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EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

Homenaje a Carlos Guinand

Colección Espacio y Forma

nº 12

Febrero de 1964

Con este número de la Colección Espacio y Forma, preparado con amplio criterio editorial, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo rindió tributo a quien fuera uno de sus más valiosos profesores y uno de los más importantes arquitectos venezolanos del siglo XX, perteneciente a lo que se ha considerado la primera generación, formada en su mayoría en el extranjero (Europa fundamentalmente), clave en el proceso de introducción de la modernidad en la arquitectura venezolana a partir de 1920.

Junto a Guinand, quien realizó sus primeros estudios en el Colegio Alemán de Caracas y secundarios en La Chaux-de-Fonds (Suiza), seguidos por los cursos de arquitectura en la Königlich Bayerische Technische Hochschule de Münich, de donde egresó el 7 de agosto de 1913 y revalidó en la UCV en 1936, como parte del mencionado grupo precursor se encuentran: Gustavo Wallis, Carlos Raúl Villanueva, Luis Malaussena, Manuel Mujica Millán, Cipriano Domínguez, Heriberto González Méndez, Leopoldo Martínez Olavarría, Rafael Seijas Cook, Rafael Bergamín, Luis Eduardo Chataing, Enrique García Maldonado, Roberto Henríquez, Fernando Salvador, León Achiel Jerome Höet, André Potel, Hermann Blaser, Guillermo Salas, Luis Bello Caballero, Ricardo Razetti, Erasmo Calvani, Edgard Pardo Stolk, Luigi Tani y Willy Ossott.

El arquitecto Carlos Guinand Sandoz y un detalle del Parque del Este

Guinand, descendiente de una familia suiza importadora de equipos industriales establecida en Venezuela a mediados del siglo XIX, había nacido en Caracas el 17 de julio de 1889 y fallecido el 4 de mayo de 1963, por lo que la aparición de esta publicación se asumió como una deuda para con su memoria a casi un año de que su desaparición física sucediera.

La revista está conformada por una breve nota introductoria titulada “Homenaje” que ofrece la semblanza de una persona caracterizada por la espontaneidad y la generosidad en todo lo que emprendía siempre acompañadas de amor, entusiasmo, sinceridad y valor. “Vivió para dar lo que sabía, con naturalidad, desinterés y a todos por igual. El trato personal con él era un placer lleno de provecho, pues no conocía la mezquindad. (…) Un paseo en su compañía por los jardines de su casa en Los Chorros era una experiencia inolvidable por la riqueza de sus observaciones, sus preguntas y sus respuestas, su amor contagioso por la naturaleza y la exquisita sensibilidad que mostraba por cada planta, cada árbol, cada gramínea. Ahí todos tenían su lugar, su historia, su personalidad. (…) Guinand fue un maestro generoso y sincero, un hombre de indomable personalidad, intransigente pero comprensivo y sobre todo de mucha sensibilidad (…) Dejó un sinnúmero de plantas y árboles sembrados de su propia mano, y en los últimos años de su vida volcó todo su entusiasmo y valiosos conocimientos en la realización de aquella magnífica obra de su buen amigo Roberto Burle Marx: el Parque del Este de Caracas.”

La publicación contiene, además, una cronología de su trayectoria donde destaca su condición de Individuo de Número de la Academia de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, el haber obtenido la Orden del Libertador en Grado de Caballero y sido profesor de acuarela y guache en la Escuela de Arquitectura de la UCV entre 1950 y 1953 y, además, uno de los fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 1953. Posteriormente, fue profesor de Paisajismo junto a José Miguel Galia.

De su amplia obra, separada en dos etapas, destacan de la primera (1915-1952): la Policlínica Maracay (1930-31); finalización de la Casa Club del Caracas Country Club (1930); Policlínica Caracas (1932); Ministerio de Fomento (Caracas, 1934-1935); Club Alemán (El Paraíso, Caracas, 1935); Escuela de Aviación Militar (Maracay, 1936);  Urbanización Pro-Patria Venezolana (1939-1940), con 330 casas; Teatro Boyacá (1940-1941, demolido en 1969); Edificio Taurel & Cía. Sucrs. C.A. (La Guaira, 1940); Teatro Continental (remodelación, Caracas, 1941); residencias privadas en diversas urbanizaciones de Caracas, entre ellas la Casa Gathmann en La Florida (1938), la Taurel en Los Caobos (1940) y su residencia familiar Atapaima en la Urb. Los Chorros (1943-1944 y ss.). También de esta etapa se recuerda su participación frente a frente con Villanueva en el concurso para la Reurbanización de El Silencio (1940) algunos de cuyos criterios de diseño serían incorporados al proyecto seleccionado que podrían por primera vez en acción el Plan Monumental de Caracas de 1939 el cual Guinand tuvo ocasión de supervisar desde la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal.

De la segunda etapa (1952-1963), como Presidente y Jefe de Proyectos de Guinand & Brillembourg, C.A., vale la pena señalar: el edificio administrativo del Observatorio Cagigal (1954-1956); las capillas de los colegios San José de Tarbes en las Urbanizaciones El Paraíso (1957-1958) y La Florida (1961); y el Planetario Humboldt en el Parque del Este (1961).

Como dirá Juan José Pérez Rancel en “Carlos Guinand Sandoz”, artículo aparecido en https://entrerayas.com/2018/09/carlos-guinand-sandoz/ el 5 de septiembre de 2018, “la arquitectura de Carlos Guinand Sandoz puede inscribirse en las categorías arquitectónicas del romanticismo y el racionalismo, heredadas de la obra decimonónica del alemán Karl F. Schinkel, tendencia que influyó a su generación como estudiante y que fue adoptada por Guinand durante sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Münich. En esta Escuela había estudiado entre 1901 y 1902 el que sería influyente arquitecto Heinrich Tessenov, quien postulaba desde ese comienzo del siglo en el ambiente germánico (fundó el Werkbund alemán en 1907), una convivencia entre la tradición academicista y las surgentes tendencias a la modernización de la arquitectura, con las artes, las técnicas y las artesanías. (…) Al llegar Guinand a Venezuela en 1915, inició su acercamiento a la naturaleza tropical, dedicándose a labores agrícolas en terrenos familiares cerca de la capital venezolana, antes de fundar su primera oficina de arquitectura en Caracas en 1917. A partir de entonces esta naturaleza acompañará invariablemente sus proyectos, especialmente los residenciales. En éstos utilizó formas neohispanistas y Art Dèco, mientras que sus edificios públicos y privados combinarían rasgos del clasicismo y el Dèco, con volumetría y axialidad academicista”.

Siguiendo con la publicación que hoy nos ocupa, allí también aparece un sentido texto de Carlos Raúl Villanueva  titulado “Un compañero que se va: Carlos Guinand” del cual vale la pena rescatar lo siguiente: “Cuando regresó Carlos a Venezuela, después de la Primera Guerra Mundial, llevando bajo el brazo un flamante diploma de Arquitecto, las pupilas todavía dilatadas de bellas visiones europeas, nadie pensaba que le iba a tocar en nuestra profesión, la misión de pionero, de misionero, de abridor de caminos; a él le correspondió enseñar a la gente, que existía un profesional llamado Arquitecto, y que en nuestra tierra podían hacerse construcciones bellas que llegarían a ser arquitectura. Nosotros, los que llegamos después, hemos aprovechado de las brechas abiertas, y los caminos despejados por Carlos Guinand. (…) Hay que insistir sobre eso, porque es muy importante: Carlos Guinand fue el iniciador de la nueva etapa de la Arquitectura en Venezuela, camino señalado con anterioridad por hombres como Juan Hurtado Manrique, Alejandro Chataing y Antonio Malaussena.”

Continúa el nº 12 de la Colección Espacio y Forma con otra semblanza, en este caso del botánico Leandro Aristeguieta, en la que resalta de su amigo, o del “viejo Guinand” como cariñosamente se le decía, su interés por la naturaleza y la oportunidad que tuvo de acompañarlo, junto a Burle Marx a varias exploraciones a las selvas de Venezuela donde iban “a buscar plantas vivas, silvestres, tesoros botánicos escondidos para exhibirlos y utilizarlos en los jardines de mi patria, estuvimos en las selvas de Guatopo, de la Colonia Tovar, de Canaima y en las selvas milenarias de El Dorado. Las plantas están vivas, adornan hoy muchos de los ambientes y jardines del Parque del Este de Caracas, son un monumento vivo al esfuerzo, el entusiasmo y a la creencia del gran gladiador de ese Parque, el doctor Carlos Guinand.”

En páginas siguientes se publica el “Discurso del arquitecto Carlos Guinand Sandoz durante el acto de inauguración del Planetarium Humboldt el 24 de julio de 1961” y el artículo “La naturaleza y el arquitecto” firmado por Guinand, piezas ineludibles para quien quiera seguirle los pasos a su visión de arquitecto culto e integral pionero del conservacionismo en el país.

Del segundo texto, para finalizar, citaremos lo siguiente: “Por qué pretenden las Artes Plásticas deshacerse del ‘yugo’ de la naturaleza? Disponemos siempre del mismo medio de percepción y lo que percibimos es siempre luz, sombra y color. ¿Qué nos importa el nombre del objeto? ¿Es acaso igual un árbol pintado por Corot, a un árbol pintado por Cézanne? ¡No! Y sin embargo nos gusta ‘El Corot’, nos gusta ‘El Cézanne’ y nos gusta el ‘Papa Dios’ al cual le pusimos nombre ‘Arbol’.

Se han recibido con entusiasmo los ‘Móviles’ de Calder y se aplauden como no figurativos. ¡Es un error! Nada más objetivo que un móvil de Calder. La Palmera bajo el viento, con la suma de sus equilibrios, con sus movimientos en progresión geométrica, que salidos de la unidad de su tronco van multiplicándose hasta desembocar en la infinidad de sus hojuelas, ese movimiento que va creciendo a medida que las masas van achicándose, esa danza fantástica cuya suma no logramos captar porque sobrepasa nuestros medios de asimilación, son lo que Calder con esa bonachonería infantil, ha sabido observar y sintetizar, para que lo sumemos como su nuevo medio de expresión a las Artes Plásticas. Nos conmueven menos sus ‘estables’ nacidos al pie del yunque y de la fragua, lejos de la naturaleza.”

Nota

Las imágenes que acompañan este texto han sido extraídas directamente de la publicación que hemos reseñado.

ACA

INVITACIÓN

CONCURSO DE IDEAS CONSTRUIBLES

La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela en una actitud de resistencia, se ha negado a sucumbir a la decadencia que la rodea y promueve hoy con entusiasmo un concurso de ideas y fabricación, para la instalación de un sistema de estacionamiento de bicicletas, nada más y nada menos que en su sede, en la Ciudad Universitaria de Caracas, patrimonio de la humanidad.

Este concurso llamado TériumCaracas, y que se desarrollará entre los meses de abril y agosto del presente año, va dirigido principalmente a estudiantes y recién egresados de las escuelas de diseño, arquitectura e ingeniería, con un enfoque que procura ir más allá del ámbito de las ideas, para aproximarse a soluciones verdaderamente viables, a través del prototipo como instrumento de proyecto.

Esta visión se expresa en la estructura del evento, que contempla una primera fase o ronda general de proyecto, y una segunda fase en la que los tres mejores trabajos tendrán la oportunidad de confrontar sus ideas a la realidad física del objeto, a través de la fabricación en escala real de un fragmento del sistema propuesto. Los ganadores culminarán la experiencia en ruedas, puesto que el certamen ha contemplado como premio único dos bicicletas.

El evento, cuyo veredicto será determinado por un selecto grupo de profesionales, cuenta con el aval del Decanato de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), del Instituto de Urbanismo (IU) y del Consejo de Preservación y Desarrollo de la UCV (COPRED-UCV); su realización será posible gracias a los aportes de la empresa Maploca, y de la tienda de ciclismo profesional Ultrabikex.

El diseño y producción han sido realizados por Genus (@genus.let), colectivo de arquitectos dedicado a la concepción de actividades formativas en comunidades populares, y a la realización de experiencias de desarrollo del diseño como instrumento para la transformación de la ciudad contemporánea.

TériumCaracas es, en definitiva, una iniciativa nacida en plena pandemia, que ofrece una mirada renovada de la academia y de sus procesos formativos, en un momento en el que un llamado a la acción es la mejor manera de romper la parálisis y la incertidumbre que genera el enfrentarse a tiempos de cambio.

Inscripciones abiertas hasta el 10 de mayo de 2021.

Para mayor información, visita la cuenta @teriumcaracas_ en Instagram, donde podrás acceder al formulario de registro y al link de descarga de las bases de concurso.

Plazo de inscripción y entrega

Inscripciones hasta el 10/05/2021

Entrega de los proyectos hasta el 06/06/2021

Participantes

estudiantes y jóvenes egresados (hasta cinco años) de las escuelas de diseño, arquitectura e ingeniería.

*la persona responsable de equipo debe residir en la ciudad de Caracas para efectos de supervisión, en caso de quedar seleccionado para la ronda de fabricación de prototipos patrocinada por Maploca.

Costo de inscripción

20 dólares americanos por equipo (individual, en pareja o hasta tres personas)

Premio

dos (02) bicicletas montañeras Sílex Redwood patrocinadas por Ultrabikex.

Organizador

Genus, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

Correo de consultas

fauemergente@gmail.com

ACA

LIBROS

Proyectos relatados

Aldo Rossi remembered

Luis Fernández-Galiano

Cementerio de San Cataldo en Módena, 1971-78 (izquierda). Teatro del Mundo para la Bienal de Venecia, 1979-80 (derecha)

03/05/2021

Tomado de arquitecturaviva.com

No queremos olvidar a Aldo Rossi. Este mes de mayo hubiera cumplido 90 años, pero murió en un accidente de tráfico a la absurda edad de 66, y su figura se ha difuminado en la percepción de las generaciones recientes. Para la mía, sin embargo, fue el gigante que ahora muestran la exposición del MAXXI romano y el libro de Electa, ambos a cargo de Alberto Ferlenga. Con la colaboración de la Fundación Aldo Rossi, pilotada por sus hijos Vera y Fausto —y que tuvo como director científico a Germano Celant hasta su fallecimiento en 2020—, las dos iniciativas recuperan el legado colosal de un arquitecto y teórico que fue tan influyente con sus dibujos como con sus escritos. El archivo depositado en el MAXXI, que complementa los conservados en el Getty de Los Ángeles y el CCA de Montreal, sirve de soporte tanto de la exposición —que estará abierta hasta octubre— como del volumen recién aparecido, que reúne las memorias redactadas por Rossi para 56 de sus proyectos, ilustrados con más de un centenar de dibujos exquisitos.

Lo Yatai di Pinocchio, 1989

En una nota de los Quaderni azzurri —que sirvieron de base para la Autobiografía científica de 1981—, Rossi asegura que las memorias técnicas de los concursos de arquitectura constituyen «la expresión más completa de mi investigación», y Ferlenga recopila las contenidas en el archivo, que se extienden desde 1960 a 1997, para componer una autobiografía intelectual del milanés, que fue una referencia imprescindible de la disciplina desde la publicación en 1966 de La arquitectura de la ciudad. Las ideas y las formas de Rossi fertilizaron la teoría y la práctica de la arquitectura durante la década de los 70, y prendieron especialmente bien en España, desde Cataluña y el País Vasco hasta Andalucía o Galicia, donde en 1976 condujo un mítico seminario en Santiago de Compostela y donde muchos años después realizaría con César Portela el Museo del Mar en Vigo, su única obra en nuestro suelo, que se completó póstumamente.

Interno con anitra, 1989

Por entonces peregrinábamos al Gallaratese, una obra en blanco y negro que puede quizás asociarse al cine neorrealista, y la década siguiente asistiríamos a su descubrimiento del color tras su mayor familiaridad con el mundo americano y japonés, advirtiendo cómo reclamaba para una construcción berlinesa «el color verde oscuro de los antiguos coches de carreras», una descripción tan imprecisa como lírica. Tanto el Berlín de la IBA como la Barcelona de los Juegos serían expresiones cabales de las enseñanzas urbanas de Rossi, pero el arquitecto de la ciudad se manifestaría también como un extraordinario creador formal. El volumen de Electa abrevia su obra en portada con el yatai de Pinocho: un carrito de comida convertido en arquitectura móvil que diseñó para la Expo de 1989 en Nagoya, y en cuya descripción Rossi relaciona al personaje del cuento con la protagonista de las tablas de Botticelli en el Prado para glosar la pasión abstracta y a la vez vital de sus arquitecturas.

De izquierda a derecha: Aldo Rossi, Guillermo Vázquez Consuegra y Luis Fernández-Galiano

En 1985 iniciamos esta aventura editorial con los dos números de AV dedicados a la IBA berlinesa, y tuvimos la fortuna de contar con el maestro milanés para la presentación posterior de la revista en la librería Vitruvio de Sevilla, una ciudad que amaba casi tanto como Santiago. Hace tiempo, Guillermo Vázquez Consuegra me hizo llegar una fotografía de aquel día, que reproduzco ahora como recuerdo de un arquitecto cuya desaparición prematura nos conmovió como pocas otras. Casi un cuarto de siglo después de su muerte, una exposición y un libro nos recuerdan su genio intelectual y artístico: un legado que, más allá de su importancia histórica, ofrece, como subraya Ferlenga, «una nuova utilità» que haríamos mal en ignorar.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Jesús de la Sota. Una vida de creación

Silvia Blanco y Antonio Río

Ediciones Asimétricas

2021

La obra de Jesús de la Sota, conocido fundamentalmente por sus diseños de muebles, que a menudo complementaban los edificios de reconocidos arquitectos (como Alejandro de la Sota, su hermano mayor), constituye un caso singular dentro del diseño español del siglo XX. Destacó siempre por su elegante sobriedad, su brillante refinamiento y su trazo limpio y potente. Experimentó en muchos y variados campos de la creatividad: pintor, muralista, ilustrador, dibujante y grafista, diseñó sillas, butacas, mesas, lámparas y también libros, telas, tapices… en un intento de reunir utilidad y belleza en todas las esferas de lo cotidiano. Puso en marcha la firma Cores y Sota, un proyecto integral de interiorismo capaz de generar arquitectura desde la pequeña escala, en una búsqueda constante de lo esencial y lo mínimo.

A pesar del indudable valor que posee su trabajo, la obra y figura de Jesús de la Sota han permanecido difuminadas entre la de sus contemporáneos, probablemente debido a la multiplicidad de sus registros creativos, a su perfeccionismo que resultó en una producción limitada y a su rechazo al exhibicionismo en busca del trabajo realizado en silencio. Ahora, gracias a las investigaciones que han desarrollado estos últimos años Silvia Blanco Agüeira y Antonio S. Río Vázquez, registrando sus proyectos y realizaciones, desvelando las cualidades más características de su actividad, revisando las sucesivas colaboraciones con arquitectos, estableciendo paralelismos y divergencias con otros artistas y diseñadores, se puede apreciar adecuadamente su trayectoria y valorar la calidad de sus variadas realizaciones.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Enric Miralles, procesos y experimentos

Salvador Gilabert

Ediciones Asimétricas

2021

Nota del editor

Para poder entender el universo formal de Enric Miralles hay que partir de sus fuentes de inspiración, sus métodos creativos y sus dibujos. También es necesario observar la trama de relaciones que generó entre todos ellos, estudiando las referencias artísticas, literarias y arquitectónicas que sustanciaron la mirada de Miralles hacia las cosas y la arquitectura, que nos hace posible entender ciertas convicciones y maneras de hacer del arquitecto. George Perec, Raymond Queneau, Federico García Lorca, Le Corbusier, Josep Maria Jujol, Marcel Duchamp, Paul Klee, David Hockney o Erik Satie son algunos de sus principales referentes sobre los que fundamentó una manera de trabajar propia y emocionante.

Arquitecto con sensibilidad y vocación manierista, el particular modo de entender la arquitectura de Miralles y la esencia de todos sus trabajos era el proceso que devenía en creación. Sus estrategias de proyecto comenzaban siempre en el dibujo, que no solo era una forma de expresión sino que constituía, por sí mismo, arquitectura. El método de trabajo de Miralles se distanciaba considerablemente de los recursos utilizados en la arquitectura de sus coetáneos. Su quehacer se fundaba en un diálogo entre las ideas subyacentes en el lugar, el contexto y algunos factores más subjetivos como la historia o el imaginario colectivo. La arquitectura era el resultado de su proceso de trabajo, siempre muy personal y marcadamente expresivo.

Salvador Gilabert, en este libro, relata estas estrategias, procesos y experimentos, basándose en los escritos, conferencias, entrevistas, dibujos y proyectos finalmente ejecutados de Enric Miralles, para tratar de aclarar este modo de proceder complejo, rico en matices y de gran originalidad.

Salvador Gilabert Sanz es Doctor arquitecto y Máster en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Ha sido profesor en la ETSA Valencia (UPV), en la ETSA Barcelona (UPC) y en la Escuela de Arquitectura ESET (CEU Cardenal Herrera). Ha impartido Análisis de Formas, Sostenibilidad en la arquitectura y Proyectos Arquitectónicos Integrados, y dirigido Trabajos Fin de Grado, Fin de Máster y tesis Doctorales. Es investigador del grupo ICT vs CC (Instituto ITACA) y ha sido director técnico en proyectos de investigación de programas europeos sobre sostenibilidad como el proyecto IMIP, Interreg-Sudoe. Actualmente es coordinador académico de la Fundació Enric Miralles. Trabaja en el despacho de EMBT Miralles-Tagliabue como Director de Proyectos, realizando, entre muchos otros proyectos, el Pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghai 2010, el Bloque de 120 viviendas sociales en Barajas o la ampliación del Parque Diagonal Mar de Barcelona. Es coautor, con Benedetta Tagliabue, del proyecto del Centro de Salud Tibetano en Adeje, Tenerife. Como proyectos personales ha realizado diversos proyectos públicos y privados, siempre bajo los parámetros de la sostenibilidad y la edificación bioclimática.

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