
7 y 8. Capturas de Google Earth.
9. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Elías López (https://x.com/eliaslopezvzla/status/1359130694748930051)
10. Cactus24 (https://owl.cactus24.com.ve/tag/el-koki/); NotiFalcón (https://notifalcon.com/2021/07/08/ascienden-a-4-los-muertos-tras-ataque-de-bandas-armadas-en-la-cota-905/); eldiario (https://eldiario.com/2021/03/19/nuevas-detonaciones-cota-905-coqui/); El Impulso (https://www.elimpulso.com/2021/03/19/criminales-habrian-intentado-tomar-comando-de-la-guardia-nacional-bolivariana-en-la-cota-905-19mar/); y Provea (https://provea.org/comunicados/conflicto-en-la-cota-905-la-prioridad-es-la-vida-de-la-gente/)
NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

A Way of Life
Notes on Ballenberg
Rolf Fehlbaum (ed.)
Lars Müller Publishers
2023
Idioma: inglés
Nota de los editores
Fundado en 1978, Ballenberg es un legendario museo de arquitectura al aire libre suizo que reúne a más de 100 edificios residenciales y agrícolas del siglo XIV al XIX, desde casi todos los cantones de Suiza, que han sido transportados al museo desde su sitio original. Juntos, estos edificios muestran cómo la arquitectura, el mobiliario y las herramientas expresaron las necesidades de la vida cotidiana en su diseño y ejecución. Las artesanías tradicionales, como el tejido de canasta, la forja, el trenzado, el giro, el tejido y la talla, también se mantienen vivas en los talleres in situ de Ballenberg.
Editado por Rolf Fehlbaum, empresario y fuerza impulsora desde hace mucho tiempo detrás de Vitra, esta hermosa publicación es una invitación para descubrir y explorar el mundo de las cosas con nuevos ojos. Una forma de vida compila fotografías, observaciones y descubrimientos hechos en Ballenberg por los aclamados diseñadores Jasper Morrison y David Saik y el arquitecto Tsuyoshi Tane, quienes comparten una fascinación con lo simple, lo práctico y lo funcionalmente hermoso. En escritura concisa, elegante, Morrison, Saik y Tane comentan los ingenios de diseño en varias características de los edificios. La excelente fotografía del libro celebra los rastros de desgaste en los tiradores de las puertas, bancos, columnas, pisos de azulejos y otros detalles arquitectónicos que dan testimonio de un espíritu pasado de utilidad duradera y sentido común económico. Una forma de vida sirve como un estímulo tanto para los diseñadores como para los consumidores para resistir las tendencias y las modas, y para evaluar críticamente los objetos del uso diario en términos de utilidad y estética.
ACA
NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ
Tane Garden House
Rolf Fehlbaum (ed.)
Vitra Museum
2023
Idioma: inglés
Nota de los editores
The Garden House del arquitecto japonés Tsuyoshi Tane (nacido en 1979) es el último edificio en el campus del Museo de Diseño de Vitra y el primero diseñado con la crisis climática en mente. Tane se acercó al edificio desde el punto de vista que articuló en su manifiesto arqueología del futuro: «Creo que un lugar siempre tendrá recuerdos profundamente incrustados en el suelo y en la historia. Y que este recuerdo no pertenece al pasado, sino que es la fuerza impulsora que crea arquitectura». Para eliminar los efectos ambientales dañinos de la construcción moderna, usó solo materiales sobre la tierra como piedra, madera, cuerda y paja, y empleó a artesanos locales para construir el sitio. El enfoque arquitectónico único de Tane se transmite en esta publicación a través de un animado collage de declaraciones, dibujos y prototipos.
ACA
ES NOTICIA

En la página de Instagram de Morel David Rodríguez (@moreldavir), alcalde del Municipio Maneiro del estado Nueva Esparta, apareció publicado el viernes 5 de julio el resultado del “Concurso de Ideas de Arquitectura y Diseño Urbano para el Centro Histórico de Pampatar”, convocado por la Alcaldía del Municipio Maneiro del estado Nueva Esparta con el aval del Instituto de Patrimonio Cultural y la asesoría del Colegio de Ingenieros del estado Nueva Esparta (CIENE).
El jurado calificador estuvo conformado por Carlos Gómez de Llarena, Nelly Del Castillo, Zulma Bolívar, Federico Vegas, Rafael Pereira, Antonio Aspite y Augusto Ascanio.

Con una inscripción inicial de 42 participantes de los que entregaron 25, quedaron preseleccionados 6 de entre los cuales, tras la deliberación correspondiente llevada a cabo el 4 de julio, el jurado declaró ganador el proyecto identificado con el seudónimo “Atarraya de encuentros” (código CCHP-043) presentado por el equipo encabezado por el arquitecto Folco Riccio que contó con David Gouverneur como asesor y Elsa de la Purificación, Azarai Hernández, Fernando Peraza y Luis Matos como colaboradores.
Obtuvieron mención honorífica los otros cinco equipos preseleccionados liderados por Ángel Yánez, Daniel Atilano, Alessandro Famiglietti, Grace Morazzani y Yurayma Alberti.

El alcalde en su página señala: “Estamos muy felices en Maneiro con esta iniciativa, que surgió como una idea sencilla y fue evolucionando poco a poco hasta convertirse en un valioso aporte para nuestra ciudadanía. (…) Para nuestro municipio, y también para todos los gobernantes del país, es fundamental e importante que siempre, cuando queramos intervenir en espacios públicos de relevancia o desarrollar planes para nuestras ciudades, utilicemos metodologías inclusivas y participativas. (…) El propósito es que estas iniciativas se lleven a cabo con la deliberación de un jurado con criterio y que permitan la participación de diversas personalidades. (…) Abrir este abanico de oportunidades garantiza que todos los que deseen concursar puedan hacerlo y que la mejor idea prevalezca. (…) Este enfoque siempre dará como resultado que la ciudadanía disfrute de la más alta calidad en la recuperación de sus espacios. (…) Estamos comprometidos a acabar con la vieja manera de ejecutar este tipo de proyectos sin criterio ni asesoramiento, basándonos simplemente en decisiones unilaterales de personas no especializadas.
Vayan por delante las auspiciosas palabras del alcalde para poder ver dentro de muy poco hecha realidad la propuesta ganadora, a cuyos autores enviamos nuestras sinceras felicitaciones y les deseamos el mayor de los éxitos.
Nota
Agradecemos el apoyo brindado para la elaboración de esta reseña por la arquitecto Nelly Del Castillo.
ACA
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 410

La inauguración el martes 25 de julio de 2017 de la exposición “Arquitectura Norteamericana en Caracas 1925-1975: Our Architects” en la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC), ubicada en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, significó para Docomomo Venezuela completar una trilogía de muestras en las que puso de relieve su interés por documentar y registrar la importante huella dejada, tanto en la trama urbana caraqueña como en su arquitectura, por tres maneras de incorporase a la construcción de la modernidad de un país que tuvo en el siglo XX su momento culminante.
Antecedida por “Las Italias de Caracas” (2012) y “Suite IBERIA. La arquitectura de influencia española en Caracas” (2015), la exposición que hoy nos ocupa fue organizada, coincidiendo con la conmemoración de los 450 años de la fundación de la capital, por Docomomo Venezuela y la Embajada de Estados Unidos, con el apoyo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (FAU UCV), de la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation (GSAPP) de Columbia University y de Docomomo USA.

La muestra, compuesta por 26 capítulos, encabezados por frases provenientes de El Manantial (The Fountainhead), libro escrito en 1943 por Ayn Rand, permitió apreciar una selección de 27 autores de origen norteamericano del total que desarrollaron obras en Venezuela, entre los cuales se destacan los arquitectos Marcel Breuer, Richard Buckminster Fuller, Charles Dale Badgeley, John y Drew Eberson, Aymar Embury II, Arthur B. Frohelich, Bruce Goff, Don Hatch, Richard Neutra y Lathrop Smith Douglass; el promotor urbano Robert Moses; el artista plástico Alexander Calder; los paisajistas Olmsted Brothers y John Raymond Van Kleek y los diseñadores de campos de golf Charles Banks y Dick Wilson.

La curaduría de la exhibición, que reunió una serie de obras, fotografías, textos, documentos y maquetas, estuvo a cargo de la arquitecto Hannia Gómez (asistida por Valeria Ragonne), con la colaboración de Jennifer Gray Johnson y sus alumnos del Programa de Preservación Histórica de GSAPP. La museografía fue realizada por Frank Alcock, la asesoría de arte estuvo a cargo de Isabella Santander y las maquetas por alumnos de IV Pasantía Académica FAU UCV / Docomomo Venezuela, dirigidos por el profesor Víctor Sánchez Taffur. Los registros fotográficos tiene la autoría de Frank Alcock, Sandra Carrillo, Elías González, Sara Maneiro, Sergio Fernández, Alfredo Mata, Bettina Bottome, Valeria Ragonne, Iván Pirela, Gregory Vertullo, Fernando Ruiz, Julio Goncalves, Isabella Santander, Maria Teresa Novoa, Rafael Márquez Gil y Rossella Consolini, todos miembros de Docomomo Venezuela. El diseño de la publicación y de los paneles de sala correspondieron a Bettina Bottome y Antonio Huizi.
La acuciosa investigación que respalda el trabajo curatorial, fijó el período transcurrido entre 1925 y 1975 como marco temporal para señalar no sólo el inicio y auge de la explotación petrolera en nuestro país sino para subrayar el período de apertura, fortalecimiento y mayor influencia de los Estados Unidos sobre nuestra economía, nuestra política y nuestra cultura, cosa que se verá reflejada en una producción arquitectónica y urbana intensa que transformaron radicalmente a la capital de la República.

Como bien señala Hannia Gómez en el texto introductorio “Our Architects: en Caracas”, que ocupa las páginas 9 a la 15 del cuidado catálogo preparado como acompañante de la exposición, varias fueron las situaciones inesperadas con las que se topó el trabajo de investigación. La primera fue la dificultad para discernir, dentro de la modernidad arquitectónica de la ciudad, entre lo realizado por los norteamericanos y lo se podría denominar como sus “avatares”: “formas urbanas y arquitectónicas que parecen norteamericanas, pero que fueron diseñadas por autores locales”, signo de la importante fusión de los modelos estadounidenses con la cultura local y su forma de vida.
El segundo hallazgo consistió en corroborar, al igual que ocurrió al estudiar las arquitecturas de influencia italiana y española, la altísima calidad de los protagonistas que se hicieron presentes para trabajar en Caracas, “una excelencia que se explica por la presencia en Venezuela de un hombre: Nelson Aldrich Rockefeller, (quien) quiso siempre lo mejor para Caracas y para Venezuela, un país del cual se enamoró y al que colocó en lugar preferencial sobre todos los demás países latinoamericanos”.

La tercera revelación versó sobre “la importancia de la influencia de la ciudad de Nueva York por sobre todas las ciudades norteamericanas en Caracas”, a la cual inconscientemente siempre se le tuvo como modelo.
Sin embargo, el que a nuestro juicio podría considerarse como la más interesante confirmación llevada a cabo por los investigadores tuvo que ver con las características de la relación norteamericana con lo que quedó aquí producto de su actividad: “… ‘todo lo que llamamos americano’ en Caracas fue la flor de un día, de unos años fructíferos, aunque en realidad breves. A diferencia de los italianos y de los españoles, … los norteamericanos en esa época no llegaron para quedarse. Se relacionaron de manera distinta con la ciudad, más temporalmente, porque sus obras eran proyectos singulares, jobs, por los que venían hasta aquí, a esta terra incognita, a esta booming capital city, cual jungle cowboys… a trabajar puntualmente para los diferentes clientes y empresas que los contrataban”.

Ese desapego al que hace mención Gómez, sin embargo, dejó muestras en muchos casos de una verdadera comprensión de lo que era adecuado proponer para un medio que presentaba condiciones no sólo culturales sino climáticas muy diferentes a las que Nueva York, Chicago, Boston o Beverly Hills poseían, y en casi todos de un profesionalismo a toda prueba que apuntaba a la realización de los trabajos ateniéndose a las más estrictas normas de construcción, cosa que ha garantizado su perdurabilidad en el tiempo.

Finalmente, señala Gómez, resalta el carácter fragmentario y disperso de la obra realizada y el peso que tuvo para sus autores la rememoración del lugar del que procedían que impregnó lo que se conoció como la American Way of Life cotidiano con múltiples formas de expresión y que salpicó el American Way of Planning, representada por el zonning, de honda huella en la determinación de la forma urbana de la Caracas moderna y que se conjugan en la figura omnipresente del automóvil y las vías diseñadas para su tránsito.
Mirar la ciudad con los ojos de quien busca detectar los fragmentos de la urbe norteamericana en Caracas se convierte para Gómez en todo un repaso de los años 50 capitalinos salpicados por ellos, que la exposición invitó a revisitar y su catálogo permite refrescar.

La muestra se abrió justamente el día en que Caracas cumplía sus 450 años y cerró el 15 de octubre de 2017.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 2 y 7. DOCOMOMO VE. OUR architects: en Caracas (https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1756194931087196.1073741976.158070194233019&type=3&paipv=0&eav=AfZfZVGqv0YiPfAlUEU0EZl6qCHt-iYRAf08qwcOWrnjc6QLqLw027O3LJ9l5mXel30&_rdr)
3, 4, 5 y 6. Our Architects en Caracas. Arquitectura Norteamericana en Caracas. 1925-1975. Catálogo de la exposición. Sala TAC. 2017.