Según el World Population Clock, la población humana alcanzó los 8 mil millones el 15 de noviembre. Para la ONU este hito representa una celebración de la longevidad humana debido a las mejoras en la salud pública y la medicina, pero también viene con advertencias sobre la desigualdad, el acceso limitado a alimentos y recursos y el daño ambiental. A pesar de la impresionante cifra, el informe anual World Population Prospect muestra que la población mundial está creciendo al ritmo más lento desde 1950 y predice una desaceleración continua en la segunda mitad de este siglo.
Dado que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, aproximadamente el 55,7%, según los últimos informes de ONU-Hábitat, los desafíos urbanos están creciendo exponencialmente. La ONU espera que este número aumente al 68% para 2050, con cerca del 90% de este aumento en Asia y África. La urbanización acelerada puede plantear riesgos significativos, como el aumento de la desigualdad, pobreza, desarrollo sectorizado, exclusión social y contaminación. En este contexto, una agenda urbana bien equilibrada adquiere una importancia crucial para lograr ciudades inclusivas, seguras y sostenibles.
Foto satelital que muestra la densidad de la población mundial.
Anualmente, la world population review evalúa el crecimiento de las ciudades y el número de residentes que viven en áreas metropolitanas, para comprender las tendencias de evolución global. En 2022, Tokio mantuvo su condición de ciudad más grande del mundo, con 37 millones de habitantes, mientras que Delhi y Shanghái la siguieron en segunda y tercera posición. A medida que estas y otras megaciudades continúan creciendo, una serie de desafíos están demostrando ser cada vez más relevantes de abordar, a fin de crear mejores condiciones de vida para la población mundial.
La urgente necesidad de una vivienda adecuada y asequible
La urbanización puede tener un impacto positivo en la calidad de vida de los residentes, pero para garantizar estos resultados, las políticas para gestionar el crecimiento urbano deben garantizar el acceso a la infraestructura y los servicios sociales a todas las personas, centrándose en las necesidades de los grupos vulnerables. Una de las necesidades más urgentes es una vivienda adecuada. Un informe de la ONU estima que alrededor de uno de cada cuatro habitantes de las ciudades vive en condiciones precarias, asentamientos informales o barrios pobres, una cifra que muestra lo rápido que la urbanización está superando la construcción de viviendas adecuadas y asequibles. Esto conduce a infraestructuras y servicios inadecuados y sobrecargados, como la recolección de desechos, los sistemas de agua y saneamiento, las carreteras, transporte, y muchos más.
Kolkata.
Acceso al transporte público
29 de julio de 2018: Peatones cruzan a través del del distrito de Shibuya en Tokio, Japón.
En estos sistemas urbanos en desarrollo, el acceso al transporte público representa un servicio esencial para los residentes urbanos y un catalizador para la inclusión social y el crecimiento económico. El transporte actúa como un conector entre las personas y los servicios básicos como la salud, educación y oportunidades laborales. Además, el uso del transporte público está ayudando a mitigar la contaminación del aire y el cambio climático, ya que el transporte por carretera representa el 15% de las emisiones totales de CO2. Según la ONU, el acceso al transporte público está aumentando en todo el mundo, pero se necesita un progreso de mayor rapidez para mantener al día la tasa de crecimiento, y prestar especial atención para garantizar el acceso de las poblaciones vulnerables, como mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad.
Un cinturón de autopistas envuelve una sección de Shanghai.
Espacios públicos abiertos
Tapis Rouge espacio público en un barrio informal en Haiti – Emergent Vernacular Architecture (EVA Studio) .
La red de calles y espacios públicos representa la estructura organizativa de cualquier ciudad. Cuando el espacio público es insuficiente o está mal diseñado, la ciudad se segrega cada vez más. Se ha comprobado que las inversiones en la red de calles y redes públicas mejoran la productividad urbana, los medios de vida y el acceso a los mercados, empleos y servicios públicos. Además, los espacios abiertos y verdes cumplen más que una función paisajística o estética; optimizan la calidad del aire, ayudan a reducir el calor urbano generado por el efecto de isla de calor urbana y crean espacios para actividades físicas, mejorando así la salud pública.
El Pacto para el Futuro de la Humanidad ha sido aprobado por el Consejo Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), reunido en el VII Congreso Mundial de Líderes Locales y Regionales en Daejeon, República de Corea, ciudad ubicada 140 kms al sur de Seúl, que congregó cerca de 6.000 representantes de 576 ciudades en 145 países.
Representantes de gobiernos locales y regionales, participaron en las consultas en torno a los tres ejes clave del Pacto: Personas, Planeta y Gobierno. En cada uno de ellos se hicieron compromisos en nombre de los miembros de CGLU y el grupo organizado de gobiernos locales y regionales: garantizar una calidad de vida más equitativa y sostenible para los ciudadanos y las comunidades, protegiendo sus derechos y responsabilidades, así como los bienes comunes locales y globales mientras se protege el planeta para las generaciones futuras.
Los participantes del congreso han discutido formas de superar las dificultades globales, como enfermedades infecciosas, desastres naturales debido al cambio climático, guerras, disparidades y mala calidad de vida, mientras se enfocan en la solidaridad y la cooperación dentro de la comunidad mundial.
El Consejo Mundial de CGLU se reunió para decidir las prioridades estratégicas de la organización para el período 2022-2028, adoptar el informe de Presidencia para 2022, el Pacto para el Futuro de la Humanidad y el plan de trabajo para 2023.
El Consejo mundial también eligió el Bureau Ejecutivo para el período 2022-2025, entre ellos, la nueva Presidencia colegiada por un año: Carolina Cosse, alcaldesa de Montevideo, América Latina; Uğur İbrahim Altay, alcalde de Konya, MEWA; Jan Van Zanen, alcalde de La Haya, Europa; Lee Jang-Woo, alcalde de Daejeon, ASPAC.
Esta frase en italiano, portugués y español, es el slogan con el cual cigarrillos YORK decide acercarse a recibir a los cientos de inmigrantes europeos que llegaron a Venezuela en la década de los años 50. La publicidad de YORK, una de las más populares marcas nacionales cuya cajetilla tenía un valor de Bs. 1, aprovecha la coyuntura de la llegada de migrantes a partir de la política de “puertas abiertas” implementada por el gobierno, para reafirmar la presencia de su producto frente a la fuerte competencia que le ofrecían a nivel nacional marcas como Capitolio, Continental, Alas, Cavet mentolado o Fortuna, e importados como Chesterfield, Phillip Morris, Camel, Pall Mall o Kool.
La publicidad cumple perfectamente su cometido, pues se concibe como una pequeña guía con un mapa que sirve de referencia a los recién llegados del viejo continente, y les permite conocer dónde se encuentran las oficinas de identificación, cómo registrarse legalmente, así como también conocer las monedas de curso legal.
En el imaginario del venezolano, hasta finales del siglo XX, siempre se pensó el país como una tierra de acogida, que recibió sin prejuicios a extranjeros, principalmente provenientes de España, Italia y Portugal, que salieron en búsqueda de mejores condiciones económicas y de vida en vista de la aguda crisis de Europa antes y durante la II Guerra Mundial, cosa que Venezuela aprovechó instaurando a partir de 1936 una política de recepción organizada, al promulgarse aquel año la «Ley de Inmigración y Colonización» y crearse en 1938 el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización (ITIC) para la asistencia de los inmigrantes y la planificación y control de la colonización agrícola.
1. El S.S. Cuba, barco en el que llegaron los primeros refugiados vascos a Venezuela en 1939 a causa de la Guerra Civil Española.
Dicha política cobrará continuidad en la posguerra cuando en 1946 es designada la Comisión Nacional de Inmigración, presidida por Enrique Tejera París, que se encargó de organizar misiones de selección de inmigrantes en Italia, España y Portugal, y a partir de 1948 cuando la Junta Militar de Gobierno reestructuró el ITIC, transformándolo en el Instituto Agrario Nacional (IAN) en 1949, dando pie a lo que se conoció como las ya mencionadas políticas de “puertas abiertas” que Pérez Jiménez impulsará entre 1952 y 1958.
A pesar de que durante el siglo XX venezolano tuvo importante presencia el autoritarismo a través de dos largas dictaduras, la de Juan Vicente Gómez (1908-1935) y Marcos Pérez Jiménez (primero como parte de una junta militar entre 1948 y 1952 año en que es nombrado presidente provisional y luego entre 1952 y 1958 cuando se le designa como presidente constitucional), es posible afirmar que, en términos generales, el venezolano no migró masivamente durante esos lapsos, sino que, por el contrario, a pesar de ser hasta casi mediados de la centuria un país eminentemente rural con poco más de 6 millones de habitantes, experimentó más bien la llegada masiva de migrantes europeos. La aparición del petróleo trastocó la historia y generó una riqueza tal que convirtió a Venezuela en el lugar ideal para comenzar una nueva vida.
2. El Giulio Cesare, barco de bandera italiana que transportó migrantes de ese país a diversos países de Latinoamérica.
Cabe destacar que, según datos de la ONU, entre 1946 y 1959 alrededor de 7,5 millones de emigrantes abandonaron Europa, de los cuales dos millones se dirigieron a América Latina.
Cifras indican que entre 1948 y 1961 más de 600 mil extranjeros obtuvieron “cédula de identidad” por vez primera en Venezuela, mientras que otros autores señalan que la cifra habría alcanzado las 800 mil personas, 78% de las cuales eran españoles, italianos y portugueses, mientras que el 22% restante, estaba compuesto por alemanes, rusos, polacos, y europeos orientales.
Dentro del gran flujo de inmigrantes cabe señalar que la colonia de españoles fue la más numerosa dentro de los europeos que llegaron a Venezuela quedándose en el país el 52% de toda la emigración española dirigida a América. Como dato de interés, en el censo del año 1950 la comunidad hispana en Venezuela alcanzaba las 37.887 personas siendo en ese momento la segunda colonia en importancia después de la italiana, cifra que fue superada casi de inmediato al ascender a más de 200.000 españoles en el territorio nacional entre 1951 y 1958.
3. Dos avisos oficiales publicados en la prensa nacional por el Departamento de Inmigración del Instituto Agrario Nacional en 1952 y 1953, que denotan las consideraciones e indicaciones que les daban a los inmigrantes porcedentes de Italia, Alemania y Austria.
Como ya se ha esbozado, esta migración se soporta en gran parte en la implantación desde 1948 y con mayor énfasis desde 1952 por parte del gobierno de Pérez Jiménez de la política denominada de “puertas abiertas”. Para ello, tal y como nos aporta Ermila Troconis de Veracochea en El proceso de la inmigración en Venezuela (1986), el primer mandatario instruye de la siguiente manera al Director de Inmigración: “Abra usted las puertas de la República a todo europeo que reúna las condiciones convenientes a su juicio”, línea que resultó especialmente difundida en los consulados de Italia, España y Portugal donde el perfil del inmigrante y los requisitos para ingresar al país eran expeditos y flexibles: “solo se necesitaba ser menor de 35 años, no tener antecedentes penales y poseer un certificado de buena salud, no estaban previstas las exigencias relacionadas con determinados oficios, como se había hecho con anterioridad, ni respecto a cierto tipo de preparación profesional o técnica; tampoco estaba la inmigración sujeta a control y supervisión del Estado con el propósito deliberado de favorecer determinada actividad productiva, como lo había sido en tiempos del ITIC”, apuntará Inés Quintero en “Venezuela: un país donde vivir y crear”, texto aparecido en la compilación por ella coordinada Un lugar donde vivir y crear. Españoles en la Venezuela contemporánea (2017).
4. Cuatro libros dedicados al tema migratorio en la Venezuela del siglo XX.
Por otro lado, tal y como señala Johnny Castro-Trujillo en el ensayo “Política migratoria venezolana, una tradición de recepción. El caso de la inmigración española del siglo XX” (2019), existen también otros factores que ayudaron al proceso de identificación de no nacionales, como lo fue la Ley de Naturalización promulgada en el año 1955 cuyo principal objetivo era facilitar el proceso de otorgamiento de la nacionalidad venezolana a los extranjeros.
Ello pone en evidencia que la política migratoria no solo fomentaba la inmigración, regularización e incluso identificación de las personas extranjeras que ingresaban a Venezuela, sino que también contemplaba otorgarles el derecho a acceder a la naturalización, permitiéndoles ejercer plenos derechos políticos como ciudadanos: el máximo grado de asimilación e integración a un nuevo país.
Sin embargo, Froilán Ramos Rodríguez en “La inmigración en la administración de Pérez Jiménez (1952-1958)”, artículo publicado en el nº13 de la revista Heurística (2010), señala que esta política de acoger masivamente a inmigrantes a mitad del siglo pasado, estuvo limitada a personas provenientes de Europa, a pesar de que se hablaba de “puertas abiertas” a todo extranjero.
5. Dos libros dedicados a la arquitectura realizada por españoles en el exilio provocado por la Guerra Civil. Izquierda: Juan José Martín Frechilla y Carlos Sambricio (eds.), Arquitectura española del exilio (2014). Derecha: Henry Vicente, Arquitecturas desplazadas. Arquitecturas del exilio español (2007)
En 1958 concluyó formalmente la política de puertas abiertas a raíz del derrocamiento de Pérez Jiménez y el distanciamiento que adoptó la naciente democracia de las políticas vinculadas con el régimen que la precedió. Para ese año había en Venezuela un total de 526.625 extranjeros, de los cuales el 64,11% se encontraban en el Distrito Federal, convirtiéndose Caracas de esta manera en una ciudad con un alto porcentaje de europeos en búsqueda de oportunidades.
6. Plano de la ciudad de Caracas con la señalización de los puntos de mayor interés para los trámites de los migrantes, el cual ocupaba la parte anterior de la publicidad de cigarrillos YORK que ilustra nuestra postal del día de hoy.
Dentro de este contexto, el plano que acompaña la publicidad de cigarrillos YORK, aparece como una importante evidencia del impacto de la política migratoria de puertas abiertas y además sirvió de guía a los extranjeros en su proceso de regularización e identificación en Caracas. En él se señala la ubicación de las oficinas de identificación y reconocimiento médico: la primera ubicada en el Edificio de Identificación, ubicado en la Plaza Miranda (El Silencio), y la segunda, en el edificio del Instituto Agrario Nacional (La Quebradita, Bella Vista).
Por otro lado, al reverso se provee de claras instrucciones de cómo deben gestionar su identificación los extranjeros a su llegada a la ciudad:
Requisitos para extranjeros:
1. Ir a Identificación con la tarjeta de desembarco a recoger el pasaporte. Para solicitar el pasaporte hay que comprar un timbre fiscal de 20 bolívares. (Plaza Miranda)
2. Acudir al Instituto Agrario Nacional para reconocimiento médico. Los autobuses salen del Centro Simón Bolívar.
3. Después de cumplir los trámites 1 y 2, hay que regresar a identificación con todos los documentos y un timbre fiscal de 7 bolívares, para solicitar la cédula de identidad.
También se ilustra y explica el valor de cada una de las monedas venezolanas en curso, que formaban parte de la identidad del país: un “centavo”, equivalente a 5 céntimos de bolívar; una “locha”, equivalente a 12,5 céntimos; un “medio”, equivalente a 25 céntimos; un “real”, equivalente a 50 céntimos; y las de 1 bolívar, 2 bolívares y un “fuerte”, la de mayor valor, que equivalía a 5 bolívares.
7. Reverso de la publicidad de cigarrillos YORK que ilustra nuestra postal del día de hoy.
Para la época de la política de “puertas abiertas”, autores como Froilán Ramos Rodríguez en el capítulo I de Travesía de la esperanza. La inmigración portuguesa en Barquisimeto (1948-1958) publicado en 2021, o Yonathan Alonzo Herrera en los “Antecedentes” incluidos en el texto “El Exilio Republicano Vasco y el miedo al contagio revolucionario en Venezuela: 1936-1958” (2022), señalan que Venezuela ya contaba con más de cien años de experiencias en iniciativas que fomentaran, promovieran y protegieran la inmigración, con una fuerte tradición de políticas migratorias aperturistas. Ramos Rodríguez en Travesía de la esperanza precisa cómo tan temprano como “el 13 de junio de 1831 se promulga la primera Ley de Inmigración de Venezuela; el 14 de junio, del mismo año, el Congreso de Venezuela derogó la prohibición –del 9 de agosto de 1828– que impedía el matrimonio entre españoles y venezolanos; y el presidente Páez, así, auspicia una política migratoria para traer inmigrantes canarios al suelo venezolano, otorgando facilidades para la obtención de tierras, así como incentivo a las empresas de búsqueda de inmigrantes”.
Hoy en día, la idea de pensar en Venezuela en país de acogida se ha esfumado, y sistemáticamente se le ha ido negando el derecho a la identidad a los propios venezolanos. A su vez, se ha pulverizado el valor de la moneda hasta el punto de no saber explicar cómo se compone su cono monetario. Han desaparecido claves fundamentales del funcionamiento del país, así como han desaparecido las condiciones de seguridad y prosperidad que una vez fueron atractivas para la migración europea. Hoy, según la encuesta ENCOVI 2022, tampoco existen condiciones adecuadas que garanticen el retorno de los más de 6 millones de venezolanos que han emigrado.
Nunca como hoy había sido tan necesaria una guía sencilla, clara y amable para explicar la ciudad, nuestro gentilicio, y nuestra moneda a partir de una clara política migratoria como la que se traduce del simple panfleto de publicidad de cigarrillos YORK. Él nos muestra cómo en tiempos pasados, se construyó una sociedad abierta y generosa donde los extranjeros podían saber cómo recomenzar una nueva vida en Venezuela, gracias a “su primer amigo”. Esperamos que más pronto que tarde exista una guía que nos indique como retornar a la patria.
Nota
El plano que hoy ilustra nuestra postal forma parte de la colección de Maciá Pintó.
1. Leonardo Benevolo fotografiado por Graziano Gasparini durante su primera visita a Venezuela en la casa de Alfredo Boulton, Pampatar, Isla de Margarita
Leonardo Benevolo (1923-2017)
Considerado como uno de los más destacados historiadores de la arquitectura y del urbanismo del siglo XX, Leonardo Benevolo (a cuyo apellido no colocaremos la tilde, que en español se le suele poner, respetando la forma como se escribe en italiano con la cual tituló todos sus libros), visitó por primera vez Venezuela cuando fue invitado por Graziano Gasparini a participar en el Seminario Internacional en torno al tema “Situación sobre la historiografía de la arquitectura latinoamericana”, realizado en la Ciudad Universitaria de Caracas entre 9 al 14 de octubre de 1967, organizado por el Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas (CIHE), bajo los auspicios del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la UCV (CDCH).
2. Benevolo y Pedro Rojas Rodríguez conversan durante el Seminario “Situación sobre la historiografía de la arquitectura latinoamericana”.
Para aquel evento en el que también participaron otros reconocidos investigadores como Erwin Walter Palm de Alemania, George Kubler y Sibyl Moholy-Nagy de Estados Unidos, Paolo Portoghesi (que junto a Benevolo vino por Italia), Fernando Chueca Goitia de España, Ricardo de Robina, Pedro Rojas Rodríguez y Salvador Pinoncelly de México, José García Bryce y Frederick Cooper Llosa de Perú y Germán Téllez de Colombia, a los que se sumaron Alfonso Venegas Rizo, Juan Pedro Posani, Carlos Raúl Villanueva y Graziano Gasparini por Venezuela, Benevolo presentó la ponencia “Las nuevas ciudades fundadas en el siglo XVI en América Latina. Una experiencia decisiva para la historia arquitectónica del ‘cinquecento’”, que junto al resto serían publicadas en el número 9 (especialmente dedicado al evento) del Boletín del CIHE en abril de 1968.
3. Izquierda: nº 9 del Boletín del CIHE dedicado por completo al Seminario “Situación sobre la historiografía de la arquitectura latinoamericana”. Derecha: Benevolo, Posani y Villanueva en Margarita
Al igual que gran parte de los asistentes al Seminario, Benevolo tuvo la ocasión de conocer la Isla de Margarita gracias a la gentileza del Sr. Alfredo Boulton y su esposa la Sra. Yolanda Delgado Lairet quienes los hospedaron en su casa ubicada en Pampatar. De esta manera entraría en contacto con una región del país que contaba con un acervo patrimonial importante acompañado por dos de sus más conspicuos estudiosos y cultores: Gasparini y Boulton.
Benevolo, oriundo de Orta San Giulio (municipio piamontés en la provincia de Novara, al norte de Italia), para cuando visitó Venezuela por primera vez en 1967 contaba con 44 años y ya hacía 21 que se había recibido de arquitecto (1946) en la Universidad de Roma La Sapienza. Para entonces, también ya tenía una fructífera experiencia como docente e investigador registrándose que, tras finalizar sus estudios, destacaría por sus “revolucionarias” investigaciones y en especial por la realizada estableciendo la diferencia entre la arquitectura romana y la griega, que le daría acceso a la cátedra de «Historia y estilos de la arquitectura I y II» en la facultad de Roma en 1956.
4. «El Benevolo» en una de sus ediciones en español.5. Los otros dos importantes libros que ya Benevolo había publicado antes de su primera visita a Venezuela.
También había publicado tres de sus más importantes libros: la fundamental Storia dell’architettura moderna, Laterza, 1960 (Historia de la arquitectura moderna, traducida por primera vez al español en 1963 por Taurus y conocida desde entonces en el mundo académico como “el Benevolo”), Una introduzione all’architettura, Laterza, 1962 (Introducción a la arquitectura, publicada por primera vez en español en 1979 por Blume), y Le origini dell’urbanistica moderna, Laterza, 1963 (Orígenes del urbanismo moderno, publicado por primera vez en español en 1979 por Blume).
Tras aquella primera visita de Benevolo a Venezuela se registran otras tres: en 1968, 1969 y 1972. La primera y la última sería como invitado de nuevo por el CIHE de la FAU UCV y la del 69, quizás algo más trascendente por su impacto en la naciente escuela de arquitectura de Mérida (creada en 1961) y por el debate suscitado en torno al desarrollo urbano de esa ciudad, estaría destinada a dictar el Seminario “Las Nuevas Búsquedas a la Ciudad Contemporánea”. Luego, también pasaría por Caracas a dar una conferencia cuando los aires de la Renovación académica empezaban a soplar con fuerza.
Sobre el seminario ofrecido por la ULA que tendría a Benevolo como principal protagonista, para el cual fue invitado por el Departamento de Historia a través de los profesores Alfonso Vanegas, Gustavo Díaz y Paolo D’Onghia en coordinación con las autoridades, y también sobre sus repercusiones, el arquitecto y profesor Luis Jugo Burguera publicó en 2004 lo siguiente: “Allí valoró a la Ciudad Universitaria de Caracas concebida por Carlos Raúl Villanueva como una ‘ciudad dentro de la ciudad’: el más importante y audaz planteamiento urbanístico humano de Venezuela”; y prosigue: “En su estadía en Mérida tuvo oportunidad de conocer y observar los planteamientos que se hacían al desarrollo de la ciudad en 1969, por lo que escribió una carta al Rector Pedro Rincón Gutiérrez, indicándole que localmente se había comenzado a desarrollar ‘todo un movimiento contrario a los procedimientos de Planificación Urbana en Venezuela y a la propuesta de Mérida en especial’. Invitaba a que ‘la Universidad debería pedir un nuevo procedimiento de Planificación, pero no debería esperar la concesión de este procedimiento para ocuparse del Plan Regulador’. Sugería que la ULA debería dedicarse, de acuerdo con la administración municipal, ‘a estudiar un nuevo Plan Piloto, actualizado según los criterios internacionales en la materia y adaptado a las necesidades particulares de la ciudad de Mérida…y demostraría que la Universidad se mueve por su propia iniciativa y que quiere tener una participación activa en el desarrollo del territorio en el cual se encuentra; comprometería a las fuerzas universitarias -profesores y estudiantes- no sólo a hacer propuestas organizativas, sino a producir un trabajo creativo; impulsaría a los diversos grupos políticos a suministrar propuestas para el futuro de la ciudad, confrontables sobre el terreno concreto” (Pintó, Maciá y D’La Coste, Irma: trabajo de grado: “La Universidad como Modelo de Estructura Urbana”, 1972, referido en Jugo, 2004, p.17)”.
6. Mérida. Plan General de Ordenación Urbana, 1971
Como resultado de aquella visita a nuestro país, Benevolo publicaría posteriormente dos artículos: “Una Contribución Política”, Caracas, junio/1969 y “La Lección de Venezuela”, Caracas, junio/1969, en los que “mantiene la preocupación por los problemas de la arquitectura, de la planificación y de la Universidad a partir de la comprensión de su naturaleza política común”, nos aportará Lugo. En este sentido cabría señalar que Benevolo desde la aparición de su Storia dell’architettura moderna fundamentó siempre la nueva arquitectura “en la agenda social y en el reformismo. Su posición de crítico militante se derivaba de la idea política que tenía de la arquitectura y asímismo de una marcada sensibilidad religiosa, que se tradujeron en la atención a la problemática social de la vivienda y el crecimiento urbano…”, como nos recuerda Fulvio Irace en “La ética de la historia. Leonardo Benevolo (1923-2017)” artículo publicado en El País el 30/04/2017.
7. Los cinco tomos de la edición en español de Diseño de la ciudad.
Tras aquellos años de continuo contacto con Venezuela Benevolo no volvería más. Sin embargo, ello no impidió que fuera durante varias décadas a través de sus publicaciones el historiador de la arquitectura con mayor influencia en la formación de los arquitectos del país. Sus libros que desde entonces hasta su fallecimiento terminaron superando las tres decenas, fueron traducidos a muchos idiomas, convirtiéndolo en un clásico en las escuelas de medio mundo, de Italia a Latinoamérica, y con ellos se formaron varias generaciones de estudiantes. Su serie de 5 libros que en español se denominó Diseño de la ciudad de 1977 (original en italiano L’arte e la cittá antica, 1975), utilizada muchas veces como guía de los cursos de proyectos, y su Historia de la arquitectura del Renacimiento de 1972 (Storia dell’architettura del Rinascimento, 1968), se sumarían a sus tres primeras obras para conformar un grupo de textos de consulta obligada.
8. Leonardo Benevolo.9. Izquierda: Plano de Ascoli Piceno. Derecha: Bolonia a comienzos del siglo XX.10. Los dos últimos libros publicados por Benevolo.
El haber llegado con salud a una avanzada edad y podido contar con la colaboración de sus dos hijos (Alessandro y Luigi), le permitió a Benevolo mantenerse activo en Brescia (la ciudad donde escogió vivir) y poder así no sólo publicar(siempre con Editori Laterza): La ciudad europea (1993), La captura del infinito (1994), L’architettura nel nuovo millennio (La arquitectura del nuevo milenio) de 2006, una larga entrevista titulada La fine della cittá (El fin de la ciudad) de 2011 o Il tracollo dell’urbanistica italiana (El declive de la urbanística italiana) en 2012, sino también enseñar en Florencia, Venecia y Palermo, ser invitado a prestigiosas universidades de todo el mundo y desarrollar una intensa actividad profesional, que lo llevó a proyectar y construir (tras ganar el correspondiente concurso junto a Tommaso Giuralongo y Carlo Melogran) la nueva sede de la Feria de Bolonia, el plan regulador de Ascoli Piceno, el plan del centro histórico de Bolonia, el plan regulador de Monza (1993-97) y los planes reguladores de diversas ciudades del Piemonte y Lombardía (Módena y Bérgamo), entre otros.
En algún momento con el objeto de explicar sus diversos enfoques y el amplio espectro de sus investigaciones y realizaciones Benevolo afirmaría: «Mi trabajo es la arquitectura, desde la enseñanza a la propuesta de leyes, desde el dibujo a la realización de proyectos urbanos, desde textos a libros”.
11. De izquierda a derecha: Giulio Carlo Argan (1909-1992), Bruno Zevi (1918-2000), Manfredo Tafuri (1935-1994) y Leonardo Benevolo (1923- 2017)
Quien nos visitara por última vez en 1972 forma parte de una generación italiana sin la que no se comprende el pensamiento de la arquitectura contemporánea, junto a Bruno Zevi, Manfredo Tafuri y Giulio Carlo Argan. En particular, su enfoque sociopolítico y amplio, basado en la idea braudeliana de la longue durée, enriqueció la perspectiva de los historiadores de la modernidad con su mirada global. Benevolo, como señala Irace, “nunca dejó de creer que sólo en la calidad de los proyectos necesarios puede encontrarse la solución para una sociedad más justa y solidaria” y, a diferencia de otros historiadores o críticos, opuso “a la arquitectura ‘extraordinaria’, la razonabilidad de la arquitectura ‘ordinaria’ y ‘necesaria’”. Según él “las cuestiones lingüísticas debían quedar en un segundo plano respecto a la responsabilidad de dar una respuesta concreta a los problemas humanos”, lo cual lo coloca “a la orden del día, después de la euforia de la arquitectura glamurosa que precedió al colapso del sistema financiero internacional”.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2 y 3. Boletín del CIHE nº9, abril 1968
4, 5, 7 y 10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad