Archivo de la categoría: Planos de Caracas

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 102

El “Plano de Caracas Monumental” elaborado por Ramón Sosa B., patrocinado por el Departamento de Publicidad del Club de Turismo Venezolano e impreso en la Litografía del Comercio (Caracas), podría considerarse como una versión en axonometría de la “restitución fotográfica con estereoplanígrafo y aerocartógrafo” realizada por la Cartografía Nacional a escala 1: 5.000 (1936), el cual se asemeja a un acercamiento al “Plano de Caracas y sus alrededores” dibujado por Eduardo Röhl en 1934 a escala 1:30.000.

Anterior a toda la planimetría proveniente del “Plan Monumental de Caracas” (1939), mejor conocido como Plan Rotival, este “Plano de Caracas Monumental” ofrece la que tal vez sea la primera graficación tridimensional de la ciudad realizada con fines eminentemente turísticos buscándose con ello promover una actividad que durante el período gomecista ya había empezado a ser impulsada a través de la construcción de importantes instalaciones hoteleras fuera de la capital. Así, incorpora, a diferencia de sus inmediatos predecesores (nos referimos al plano de Röhl y al de Cartografía), como parte de su diagramación, información de valor comercial, interés ciudadano y arquitectónico muy afín a la aparecida en los 7 planos realizados por Ricardo Razetti entre 1897 y 1929.

Sería bueno recordar como parte del contexto en que aparece el “Plano…” que recién fallecido Juan Vicente Gómez (1935), gracias a la política de créditos que impulsó el gobierno de Eleazar López Contreras, en Caracas surgen una serie de pequeños hoteles y pensiones que acompañarán a los que ya destacaban por su tamaño. Anteriormente (1932) se habían regularizado los vuelos comerciales en Venezuela razón por la cual en los años 1935 y 1936, comenzaron las actividades recreativas y de esparcimiento organizadas por agentes de viajes siendo pionera en el ramo “Boulton Club de Venezuela”, hasta que finalmente, en 1938, se promulga la primera Ley de Turismo dándole impulso a la promoción y capacitación turística nacional.

El “Plano…” abarca la trama colonial original (con toda la nomenclatura de sus esquinas) y parte de los urbanismos que comenzaron a rodearla mostrando en volumetría algunas de sus edificaciones más notables. Hacia el este, siguiendo la ruta de la avenida Los Caobos o más al norte la del Ferrocarril Central, está cortado un poco más allá de lo que hoy sería la Plaza Venezuela y el comienzo de Sabana Grande, asomando al noreste la “Urbanización Bigott” (zona norte de Los Caobos donde se localizaba la conocida cigarrera), contenida entre las quebradas Canoas y Maripérez y, al sureste (pasando el rio Guaire), parte de los terrenos de la hacienda Ibarra, donde posteriormente se edificará la Ciudad Universitaria.

Al norte, entre las quebradas Anauco y Catuche, se aprecia el Hospital Vargas y el Seminario (aledaño al Cementerio de los Hijos de Dios) y, más al noroeste, el trazado de La Pastora, detectándose entre las quebradas de Agua Salud y Agua Salada lo que se denomina como “Barrio Obrero” grupo de viviendas de interés social que el Banco Obrero construyó en El Manicomio conocido inicialmente como “Villa Amelia” y posteriormente como “Lídice”. Hacia el oeste, siguiendo el trazado de la avenida Sucre, la información se corta sin presentarnos Catia en toda su dimensión y mucho menos el desarrollo de “La Nueva Caracas” tan marcado en el plano del 29 de Razetti. De esta importante zona sólo se alcanza a apreciar el volumen del Cuartel Urdaneta y el sector Los Flores.

Hacia el sur, luego de pasar el Guaire por el puente Sucre, aparece el desarrollo ejecutado por el Banco Obrero para San Agustín del Sur y, atravesando El Peaje, lo que se conoció durante mucho tiempo como “El Rincón” del Valle con el Cementerio General del Sur como remate y un incipiente trazado del sector que lo antecede. También se muestran los sembradíos de lo que sería posteriormente la urbanización Las Acacias y la avenida El Valle que conecta con este sector en las afueras de la ciudad. Al suroeste aparece El Paraíso en pleno con su trama de calles y, como prolongación de la avenida San Martín, la avenida Antímano que conduce hacia esa otra población foránea.

Las leyendas incorporadas al plano informan sobre la localización de los siguientes usos, edificaciones o elementos de valor urbano agrupados en cuatro bloques:

1) Edificios públicos (17); Jefaturas civiles (4 jefaturas y 2 cuarteles); Museos (4); Bancos (3); Iglesias y capillas (22); Colegios y escuelas (10); Dancings (2); Espectáculos públicos (6 teatros y 1 cine); Circos (4); Parques y plazas (22); Puentes (23); Estadiums (3); Clubs (3); Urbanizaciones (3); Monumentos (3).

2) Pasajes (2); Gasolina (estaciones) (6); Panaderías (3), Lotería (1) y Compañías de Seguros (1); Hoteles (3); Clínicas y Hospitales (11); Boticas y Farmacias (3).

3) Comercio e Industrias (37).

4) Estaciones Férreas (5), Cuarteles (4) y Necrópolis (2).
Llama la atención que siendo un plano elaborado con fines turísticos se registre únicamente la presencia de tres hoteles: el Royal (de Veroes a Ibarras), el Madrid (en la esquina de La Torre) y el Majestic (frente al teatro Municipal), claro síntoma de la escasa oferta de ese tipo de instalaciones que para entonces ofrecía la ciudad.

Valga comentar a modo de cierre que este “Plano de Caracas Monumental” por la carga figurativa y algo ingenua que lo acompaña, dista mucho del valor y precisión que poseen los elaborados por Razetti y por Röhl, sólo por citar a sus inmediatos predecesores. Sin embargo, posee el atributo de mostrarle al público en general una ciudad menos abstracta y más próxima a lo que en realidad se imagina que pueda ser. Para ello recurre a la ilustración a fin de complementar la información y representar el omnipresente paisaje de la ciudad así como parques, plazas y áreas verdes y de sembradíos. También se evidencia cómo Ramón Sosa debió alterar el ancho de las calles para poder dibujar en proyección axonométrica los edificios al interior de las manzanas, lo cual denota un esfuerzo notable de levantamiento (con el acompañamiento quizás de un copioso registro fotográfico) para poder dibujar cada uno de las piezas allí presentes, convirtiéndose en un caso único hasta esa fecha. El plano, en otras palabras, buscaba (como su nombre lo indica) ilustrar la ciudad monumental más que ser una cartografía precisa y exacta en términos de su confección.  En síntesis, más allá de su rol testimonial y la copiosa información que contiene, el “Plano de Caracas Monumental” debe ser considerado como una anécdota curiosa y valiosa dentro del desarrollo de la saga que ha buscado representar la ciudad iniciada en 1578.

IGV

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 94

El “Plano de Caracas y sus alrededores” que Federico Vegas e Iván González Viso no dudan en calificar como “El plano más bello de Caracas” en el ensayo introductorio de Caracas del valle al mar . Guía de arquitectura y paisaje (2015) titulado “Historia de Caracas a través de sus planos”, nos permite reconocer, en primer lugar, a Eduardo Röhl como sucesor de Ricardo Razetti en la importante tarea de representar gráficamente la ciudad.

Los planos de Röhl a diferencia de los de Razetti ofrecen la oportunidad de encontrar un nuevo estilo y una nueva visión a la hora de plasmar la trama urbana donde sin lugar a dudas la geografía pasa a ser el principal protagonista. En particular el que hoy ilustra nuestra postal se trata de un dibujo de 96 x 65 cms, en tonos ocres, amarillo y naranja realizado a escala 1: 30.000 con base en una foto aérea donde aparecen todas las montañas y valles de lo que será la Caracas metropolitana que permite, al igual que en la primera representación 1576, hablar tanto de un plano como de un mapa ya que abarca las costas del Caribe e incorpora a La Guaira y Macuto como áreas de influencia de la capital.

Como también señalan Vegas y González Viso el plano de Röhl permite delimitar lo que se ha denominado como “la ciudad del caballo”: “En este enorme contexto geográfico parece adivinarse un caballo recostado contra el Ávila, cuyo hocico muerde a Catia y por entre sus orejas sale la vía hacia La Guaira, mientras una pata delantera se alarga al oeste, acompañando el curso del Guaire y pisando Antímano con su casco; la otra pata se dirige hacia El Valle, acompañada por el río del mismo nombre. De las patas traseras vemos poco; el plano no ofrece gran parte de las áreas del sureste hacia donde Caracas aún está por desarrollarse. Parece que Röhl no previó un crecimiento en esa dirección. El noble caballo tiene a Petare en los testículos y la cola se alza señalando el camino hacia Guarenas. Justo en su corazón reside la vieja trama colonial y la plaza Bolívar. Como buen herbívoro tiene en el estómago al parque Los Caobos”.

Más allá de posibles asociaciones figurativas, este plano, que se realiza un año antes de la muerte de Gómez, evidencia el crecimiento de una ciudad impulsada por la bonanza que ya otorgaba la explotación petrolera. Caracas se empieza a ampliar decididamente hacia el este: la trama del damero fundacional salta la quebrada de Anauco y se desordena en función de la paulatina ocupación que se irá dando de las haciendas ubicadas al oriente que, de manos de urbanizadores como Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi, se pensaba podrían permanecer al margen del centro de la ciudad albergando “viviendas unifamiliares aisladas”. Dichos desarrollos aparecen en tonos de amarillo al igual que las nuevas urbanizaciones ya trazadas para la época: Los Caobos, La Florida, el Country Club, Campo Alegre, Los Palos Grandes y Sebucán donde sus edificaciones aparecen resaltadas junto a la vialidad. Por otro lado el color naranja se usa para señalar el casco colonial del centro y los pueblos de origen colonial como Petare y Chacao, los cuales pasan a ser importantes puntos de referencia, quedando en blanco “entre los relieves de las montañas y colinas, gran parte de las tierras de los valles (…), como vacíos que esperan el impacto urbano”.

La “Conquista del este”, particularmente resaltada por Vegas y González Viso, les permitirá afirmar cómo el tipo de desarrollo allí planteado basado en lo “unifamiliar” y lo “aislado” se constituiría en “una difícil semilla para cultivar una ciudad”. El hecho de que los nuevos urbanismos no se hubieran planteado ni siquiera estar comunicados entre sí en virtud de la separación que imponían las quebradas que bajaban del Ávila en sentido norte-sur entre diferentes haciendas cafetaleras, permite apreciar como único medio de conexión la aparición al sur de lo que será la avenida Francisco de Miranda. Aunque a trancas y barrancas las conexiones entre urbanizaciones se producirán después, sin duda “este aislamiento parece ser parte de una estrategia, de una intención consciente. Se está pasando de la ciudad congregada a una ciudad disgregada por vocación”, donde vemos cómo “las texturas compactas, que definen la cuadra del damero, contrastan con la textura atomizada de las viviendas aisladas” y “la casa urbana de patio comenzaba a ser relegada por las casas suburbanas de jardín perimetral”.

IGV

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 86

En 1929, Ricardo Razetti, quien desde 1897 se ocupaba de registrar la evolución de Caracas, realiza su última representación gráfica de la ciudad que será reproducida por la imprenta Litografía y Tipografía del Comercio.

En este plano, cuyo original de 81 x 59 cms. forma parte de la Colección de la Biblioteca Nacional y está a escala 1:10.000, se presentan una serie de variantes urbanas que terminarán por ocupar mayor extensión que la receta propuesta por la trama colonial originaria. Sin embargo, la legislación urbana existente todavía estaba referida a la ciudad del damero. Así, en “Las Ordenanzas de Policía Urbana” de 1926, las reglas de Arquitectura Civil establecen en el artículo 91: “No se podrá levantar edificio público o de particular, cuyo frente no se halle de manera que las calles resulten rectas del uno al otro extremo”, previéndose en el artículo 106 excepciones tal como: “Podrán permitirse las construcciones separadas de las calles, sólo en caso de que el espacio que medie entre esta alineación y la fachada, lo ocupe alguna gradería, o rodee pilares y rejas o cuando se destine a jardín, en cuyo caso será cercado en toda su longitud”.

Tal y como señalan Federico Vegas e Iván González V. en “Una ciudad en sus redes y en sus tramas” (2000), estas normativas reflejan la importancia que aún se le da a la calle y a la cuadra como unidades urbanas fundamentales promoviendo una lectura ordenada de la trama de la ciudad. Nótese cómo las actuales ordenanzas obligan a retirarse de la calle, mientras las de 1926 condicionaban el retiro a que no se perdiera el frente continuo que formaban las edificaciones.

En este plano de Razetti de 1929 también se ha ilustrado en un pequeño recuadro el intento de implementar una nomenclatura cartesiana para las calles, partiendo de unos ejes sur y norte, este y oeste que comienzan en la plaza Bolívar. Este sistema, que busca separarse del que dictan las costumbres y la historia de la ciudad, reflejada en nombres de esquinas, apunta a la posibilidad de extenderlo a todo el valle; algo que ciertamente no iba a suceder.

Razetti, también, evidencia nuevas propuestas urbanas en este plano de 1929. Como claro ejemplo aparece “en construcción” la urbanización Nueva Caracas, con una extensión equivalente a 80 de las cuadras del centro tradicional. Por su escala y novedad es, proporcionalmente, la intervención más importante hasta esa fecha en la historia de Caracas, emulando una especie de ciudad satélite. La Nueva Caracas estaba destinada y promovida para la clase obrera, una especificidad que difiere de la multifuncionalidad de la trama colonial, e iniciaba la ruta hacia los criterios de zonificación.

El Parque Sucre (futuro Parque Los Caobos) aparece como sucesor del parque El Calvario. Ubicado en la salida de la trama hacia el este de la ciudad, esta importante zona verde proponía una nueva fórmula en el desarrollo urbano: el crecimiento no se dará por cuadras alrededor de plazas, sino a partir de urbanizaciones alrededor de parques.

El plano muestra, además, el ensanche de Caracas hacia el este y el surgimiento de las urbanizaciones para la clase media San Agustín y El Conde. Interesa resaltar cómo San Agustín del Norte plantea una interesante modificación en la retícula originaria, al dividir ésta en una trama de cuadras más pequeñas donde cuatro de ellas equivalen a la manzana típica del damero original. Esta propuesta da continuidad a las calles existentes y no interrumpe la uniformidad del tejido. Se plantean, no obstante, algunos cambios importantes: se trata de una trama con énfasis en el uso de vivienda y con calles ampliadas para el tránsito del automóvil. La preponderancia de estos dos factores va a tener importantes consecuencias en los sucesivos desarrollos urbanos caraqueños.

Por otro lado, el éxito de San Agustín del Norte lleva a sus promotores (Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi) a construir un desarrollo similar al sur del Guaire: San Agustín del Sur. De nuevo nos encontramos con una trama, en este caso más adaptada a la geografía, con forma y orientación propia, autónoma y morfológicamente desligada del resto de la ciudad.

Un caso aparte es la urbanización Los Chorros, urbanismo similar a El Paraíso que ya tenía tiempo funcionando pero concebido, al menos inicialmente, como sede para una segunda vivienda, por lo alejado de la ciudad.

Si bien la urbanización El Paraíso fue la manifestación inicial de una nueva etapa de la historia urbana de Caracas en los últimos años del siglo XIX, es durante el gobierno del General Juan Vicente Gómez cuando se consolida, viviendo al inicio de la década de 1920 un momento de particular esplendor, con villas de lujo, parques, plazas y paseos, clubes sociales  a lo que se suma la construcción del Hipódromo.

Sesenta edificios públicos, una treintena de paseos públicos y plazas, más de veinte templos y capillas, cuarenta y seis puentes sobre el río Guaire y las quebradas, conforman el catálogo de edificaciones y espacios públicos de la ciudad para el momento registrados en su gran mayoría por el plano de Razetti quien desde el punto de vista arquitectónico muestra en su representación los numerosos los edificios públicos y privados que irrumpen en el centro de la ciudad capital: el Palacio de Gobernación y Justicia (actual Consejo Municipal), el Teatro Nacional, el Teatro Ayacucho, el Ministerio de Hacienda (demolido), el Edificio de Correos (Esquina de Carmelitas), el Hotel Majestic (demolido), el Edificio de la Gobernación del Distrito. Federal, el Ministerio de Educación (actual Biblioteca Simón Rodríguez, Esquina El Conde), son sólo algunos ejemplos de ello. De igual forma los cines (Candelaria, San José, Rialto, San Juan, Bolívar) y los teatros (Municipal, Nacional, Ayacucho, Olimpia); conforman una amplia oferta de espectáculos públicos junto con el Circo Metropolitano y el Nuevo Circo.

El plano de Caracas de 1929, muestra una ciudad que ha dejado de ser el villorrio de comienzos de siglo presagiando el germen de la capital actual la cual ha sobrepasado sus límites tradicionales hasta entonces determinados por el Ávila al Norte, el río Guaire al sur y las depresiones del terreno al Este y al Oeste.

En la esquina inferior derecha de este plano se encuentra un pequeño mapa titulado: “Caracas, las parroquias foráneas”, donde aparecen los pueblos que rodean la capital, con dameros basados en las mismas normas de la ciudad colonial: Chacao, Petare, Antímano, El Valle, Baruta, El Hatillo, y Los Teques al sur. Al norte y sobre la costa están Maiquetía, La Guaira, Macuto y Caraballeda. Este mapa parece anunciar la inclusión de estas tramas en un conjunto metropolitano y su conexión por medio de vías a El Valle, La Vega, Catia, Las Adjuntas y Los Teques, así como la extensión de la carretera del este hasta Petare, pasando por Sabana Grande,  Chacao y Dos Caminos, definiendo un nuevo marco de extensión de la ciudad.  

Hacia el este,se detecta el incipiente desarrollo de urbanizaciones como: El Country Club (1928), La Florida (1929), Los Palos Grandes (1930), Los Chorros (1930), Campo Alegre (1932) y Sebucán (1932). De esta forma el plano augura cómo el casco urbano tradicional de Caracas que aún se mantiene como principal escenario de las actividades político-administrativas, comerciales y financieras, dejaría de ser progresivamente el asiento residencial por excelencia que ostentaba desde la época colonial.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 78

Nuestra postal del día de hoy muestra lo que se conoce como “El segundo plano de Razetti” o, tal y como reza en su contenido, el Plano de Caracas. Según el original del Ingeniero Ricardo Razetti, con los aumentos y correcciones hasta la fecha. Enero 1906, cuyo original en blanco y negro tiene unas dimensiones de 66 x 40 cms., fue dibujado a escala 1:10.000 y pertenece a la Colección de la Biblioteca Nacional.

Razetti dibuja este nuevo plano de Caracas, basado en el de 1897 pero corregido y aumentado, como una edición especial para la Guía Directorio anual de Caracas, una publicación comercial regular que entre 1885 y 1909 editara Van-Praag Hermanos e incluía un directorio comercial clasificado y un directorio de los domicilios privados en la ciudad así como propaganda diversa.

Por su parte, León Van-Praag, constructor y contratista de obras públicas en la ciudad, quien participó en el comité directivo para organizar las fiestas públicas vinculadas al acto de posesión de gobierno de Guzmán Blanco en 1873, encarga a Razetti un plano donde su autor evidencia que Caracas comienza a extenderse con fuerza mas allá de si misma. Una observación atenta muestra que la ciudad que inicia el siglo XX, se presenta aún compacta, pero sus estrategias de crecimiento hacia el valle comienzan a ser muy distintas a la norma descrita en el plano de 1578, “de esta suerte va todo el pueblo edificándose”.

Razetti evidencia que al sur, el crecimiento de “El Paraíso” como urbanismo, lejos de contemplar un sistema de cuadras, calles, plazas y patios, se separa de la trama urbana continua. Así, el damero se extiende hasta llegar al Rio Guaire, y a partir de allí un nuevo orden, donde proliferarán nuevas tipologías arquitectónicas, comienza a gestarse.

Como bien señalan Federico Vegas e Iván González Viso en Una ciudad en sus redes y en sus tramas (2009): “Desde comienzos del siglo XX lo más deseable no es estar cerca de la plaza Bolívar; los ciudadanos con mayores recursos ahora anhelan vivir aislados, rodeados de jardines, en lotes contiguos. Si antes la vivienda con su patio era un microcosmos de la ciudad y su plaza, ahora la quinta representa un anhelo de campo, una negación de lo urbano; con la pretensión evidente, casi agresiva, de jamás ser ciudad. La variedad estilística de estas casas de El Paraíso celebra esta condición de diversidad y autonomía”. Esta idea se refuerza en el plano mostrando en la parte inferior derecha un gran recuadro superpuesto, donde se señalan todas las propiedades (44 en total) ubicadas en las nacientes Avenida Castro y la Urbanización El Paraíso, muchas de ellas identificadas con el nombre de su propietario.

Sin embargo, el crecimiento hacia El Paraíso se estructura con una retícula de manzanas pequeñas que se extiende entre la prolongación de las calles sur 12 y sur 14, hasta tocar el limite topográfico señalado en el plano. Al interior de las manzanas viviendas unifamiliares aisladas en forma de “Villas”, se construyen siguiendo el modelo de ciudad jardín.

Al oeste, noroeste y este, el esquema de expansión tendrá mas que ver con un crecimiento desarticulado, producto de la construcción y desarrollo de edificaciones a los lados de los caminos para salir de la ciudad, en antiguos predios o lotes agrícolas que responden a lógicas asociadas a la tenencia de la tierra y su explotación. Los antiguos caminos que comunicaban a Caracas con las parroquias foráneas, se van afianzando, y se muestran en dirección “de la Guaira”, “de Valencia” y “a Petare”.

La extensión del brazo de la ciudad al este, anticipa su conquista. El estado Sarria, Santa Rosa de Lima y Quebrada Honda, muestran formas desarticuladas de expansión sin orden aparente ni relación entre sus calles y construcciones, como un intento de adaptarse a la geografía. La colina que en un futuro ocupará San Bernardino no ha sido aún urbanizada.  

Al noroeste, ya se anuncian sobre un camino paralelo, la salida hacia la Guaira, Agua Salud y Catia.

Resulta curioso que este plano, a diferencia del de 1897, no muestre el directorio comercial clasificado de la ciudad rodeando el plano de Caracas habiendo sido encomendado por Van-Praag para la edición de su Guía Directorio Anual. En tal sentido, podemos suponer que Razetti actualizó este plano de la ciudad incorporándole el trazado de El Paraíso y muchos otros detalles y que, una vez dibujado por el propio Razetti, los encargados de la tipografía, habrían de enmarcarlo y completar la información comercial relativa a los comercios y clasificados. La superposición de manera no ortogonal del recuadro con la leyenda de El Paraíso, con una tipografía mayor, la ausencia de marco, y tipografías diferentes en sus leyendas, son elementos que permiten suponer que este segundo plano elaborado por Razetti, a diferencia del muy hermoso y cuidado de 1897, fue un documento inacabado.

IGV

Procedencia de la imagen

González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 70

En 1897 la empresa Litografía y Tipografía del Comercio, publica el plano de “Caracas y situación de las parroquias foráneas”, realizado por el arquitecto e ingeniero Ricardo Razetti.  
Razetti, graduado en la Universidad Central de Venezuela en 1887, realizó más de 10 planos de Caracas entre 1897 y 1929, registrando en hermosos y detallados documentos gráficos el crecimiento y evolución de la ciudad. Tal y como señalan Iván González Viso y Federico Vegas en el ensayo introductorio del libro Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje titulado “Historia de Caracas a través de sus planos”, con sus dibujos “Razetti no solo representa lo que existe, también participa construyendo, urbanizando e introduciendo cambios en las ordenanzas recopiladas en las Leyes de Indias que habían mantenido su vigencia desde la Colonia”.
Esta lámina, de 50 x 40,5 cm., primera de la serie elaborada por Razetti, muestra por primera vez a la ciudad dibujada en dos escalas: en su contexto geográfico inmediato, tal y como se venía representando históricamente, mediante un plano a escala 1:10.000; y en un contexto más amplio, en la parte inferior derecha, a escala 1:200.000, a través de un mapa, que representa territorialmente la relación entre el denominado “Distrito Federal” y las “parroquias foráneas”.
Esta doble representación, de plano y mapa, no solo permite ver a la ciudad en si misma, sino contrastar su dimensión en relación a su área de influencia circundante, la distancia en relación al mar y a los pueblos de la periferia como Antímano, Macarao y Petare. Así mismo, evidencia sus accidentes geográficos, ríos, y vías de comunicación con las áreas que posteriormente pasaron a formar parte del área metropolitana de Caracas.
Razetti muestra a la capital como una ciudad próspera, incorporando perimetralmente en la composición del documento los principales comercios, dando también cuenta de una amplia y diversificada oferta de especialidades y servicios, lo que indica que seguramente mediante estos avisos se financió la ejecución e impresión del plano. Cabe destacar que cada anuncio publicitario (aparecen 158 locales organizados en 48 tipos de comercio) tiene su dirección física relacionada a la nomenclatura de calles que sigue el método de Cristóbal Rojas (norte, sur, este y oeste según parten en esa orientación desde la Plaza Bolívar), con numeración ascendente siguiendo los puntos cardinales, dejando los nombres de las esquinas en el plano como referencia de localización.
Pudiéramos asegurar que este plano, además, posee las cualidades de un plano turístico, por el énfasis que pone en explicar detalles de interés para el visitante de la ciudad. Se incluyen detalladamente los principales medios de transporte disponibles: ferrocarriles y trenes (que salen o llegan a Caracas hacia o desde Valencia, La Guaira, Petare, El Valle o El Cementerio), tranvías (señalando, líneas, estaciones y rumbo), y coches (de número y de lujo), acotando los puntos de embarque, itinerarios, precios y forma de adquirir los billetes. Así mismo, señala los sistemas disponibles para la transmisión de mensajes como el correo, telégrafo, cablegrama, y sus tarifas. Y, finalmente, se enumeran las jefaturas civiles, hospitales, cuarteles, templos, cementerios y estanques, así como espacios públicos, teatros, puentes y monumentos que incluyen unas 60 edificaciones notables y más de 20 espacios presentados como “Paseos”, calificativo que Razetti seguramente asociaba a una especie de red de espacios públicos y no a lugares aislados.
En su condición de ingeniero, Razetti acusa por primera vez en este plano topográfico el dibujo de las curvas de nivel, que van desde la cota 880 msnm., a la altura del río Guaire; hasta la cota 1.040 msnm., cercana al camino hacia la Guaira. Ello da cuenta de que Caracas crece sobre una superficie con una ligera pendiente en sentido de oeste a este, que salva una diferencia más pronunciada de 160 metros entre sus extremos norte (el Ávila) y sur (río Guaire).
La planta de algunos edificios comienza a dibujarse en el plano (el Capitolio, el Hospital Vargas, el Teatro Nacional) y de igual forma las infraestructuras urbanas, tales como los puentes, se representan evidenciando su sistema constructivo con una adecuada escala y longitud. Gracias a ello es posible ver como la ciudad se extiende mas allá de los límites geográficos mas inmediatos, traspasando las fronteras de la quebrada Anauco prolongando un brazo al este, (avenida Este 0) hacia la estación Santa Rosa del Ferrocarril Central, a través de puente Anauco; y hacia el sur por medio de nuevos dispositivos que salvan el río Guaire, (Puente Hierro, Puente Sucre y Puente Paraíso). Estos puentes permitirán, por un lado, el desarrollo del Ferrocarril de Sur hasta El Valle (Puente Hierro) y por el otro se enlazarán a la avenida Paraíso, permitiendo el surgimiento de la urbanización del mismo nombre y su conexión a la estación Palo Grande del Ferrocarril Venezuela.  Allí ya se observa, aislada, la primera “Villa” (Villa Trina), que instaura un nuevo modelo arquitectónico y urbano, abandonando el damero como sistema de expansión. La extensión de la ciudad por medio de puentes que interconectan las estaciones ferroviarias, permite presumir que su crecimiento estuvo íntimamente relacionado al interés de extender el sistema conformado por el Tranvía Bolívar y el Tranvía Caracas que posteriormente estarían a cargo de la Compañía Tranvías Eléctricos de Caracas.
Este plano es quizás la primera evidencia de la aparición de nuevos modelos urbanos definitivamente opuestos al modelo colonial, fenómeno que dejará de lado progresivamente el sistema de cuadras, calles, plazas y patios, con o sin variantes.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 62

En 1874, durante el primer septenio de gobierno del general Antonio Guzmán Blanco (1870-1877), se realiza un censo que determina que la ciudad contaba con poco mas de 60.000 habitantes. Así, el plano que hoy ilustra nuestra postal, levantado por el Ingeniero francés Esteban Ricard, fue realizado con un doble propósito: servir al censo y estadística del Distrito Federal bajo la dirección del General Andrés A. Level; y evidenciar las principales transformaciones urbanísticas de la ciudad emprendidas por el mandatario para cambiar su fisonomía.
Ricard, ingeniero graduado en Paris, arriba a Venezuela a principios de 1870 para trabajar en tres grandes obras civiles del Gobierno de “El Ilustre Americano” vinculadas a la capital de la república: la construcción del ferrocarril Caracas-La Guaira (estudios del trazado), el plano del acueducto Guzmán Blanco y el proyecto del teatro Guzmán Blanco, hoy Teatro Municipal.
Según señala Federico Vegas en “Una ciudad en sus redes y en sus tramas”, en este plano “Caracas es presentada como la manifestación de una obra de gobierno, como el evento principalísimo de una política. Ya no se trata tan sólo de un episodio más de la historia urbana, estamos ante la consecuencia de una estrategia específica aplicada a una realidad concreta. Nótese que ya no se dibuja una trama ideal de cuadras uniformes, ahora se expresa una topografía fidedigna, una trama real de cuadras con formas y tamaños verdaderos. Caracas ya no es parte de aquella inmensa gramática colonial de dameros ideales, ahora la ciudad comenzará a buscar un estilo propio”.
Guzmán Blanco manifiesta su interés en la transformación de la modesta urbe, introduciendo cambios en lo urbano y en lo arquitectónico de clara influencia francesa a través de la construcción obras públicas impregnadas de un espíritu modernizador. La plaza Bolívar se convierte en un parque arbolado alrededor de la estatua de El Libertador y deja de ser mercado público, mientras que El Calvario pasa a llamarse “Paseo Guzmán Blanco”, incorporándose a la textura urbana luego de ser domesticada su condición natural.
El plano de 1874 refleja la importancia de la arquitectura y en particular de las fachadas, ornamentos y cornisas, los cuales adquieren una mayor autonomía. La cuadra colonial pasa a servir de soporte a nuevos estilos formales plasmados en vistas frontales con principio y final.
Una leyenda hace referencia a las obras públicas construidas después del 27 de abril de 1870 señaladas en el plano, destacando a manera de medallones, las fachadas del Museo Venezolano, la Universidad Central, el Palacio Legislativo y el Templo Masónico, muestras ejemplares de las novedades que se estaban edificando, evidenciándose así por primera vez la importancia del rol que juega la arquitectura en la ciudad, mostrando una formalidad nueva y una relación entre edificio y espacio público que no había sido atendida anteriormente.
El diseño del Paseo Guzmán Blanco, la Plaza Bolívar y diversos espacios públicos, muestra claros criterios de orden y composición clásica. De igual forma se muestra la nueva parroquia Santa Teresa, entre Santa Rosalía y San Pablo. Al este la ciudad se limita por las Haciendas San Bernardino y La Guía, mientras que al sureste, un amplio sembradío cruzado por el río Guaire, se identifica como “Vegas de la Universidad”.  Destaca que el perímetro de las cuadras se encuentra dividido en segmentos, que varían según la manzana, notándose un énfasis en colocar grandes volúmenes en las esquinas de las mismas pudiéndose asumir que representan un catastro utilizando los frentes de las fachadas de las edificaciones que bordean cada manzana.
Para garantizar el sostenimiento y permanencia de la nueva fisonomía de la capital, el proyecto urbano que llevaba a cabo Guzmán Blanco, basado en modelos provenientes de los países industrializados, fue complementado proporcionando a la administración municipal las herramientas jurídicas para llevar adelante los cambios que requería la modernización de la ciudad. Desde el punto de vista geográfico destaca la representación de dos cerros: el Calvario y los accidentes geográfico adyacentes al Rio Caruata (que pasaría a llamarse La Planicie) y la pequeña colina justo en la unión de los ríos Catuche y la Quebrada de Punceles. 
Como dato de interés, Irma De Sola en Contribución al Estudio de los Planos de Caracas, La Ciudad y la Provincia 1576-1967, apunta que “fue un ejemplar de este plano el que se depositó bajo la estatua del Libertador en la Plaza Bolívar, junto con otros documentos significativos de la época, al colocar la primera piedra del monumento”.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015