Pasar a limpio, nos dice Oscar Tusquets, no es reescribir ni redibujar, es convertir las cuatro frases o el croquis que sólo tienen sentido para su autor en algo comprensible para los demás y, así, compartirlo. Aprendimos a valorar las afueras de las ciudades estadounidenses gracias a que Hopper las «pasó a limpio», y a contemplar la belleza de la Gran Vía madrileña gracias a los siete años que Antonio López dedicó a observarla y recrearla sobre el lienzo. También es posible pasar a limpio los pensamientos, y esto es lo que hace el diseñador, pintor y arquitecto barcelonés en este personalísimo libro: plantea algunas de las ideas que lo han acompañado durante una buena parte de su vida, deja constancia de los interrogantes que persisten al cabo de los años e incluso admite con franqueza sus filias y sus fobias.
A medida que turbulencias de toda clase caracterizan prepotentemente nuestro clima contemporáneo, va creciendo la centralidad de un puñado de actitudes y obras que, a lo largo del siglo xx, han cultivado la poética del silencio y han sido capaces de interpretar, a través de ella, la realidad caótica y huidiza de nuestra época. Al intento de desentrañar algunas claves de ese talante alternativo van destinadas estas páginas.
El texto se estructura a partir de diez breves estudios sobre temas centrales en el arte y la arquitectura contemporánea, y sobre destacados protagonistas que han hecho de la mesura un ingrediente sustancial de su obra: Jorge Luis Borges, Ludwig Mies van der Rohe, Yasuhiro Ozu, Mark Rothko y Jorge Oteiza.
Más allá de las importantes diferencias geográficas y culturales que separan las temáticas afrontadas, hay un rasgo común en todas ellas: el rechazo del arte entendido como una histérica agresión a los sentidos, tal y como es promocionado por la pseudocultura mediática, y —en su contra— la afirmación de una interpretación artística de la realidad como reflexión profunda y elocuente, destinada a intentar desvelar los misterios del mundo.
Carlos Martí Arís es Doctor en Arquitectura y Profesor Titular del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la UPC, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB). Ha sido miembro fundador y subdirector de la revista 2c Construcción de la Ciudad y redactor de la revista DPA, del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la UPC. Además, ha sido promotor de otras iniciativas editoriales como las colecciones Estudios Críticos y Arquitectura / Teoría de Ediciones del Serbal; y la colección Arquíthesis, editada por la Fundación Caja de Arquitectos. Ha desarrollado una amplia reflexión teórica vertida en numerosos escritos y conferencias, investigando en primer lugar el papel del espacio público en la ciudad contemporánea, así como las interrelaciones entre arquitectura y cine.
Es autor, entre otros, de los siguientes libros: Las variaciones de la identidad. Ensayo sobre el tipo en arquitectura (1991; 1993 y 2014), Las formas de la residencia en la ciudad moderna (1991), Santiago de Compostela. La ciudad histórica como presente (1995), La cimbra y el arco (2005), La arquitectura del cine. Estudios sobre Dreyer, Hitchcock, Ford y Ozu (2008), Cabos sueltos (2012). En 2014 ha recibido por la ETSAB el título de “magister honoris causa”, en reconocimiento a una dilatada y extraordinaria carrera académica y profesional.
He dado a las seis conferencias un título unificador: “Tocar el mundo a través de la arquitectura”, derivado de un comentario de Maurice Merleau-Ponty sobre las pinturas de Paul Cézanne, las cuales “hacen visible cómo nos toca el mundo”.
En mi opinión, esta es también la tarea fundamental de la arquitectura: proporcionarnos un punto de apoyo existencial en este mundo, y concienciar y expresar cómo nos toca el mundo y nos abraza, y viceversa, cómo tocamos el mundo a través de nuestros sentidos y de nuestro entendimiento.
“A través de la visión, tocamos el sol y las estrellas”, escribe Merleau-Ponty. La tarea de la arquitectura es fortalecer nuestro sentido de lo real poetizando nuestra realidad experiencial.
Juhani Pallasmaa
Juhani Pallasmaa (Hämeenlinna, 1936) es arquitecto y ejerce la arquitectura desde principios de los años 60, en Helsinki. Fue profesor y decano de la Universidad Politécnica de Helsinki, director del Museo de Arquitectura de Finlandia y rector del Instituto de Artes Industriales de Helsinki. Ha sido conferenciante y profesor invitado en diversas escuelas de arquitectura de todo el mundo, incluida la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Es autor de numerosos artículos y libros sobre filosofía, psicología y teoría de la arquitectura y del arte publicados en más de treinta idiomas. A sus obras traducidas al castellano –Animales arquitectos (2001), Los ojos de la piel (2006), Una arquitectura de la humildad (2010), La mano que piensa (2012), La imagen corpórea (2014), Esencias (2018) y Habitar (2019)– se suma ahora Tocando el mundo (2019).
Veinte años después de publicar su primera monografía sobre Herzog & de Meuron, la editorial Arquitectura Viva presenta ahora la obra completa del estudio. El infatigable pulso creativo de los suizos, que a lo largo de cuatro décadas ha producido algunos de los ejemplos más emblemáticos de la arquitectura contemporánea, se ilustra aquí en una edición bilingüe español-inglés, compuesta por dos volúmenes de 352 páginas cada uno, encuadernados con tela y en tapa dura. El primero de ellos recorre 43 de los principales edificios iniciados entre los años 1978 y 2002, que retratan las transformaciones formales y ensayos materiales experimentados desde sus inicios en la ciudad de Basilea hasta su reconocimiento mediático a nivel global, y en donde destacan edificios como el almacén y las oficinas de Ricola, la Tate Modern, las bodegas Dominus, el Allianz Arena o el Estadio Nacional de Pekín. El segundo volumen reúne 41 trabajos significativos, comenzados entre 2003 y 2019, que confirman la trayectoria de la firma como una de las más influyentes del mundo, y entre los que sobresalen la Filarmónica del Elba, los edificios Helsinki Dreispitz y Feltrinelli Porta Volta, el Vitra Schaudepot y la propuesta para la berlinesa Neue Nationalgalerie, aún en proceso. Los proyectos se acompañan con artículos de Luis Fernández-Galiano, que diseccionan las motivaciones y métodos de Herzog & de Meuron y ofrecen las herramientas críticas necesarias para aproximarse a esta obra poliédrica e inmensa.
El Museu de Arte de Sao Paulo MASP, junto a la Fundación JUMEX de México, el Museo dArt Contemporani de Barcelona MACBA y Tate Modern de Londres, han organizado una gran exposición retrospectiva de la obra de Gego (Gertrud Goldschmidt, Hamburgo 1912-Caracas, 1994), una de las artistas más significativas de la postguerra que emerge en la segunda mitad del siglo XX en América Latina.
Su producción artística interdisciplinaria abarcó la arquitectura, el diseño, la escultura, el dibujo, la gráfica, los textiles, las instalaciones para sitios específicos, la obra pública y la pedagogía. Por ello, la muestra abarca una variedad de medios a partir de finales de los años 40 hasta principios de 1990, para dar cuenta de la extensa producción de la artista.
Formada como ingeniero-arquitecto por la Technische Hochschule en Stuttgart, Gego enfrentó la persecución nazi, lo que la llevó en 1939 a emigrar a Venezuela, donde se convirtió en pionera de la abstracción geométrica en las décadas de los 50 y 60. La artista exploró las relaciones entre la línea, el espacio y el volumen, en un osado y sistemático complejo tridimensional de alambres. Sus formas orgánicas, estructuras lineales y abstracciones modulares tratan metódicamente las nociones de transparencia, energía, tensión, relación espacial y movimiento óptico.
Titulada: Gego, La línea emancipada, la exposición se realiza bajo la curaduría de Pablo León de la Barra, Julieta González y Tanya Barson
La página del MASP, además, señala lo siguiente:
Desde el 13 de diciembre, Gertrud Goldschmidt (1912-1994), conocida como Gego, abre su primera exposición individual en Brasil en el MASP. ‘Gego: La línea emancipada’ presenta unas 150 obras realizadas entre los años 1950 y 1990: esculturas, dibujos, grabados, libros de artista y telas. La exposición ha sido posible gracias a una asociación entre el MASP y el Museo Jumex de la Ciudad de México, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) y la Tate Modern de Londres. En el MASP, la exposición estará abierta hasta el 1 de marzo de 2020 y forma parte del ciclo ‘Historias de mujeres, historias feministas’, que ha guiado todo el programa de la institución en 2019.
La Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT), tradicionalmente conocida como el “Instituto de Ingeniería”, es una fundación del Estado Venezolano creada por decreto en 1980 adscrita entonces al Ministerio de Fomento y hoy al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología. Inició efectivamente sus operaciones en 1982, buscando asumir el elevado reto de ser el “Brazo tecnológico del Estado Venezolano”.
La auspiciosa aparición de esta institución permitió que se ofreciese como centro modelo de generación y transferencia de tecnología a la industria pública y privada venezolana, cosa que logró con gran éxito durante los primeros años de su puesta en funcionamiento, gracias a la conformación de un equipo de trabajo que compartía una visión tendiente a poner en contacto y hacer colaborar las diferentes disciplinas y actores que intervienen en el proceso del diseño industrial de una amplia y variada gama de objetos.
No es sino hasta 1989 con la aparición dentro de su estructura organizativa de la Unidad de Diseño (incorporada al Centro de Ingeniería Mecánica), que empieza a llenarse un vacío existente en el país correspondiente a la creación, adaptación u optimización de piezas y productos industriales. La incorporación en dicho proceso de avanzados equipos de computación que apoyaban casi en un 100% la elaboración de modelos teóricos y de un taller con una completa maquinaria que facilitaba la realización de ajustados prototipos y series cortas de objetos, permitieron a la Unidad cubrir la totalidad de los aspectos que se encuentran involucrados en el diseño industrial abriendo la posibilidad de brindar asesoría y servicios adicionales tales como: elaboración de planos, adaptación de programas CAD a la industria, cursos en el área CAD/CAE o análisis y estudio del comportamiento dinámico y estático de piezas en el computador. El autofinanciamiento, vale la pena recalcarlo, se encontraba detrás de todos los esfuerzos desarrollados por la institución en ofrecer servicios pese a ser un ente público. Ya para 1992 el Instituto y en particular su Unidad de Diseño, permitía lucir como logros visibles, entre otros, desde carcasas para contener circuitos electrónicos hasta un cortador industrial de papas, pasando por la mejora del diseño del cartón de huevos que en aquel momento se destinaban a la exportación o la optimización de piezas dentro de la maquinaria de determinadas empresas.
Pues bien, aquella entidad que empezó a convertirse en referencia desde un apartado rincón de Sartenejas, que operaba en edificaciones un tanto improvisadas, decidió ampliar y complementar sus instalaciones encargándole al Instituto para el Desarrollo Experimental de la Construcción -IDEC-, a través de la empresa TECNIDEC, S.A., el diseño y realización del edificio, para lo cual se conformó un equipo liderado por Henrique Hernández e integrado por Alejandro Galbe, Cristina Echeverría y Luis Marcano, con la participación de Sonia Cedres de Bello en la programación. Buscaba obtener una imagen edificada a tono con sus características y no fue para nada defraudada.
De tal manera, no dudó el equipo del IDEC en aprovechar la oportunidad para demostrar otra de las posibilidades que ofrecía el Sistema Estructural Metálico Apernado (SIEMA) que ya había sido utilizado con notable éxito entre 1983 y 1988 en la Sede del Banco del Libro de Altamira (ver Contacto FAC nº 57 del 10-12-2017).
Siendo un sistema constructivo abierto, basado en el ensamblaje en obra de componentes estandarizados producidos industrialmente, económico, versátil, de fácil montaje, ligero y flexible el SIEMA, cuya denominación definitiva es adoptada en 1983, representa a cabalidad las más amplias aspiraciones de quiene dirigían el IDEC. Según se desprende de su catálogo (http://www.fau.ucv.ve/idec/pdf/propuestasidec.pdf), “está conformado por una armazón articulada de acero: cerchas apernadas a las columnas, losas de concreto vaciadas en sitio y arriostramientos diagonales. Columnas: perfiles de acero tubulares de sección cuadrada para uno, dos y tres pisos. Cerchas principales de entrepiso y techo: fabricadas con perfiles angulares normalizados y cabillas lisas de especificaciones SIDOR. Cubren luces de 7.20, 4.80, 3.60 y 2.40 m. Cerchas secundarias: similares a las anteriores. Cubren luces de 3.60 y 2.40 m. Losas de entrepiso y techo: concreto armado vaciado en sitio sobre lámina de acero galvanizado como encofrado no colaborante. Las losas cubren luces de 3.60 y 2.40 m. Tirantes diagonales: colocados según requerimientos del análisis sísmico. Admite una variada gama de cerramientos internos y externos cielorrasos y acabados con materiales y componentes existentes en el mercado de acuerdo a los requerimientos funcionales, estéticos y ambientales: vidrio, aluminio, mampostería convencional, prefabricados de concreto, laminados plásticos, cartón-yeso, madera, etc. Las instalaciones eléctricas, sanitarias, mecánicas y de gas, pueden ser colocadas a la vista o embutidas en la tabiquería. Las tuberías pueden distribuirse a través de las cerchas y colgarse de las losas. Las escaleras están conformadas por componentes metálicos fijados a la estructura. Los escalones se producen por vaciado de concreto o granito sobre encofrado resistente de lámina metálica doblada. El peso de la estructura metálica de SIEMA, excluyendo la losa, es de 24 Kg./m2, cifra 20 % inferior al peso de una estructura convencional de acero no racionalizada”.
1. Ampliación del edificio de la Fundación Instituto de Ingeniería. Espacio central
El partido seguido para componer el edificio de 4.000 m2 del Instituto de Ingeniería, solicitado para ser diseñado y puesto en funcionamiento en 11 meses (ya que su financiamiento se encontraba amarrado a un convenio internacional), buscó tomar en cuenta el fresco clima, condiciones topográficas e inmejorables condiciones ambientales del lugar donde se ubicó, dando como resultado una elegante pieza horizontal muy bien proporcionada, envuelta por superficies acristaladas, posada ligeramente sobre el suelo, que pone al descubierto toda su armazón estructural y explota al máximo la relación interior-exterior recordando la estética de Mies van der Rohe.
Como ya señaláramos en su momento, a partir de 1991 el SIEMA se comercializa y se utiliza ese mismo año para la construcción de un edificio de laboratorios de la Procter & Gamble en La Yaguara (Caracas), proyecto del arquitecto Pablo Lasala, para luego servir de soporte (tras la firma de un contrato de Licencia con la empresa CORYLUM C.A.) para contener la sede del Grupo CORIMON en la Zona Industrial de Valencia, estado Carabobo (hoy ocupado por PEQUIVEN), del arquitecto Servio Tulio Ferrer y, después, el núcleo de Maturín de la UCV del arquitecto Nelson Rodríguez. Hasta la fecha no ha sido utilizado para resolver edificios de vivienda y se ofrece como idóneo para “oficinas, edificaciones educacionales, centros asistenciales, servicios comunales, servicios de apoyo industrial, laboratorios y pequeñas y medianas industrias”.
2. Artículo dedicado a la Fundación Instituto de Ingeniería aparecido en el nº 4 de Arquitectura HOY, 19 de diciembre de 1992
Por su parte, el Instituto de Ingeniería inserto dentro del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, de acuerdo a la información contenida en su portal http://www.fii.gob.ve/ “desarrolla proyectos en cinco grandes disciplinas: Ingeniería Mecánica, Tecnología de Materiales, Geomática, Ingeniería Eléctrica y Sistemas, Seguridad Informática y Certificación Electrónica”. Sin embargo perdió la frescura que asomaba a finales del siglo XX convirtiéndose en un ente fundamentalmente burocrático. Por tanto, ha mermado en su loable afán por “realizar actividades de investigación aplicada, desarrollo tecnológico, asesoría técnica y servicios especializados en diversos campos de la ingeniería, para promover la evolución del aparato productivo nacional, asegurar la transferencia y apropiación tecnológica local o adquirida, y potenciar las capacidades de gestión del sector público”, mostrando muy pocos logros y realizaciones que permitan vislumbrar niveles importantes de superación de la dependencia de la tecnología foránea.
ACA
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