1950• El Ministerio de Obras Públicas (MOP) concluye la construcción e inaugura en Caracas, la Avenida Nueva Granada, la cual une El Portachuelo con La Bandera, utilizando el trazado que durante la Colonia se llamó «El camino de El Valle».
Hoy día esta importante vía urbana conecta la Avenida Guzmán Blanco (Cota 905), la Avenida Fuerzas Armadas y la Avenida Victoria con la Autopista Valle – Coche y la Avenida Intercomunal de El Valle (a la altura del Distribuidor La Bandera).
Propuesta merecedora del Primer Lugar de la «CONVOCATORIA A PROGRAMAS Y PROYECTOS EN ASENTAMIENTOS [BARRIOS] DE CARACAS» en el marco del proyecto Ccscity450Comunidades.
Como ampliación de la noticia aparecida en el Contacto FAC nº 140 (25-08-2019), hoy cumplimos con presentar la totalidad (memoria y láminas) de la propuesta seleccionada el 21 de agosto como ganadora de la convocatoria porel jurado designado por la Fundación Espacio. Corresponde al Sector C01 Catuche, estuvo identificada como «El Sueño de Catuche-La Ribereña» y fue presentada bajo el seudónimo «Urban-Laboro» por los arquitectos Florinda Amaya, Gladys Bejarano, Enrique Blanco, Miguel Feijoo y Carlos Magdaleno; los estudiantes Esmeralda López Verde y Harold Pacheco, fungiendo de asesores Raúl González (arquitecto) y Manuel Hernández (ingeniero civil).
EL SUEÑO DE CATUCHE
La propuesta para la reactivación y adecuación de La Ribereña como espacio público se basa en la noción del urbanismo transformativo representado en corredores, campus y custodios (D. Gouverneur). Las actuaciones se organizan en torno al territorio (corredor) la Ribereña; 5 lugares de intervención (campus): la entrada a Portillo, el parque Las Piedras, el puente Colorado, la plaza La Quinta y; la comunidad organizada y vecinos (custodios). Para cada lugar se proponen proyectos y programas (en alianzas con instituciones) con alcances y ejecuciones independientes en base a componentes desglosados que responden a lo relevante en lo ambiental, lo productivo, la organización comunitaria y el desarrollo social y la calidad de vida para cada lugar.
El objetivo de la propuesta es lograr un proceso de trasformación de Catuche a través de la recuperación del corredor La Ribereña, sector Portillo-La Quinta (el territorio) como espacio público eje estructurante y protector del ambiente. Proponer lugares de intervención puntuales (campus) con proyectos y programas multiplicadores de bienestar. Proponer usos y actividades que promuevan el crecimiento económico, la organización comunitaria, la convivencia y la calidad de vida que reconozcan las prácticas locales. Rescatar el valor paisajista y patrimonial de la quebrada. Aportar a los habitantes (custodios) las herramientas que, partiendo de sus conocimientos, mejoren sus capacidades para garantizar la factibilidad y sostenibilidad de su ejecución y continuidad. Incorporar a aliados que aporten recursos al proyecto.
Proponemos el sector Portillo-La Quinta (el territorio) por ser un eje importante de conexión interna-externa del barrio. Su relación con la quebrada se da a través del corredor La Ribereña, donde se suceden una serie de espacios públicos (campus), potenciales que giran en torno a hitos del territorio, 2 centros sociales de Fe y Alegría, La Quinta, La Ceiba, la capilla y los puentes. La presencia de una vegetación ancestral, la ceiba, el mijao, el cedro, junto a una vegetación ribereña constituyen el marco paisajístico históricamente valioso que vincula la ciudad al Ávila. Sin embargo, la contaminación de sus aguas y sus márgenes por el bote de residuos, la ocupación con construcciones ilegales y huertos vecinales privados menoscaban su valor, aunado al riesgo de inundación por la crecida de la quebrada, tal como se produjo en el deslave de 1999.
Las familias nucleares habitantes del territorio, junto con ASOCICA y Fe y Alegría se han constituido en custodios de las prácticas en el espacio público para la convivencia, el trabajo y lo lúdico.
El pasado miércoles 21 de agosto, en la sede de la Fundación La Poeteca, el jurado designado por la Fundación Espacio, en el marco del proyecto Ccscity450Comunidades, emitió el veredicto de la «Convocatoria a programas y proyectos en asentamientos [Barrios] de Caracas».
Propuesta ganadora: «El sueño de Catuche-La Ribereña»
De acuerdo al fallo resultó ganadora (primer lugar) la propuesta para el Sector C01 Catuche, identificada como «El Sueño de Catuche-La Ribereña», presentada bajo el seudónimo «Urban-Laboro» por los arquitectos Florinda Amaya, Gladys Bejarano, Enrique Blanco, Miguel Feijoo y Carlos Magdaleno; los estudiantes Esmeralda López Verde y Harold Pacheco, fungiendo de asesores Raúl González (arquitecto) y Manuel Hernández (ingeniero civil).
Segundo lugar: «Reinterpretando la Ruina»
El segundo lugar correspondió a la propuesta presentada para el Sector C04 La Charneca como «Re-interpretando la Ruina» por el equipo «Cabilla» conformado por los arquitectos Judy Alayón, Diego González y Luis Montero y la licenciada en turismo Migdalia Inojosa.
Tercer lugar (compartido): «Tejido de colores»Tercer lugar (compartido): «Aprovechar los recursos y espacios del sector Chapellín»
El tercer lugar estuvo compartido entre dos propuestas dirigidas al Sector C10 Chapellín: «Tejido de colores» del equipo «TEJE N. A .V .A» integrado por los arquitectos Blanca Rivero y Gabriel Nass, Ricardo Ramírez (licenciado en letras), Carlos Ancheta (fotógrafo) y Ondina León (diseñador gráfico); y «Aprovechar los recursos y espacios del sector Chapellín» del equipo «Neptuno» constituido por el ingeniero hidráulico José Miguel Divasson y los estudiantes de ingeniería Ernesto Goncalves, Francisco Velázquez, Rui Abreu, Leonardo De Andrade y Abdel Kartari.
Cuarto lugar: «Tiamo»
El cuarto lugar le fue otorgado a la propuesta «Tiamo» presentada para el Sector C11 El Güire por el equipo «EHLab», integrado por los arquitectos Ramón Fermín, Franchesca Rubertone y Ángela Papadía, los ingenieros Daniel Vieito y Paolo Bellame, la artista plástico Dayana Meléndez y la estudiante María Sofía Fermín.
Quinto lugar: «La Parada TV»
El quinto lugar lo obtuvo «La Parada TV» con la propuesta para el Sector C07 La Cruz presentada por el equipo «El Bus TV» compuesto por las licenciadas en comunicación social Florantonia Singer, Katherine Rosas, Laura Castillo y Abril Mejías junto al arquitecto José Arévalo.
Vaya para todos ellos desde acá las más cálidas felicitaciones.
… el 4 de agosto de 1909 nace, enSão Paulo, Roberto Burle Marx.
Quien es considerado como “el jardinero de América”, fue hijo de padre judío alemán y de madre brasileña. El uno, próspero comerciante dedicado a la exportación de cueros, muy comprometido con su cultura de origen era amante de la música erudita. La otra, oriunda de Pernambuco, cuya familia tenía raíces locales y francesas, despertó en sus seis hijos una particular sensibilidad hacia la música destacándose el mayor de ellos, Walter, como pianista de talento excepcional.
La formación de Roberto estuvo marcada por la fluctuante condición económica que conllevaba el negocio de su padre lo cual hace expresar a Fernando Tábora en el libro Dos parques. Un equipo (2007), lo siguiente: “La actividad del padre…tuvo siempre altibajos que se resumen en una frase de Burle Marx a este respecto: ‘Toda mi infancia la pasé mudándonos de un palacio a un semisótano’. Pero el padre también brindaba como compensación, en los períodos prósperos, viajes a Europa con largas estadías especialmente en Berlín. La educación de Burle Marx, por lo tanto, no pudo ser convencional.”
Desde muy joven Burle Marx ya había empezado a manifestar una clara vocación por el arte que poco a poco fue combinando con una temprana inclinación al trabajo y la creación de jardines. De esta manera, cuando una vez más visita Alemania en 1928, al entrar en contacto con las vanguardias artísticas, es mucha la influencia que recibe lo cual lo llevó a inscribirse a su regreso en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Federal de Rio de Janeiro para formarse en pintura. Pese a no concluir sus estudios, ellos propiciaron, debido al cambio de pensum introducido por Lucio Costa de los últimos años de carrera en los que Bellas Artes se agrupaba con Arquitectura, el encuentro de Burle Marx dentro de la institución con Oscar Niemeyer, Affonso Eduardo Reidy y Jorge Moreira, entre otros, relaciones que luego fueron muy bien aprovechadas por el personaje que nos ocupa.
1. Arriba: Diseño de Burle Marx para un jardín en la azotea, Ministerio de Educación y Salud, Río de Janeiro, Brasil, 1938. Abajo izquierda: Propuesta para la Plaza Salgado Filho, Flamengo, 1957. Abajo derecha: Roberto Burle Marx, jardín en el techo de la residencia de Alfredo Schwartz en Copacabana, Rio de Janeiro, 1932.
La pintura se constituyó inicialmente en el centro de la actividad de Burle Marx, la cual no abandonará nunca en el transcurso de su vida recibiendo particularmente la influencia de Cándido Portinari (con quien trabajó en su Atelier) siendo, sin embargo, su más importante referencia y mayor influencia la recibida del pintor alemán Leo Putz.
Según reza en su biografía, su primer trabajo como paisajista fue en 1932, colaborando en el proyecto de la residencia de la familia Schwartz en Copacabana, obra de quien ya había conocido en la Escuela de Bellas Artes y que más tarde se convertiría en uno de los arquitectos más importantes del país: su amigo -y vecino- Lucio Costa. Dos años después, el gobernador de Recife, que había visitado la casa de esta familia, le ofrece a Burle Marx el cargo de Director de Parques y Jardines de dicha ciudad, en la que realiza varias obras públicas y jardines particulares, como el del artista Francisco Brennand.
Al volver a Río, Burle Marx es cada vez más requerido. Proyecta en 1938 la Plaza Salgado Filho, su primera en la que por entonces era la capital de Brasil, usando solo plantas autóctonas. También realizó, entre otros, los jardines y terrazas del Ministerio de Educación y Sanidad (1945) y de la Asociación Brasilera de Prensa, en la Floresta de la Tijuca (1936), encargándosele en 1943, el jardín de la residencia particular de quien posteriormente sería presidente de la República: Juscelino Kubitschek.
Destaca desde muy temprano su permanente afán por incrementar su aprendizaje botánico, su interés por llenar el gran vacío de conocimiento en este campo y en particular lo concerniente a la flora de su país, detonante principal para el trabajo de campo directamente relacionado a ello que siempre desarrolló. Así, durante toda su vida Burle Marx llevó a cabo una extensa investigación, descubriendo y clasificando muchas especies, estableciendo relación, como apunta Tábora, “con los botánicos más destacados de la época, entre ellos Graiala Barroso, Luis Emigdio de Mello filho y Henrique Lahmeyer de Mello Barreto. Este último precursor con sus ideas de una visión global del ambiente, fue el que más contribuyó al gran cambio que Burle Marx daría a los conceptos de diseño, utilizados hasta ese momento en la arquitectura paisajista”.
Ahora bien, más allá de continuar repitiendo rasgos y datos que podamos extraer de las biografías generales ya elaboradas, Burle Marx también engrosa la lista de visitantes memorables que hemos venido reseñando desde estas páginas. De allí que, más allá de su importante producción tanto en su natal Brasil como internacionalmente, tal vez valga más la pena destacar lo intenso y fructífero que fue su contacto con nuestro país, el cual en muy buena medida está registrado en el libro de Tábora y en el artículo de su misma autoría titulado “El Roberto Burle Marx que me tocó conocer”, aparecido en el nº 68 de Arquitectura HOY el 2 de julio de 1994 a un mes de su fallecimiento.
2. Roberto Burle Marx. Jardín de la casa de Inocente Palacios en Colinas de Bello Monte, Caracas, 19573. Burle Marx con su equipo en la oficina de Río de Janeiro: los arquitectos Fernando Tábora, Julio César Pessolani y John Godfrey Stoddart con el Plano General del Parque Naciones Unidas en Chile, 1960
La llegada de Burle Marx a Venezuela se produce en septiembre de 1956 “debido a una circunstancia fortuita dada por la necesidad de la colaboración de un arquitecto paisajista, en el proyecto del club privado Puerto Azul. El promotor Daniel Camejo Octavio y sus arquitectos Oscar Carpio y Guillermo Suárez, enfrentaban un problema difícil con las áreas libres del proyecto. Uno de los gerentes de la promotora, cuyo sobrino estudiaba en la Universidad de Cornell, el hoy arquitecto y paisajista Oswaldo Lares, le insinuó a Camejo la importancia de hacer venir a Burle Marx como consultor”. El propio Tábora, quien para entonces ya trabajaba en el Atelier de Burle Marx en Río de Janeiro, será quien coordinará los detalles y luego lo acompañará en el viaje que realizaría a Venezuela.
Burle Marx llega a un país que se caracterizaba por su bonanza económica y acelerado ritmo en la construcción de su infraestructura, y a partir del mismo momento en que lo hace se ampliarán los contactos, colaboraciones y proyectos que el Atelier (por entonces conformado por Burle Marx, Tábora, Mauricio Monte y Julio César Pessolani) iría atendiendo y desarrollando. Casi de inmediato, a finales de 1956, Burle Marx es contactado por Carlos Guinand Sandoz para diseñar las áreas exteriores de la Exposición Internacional de Caracas a realizarse en 1960; es requerido por Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger para colaborar con el tratamiento de los espacios abiertos de El Helicoide de la Roca Tarpeya; también para proyectar el paisajismo entre el hotel Humboldt y la Estación del Teleférico a instancias de Tomás Sanabria; y, más adelante, el rediseño del área central de la pista del Hipódromo La Rinconada, el Jardín Botánico, en Maracaibo (Edo. Zulia), los jardines de los clubes Playa Azul, Playa Grande, Morón y Balneario de Naiguatá, a los que se sumarán los paisajismos para las viviendas de Inocente Palacios y Diego Cisneros así como el de la casa de hacienda Monte Sacro de Nelson Rockefeller en Nirgua, estado Yaracuy, desarrollados casi todos en 1957 desde Rio de Janeiro. “No sería hasta mediados de 1957 cuando (John) Stoddart se incorporaría como socio a la nueva firma organizada para el desarrollo de proyectos de Arquitectura Paisajista y Planificación”, sumándose a Tábora, Pessolani y Monte, dejando atrás la denominación y estructura de Atelier. Posteriormente, en 1959 se registraría en Caracas la Oficina Técnica Roberto Burle Marx C.A., sociedad que acometería finalmente el proyecto para el Parque del Este.
4. Parque del Este, Caracas, 1961. Arriba izquierda: Patio de los Azuelejos. Arriba derecha: Aviario. Abajo izquierda: Restaurant del gran lago. Abajo derecha: Lago de las corocoras. Fotos tomadas en 1965.
Tábora relata en su libro cómo “las actividades del atelier Burle Marx incluían lo que para un arquitecto parecería insólito, puesto que podían ser el replanteo de un mural, expediciones de varios días a la selva en busca de plantas autóctonas, la escenografía de un gran baile de carnaval en el teatro Municipal de Río de Janeiro, el diseño y ejecución de una exposición de plantas, el desarrollo de un proyecto de paisajismo en La Habana, Asunción o Buenos Aires. (…) Burle Marx no tenía una formación de arquitecto, pero a través de su percepción del espacio en la naturaleza y la reorganización en el jardín, con base en sus conocimientos como artista plástico, le permitían un enlace inusual con las propuestas de la arquitectura moderna brasileña que no encontraba ninguna afinidad con la arquitectura paisajista del momento”. Sin embargo, “con el crecimiento de la complejidad de los proyectos que llegaban al Atelier, que rebasaban la capacidad técnica de Burle Marx, y poder de ser expresados en planos y detalles de obra, se hizo necesaria la inclusión de arquitectos en el taller”.
Luego de su intensa relación con Caracas, Burle Marx verá cómo Tábora y Stoddart se independizarían en 1964 para desarrollar a través de la firma Stoddart + Tábora Arquitectos un fructífera carrera que dejaría huella en el paisajismo venezolano en todas sus instancias. Él, por su parte, seguiría con su trabajo desde su otra empresa fundada en 1955 (Burle Marx e Cia. Ltda.) junto con el menor de sus hermanos, Siegfried, y con la colaboración de los arquitectos José W. Tabacow y Haruyoshi Ono, quienes, al igual que sus socios caraqueños, tiempo atrás habían ido a golpear su puerta para ofrecerse como pasantes. Cabe resaltar que Haruyoshi Ono, a partir de los años 60 se asoció y siguió dando continuidad a la obra del Maestro.
Fue también su hermano menor quien encontró el sítio -chacra- Santo Antônio da Bica, en Barra de Guaratiba, a 60 kilómetros del centro carioca. 365.000 m2 que se trasformarían primero en un centro de experimentación, donde acomodaría sus colecciones de plantas, y luego en su hogar. De a poco Burle Marx va reformando la casa principal, a la que va agregando varios salones y la galería externa hasta que en 1973 se muda definitivamente para el sítio, dejando el barrio de Leme, donde vivía desde su infancia. En 1985 dona el sítio al Gobierno Federal, aunque continuó viviendo allí hasta 1994, el año de su muerte. A partir de 1996 comenzó un arduo proceso de identificación y clasificación del acervo, con supervisión y curaduría de la museóloga Iara Madeira, del Museu Histórico Nacional. A través de la Asociación de Amigos de Roberto Burle Marx se obtuvieron recursos financieros de varias entidades para la implementación del proyecto del museo en que hoy el sítio se ha transformado.