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Empresas Graveuca (Granitera Venezia Unida C.A.), fundada el 22 de octubre de 1967 por tres inmigrantes italianos de la misma familia que vieron en Venezuela, como muchos otros, el lugar idóneo para echar raíces y progresar, es una de las compañías ligadas a la industria de la construcción con la cual, tarde o temprano, todo profesional de ese ramo llega a toparse.
Dedicada inicialmente al vaciado, pulitura y emplomado de granito para pisos, poco a poco, impulsada por los cambios en la economía, el aumento de la población y el auge que tuvo la industria de la construcción, Graveuca decide en la década de los 70 ampliar su campo de trabajo hacia la fabricación de elementos de concreto, que tímidamente había comenzado con la elaboración de bateas y escaleras en una pequeña barraca ubicada en el sector El Llanito de Caracas, para lo cual adquiere los terrenos aledaños, aumenta la dimensión del local y compra el equipo que se lo permitiría hacer.
En cuanto a su evolución en el tiempo, la página www.graveuca.com recoge cómo es la década de los ochenta la que “trae un refrescamiento y una extraordinaria complementariedad al Factor Humano” siendo el momento en que dos generaciones se suman: la de los fundadores basada en el conocimiento empírico y la de los herederos con estudios profesionales, aportando cada una desde su área específica los necesarios conocimientos que enriquecen y fortalecen la empresa, mejorándola desde el punto de vista organizativo y productivo sumándose virtudes como el sentido de pertenencia y el compromiso.
“Con la llegada de cada miembro los fundadores empiezan a delegar en ellos funciones establecidas sobre las bases de los valores de la conciencia, honestidad y progreso. Y así que con la fortaleza de la experiencia y el ímpetu progresista de los fundadores y los nuevos miembros familiares, la potenciada Junta Directiva decide expandir el alcance en el mercado y abriendo sucursales; una en el centro del país (Maracay) y la otra en el oriente del país (Barcelona)”.
La década de los noventa marca la consolidación definitiva de la empresa gracias a la aceptación y apoyo recibido en el mercado nacional y, formando parte del auge económico y desarrollo industrial del país, lograría ya para ese momento elaborar más de 2.500 productos prefabricados de concreto.


Pionera en la elaboración en serie de piezas acabadas en Venezuela, Graveuca apostó a ofrecerle a todo el que decidía construir un sin fin de posibilidades que son recogidas en su catálogo, conformado en su mayoría por elementos acompañantes o decorativos diseñados con un estilo muy particular. La larga lista abarca, por un lado, acabados en spaccato y topes en granitos importados y, por el otro, en cuanto a productos prefabricados la mayoría en concreto natural pero también en grava lavada y yeso: balaustras, bancos y mesas, bases para mesa, basureros, bateas, brocales, cercas laterales, cercas ornamentales, chimeneas, columnas, cornisas, coronas para piscina, decoraciones, defensas de concreto, elementos verticales, escaleras, extensiones del bajante, floreros, fregaderos, jardineras para piso, jardineras de ventana, lajas de jardín, lajas de pared, lavamanos, lavamopas, machones, marcos para puerta, marcos para ventana, parrilleras, pasamanos, peanas, pedestales, pináculos, productos varios, quiebrasoles, rectángulos de ducha, rodapiés, rosetas, terminales de techo y trompos para carro.
Es en la revisión de muchos de los términos utilizados (por ejemplo, se ofrecen hasta 67 tipos de balaustra) y la manera como son fabricados, donde aflora el peso que para la empresa tuvo el origen italiano de sus fundadores ya que, salvo honrosas excepciones, uno se encuentra con piezas que evocan, llenas de un eclecticismo si se quiere ingenuo, un pasado lleno de nostalgia por lo “clásico” y de objetos que reproducen a diversas escala modelos “greco-romanos”.
El músculo de la compañía le permitió inundar durante los años 70, 80 y 90 del siglo pasado el mercado con sus productos y poco a poco empezaron a aparecer edificios y viviendas en los que se utilizó a Graveuca como principal proveedor a la hora de resolver los acabados finales y el equipamiento de las áreas exteriores, produciéndose un fenómeno que encontró a la posmodernidad como su mejor aliado, yendo a contracorriente de la racionalidad que tradicionalmente imperaba en las escuelas de arquitectura donde todo lo que ofrecía la firma era considerado de mal gusto.
Pasearse por el catálogo de productos Graveuca permite también confrontar cómo lo funcional logra tener cabida, tanto a través de piezas recargadas y pesadas como de otras que se despojan del exceso que aquellas poseen. También permite ver una atinada política de producción que apunta a un target específico y a ofrecer soluciones inmediatas a problemas constructivos de cierta complejidad como lo es el caso de las escaleras en caracol.

La presencia de Graveuca dentro de la industria de la construcción venezolana permite encontrar un nicho donde la prefabricación se hizo presente a una determinada escala y apuntando a determinados fines, partiendo del hecho de que los elementos más básicos como el ladrillo y el bloque también la representan. En tal sentido, más allá del uso de los elementos Graveuca para satisfacer necesidades más inmediatas o la urgencia por dar fin a una obra en construcción, también sería digna de análisis la manera selectiva con la que muchos arquitectos echaron mano de lo ofrecido en el catálogo para resolver problemas de diseño.
“En la reciente década la historia de Venezuela ha mutado en el acontecer socio-político-económico y generado cambios en diversas dimensiones de su realidad inherente y propia a su proceso de transformación envolviendo en estos el ámbito empresarial y dentro de éste a Graveuca. Consecuentemente, Graveuca se vio en la necesidad de realizar cambios y adecuaciones en toda su estructura, amoldándose a nuevos requerimientos, necesidades y paradigmas actuales. (…) Un resultado inminente fue tomar la decisión de abrir la empresa a la nueva dinámica gestada en el mercado nacional a través de la fabricación de topes de mármol y granito natural y la comercialización, distribución y venta de nuevas líneas de productos que son importadas de distintos países del mundo, como son los acabados (porcelanatos, piedra naturales de granito y mármol, pizarras, accesorios para baños y otros)”.
Dicho todo lo anterior es curioso ver como la empresa se presenta a la hora de colocar un anuncio en una revista de arquitectura como el que ilustra nuestra postal del día de hoy. Allí se le da importancia a la selección para resolver las áreas exteriores del Teatro Teresa Carreño de uno de los modelos de “lajas de jardín” cuya geometría va muy a tono con la del edificio. También se hace hincapié en la propaganda de otro producto que ha tenido gran aceptación como lo son los topes de granito utilizados en cocinas y otras superficies de uso intensivo.
Hoy, con más de 50 años, Graveuca mantiene el liderazgo en la fabricación y venta de productos prefabricados de concreto y sigue ofreciendo buena parte de su catálogo de productos. También continúa siendo una empresa familiar cuya evolución incluye la capacidad de adaptarse a las circunstancias críticas que atraviesa la industria de la construcción y mantiene, pese a la merma a la que ha conducido la actual situación país, alto su espíritu por seguir trabajando en Venezuela.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Revista entre rayas, nº 100, 2013
Todas las demás. www.graveuca.com

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Uno de los materiales de los que se habla muy poco y que sin embargo fue de los más utilizados tanto dentro del conjunto de la Ciudad Universitaria de Caracas como en muchas obras importantes de arquitectura realizadas durante los años 1950 y 1960 en Venezuela, es la baldosa de vinyl (o vinilo) usada fundamentalmente para pisos. Su rol de acompañante elegido para cubrir zonas de trabajo y salones de clase dejando que fuese la cerámica, el mármol o el granito los que apareciesen selectivamente en los lugares de mayor lustre, es tal vez una de las razones por las que poco se reconoce el rendimiento y durabilidad de un producto que noblemente ha soportado, al menos en la UCV, los duros embates que han sufrido sus instalaciones desde su apertura hasta nuestros días.
Tratando de ubicar los antecedentes históricos del vinilo como material para pisos, tiende a remitirse al uso de baldosas de caucho (a las cuales luego sustituyó o con las cuales compitió) como uno de sus precedentes marcando particularmente su desarrollo el descubrimiento del cloruro de polivinilo (PVC), uno de sus componentes fundamentales. Otras veces se habla de linóleo como su sinónimo o se deriva la atención hacia su uso en la industria de la música en la fabricación de discos de acetato.

En todo caso, teniendo como antecedente el descubrimiento en Giessen, Alemania 1835, del monómero del cloruro de vinilo por Justus Von Liebig quien cede a Henri Victor Regnault (estudiante francés que se encontraba de paso por su laboratorio) el crédito del hallazgo, encontramos, por un lado, en https://www.thoughtco.com/history-of-vinyl-1992458 que 37 años después, de nuevo, “el cloruro de polivinilo o PVC fue creado … por el químico alemán Eugen Baumann en 1872. (…) El cloruro de polivinilo o PVC nunca se patentó hasta 1913 cuando el alemán Fritz Klatte inventó un nuevo método de polimerización de cloruro de vinilo utilizando la luz solar”. Por otro lado, en la página https://bo.wikiqube.net/wiki/vinyl_composition_tile aparece que “el linóleo se inventó y patentó en 1845. Se fabricó por primera vez en Escocia en la década de 1860, y la primera planta de EE.UU. se construyó en 1872. El linóleo siguió siendo popular hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se introdujo un piso de vinilo fácil de mantener y duradero”.

En la misma página se expresa que “en 1894, el arquitecto de Filadelfia Frank Furness patentó un sistema para baldosas de caucho. Estas baldosas eran duraderas, insonorizadas, fáciles de limpiar y fáciles de instalar. Sin embargo, se tiñeron fácilmente y se deterioraron con el tiempo debido a la exposición al oxígeno, el ozono y los solventes, y no eran adecuadas para su uso en sótanos donde había humedad alcalina”. Y se añade que “en 1926, Waldo Semon, trabajando en los Estados Unidos, inventó el cloruro de polivinilo plastificado. El cloruro de polivinilo (PVC) es un plástico que contiene carbono, hidrógeno y cloro. Se produce mediante el proceso de polimerización. (…) Revestimientos para pisos a base de cloruro de polivinilo (PVC), comúnmente conocidos como vinilos, causaron un gran revuelo cuando se exhibió un mosaico (…) en la Exposición Century of Progress en Chicago (1933). Debido a la escasez de vinilo durante los años de guerra, los pisos de vinilo no se comercializaron ampliamente hasta finales de la década de 1940, convirtiéndose finalmente en la opción más popular para pisos en casi cualquier aplicación de superficie dura”. Cabe destacar que en 1947, nació en Suecia el primer suelo de vinilo «Tarkett».


La década de 1950 marcó la expansión y experimentación en el uso de este nuevo material. Sus características (durabilidad extrema, manejo flexible, posibilidades de diseño) lo convirtieron en una opción atractiva y rentable para la producción en serie de todo tipo de objetos industriales y domésticos. Es entonces cuando las empresas en América del Norte y Europa comenzaron a fabricar pisos de vinilo surgiendo en Estados Unidos las marcas Duraflex y Kenflex y en Francia Tapiflex, pudiéndose hablar ya desde 1957 de la posibilidad de reciclar reduciéndose el impacto de los desechos que se desperdiciaban.
De https://hogar.tarkett.es/es_ES/node/la-historia-de-los-suelos-de-vinilo-4493 rescatamos que “la década de 1960 es sinónimo de la creciente popularidad del vinilo que se usaba en todas partes, desde materiales de construcción, componentes de automóviles, empaques de alimentos hasta equipos médicos e incluso ropa. La producción mundial de vinilo explotó de 220.000 toneladas por año en 1950 a 6 millones de toneladas en 1970. El suelo de vinilo fue apreciado por su resistencia a la humedad, las manchas y al impacto, así como su durabilidad a lo largo del tiempo. Estas cualidades técnicas lo convirtieron en un suelo muy popular y práctico en hospitales, escuelas, oficinas y viviendas en todo el mundo. (…) Desde la cocina, el baño, el dormitorio y la sala de estar … el vinilo ha conquistado el diseño de interiores desde la década de 1960 para convertirse en uno de los tipos de suelos más utilizados. Su economía y una amplia variedad de opciones de diseño, desde madera, losetas, piedra hasta impresionantes efectos gráficos, han seducido a consumidores y profesionales por igual. La facilidad de instalación y mantenimiento del vinilo lo ha convertido en un suelo conveniente y que ahorra tiempo para los estilos de vida actuales. Y la innovación también ha continuado con las ventajas para la salud y el medio ambiente”.
Lo cierto es que la utilización del vinilo como componente de baldosas para pisos trajo un gran beneficio al combinarse con el asbesto dando como resultado un producto de alta resistencia y durabilidad, en el que el quebradizo pero aguantador amianto se fusionó con el flexible derivado del petróleo. A ello se sumó su competitividad proveniente de su bajo costo comparativo con otros materiales del mismo rubro.
Presente durante muchos años en Venezuela bajo la marca Duraflex, cuyo anuncio publicado en 1959 en el nº 10-11 de la revista Integral sirve para ilustrar nuestra postal del día de hoy, las baldosas, mezcla de vinyl y asbesto, eran fabricadas bajo patente norteamericana por Productos General, división de Cauchos General, cuya sede administrativa, diseñada por Emile Vestuti en 1955 dentro de la oficina de Carlos Guinand Baldó y Moisés Benacerraf para complementar la nave industrial, estuvo ubicada en Chacao en los terrenos que hoy ocupa el Centro Comercial Sambil.



La propaganda de Duraflex habla de baldosas de “resistente belleza” y “riqueza decorativa” siendo el “piso básico para una decoración integral”. También se ofrecen “10 colores básicos para un millón de estilos y diseños”. La distribución de Duraflex se llevaba a cabo por I.M.C.A. (Caracas), S.A.V.E.R. Guinand (Caracas), Arias, Irago & Cía. (Caracas), Vinyl S.A. (Caracas), Matinco C.A. (Valencia), Matco (Barquisimeto), Exclusivas Vimax (Maracaibo) y Boulton Bros. S.A. (Puerto La Cruz) y el anuncio señala que “las baldosas Duraflex ahora se venden al detal en Sears Roebuck de Venezuela”, lo cual habla a las claras que se trataba de un material de uso extendido que contaba con amplias garantías no sólo para su empleo sino además para su reposición. Valga añadir que la gama de colores ofrecidos fue utilizada con muy buen tino en los espacios de trabajo y salones de clase de la Ciudad Universitaria lo cual debe haber ayudado y mucho a su generalización en diversas obras construidas por aquellos años.
Hoy en día los pisos vinílicos, también denominados “pisos resistentes” o de “alto tráfico” están disponibles en forma de baldosas, láminas o rollos para uso comercial y residencial. Las nuevas tecnologías en los últimos años han mejorado el rendimiento del vinilo, especialmente contra arañazos, manchas y desgaste manteniendo su competitividad ante otros productos fabricados para los mismos fines. Empresas como Tarkett, líder en la producción de linóleo para pisos como resultado de 140 años de experiencia en el ramo, en sintonía con la sostenibilidad, se ufana al declarar que en 1957 “dio sus primeros pasos en el reciclaje del vinilo a través de la reutilización de restos de producción e instalación. Esto se ha convertido en nuestro enfoque de sostenibilidad global para reutilizar continuamente los materiales y minimizar el impacto en el medio ambiente. La industria también ha explorado cómo el vinilo puede contribuir al bienestar y ambientes interiores saludables. Durante varios años, Tarkett se ha centrado en fabricar suelos con bajas emisiones para mejorar la calidad del aire interior. Nuestra nueva generación de suelos de vinilo es la más nueva de la gama de suelos de materiales múltiples de Tarkett, con emisiones 10 a 100 veces más bajas que las normativas más estrictas. La última innovación ecológica de Tarkett es la introducción de plastificantes sin ftalatos también desarrollados para contribuir a mejorar el ambiente interior”.
Duraflex paulatinamente desapareció del mercado venezolano y con él cualquier combinación de polivinilo que contenga asbesto en su composición el cual ha sido sustituido por fibras sintéticas o vegetales. Duraflex le ha dejado su espacio a otras marcas importadas como Nordic, Pavimenti Verona, Lucida USA, Achim Home Furnishings o Viking suplidas por empresas como Facility Venezuela., Linea Design o Full Piso, entre otras. Los espesores estándar disponibles son de 150 mm, 225 mm y 305 mm.
ACA
Procedencia de las imágenes
2. https://en.wikipedia.org/wiki/Frank_Heyling_Furness y https://www.geni.com/people/Waldo-Semon/6000000013122937294
3, 4 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

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