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Desde que hizo su aparición en 1987 hasta que luego de 34 números dejó de salir en 1998, la revista ESTILO se convirtió, sin lugar a dudas, en toda una referencia como publicación dedicada al mundo cultural en Venezuela.
Fundada por Carlos Eduardo Plaza director-editor entre el nº 1 y el 6, pasando a ser sólo editor a partir del nº 7 cuando la revista es adquirida y dirigida por Caresse Lansberg, ESTILO mostró desde su salida una marcada vocación por abarcar la mayor cantidad de ámbitos, un claro interés por innovar y una tangible inclinación por abrir sus puertas a un significativo número de colaboradores.
Si nos detenemos por un momento a observar el primer número de la revista (que junto a toda la colección se puede consultar y descargar en https://fundacionculturalestilo.com), cuya portada que engalana nuestra postal del día de hoy fue diseñada por Gerd Leufert, se puede notar por parte de Antonio Quintero (su director de arte) un énfasis muy claro por colocarse a tono con un momento en que el diseño gráfico venezolano estaba sintonizado en cuanto a modernidad y contemporaneidad con otras partes del mundo. Inspirada en la revista Interview de Andy Warhol, la revisión de la primera entrega de ESTILO es toda una invitación a penetrar en un universo apabullante, confuso a veces, en el que conviven de igual a igual los contenidos y la propaganda en medio de una vorágine que no ofrece descanso.

La página que funge de índice muestra a las claras lo que señalamos: allí se intenta diferenciar, en dos columnas, los anuncios de lo que es el trabajo aportado por los colaboradores buscando darle al lector cierta orientación que no estamos seguros que encuentre. Serán en definitiva las páginas 18 y 19 donde el joven Quintero declare sin tapujos lo que significó conceptualmente el reto de dirigir artísticamente la revista cosa que no tranquiliza del todo.
No obstante, el interés puesto desde el primer al último número de ESTILO por darle cabida al arte contemporáneo, la arquitectura, el diseño utilitario, la moda, el diseño industrial y la fotografía sin dejar de lado el diseño gráfico que fue su motivo más esencial, permite a través de ella, como ya hemos señalado, reconocer el valor de lo acontecido desde finales de los años 1980 a finales de los 90.
Para corroborar lo dicho, el propio nº 1, que se vendía a Bs. 95 pudiéndose optar por una suscripción de tres números a Bs. 255 y de seis a Bs. 510, ofrece, junto a los 25 anunciantes, la posibilidad de encontrarnos con notas o artículos tan diversos como: “El arte de invertir en arte”, “Antonio Quintero. Gráfico”, “Portafolio Jorge Cruz D.”, “Eddy Pérez. Músico”, “La América de Rískez”, «Mariangélica Ayala. Actriz”, “And&And. ¿Totalmente irresponsable?”, “Diseño y cultura industrial”, “¡Monumento! ¿Monumental?” (texto sobre arquitectura escrito por Francisco Bielsa), “Adriana y Luz Urdaneta. Bailarinas”, “Desfile Ángel Sánchez”, “Comic”, “Portada/Gerd Leufert”, “Estilográfica”, “Estilarte” y “Algo por el estilo. Boris Izaguirre”. Este repaso permite confirmar cómo son la fotografía, el texto y el diseño los que se conjugan como recursos expresivo-visuales volcados sobre la página en blanco, aprovechando respectivamente sus valores artísticos, tipográficos e ilustrativos.
A través del tiempo ESTILO logró, pese a transitar diversas etapas y variar su línea editorial, diseño y formato, alcanzar una identidad gráfica propia y contar, como se indica en la web ya citada, con “un equipo de producción y redacción integrado por profesionales del periodismo y la edición. El grupo de colaboradores se componía de reconocidas personalidades del mundo de las artes visuales y la cultura. Así como tuvo corresponsales en distintas ciudades del mundo, como Nueva York, Bogotá, París. Muchos curadores, fotógrafos, periodistas y artistas fueron publicados por vez primera en ESTILO. (…) La circulación de ESTILO fue nacional e internacional. En su momento fue presentada, en distintas ferias de arte, como ATFI 92, en Bogotá, Art Miami 93, ganando nuevos lectores en otros países. Siempre estuvo presente en la FIA venezolana”. Llama por otra parte la atención cómo a partir del nº 9 el nombre de la revista estuvo acompañado de la palabra “nuevo” hasta el 19 cuando la portada sufre un ligero retoque.
Compuesta por secciones fijas sobre las distintas áreas que abarcaba, en cada número de ESTILO se exploraba un tema central, que ocupaba una cuarta parte del contenido. “Este tema central tenía un editor invitado que determinaba junto al consejo editorial la orientación del mismo. Así, por ejemplo, se dedicaron números a la fotografía, el arte conceptual, la ecología, arquitectura, el erotismo, y la gastronomía, entre otros temas. Su publicación fue generalmente trimestral, con excepción del año 1995 en el que fue bimestral”.


Son memorables, por ejemplo, los números 12 y 18 donde la arquitectura fue el tema central. El 12, publicado en 1992, cuya concepción gráfica y diseño estuvo a cargo de Carlos Eduardo Plaza, que contó con la asesoría editorial de William Niño Araque y el apoyo de la Fundación Museo de Arquitectura facilitando gran parte del material gráfico, le permitió a Niño publicar “La Escuela de Caracas. Reflexiones para una primera aproximación a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela”, a Alejandro Pozo, acompañado de retratos realizados por Alexander Apóstol, entrevistar 10 arquitectos u oficinas de arquitectura pertenecientes a la “generación intermedia” señalada por Niño en su texto (Carlos Gómez de Llarena y Moisés Benacerraf; Max Pedemonte; Manuel Delgado; Jorge Rigamonti; Felipe Delmont; Federico Vegas; Helene de Garay; Gorka Dorronsoro; Díquez, González y Rivas; y Oscar Bracho y Eva Arredondo); presentar a Nelson Garrido “Arquitectura tradicional, una visión fotográfica”; y a los editores ofrecer “Tips de Arquitectura-Reseña internacional”.


El nº 18 con portada ilustrada por una fotografía de Paolo Gasparini, tomó como excusa la realización en abril de 1993 del VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL) en Caracas, dedicándole al evento y sus protagonistas buena parte de la edición. La coordinación estuvo a cargo, de nuevo, por William Niño Araque con la colaboración de María Teresa Novoa, Martín Padrón, Alberto Sato, Henrique Vera y José Balbino León, el apoyo de la FAU UCV, la Fundación Museo de Arquitectura y las fotografías de Alexander Apóstol. Aparecieron en aquel número los textos “Las ciudades invisibles” de Alberto Sato, “Diálogo posible en un banquete barroco” de Martín Padrón y “El espacio dentro del espacio” de María Teresa Novoa; las notas “Lucio Costa: un premio a América” y “Epístola filatélica”; la sección “Encuentros” donde una serie de arquitectos latinoamericanos confrontan, examinan y comparan sus posiciones en torno a la Arquitectura Latinoamericana, diseccionada en torno a los temas: Identidad del Caribe, Ciudad, Tecnología, Identidad Latinoamericana, Educación (estudiantes y docentes) y Difusión; y, para finalizar, “Ciudades de América Latina. Selección múltiple”: “cinco ciudades fotografiadas por Paolo Gasparini, cinco textos de escritores que las habitan, un panorama arbitrario para armar una imagen casual de las urbes latinoamericanas”.
“ESTILO no sólo fue reflejo de una época sino también fue un elemento que contribuyó a definirla dentro de sus límites como publicación independiente. Hasta la edición número 20, la aparición de cada una era celebrada con fiestas y presentaciones. Ya después se fue ajustando a los tiempos que corrían y a la evolución de su propuesta editorial en la que se consolida como registro de la actividad del arte en Venezuela, fue territorio para museos, galeristas, críticos, curadores, fotógrafos, artistas plásticos y escritores manteniendo su espíritu de vanguardia”, según se recoge en la web de la Fundación Cultural que lleva su nombre empeñada desde 1998 en “preservar el trabajo que realizaron la Fundación CALARA y la Revista ESTILO durante las últimas décadas del siglo pasado y ponerlos a la disposición de estudiantes, investigadores, artistas, y público en general. Igualmente, registra la actividad del programa radial de entrevistas, Arte con ESTILO, en el cual distintas personalidades de la cultura conversan en profundidad sobre su trayectoria y visión creadora”.
La revista obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Cultural el año 2000 luego de haber dejado de circular hacía dos años, reconociéndose así, con justicia, una importante labor acumulada.
ACA
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Luego de diez años de sostenido trabajo traducido en la salida con regularidad de la revista entre rayas, el arquitecto Jesús Yépez a la cabeza del Grupo Editorial Entre Rayas, C.A. (GEer) decidió darle vida a un proyecto concebido en mayo de 2002, cuando apareció el nº 41 dedicado al tema de Arquitectura Interior, que consistía en lanzar una segunda publicación periódica en este caso especializada en divulgar los temas de diseño, decoración, revestimiento, equipamiento y mobiliario. “Catorce meses después -y gracias al sólido apoyo recibido tanto de las empresas patrocinantes como de los articulistas- esa idea se materializa con el nombre de entreSPACIO”, comentará Yépez en el “Editorial” del nº 1 cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy.
Pese a estar atravesando “los tiempos más difíciles de la historia contemporánea de Venezuela”, la aspiración del GEer a través de la revista no era otra que crecer y recorrer un largo camino en pro de divulgar lo mejor que se realiza en las áreas que interesaban tanto de nuestro país como de otras partes del mundo.
Diseñada por Rozana Bentos, montaje electrónico de Estrógeno/GEer, dirección de fotografía de Andrew Álvarez y asistencia editorial de Alexandra Dávila, las 58 páginas entreSPACIO reproducidas a todo color por Impresos Minipres, C.A. se organizaron con base en tres secciones: Proyectos, Productos y Personajes, a las que “progresivamente se incorporarán más”, entre las cuales se intercala a modo de separación la publicidad.

El apartado de “Proyectos” de este primer número estuvo integrado por las obras Discoteca Loft del arquitecto Juan Ignacio Morasso y las Oficinas Uniglobe Candes del arquitecto Omar Seijas. “Productos”, la sección más nutrida, cuyas reseñas se dejaron a cargo de las empresas que los comercializan, incluyó: la Silla Mirra (creada por Herman Miller en unión con la firma alemana Studio 7.5, comercializada en Venezuela por Decodibo, S.A. y Modusistema, C.A.); Kitchinettes Teka (Teka Andina, S.A.); My home Bticino (Ticino de Venezuela, C.A.); El diseño industrial = simplicidad, funcionalidad y forma (artículo a cargo del T.S.U. Miguel José Maestre); Tecnología con belleza y diseño (Industrias Venezolanas Philips, S.A.); Galería de productos (hasta un total de 35 que incluyen: 19 tipos de lámparas, apliques y luminarias, 2 sofás, y diversas piezas de diseño que van desde relojes, ceniceros-papeleras y alfombras hasta joyas); No-Contact Jacket (abrigo femenino diseñado por Adam Whiton y Yolita Nugent, www.no-contact.com); y Sprit (silla de oficina diseñada por Busa & Lauretti).

El capítulo “Personajes” lo ocupa el breve texto “Bajo la sombra de Gaudí” elaborado por el arquitecto Carlos Teodoro Itriago con motivo de la exposición del mismo nombre abierta hasta el 12 de marzo de 2003 en la Galería Reference en El Raval, Barcelona, y que agrupó a cinco fotógrafos (Paul Boswell, Txema Durán, Santiago Adeye, Natalia Berneda Costa y Carlos Teodoro Itriago) “que se propusieron el proyecto común de fotografiar la obra de Gaudí con luz nocturna natural, para resaltar aún más la plástica de su obra”.
La revista fue presentada el 17 de julio de 2003 en el marco de la celebración del Día del Arquitecto con la asistencia de más de 250 personas de acuerdo a la reseña publicada en https://www.analitica.com/entretenimiento/presentado-el-primero-numero-de-la-revista-entrespacio/ donde se señala, además, que “este evento, organizado por la revista entre rayas, contó con el patrocinio de las siguientes empresas, quienes, a pesar de la difícil situación que vive el país apuestan por la pronta recuperación del mercado de la construcción: Bticino, Laminova, Lafarge Cementos, Deco Abrusci Toldos y Persianas, Philips, Unifedo Interamericana, Teka Andina, Total Office, Hunter Douglas de Venezuela, Modusistema, Autodesk, Falinca, Decorando en la Web, Sugaca, Graphic Signs, ilab Estudio Gráfico, Arq-Links.com y Cybercentrum”.

El proyecto que giró en torno a la revista entreSPACIO contempló la creación de una cuenta en twitter (@entreSpacio) y otra en Facebook (Revista entreSpacio) así como una dirección de correo electrónico (entrespacio@gamail.com). También se planteó como pauta dentro del programa de radio que se emite “todos los martes de 9 a 10 a.m. (hora de Venezuela) por la emisora virtual www.enlaredradio.com”.
Como parte del empuje inicial apareció el nº 2 de entreSPACIO en noviembre de 2003 en cuyo editorial Jesús Yépez anunciaba, junto a la buena acogida que la publicación había tenido entre arquitectos, diseñadores, decoradores y empresas, y “bajo la filosofía de las publicaciones de GEer: sin prisa pero sin pausa”, que se había trazado para el 2004 un camino de crecimiento “en todos los aspectos posibles: más páginas, más secciones, más ejemplares, una periodicidad trimestral y sobre todo, la valiosa participación de profesionales con sus proyectos destacados y las empresas patrocinantes, tanto a nivel nacional como internacional”.

Sin embargo, a diferencia de entre rayas la continuidad de entreSPACIO no ha podido consolidarse. De esa discontinuidad da cuenta la propia página www.entrerayas.com donde al abrir hoy la pestaña EntreSpacio nos encontramos con un resumen de sus características (similares a las que ya hemos reseñado) en la que se señala una periodicidad semestral y que “hasta la fecha se han editado cuatro números de la revista. Se prepara la edición No. 5 dedicada a Arquitectura de Oficinas”. Si tenemos en cuenta que el número 4 salió en julio de 2009 (con criterios de diseño gráfico algo diferentes a los empleados en los dos primeros ejemplares) es fácil notar la acumulación de una considerable demora que no dudamos puede atribuirse a la severa crisis que atraviesa el país y a un asunto de establecer prioridades por parte del GEer.
También al revisar al día de hoy las cuentas de entreSPACIO nos ncontramos que la de twitter registra como último movimiento el fechado el 14 de junio de 2011, la de facebook el 8 de junio de 2018 (con interesante contenido y espaciosos intervalos entre una publicación y otra) y el último enlace con www.enlaredradio.com también el 14 de junio de 2011. Presumimos que los contenidos que había ofrecido publicar entreSPACIO los ha asumido en parte la revista entre rayas (la cual, contra viento y marea ha logrado mantenerse) a la espera de tiempos mejores que todos aspiramos lleguen más temprano que tarde para lograr su reactivación, así como como la de tantas otras cosas que ivernan a todo lo largo y ancho del país.
ACA

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Gracias al descubrimiento hecho por nuestro asiduo lector y amigo Lesmes Castañeda en una ya desaparecida librería de publicaciones usadas de Las Mercedes, llegó a nuestras manos, digitalizado, este número 1 (abril-mayo junio), de la revista Artes del año 1952, verdadera reliquia para curiosos.
Dirigida por Diego de Viana e impresa en el taller gráfico Cromotip, con portada sencilla en blanco donde aparece únicamente la caligrafía con que se escribe su nombre, se descubre en este ejemplar de Artes, además de su aparente periodicidad trimestral, que está integrada por siete secciones: Cultura, Teatro, Arquitectura, Pintura, Música, Letras y una especie de misceláneos que titulan como “Kaleidoscopio”. Como se ve, abarcaba, al menos de inicio, casi todo el espectro de la cultura y las bellas artes.

De los dos artículos de Cultura uno titulado “Holanda cultural” estuvo firmado por Su excelencia Hendrick Riemens, Ministro de Holanda, y el segundo, “Educación primaria”, fue escrito por Eduardo Picón Lares; los de Teatro, “Lawrence Olivier y su Hamlet” y “Hacia el porvenir”, llevaron la firma de Ernesto Estrada; la sección de Pintura conformada por los textos “Joyas de arte de Venezuela” y “Vida artística” estuvo a cargo de Gastón Diehl; el escrito sobre Música “Variaciones sobre Chopin” lo elaboró Israel Peña; la sección de Letras contó con cuatro artículos y tres firmas: “Relicario” y “Alfonso de Lamartine” de René Durand, “Las dos retretas” de Eduardo Arroyo Lameda y “Ella va a misa” de Roberto Picón Lares; y Kaleidoscopio recoge los artículos “El paisaje y su flora” de Tobías Lasser y “La televisión” de James Angus.
Lamentablemente no contamos con la totalidad de la revista para saber el sesgo e inclinaciones de los textos aparecidos. Sin embargo, entre los colaboradores se encuentran verdaderos especialistas en sus respectivas áreas lo cual habla muy bien del alto nivel que se esperaba alcanzar con la publicación.
De lo anterior puede dar fe el hecho de que el artículo sobre Arquitectura, titulado “Luz, estructura y forma”, haya sido escrito nada más y nada menos que por Carlos Raúl Villanueva siendo ello un verdadero descubrimiento ya que, según tenemos entendido, no forma parte de ninguna de las antologías publicadas sobre el Maestro. También se podría afirmar que se trata de uno de sus primeros textos breves después de la aparición del libro La Caracas de ayer y de hoy, su arquitectura colonial y la Reurbanización de “El Silencio” (1950) y un poco anterior (casi simultáneo) del muy conocido ensayo “El sentido de nuestra arquitectura colonial” incluido en la Revista Shell en junio del mismo año 1952.

En “Luz, estructura y forma”, cuya extensión es de una sola página, Villanueva establece el paralelismo existente entre la arquitectura gótica y la arquitectura contemporánea en cuanto a la utilización de las técnicas propias de cada época para lograr cubrir convenientemente los espacios y a la vez permitir que la luz los bañe y “los haga vibrar”. A pesar de contar con materiales muy distintos, a la hora de resolver el mismo problema (el de cubrir e iluminar espacios) en ambos casos se apela al mismo principio: “eliminar la estructura de muros cargantes que limitan, a causa de la estabilidad, la entrada de la luz solar y a adoptar una estructura orgánica basada en el punto de apoyo que concentra las cargas sobre ciertos elementos y permite abrir totalmente el espacio facilitando la entrada triunfal de la luz”.
Para finalizar, concluye Villanueva: “Conviene también comparar similitudes de expresión en la organización del espacio exterior, en la unidad de conjunto y, sobre todo, en la forma como expresión rigurosa y fiel de la estructura”.


Ahora bien, tanto o más interesantes que el texto son las fotos y sobre todo los dibujos que lo acompañan. Así, aparecen una imagen de Notre Dame de París (siglo XII) y otra de Notre Dame de Raincy de Auguste Perret de 1921-22 que explican por si solas el breve discurso elaborado por Villanueva. Adicionalmente se presentan una serie de pequeños bocetos que exponen la evolución histórica con relación al tema tratado en lo relativo, por un lado, al muro como elemento portante versus el punto de apoyo y, por el otro, la concordancia absoluta entre la estructura, la forma y los materiales utilizados en cada época.
Por las características del trazado y la caligrafía, los dibujos son bastante similares al muy conocido “Elementos plásticos en defensa contra los elementos” de “El sentido de nuestra arquitectura colonial”, no existiendo dudas de que se trata de la misma mano del Maestro que se muestra prácticamente en el mismo momento.
Por lo que nos ha informado Lesmes, la revista Artes, al menos llegó hasta el número 7 ya que en su poder también se encuentra un ejemplar doble (números 6-7) en el que aparecen dos artículos de arquitectura: uno de Albert Harkness quien para ese momento era el agregado cultural de la embajada de Estados Unidos en el país y otro de Villanueva dedicado a la nueva ala del Museo de Bellas Artes.
ACA