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AMAYUR, EREAGA Y… MENDI EDER

1. Arriba izquierda: Edificio Amayur. Arriba derecha: Edificio Ereaga. Abajo: Edificio Mendi Eder

Los nombres en euskera que encabezan esta nota corresponden a tres edificios hermanados no sólo por el origen de las denominaciones que los identifican sino por otra serie de circunstancias. En primer lugar forman parte de una saga que permite detectar la evolución de una manera de enfrentar el tema de la vivienda en alquiler que cobró un importante auge durante los años 50 del siglo XX. En segundo lugar porque están caracterizados por la selección de materiales similares cuyo resultado son tres soluciones que utilizan códigos afines en cuanto a la resolución racional de sus plantas, la composición de sus fachadas y el uso del revestimiento en ladrillo obra limpia utilizado para sus cerramientos exteriores combinado con detalles complementarios de herrería. Y en tercer lugar porque de todo lo anterior se puede derivar la presencia de la mano de un mismo proyectista, oculto tras la firma de los ingenieros que firmaron los planos introducidos para obtener los respectivos permisos de construcción ante la Ingeniería Municipal. Hablamos del delineante o arquitecto técnico vasco José Abásolo, uno de muchos exiliados políticos de la Guerra Civil Española que echaron raíces en nuestro país y lograron incorporarse al febril apogeo de la construcción en la Caracas de la década de 1950.

2. Edificio Amayur. Vistas exteriores

El Amayur (1953), cronológicamente el primero de ellos, ubicado en la parcela nº 57 de la calle La Cinta de Las Mercedes, vía tristemente célebre por haberse cometido en 1950, en una de las casas que allí existían, el magnicidio del presidente de la Junta Militar de Gobierno, Carlos Delgado Chalbaud, único hecho de este tipo registrado en la historia de Venezuela, deriva su denominación de una palabra cuya traducción significa “el fin” y que a su vez tiene un importante significado en la historia del reino de Navarra. Se suma así a otros tantos edificios que llevan nombres de origen vasco, la mayoría identificados con un estilo que asemeja los caseríos que pueblan el campo de aquel país, imperante en ese sector de la ciudad, del cual el Amayur pasa a ser una excepción dados sus rasgos definitivamente modernos.

Se trata de un pequeño edificio de tres pisos (con dos apartamentos en cada uno), semi-sótano y seis cocheras, construido por la empresa Zalútregui y Cía. (Adrián Zalútregui, Pedro Zabala y José Ignacio Landa) para ser habitado fundamentalmente por sus propietarios o famiiares (otro hecho que lo hace excepcional), proyectado por Abásolo y “permisado” por el ingeniero Luis Balliache F. Una mirada más atenta permite detectar cómo la edificación se adapta a las condiciones topográficas y geométricas de un terreno que ofrece poco frente urbano, mediante el desarrollo de un esquema simétrico que lleva a utilizar uno de los retiros laterales como su fachada principal. De ello se deriva que no ofrezca hacia la calle La Cinta mayor atractivo que el de presentarnos el costado de un bloque de apartamentos antecedido por un jardín, lo que convierte el descubrimiento de su acceso en una grata sorpresa para quien transita por la zona. El recubrimiento de sus fachadas con baldosas de ladrillo, el reborde de concreto (pintado de blanco) en ventanas y balcones y el uso de pasamanos metálicos en estos últimos, el empleo del bloque de vidrio de 20 x 20 cms como recurso para iluminar de día y expresar hacia el exterior la circulación vertical, y la elegante marquesina en volado con la que se marca la entrada, son señales que denotan el manejo correcto de los códigos de un racionalismo no necesariamente canónico.

Es la presencia de las características señaladas, que se pueden detectar por igual en el Ereaga (1954) y el Mendi Eder (1955), lo que permite colocar al Amayur como puerta de entrada a la lectura que hoy estamos intentando presentar desde aquí.

3. Edificio Ereaga. Vistas exteriores

Con relación al edificio Ereaga (1954), segunda etapa de nuestro recorrido, constituye junto al Mendi Eder una de las dos piezas mejor logradas dentro del armonioso y diverso paisaje urbano que conforma la avenida Miguel Ángel, localizada en la “Tercera sección”, parte baja y más plana de Colinas de Bello Monte, conformada por edificaciones residenciales de entre 4 y 8 pisos con comercios en la planta baja. La composición étnica de sus habitantes y el carácter vecinal que con el tiempo fue alcanzando, hacen ver esta avenida como el trozo de un barrio mediterráneo insertado en Caracas.

El Ereaga (nombre que significa “sembrar” y a la vez recuerda una hermosa playa vizcaína ubicada en Getxo), propiedad de la firma “Abásolo, Lizarralde y Cia.”, diseñado por Abásolo con la colaboración del ingeniero Rafael A. Palma, por ser de las primeras obras que se levantaron en la avenida, habría servido como eslabón en el desarrollo de una tipología que tiene en el Mendi Eder, construido posteriormente, su manifestación más acabada. Referencias aparte, sí parece que la temprana aparición del primero influyó en que fuera de los pocos inmuebles de la Miguel Ángel con vocación eminentemente residencial, hecho que ha perdurado obligándolo a defenderse de la presión a que el uso comercial circundante hoy lo somete.

El edificio, un bloque alargado de cuatro pisos recubierto en ladrillo, orientado norte-sur, se divide en cinco módulos verticales con accesos independientes de un apartamento por planta. Tres de dichos accesos se ofrecen hacia la fachada principal y los otros dos se ubican en los extremos del volumen a modo de remate como respuesta a las esquinas con las calles laterales que lo limitan: la Caujaro al este y la Bucare al oeste. Todos los apartamentos, con doble fachada que favorece la ventilación cruzada, vuelcan sus ambientes principales hacia la Miguel Ángel viéndose expresados a través de un sistema homogéneo de balcones y ventanas, remarcadas por bandas en concreto pintado de blanco, lo cual acentúa la horizontalidad del bloque. El volumen se eleva medio nivel para evitar los registros visuales de los ambientes ubicados en planta baja, definiéndose así los accesos y generándose un semisótano de uso común.

4. Edificio Mendi Eder. Vistas exteriores y planta

El último capítulo de este repaso lo dedicaremos al edificio Mendi Eder (“monte hermoso” traducido del euskera), terminado de construir en 1955. Atribuido por muchos años a Félix Losada, ocupa como ya asomamos, el lugar más alto en el orden evolutivo de las tres edificaciones a las que nos hemos ocupado, siendo la solución más refinada y mejor lograda tanto como arquitectura como por su respuesta urbana. Ubicado en una parcela de forma irregular, en la esquina formada entre la Miguel Ángel y la calle Casiquiare, está organizado a partir de cuatro cuerpos dispuestos ortogonalmente que conforman una limpia planta en «U» y crean dos patios hacia el sur que permiten la ventilación e iluminación de los apartamentos, especialmente para sus áreas de servicio. Cada uno de los cuatro cuerpos, con dos apartamentos por piso, cuenta a su vez con dos accesos ubicados en sus extremos, que conducen a un núcleo de circulación vertical y a un hall independiente para cada unidad de vivienda.

Tiene el Mendi Eder siete pisos: la planta baja comercial, seis plantas de apartamentos y un nivel pent-house. Adicionalmente cuenta con un sótano para estacionamiento. Cada apartamento posee tres habitaciones, un baño, sala-comedor y cocina-lavandero. Tal y como se recoge del libro-catálogo de la exposición 1950. El Espíritu Moderno (1998), particularmente del capitulo titulado “El estilismo anónimo”, el Mendi Eder “se instaló cómodamente en la avenida Miguel Ángel de Bello Monte al activar la vida urbana de sus comercios en planta baja. La roja pantalla de su volumetría se vuelca hacia la avenida dando cuerpo al sector. Los apartamentos ventilan eficientemente, debido a su doble fachada y permiten la organización de los servicios al interior del espacio central, logrando así mantener el orden externo del edificio”. Su bien logrado efecto de bandas horizontales, que recurren a la utilización del mismo lenguaje observado en el Amayur y el Ereaga, se ve complementado por el espacio público creado en planta baja frente a los locales comerciales que respalda y refuerza el disfrute urbano del sector.

Para cerrar y a la vez aclarar el por qué en el título de la nota aparecen los puntos suspensivos que preceden al Mendi Eder, diremos que ello no tiene otro objeto que dejar abierta la puerta a la duda que aún guardamos con respecto a su autoría. Si el Amayur y el Ereaga cuentan con respaldo firme para asegurar que hayan sido proyectados por José Abásolo, el Mendi Eder aún encierra cierta dosis del misterio que otorga el no haber dado con la información certera (más allá de los evidentes lazos señalados que lo unen a los otros dos evidentes a través de las imágenes) que, sin embargo, no evitan el sospechar que Félix Losada fue simplemente el encargado de firmar los planos “permisados”.

Nota

Del blog de la Fundación de la Memoria Urbana hemos podido saber que el Amayur y el Ereaga fueron registrados por dicha entidad para el Instituto del Patrimonio Cultural y el CONAC en el Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas 2005/2006 de acuerdo al Convenio de Financiamiento Cultural 2003, No. 293 de fecha 30 de septiembre de 2003, suscrito entre la Fundación de la Memoria Urbana y el CONAC, como Bien Preinventariado, y consignado ante la Alcaldía de Baruta el día 22 de noviembre de 2007. Por su parte el Mendi Eder fue declarado por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles registradas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005, y por la Alcaldía del Municipio Baruta como Edificación vertical de uso comercial y residencial multifamiliar Bien de Interés Municipal según Decreto N. 181, publicado en Gaceta Municipal extraordinaria N. 128-04/2005 de fecha 14 de abril de 2005.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

DOS INVITACIONES

CCScity450 Comunidades

16 de mayo 2019

Nota tomada de entornointeligente.com

El proyecto CCScity450, que viene llevando a cabo la Fundación Espacio con el apoyo de la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, extenderá sus actividades de intervenciones urbanas hacia diez sectores populares de Caracas a través de CCScity450 Comunidades, una nueva etapa del proyecto, que se iniciará el 31 de mayo de 2019 con el propósito de desarrollar propuestas de mejoramiento o transformación de espacios públicos, a partir de dos seminarios gratuitos de cinco talleres cada uno, dirigidos a urbanistas, arquitectos, sociólogos, ingenieros, estudiantes universitarios y líderes comunitarios, entre otros.

Esta convocatoria comprende dos fases que se ejecutarán, entre mayo y diciembre de 2019 en las comunidades de Catuche, La Charneca, La Cruz, Chapellín y El Güire; y entre septiembre de 2019 y marzo de 2020 en las comunidades de Los Erasos, La Lucha, Las Mayas, El Calvario y La Vega.
El manejo ecológico e impacto ambiental, formas de productividad y crecimiento económico, desarrollo social y calidad de vida, gestión institucional y organización comunitaria, son los fundamentos desde los cuales se buscará desarrollar soluciones a problemáticas existentes en cada uno de los sectores, con la participación activa de las comunidades y grupos de profesionales dispuestos a aportar sus conocimientos o experiencia.

En tal sentido, el proyecto contempla 10 talleres multidisciplinarios (uno por sector) a ser realizados en la sede de la Fundación para la Cultura Urbana con profesores de importantes instituciones académicas nacionales e internacionales (vía streaming), durante los cuales se conformarán los diferentes equipos encargados de presentar las propuestas de mejoramiento para cada zona en estudio.
Dichas propuestas serán evaluadas por un jurado integrado por profesores de la Universidad Simón Bolívar, Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad Metropolitana, que seleccionará 4 proyectos o trabajos para ser implementados integralmente en los 4 sectores a los que correspondan, mientras que los 6 sectores restantes serán beneficiados con el proyecto y la ejecución de un componente menor del mismo.

Para el desarrollo e implementación de las propuestas ganadoras se realizarán actividades de reconocimiento y activación del espacio público, seguidas de la formulación de posibles soluciones a problemáticas presentes, con la participación de los diferentes actores involucrados en el proceso como son, Fundación Espacio a través del Equipo CCScity450, la comunidad organizada de cada sector, los profesionales participantes en la convocatoria y las distintas organizaciones e instituciones vinculadas con el tema o sector.

Las personas interesadas en participar en CCScity450 Comunidades deberán inscribirse en los talleres, a través del formulario que aparece en la página https://ccscity450.com.ve o enviando un correo a ccscity450@gmail.com. Inscripción gratis.

Los talleres serán dictados en la sede de la Fundación para la Cultura Urbana, ubicada en la avenida Francisco de Miranda, Edificio Mene Grande, Piso 15, urbanización Los Palos Grandes, Caracas. Se entregará certificado.
El proyecto CCScity450 Comunidades es desarrollado por la ONG Fundación Espacio, con el apoyo de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar, y el respaldo de una serie de instituciones, organizaciones multilaterales y empresas privadas.

Mayor información puede ser solicitada por la página https://ccscity450.com.ve o por @ccscity450 en twitter e Instagram.

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Celebración de la Cruz de Mayo junto a la comunidad del barrio La Palomera

Integración en Caracas en proceso invita para el próximo sábado 25 de mayo de 2:00 a 7:00 p.m. a participar de la celebración de la Cruz de Mayo junto a la comunidad del barrio La Palomera de Baruta, donde en busca de una CARACAS COMPLETA se ha programado una serie de actividades que contemplan: videos, música, exposiciones, bolas criollas, bailes, procesiones, rally, siembra, recorridos y estampas. Este evento cuenta con el patrocinio y apoyo de: enlace arquitectura, Ciudad Laboratorio, Fundación Bigott, Alcaldía de Baruta, Haciendo Ciudad y Puntos Solidarios.

ACA

Ha sido noticia

DOS INTERESANTES MANERAS DE TOMAR LA CIUDAD

Hoy cierra la Semana de la Arquitectura en Barcelona 2019

Del 9 al 19 de mayo, Barcelona ha celebrado la segunda edición de la Semana de Arquitectura con cine, exposiciones, visitas, rutas guiadas y talleres, para acercar la arquitectura a la ciudadanía de forma lúdica y reflexionar sobre los edificios y estructuras que nos rodean.

Con el patrocinio del Ayuntamiento de Barcelona, el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) y la Fundación Mies van der Rohe, en colaboración con Barcelona Building Construmat y ArquinFAD, durante todos esos días, Barcelona se convirtoó en el epicentro de un amplio abanico de actividades relacionadas con el mundo de la arquitectura y la ciudad, más allá de las fronteras disciplinarias y territoriales. En el centenario de la fundación de la escuela de diseño y arquitectura Bauhaus, la edición de este año puso énfasis en el legado de los diferentes movimientos arquitectónicos de principios del siglo XX, para estimular la reflexión sobre el entorno construido de las ciudades y su valor a través de la difusión de la actividad arquitectónica, el conocimiento, la experiencia y el debate.

Así, la Semana de Arquitectura 2019 seleccionó diez espacios, distribuidos en los diferentes distritos de la ciudad, que ilustran la influencia de las diferentes vanguardias artísticas y de diseño que, desde principios del siglo XX, fueron impregnando poco a poco la arquitectura, también en Barcelona.

Estos diez espacios invitados permiten dibujar una línea cronológica que conecta las primeras producciones de los años treinta con casas que recuerdan el diseño de un barco o prototipos para intentar solucionar el problema de la vivienda obrera. Encontramos así obras tan dispares como la Casa Bloc, el Palacio Montaner, el Hospital de Sant Pau, la Casa Vilaró, la Casa Pidelaserra o los Laboratorios de Seat.

Contando con la participación de instituciones públicas y de la ciudadanía, se elaboró un extenso programa de actos, con ciclos de cine y arquitectura, conferencias, rutas, concursos y espacios de difusión por todos los distritos.

Sin duda, Barcelona tiene en su arquitectura urbana un patrimonio cotidiano de indudable valor. La arquitectura es la base del espacio físico en el que se desarrolla la vida de los barceloneses y barcelonesas, y por eso la Semana ha servido para reforzar este vínculo imprescindible entre arquitectura y ciudadanía.

La programación completa de lo que ha sido este evento se puede conocer visitando https://www.barcelona.cat/setmanadarquitectura/es/

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#ILUMINA

#MásNocheCaracas

Ayer sábado 18 de mayo entre las 5:00 y las 10:30 p.m., bajo el resplandor de la luna llena, por iniciativa de la Asociación Civil Ciudad Laboratorio (www.ciudlab.com), dedicada a incidir en la experiencia y transformación urbana, dentro los programas-desafíos #ILUMINA y #MasNocheCaracas, la parte baja de Colinas de Bello Monte se vio desbordada por una serie de actividades de calle que incluyeron: música, recital poético, teatro, cuentos para niños, recorridos, tertulias, danza, performance y proyecciones, apuntaladas en el aporte y trabajo de más de 30 instituciones, grupos, artistas y personalidades.

Cheo Carvajal, motor principal de ciudlab y residente de la zona, contó con el apoyo de Xariell Sarabia en la coordinación de este ejercicio y de Ricardo Kako Viloria (sonido y aspectos técnicos), Germán de Bohemia SubUrbana CCS y muchos vecinos, residentes y comerciantes, como el Caffé Piú (Gian Franco Misciagna), El Farolito de los uruguayos (Ariel y Fabián), La Castella, El Mesón Gallego, Java’s Bar.

Lo acontecido anoche no fue, de acuerdo al propio Carvajal, “un simple programa de animación cultural” sino más bien “una apuesta ciudadana a la capacidad de sumar, organizar, producir, transformar”.  De allí que #ILUMINA sea una invitación a los vecinos para apoderarse de las noche caraqueña, aportar luz a la calle, con lámparas que alumbren su fachada, el lobby del edificio, que iluminen sus balcones y que desde los balcones iluminen los árboles. Les pide a los comerciantes que extiendan un poco su horario, que sus comercios se conviertan en cajas de luz y a los visitantes que lleven linternas y velas, que sus celulares iluminen y transmitan. De boca del propio Carvajal,»Cuando todo parece que se apaga, los ciudadanos generamos luz. Es un asunto de conexiones, de sinergia. De sensibilidad e inteligencia colectiva».

Este ejercicio de Ciudad Laboratorio, que es propuesta de investigación y acción de apropiación de la noche, sirvió también para presentar los resultados parciales de un trabajo de campo que, orientado a observar la noche caraqueña, la Asociación ha venido realizando de un tiempo a esta parte.

Ciudad Laboratorio es “un equipo transdisciplinario que conforma un nodo de reflexión, investigación y acción que procura y promueve la idea de una ciudad integrada, sustentable y segura en sus variables social, urbana, ambiental y económica. Una ciudad que ofrezca a todos sus habitantes espacios y servicios públicos de calidad y la posibilidad de una vida pública digna, libre, en la que cultura ciudadana y espacio público estén permanentemente entrelazados. Una plataforma para la incidencia y la transformación, con capacidad de articular esfuerzos con escuelas, comunidades, entes públicos, iniciativas privadas y otras organizaciones sociales”. Ciudad Laboratorio entiende la ciudad “como el más importante espacio para la diversidad, la inter-subjetividad y encuentro cultural, la integración social, el emprendimiento y la realización humana”. Está basada en Caracas, donde realiza buena parte de su trabajo, pero a la vez son “un núcleo móvil, vinculado pedagógicamente al fenómeno urbano donde quiera que se ponga en evidencia”.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 161

La aparición en julio de 1993 del nº 1 de De Arquitectura, Revista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida, significó, tal y como lo señala en el “Editorial” el decano de dicha facultad para aquel momento, Carlos García Loyacono, la culminación de un importante esfuerzo, en medio de “la grave crisis económica que viene afectando nuestro país, en los últimos años”, por subsanar el cierta medida dicho efecto y a la vez tratar de llenar el vacío que, como se sabe, ha aquejado a las publicaciones periódicas nacionales de manera crónica. También se constituyó en una alternativa para paliar la dificultad creciente “de acceder a las publicaciones foráneas que sobre la arquitectura y áreas afines, (que) se podían adquirir antes a precios razonables desde el exterior”.

Se ofrecía De Arquitectura, entonces, como plataforma para permitir que los diferentes centros de enseñanza de arquitectura del país y sus integrantes tuviesen la oportunidad de dar salida a su producción intelectual, sin especificar que se tratara de una revista arbitrada más allá de que su financiamiento viniera del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico de la ULA.

Más de treinta años de creada tenía para entonces la Escuela de Arquitectura de la ULA (1961, adscrita inicialmente a la Facultad de Ingeniería) y veintitrés la Facultad (inicios de 1970) sin haber podido aún contar con un medio de difusión de estas características. Relata el decano García Layacono que el reto de contar con una revista había sido enfrentado sin éxito por sus predecesores y que el mismo siempre encontró en el camino “infinidad de obstáculos. Algunos producto del conformismo, la indiferencia y la apatía o el temor natural de incursionar en la difícil tarea de escribir y publicar las ideas y opiniones que se puedan tener sobre la ciencia y el arte de la arquitectura. Otros, por no encontrar las condiciones y el apoyo necesario para lograr plasmar esas ideas y opiniones en una publicación propia”.

La aparición de la revista tuvo mucho que ver con el empeño puesto por el profesor Luis Christian Páez Rivadeneira “quien heredó de su padre el gusto por estas tareas de escribir, y de los profesores de nuestra Facultad que lo acompañaron en este magno empeño…” apuntará el decano García Layacono, volviendo a asomar tácitamente cómo en la formación de arquitectos “el escribir” se encontraba (y encontró) durante mucho tiempo en un segundo plano.

Páez Rivadeneira, profesor del Departamento de Historia de la Facultad de Arquitectura de la ULA, quien figuró primer director de De Arquitectura, había publicado en 1992, dentro de la Colección El libro menor (nº 183) de la Academia Nacional de la Historia, La Plaza Mayor de Mérida. Historia de un tema urbano, fruto de su labor investigativa. Estuvo acompañado dentro del Consejo de Redacción de la revista por los profesores Meudy Parma (Departamento de Expresión), Luis Jugo (Departamento de Composición) y Carlos Rubio (Departamento de Tecnología), lográndose así un deseable equilibrio entre todas las instancias que formaban parte de la entonces Facultad de Arquitectura (FA), hoy Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD).

Sin grandes pretensiones en cuanto a su diseño gráfico y en el formato clásico tamaño carta, las 80 páginas que contiene el nº 1 de De Arquitectura, dieron cabida a 10 artículos y una sección dedicada a “Noticias, Reseñas, Obras y Libros”. Allí se pueden consultar temas tan diversos como: “El rol de la historia en el ordenamiento y diseño de las ciudades venezolanas” de Mirian Salas (profesora del Departamento de Historia de la FA ULA); “Arte y Arquitectura en Mérida entre los siglos XIX y XX” (parte de un trabajo más amplio dedicado al estudio de la cultura artística de Mérida) de Christian Páez Rivadeneira; “Análisis del comportamiento estructural de las técnicas constructivas artesanales” de Carlos Rubio; “Tecnología apropiada en el ámbito de la arquitectura de un lugar” (Trabajo presentado en la XIV Conferencia Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Arquitectura -CLEFA- , La Paz, 1991) de Beatriz Hidalgo (Profesora del Centro de Investigaciones de la Vivienda de la FA ULA); “Ciudad, Arquitectura y Ambiente” (relacionado con la participación en dos eventos internacionales realizados en España e Italia en 1992) de Gerardo Luengo Federico (profesor del Departamento de Composición de la FA ULA); “Integralidad en el nuevo enfoque de la cuestión patrimonial” (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992) de Bernardo Moncada Cárdenas (profesor del Departamento de Historia de la FA ULA); “Juan de Milla, el ingeniero olvidado” (extracto de las palabras pronunciadas en el Centro de Ingenieros de Mérida el 28-10-1992 con motivo de la celebración del Día del Ingeniero) de Rosendo Camargo Mora (profesor del Departamento de Estructuras de la Facultad de Ingeniería ULA); y “Ciudad Educativa, Sociedad y Facultades de Arquitectura” (artículo derivado de la ponencia presentada en la XIV CLEFA, La Paz, 1991) de Luis Jugo Burguera. Se sumaron a ellos los textos elaborados por dos profesores de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV: “Para una autocrítica de la arquitectura” de Manuel López (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992) y “Permanencias y transformaciones en la Arquitectura venezolana contemporánea” de Martín Padrón (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992), señal inequívoca del espíritu de apertura e inclusión con el que De Arquitectura se estrenaba.

Cabe destacar de “Reseñas, Noticas, Obras y Libros” las notas dedicadas a “El video instruccional en arquitectura”, a los libros Breve historia de los jardines en Venezuela (1990) de Leszek Zawisza, La opción estratégica de la planificación urbana en Venezuela (1991) de Juan de Dios Salas, Arquitectura y contemporaneidad (1992) de Miriam Salas y el ya señalado de Páez Rivadeneira.

Sin embargo, son las reseñas “Un aporte significativo al paisajismo en la Facultad. Proyecto de Arq. Paisajista del Mercado Mayorista Agropecuario Sur del Lago” firmado por Luis Jugo Burguera y, muy particularmente, la titulada “Nueva sede para arquitectura”  realizada por Guido Moreno, dedicada al proyecto de la que luego de convertiría en la nueva sede de la Facultad de Arquitectura ubicada en el núcleo La Hechicera, las que ofrecen la oportunidad de mostrar parte de la actividad que se desarrollaba en los Talleres de Composición de entonces.

Así, con relación al nueva sede de la FA ULA se nos informa que “el proyecto que se ejecuta es el producto del esfuerzo de un grupo de profesores de los Talleres de Composición Arquitectónica que hicieron posible la realización de un concurso entre los estudiantes del último año de la carrera” el año 1988, bajo la gestión del decano Carlos García, donde se entregaron 23 trabajos seleccionándose y premiándose los 3 mejores. El que obtuvo  el primer lugar, realizado por el bachiller Rafael De Armas, recibió “el honor de convertirse en la obra que hoy se ejecuta”, caso diríamos que inédito en los anales de la arquitectura nacional, en primer lugar por provenir de un concurso, en segundo lugar porque éste fuera dirigido a estudiantes y en tercer lugar porque se construyó. También es aleccionador el hecho de que el ganador una vez graduado fuera contratado por un año para completar la totalidad del proyecto (entregado en septiembre de 1989 bajo la asesoría de profesores de la FA) y porque se ejecutase una vez entregada por el decano Carlos García toda la documentación proyectual completa al Dr. Luis Penzini Fleury, por entonces ministro del Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR). La obra, prevista a ser realizada por etapas, se inició en febrero de 1992 con apoyo de la Unidad de Consultoría Externa y Proyectos (UCEP) de la FA ULA y ya para marzo de 1993 de habían ejecutado 6.000 m2 correspondientes al bloque de docencia el cual se puso en funcionamiento para el segundo semestre ese mismo año. Para finales de 1994 la segunda etapa ya estaba concluida y para 1996 estaba terminado gran parte del conjunto producto de un verdadero trabajo en equipo, lo cual permitió que la la FA ese mismo año se mudase a un solo sitio acorde a sus necesidades, superándose años de dispersión en diversas sedes que anteriormente debió ocupar. Con relación al tema central que hoy nos ocupa, pese al importante esfuerzo que significó dar salida por primera vez a De Arquitectura, tal circunstancia no superó como noticia el ámbito local y lo más importante: la revista no pasó del primer número. Al menos ese ha sido el resultado de nuestra infructuosa búsqueda por encontrar rastros de ejemplares posteriores (más allá de otra portada cuya procedencia y fecha no hemos podido ubicar con precisión), por lo que mucho agradeceríamos nos aclarara alguno de nuestros lectores si estamos en lo correcto. Se sumaría así esta iniciativa a otras tantas donde la sempiterna crisis económica y de recursos que acompaña la permanencia de publicaciones periódicas sobre arquitectura en nuestro país, las termina sepultando.

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TAL DÍA COMO HOY…

… el 19 de mayo de 1935, Pio XI canonizó a Tomás Moro (1478-1535)

Tomás Moro, quien, tal y como se recoge en su biografía, fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés, y además poeta, traductor, lord canciller de Enrique VIII, profesor de leyes, juez de negocios civiles y abogado, fue enjuiciado en 1535 por orden del rey Enrique VIII, acusado de alta traición por no prestar el juramento antipapista frente al surgimiento de la Iglesia Anglicana, oponerse al divorcio con la reina Catalina de Aragón y no aceptar el Acta de Supremacía, que declaraba al rey como cabeza de esta nueva Iglesia. Fue declarado culpable y recibió condena de muerte. Permaneció en prisión en la Torre de Londres hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año.

En 1886 junto con otros 53 mártires, entre ellos su amigo y confidente el Obispo Juan Fisher, será beatificado por León XIII, y también junto con él canonizado el 19 de mayo de 1935, con ocasión del IV centenario de su martirio, por Pío XI. Posteriormente, será declarado patrón de los políticos por San Juan Pablo II el 31 de octubre del año 2000. Su festividad se celebra el 22 de junio para hacerla coincidir con la de John Fischer, ejecutado en día tal.

Moro, como se sabe, pasó a la posteridad por haber publicado en 1516 Utopía, cuyo título original en latín era Verdadero libro de oro, no menos saludable que festivo, sobre la óptima República y la nueva Isla de Utopía. Impresionado por las narraciones extraordinarias de Américo Vespucio sobre la isla de Fernando de Noronha, que fue avistada por los europeos en 1503, Moro consideró que en esa misma isla se podría construir una civilización perfecta.

Para Moro, la utopía era una sociedad comunal, racionalmente organizada, donde las casas y los bienes serían propiedad colectiva y no individual, y las personas pasarían su tiempo libre en la lectura y en el arte, pues no serían enviadas a la guerra, excepto en situaciones extremas; por lo tanto, esta sociedad viviría en paz, felicidad, justicia y en plena armonía de intereses.

En este sentido, la Utopía también guarda, dentro de su formulación idealista, un fuerte mensaje de contenido crítico hacia los regímenes que gobernaban en Europa durante su época.

Moro, por tanto, crea el término Utopía, de importantes repercusiones políticas y también arquitectónicas y urbanísticas a través del tiempo, a partir de los vocablos griegos οὐ (ou), que significa ‘no’, y τόπος (tópos), que traduce ‘lugar’, es decir: ‘lugar que no existe’.

Hoy en día Utopía se denomina a la idea, ideación o representación de una civilización ideal, fantástica, imaginaria e irrealizable, paralela o alternativa al mundo actual.

El término utopía también puede designar aquel proyecto o doctrina que se considera idóneo, pero inviable o de difícil puesta en práctica: “utopía comunista”, “utopía anarquista”.

En este sentido, como utopía también se puede considerar un modo optimista de concebir cómo nos gustaría que fuera el mundo y las cosas: “Sé que es una utopía la manera en que propongo que funcione el país”.

Debido a su importante carga idealista, la utopía ofrece el suelo para formular y diseñar sistemas de vida en sociedad alternativos, más justos, coherentes y éticos, por ello, se ha hecho extensiva a distintas áreas de la vida humana, y se habla de utopías económicas, políticas, sociales, religiosas, educativas, urbanísticas, arquitectónicas, tecnológicas, y ecologistas o ambientalistas.

El libro de filosofía más importante por su contenido utópico es La República de Platón, donde éste formula su pensamiento político y sus ideas en torno a cómo debería funcionar una sociedad para alcanzar la perfección.

Sin pretender para nada agotar las múltiples oportunidades que ofrece abrir un debate actual sobre la vigencia de Utopía y sus repercusiones, tema ampliamente documentado desde diferentes perspectivas en publicaciones que se editaron al cumplirse los 500 años de su aparición (2016), tomaremos, para cerrar esta remembranza de su autor el resumen del artículo escrito por Didier Souiller en 2008 para la Revista de Filología Románica, titulado “Ciudades ideales: de la Utopía de Tomás Moro a la Ciudad del Sol de Campanella”: “En el siglo XVI, en tanto que existe un pensamiento urbanístico, se manifiesta por medio de la imaginación artística y de la arquitectura de edificios urbanos y palaciegos. En el presente artículo se trata de cuatro libros que pertenecen a un largo siglo XVI: la Utopía de Tomás Moro, el Gargantua de Rabelais, la Città del Sole de Tomaso Campanella y The New Atlantis de Francis Bacon. Con Rabelais y Bacon tenemos dos ejemplos extremos de ciudades ideales cuando ambas se reducen, sea a un castillo feliz y autónomo, sea a una enciclopedia. Pero los rasgos fundamentales de la ciudad ideal aparecen en las cuatro obras: aislamiento respecto del resto del mundo, división entre la ciudad y el campo, simbolismo general de la arquitectura. La ciudad que ofrece una protección completa, con educación y sustento, aparece como una verdadera ciudad-madre. La geometría y el simbolismo de la construcción de la ciudad ideal demuestran a la vez el anhelo de apoderarse del mundo y la relación entre arquitectura e ideología. Por fin, la utopía anuncia la dictadura ideológica, los estados totalitarios del siglo XX y el gulag”.

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