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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 297

La revista venezolana de distribución internacional Habitar HOY, dedicada a la decoración, la cultura y la arquitectura y que ofrece información sobre materiales de construcción, para la ambientación de espacios y mobiliario, aparece a inicios de los años 80 con el “propósito de dejar bien claro que lo mejor se puede conseguir también en Venezuela”.

Lanzada con periodicidad bimestral y alcance latinoamericano a un costo de 30 bolívares o 300 pesetas, la publicación era editada por la empresa Editorial Hoy, C.A. ubicada en la avenida Urdaneta, piso 4 del edificio El Universal, bajo la presidencia de Agustín Lisbona y la dirección de la arquitecto Erminia Zanelli, y se imprimía en Madrid, España. Constituían su equipo de redacción: Maretta Layacono, Carlos A. Barisonzi, Stefany Tambler, Adolfo Maslach y Tomás Marais. La dirección de arte estaba a cargo de Andrea Rinaldi.

La revista fue otra iniciativa de entre las surgidas en aquel entonces que buscaba con un cuidado diseño gráfico, excelentes fotografías y el apoyo de numerosos anunciantes orientar el gusto de quienes la adquirían. Así lo confirma su editorial titulado “El enfoque de Habitar HOY” ubicado en la página 19 de su primer número que comienza con lo siguiente: “Habitar una casa no es solamente dormir, comer entre sus paredes: es preciso identificarse totalmente con ella, adaptándola a nuestras propias necesidades. Primordial objetivo de todo auténtico decorador debe ser el de definir cabal y perfectamente la personalidad y exigencias del cliente, esto es aún más allá de toda escogencia dictada por el buen gusto”.

La primera portada de Habitar HOY la ocupó casi en su totalidad la reproducción de una obra reciente de Alirio Palacios de entre las que fueron expuestas en junio-julio de 1981 en la Galería Siete Siete, cuyo anuncio promocional se encontraba en el interior de la revista, así como un reportaje dedicado al artista realizado por Roberto Guevara y fotos de Walter Ponchia que ocupó las páginas 60 a 65. En el editorial se considera que el reportaje a Rodríguez obedece a “la estatura del artista”, siendo “el más indicado para iniciar un discurso sobre el Arte con la A mayúscula, un Arte, sin embargo, entendido como integración de hábitat humano”.

Algunas de las páginas interiores del nº1 de Habitar HOY

El resto del sumario de aquel número 1 de Habitar HOY estaba conformado además del editorial y el artículo dedicado a Alirio Palacios ya señalados por: el proyecto de decoración de “Una residencia veneta del ‘500 en Lombardía” del arquitecto Prego (pp. 20-27); el proyecto de diseño interior y decoración de la “Quinta Tania” de la familia Brillembourg a cargo de Taitus 2 con fotografías de Marco Neri (pp. 28-33); “El apartamento de un arquitecto en Caracas” cuyo diseño interior estuvo a cargo del arquitecto Adolfo Maslach (quien durante años fue colaborador de José Miguel Galia), fotografiado por Luigi Gattinara (pp. 34-37); “Habitar HOY conversa en casa de Abelardo Raidi” proyectada por el arquitecto Horacio López B. en Chulavista, Caracas, con fotografías de Marco Neri que acompañan la descripción de la casa por parte de su diseñador (pp. 39-43). Cabe señalar que el reportaje a Raidi coincidió con el 40 aniversario de su conocida columna semanal en el diario El Nacional titulada “La Pantalla de los jueves” cuya celebración también fue reseñada en la revista; “Amaneciendo en el jardín”, sábanas y cubrecamas de Vestor para Patrini (pp. 44-47) y “Lo último en iluminación” (pp. 48-53) ambas con fotos de Walter Ponchia; “Una noche en Da Enzo” con fotos de IAS Service, donde se muestra con detalle el decorado del amplio local del restaurante situado en el Centro Ciudad Comercial Tamanaco proyectado por los arquitectos Adolfo Maslach y Sarah Hatar (pp. 54-55); “Materiales y colores para vestir las paredes” con fotos de  Luigi Gattinara (pp. 56-59); “El encantador embrujo de Barlovento”, hermoso reportaje de Jack Dornbusch acompañado de muy buenas fotografías de Walter Pochia (pp. 66-73); “Plantas decorativas” de Mary de Anzola (p. 74); “Hace 100 años…, en Caracas”, interesante reseña dedicada al centenario del Teatro Municipal escrita por el arquitecto Carlos A. Barisonzi (pp. 75 y 80); y “Aviñón: la ciudad de los Papas. Atracción cultural y turística”, texto y fotografía de Alfonso Van Den Brule (pp. 76-79).

Como se habrá notado, el variado y rico contenido de este primer número de la revista lleno “de consejos y sugerencias, que son fruto de una continua búsqueda, de una constante selección (…) por su excepcional valor artístico que trasciende los cánones de lo obvio, más siempre respetando las primarias exigencias del Habitar”, se encontraba acorde con los objetivos trazados por sus editores.

Creemos que también dejó en manos del lector un estupendo ejemplar de colección que como tantas iniciativas de este tipo tuvo una corta duración.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Crono Arquitectura Venezuela

VALE LA PENA LEER

El fin de los editores: la nueva práctica del arquitecto que se promueve a sí mismo

Escrito por Duo Dickinson

The Titanic, 1978 Stanley Tigerman

Traducido por Piedad Rojas

27/11/2021
Tomado de Plataforma Arquitectura

Cuando la Gran Recesión de 2008 destruyó los ingresos publicitarios de todas las editoriales y limitó el dinero que los arquitectos tenían para las relaciones públicas y fotografías de sus proyectos, la forma establecida de promoverlos a ellos y a su arquitectura se vio brutalmente comprometida. Ese momento fue la instancia perfecta para aprovechar la disponibilidad instantánea de los teléfonos inteligentes con cámaras increíblemente buenas, gran memoria y pronto a una transmisión 5G. Esas revoluciones tecnológicas convirtieron a los idiotas gráficos en artistas. Ahora cualquiera podría fotografiar, filmar y narrar cualquier percepción en cualquier lugar, al instante, gratis y para compartir de forma universal. El cliché de decir que Internet «todo lo cambió» es cierto en la forma en que el mundo ve la arquitectura.

Este doble golpe de devastación fiscal y revolución tecnológica ha impulsado una Nueva Práctica: el Arquitecto Autopromocionante, independiente de la Máquina de Definir Cool en arquitectura.

En la era del papel, los arquitectos podían curar sus obras, pulir las palabras descriptivas, perfeccionar los dibujos y esquemas y obsesionarse con las fotografías tomadas por un profesional, todo en un esfuerzo por complacer al editor de una revista, a un jurado de diseño, o una convocatoria de presentaciones para una exposición en una galería. Los encargados revisaban el trabajo, lo juzgaban y determinaban si merecía reconocimiento. Las firmas más grandes (o los arquitectos más adinerados) podían permitirse que publicistas que «conocían a la gente» tuvieran acceso a quienes controlaban la exposición del trabajo en la era del «Rolodex».

El antiguo sistema no tenía criterios explícitos para estar «en», ningún deseo de representación de todo el estado de toda una profesión. En otras palabras, no había diversidad estética más allá de las elaboraciones sobre lo que los controladores de accesos pensaban que era legítimo.

La próxima forma en que los arquitectos promoverán su trabajo es contraria a los métodos de control impuestos por las élites editoriales o culturales. Esta Nueva Práctica permite a los arquitectos ser sus propios defensores, exponiendo directamente su trabajo a todos y cada uno. Los sitios web abiertos como Houzz, The Entre Architect Community y Modernism exponen el trabajo a millones más allá de los sitios web individuales. Además, Constant Contact, los podcasts, los blogs y los foros de Zoom son de bajo costo o gratuitos y accesibles para cualquier persona.

La aprehensión directa y personal de la exposición íntima a Internet cambiará la forma en que percibimos la arquitectura. El juicio del mundo periodístico, institucional y académico significará menos. El «Estilo» se dejará para describir el barniz de los edificios porque Internet pone toda la arquitectura en un plano común, sin editar, juzgar o describir más allá del Rorschach la prueba del interés visual.

Creo que este cambio radical de cómo podemos percibir la arquitectura tiene un precedente. La forma en que nuestra cultura percibía la arquitectura cambió por completo a principios del siglo XX con la adopción de la nueva tecnología de la fotografía que creó una claridad destilada y convincente de imagen separada. Esas imágenes de edificios a menudo eliminaban el contexto, la escala y la humanidad que ayudaron a crear el «estilo» del modernismo. Creo que Internet y las tecnologías de realidad virtual reinventarán de manera similar el sistema de entrega que comparte la arquitectura. Su disponibilidad, variedad y vitalidad infinitas conectarán la percepción esencial de la belleza sin la aplicación de un «Estilo» definitorio que haga innecesario a quienes editan lo que vemos.

En lugar de reforzar o crear cualquier «Estilo» en el fanatismo religioso, la nueva tecnología universal pasará por alto el sistema que fue creado para ordenar, categorizar, juzgar y editar la arquitectura fuera de nuestra experiencia inmediata.

En lugar de reforzar o crear cualquier «Estilo» en el fanatismo religioso, la nueva tecnología universal pasará por alto el sistema que fue creado para ordenar, categorizar, juzgar y editar la arquitectura fuera de nuestra experiencia inmediata.

Esta evolución significa que las «iglesias» de la academia – las instituciones profesionales y su Canon estarán en plena Reforma Intelectual. Antes de la Reforma Cristiana Protestante hace 500 años, la iglesia era la editora de la relación de la civilización occidental con Dios. Martín Luther demostró que los humanos son solo eso, humanos, y la conexión con algo más allá de nuestra humanidad no está limitada por esa humanidad. La relación directa transforma la comprensión, en fe y arquitectura. Como la Reforma, el poder de la ortodoxia se ha vuelto irrelevante. El Internet de la experiencia personal en arquitectura pasa por alto la interpretación intelectual y el control de élite. Habrá menos Sumos Sacerdotes del Gusto – reemplazados por una Nueva Práctica de la forma en que los arquitectos pueden comunicarse, sin ser filtrados a través de la lente de los juicios de los demás.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

AA (L’Architecture d’Aujourd’hui)

Hors série 36

SCAU Architecture et Philosophie

Janvier 2022

Idioma: francés

Sinopsis
Lugares para jugar, trabajar, aprender y transmitir, cuidar y ser cuidado, y lugares para dormir: la agencia de arquitectura y urbanismo SCAU trabaja en la imaginación, la construcción y la reconstrucción del conjunto de los espacios constituyentes de la ciudad. En este número especial de AA, SCAU ofrece una lectura filosófica del arte de construir. Compuesto por 5 capítulos -cuidado, juego, aprendizaje, memoria y sueño- puntuados con tarjetas blancas ofrecidas a renombrados filósofos y basado en proyectos firmados SCAU, este número especial teje vínculos entre la arquitectura y la filosofía.

Autores invitados: Cynthia Fleury, Ludger Schwarte, Joëlle Zask, Lucie Taïeb, Bruce Bégou y Alexandre Lacroix.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 289

Cuando en enero de 1952 la Revista Shell irrumpe en el aún limitado escenario editorial venezolano de las publicaciones periódicas dedicadas a la cultura, la empresa petrolera que la patrocinaba (la Royal Dutch Shell) ya hacía 40 años que se había establecido en nuestro país. También hacía 12 que venía apareciendo otra revista de corte similar impulsada en esta caso por la Standard Oil of New Jersey de Venezuela y la Lago Petroleum Corporation: El Farol, de la que la Shell toma buena parte de su orientación y con la que compite, si se quiere, sanamente.

Con base en el libro Londres en Caracas y la Haya en Maracaibo: retos empresariales de Royal Dutch Shell en la industria petrolera venezolana entre 1943-1958, de Alejandro E. Cáceres (2019), podemos afirmar que la Royal Dutch Shell, consorcio anglo-holandés fundado en 1907 tras la fusión de una compañía con sede en La Haya -dedicada a la exploración, producción y refinación de hidrocarburos- con una firma británica dedicada al transporte y la comercialización (con oficina central en Londres), se establece a partir de 1912 en Venezuela con la compra de la compañía Caribbean Petroleum Company, “que poseía el control de concesiones en un territorio inmenso, pero no capacidad para construir una torre”. Partícipe con limitaciones de los primeros 10 años de desarrollo de la industria cuando aún se producían 1.400 barriles diarios, que se incrementarán en 1914 con la perforación en Mene Grande del pozo Zumaque Nº 1 abriéndose con ello la posibilidad de exportación en 1917, todo cambiará en diciembre de 1922 con el reventón en Cabimas (Costa Oriental del Lago de Maracaibo) del pozo Los Barrosos 2, que llegará a producir 100.000 barriles de crudo diarios durante 5 días justamente en predios donde operaba la Shell. Esto permitirá que “Venezuela aparezca en el negocio petrolero mundial convirtiéndose para 1928 en el primer exportador y segundo productor del orbe”. Sin embargo, la poderosa Shell de entonces, que ejercía prácticamente el monopolio de la producción nacional, es contrarrestada por el gobierno de Gómez, “quien ofreció nuevas concesiones a la Standard Oil de Estados Unidos”.

Así, desde su establecimiento en Venezuela, la Shell adquiere nuevas compañías que sumarán once al final y se fusionarán entre 1953 y 1958. Para 1945 estas compañías representan más del 31 por ciento de la producción petrolera nacional (solo superada por Creole con 43 por ciento). Por otro lado, la Shell logra cubrir con lo que extrae en nuestro país el cuarenta por ciento de su producción mundial, la mayor proporción de sus concesiones en general; por ello, la empresa envía a Venezuela sus mejores talentos que después pasarán a ser directores gerentes en sus dos sedes de Caracas y Maracaibo.

Todo este introito, que nos ha servido para contextualizar brevemente el rol de la que fuera al inicio la más poderosa empresa petrolera radicada en el país, también nos permite detectar un momento en que la compañía hace más eficiente su funcionamiento a nivel nacional y, dentro de ello, decide también dar importancia a su promoción a través de la creación de un órgano que la facilitara, decantándose por otorgar peso a la difusión de la cultura venezolana de esos tiempos en los que Venezuela vivía una clara dictadura. De allí la aparición de una revista enfocada a temas diversos muy alejados de la política. No obstante, si bien la Revista Shell evadió siempre las manifestaciones de tipo ideológico en su contenido, logró dar cabida en medio de un ambiente represivo a destacadas firmas y a ampliar su alcance mucho más allá del tema petrolero siendo el arte, la literatura, el teatro y en un tono menor la arquitectura motivos de especial interés, compitiendo con la economía, la geografía, la historia, el folklore y la biología.

1. Algunas fotografías provenientes del Archivo Fotográfico Shell publicadas previamente en la Revista

Fue notoria la aparición de secciones tales como la dedicada a “Pintores Venezolanos” y en especial, a partir del número 4, al “Arte Fotográfico” (creándose desde el nº 15 la denominada “Foto del mes” que luego cambiaría por “Nuestra foto” en el nº 28), y que tiene en el artículo de Alfredo Boulton aparecido en el nº 3 titulado “¿Es un arte la fotografía?” su punto de partida. De tal modo, se puede afirmar que el archivo que logró acumularse constituye una de las colecciones fotográficas de mayor valor en Venezuela, reflejo de la vida urbana y social de la década de los 50 y de los paisajes que constituyen el país. Conformado por aproximadamente 16.608 fotografías de valor artístico, el archivo fue donado en 1968 a la Universidad Católica Andrés Bello, específicamente al Centro de Investigación de la Comunicación (CIC). Carlos Herrera, Leo Matiz, Pedro Maxim, Ricardo Espina, Zoltan Karpati, Gediminas Orentas, Walter Wachter, Paul Rupp, Juan A. Martinez Pozueta, Luis Noguera, Graziano Gasparini, Juan Francisco Hernández, Iván Petrovski, Mariano de Aldaca y Carlos E. Puche son algunos de los fotógrafos que publicaron sus imágenes allí.

2. Algunas de las portadas de la Revista Shell

La Revista Shell, que circulará entre 1952 y 1962, fue una publicación, al igual que El Farol, subsidiada para su distribución gratuita que además podía ser adquirida por el público en general a través de una suscripción. En su primer año apareció en cinco ocasiones, pero a partir del segundo regularizó su periodicidad trimestralmente (4 números con salida en marzo, junio, septiembre y diciembre), llegando a alcanzar un tiraje que osciló entre los 17.000 y los 26.000 ejemplares pudiéndose asumir los 20.000 como promedio. Sus medidas se mantuvieron en el tiempo siguiendo un formato aproximado de 31 x 23 cms y el número de páginas estuvo entre las 50 y las 60. Durante sus 11 años de existencia alcanzó en total 45 números.

El director fundador de la Revista Shell fue el escritor, poeta, político y diplomático venezolano Vicente Gerbasi, quien ejerció el cargo solamente durante los primeros dos números de enero y febrero de 1952. Luego le seguirían: Eligio Alcega (interino que se encargó del nº 3 -junio 1952-); el escritor, periodista y abogado Julián Padrón (números 4 -octubre 1952- al 12 -septiembre 1954-); el abogado, escritor, poeta y político José Ramón Medina (números 13 -diciembre 1954- al 30 -marzo 1959-); cerrando el ciclo el escritor, periodista e historiador Guillermo Morón (números 31 -junio 1959- al 45 -diciembre 1962-), lo cual habla a las claras del alto nivel que alcanzó una publicación dirigida por tan destacados humanistas que además fueron asiduos colaboradores. Como complemento a ello cabe señalar que en la revista, además, publicaron intelectuales y artistas de la talla de Juan Liscano, Arturo Uslar Pietri, Miguel Acosta Saignes, Juan Nuño, Ramón Díaz Sánchez, Marco Aurelio Vila, Aquiles Nazoa, Ida Gramcko, Adriano González León, Pedro Grases, Carlos Raúl Villanueva, Mariano Picón Salas, Gloria Stolk, Juan Calzadilla, Carlos Manuel Möller, Alejandro Otero, Jacobo Borges o Alfredo Boulton, entre otros.

En particular, el número 1 de la Revista Shell tuvo como director artístico a Santiago Riola, un tiraje de 17.000 ejemplares y 53 páginas. La portada, dada su aparición en enero de 1952, estuvo ilustrada por una reproducción del cuadro “Reyes Magos” del pintor Marcos Castillo impresa por Miangolarra Hnos. mientras que la tripa estuvo a cargo de Cromotip. El número 2 de febrero, siguiendo con el tono alegórico a las fechas, tuvo en su portada el cuadro “Carnaval” de Armando Barrios y como referencia de la permanente preocupación por el diseño de parte de sus editores, para la carátula del nº 35 se reprodujo una serigrafía de Jesús Soto.

El Sumario de aquel primer número lo conformaron los siguientes textos, artículos o reseñas: “De Andrés Bello a la crítica actual”, Mariano Picón Salas, pp. 4-9; “Biografía del antiquísimo toro”, Juan Liscano, pp. 10-16; “¿Se encuentra el porvenir del cine en manos de los pintores?”, Gastón Diehl, pp. 17-25; “Tamborón, teatrillo de títeres”, Sin firma, pp. 26-32; “La casa del hombre en la ciudad”, André de Raunies, pp. 33-41; “Carga la burra”, Miguel Acosta Saignes; pp. 42-44; “Juan Liscano. Folklore y cultura”. (Reseña bibliográfica), M.A.S., p. 45; “Ramón Díaz Sánchez. Guzmán, elipse de una ambición de poder”. (Reseña bibliográfica), pp. 45-46; “Benjamín Carrión. El nuevo relato ecuatoriano”. (Reseña bibliográfica), César Dávila Andrade, pp. 47; “George S. Murdock. Outline of South American Cultures”. (Reseña bibliográfica), p. 48; “Julio De Armas, J. A. Mata de Gregorio y Miguel Acosta Saignes. Tres trabajos presentados en la I Convención de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia”. (Reseña bibliográfica), L. D., pp. 48-49; “Rodolfo Moleiro. Reiteraciones del bosque y otros poemas”. (Comentario bibliográfico. Sección “El libro de actualidad”), Juan Sánchez Peláez, p. 52.

3. Portada y Sumario del nº 3 de la Revista Shell, junio1952, donde apareció en breve ensayo «El Sentido de nuestra Arquitectura Colonial» de Carlos Raúl Villanueva. También con la firma de Miguel Ágel García bajo el título «La Guaira a Caracas» se presentó una documentada descripción acompañada de impactantes fotografías de las obras de la autopista Caracas-La Guaira.

La arquitectura, como ya adelantamos, también estuvo presente en la Revista Shell siendo tal vez el más importante texto aparecido allí, referencia dentro de la historia de la disciplina, el escrito por Carlos Raúl Villanueva titulado “El sentido de nuestra arquitectura colonial” para el número 3 (junio 1952, pp. 16-22). También fueron publicados allí, entre otros: el Trabajo Especial preparado por Mateo Manaure y Carlos Celis Cepero para el IX Congreso Panamericano de Arquitectos titulado “Puntos para un esquema general de la arquitectura en Venezuela” (nº 16, 1955); “Machu Pichu” de Graziano Gasparini (nº 39, 1962); “La arquitectura y el mobiliario en Venezuela (en la época de la Independencia)” de Carlos Manuel Möller (nº 34, 1960); y “Arquitectura del paisaje” de Eduardo Robles Piquer (nº 40, 1961). En cuanto a imágenes aparecieron excelentes fotografías de la Ciudad Universitaria de Caracas, la arquitectura de Richard Neutra, el Parque del Este, jardines diseñados por Roberto Burle Marx y los del hotel Maracay de Luis Malaussena, así como numerosas ilustraciones sobre nuestra arquitectura colonial.

4. Portada y página de presentación del director Guillermo Morón de los Índices Analíticos de Diez años (1952-1961) de la Revista Shell realizados bajo la responsabilidad de Domingo Miliani.

La Revista Shell, siempre editada por la Compañía Shell de Venezuela, fue objeto a lo largo de sus 11 años de vida de la elaboración de dos Índices Analíticos: uno en 1955, cuando cumplió cinco años y alcanzaba 20 números, a cargo de Oscar Sambrano Urdaneta en momentos en que el poeta José Ramón Medina era el director; otro en 1961 al llegar a los 10 años y arribar al número 41 de manos de Domingo Miliani con el historiador Guillermo Morón como director. Del segundo de ellos que se encuentra en https://docplayer.es/146606537-Revista-shell-de-diez-anos.html es de donde hemos obtenido la casi totalidad de la información que aquí recogimos el día de hoy. De su Introducción titulada «El presente índice» rescatamos, para terminar, lo siguiente: “La Revista Shell constituye para Venezuela -y para América- un modelo de publicación miscelánea en el terreno cultural. La variedad temática de sus artículos hacen de ella  un factor primario de consulta en los ramos más disímiles de la actividad humana”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2 y 3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

  1. https://centrocultural.ucab.edu.ve/archivo-shell-en-biblioteca-ucab/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://docplayer.es/146606537-Revista-shell-de-diez-anos.html

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

AV Monografías 238

Octubre 2021

estudioHerreros

Technology and Type

Nota de los editores

Coincidiendo con la inauguración del nuevo Museo Munch en Oslo, AV Monografías presenta la obra completa del madrileño estudioHerreros. La ciudad, la sostenibilidad y la revisión tipológica son algunos de los principales intereses de Juan Herreros (San Lorenzo de El Escorial, 1958) quien, a través de su estudio, busca canalizar su actividad docente, investigadora y profesional desde un enfoque global y multidisciplinar. Tras una larga y consolidada carrera con Ábalos & Herreros, en 2006 Juan Herreros inicia su carrera en solitario y en 2014 incorpora como socio al alemán Jens Richter (Kassel, 1977). Durante estos quince años la oficina ha llevado a cabo obras de distinta condición, programa y escala, pero siempre abordados desde la distancia crítica y la experimentación. Un trabajo traducido en encargos internacionales —como el Centro de eventos Ágora-Bogotá (Colombia), los Parques Litorales (Panamá) o el Complejo residencial Mistral (Francia)—, obras residenciales en España —el Edifico Caracol, la Casa Cobo o la Casa Garoza—, y espacios dedicados al arte –como la Galería CarrerasMugica o el Espacio SOLO–. Todo ello introducido por un texto del arquitecto y profesor Mark Wigley, y cuatro ensayos del propio Juan Herreros que preceden a cada una de las secciones en las que se organizan las veinte obras seleccionadas: Contenedores culturales, Infraestructuras cívicas, Vidas compartidas y Ensayos experimentales.

ACA