Algo más sobre la postal nº 43

Postal 043

La postal de esta semana, perteneciente a la serie «números 1», muestra la portada de la que es considerada como la primera publicación periódica venezolana dedicada a la arquitectura: a, hombre y expresión. Fueron sus directores-fundadores: Carlos Raúl Villanueva, Juan Pedro Posani y Ramón Losada Domínguez.
El primer número de a esboza secciones que pautaron las sucesivas entregas de la revista. Así, a través de sus páginas se abre la oportunidad de informar y reflexionar sobre: arquitectura nacional de reciente realización, arquitectura colonial y restauración, crítica arquitectónica nacional e internacional, urbanismo y planificación, antropología, cine, diseño industrial, pintura, cerámica, fotografía, exposiciones y reseñas de libros y revistas.
Este amplio espectro temático muestra por sí sólo el interés de los editores por divulgar todo aquello que a la arquitectura acompaña, interesa y complementa, evidenciando en buena medida el clima cultural que se vivía durante la década de los años 50 del siglo XX en Venezuela. Su enfoque no deja de estar signado por una importante carga pedagógica que sin duda buscaba señalar las sendas que debían ser transitadas por profesionales en ejercicio y estudiantes en pleno proceso formativo.
En sus páginas se dieron a conocer novedosas obras de nuestra arquitectura, tales como: las Residencias Monserrat, Urb. Altamira (1951) de Guinand, Benacerraf y Vestuti; el Edificio de Usos Múltiples, Urb. Los Caobos (1952) de Carpio y Suárez; la Quinta Caoma, Urb. La Florida (1951) de Carlos Raúl Villanueva; dos quintas de Tomás José Sanabria construidas en la urbanización Altamira; el Edificio Tabare, Urb. San Bernardino (1955) de Vegas y Galia; la Unidad de Viviendas Cerro Grande, El Valle (1954), de Guido Bermúdez, Carlos Brando y Pedro Lluberes; el Pabellón de Venezuela para la Feria Industrial de Bogotá (1954) de Alejandro Pietri; las Oficinas para la empresa «Canmacin», Cauchos General, Chacao (1956), de Guinand, Benacerraf y Vestuti, así como el pabellón finlandés en la XXVIII Bienal de Venecia, el artículo «¿Cómo puede el artista influir en el producto industrial? El artista y la mecanización» de Walter Gropius y una nota crítica acerca de «una de las obras recientes de Le Corbusier más discutidas. La Capilla de Ronchamp».
Sus destacados colaboradores fueron: Joseph Grelier, Maurice Rotival, Miguel Arroyo, Mateo Manaure, Ida Gramcko, Graziano Gasparini, J. M. Cruxent, Carmen Cobaña de Short, Rubén Nuñez, Gert Leufert, Ambretta Marrosu, Sam Lilley, Francis Violich, Alejandro Otero, Sara Mendoza, Peran Erminy, Arnold Hauser, Paolo Gasparini, Diego Paradiso, Samuel Pieters, así como Carlos Raúl Villanueva y Juan Pedro Posani.
Las carátulas fueron realizadas por Mateo Manaure y Alejandro Otero. Capítulo aparte lo constituyen los avisos publicitarios allí aparecidos en su mayoría diseñados con gran calidad por el equipo editor de la revista y todo un muestrario de la oferta de proveedores, firmas y oficinas profesionales que se ofrecían como apoyo a la entonces pujante industria de la construcción.
La importancia y contribución de esta revista pionera fue grande en su momento, marcando tanto en su enfoque, temática, contenido y diseño gráfico a las sucesivas publicaciones venezolanas de arquitectura.
Lamentablemente de a solo se editaron 4 números: el primero en enero de 1954, los sucesivos en septiembre 1955, enero 1957 y el último en julio 1957. Su corta vida también señaló una característica que ha marcado numerosas iniciativas posteriores dentro del quehacer editorial venezolano empeñadas en difundir temas de arquitectura.

ACA

 

 

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