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Testimonios
Boletín FAC Nº 450
Beatriz Hernández Santana
La Fundación Arquitectura y Ciudad ha llegado al boletín Nº 450 y tan sólo el número de publicaciones semanales mostrando historia, eventos y notas sobre la arquitectura, local y foránea, invita a preguntarse ¿cuánto tiempo ha acumulado esta importante y rara actividad desde su primera aparición? Esa respuesta es sencilla cuando se trata de contar 450 domingos que se aproximan a 10 años, lo cual es un período más que interesante en un país donde el altruismo, la filantropía manifestada de manera constante, no navegan en nuestra cotidianidad.
Sus editores, Henrique Vera y Azier Calvo, desde 2015 tuvieron, junto a otros profesores, la idea de construir una fórmula que dinamizara la difusión del conocimiento que, sobre temas de arquitectura y urbanismo, se produce desde sus cimientos académicos, aglutinando toda aquella obra con consideraciones de publicación. Así nació LA FUNDACIÓN, libre de compromisos y limitaciones administrativas propias de la normativa universitaria sin menoscabo de la ética que supone su naturaleza de adscripción, quien acompañaría el sello de Ediciones FAU UCV con la intención de mostrar de manera educativa el acervo arquitectónico de Venezuela y del exterior. Sería en noviembre de 2015, como una idea en colectivo, que se decidió poner en papel esta iniciativa bajo la denominación de Fundación Arquitectura y Ciudad, organización sin fines de lucro, y cuya utilidad social fuese, y sea, dar difusión sobre la arquitectura, el urbanismo, el desarrollo tecnológico de la construcción, el patrimonio histórico venezolano y áreas afines.
No es un secreto que dar visibilidad a la arquitectura en Venezuela, en estos tiempos convulsos y carentes de apoyo económico, se hace una labor compleja y digna de historias titánicas abrazadas por una creencia apostólica. También el de encontrar un objetivo inmaterial, más allá de correr tras un resultado económico. Es así como en sus comienzos, en el marco de la dinámica inicial que en algún momento tuvo la FUNDACIÓN, dentro de las diversas actividades realizadas destacaron: libros, concursos de escritos, rompecabezas, postales, entre otras propuestas y, particularmente, el boletín denominado Contacto FAC, que hoy arriba al Nº 450, el cual se ha convertido en el suplemento dominical que un número importante de colegas reciben con mucho agrado para enterarse de las ultimas noticias del acervo patrimonial material e inmaterial.
Y es que la siembra de Cultura Arquitectónica, consecuente y consuetudinaria, a través del escrito y la fotografía, es un arte que demanda reflexión, conocimiento, investigación y tiempo para construir, semanalmente, un trabajo que se publica en hojas digitales. Paradójicamente, en esta etapa tecnológica en que nos abrazan tiempos de disrupción de la inteligencia artificial -IA-, donde parece que pudiera facilitarnos el trabajo que amalgama el arte de la reflexión, la escritura, la fotografía, nos dispone a no creer en esta suerte mágica, ya que Contacto FAC, como un tipo de huella digital, tiene un componente preciso y particular donde dos cerebros se unen y, como en tiempos de la “Sociedad Armonía” de Coro, estado Falcón, más allá del cascarón constructivo, en su cimiente hay episodios irrepetibles como bellas postales que recoge un ojo a través de una cámara o el artilugio “(…) Con la construcción del teatro Armonía, la Sociedad Armonía para 1891 mantendría las más hermosas veladas de piezas y obras musicales, teatrales y declamatorias en el Coro de 1891 (…) y esto ocurría en medio de un imaginario demarcado por una vida social y urbana donde era común los lutos eternos llevados en la ropa y en el corazón: hondos suspiros y memoria perenne de algún difunto o alguna cruz caminera, testimonio de querellas sociales o políticas que tenían por sustento a los caudillos locales” (Hernández S., 2008)[i]. Es por ello que, lejos de desanimarnos con el aparente cambiante y quebradizo valor patrimonial construido, el boletín FAC crea aquella atmosfera de “Armonía” que reunía las tertulias culturales y que hoy se patentan en el acervo histórico heredado.
Colofón: Ver y conocer a los arquitectos y sus obras en estas páginas digitales requiere una cultura y esfuerzo. La IA nos ayuda, pero la materialidad debe acompañarse con método, fuentes, referencias y lectura. Si figuras icónicas de la cambiante y leve arquitectura moderna, como Antoni Gaudí, Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, Mies Van Der Rohe, Zaha Hadid, Norman Foster, Frank Gehry, y tantos otros, no hubieran sido plasmadas en páginas editoriales, sería complejo el intercambio vaso-comunicante que nutre, construye y educa a distintas generaciones.
A manera de pinceladas recordamos que el 6 de noviembre del 2016, a un año de constituirse la Fundación Arquitectura y Ciudad, aparecía el Contacto FAC Nº2 con el recordatorio de la reurbanización del Silencio y la obra de Carlos Raúl Villanueva, así como novedades editoriales entre sus columnas. El Contacto FAC Nº 100 del 28-10-2018 arrancaba con la excelente noticia del IV concurso urbano e inclusión social de la CAF ganado por los países Perú, Ecuador y Venezuela. Allí queda detallado autores y características de los proyectos. En el Contacto FAC Nº 200 del 08-11-2020 la reseña de Tramas Cruzadas. El rol de la ciudad en el cine venezolano de Guillermo Barrios, como una suerte de vitrina fresca, y vemos el escrito en el prólogo de Armando Almandoz y todo un arqueo cinéfilo venezolano importante de conocer. En el Contacto FAC Nº 300 del 27-11-2022 se recogen unas importantes líneas de felicitaciones: “Apreciados Henrique, Azier y otros colaboradores directos e indirectos. Unas líneas para felicitar la llegada del número 300 de Contacto FAC y para manifestar mi agradecimiento por la tarea que han venido realizando en estos años. Ello toma contornos de verdadera odisea en el tráfago cotidiano y en el marco de una tradición inaugural y desmemoriada. Celebremos este nuevo hito y esperemos que esa energía y persistencia de ustedes nos permitan seguir conociendo cada semana un poco más sobre el pasado y lo que está ocurriendo en arquitectura. Saludos cordiales, Lorenzo González Casas”, líneas muy merecidas e importantes de recordar.
Hoy es más que evidente que estas felicitaciones, para Henrique y Azier, se hacen trascendentes y se reiteran al arribar al Nº 450, logrando un camino sólido en el que se recogen páginas educativas de historia y cultura arquitectónica, plasmando aquello que se identifica en el arte y la técnica de nuestro hábitat humano, una huella física de la identidad, y el progreso de un tiempo y espacio. A ellos felicitaciones y agradecimiento por este trabajo tan importante y que permanezcan en un tiempo menos carente y más valorado.
[i] Hernández S., Beatriz (2008). Dos Poetas, Dos Ciudades y un Imaginario Maldito. Santa Ana de Coro. Fondo editorial Servando Garcés.
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450 y sumando
Lorenzo González Casas
Los hechos arquitectónicos y urbanos poseen una duración que va más allá de la vida de sus autores, personificando la cultura y los imaginarios colectivos. Para tratar de garantizar su permanencia, la humanidad convierte a muchos de ellos en monumentos, brindándoles protección y recursos para que las nuevas generaciones puedan seguir disfrutando su existencia.
Las publicaciones sobre arquitectura y ciudad, en físico y en digital, que registran el acontecer de tales hechos, no tienen igual suerte, y usualmente desaparecen luego de pocos números, inclusive apenas con su primer ejemplar. En tono jocoso, se suele decir que tales textos pertenecen al dominio de Atila, rey de los “[h]unos”.
En tal sentido, cuando una publicación como Contacto FAC alcanza su número 450, se coloca en la condición de notable excepción, de ser una tradición, más aún en nuestro volátil medio. Y, con ello, nos invita a celebrar el logro como monumento al tesón y generosidad de un equipo editorial que cada semana nos mantiene al tanto del acontecer arquitectónico y urbanístico local e internacional.
Como asiduo lector, me sumo a las felicitaciones, esperando seguir contando con este meritorio trabajo.
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Celebrando los CONTACTOS
Enrique Larrañaga
Tener aspiraciones editoriales no es difícil y, de hecho, puede resultar recurrente y tentador.
Concretar esas intenciones en una obra real ya es menos fácil, pues exige dedicación y rigor para ejecutarla, articularla y ensamblarla.
Sostener el empeño más allá de la emoción inicial para que persista y construya una manifestación constatable es mucho más arduo e inusual.
Y eso lo ha logrado la FUNDACIÓN ARQUITECTURA Y CIUDAD a lo largo de diez años y en sus CONTACTOS semanales, que suman ya 450; casualmente -si es que las casualidades existen-, fue al celebrar “otros 450”, entonces los años de Caracas, que recibí un regalo particularmente significativo de la FAC: la publicación, en un librito modesto pero eficaz, del ensayo enviado al concurso que, para celebrar la ocasión, se convocó a través de estas páginas. Me gustaría decir que esa edición está agotada, pero, en realidad, está sólo “extraviada”. Cosas que pasan; ya aparecerá…
Como sabemos quienes alguna vez pretendimos algo medianamente similar, lograr sostener un empeño editorial más allá de las primeras ediciones resulta casi inverosímil, particularmente en un entorno tan marcado por el desánimo, sorteando las urgencias cotidianas que acosan a los ejecutantes, mareado por imprecisiones angustiosas y con una casi endémica inconstancia que suele determinar la pronta extinción de intentos similares. Y por eso, la sola persistencia es ya algo para resaltar y celebrar.
Pero es que, además, y por encima de todo esto, estas entregas semanales muestran una consistencia que, entre tanta aspereza e inmediatez, ha convertido en referencia el rigor en la formulación y en la organización de estos CONTACTOS.
Quienes asiduamente nos asomamos a ellos hemos podido encontrar información relevante sobre eventos, publicaciones y obras recientes o en curso para, gracias a esos datos, ampliar o actualizar nuestra mirada disciplinar. Muchas veces, las postales nos han recordado obras notables de nuestra historia arquitectónica, ésa que algunos tan frecuentemente han tildado de precaria o hasta quimérica y que aquí hemos podido comprobar que existe y es mucho más rica, enérgica y variada de lo que nosotros mismos hemos sabido apreciar. Cuando así lo ha recomendado la inminencia de determinadas fechas, se nos ha recordado la existencia e importancia de determinados personajes, cuyos esfuerzos permiten orientar los nuestros y es, por eso, indispensable conocerlos y evaluarlos, sea que coincidamos o no con sus visiones y propuestas. En distintos comentarios, hemos podido ampliar nuestra visión de diferentes realidades nacionales y, así, nuestra comprensión del complejo entramado de nuestra urdimbre cultural. En no pocas ocasiones esas miradas alternas nos han confrontado con vacíos y prejuicios anteriores o han fomentado discrepancias que algunos nos hemos atrevido a formular y los responsables de la página han incluido luego, con académica amplitud y encomiable generosidad. En sucesivas pero no seriales entregas nos hemos podido asomar a otros intentos editoriales en distintos momentos y entornos nuestros, casi siempre más efímeros que éste, pero fundamentales para entender la evolución del pensamiento y el debate local. Incluso la publicación de anuncios y productos que pudiera parecer anecdótica permite identificar cómo y por qué se han hecho ciertas cosas y se han dejado de hacer otras. Sin duda una colección que, precisamente por lo variopinta, elude la tentación de ”dictar cátedra” y asume la responsabilidad de estimular reflexiones, con sabiduría simultáneamente crítica e inclusiva.
No sorprende, entonces, que muchos busquemos cada domingo una nueva edición para leerla y guardarla (además de robarnos más de una imagen o cita) y que hoy celebremos este aporte a la construcción de una “memoria positiva”, que propone indagar en lo pasado para entender lo presente y acometer lo futuro, y así ir entendiéndonos (el pensamiento es siempre un gerundio) desde lo que fuimos haciendo para impulsar lo que tocará ir siendo en el país que viene.
Corresponde, entonces, desear larga vida y agradecer sincera y encarecidamente a este CONTACTO y a sus autores, para que podamos todos seguir nutriéndonos de su energía, tenacidad, relevancia y amplitud.
Y a ese espíritu me sumo, seguro de interpretar el sentir de muchos.
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En la brecha
Marco Negrón
Este portal vio la luz a fines de 2016, un año que se abrió con enormes expectativas de cambio: en enero se había instalado la nueva Asamblea Nacional en la cual la oposición democrática por primera vez se hacía con la mayoría, logrando incluso la mayoría absoluta. Con razón Jesús Torrealba, quien la encabezaba en aquel momento, proclamaba: “¡Comenzó el cambio, Venezuela!… El país pedía un cambio y ese cambio comienza hoy”.
Lamentablemente, en otro plano de la realidad, las cosas no pintaban tan bien, al punto que la prestigiosa publicación Debates IESA abría su edición de diciembre señalando que “Venezuela cerrará 2016 con el peor desempeño económico del mundo: contracción de la producción, desabastecimiento y la mayor inflación del planeta; todo esto, paradójicamente, dos años después del auge petrolero más extraordinario en magnitud y duración de la historia.”
La primera expectativa no prosperó: un TSJ en manos del Ejecutivo y del PSUV se encargó de montar una grotesca farsa jurídica, impugnando a algunos diputados para anular la mayoría absoluta de la oposición, terminar declarando “en desacato” a la Asamblea y, usurpando sus funciones, designar a los rectores del Consejo Nacional Electoral y atribuirse la potestad de aprobar el presupuesto del Gobierno, entre otras menudencias. La puntilla final fue asestada al año siguiente, con la convocatoria por decreto presidencial de una espuria Asamblea Constituyente -desconocida por 40 países y organismos supranacionales como la OEA, la UE y Mercosur-. Hasta su disolución en 2020 esta no llegó a aprobar reforma constitucional alguna -única tarea que le competía- mientras, en cambio, le arrebató a la Asamblea Nacional las funciones que constitucionalmente le correspondían. Esos polvos trajeron estos lodos, y hoy un número importante de los que la integraron están en el exilio o han ido a dar con sus huesos a la cárcel.
Por la otra parte, en el plano económico y social, los años sucesivos vieron materializarse las peores expectativas: se desató una feroz hiperinflación, la economía se redujo en un 75 por ciento, las crisis económica y política impulsaron un éxodo sin precedentes del orden de los 8 millones de habitantes; la vida cotidiana y las actividades económicas fueron brutalmente castigadas por el radical deterioro de servicios tan esenciales como agua y energía eléctrica. El país entró en una crisis humanitaria multifacética a la que era difícil verle salida.
En ese contexto, ciertamente poco propicio para la producción arquitectónica -llegó a paralizarse el 98 por ciento de la actividad de la construcción y las ciudades fueron virtualmente abandonadas, al punto que para 2025 Caracas calificaba nada menos que entre las diez peores ciudades del mundo por calidad de vida- la Fundación Arquitectura y Ciudad botó al mar este pequeño velero, que, contra toda expectativa y sin fallar una sola semana, llega hoy a su edición número 450. Y aunque los vientos han sido francamente adversos a la producción arquitectónica y urbanística, en un país además azotado por la desaparición de los medios de comunicación tradicionales, él ha cumplido un rol extraordinario para mantener viva la reflexión sobre estos temas tan importantes y la vinculación con el debate y las realizaciones que siguen ocurriendo en el resto del mundo, incluso en nuestro vecindario más inmediato.
Hace poco más de un año unas nuevas elecciones volvieron a encender la esperanza, pero fue ahogada rápidamente por una de las olas represivas más virulentas que ha conocido el país. Aun así, sin embargo, gracias a una “ayudaíta” caída del cielo, aquella llamita no llegó a extinguirse del todo, al punto que, apenas comenzando el año, la recién estrenada presidenta encargada declaró, con la solemnidad del caso, que comenzaba “un nuevo momento político” para el país. Como esta proclama se ha visto acompañada por unos primeros pero significativos cambios de rumbo, sobre todo en la esfera de las relaciones internacionales, entre contradicciones una cauta esperanza empieza a abrirse paso en un país que parecía haber tocado fondo.
Si, como es de desear, esas expectativas llegan a prosperar, se abriría un complejo debate acerca de qué es lo que se debe atender con más urgencia en un contexto donde las urgencias son virtualmente infinitas y recuperar un nivel de vida decente requerirá de un largo y seguramente tortuoso recorrido. Por eso mismo es bueno tener presente que, por largo que él sea, el primer paso es el que marcará el camino.
Hace casi noventa años, apenas terminada por fallecimiento la dictadura de Gómez, la sociedad venezolana emprendió un extraordinario esfuerzo: sembrar el país de edificaciones escolares de singular calidad y redactar el plan regulador de una capital prácticamente congelada en el tiempo; tampoco pasó mucho tiempo para que se crearan la Comisión Nacional de Urbanismo y la Comisión Nacional de Vialidad, fundamentales para la ordenación del territorio de un país en acelerada transformación, donde la población rural se estaba mudando a las ciudades a ritmos desconocidos. Se trataba de obras y planes requeridos con urgencia, pero en los que no privó la improvisación ni el facilismo.
Hoy la sociedad venezolana es mucho más grande y compleja y se encuentra en una lamentable situación de postración económica, pero, como sobre todo lo están demostrando en estos días nuestros estudiantes, todavía tiene la fuerza para repetir la épica del posgomecismo. A este frágil velero corresponde la responsabilidad de ayudarla a marcar el rumbo.