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CONTACTO FAC 425
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 448

La revista Croquis. Arquitectura e Ingeniería de Venezuela irrumpe en el escenario editorial venezolano en enero de 1981 con la firma intención de convertirse en “un medio de difusión de ideas y de realizaciones vinculadas a la labor del Arquitecto y el Ingeniero”, tal y como se declara en el editorial aparecido en su número 1. Como suele ocurrir con frecuencia, con ello se buscaba llenar con entusiasmo un vacío entre las revistas de carácter comercial, escasas si se quiere a comienzos de una década en la que, coincidiendo con el período presidencial de Luis Herrera Campíns, se empezaban a sentir los rigores de una crisis económica que tendrá en el viernes negro (18 de febrero de 1983) su punto culminante.

Habiendo fijado en la ciudad de Mérida su sede desde donde se comenzó a editar e imprimir, y si bien su primera edición recoge en su totalidad trabajos académicos y profesionales vinculados a la región de Los Andes, su fundador, el arquitecto José Martín Fernández, resaltaba en el editorial ya mencionado que las páginas de la revista “están abiertas a los planteamientos que impliquen alternativas para resolver con nuevos criterios basados en nuestra realidad, los problemas arquitectónicos, urbanísticos y tecnológicos del país, para contribuir en ampliar la visión sobre dichas actividades…”, a lo cual se añade la intención de “ser un instrumento de la libre expresión de las ideas de todos aquellos que quisieran manifestar sus opiniones, concepciones sobre cualquier aspecto o problemas vinculados al quehacer del Ingeniero y el Arquitecto” y, por si fuera poco, “promover a nivel nacional concursos de proyectos de arquitectura e ingeniería” y, además, “contribuir a reafirmar la conciencia conservacionista con respecto a los valores arquitectónicos de nuestro país y de América Latina”.
Tan ambiciosos objetivos buscarían ser plasmados mensualmente a través de una estructura y un equipo que tenía a Martín como su Director General, a Bruno Bellomo como Director Técnico, a Jaime Giraldo Valencia como Director de Ventas y Publicidad, y a Gustavo Febres Salas como Asesor Jurídico. El primer Comité de Redacción lo conformaban el periodista Asdrúbal Romero Yáñez acompañado de Martín y Bellomo, contándose además con un grupo de colaboradores especiales para el número y una corresponsalía en Caracas. Tanto la Oficina de Publicidad como la sede de la Editorial Croquis C.A. se ubicaban en La Arboleda, Mérida, corriendo la impresión a cargo de La Imprenta C.A. ubicada también en Mérida.

El Sumario del nº1 recogió, además del Editorial titulado “Croquis a sus lectores”, los trabajos: “UN PROCESO DE ANÁLISIS. El Pabellón de Alemania en la Exposición de Barcelona” del Arq. Eli Saúl Uzcátegui; “LA GUADUA y su contribución en los desarrollos regionales” del Arq. Washington A. Méndez; “CARRETERA MÉRIDA-PANAMERICANA” de los Ings. José Antonio Uzcátegui, Rafael Enrique Abreu, Alexis Sánchez y Juan Octavio Hurtado; “EDIFICIO DE OFICINAS OFICENTRO”, Mérida, estado Mérida, de la Arq. Ivana Giordani Estraccia; “TORRE EMPRESARIAL ALTO CHAMA”, Mérida, estado Mérida, del Arq. Claudio Corredor Muller; “EDIFICIO DE OFICINAS PILPERCA”, Mérida, estado Mérida, del Arq. Claudio Corredor Muller; “UNIDAD RESIDENCIAL MADRE JUANA”, San Cristóbal, estado Táchira de los Arqs. Norma García de Hernández, Otilia Viloria de Apitz y Rafael Alberto Apitz; “UNIDAD RESIDENCIAL ANTARAJU”, San Cristóbal, estado Táchira, de los Arqs. Norma García de Hernández, Otilia Viloria de Apitz y Rafael Alberto Apitz; “UNIDAD RESIDENCIAL LAGO SUR”, El Vigía, estado Mérida, del Arq. José I. Almeijeiras; y “CONJUNTO RESIDENCIAL CHACÓN GUERRA”, Cordero, estado Táchira, de los Arqs. Norma García de Hernández, Otilia Viloria de Apitz y Rafael Alberto Apitz.


Aquella presentación en sociedad, de corte eminentemente regional, de 78 páginas, formato de 11 x 31 cms, impresa en papel glasé y de sobria diagramación, prácticamente sin anuncios publicitarios e información sobre la manera de suscribirse, ha quedado como testimonio y oportunidad para recoger lo que en el momento podían considerarse como reflexiones académicas, pero sobre todo muestras de parte de la arquitectura comercial que por entonces se realizaba en los estados andinos.

Seguidamente, en febrero de 1981, Croquis, de acuerdo con lo prometido, lanzaría su segundo número de 66 páginas, de corte muy similar al primero, en el que se exploraría con otra tipografía para identificar la publicación, aparecería propaganda en las primeras páginas y se estructuraría el Sumario con base en el Editorial y cuatro grandes bloques: FORO, en que se daba cabida a diferentes artículos de corte tanto académico como profesional; ARQUITECTURA, dedicado a mostrar trabajos estudiantiles realizados en la Universidad de Los Andes, Mérida, y proyectos ejecutados en la región; INGENIERÍA que servía para mostrar notas y apuntes relacionados con el diseño estructural de obras civiles; e INFORMACIÓN en el que se abría la oportunidad de mostrar reseñas sobre eventos.

Podría decirse que el número 3 (mayo-junio 1981, 66 páginas) marcó importantes cambios dentro de lo que será la evolución editorial de la revista. En primer lugar, el nombre “Croquis” adquiriría un carácter propio que perduraría a lo largo del resto de las apariciones de la publicación y la contraportada estará ocupada con propaganda publicitaria. Por otro lado, los editores a través de un texto que titularían “Reafirmación”, al caer en cuenta de las dificultades que acarreaba mantener la periodicidad mensual inicialmente ofrecida, en virtud de la experiencia adquirida en los dos números anteriores y la complejidad que ello representaba, anunciarán que la revista tendrá carácter bimensual “ya que el hecho no es sacar una revista mensual ‘para cumplir’ sino lograr una revista que cumpla con los objetivos deseados”. También se abrirá la sección de ARTE, pasando el Sumario en adelante a estar conformado por el Editorial y los bloques FORO, ARQUITECTURA (donde se seguirían mostrando trabajos locales), INGENIERÍA y ARTE como novedad, el cual contendría una reseña de la exposición “Indagación de la Imagen (la figura, el ámbito, el objeto). Venezuela 1680-1980” abierta en la Galería de Arte Nacional, Caracas, entre 1979 y 1980, y una “Separata coleccionable” impresa en otro tipo de papel, que se dedicaría a temas específicos dedicándose la nº1 al “Arte Gótico”, excelente iniciativa que no perdurará en el tiempo. Otro dato no menor es que a partir de este número la Editorial Croquis (ya no como compañía anónima -C.A.- sino como sociedad de responsabilidad limitada -S.R.L-) comenzará a operar desde Caracas, claro síntoma de apertura que se notará en adelante.

El número especial 4-5 (114 páginas) cierra el primer año de Croquis. Denota de nuevo la dificultad de cumplir con la periodicidad bimensual ofrecida. Marca el inicio en la sección FORO de una serie de hasta tres colaboraciones del ingeniero Tomás Stohr sobre el tema del transporte urbano que se alternarán en el tiempo; muestra la publicación en INGENIERÍA del proyecto para “EL AEROMETRO DE MÉRIDA”; y la presencia por primera vez en el bloque ARQUITECTURA de obras fuera del contexto andino: el “CLUB DE GOLF DE LOS CANALES DE RÍO CHICO” de los Arqs. Luis Puchades, Juan Carlos Parilli y Alfredo Guinand; y la “TORRE CLEMENT” del Arq. Horacio López. Este número significará también la asunción de la Coordinación de Publicaciones del arquitecto Nuncio Guerra, cargo que ostentará hasta la desaparición de la revista. Igualmente, marcará la decisión de imprimirla (también hasta el final) en Tipografía América del Sur, C.A., Caracas.
Los números 6 (abril 1982, 70 páginas) y 7 (octubre 1982, 78 páginas), en los que crece significativamente el número de anunciantes, cubrirán aquel año manifestando tácitamente que la periodicidad había pasado a ser semestral.

En el nº6 Croquis comenzó a subtitularse “Arquitectura/Ingeniería/Arte en Venezuela” con el cual terminará sus días y a informar que su tiraje era de 3000 ejemplares, cifra nada despreciable. Marcó el momento de la primera colaboración en la sección FORO del historiador del arte José Antonio Arrieta donde escribiría sobre temas dedicados a la restauración y conservación (la cual perdurará hasta la desaparición de la publicación), y la incorporación por vez primera de “reseñas de libros”.

Pero lo más interesante es que ambos números, ya definitivamente abiertos a registrar temas nacionales de gran interés, incorporarán en el bloque ARQUITECTURA, por un lado (nº6), valiosa información proporcionada por la C.A. Metro de Caracas acerca de los aspectos funcionales tomados en consideración para el diseño de las estaciones de la Línea 1 (Propatria-Petare), y de los objetivos generales del proyecto de ambientación cultural y artística, mostrando un interesante despliegue descriptivo y gráfico de las estaciones: Propatria, Agua Salud, Caño Amarillo, La Hoyada, Parque Carabobo, Colegio de Ingenieros, Chacaíto, Parque del Este y Petare.


Por el otro lado, en el nº7 se atiende el proceso de avance de algunas de las obras que dieron apoyo a celebración de los IX Juegos Deportivos Panamericanos a realizarse en Caracas el año siguiente. Así, aparecerán los proyectos de Remodelación del Complejo Deportivo U.C.V. (Arqs. Bernardo Borges y Jacobo Koifman), el Parque Naciones Unidas (Arq. Jaime Esparza) y la Villa Panamericana (Arqs. Gorka Dorronsoro y Julio Riquezes). También a partir del nº7 Editorial, Reseñas Noticias y Reseñas libros formarán un bloque que antecederá a los cuatro tradicionales.
El año III (1983) bajo las pautas establecidas a partir de 1982, verá la salida del número doble 8-9 (junio, 120 páginas) y el 10 (noviembre, 82 páginas).

Si por algo puede distinguirse el nº8-9 es por el llamado que se hace desde la redacción a prestar atención a la manera como se expresa la “Arquitectura Nacional”, a la luz de los resultados arrojados en los recientes concursos nacionales dedicados a la Catedral de Ciudad Guayana y al Edificio Administrativo de la Gobernación del Distrito Federal. También destaca un artículo elaborado por el arquitecto José Luis Colmenares titulado “Frank Lloyd Wright y el bloque textil”, y la numerosa cantidad de edificios reseñados entre los que sobresalen: la Central de Controles del Metro de Caracas en La Hoyada (Max Pedemonte y Pedro Ovalles), cinco torres de oficina diseñadas por la oficina Borges, Pimentel y Koifman, y el recién inaugurado Museo de Arte de La Rinconada de Mendoza & Dávila, ejecutado según la propuesta con la que ganaron el concurso nacional convocado para tal fin.


Con la llegada del nº10 se dará la oportunidad de encontrar una de las mejores reseñas publicadas en Croquis. Ello ocurrirá cuando se les da la oportunidad de reproducir un rico material gráfico y fotográfico ofrecido por los proyectistas del recién inaugurado Teatro Teresa Carreño: Tomás Lugo y Dietrich Kunkel, el cual se presenta como una separata. Sin duda la obra no copa sólo el protagonismo del ejemplar de la revista, sino que se convierte en fuente de primera mano para conocer a fondo el edificio para ser estudiado por los interesados en ello. Apuntando en otro sentido, no se debe dejar pasar por alto la lectura del editorial que acompaña el nº10 titulado “Vivienda Popular y Marginalidad”.
Arribar al año 1984 implica toparse con los dos números que marcan el final de la vida de la revista. Se trata del 11 (de marzo, 72 páginas) y el 12 (de agosto, 80 páginas), los cuales marcan de nuevo una periodicidad semestral. Se trata de dos ejemplares que recogen la experiencia acumulada y con ello las mejoras en la diagramación, calidad de las imágenes y balance en la información suministrada.



En el 11 resaltan el texto dedicado por José Antonio Arrieta a presentar “El Castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumaná” (sección FORO), la presentación de los proyectos para el “Bulevar de Caricuao” y el Parque Galindo elaborados por la Oficina de Diseño Paisajista Robles Piquer y Asociados, y del Pre-escolar Las Lomitas de la oficina Grioni, Usarraga y Betti (sección ARQUITECTURA), y el ensayo crítico elaborado por José Luís Colmenares desde Estados Unidos titulado “El Museo de Arte de Atlanta. La síntesis de los maestros” sobe el edificio diseñado por Richard Meier (sección INTERNACIONAL).

Finalmente, el nº12 valdrá para dejar de nuevo un estupendo material gráfico y fotográfico sobre dos trabajos: el Museo de la Cultura de Valencia, proyectado por Jorge Castillo como resultado de un concurso del que resultó ganador y que logró construirse; y el desarrollo del proyecto (no construido) del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal de la oficina Grioni, Usarraga y Betti, propuesta que fue la ganadora del concurso convocado en 1981.


Llama la atención que siendo el nº12 en el que se anuncia un aumento en el tiraje de la revista (pasando de 3000 a 4000 ejemplares), Croquis haya dejado de circular sin dar señales de que ello fuese a ocurrir, de acuerdo con la información que manejamos. Sin embargo, pese a estar en presencia de otro intento fallido por lograr extender la vida de una publicación periódica sobre arquitectura en nuestro país, nos queda el importante testimonio que a través de sus páginas nos legaron un grupo de creyentes en que ello era posible y que lograron plasmar a lo largo de 4 difíciles años.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
CONTACTO FAC 423
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 447

Pese a que sin ella es inviable la vida en la tierra, el agua es uno de los principales enemigos para la perdurabilidad de las obras civiles y objetos construidos por el hombre. Es justamente el protegerse de los efectos que el vital líquido puede ocasionar por su acción lenta y persistente lo que convierte, de forma si se quiere silente y hasta imperceptible, a la impermeabilización en una acción vital para garantizar la vida de una edificación en el tiempo.
En términos sencillos puede decirse que la impermeabilización es el proceso de hacer que una objeto o superficie sea resistente a la penetración de líquidos. En construcción, se utiliza para proteger edificios y otras estructuras de los daños causados por el agua, como filtraciones, humedad y corrosión. Los materiales o productos utilizados para obtener los resultados deseados son conocidos como impermeabilizantes mientras que impermeabilizar remite a la acción de aplicar dichos materiales.

Planteada fundamentalmente como una operación de carácter preventivo, muy ligada al mantenimiento, impermeabilizar, en el mundo de la construcción también cubre un espectro importante en lo que significa reparar los imprevistos, fallas, fisuras o desgastes que aparezcan por diferentes razones (cambios de temperatura, tránsito, exposición a diversas acciones, derrames), lo que también puede darle una connotación curativa o correctiva.
La historia que gira alrededor del proceso de hacer impermeables ciertos materiales y superficies, ofrece la oportunidad de encontrar, tanto en los cuerpos y construcciones que se encuentran en contacto directo y permanente con el agua, como de aquellos que reciben sus embates periódica e indirectamente, una ventana para detectar cuáles han sido las técnicas y materiales más utilizados, que a su vez han dado pie para constatar su evolución en tiempos recientes.
Echando mano de diversos artículos publicados e informaciones relacionadas con el tema que hoy nos ocupa, podríamos afirmar que la búsqueda de técnicas de impermeabilización se remonta a hace 13000 años, cuando el ser humano se vio en la necesidad de proteger sus refugios de los elementos, como tormentas, lluvias y vientos, buscando así mejorar su capacidad de supervivencia frente a los elementos de la naturaleza.
En la página web de Prudêncio Impermeabilizações (https://prudencio.pt) encontramos que habría que remontarse a la Revolución Agrícola, después del Paleolítico, etapa de la civilización en la que el hombre, abandonando el estilo de vida de cazador-recolector, precisó crear lugares de más permanencia, en favor de una mayor seguridad y comodidad, como el momento en que “buscó técnicas que permitieran proteger sus excedentes agrícolas, ya que el grano sobrante de las cosechas debía almacenarse y protegerse de la humedad, evitando así que la producción se deteriorara. Por ello, era imperativo encontrar soluciones de impermeabilización para las instalaciones de almacenamiento, de modo que el hombre pudiera disfrutar de su nuevo estilo de vida. Durante este período, la paja y la arcilla fueron algunos de los primeros materiales utilizados para la impermeabilización. (…) Fue también en esta época que se desarrolló la cerámica, que se recubrió con betún para impermeabilizarla y permitir el drenaje y transporte de líquidos, algo inviable hasta entonces. Este procedimiento también permitió al hombre asentarse en un lugar específico”.

Durante el Neolítico, miles de años después, “además de la impermeabilización de edificios, el hombre tuvo la necesidad de proteger los materiales de las embarcaciones primitivas que permitieron la exploración, la pesca y el comercio con el auge del transporte fluvial”, actividades cruciales para el desarrollo y la expansión de la humanidad. Para sellar las primitivas embarcaciones, “utilizaban una emulsión bituminosa con turberas aplicada a la madera y otros materiales. De esta manera, las embarcaciones se volvieron impermeables y más fiables en las duras condiciones del transporte fluvial, lo que permitió a la civilización aprovechar los cursos de agua con mayor eficiencia que antes”.

Los mesopotámicos (alrededor de 4000 a.C) cubrían sus construcciones con capas de betún para repeler el agua y los egipcios (3600 a.C.) utilizaban resinas y grasas naturales para sellar los barcos y construcciones. Los arqueólogos al analizar a comienzos del siglo XIX la gran Pirámide de Giza “descubrieron el uso de una emulsión bituminosa aplicada en capas cruzadas con fibra de junco seca sobre los bloques de cimentación de piedra caliza”, y notaron que gracias a ello se encontraron las tumbas que albergaba totalmente secas pese a las inundaciones periódicas del Nilo. También, “mediante el uso de betún mezclado con resinas, lograron mantener tanto las momias como los sarcófagos en excelente estado de conservación”.
La Roma antigua, por su parte, llevó la impermeabilización a un nuevo nivel empleando nuevas técnicas en sus construcciones de viviendas y edificios públicos. Por ejemplo, “utilizaron opus signinum, una mezcla de cal, arena y triturados de cerámica, para impermeabilizar sus impresionantes acueductos, cisternas y baños termales”.


Con la construcción de grandes catedrales y castillos, durante la Edad Media, la impermeabilización se convirtió en una tarea esencial. Aunque no contaban con las tecnologías avanzadas de hoy, los alarifes medievales desarrollaron una serie de técnicas ingeniosas para repeler el agua, siendo algunas de las más comunes de esa época: techos a dos aguas; tejas de barro cocido; mampostería densa; uso de la cal como impermeabilizante y componente esencial en el mortero utilizado para unir piedras y ladrillos; uso de aceites y resinas naturales para tratar algunas estructuras de madera y hacerlas más resistentes al agua; canalones y bajantes; uso de plomo para revestir techos y otras superficies expuestas al agua; uso de cimientos elevados; y construcción de sistemas de drenaje para canalizar el agua lejos de las estructuras.
Todas las técnicas puestas en práctica en el medioevo perdurarían hasta la llegada de la Revolución Industrial en el siglo XIX, momento en que la impermeabilización experimentó una transformación radical gracias a la aparición de materiales que surgieron o ganaron popularidad impulsados por el crecimiento de las ciudades y el incremento de la construcción de edificaciones y obras civiles, acompañados por la capacidad de la producción en masa y las innovaciones en la química y la ingeniería.

Aparecieron durante este período: el uso del asfalto tanto en carreteras como en techos y otras superficies para proporcionar una barrera impermeable; el uso de telas asfálticas, membranas a base de fieltro o fibra de vidrio impregnadas con asfalto, principalmente para techos y terrazas, ofreciendo protección contra filtraciones; el desarrollo y producción industrial de gomas y cauchos y con ellos de impermeabilizantes flexibles que podían ser aplicados en diversas superficies; la popularización de pinturas y recubrimientos impermeables aplicables en paredes, techos y otras superficies para repeler el agua; la patente del cemento Portland, el cual comenzó a ofrecer una mayor resistencia y durabilidad dada su capacidad para endurecerse incluso bajo el agua, convirtiéndose en material insustituible para construcciones subterráneas y marinas; la galvanización, que consiste en recubrir el hierro o acero con una capa protectora de zinc que los protegía de la corrosión y, por lo tanto, del daño por agua; el uso de plomo y zinc en techos, canalones y bajantes, ofreciendo una solución duradera y resistente al agua; el desarrollo de sistemas de drenaje mejorados asociados al crecimiento de las ciudades y la necesidad de gestionar grandes cantidades de aguas residuales y pluviales; la aparición de los primeros materiales sintéticos que ofrecían soluciones impermeables (nuevos compuestos y polímeros) a medida que avanzaba la química; la producción de vidrio laminado y el uso de selladores avanzados que permitieron la construcción de edificios con grandes superficies de vidrio sin comprometer la impermeabilidad.

El siglo XX, montado sobre los avances logrados en el XIX, fue testigo de un auge inusitado en la investigación y el desarrollo de materiales y técnicas de construcción, incluidas las soluciones de impermeabilización. Las crecientes demandas de infraestructura moderna y las nuevas tecnologías disponibles dieron lugar a una serie de innovaciones en este campo que, de acuerdo a lo que hemos recogido de la página de la empresa Tecnopol (https://tecnopol.es), se pueden resumir en:
- Membranas de EPDM: EPDM (monómero de etileno propileno dieno): tipo de caucho sintético que se utiliza como membrana impermeable, especialmente en techos, conocido por su durabilidad y resistencia a los rayos UV y a condiciones climáticas extremas.
- Membranas de PVC y TPO: membranas plásticas que ofrecen una excelente resistencia al agua y son ampliamente utilizadas en techos y terrazas. Son flexibles, resistentes a los rayos UV y tienen una larga vida útil.
- Membranas líquidas: son productos que se aplican en estado líquido y luego se endurecen para formar una membrana impermeable continua. Pueden ser a base de poliuretano, poliurea, acrílicos, silicona, entre otros.
- Geotextiles: tejidos sintéticos que se utilizan en ingeniería civil para la separación, filtración y drenaje, y que tienen propiedades impermeables.
- Bentonita: tipo de arcilla que se expande cuando se moja, formando una barrera impermeable. Se utiliza en forma de paneles o geotextiles impregnados para impermeabilizar cimientos y sótanos.
- Polímeros cristalinos: aditivos que se mezclan con el concreto y reaccionan químicamente para formar cristales impermeables en los poros del concreto, haciéndolo resistente al agua.
- Membranas autoadhesivas: láminas que vienen con un adhesivo en uno de sus lados y se adhieren directamente a la superficie que se va a impermeabilizar.
- Espumas de poliuretano: se rocían en la superficie y se expanden, formando una barrera impermeable y aislante.
- Resinas y epoxis: utilizados para impermeabilizar superficies y también para reparar grietas y juntas en estructuras existentes.
- Selladores modernos: desarrollados con base en silicona, poliuretano y otros polímeros los cuales mejoraron enormemente la capacidad de sellar juntas, grietas y penetraciones en estructuras.
- Tecnologías avanzadas de drenaje: soluciones tales como como paneles de drenaje y sistemas de drenaje subterráneo, destinadas a proteger las estructuras subterráneas de la presión del agua.

Dicho todo lo anterior, en términos muy generales se podría afirmar que los impermeabilizantes podrían dividirse entre aquellos que se añaden a la composición de elementos estructurales o de cerramiento y aquellos que se les superponen. También entre aquellos que se emplean para evitar la filtración y/o penetración de líquidos u otros fluidos hacia el interior de una construcción o estructura o los que evitan que la humedad pase hacia el exterior, pudiéndose encontrar entre los elementos, ambientes o lugares más comúnmente tratados: baños y cocinas, sótanos, balcones, terrazas, techos verdes, piscinas, muros y tanques de agua. En todo caso, se estima que un producto impermeabilizante aplicado exteriormente dura entre 3 y 10 años; siendo lo más recomendable reaplicarlo a los 3 años con el objetivo de realizar un mantenimiento y después, a los 10 años.

Resumiendo, se podría decir que los tipos de impermeabilizantes más relevantes son: acrílicos, asfálticos, cementosos, mantos prefabricados y poliuretanos. Además, que en general tres son los métodos utilizados al impermeabilizar: impermeabilización líquida, impermeabilización con membrana laminar e impermeabilización integral, subdividiéndose esta última en dos tipos principales de sistemas: los hidrófilos y los hidrófobos.




La postal que el día de hoy nos ha permitido repasar este tema muchas veces subvalorado, se encuentra ilustrada con un anuncio publicado en 1978 por Industria de Productos Asfálticos (IPA), empresa venezolana todavía con importante presencia en el mercado y que con más de 80 años de experiencia ofrece soluciones de impermeabilización y productos asfálticos, por lo que ocupa sólo un segmento del amplio espectro que en torno a tópico hemos desplegado. El aviso menciona la producción por parte de IPA de: impermeabilizantes, selladores y rellenos, aditivos para concreto y revestimientos y pinturas especiales.
IPA, cuya planta se encuentra en el sector Santa Rita al sur de Maracay, estado Aragua, tuvo su primera participación importante como parte de los suplidores de materiales utilizados en la Reurbanización de El Silencio (1942-1945). De acuerdo a lo publicado en el portal https://ipa.co.ve/, “ofrece una amplia gama de productos, incluyendo asfaltos líquidos, pinturas asfálticas, mantos asfálticos utilizados para impermeabilizar techos, muros, fundaciones y otras superficies, y sistemas para canchas deportivas. IPA se destaca por su compromiso con la calidad y la innovación en sus productos, utilizando materias primas de alta calidad, incluyendo petróleo venezolano, para garantizar la durabilidad y resistencia de sus soluciones”.

De forma más específica los productos IPA se presentan así:
“Mantos asfálticos: IPA produce membranas compuestas de asfalto modificado con polímeros y reforzada con fibra de vidrio, utilizadas para impermeabilizar diversas superficies como techos, terrazas y cimientos”.
“Asfaltos líquidos: IPA ofrece diferentes tipos de asfaltos líquidos, como el asfalto líquido con disolventes orgánicos, ideal para imprimar superficies porosas y maltratadas”.
“Pinturas asfálticas: IPA produce pinturas asfálticas de aluminio y de color, que ayudan a proteger las superficies impermeabilizadas de los rayos UV y a reflejar el calor solar”.
“Asfaltos sólidos: IPA también ofrece asfaltos sólidos para diferentes aplicaciones”.
“Productos para canchas deportivas: IPA cuenta con sistemas completos para la construcción de canchas deportivas asfálticas, que incluyen capas de imprimación, ligas y pinturas de color, diseñadas para reducir el impacto físico en los deportistas y garantizar la durabilidad de la cancha”.
Además, “IPA brinda asesoría técnica a sus clientes para ayudarles a seleccionar los productos adecuados para sus proyectos y asegurar una correcta aplicación”.

Para cerrar, valdría la pena añadir que durante las últimas décadas, la industria ha buscado constantemente soluciones más efectivas y versátiles para enfrentar el reto de garantizar la protección y durabilidad de las estructuras en un marco en el que la sostenibilidad tiene un gran peso. En este contexto, la impermeabilización aplicada mediante membranas líquidas de poliurea y poliuretano han emergido como líderes, consolidándose como opciones preferidas en muchos proyectos modernos. Sus ventajas son las siguientes: aplicación rápida y rápido tiempo de curado; excelente capacidad de elongación, lo que les permite adaptarse a movimientos estructurales, expansiones y contracciones sin agrietarse; adherencia firme a una amplia variedad de sustratos, desde concreto hasta metal, asegurando una protección completa; resistencia a la abrasión y a los productos químicos, lo que les otorga una vida útil prolongada; y, al ser líquidas, forman una membrana continua sin juntas, eliminando puntos débiles donde podría producirse una filtración.
Nota
Sabido es que parte de la caracterización de la arquitectura moderna pasó por asumir la cubierta plana como una de sus premisas fundamentales. La “terraza-jardín”, uno de los cinco puntos de la arquitectura moderna expuestos por Le Corbusier, que proponía el techo como un lugar transitable convirtiéndolo en una zona verde más, es la más clara demostración de ello.
Sin embargo, el asumir la cubierta plana y la terraza-jardín como criterio para techar edificaciones, incorporó desde que se impuso un importante compromiso a la hora de tomar previsiones relacionadas con la impermeabilización de dichas superficies, cosa que la denostada cubierta inclinada minimizaba.
Josep María Montaner en La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX (2002) señala: “Según Ernst May, las cubiertas planas y homogéneas iban a permitir superar el dominante caos de cubiertas de todo tipo. Con la defensa de una cubierta plana, los factores funcionales y plásticos negaban no solo los factores simbólicos sino también los constructivos: las cubiertas planas realizadas en los años 40 en Inglaterra han demostrado que el coste de su mantenimiento es casi seis veces superior al de las cubiertas inclinadas”.

En tal sentido, no deja de ser interesante encontrar cómo fue el propio Ernst May, encargado de editar el número 7 de la revista Das Neue Frankfurt de octubre-diciembre de 1927 quien al decidir titularlo “Número especial sobre la cubierta plana”, en el que participaron figuras como, Le Corbusier, Lurçat, Wright, Oud y Frank, abrió la puerta para encender un polémico debate que tuvo en el arquitecto alemán Heinrich Tessenow el más acérrimo defensor del techo inclinado reclamando la función constructiva, expresiva y simbólica de las cubiertas tradicionales y el más ferviente opositor al antihistoricismo moderno.

En un reconocimiento tácito a la actitud asumida por Tessenow, Montaner completará: “Y precisamente, la arquitectura de los años 50 descubrirá que es en las formas escultóricas de las cubiertas donde radican las mayores posibilidades de expresividad en la arquitectura pública”.

La aparición de la cubierta plana con todas sus dificultades para lograr una correcta impermeabilización y preservar su mantenimiento hizo que los detalles constructivos y especificaciones correspondientes, se convirtieran en elementos fundamentales dentro de los documentos que facilitan la cabal realización de obras civiles desde el pasado siglo XX.
ACA
Procedencia de las imágenes
1. habitissimo (https://fotos.habitissimo.com.mx/foto/proceso-de-impermeabilizacion_345582)
2. Soluasfalt (https://asfaltomadrid.com/blog/el-asfalto-nos-salvo-del-diluvio-universal/)
3 y 4. Prudêncio Impermeabilizações (https://prudencio.pt)
5, 6 y 15. Tecnopol (https://tecnopol.es/news/historia-de-la-impermeabilizacion-y-su-evolucion-a-lo-largo-del-tiempo)
7. Sika Perú (https://per.sika.com/es/construccion/impermeabilizacion-estructuras/impermeabilizacionparazonasestructurales.html)
8. Sika España (https://esp.sika.com/es/construccion/proteger/soluciones-impermeabilizacion/morteros-impermeables/impermeabilizacion-de-piscinas.html)
9. Cronotopos (https://www.cronotopos.es/impermeabilizacion-construccion-protegiendo-estructuras/)
10. ISOMAT PU SYSTEMS (https://isomat-pu-systems.com.es/solutions/waterproofing-green-roofs-isoflex-pu-560-bt-two-component-polyurethane-bituminous-liquid-membrane-es/)
11, 12 y 13. Revista EMB CONSTRUCCIÓN (https://www.emb.cl/construccion/articulo.mvc?xid=1155&edi=53)
14. Materiales Sampedro (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=941279721033917&id=100054556924408&set=a.599178425244050)
16. Keup (https://keup.wordpress.com/2019/04/25/das-neue-frankfurt/)
17. ResearchGate (https://www.researchgate.net/figure/Heinrich-Tessenow-Festspielhaus-Hellerau-c1915-main-facade-and-entrance_fig5_337356508)
18. ¿Como hacer una cubierta plana? Detalles constructivos (https://www.youtube.com/watch?v=tsRwUITSRaU)


