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TAL DÍA COMO HOY…

… un 9 de agosto de 1945, hace 75 años, en Nagasaki (Japón), Estados Unidos realiza la segunda detonación de una bomba atómica contra civiles en la historia.

1. Explosión nuclear en Nagasaki. 9 de agosto de 1945. Foto tomada desde uno de los B-29 que efectuaron el ataque.

Habían transcurrido apenas tres días desde el ataque a Hiroshima cuando la fuerza aérea de los Estados Unidos llevó a cabo un segundo bombardeo en este caso sobre la ciudad de Nagasaki, la cuarta en importancia del Japón para la época y bastión histórico del catolicismo en ese país. Las circunstancias que rodearon ambos hechos, el poder destructivo y características de los artefactos explosivos, el número de víctimas y demás pormenores han hecho de la comparación entre lo ocurrido entre una y otra ciudad objeto de innumerables estudios, artículos de prensa y publicaciones de todo tipo. Lo cierto es que son escalofriantes las fotografías que recogen tanto el momento mismo en que se producen las detonaciones en el aire a una distancia de medio kilómetro del objetivo, como las secuelas que, traducidas en devastación de lo construido en 5 kilómetros a la redonda, están asociadas a un total aproximado de entre 140 a 150.000 víctimas en Hiroshima y entre 70 y 80.000 en Nagasaki sin contar heridos y afectados por las emanaciones radiactivas. Es así como las imágenes de la explosión ocurrida el pasado martes 4 de agosto en el puerto de Beirut, capital del Líbano, han traído a la memoria y permitido hacer comparaciones, salvando todas las distancias, con lo acontecido en Japón hace tres cuartos de siglo en cuanto a la potencia destructiva y composición de los artefactos o sustancias que se detonaron en cada caso.

2. Izquierda: ‘Little Boy’, la bomba atómica que destruyó Hiroshima. Derecha: Bomba atómica Fat Man lanzada sobre la ciudad japonesa de Nagasaki.
3. Una flecha marca el punto sobre el que estalló la bomba arrojada en Nagasaki.

Más allá de que ya se sabe que la bomba de Hiroshima (“Little Boy”) estaba compuesta fundamentalmente de uranio y la de Nagasaki (“Fat Man”) de plutonio, que ambas medían aproximadamente 3 metros de largo y pesaban más de 4 toneladas y que la primera detonó con una potencia de aproximadamente 15 kilotones de TNT mientras la segunda alcanzó poco más de 20, amén de que la diferencia devastadora de cada una estuvo asociada con las condiciones topográficas de cada ciudad (saliendo perjudicada en este rubro la llana Hiroshima), lo cierto es que Nagasaki, la última ciudad del mundo en haber experimentado un ataque nuclear que a su vez condujo a la rendición del Japón como epílogo de la Segunda Guerra Mundial, siempre ha quedado a la sombra de Hiroshima a la hora de recordar tan nefasta efeméride dentro de la historia de la humanidad. Como señala el autor estadounidense Greg Mitchell, nadie ha escrito un best-seller llamado «Nagasaki» ni ha hecho una película titulada Nagasaki, Mon Amour. Incluso la histórica visita de Barack Obama a Japón en 2016, cuando se convirtió en el primer presidente estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial en acercarse a Hiroshima, no incluyó a Nagasaki en el itinerario.

Sin embargo, la frialdad con que fueron programados los ataques y la selección cuidadosa de los objetivos, que hicieron de la población japonesa conejillos de indias en el avance de una serie de investigaciones dentro de la denominada era nuclear, que incluso contemplaban la realización de una tercera incursión por si no eran suficientes las dos primeras para doblegar a las fuerzas militares japonesas, permitió en su momento a Telford Taylor (fiscal jefe en los Juicios de Nuremberg) sugerir para estos bombardeos y sus responsables igual tratamiento en cuanto a crímenes de guerra que los seguidos a miembros destacados del régimen nazi entre noviembre de 1945 y octubre de 1946.

El renacer de Hiroshima y Nagasaki después de la tragedia debió esperar a que fraguara a partir de 1960 lo que se ha llamado el “milagro económico japonés”, cuya duración sostenida duró hasta finales de la década de 1980. Entre 1945 y 1960 transcurrieron 15 años en los cuales las consecuencias de la derrota asociada a los bombardeos, sumadas a la ocupación de las fuerzas estadounidense de su territorio al mando del general Douglas MacArthur con el objetivo de evitar que Japón se convirtiera de nuevo en amenaza, a la consecuente desmilitarización, al cierre de fábricas de material bélico, al regreso forzado de seis millones de repatriados desde las ex colonias niponas y al pago de indemnizaciones de guerra, hicieron que el país perdiera el 42% de la riqueza nacional y el 44% de la capacidad industrial. De hecho, la ocupación norteamericana no permitió en los primeros años la reparación de los daños, ni la elaboración de una política estratégica para la reconstrucción económica.
Constituida en una monarquía parlamentaria con separación de poderes desde 1947 y convertidos los Estados Unidos, paradójicamente, en su principal cliente comercial, es finalmente la guerra de Corea el detonante que impulsa el despegue económico japonés. En aquel momento Japón reactivó buena parte de su industria pesada con el apoyo de y para a la vez apoyar a los Estados Unidos en dicha conflagración.

4. Kenzo Tange. Izquierda: Vista aérea del Gimnasio Nacional Yoyogi (Gimnasio Nacional de Tokio), Tokio, 1961-1964, Juegos Olímpicos de 1964. Derecha: fotografia aérea del conjunto de Expo Osaka 1970

En Wikipedia encontramos lo siguiente: “En la década de 1960 Japón superaba a todas las naciones de Europa Occidental en el producto nacional bruto, y seguía a Estados Unidos como potencia industrial mundial. La economía japonesa ocupó el primer puesto mundial por su tasa de crecimiento en 1964. Los XVIII Juegos Olímpicos se celebraron en Tokio, lo que supuso una mejora de sus infraestructuras. (…) La Exposición Mundial de Osaka, que tuvo lugar en 1970, demostró que el país había restablecido su posición en el comercio internacional: en 1971 Japón era el tercer país exportador más importante del mundo, después de Estados Unidos y de Alemania Occidental, y el quinto en importaciones”.

La arquitectura japonesa también se benefició de este repunte para darse a conocer internacionalmente. Así, en medio de la crisis que llevó a la disolución de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) luego de la celebración en 1959 del último encuentro en Otterlo (Holanda), Kenzo Tange, invitado por los integrantes del Team X (convocantes del Congreso), presentó allí su proyecto del Ayuntamiento de Tokio y las oficinas de la Prefectura de Kawaga, de 1958, para debatir con los arquitectos europeos acerca de la tradición, sosteniendo que para conseguir un equilibrio entre tecnología y humanidad en el diseño de las ciudades, los arquitectos no deberían mirar atrás, rechazando todo intento de parte de Peter Smithson y Ernesto N. Rogers de asociar su arquitectura a las formas tradicionales japonesas. También es Otterlo el lugar donde, sin adquirir aún ese nombre, se presentan en sociedad las ideas que darán origen al grupo metabolista ya que allí Tange también muestra tres proyectos de Kiyonori Kikutate, de 1958: el primero, la Sky House (su propia vivienda) organismo vivo que se adapta a la familia que lo ocupa; el segundo la Towered–shaped City cuya estructura principal consistía en un cilindro de hormigón de trescientos metros de altura que alojaría la infraestructura de una ciudad completa; y el tercero Marine City, una auténtica ciudad flotante moviéndose por el mar. Será un año más tarde (1960), cuando estaban en los preparativos de la World Design Conference (WDC), que se celebraría en Tokio, que Junzo Sakakura, Kunio Maekawa y el propio Kenzo Tange funden lo que se conoce como “metabolismo”, incorporándose casi de inmediato Takashi Asada, Noboru Kawazoe y Noriaki Kurokawa reclutando después a Masato Otaka, Kiyonori Kikutate, Kenji Ekuan y Kiroshi Awazu.

Tange quien creció en Osaka y realizó parte de su formación escolar en Hiroshima, desarrolló justamente para esta ciudad entre 1949 y 1956 el master plan que orientaría su reconstrucción luego de la devastación acaecida en 1945, lo cual marca su primer gran éxito profesional previo a su internacionalización como arquitecto, que tendrá en los ya citados XVIII Juegos Olímpicos de Tokio (1964) y en la Exposición Mundial de Osaka (1970) dos momentos estelares. Vale recordar también que Tange fue invitado en 1951 por los organizadores del CIAM a su octava reunión realizada en Hoddesdon, donde contribuyó con su visión personal al tema general “El centro urbano” o “El corazón de la ciudad”.

5. Hiroshima. Vista aérea del lugar destruido por la bomba donde se construyeron el Parque de la Paz y el Centro de la Paz (1949) de Kenzo Tange
6. Kenzo Tange. Hiroshima Peace Center Memorial Hall, 1994

En Hiroshima, proyectaría Tange justo en la zona más afectada por el bombardeo (la T que forma la intersección de los puentes sobre los ríos Motoyasu y Honkawa) el Parque de la Paz y el Centro de la Paz (1949), obra esta última que ofrece claros indicios de la influencia de Le Corbusier y evoca, cargada de simbología, a la reflexión sobre los desastres de la guerra moderna. Posteriormente (1994) Tange diseñará en el interior del Parque otro interesante edificio, en este caso semi-enterrado y de planta circular: el Hiroshima Peace Center Memorial Hall que contiene testimonios y otros datos sobre el evento a los que el visitante puede acceder mediante dispositivos multimedia.

7. Nagasaki. Arriba y centro: la ciudad antes y después de la bomba. Abajo: Zona de impacto de la bomba y los monumentos, museos y parques que conmemoran este trágico evento.
8. Izquierda: Nagasaki. Estatua en el Parque de la Paz del escultor Seibou Kitamura (1955). Derecha: El Salón Nacional a la Paz en Memoria por las Víctimas de la Bomba Atómica de Nagasaki, (2000-2002) diseñado por el japonés Akira Kuryu

En lo particular, la zona de Nagasaki donde detonó la bomba, a diferencia de Hiroshima donde quedaron algunos edificios en pie, fue totalmente devastada en 1945. De lo que se recoge en Wikipedia, inicialmente el blanco elegido para lanzar el artefacto explosivo “era Niigata, pero estaba lloviendo; se cambió a Kokura, pero había niebla espesa y no se pudo ubicar, y a falta de combustible y con la misión en peligro, Charles Sweeney se decidió finalmente por Nagasaki, el último blanco alternativo. (…) Al llegar, el avión encontró un cerrado techo de nubes, ante lo cual tenía que decidir si la arrojaba o volvía. Finalmente, se decidió el bombardeo por radar”. Eran las 11:02 horas del 9 de agosto de 1945.

Al igual que en Hiroshima, la ciudad de Nagasaki definió un área monumental con el fin de recordar a sus muertos y como oportunidad para alzar la voz por la paz mundial. Fue establecido en 1955 muy cerca del hipocentro de la explosión donde le elevaban los restos de un muro de hormigón de la Catedral de Urakami, la iglesia más grande en Asia oriental en el momento, la cual fue reconstruida totalmente en 1959.
En el extremo norte del parque está la Estatua de la Paz de 10 metros de altura creada por el escultor Seibou Kitamura e inaugurada el 1 de abril de 1955, una obra llena de significado al igual que el Salón Nacional a la Paz en Memoria por las Víctimas de la Bomba Atómica de Nagasaki (2000-2002), diseñado por el japonés Akira Kuryu, obra de arte serena y austera que busca rendir tributo a las vidas perdidas en la explosión atómica, pero además ofrece un ambiente espiritual que evoca a la reflexión sobre la tragedia de la guerra y el valor de la paz.

Arata Isozaki, nacido en Oita, en la isla de Kyushu (sur), en 1931, a medio camino entre Hiroshima y Nagasaki, discípulo de Tange en la Universidad de Tokio en momentos en que éste crea allí un “laboratorio urbano” que luego adoptará su apellido (1946), en una entrevista publicada a raíz de la obtención del Premio Pritzker el año 2019, confesaba cómo los efectos de la Segunda Guerra Mundial marcaron su vida y su trayectoria profesional como arquitecto y en particular la destrucción provocada por las bombas atómicas lanzadas sobre las dos poblaciones, fue lo que le hizo plantearse cómo reconstruir los hogares y las ciudades y actuar con insistencia en torno al tema del vacío en arquitectura.

Lo cierto es que, mas allá de los kilotones de TNT traducidos en uranio o plutonio, o sus kilométricas nubes en forma de hongo, las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki significaron una tragedia que aún miles de personas siguen padeciendo y que el mundo recuerda con estupor.

Cada 6 y 9 de agosto, en ambas ciudades se vuelve a levantar la voz para insistir en la importancia de que cosas así no vuelvan a pasar, de que está prohibido olvidar.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2 derecha. https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_las_armas_nucleares

2 izquierda y 3. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/bombardeos-hiroshima-y-nagasaki_10590/5

4 izquierda. https://catalogo.artium.eus/dossieres/exposiciones/premios-pritzker-viaje-por-la-arquitectura-contemporanea/obra-seleccionada-23.

4 derecha. https://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2011/10/el-metabolismo-japones.html

5. https://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2007/08/el-parque-de-la-paz-hiroshima.html

6. https://www.pinterest.com/pin/850828554571659672/

7 y 8 derecha. https://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2007/09/conmemorando-la-paz-en-nagasaki.html

8 izquierda. https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_de_la_Paz_(Nagasaki)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 200

Cuando el martes 1 de marzo de 2016, cuatro meses y medio después de su creación el 22 de octubre de 2015, la Fundación Arquitectura y Ciudad (FAC) estableció contacto si se quiere masivo, a través del envío por correo electrónico de la primera postal, con sus miembros y un grupo de personas que asumimos podría interesarle recibir este tipo de material, lo hizo en los siguientes términos:

“Estimados amigos.

Hoy primero de marzo damos inicio al envío, con periodicidad semanal, de una serie de documentos de carácter diverso que buscan mantener y enriquecer el contacto de la Fundación Arquitectura y Ciudad con todos y cada uno de ustedes.

Nos ha parecido pertinente, mientras se va elaborando un portal donde nos puedan visitar, visitarlos nosotros a ustedes por esta vía que, a falta aún de facebook y twitter, deseamos sea dinámica e interactiva, pese a sus limitaciones.

La primera imagen que hemos elegido recoge el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV mostrando su estructura y diferentes elementos arquitectónicos (vaciados todos en concreto armado) prácticamente finalizados, a modo de analogía con el momento naciente y ‘en construcción’ en que se encuentra nuestra Fundación y de recordatorio del compromiso adquirido de brindar el mayor apoyo posible a la primera casa de estudios del país.

Que la disfruten.

Cordiales saludos.

Fundación Arquitectura y Ciudad”.

Tras ese breve texto se escondía un compromiso que venía asociado con entusiasmo e interés por darse a conocer difundiendo de la manera más sencilla y atractiva posible un mensaje en el que la arquitectura venezolana en todas sus vertientes se convirtiera en el principal foco de atención. Por un lado, se encontraba la intención de testimoniar y, por el otro, el de ir conformando una colección de imágenes brevemente descritas que pudieran a futuro ser revisadas con el ánimo de que entre todas se convirtieran en semblanza de una asociación perdurable.

Las posibles series a derivarse de la selección semanal que se haría obedecían a temas diversos (y diríamos que hasta un tanto dispersos), que poco a poco en el tiempo fueron alcanzando la afinación necesaria que provendría del establecimiento de una pauta: edificios ganadores del premio nacional de arquitectura, dibujos de reconocidos profesionales, portadas de los números 1 de publicaciones periódicas, planes urbanos, proyectos ganadores de concursos nacionales, carátulas de textos fundamentales, eventos que marcaron época e incluso una serie de implementos que antaño acompañaban la actividad del arquitecto, engrosaron la primera etapa que alcanzó los primeros 35 números.

Transcurridas nueve meses en los que poco a poco se fue engrosando la lista de destinatarios de un mensaje con el que también se pretendía simplemente dejar constancia de que estábamos allí, la FAC da el salto a la elaboración de un boletín que aumentaba las exigencias, el compromiso y el alcance en cuanto a contenidos que interesaba fuesen difundidos. La estructura de este periódico semanal denominado Contacto FAC, que empezó a utilizar la plataforma mailchimp para incrementar más aún su llegada a diferentes destinatarios, asimiló dentro de su estructura la presencia de la postal (comenzando con la nº 36 dedicada al dibujo en perspectiva del “Proyecto para un edificio de apartamentos en Tanaguarena, Litoral Central, Estado Vargas», realizado por Marcel Breuer y Julio Volante en 1958) y no conformes con esto, nos pareció pertinente decir “algo más” de lo que en ella se plasmaba, originándose así una serie de textos que, junto a la asunción de una pauta basada en los temas abordados durante la primera etapa, elaboramos semanalmente hasta el día de hoy. Por otro lado, la escogencia y apertura a otras temáticas permitieron ampliar el espectro de contenidos que la postal comenzó a abarcar complementándose a los de las otras secciones que conforman el boletín.

Formateada indistintamente en horizontal o en vertical manteniendo siempre el mismo tamaño, la postal no ha buscado otra cosa que darle protagonismo a la imagen que contiene acompañándola de su número, el logo de la Fundación y una muy breve descripción, elaborados en base a la familia tipográfica Gill Sans con la que  hemos decidido identificarnos junto al color azul proveniente del tono predominante en el edificio de la FAU UCV. Intentos ha habido (y seguirá habiendo) de «mejorar» su diseño pero hasta ahora ninguno nos ha permitido superar la flexibilidad que nos ha dado el combinar los cuatro elementos constitutivos del documento que hasta ahora hemos adoptado por lo que, hasta nuevo aviso, seguiremos así a riesgo de parecer conservadores y alejados al espíritu de los tiempos que transcurren.

En definitiva son cuatro años y 200 postales que equivalen a poco más de doscientas semanas de contacto ininterrumpido con ustedes, siempre en domingo. Doscientas imágenes que han seguido mostrando y ampliando información sobre la evolución de Caracas vista a través de sus planos, la manera como diferentes empresas vinculadas a la arquitectura se han promocionado en diversas publicaciones periódicas, la presencia de Venezuela en exposiciones universales y diferentes ferias internacionales mediante pabellones diseñados para ello, las portadas de los primeros números de revistas dedicadas a la arquitectura, posters o afiches de eventos memorables, dibujos provenientes de la mano de algunos de nuestros más notables profesionales, fotografías de edificios señeros dentro de nuestra arquitectura e imágenes de concursos nacionales llevados a cabo en el país desde hace más de 100 años, conformando cada eslabón de esta pauta una colección en sí misma que consideramos cumple con los objetivos que inicialmente nos trazamos. En resumen, el haber alcanzado con la necesaria perseverancia este importante número no hace otra cosa que estimularnos y comprometernos aún más con la labor que hemos venido desarrollando desde aquí. También nos permite seguir insistiendo en solicitar a quienes nos leen el necesario intercambio que permita enriquecer los contenidos por lo que las puertas se mantienen abiertas a la incorporación de aquellos que con su aporte compartan nuestras preocupaciones.

ACA

EL EVENTO DE LA TEMPORADA

An Eames Celebration

Vitra Design Museum

Weil am Rhein, Alemania

Del 30-09-2017 al 25-02-2018

Charles y Ray Eames son considerados unos de los diseñadores más importantes del siglo XX. Con sus muebles, sus vídeos, sus libros, sus exposiciones y sus instalaciones mediáticas influyeron en generaciones de diseñadores y estampan su sello incluso en nuestra rutina diaria. No hay ningún otro nombre de diseñador que caracterice tan bien la perfección técnica y la atemporalidad, así como la cultura lúdica de las start-up de la costa occidental estadounidense, que marcaron los Eames como ningún otro.

Del 30 de septiembre del 2017 hasta el 25 de febrero del 2018, el Museo Vitra Design presenta cuatro exposiciones paralelas con el título “An Eames Celebration”, que presentan con una amplitud nunca antes conseguida la obra de la legendaria pareja de diseñadores.

En el centro del grupo de exposiciones está la retrospectiva “Charles & Ray Eames. The Power of Design”, que se muestra en el edificio central del Museo Vitra Design. En la estación de bomberos de Zaha Hadid se presenta una selección de los más de 100 vídeos de los Eames con el título “Ideas and Information. The Eames Films”, mientras que la galería del Museo Vitra Design presenta la exposición “Play Parade. An Eames Exhibition for Kids” que invita a descubrir y probar los numerosos juegos de la pareja de diseñadores. En el almacén exposición Vitra se puede ver la “Kazam! The Furniture Experiments of Charles & Ray Eames”.

Puntuales para el 110 aniversario del nacimiento de Charles Eames, se presenta toda la amplitud de objetos heredados por la Eames Office. Esta colección se encuentra desde 1988 en el Museo Vitra Design y abarca todos los prototipos y modelos de desarrollo de los Eames.

Charles & Ray Eames. The Power of Design (extracto)

La exposición en el edificio central del Museo Vitra Design ofrece una amplia sinopsis sobre toda la
obra y la vida de la pareja de diseñadores. Con una amplia selección de obras originales, entre ellas vídeos, fotografías, muebles, dibujos, esculturas, pinturas, tejidos, diseño gráfico, modelos y requisitos, la retrospectiva explica la genial interacción de los caracteres de Charles y Ray Eames, que era la base creativa del dúo de diseñadores más exitoso de la historia. La primera parte de la exposición documenta los inicios de la colaboración de Charles y Ray Eames.

(…)

La fama internacional les llegó a Charles y Ray Eames con sus diseños de mobiliario, que se presentan en la segunda sección de la exposición.

(…)

Otra parte de la exposición está dedicada a los interiores y las construcciones de los Eames. A la pareja de diseñadores le cautivaban los objetos de arte popular que recolectaron en sus muchos viajes e incorporaban en numerosos interiores con sus propios diseños en variados arreglos.
(…)

Los muebles y las edificaciones, que forman parte de las obras más conocidas de Charles y Ray Eames, se crearon tan solo en un plazo de solo 15 años. A partir de la década de 1950, los dos se ocuparon sobre todo de exposiciones, vídeos e instalaciones multimediales, convirtiéndose en los pioneros de la era de la información. De las obras de esa época se ocupa otra parte de la exposición.

(…) La exposición abarca un total de más de 500 obras, entre ellas las poco frecuentes esculturas de madera laminada de Ray Eames, modelos de la casa Eames y del pabellón de IBM, una reconstrucción de la instalación espacial de los Eames para «An Exhibition For Modern Living», así como instalaciones mediáticas como «Glimpses of the USA» o «G.E.M». Se trata de préstamos de la Library of Congress, Washington D.C., el Museum of Modern Art, Nueva York, la Eames Office y muchos otros museos y colecciones privadas. La muestra se basa en una exposición del Barbican Centre de Londres y se ha ampliado y escenificado de nuevo para las zonas germanoparlantes.

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Expo 67: The Place to Be

Exposición al aire libre en McGill College Avenue, Montreal
Museo McCord. (Museo de Historia Social de Montreal)
Del 9 de junio al 15 de octubre

La Exposición Universal de Montreal, una de las cuatro más exitosas del siglo XX, que tuvo lugar del 27 de abril al 29 de octubre de 1967, fue un acontecimiento único en la historia de Canadá y sigue siendo un recuerdo inolvidable para quienes lo vieron. Durante esos seis meses, más de 50 millones de visitantes compartieron la embriagadora experiencia de «El hombre y su mundo». Gente de todo el planeta acudió a Montreal y, al abrirles los brazos, la ciudad -junto con Quebec y Canadá- redefinió su identidad.

Con motivo de cumplirse 50 años de la realización de este importante suceso y en el marco de la celebración de los 150 años de Canadá, el Museo McCord organizó, dentro de una amplia programación que incluye a otras instituciones y eventos, una exposición al aire libre sobre las aceras de la avenida McGill College -una de las mayores universidades, con sede en varios edificios ubicados en la zona del centro de la ciudad- para la que se utilizaron fotografías de Jean-Louis Frund, a quien se le comisionó en su momento, “capturar el ambiente de la exposición internacional.”

Frund, natural de Lac Saint-Jean, Quebec, es un reconocido documentalista. Ha realizado cerca de cincuenta películas ampliamente distribuidas que le han permitido obtener numerosos premios, incluyendo la Médaille de Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres del gobierno francés. En 1966 y 1967, fotografió la construcción de la feria mundial de Montreal, capturando los colores audaces y la arquitectura de los pabellones y el estado de ánimo flotante de las multitudes que acudieron a las islas Santa Helena y Notre Dame en el verano de 1967.

Una serie de 24 fotografías fueron seleccionadas entre más de 1.000 tomadas por Frund en la Expo (que hoy son parte de la colección del Museo McCord) e instaladas en otros tantos dispositivos fijos. Ellas capturan la espectacular arquitectura de los diversos pabellones (se construyeron 90 en total de los cuales 60 estaban destinados a diferentes países) y evocan la emoción de aquel lugar mágico emplazado en 400 hectáreas de las cuales cerca de 200 se aprovecharon sobre las dos islas creadas sobre el cauce del rio San Lorenzo. Venezuela y el estupendo pabellón diseñado por Carlos Raúl Villanueva para la ocasión, ocupan un lugar destacado dentro de la muestra.

ACA/HVH

1985• Mes de la Arquitectura

Mes de la Arquitectura.jpg

1985•  El Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) celebró en julio un nuevo «Mes de la Arquitectura» durante el cual se organizaron charlas, coloquios y actividades de intercambio, destacando la presencia del arquitecto norteamericano Richard Meier como invitado internacional.
Se conmemoraron los 40 años de la creación de la Sociedad Venezolana de Arquitectos y los 19 de la fundación del Colegio.
La organización del evento estuvo a cargo del arquitecto Alejandro Mendoza D’Ascoli, quien logró una nutrida asistencia de profesionales, estudiantes y público en general en todos los actos programados.

HVH