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VALE LA PENA LEER

Filosofías de la belleza

Peter Sloterdijk, Byung-Chul Han

Luis Fernández-Galiano

31/12/2020

Tomado de arquitecturaviva.com

¿De qué hablamos cuando hablamos de belleza? Peter Sloterdijk y Byung-Chul Han son probablemente los dos filósofos más conocidos del actual panorama germano, y la publicación en castellano de El imperativo estético del primero —una recopilación de escritos sobre arte aparecida originalmente en 2014— anima a reseñarlo junto a La salvación de lo bello, un ensayo del segundo que se editó en España en 2015, de forma simultánea a la versión original alemana. De Sloterdijk nos hemos ocupado en varias ocasiones —hace ya tiempo en Arquitectura Viva 88, donde se comentaba su obra sobre el origen del ‘atmoterrorismo’ en los gases venenosos usados en la Primera Guerra Mundial, y más recientemente en Arquitectura Viva 194 y 224, glosando dos libros unidos por el rechazo de la modernidad— y de Han han aparecido tanto reseñas de su obras —en Arquitectura Viva 165, 174 y 213— como artículos, estos en los números 181 y 224, y con temas tan diversos como ‘Lo pulido’ (introducción de su ensayo sobre la estética contemporánea) y ‘La era del virus’, el primero de los textos que ha dedicado a la crisis pandémica.

Los escritos del filósofo de Karls-ruhe, reunidos por Peter Weibel, que incluyen numerosos discursos y conferencias, algunos textos de catálogo y varios manuscritos inéditos, muestran la variedad de sus intereses: de la música al cine, pasando por el sistema del arte o los museos, y con sendas secciones dedicadas a ‘Diseño’ y a ‘Ciudad y arquitectura’. En el terreno del diseño, subraya que a todo funcionalismo «le es inherente cierta tendencia a trastornar las cosas», y recupera el discurso de Heidegger sobre ‘la cosa’, una actitud premoderna y ‘antidiseño’ como corresponde a «una filosofía católica de artesanos y campesinos»; y en el ámbito de la arquitectura y el urbanismo, la extensa conferencia sobre ‘La ciudad y su contrario’ —quizá el mejor texto del volumen, donde llama en su ayuda a diez autores, desde Píndaro y Platón hasta Baudelaire— se añade a una conversación con los editores de archplus sobre su trilogía Esferas y a un encendido elogio de Daniel Libeskind con ocasión de la terminación del Museo Judío de Berlín. En conjunto, el libro refleja, como argumenta Weibel en su epílogo, el agnosticismo estético del filósofo, que considera inhumana la estética de la modernidad y defiende una ley del deseo que se sitúa entre Kant, Freud y Lacan.

El ensayo del pensador germano-coreano —nacido en Seúl, formado en Alemania y hoy profesor en Berlín— explora en cien páginas exquisitas la tersa y hedonista estética de nuestro tiempo, que juzga incompatible con el arte genuino, enraizado en una negatividad que no complace, sino que conmociona. Frente a la modernidad pulida y digital, Han defiende una estética del encubrimiento y de la vulneración, desde el delirio de asombro y horror que Platón atribuye a la contemplación de la belleza extrema hasta la belleza terrible de Rilke o la quebrantada de Adorno. Censurando la sexualización del cuerpo por la industria de la belleza, deplora el rechazo por Edmund Burke de los cuerpos ásperos y angulosos como incompatibles con el deleite que asocia a lo bello, y propone una estética de la verdad y de la libertad, una ética de lo bello que fundamenta en Aristóteles o en Hegel; y frente al consumo contemporáneo de lo nuevo, reclama la experiencia de lo bello como reminiscencia, como fidelidad y como vinculación.

Críticos de la modernidad y alimentados por el pensamiento clásico, los fragmentos escultóricos elegidos por sus editores quizá expresan bien su sensibilidad elegíaca. De eso también hablamos cuando hablamos de belleza.

El imperativo estético

Peter Sloterdijk

Editorial Akal

2020

432 páginas

La salvación de lo bello

Byung-Chul Han

Herder Editorial

2015

112 páginas

ACA

VALE LA PENA LEER

Itinerarios filosóficos. From Cassirer to Sloterdijk

Luis Fernández-Galiano

19/08/2020

Tomado de www.arquitecturaviva.com

«Metafísico estáis. Es que no como». El diálogo entre Babieca y Rocinante que recoge El Quijote refleja bien el escepticismo ante las elucubraciones filosóficas. Pero dos libros recientes pueden hacer cambiar de opinión a los que descreen en las abstracciones del pensamiento. Tiempo de magos trenza las vidas y las obras de cuatro figuras míticas —Ernst Cassirer, Ludwig Wittgenstein, Martin Heidegger y Walter Benjamin— durante la década posterior a la I Guerra Mundial; y La herencia del Dios perdido reúne los textos de Peter Sloterdijk sobre el terreno donde filosofía y teología se encuentran, y explora la relación de las creencias religiosas con la ciencia, la cultura y la política. Productos ambos vigorosos de la tradición filosófica germana, su lectura ilumina a la vez la historia y el presente.

Erudito y ameno, el libro de Wolfram Eilenberger recupera la figura hoy menos estudiada de Cassirer, el deslumbrante autor de Filosofía de las formas simbólicas, uno de los grandes referentes del idealismo kantiano en la universidad alemana hasta que sus orígenes judíos le obligaron a dejar el país; sigue atentamente las trayectorias de los dos colosos del pensamiento del siglo XX, Wittgenstein y Heidegger, exactamente coetáneos y sin embargo divergentes en casi todo, pese a lo cual compartían raíces teológicas e inclinaciones místicas; e incorpora al caótico e inconstante Benjamin, tan precario en lo intelectual como en lo personal, y siempre indeciso entre Moscú y Jerusalén. Alrededor de los cuatro, un cúmulo de personajes retratados con apenas unos pocos trazos exactos: Theodor Adorno, Hannah Arendt, Rudolf Carnap, Edmund Husserl, Karl Jaspers, Bertrand Russell o Gershom Scholem.

Los arquitectos disfrutarán con el relato de la construcción por Wittgenstein y Paul Engelman —que había sido alumno de Adolf Loos— de la casa en Viena que evidenció el carácter obsesivo del filósofo, quizá la traducción tridimensional del Tractatus en su lógica desornamentada, pero al cabo desproporcionada, rígida y hermética; con el Heidegger ‘constructor de casas’ que sin embargo delegó en su mujer Elfriede el proyecto, dirección de obra y arquitectura interior de la mítica cabaña de la Selva Negra, como después de la casa en las afueras de Friburgo —para más detalles sobre las construcciones de ambos pensadores, véase ‘Filosofía y arquitectura’ en Arquitectura Viva 111—; con la forma elíptica de la Biblioteca Warburg, por ser la determinación de las órbitas planetarias por Kepler símbolo del tránsito del pensamiento mítico-medieval al científico; y con la descripción por Benjamin del pasaje parisino, ‘mitad cueva y mitad casa, mitad pasillo y mitad habitación’, sin embargo menos interesante que su interpretación escenográfica de la ciudad de

Nápoles, tan deudora de su amante, la fascinante directora teatral Asia Lacis.

Más ardua es la obra de Sloterdijk, que reúne capítulos de libros anteriores —Esferas I y Los hijos terribles de la Edad Moderna, este último reseñado en Arquitectura Viva 194—, prólogos de publicaciones especializadas y manuscritos de conferencias. Antes de seguir, una recomendación: lean en primer lugar los textos de las conferencias, asequibles todos, y dejen para el final los pedregosos prólogos, que seguramente pueden incluso evitarse. En la media docena de intervenciones públicas, el filósofo se muestra como public intellectual, y deslumbra con su presentación cáustica de Lutero; con su defensa antropológica de la eugenesia; con su recorrido por la historia de la neurosis; con su interpretación de la vida como «la fase exitosa de un sistema inmunitario» y la propuesta —siguiendo a Hans Jonas— de un nuevo imperativo categórico de naturaleza ecológica; y en el recuerdo de la defensa por William James del derecho fundamental a creer.

El filósofo estadounidense es por cierto también protagonista del último capítulo, nacido como prólogo a la versión alemana de su obra The Varieties of Religious Experience, y en él Sloterdijk asocia la Modernidad a una nueva teología, que al privarnos de un dios trascendente hace el mundo monstruoso, y engendrador de monstruos como «el Tyrannosaurus rex, el Homo sapiens y el virus del ébola». Pero cuando la humanidad se enfrenta a un virus nuevo, quizá nuestro sistema inmunitario se beneficie más de la medicina moderna que del dios trascendente del filósofo germano.

Wolfram Eilenberger

Tiempo de magos

Taurus, Madrid, 2019

383 páginas

Peter Sloterdijk

La herencia del Dios perdido

Siruela, Madrid, 2020

276 páginas

ACA