SOM exhibe 30 modelos de esqueletos estructurales que muestran la evolución del rascacielos
Patrick Lynch
Tomado de Plataforma Arquitectura
15 Noviembre 2017
Traducido por Fernanda Amaro
Cuando se trata del diseño de edificios altos, a menudo es en el sistema estructural donde se realizan las innovaciones más revolucionarias. Esta semana, en asociación con la Bienal de Arquitectura de Chicago, se presentará una nueva exhibición que destaca los innovadores sistemas estructurales de una firma de arquitectura que ha completado su parte justa de edificios altos: SOM.
Titulada «SOM: Engineering x [Art + Architecture]», la exhibición descubre los conceptos y formas de los mayores logros de la firma, incluyendo edificios altos revolucionarios como el edificio John Hancock, la torre Willis y el edificio más alto de la actualidad, el Burj Khalifa. La exposición revela los procesos de investigación y pensamiento a través de una gama de medios: bocetos hechos a mano, escultura interactiva, video inmersivo, y más notablemente, una línea de modelos a escala 1: 500 que muestra los esqueletos estructurales de 30 proyectos importantes.
«Un ingeniero debe diseñar una estructura que un arquitecto se avergüence de cubrir», comentó el socio de SOM, Bill Baker.
La exposición también sigue la larga tradición de la firma de trabajar con artistas visuales. Se exhibirán modelos, dibujos y otros objetos creados a través de colaboraciones con Pablo Picasso, James Turrell, Jaume Plensa, James Carpenter, Janet Echelman e Iñigo Manglano-Ovall, explorando la idea de que «ingenieros, arquitectos y artistas practican por igual la poesía de la investigación, experimentación e ingenio».
La exposición estará en exhibición durante la Bienal de Arquitectura de Chicago, que se cerrará el 7 de enero de 2018.
Nota: Dos días después, el 17 de noviembre, relacionada con la exposición de SOM en Chicago, Plataforma Arquitectura transcribió la reseña elaborada por AD Editorial Team titulada “La fuerte relación entre ingenieros y arquitectos: SOM en la Bienal de Arquitectura de Chicago 2017”, en la que tras la cita de Bill Baker “Un ingeniero debe diseñar una estructura que un arquitecto se avergüence de cubrir”, se acompaña la presentación de un video producido por PLANE-SITE y Spirit of Space para ArchDaily, en el que “dos de las grandes mentes de SOM nos llevan a través de la exposición … (…)
En el video, el socio de ingeniería estructural y civil de SOM William F. Baker y el diseñador técnico de SOM Mohamed Sheriff, describen las ideas detrás de la exposición y cómo encaja en el tema más amplio de la Bienal ‘Make New History’ (‘Hacer Nueva Historia’).’Los dibujos a mano son muy importantes porque quieren recordarle a la gente que estas cosas son hechas por personas. Entonces, no es el arte en sí, sino la ingeniería detrás de él’, dice Sheriff. ‘A menudo la gente no se da cuenta de cómo la ingeniería puede ser tan dinámica y emocionante’ ”.
La exposición José Miguel Galia, arquitecto, realizada entre el Museo de Bellas Artes (MBA) de Caracas y el Centro de Información y Documentación (CID) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV, forma parte de un numeroso grupo de más de 15 muestras que llegaron a montarse a lo largo de la década de los 90 del siglo XX en diferentes espacios, producto del esfuerzo llevado a cabo por diversas instituciones o grupos interesados en divulgar la arquitectura en nuestro país, abriéndole espacio muy especialmente a la labor de recopilación, documentación y catalogación sobre el quehacer nacional iniciada con entusiasmo durante aquellos años.
José Miguel Galia (Gualeguaychú, Argentina,1919-Caracas, 2009), en particular, por la magnitud de su obra construida se constituyó en foco de atención de investigadores dada la amplitud de temas que llegó a abordar y el sello personal que logró imprimir a su producción luego de una exitosa sociedad con Martín Vegas en la década de 1950. Su ascendencia dentro del ámbito profesional se equiparó a la que logró como docente, influyendo en la formación de varias generaciones de arquitectos a lo largo de 35 años de labor ininterrumpida que se inicia dos años antes de su participación como fundador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV en 1953. Venezolano por decisión propia desde 1974, obtiene ese mismo año el Premio Nacional de Arquitectura otorgado en la V edición de la Bienal por el edificio Seguros Orinoco (Esquina de Socarrás, Caracas) y en 1976 el Premio Municipal del Distrito Federal por el Edificio del Banco Metropolitano en Sabana Grande, Caracas. Galia, además, dignificó el diseño de edificios de vivienda multifamiliar en propiedad horizontal, convirtiéndose en pionero y viva demostración de los alcances que dicha Ley ofrecía desde su entrada en vigencia en 1960, enriqueciendo su tipología y mostrando alternativas que daban con el máximo aprovechamiento de las ordenanzas y el mejor funcionamiento posible. El ladrillo como revestimiento o cerramiento exterior imprimió a sus obras una marca de fábrica que aún hoy es claramente reconocible dentro del paisaje caraqueño.
Tras la apertura en los mismos espacios del MBA de las muestras dedicadas a Franco Purini (1986), Alvar Aalto (1989), La casa como tema (1989) y El espacio, escenario de un Museo (1991) y haber dado cabida en 1987 a la VIII Bienal Nacional de Arquitectura, José Miguel Galia, arquitecto se convirtió en la primera que esa institución destinó en solitario a la obra de un arquitecto venezolano. Anteriormente le había correspondido a la Galería de Arte Nacional (GAN) abrirle las puertas a sendas exhibiciones consagradas a la obra de Carlos Raúl Villanueva. 1900-1975 (1982), La Arquitectura de los 80 (1985), Los signos habitables: Tendencias de la Arquitectura Venezolana Contemporánea (1985) y Manuel Mujica Millán. Arquitecto (1991). Por su parte el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI) empezaba a dar sus primeras muestras de interés por la arquitectura de la mano con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, la Embajada de Italia en Venezuela y el Instituto Italiano de Cultura en Venezuela a través de Alessandro Anselmi. Dibujos y Proyectos (1990) y Las Escalas del Espacio. Arquitectos Italianos Contemporáneos (1991).
El esfuerzo compartido entre la Fundación MBA y la FAU dio como resultado que entre el 8 de marzo al 3 de mayo de 1992 se abriera en las Salas 6, 6A y 7 del Museo un verdadero evento que combinaba el rigor académico producto de la puesta en orden del archivo personal de Galia y la producción de un material especialmente preparado para la ocasión. Así, tal y como señala Henrique Vera (responsable de la curaduría y museografía) en la presentación del hermoso catálogo que la acompañó, el guión museográfico se concibió para exhibir planos originales, dibujos, maquetas, croquis, detalles constructivos en escala 1:1, planos especialmente redibujados, axonometrías y fotografías, “dividiéndose en cuatro partes: la primera (…) integrada por una selección de proyectos realizados por los arquitectos Martín Vegas y José Miguel Galia, entre los años 1951 y 1958, en la firma Vegas & Galia Arquitectos Asociados. Destacan aquí por su importancia y significación el Conjunto Polar (1953), el Edificio Anglo-Ven (1956) y el Banco Metropolitano, agencia principal (1957). (…) El segundo grupo lo constituyen aquellos edificios diseñados por Galia desde 1958 hasta 1988. Aquí resaltan, por una parte, los dos Edificios Seguros Orinoco, el de la esquina de Socarrás (1971) (…) y el de Puerto Ordaz (1976). Igualmente el Edificio Banco Metropolitano, agencia Sabana Grande (1976) y la Remodelación del Parque Los Caobos. Por otra parte, se destaca un grupo de proyectos de vivienda multifamiliar, construidos y no construidos, los cuales fueron agrupados en seis familias tipológicas, tomándose el mejor ejemplo de cada familia para presentarlo con mayor detalle. (…) El tercer grupo está integrado por proyectos de diferente naturaleza, que no fueron construidos y que sin embargo ayudan a tener una visión más completa de este singular diseñador: tres diseños que participaron en concursos, una Quinta en Colinas de Bello Monte y el Edificio Sede para la Biblioteca Nacional, ambos para Caracas, y el de la Torre Peugeot, en Buenos Aires. También aquí se exhibe por primera vez un valioso material original. (…) El cuarto grupo de diseños exhibidos lo constituyen los tres proyectos en los cuales José Miguel Gala trabaja actualmente, el edificio Seguros Orinoco de Los Palos Grandes, el Centro Otassca en el Paseo Colón, y por último el Edificio Centro Princesa, ubicado en el Boulevard de Sabana Grande…”
Vera, contó para alcanzar con éxito este recordado montaje, con el inestimable apoyo de la oficina de Galia y en particular de los arquitectos Magali Ruz-Brewer, Sabino Marotta y José Antonio Maldonado, con el aporte del personal del MBA con María Elena Ramos, su directora, a la cabeza y del CID FAU UCV en las personas de las diseñadoras Martha Sanabria y Catherine Goalard.
El catálogo numerado como el 869 (la exposición fue la nº 984), cuya portada preside la postal de esta semana, diseñado por Andrés Carnevali, fue impreso por Unión Offset y tuvo un tiraje de 1500 ejemplares, pudiéndose aún adquirir a través de www.edicionesfau.com.
Destacan en él no solo su impecable impresión y el acompañamiento de las estupendas fotografías de Paolo Gasparini (protagonistas del montaje expositivo junto a las maquetas realizadas por Julio Camacho y José Ricardo Olivares), sino muy particularmente los dos textos preparados por José Miguel Roig y Federico Vegas: el uno titulado “Galia, La revolución a medida”, centrado en analizar críticamente el Banco Metropolitano de Sabana Grande; el otro, “El monasterio vertical”, dedicado a develar los entresijos y reflexiones, que en tono si se quiere más poético, suscita en su autor Seguros Orinoco. Del escrito de Vegas, extraemos, para terminar, la siguiente cita que ilustra la actitud de un profesional dedicado, tenaz, inquieto, que por sobre todo amaba la arquitectura y además logró que ella trascendiera: “La inmovilidad, la idea de que el edificio no se moverá de sitio como las Arcas, está a cargo del ladrillo. Aquí está la gran paradoja: el ladrillo, repetible y ancestral, lo imaginamos en muros de carga, pero éstos son inoperantes después de cierta altura. En el edificio de Socarrás, el ladrillo o la arcilla, es recubrimiento, y para que no haya dudas, no tiene trama y cambia de sentido cuando recubre el concreto y cuando es simple pared. No es posible un juego más diáfano, hacer más advertencias sobre la verdadera estructura del edificio, y sin embargo queda el sentimiento de un solo y gran ladrillo tallado”.
50 años de la creación del Instituto de Urbanismo de la FAU UCV.
Desde su fundación en 1953, la Facultad de Arquitectura de la UCV contó como parte de su nombre propio con el calificativo “y de Urbanismo”, situación que más allá de permitir especular acerca de la necesaria complementariedad existente entre ambas disciplinas y la aportación de la segunda en la formación de arquitectos, no terminaba de encontrar un claro reconocimiento dentro de su estructura organizativa.
Descartada prácticamente de inicio la creación de una escuela dedicada a graduar urbanistas que acompañase a la de arquitectura, empezó a cobrar fuerza, en virtud de la complejidad e interdisciplinariedad que caracteriza al fenómeno urbano, la idea de darle forma a una entidad que se dedicara a la investigación, la extensión y la formación de cuarto nivel en ese vasto territorio disciplinar. La figura de Instituto resultó ser la más idónea entre las contempladas en la estructura universitaria dando pie para que finalmente el segundo apellido de la Facultad quedase debidamente completado catorce años después.
Así, el Instituto de Urbanismo (IU), pasa a ser el primero que se crea en la FAU UCV. Inició sus actividades en noviembre de 1967 como resultado de los esfuerzos desarrollados por el profesor Omer Lares, quien para ese entonces dirigía el Centro de Estudios Urbanos, contando con el apoyo irrestricto del decano Víctor Fossi. Designado Lares como su primer director, el Instituto inaugura sus actividades centrando su atención en la estructuración de un curso de Planificación Urbana y dándole continuidad a una investigación que ya se adelantaba desde 1966 en el Centro, el Estudio de Caracas (publicada finalmente en 1990, ver Contacto FAC 18 del 12-03-2017), a cargo de Alberto Morales Tucker, Marta Vallmitjana y Rafael Valery. A ellos se sumará como parte del equipo seminal Carmelita Brandt. Funcionó el IU inicialmente en el espacio actualmente ocupado por la biblioteca en la planta baja de la sala de exposiciones de la Facultad. Luego se instalaría en una parte y posteriormente en todo el piso 4.
Los años iniciales en que le correspondió operar al Instituto estuvieron signados por la tensa situación que se vivía en la Escuela de Arquitectura en particular, embarcada en el proceso de Renovación académica, y en la universidad en general, la cual sin duda salpicó su funcionamiento, impactó el enfoque con que se creó y generó no pocas discrepancias entre los líderes de dicho proceso de transformación y las autoridades del recién creado centro de investigación, que decidió trasladarse temporalmente al Ateneo de Caracas mientras duró la “agitación”. Paralelamente, se daban los primeros pasos para la creación de la Carrera de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar, la cual se gestó y nutrió de buena parte del cuerpo profesoral del joven IU quienes, culminada la Renovación, encontraron mejor acomodo ideológico y menor conflictividad para el desarrollo de sus planes académicos en los predios de Sartenejas.
Marta Vallmitjana, nombrada a la postre en dos ocasiones como su directora, señala en “El Instituto de Urbanismo: una reconstrucción de los últimos 30 años”, texto que encabeza el folleto conmemorativo del aniversario nº 30 de la entidad (1997) lo siguiente: “En los años de la ‘Renovación’ (1970), el ambiente es propicio para la revisión de la pertinencia de la base gnoseológica que orientaba la formación del arquitecto y el urbanista. El Instituto no escapa de ese fervor por cuestionar la tradición y emprender la búsqueda de nuevos caminos” .
Entre el éxodo señalado y “la incorporación de un grupo de nueve profesores que venían de culminar cursos de postgrado en Inglaterra, se inicia un período donde la investigación pasa a tener un papel importante” y se conforma el núcleo humano que a lo largo del tiempo le dará al Instituto un importante vuelco y la fortaleza que durante años ha demostrado tener. Así, en 1970 entran a formar parte de su planta profesoral: Mélida Brewer, Alberto Feo, Rafael González A., Gonzalo Lander, Raúl Herrera, Hugo Manzanilla, Luis Carlos Palacios, Julio Riquezes y Marta Vallmitjana, a quien en 1970 se le había rescindido el contrato que la ataba a la institución. Más adelante se incorporarán, entre otros, Marco Negrón, Marta Abeucci, John Foley, Irene Niculescu, Frank Marcano, Tomás de la Barra, Ana Semeco, Tani Neuberger y María Isabel Peña en un proceso que permitió permanentemente intercambiar recursos con la Escuela de Arquitectura.
Para completar un perfil ilustrativo de su importante andadura, pasan a ser datos significativos (no exhaustivos) a ser tomados en cuenta dentro de una cronología del IU los siguientes:
1969: en medio de la convulsa situación que atraviesa la UCV el IU abre por primera vez la Maestría en Planificación Urbana, primer curso de postgrado a ese nivel que se realiza en la Facultad.
1971: Omar Hernández pasa a ser el segundo director del IU.
1973: El IU es distinguido con el Premio Nacional de Urbanismo otorgado en la V Bienal Nacional de Arquitectura.
1975: Marta Vallmitjana es designada como directora de IU.
1978: Se asume a partir de su VI edición la sede de la Maestría en Planificación del Transporte tomando el testigo dejado por la Universidad de Los Andes.
1980: Siendo director desde ese año Luis Carlos Palacios, aparece en nº1 de la revista Urbana.
1981: Se abre por primera vez la Maestría en Planificación Física y Diseño Urbano.
1984: Se crea INSURBECA empresa universitaria adscrita al IU.
1985: Es designado director el profesor Hugo Manzanilla.
1985: El IU abre la primera cohorte del Doctorado en Ciencias, mención Urbanismo, primer curso de este tipo que se dicta en la FAU. En 1995 egresa el primer doctor y en
2004 cambia su denominación por Doctorado en Urbanismo.
1986: Se concluye el Plan Maestro de la Zona Rental Plaza Venezuela.
1987: Se lleva a cabo una reestructuración general de los cursos de postgrado dictados por el IU y se revisan los contenidos de todas las maestrías incorporándose la Especialización en Planificación del Transporte. Se racionalizan los recursos sobre la base de asignaturas comunes a los distintos programas.
1991: Se publica el libro El Plan Rotival. La Caracas que no fue. 1939/1989. Un plan urbano para Caracas el cual obtiene en 1992 la Primera Mención en la VIII Bienal Panamericana de Arquitectura realizada en Quito, Ecuador.
1992: Frank Marcano es designado director del IU.
1994: Se concluye la realización del Plan Rector de la Ciudad Universitaria de Caracas.
1996: Urbana recibe Mención de Honor en la X Bienal Panamericana de Arquitectura realizada en Quito, Ecuador.
1996: El IU concluye el Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL) del Municipio Libertador.
1997: Marta Vallmitjana asume de nuevo la dirección del IU.
1998: El Plan Rector de la Ciudad Universitaria de Caracas obtiene el Premio de Diseño Urbano en la IX Bienal Nacional de Arquitectura.
1999: La Maestría en Planificación Física y Diseño Urbano se transforma en Maestría en Diseño Urbano y se abre la Especialización en esa área con dos menciones cada una: Diseño y Gestión. La Maestría en Planificación Urbana, Mención Estructura y Economía Urbana se transforma en Maestría en Economía Urbana.
2001: El IU realiza sus primeras jornadas formales de investigación.
2002: Aparece el libro José Miguel Galia. Arquitecto.
2003: Tani Neuberger es designada directora del IU.
2006: María Isabel Peña asume la dirección del IU.
2011-2015: Se asume la coordinación académica de la elaboración de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje.
2016: Yelitza Mendoza es designada directora del IU.
Si bien se podría afirmar que el IU vivió una etapa dorada a lo largo de las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, en las que las actividades investigativa y de extensión, con el apoyo de la firma de importantes convenios de cooperación, arrojó la realización de más de 170 proyectos en los que se vio involucrada de manera determinante INSURBECA, y que si bien a partir del año 2000 la última actividad empieza a decaer abruptamente cobrando visos dramáticos a partir de 2005, el IU ha mantenido en alto el espíritu con el que fue creado y mantenido activos la casi totalidad de sus áreas de investigación y postgrado. Sin embargo, la disminución en la capacidad productiva de su empresa ha repercutido, junto a la crisis que atraviesan el país y la universidad, en una importante descapitalización de su planta académica y en la obsolescencia de los equipos de apoyo a sus diversas actividades.
Dentro de este panorama se celebró el pasado miércoles 15 de noviembre en los espacios del piso 1 (Postgrado) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV una intensa e interesante jornada que tuvo justamente como objetivo el conmemorar el 50 aniversario del IU.
El acto, denominado “Haciendo ciudad”, organizado por un equipo conformado por profesores y empleados del Instituto teniendo a su directora actual Yelitza Mendoza a la cabeza, se inició con un conversatorio para el que fueron invitados todos sus ex directores. Luego se dio paso a una serie de exposiciones breves realizadas en el transcurso de la mañana donde se tocaron una serie de temas de enorme vigencia a cargo de personas vinculadas a la entidad o invitadas especialmente para cada caso: Resiliencia (Zulma Bolívar), Cambio de mirada en el transporte urbano (Tomás de La Barra), Accesibilidad universal (Ariana Tarhan), Vulnerabilidad (Jesús Delgado), CCS city 450 (María Isabel Peña), Trazando espacios: diseño participativo (Ana Cristina Vargas), Caracas en 450 (Mirelis Morales), Haciendo ciudad desde la identidad visual (Manuel Lara) y Peatonalidad caraqueña (José “Cheo” Carvajal).
Después de almuerzo, se realizó un recorrido interno en la Ciudad Universitaria que contó con María Isabel Peña y Carolina Bencomo como anfitrionas. Al llegar a sus 50 años el IU, mantiene su vocación de investigar y hacer docencia a nivel de postgrado, a lo que se suma la experiencia cumulada y el empuje de un grupo al que le corresponde asumir el necesario relevo generacional en medio de las dificultades. Desde aquí les damos nuestras más sinceras felicitaciones, nuestras palabras de estímulo y le deseamos a la entidad una larga vida.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.