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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

CARACAS EN 450
Un homenaje a Caracas en su aniversario
Mirelis Morales Tovar (compiladora)
Biblioteca Digital Banesco
Colección: Patrimonio
2017
El Proyecto #CcsEn450 (http://caracasen450.com/) que lleva adelante la periodista Mirelis Morales, fue creado a comienzos de año para conmemorar los 450 años de la fundación de la ciudad rindiéndole homenaje, ya que “puede que muchos nos quedemos con las ganas de celebrar su quincentenario”. Mirelis, a quien le encanta vivir su oficio “como un servidor público” y que por ello “recorre la ciudad en busca de buenas historias para compartir”, convencida de que “sólo fomentando el sentido de pertenencia tendremos menos habitantes y más ciudadanos”, se planteó el reto de completar para antes del 25 de julio, fecha del aniversario de Caracas, una recopilación de “450 maneras de vivir la ciudad ya sea a través de sus lugares, sus personajes, sus restaurantes, su historia, sus curiosidades y demás datos peculiares, para publicarlas en un libro que perfectamente podrá servir como una guía de la ciudad”. Y lo logró. CARACAS EN 450 es el fruto.
Como ella misma señala en el prólogo: “Este libro es una dosis de ‘caraqueñidad’. Sus 450 historias concentran la esencia de nuestro gentilicio, pues sus páginas responden entre líneas a las preguntas de dónde venimos, qué somos y hacia dónde queremos ir.
Trajimos de vuelta las anécdotas de nuestros tiempos de grandeza. Aquellas que hablaban de la ciudad más prometedora de América Latina. No con intención nostálgica, sino con el propósito de concientizar sobre el potencial humano y creativo que existe en Caracas, el cual constituye un patrimonio tangible y valioso para los años de reconstrucción que están por venir.
Hicimos una selección de lugares de interés y de espacios públicos para guiar a los lectores a un reencuentro con la capital y, de esa manera, romper con el cerco que ha impuesto la violencia. Esta lista constituye una invitación a salir en grupo para retomar los parques y las plazas, donde se produce naturalmente el encuentro con el otro, donde nos identificamos, compartimos y retroalimentamos como ciudadanos.
Sacamos a relucir los grandes aportes que ha hecho un grupo de venezolanos –unos de nacimiento, otros de corazón– en el desarrollo de esta ciudad. Reconstruimos sus historias de vida y resaltamos sus contribuciones, con miras a que las nuevas generaciones conozcan a quienes impulsaron a Caracas a convertirse en una metrópoli. Y así, no pase al olvido el esfuerzo de personalidades como José González Lander, Sofía Ímber, Roberto Burle Marx, Tomás Sanabria, William Niño Araque, entre tantos otros.
Reunimos los sabores más representativos de nuestra mesa, como un homenaje al esfuerzo que realizan cientos de familias que están detrás de cada restaurante de la ciudad. A simple vista podría parecer una guía de gastronomía, pero los relatos que reunimos en esta sección hablan más bien de emprendimiento, de herencia culinaria, de tradición familiar, de comunidades de inmigrantes, de fusiones y, sobre todo, de superación.
Visibilizamos la labor de organizaciones civiles, que han encontrado en la capital su razón de ser y que su mayor retribución consiste en aportar en la construcción de una Caracas más amable. El surgimiento de estos grupos nos hacen creer que existe una nueva conciencia dentro la sociedad, que impulsa a los caraqueños a ser cada vez más ciudadanos y menos habitantes.
Estas páginas constituyen un homenaje a la ciudad que ha delineado nuestra manera de ser y que ha determinado nuestra relación con el mundo a partir de sus marcos de referencia. Pero, al mismo tiempo, estas 450 historias responden a un momento país que nos obliga, como venezolanos, a hacer un aporte con miras a un proceso de reconstrucción. Como periodistas, sentimos además la responsabilidad de buscar puntos de encuentro, de conseguir caminos que nos lleven a la reconciliación y de hallar aquello que nos haga sentir un mismo pueblo.
Y creemos que nuestro sentido de pertenencia, ese que nos hace sentir caraqueños, puede ser ese lugar que marque el comienzo de lo que vendrá”.
CARACAS EN 450 forma parte de la Biblioteca Digital Banesco y puede ser descargado libremente en http://www.banesco.com/somos-banesco/colecciones/patrimonio/caracas-en-450-un-homenaje-a-caracas-en-su-aniversario.
ACA
LA NOTICIA DE LA SEMANA
CCScity450: Intervenciones urbanas para conmemorar 450 años de arquitectura y ciudad en Caracas


El pasado martes 3 de octubre fue convocada una rueda de prensa en el Salón Maracaibo del Hotel Tamanaco Intercontinental de Caracas para presentar en toda su amplitud el proyecto cultural CCScity450, iniciativa emprendida por la Fundación Espacio en alianza con la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Central de Venezuela, que contempla una amplia programación para conmemorar los 450 años de Caracas, entre el 3 de octubre y el 11 de diciembre de 2017.
El propósito general es plantear una reflexión sobre el espacio público a partir de una selección de importantes obras diseñadas por arquitectos o artistas norteamericanos en colaboración con profesionales venezolanos, que provocaron notables transformaciones en la arquitectura y el urbanismo de la ciudad. Dicha reflexión parte de la necesidad de reconocer y valorar edificios, lugares y obras de arte, que forman parte de un conjunto de bienes patrimoniales y de valor paisajístico, arquitectónico y ambiental con el objetivo de exaltar la historia de la ciudad y sus tradiciones urbanísticas y arquitectónicas. Se pretende, en pocas palabras, revisar el pasado, analizar el presente y proponer un futuro urbanístico esperanzador para Caracas.
El proyecto CCScity450, ideado por Fundación Espacio en su 10° aniversario, es producto de un trabajo de investigación dirigido por Aliz Mena y Franco Micucci, miembros fundadores de la Fundación Espacio, profesores de la Universidad Simón Bolívar, junto a María Isabel Peña, miembro asociado y profesora de la Universidad Central de Venezuela, adelantado gracias al apoyo de una serie de instituciones públicas, asociaciones, agrupaciones y entes privados, que ha contado con la participación de profesionales, profesores y estudiantes de las dos casas de estudio.
En el acto se anunció el inicio de la programación con la convocatoria de una serie de concursos de proyectos participativos en el espacio público destinados a presentar propuestas de intervenciones de urbanismo táctico, temporales y/o efímeras en diez lugares emblemáticos de la ciudad, dirigida a grupos organizados representativos de distintas disciplinas, profesiones u oficios, y estudiantes capaces de abordar planteamientos de ciudad referidos al tema del espacio público en Caracas, en los que debe existir al menos un profesional responsable en el país entre los miembros del equipo. Cada equipo de participantes puede inscribirse hasta en tres (3) de estos sectores de la ciudad, los cuales han sido agrupados de acuerdo a una serie de atributos o características diferenciadas tanto de localización, como de actividades y condición urbana, con el objetivo de debatir ideas sobre la ciudad, su condición actual y su proyección hacia el futuro cercano. Por cada sector o lugar propuesto se escogerá un semifinalista según lo indique el jurado calificador, pudiendo dejar desierto lugares o categorías de premiación. A cada semifinalista se le otorgará un premio de Bs. 40.000.000,00 (Cuarenta millones de bolívares) como reconocimiento al valor intelectual de las ideas propuestas. Asimismo, el jurado seleccionará tres propuestas de los diez trabajos semifinalistas, como ganadores del financiamiento para su ejecución por un monto de hasta Bs 200.000.000,00 (Doscientos millones de bolívares). Entre las zonas a intervenir están: La Rinconada/Las Mayas, Chacaíto/Caracas Country Club, Plaza O’Leary/Avenida Urdaneta, Los Cortijos, Altamira/La Floresta, Bello Monte/Sabana Grande, Las Mercedes/Chuao, Ciudad Universitaria/Los Chaguaramos, San Bernardino y Avenida Andrés Bello.
El proyecto CcsCity450 incluye también dentro de su agenda de actividades una serie de siete recorridos urbanos abiertos a todo público, tres de reconocimiento paisajístico y dos eventos de activación del espacio público, programados entre el 14 de octubre y el 11 de diciembre, todo ello en el entorno de edificaciones con valor patrimonial, conjuntos urbanos, obras de arte y proyectos, desarrollados en Caracas desde 1925 hasta la actualidad. Los participantes podrán realizar un registro fotográfico a través de sus cuentas de Instagram para su divulgación utilizando la etiqueta #CCScity450. Una selección de esas imágenes serán publicadas tanto en la cuenta de Instagram del proyecto @CCScity450, como en una sección de la página web diseñada especialmente para publicar las mejores imágenes que serán destacadas y que participarán en un concurso de fotografías.

Cabe resaltar que la página web, http://www.CCScity450.com.ve, cuyo lanzamiento y demostración formó parte importante del acto realizado en el hotel capitalino, además de funcionar como una biblioteca virtual permanente de acceso público a toda la información documental e histórica de las obras seleccionadas, permitirá consultar información sobre las actividades, recorridos y concursos así como la serie de ensayos que, elaborados por los profesores Lorenzo González Casas, Henry Vicente, Jorge Villota y Orlando Marín, han ido apareciendo en el portal ProDavinci y son referencia obligada para contextualizar histórica y teóricamente temas que giran en torno al proyecto.
Las inscripciones para los concursos, eventos y recorridos son gratuitas y deberán realizarse a través de su registro en la página www.CCScity450.com.ve.
El evento tuvo una amplia cobertura la cual se puede revisar en:
http://www.talcualdigital.com, http://www.eluniversal.com, https://www.contrapunto.com, https://www.analitica.com y https://voce.com.ve.
Sin lugar a dudas se vivirá en estos meses de fin de año una intensa actividad ciudadana y profesional que en mucho ayudará en la necesaria recuperación del sentido de pertenencia a una ciudad que lo pide a gritos.
ACA
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¿SABÍA USTED…
…que entre 1974 y 1978 se proyecta y construye el Centro Banaven, Chuao, edificio de comercios y oficinas, cuyo anteproyecto pertenece a la firma de arquitectura norteamericana Johnson & Burgee, y generó en su momento una agitada polémica?

Coincidiendo casi exactamente con el primer período presidencial de Carlos Andrés Pérez, conocido como el de la “Gran Venezuela” o la “Venezuela saudita”, por el efecto que causó en la economía del país el incremento abrupto de los precios del petróleo y el dispendioso uso que se le dio a la enorme masa de dinero percibida, se proyecta y construye en uno de los lotes del sector de oficinas de La Estancia de la urbanización Chuao, próxima al aeropuerto La Carlota, Caracas, una obra que se ha conocido coloquialmente como “el cubo negro”, cuyo indudable impacto visual y urbano produjo y aún hoy en día produce opiniones encontradas.

Empecemos por señalar que en el año 1974 los propietarios e inversionistas que se encargan del desarrollo del lote de 17.197,74 m2 donde se ubicaría, tras el afán de dotar a la ciudad con un edificio que contase con el más alto nivel de diseño, contactan a la firma de arquitectos norteamericana Johnson & Burgee, de Philip Johnson y John Burgee (socios entre 1967 y 1991) y autores de un importante grupo de sedes corporativas. Sobre la dilatada trayectoria individual de Johnson, caracterizada por un variado eclecticismo que lo llevó de ser considerado uno de los más importantes arquitectos de la vanguardia moderna en la escena estadounidense a reconocido impulsor del “postmodern”, mucho se ha escrito y no es el caso ahondar en ello.

El hecho es que el anteproyecto para el Centro Banaven fue presentado con un alto nivel de definición en el primer trimestre de 1975 basando su concepto arquitectónico en un cubo parageométrico (en términos estrictos se trata más bien de un paralelepípedo de base cuadrada), del cual algunas secciones han sido sustraídas generando un espacio central abierto iluminado cenitalmente y plantas con áreas todas diferentes. Esta primera etapa contó con la colaboración de un equipo de profesionales venezolanos conformado por los arquitectos Enrique Gómez, Carlos Eduardo Gómez y Jorge Landi quienes, conjuntamente con el ingeniero estructural Mathias Brewer, se familiarizaron con el criterio de diseño de la firma norteamericana y fueron responsables del desarrollo del proyecto.



Tal y como se recoge en el completo portal del Centro Banaven (http://www.centrobanaven.com) : “La construcción fue realizada por la empresa Tempreca C.A. bajo la coordinación del Ingeniero Domingo Lucca. Como jefe del Proyecto y de la Obra participó el Ing. Leopoldo Azpúrua y los ingenieros residentes fueron el Ing. Pedro Alfonso y el Ing. Carlos Villegas. (…) Los trabajos de construcción se extendieron desde abril 1976 hasta septiembre de 1978.”
El resultado final fue una obra de gran pureza volumétrica, impecablemente ejecutada, cuidada al máximo en sus detalles, que combina el poderoso efecto visual percibido desde el exterior con la riqueza espacial que ofrece en su interior, regida por el escalonamiento progresivo de la forma a partir de dos de sus aristas que refuerzan una diagonal vacía cuyo centro contiene una imponente obra de Jesús Soto. Sus 96.000 m2 de construcción distribuidos en 13 plantas vinculadas por 4 núcleos de circulación vertical, con una ubicación de 6.241 m2, encierran una delicada selección de materiales contrastantes y un limpio tratamiento exterior que colabora en gran medida a enfatizar el impacto que produce el edificio dotándolo de una gran sobriedad y serenidad.

Dentro de toda esta positiva apreciación que la obra genera hay que detenerse, sin duda, en las decisiones que giraron en torno al diseño de su envolvente, para lo cual se apeló a un curtain wall conformado por vidrios de un negro grisáceo de 12 mm. de espesor con una modulación horizontal de 2,86 metros y vertical de 1,20 metros (que muestra al exterior la menor cantidad de aluminio posible del sistema que lo soporta), resistente a la presión de vientos de hasta 170 kilómetros por hora, con flexibilidad ante eventos sísmicos, cuya colocación comenzó “en agosto de 1977 como resultado de un trabajo en equipo entre todas las empresas que participaron en la obra, permitiendo el diseño de un sistema integral que contempló una serie de innovaciones. (…) El sistema es hermético cumpliendo con la normas para edificios de oficinas de la National Association of Architectural Metal Manufacturers (Office Building NAAMM Standard), tomando en cuenta los siguientes items: Prueba de presión de viento. Prueba de presión negativa de lluvia. Prueba de viento y lluvia.”
Tras la indudable conmoción que la construcción y puesta en funcionamiento del Centro Banaven generó en la Caracas de finales de la década de los 70 del siglo XX, mucho se especuló y debatió acerca de su condición de claro representante de la opulencia que signaba aquellos tiempos de bonanza petrolera; de obra “importada” ajena al contexto donde se insertó producto del desconocimiento del medio; de vedette que intentaba sobresalir, llamando la atención, de los otros edificios que lo rodean; de objeto creador de un status y un patrón de gusto; y de su desprecio hacia la consideración de las condiciones climáticas del trópico y, en consecuencia, del derroche energético que se derivaba de la acumulación de calor derivada justamente de la decisión que estuvo tras el diseño de sus herméticas y oscuras fachadas.
La revista Punto número 62 (junio de 1980), que dedica un importante espacio al análisis crítico y descripción del «Edificio de Trasbordo» (ver Contacto FAC, nº 39, 06-08-2017), incluye un polémico artículo aparecido en el cuerpo E del diario El Nacional (3-6-1979) con el título “¿Ha muerto la arquitectura?” firmado con el seudónimo Urbano del Valle en el que se comparan las actitudes asumidas por los proyectistas del “Cubo Negro” y del “banco de aulas” diseñado por el IDEC en la Ciudad Universitaria de Caracas.
Dicho texto empieza disparando lo siguiente: “El panorama de nuestra arquitectura actual es heterogéneo, presenta gran diversidad de enfoques que intentan abrirse camino por la vía de una experimentación gratuita, sin referencia cultural y ética alguna transformando la ciudad en un gran laboratorio del caos. (…) Esta situación se refleja tanto en la arquitectura comercial como en las propuestas calificadas de ‘progresistas’; de ambas podemos extraer dos ejemplos extremos, opuestos y que a la vez se tocan como dos caras de una misma moneda, cuyo valor se afirma en la tecnología, desplazando al hombre como centro del proceso de diseño y producción del objeto, y estableciendo una definida formulación ideológica no sólo ante la arquitectura, sino ante la sociedad misma. (…) Estos edificios son el conocido “Cubo Negro” en Chuao … y el menos conocido “Edificio de Trasbordo” construido en la Universidad Central de Venezuela.”

La relectura del artículo en cuestión, cargado de una vehemencia crítica propia del momento, respaldada por una clara postura a favor de “la recuperación de las formas significativas en una ciudad que deberíamos construir a través de su arquitectura”, permite hoy, también, llevar a cabo un balance sobre la vigencia de las consideraciones hechas acerca de la aparición en escena y la sobrevivencia de cada una de las piezas objeto de su atención, particularmente en lo relacionado al envejecimiento de ambas y al valor anticipativo que debe albergar todo proyecto a partir de los objetivos para los que fueron pensados cada uno, comparación (odiosa como todas) de la que sale airoso el edificio de Chuao, que con el transcurrir del tiempo se ha convertido en referencia dentro de la ciudad de Caracas ante la proliferación de ejemplos de dudosa calidad que podrían sumarse a la tipología por él representada. Luego de casi 40 años, gracias justamente a la comprensión del papel que juega la calidad del contenedor arquitectónico en el éxito corporativo de cualquier empresa, debidamente acompañada de políticas que velan por el cabal mantenimiento y cuidado tanto del objeto como de la imagen edificada, debe reconocerse que el “Cubo Negro” mantiene intactas las aspiraciones para las que fue creado, lo cual permite disfrutarlo a cabalidad hoy en día como una llamativa excepción (una burbuja) que confirma la decadencia de una ciudad que en buena parte se cae a pedazos.
Sobre su carácter de obra ajena a criterios de sostenibilidad que más que nunca se deben exigir a las nuevas edificaciones, las críticas hechas en su momento dirigidas al derroche energético que lo sostiene, sin lugar a dudas, tienen aún plena validez.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 8. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015
2. https://fundamemoria.blogspot.com/2013/05/333-municipio-chacao-parroquia-chacao.html
3. Revista Punto, nº 61, junio 1979
4 y 6. http://www.centrobanaven.com
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 78

Nuestra postal del día de hoy muestra lo que se conoce como “El segundo plano de Razetti” o, tal y como reza en su contenido, el Plano de Caracas. Según el original del Ingeniero Ricardo Razetti, con los aumentos y correcciones hasta la fecha. Enero 1906, cuyo original en blanco y negro tiene unas dimensiones de 66 x 40 cms., fue dibujado a escala 1:10.000 y pertenece a la Colección de la Biblioteca Nacional.
Razetti dibuja este nuevo plano de Caracas, basado en el de 1897 pero corregido y aumentado, como una edición especial para la Guía Directorio anual de Caracas, una publicación comercial regular que entre 1885 y 1909 editara Van-Praag Hermanos e incluía un directorio comercial clasificado y un directorio de los domicilios privados en la ciudad así como propaganda diversa.
Por su parte, León Van-Praag, constructor y contratista de obras públicas en la ciudad, quien participó en el comité directivo para organizar las fiestas públicas vinculadas al acto de posesión de gobierno de Guzmán Blanco en 1873, encarga a Razetti un plano donde su autor evidencia que Caracas comienza a extenderse con fuerza mas allá de si misma. Una observación atenta muestra que la ciudad que inicia el siglo XX, se presenta aún compacta, pero sus estrategias de crecimiento hacia el valle comienzan a ser muy distintas a la norma descrita en el plano de 1578, “de esta suerte va todo el pueblo edificándose”.
Razetti evidencia que al sur, el crecimiento de “El Paraíso” como urbanismo, lejos de contemplar un sistema de cuadras, calles, plazas y patios, se separa de la trama urbana continua. Así, el damero se extiende hasta llegar al Rio Guaire, y a partir de allí un nuevo orden, donde proliferarán nuevas tipologías arquitectónicas, comienza a gestarse.
Como bien señalan Federico Vegas e Iván González Viso en Una ciudad en sus redes y en sus tramas (2009): “Desde comienzos del siglo XX lo más deseable no es estar cerca de la plaza Bolívar; los ciudadanos con mayores recursos ahora anhelan vivir aislados, rodeados de jardines, en lotes contiguos. Si antes la vivienda con su patio era un microcosmos de la ciudad y su plaza, ahora la quinta representa un anhelo de campo, una negación de lo urbano; con la pretensión evidente, casi agresiva, de jamás ser ciudad. La variedad estilística de estas casas de El Paraíso celebra esta condición de diversidad y autonomía”. Esta idea se refuerza en el plano mostrando en la parte inferior derecha un gran recuadro superpuesto, donde se señalan todas las propiedades (44 en total) ubicadas en las nacientes Avenida Castro y la Urbanización El Paraíso, muchas de ellas identificadas con el nombre de su propietario.
Sin embargo, el crecimiento hacia El Paraíso se estructura con una retícula de manzanas pequeñas que se extiende entre la prolongación de las calles sur 12 y sur 14, hasta tocar el limite topográfico señalado en el plano. Al interior de las manzanas viviendas unifamiliares aisladas en forma de “Villas”, se construyen siguiendo el modelo de ciudad jardín.
Al oeste, noroeste y este, el esquema de expansión tendrá mas que ver con un crecimiento desarticulado, producto de la construcción y desarrollo de edificaciones a los lados de los caminos para salir de la ciudad, en antiguos predios o lotes agrícolas que responden a lógicas asociadas a la tenencia de la tierra y su explotación. Los antiguos caminos que comunicaban a Caracas con las parroquias foráneas, se van afianzando, y se muestran en dirección “de la Guaira”, “de Valencia” y “a Petare”.
La extensión del brazo de la ciudad al este, anticipa su conquista. El estado Sarria, Santa Rosa de Lima y Quebrada Honda, muestran formas desarticuladas de expansión sin orden aparente ni relación entre sus calles y construcciones, como un intento de adaptarse a la geografía. La colina que en un futuro ocupará San Bernardino no ha sido aún urbanizada.
Al noroeste, ya se anuncian sobre un camino paralelo, la salida hacia la Guaira, Agua Salud y Catia.
Resulta curioso que este plano, a diferencia del de 1897, no muestre el directorio comercial clasificado de la ciudad rodeando el plano de Caracas habiendo sido encomendado por Van-Praag para la edición de su Guía Directorio Anual. En tal sentido, podemos suponer que Razetti actualizó este plano de la ciudad incorporándole el trazado de El Paraíso y muchos otros detalles y que, una vez dibujado por el propio Razetti, los encargados de la tipografía, habrían de enmarcarlo y completar la información comercial relativa a los comercios y clasificados. La superposición de manera no ortogonal del recuadro con la leyenda de El Paraíso, con una tipografía mayor, la ausencia de marco, y tipografías diferentes en sus leyendas, son elementos que permiten suponer que este segundo plano elaborado por Razetti, a diferencia del muy hermoso y cuidado de 1897, fue un documento inacabado.
IGV
Procedencia de la imagen
González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015