La cinematografía y la arquitectura destacan como dos actividades de modificación de la realidad, enriquecidas por sus múltiples intercambios. A las dos corresponde un trabajo peculiar de manipulación con “el espacio”, “la luz” y “el movimiento”; y si la arquitectura vive en el “tiempo”, evoluciona y se transforma, de la misma manera uno de los objetivos de la cinematografía será registrar el innato tránsito espacio-temporal de los acontecimientos. Por otro lado, se establecen de inmediato otras interacciones: es manifiesta la presencia del cine en la ciudad: la arquitectura de las salas de proyección, los estudios de producción cinematográfica, la presencia de publicidad en el contexto urbano; a su vez, será llamativa desde sus inicios la exhibición de la ciudad en las pantallas, a menudo como “actriz protagonista”. Existe además un nexo directo y verificable entre la realidad metropolitana, las diversas fenomenologías de lo moderno y la técnica de representación cinematográfica, convertida —desde su nacimiento, ya en el siglo XX—, en un medium privilegiado para interpretar las múltiples facetas de la cultura arquitectónica y urbana. Los ensayos recogidos en este volumen enfocan una historia de las relaciones que se han ido tramando entre el proyecto arquitectónico-urbano y la “nueva” técnica de representación cinematográfica. Parte de ellos son fruto de investigaciones docentes llevadas a cabo en la asignatura Arquitectura y Cine, activa en la ETSAB-UPC desde 2010; otra parte está constituida por ensayos a cargo de destacados especialistas sobre el tema, que han sido invitados a propósito para colaborar en esta publicación.
TEXTOS de Eusebio Alonso García, Cristina Arribas, Manuel García Roig, Jorge Gorostiza, Ramon Graus, Celia Marín, Maria Mauti, Sara Pérez Barreiro, Marta Peris, Antonio Pizza, Daniele Porretta, Carme Puche, Iván Rincón Borrego, David Rivera, Alessandro Scarnato, Daniel Villalobos.
El ganador del Premio Pritzker 2022 se anunciará este 15 de marzo
Por Christele Harrouk
Traducido por Agustina Iñiguez
7 de marzo 2022
Tomado de Plataforma Arquitectura
«El ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2022 se anunciará este 15 de marzo a las 10 am EST», afirma el sitio web oficial del Premio. El reconocimiento más relevante de la arquitectura está programado para revelar a su ganador(a) la próxima semana, alineado con el anuncio habitual de marzo. Desde el año 1979, el “Premio Nobel de Arquitectura” ha estado honrando año tras año a un arquitecto, arquitecta o grupo de arquitectos/as con logros significativos para la humanidad y el entorno construido.
Otros cambios de este año incluyen el nombramiento de Manuela Lucá-Dazio como nueva Directora Ejecutiva del Premio, quien cuenta con un Ph.D. en Historia de la Arquitectura de la Universidad de Roma-Chieti, Italia y a su vez, es ex Directora Ejecutiva del Departamento de Artes Visuales y Arquitectura de La Biennale di Venezia.
Establecido por la familia Pritzker de Chicago a través de su Fundación Hyatt, el premio internacional «honra a un arquitecto, arquitecta o grupo de arquitectos/as cuyo trabajo construido demuestre una combinación de esas cualidades de talento, visión y compromiso, que ha producido contribuciones consistentes y significativas a la humanidad y el entorno construido a través del arte de la arquitectura». El premiado recibe $ 100,000 y un medallón de bronce, basado en diseños de Louis Sullivan con el nombre del premio sobre un lado y, por el otro, con las tres famosas palabras “firmeza, comodidad y deleite”, recordando los principios fundamentales de la arquitectura de firmitas, utilitas, venustas del arquitecto romano Vitruvius.
Entre los ganadores anteriores del Premio Pritzker se incluyen algunos de los nombres más importantes de la arquitectura, como Rem Koolhaas, Zaha Hadid, Oscar Niemeyer, Kazuyo Seijima y Ryue Nishizawa (SANAA), Norman Foster, Peter Zumthor, Alejandro Aravena, Balkrishna Doshi, Yvonne Farrel y Shelley McNamara, y Lacaton & Vassal en 2021.
Los miembros del jurado del Premio Pritzker de Arquitectura en 2022 son:
Manuela Lucá-Dazio, Directora Ejecutiva.
Alejandro Aravena (Presidente del Jurado), galardonado con el premio Pritzker 2016.
Barry Bergdoll, curador, autor y profesor.
Meyer Schapiro, profesor de Historia del Arte y Arqueología en la Universidad de Columbia.
Deborah Berke, arquitecta y decana de la Escuela de Arquitectura de Yale.
Stephen Breyer, juez de la Corte Suprema de EE. UU.
André Aranha Corrêa do Lago, crítico de arquitectura, curador y embajador de Brasil en India, Delhi.
Kazuyo Sejima, arquitecto, educador y ganador del premio Pritzker 2010.
Benedetta Tagliabue, arquitecta y directora de Miralles Tagliabue EMBT.
Wang Shu, arquitecto, educador y ganador del premio Pritzker 2012.
… que el 1 de noviembre de 1948, luego de dos años de construcción y equipamiento, se inaugura el hotel El Conde?
En pleno proceso de “americanización” de los hoteles capitalinos, iniciada con la construcción del hotel Ávila (1942) y continuada con los hoteles Waldorf (1944), Potomac (1948) y Astor (1950), ubicados todos en San Bernardino, primer distrito petrolero de la ciudad según ha determinado Henry Vicente, El Conde levanta la mano para señalar que el casco histórico aún es una buena opción para invertir en ese negocio. Así aparece señalado en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/).
Ubicado en la esquina del mismo nombre, el hotel El Conde se distinguió en su momento por ser el primero que se construyó en el país con una estructura hecha totalmente de hierro. Fue puesto en servicio con 135 habitaciones, salones para reuniones y servicios complementarios, tales como una agencia de viajes en el lobby que en los años 50 pasó a ser ocupada por la aerolínea Avensa, creada en 1943 y propiedad de la familia Boulton.
Junto al hotel Ávila, El Conde con el tiempo se fue ganado un sitio importante como hospedaje de políticos, diplomáticos, artistas internacionales y toreros. También se registra que Don Rómulo Gallegos, político y escritor venezolano, vivió allí por largas temporadas.
1. Izquierda: Louis Armstrong fotografiado en Caracas en una de sus presentaciones. Derecha: El escritor, político y ex-presidente de la República Rómulo Gallegos (1884-1969)2. La compañía ‘Teatro Griego del Pireo’ con su gran actriz Aspasia Papathanassiou cuando se hospedaron en el hotel El Conde en 1965
Sin embargo, en el recuerdo de Sidorkovs resaltan dos hechos que detalla con precisión en su escrito de memoria. El primero tiene que ver con la llegada por primera vez al país del célebre trompetista, músico y cantante de jazz Louis Armstrong quien el 29 de noviembre de 1957, al dirigirse al hotel Tamanaco a registrarse, fue informado de que la instalación se encontraba llena. “Eran los tiempos en los cuales en Caracas, tanto en el Hotel Tamanaco, así como los cines Lido de El Rosal y el Broadway de Chacaíto no se admitían personas de raza negra. (…) Ante este bochornoso racismo impuesto evidentemente por los estadounidenses en un país en el que predominaban los mestizos y los mulatos, alguien tuvo la idea de trasladar a ‘Satchmo’ al Hotel El Conde, en el cual fue el reverso de la moneda, considerándolo Huésped de Honor, ya que en ese tiempo ya era una figura legendaria, le dieron la Suite Presidencial. Fue tan relevante este tratamiento, que cuando Armstrong regresó a principios de los años sesenta, una vez cambiado el Gobierno, en lugar del Hotel Tamanaco previsto fue directamente a Hotel El Conde”.
También rememora Sidorkovs cómo en el hotel que hoy nos ocupa “en octubre de 1965 se hospedó la compañía ‘Teatro Griego del Pireo’ con su gran actriz Aspasia Papathanassiou, que interpretó en griego los dramas de ‘Electra’ y ‘Medea’ en el Aula Magna de la UCV”.
Otro rasgo con el cual competía El Conde con el hotel Ávila era por realizar las mejores fiestas de Carnaval en sus suntuosos salones, acompañadas de los más conocidos artistas y orquestas de los años 50 y 60 del siglo XX.
La céntrica ubicación del edificio, lo cual ha hecho que aún sea muy visitado y requerido, obliga a adentrarnos en el origen del nombre de la esquina que ocupa y con ello repasar algo de su importancia dentro de la historia de la capital.
3. Imagen del siglo XIX de la esquina de El Conde viendo hacia la esquina de Principal con la Catedral de Caracas al fondo. La primera casa a la izquierda es la del Conde de San Javier y la segunda a la derecha es la del Conde de La Granja.
Es así que cuando aún Venezuela era colonia española, a finales del siglo XVIII “dos eran los condes de título nobiliario que vivían en la esquina de su nombre: Don Antonio Pacheco, Conde de San Javier y Don Fernando Ignacio de Ascanio, Conde de La Granja”, de acuerdo a lo apuntado en el blog “Caracas en retrospectiva” por María F. Sigillo (http://mariafsigillo.blogspot.com/2010/08/esquina-del-conde.html). El Conde de San Javier, vivía allí desde el año de 1732 y el Conde de La Granja desde 1795.
La casa del Conde de La Granja estaba situada en el sureste de la actual esquina del Conde en dirección hacia la esquina de Principal. De lo que se recoge del blog “Viajar y celebrar. Travel blog by Bea” (https://www.viajarycelebrar.com/single-post/2018/03/15/la-calle-m-c3-a1s-aristocr-c3-a1tica-de-caracas-de-la-esquina-el-conde-a-la-esquina-de-ca), “allí había vivido en el s. XVII su tío más famoso, el historiador y militar Teniente General José Oviedo y Baños, autor de ‘La Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela’. Don Fernando se mantuvo del lado del rey al momento de declararse la Independencia de Venezuela. En 1814, se dirigió al pueblo del Valle, en la entrada de Caracas, para entrevistarse con el terrible Boves y manifestarle su apoyo, pero fue fusilado allí mismo por las tropas del temible guerrillero. Su cuerpo fue enterrado el día 10 de julio del mismo año en la Catedral de Caracas, con el hábito de La Merced. (…) El Conde de la Granja no tenía herederos. La casa pasó a unos sobrinos y mucho después fue adquirida por la familia Boulton. Sería derribada hacia 1925 para la construcción de la parte norte del ‘Pasaje del Capitolio’, que todavía hoy existe. Los historiadores señalan que el portón de esta casa se dejó en pie al ser construido el pasaje, pero no sobrevivió a posteriores remodelaciones. En la esquina, a un lado del pasaje, se construyó en 1948 el famoso Hotel El Conde, que hoy en día sobrevive en el mismo lugar”.
4. Pasaje Capitolio cuya mitad norte ocupa el terreno donde se ubicaba la casa de don Fernando Ignacio de Ascanio, Conde de La Granja.
Sigillo, por su parte, complementa su explicación señalando que «Los cronistas dicen con justa razón que la ‘Esquina del Conde’ debía llamarse en propiedad de ‘Los Condes’», debido a que, como ya se señaló, frente a la casa solariega del Conde de San Javier, estaba situada la del Conde de La Granja. También en la misma tónica indica que “Hacia el norte estuvo situada la casa de los Condes de Tovar, cuyo título les fuera concedido el año 1771”, hoy transformada en el Edificio de Correos. De aquí que el trecho entre Conde y Carmelitas para algunos sea considerado como “La calle más aristocrática de Caracas”.
5. Izquierda: Portada de la casa del conde de San Javier, demolida. Derecha: Edificio de la Biblioteca Metropolitana de Caracas Simón Rodríguez (anterior sede del Ministerio de Educación), construido en el terreno que ocupaba la casona del Conde de San Javier.
El Conde de San Javier, “adquirió su título mediante el pago al rey de 22000 ducados ya que era un rico hacendado de las mejores vegas de café y cacao” y ocupó la casa situada justo en la parte noreste de la esquina en 1736, fecha en que termina de construirse. Posteriormente, “en esa casona se instaló la Junta Suprema de Caracas Conservadora de los Derechos de Fernando VII, el 20 de abril de 1810 y, en 1811, se congregaron en sus salones los Diputados del Primer Congreso de Venezuela. Muchos años después, en ella se encontraba la Imprenta Nacional, después ‘El Eco Venezolano’ y por último ‘El Nuevo Diario’, órgano de la dictadura de Juan Vicente Gómez. La mansión fue demolida en 1935 para que allí se construyera, según proyecto del ingeniero Guillermo Salas y por decreto de 1934, el Palacio de Agricultura, sede del Ministerio de Salubridad y Agricultura y Cría, edificio que en 1936 en vista de los cambios que se sucedieron en el país tras la muerte de Gómez, se destinará para ser la sede del Ministerio de Educación. Desde entonces es considerado uno de los símbolos del inicio de la modernización de la ciudad. Hoy en día es la sede de la Biblioteca Metropolitana de Caracas Simón Rodríguez, Área Ciencias Sociales y Humanidades”, reconversión terminada en 1983 que estuvo a cargo del arquitecto Lesmes Castañeda.
6. Publicidad del hotel El Conde de los años 1950.7. Fotos recientes de las instalaciones del hotel.8. Vista hacia el sur desde uno de los pisos superiores del hotel El Conde.
El hotel El Conde es vendido en el año 1973 a la Asociación Nacional de Hoteles de Venezuela (ANAHOVEN). En la actualidad, aún en plena actividad, tiene todas las comodidades de un hotel tres estrellas y goza de un buen estado de mantenimiento.
ACA
Procedencia de las imágenes
Encabezado y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela
Cosas vistas a izquierda y a derecha (sin gafas), vol. III
Enric Miralles
Ediciones Asimétricas
2021
Nota de los editores
Esta publicación recoge en formato facsimilar una parte, la tercera y última, presentada bajo el epígrafe «Fantasía muscular», de la tesis doctoral de Enric Miralles, provocativamente titulada «Cosas vistas a izquierda y a derecha (sin gafas)». La tesis no seguía el formato habitual: palabras y dibujos se sucedían caudalosamente dando cierta impresión de hallazgos casuales a la búsqueda de una particular razón estética. Se trataba, pues, de una declaración de principios, un compendio de pensamientos fulgurantes que revelaban una poética personal, la del propio Miralles. Para Rafael Moneo «la lectura de la tesis aclara mucho la posible interpretación que hoy se haga de la obra de Enric. Mucho de lo que fue su trabajo está ya implícito en ella». Podría decirse, en consecuencia, que es una tesis que se adelantó a su tiempo ‘el tiempo de obrar del arquitecto’ y que fue su obra posterior la que, actuando retroactivamente sobre ella, le aporta un nuevo y revelador sentido. brinda al lector la oportunidad de asomarse a este trabajo seminal de Enric Miralles, que con seguridad merece una investigación extensa y detallada. La edición se complementa con sendos artículos de Rafael Moneo y Josep Quetglas más los informes de la tesis (de Moneo, Quetglas, Félix de Azúa, Juan Navarro Baldeweg y Josep Muntañola), todos textos certeros que valoran críticamente el alcance, la idoneidad y la ejemplaridad del trabajo. Así, se revela cierto carácter «modélico» que convierte la tesis de Miralles en un caso de estudio, poniendo de manifiesto cuestiones que la evolución de la Universidad y la generalización de las tareas investigadoras han vuelto de interés colectivo: qué puede considerarse investigar sobre arquitectura, en qué consiste exactamente una tesis doctoral de arquitectura y hasta dónde se pueden expandir sus límites sin desnaturalizarla.