1965• En el mes de noviembre es nombrado el escrito y funcionario público Guillermo Meneses (1911-1978) Cronista de la ciudad de Caracas, cargo que ejerció hasta su muerte en 1978
Meneses, desde muy joven se inicia en el campo de las letras colaborando en la revista Elite desde 1930. En 1934 se le publica su primer cuento La balandra «Isabel» llegó esta tarde. Doctor en ciencias políticas de la Universidad Central de Venezuela (1935), combina sus actividades profesionales con la carrera de escritor. Procurador general del estado Miranda; Fiscal del Ministerio Público en el estado Guárico; juez de primera instancia en lo penal del estado Anzoátegui y relator de la Corte Suprema del estado Guárico. Colaborador de la Revista Nacional de Cultura (desde 1941), del diario El Nacional (desde 1945) y de la Revista de América de Bogotá (1946).
Nos legó, entre muchos de sus escritos: Campeones (1939), El mestizo José Vargas (1942), La mujer, el as de oros y la luna (1948), El falso cuaderno de Narciso Espejo (1952), La misa de Arlequín (1963). Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1967 por el conjunto de su obra.
1998• En el mes de abril el Centro de Estudios del Espacio Arquitectónico CEEA, de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, publica el Nº 1 de la revista “Uno a Uno”.
Su editor, el arquitecto Isaac Abadí, escribe el editorial de la nueva publicación periódica la cual tiene por contenido: la Historia del Laboratorio de Experimentación Espacial de la FAU; la Estructura funcional del CEEA; las Actividades en investigación – 1. Habilidades básicas del diseñador, 2. Investigación acerca del espacio arquitectónico, 3. Normativa de habitabilidad en espacios residenciales, 4. Desarrollo de modelos; las actividades en docencia de Pregrado y en Extensión (Ponencias nacionales e internacionales, Cursos fuera de la UCV y Publicaciones).
Este primer número concluye con una nota sobre las Prospectivas del CEEA.
2000• Se consolida la construcción de los 6.000 m2, iniciada dos años antes, del Monasterio Yermo Camaldulense de Nuestra Señora de los Ángeles, ubicado en Rubio, Municipio Uribante, estado Táchira, proyectado para doce monjes ermitaños, por el arquitecto austríaco Matthias Mulitzer y construido con la participación del ingeniero civil venezolano Iván Useche de la Universidad Nacional Experimental del Táchira UNIMET.
Los eremitas Camaldulenses, de Monte Corona, como se les conoce, son integrantes de una Orden religiosa católica cuyo origen se remonta al año 1529, que se dedican a la vida contemplativa. Viven en soledad, recluidos en su propia ermita personal, con su capilla, baño y pequeño jardín, separados unos de los otros. Solo salen para compartir los momentos de oración colectiva, para trabajar o para la recreación. Sus monasterios, que se asemejan a pequeñas ciudades, son conocidos como yermos.
El apoyo recibido de la UNET durante la construcción, a través de ingeniero Useche (director del Laboratorio de Materiales de Construcción), se concretó en el proyecto estructural (a base de concreto armado), la realización de pruebas de materiales propios de la zona y la asesoría en la técnica constructiva con tierra compactada, su estabilización y sostenibilidad (ya que toda la mampostería se haría con esta tecnología), así como en las instalaciones y los servicios del conjunto arquitectónico, de acuerdo al diseño realizado por el arquitecto Matthias Mulitzer.
La relación forma-función en el lenguaje estructural del siglo XX
Nancy Dembo
Universidad Central de Venezuela/ Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico.
Colección Estudios.
2003
La relación forma-función en el lenguaje estructural del siglo XX, libro publicado por la profesora e investigadora Nancy Dembo derivado de su trabajo de ascenso a la categoría de asistente, como producto de la línea indagatoria por ella desarrollada en torno a la historia de la tecnología vinculada a la producción de edificaciones dentro de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV, asoma desde su propio título un interesante debate que toma fuerza durante el siglo XIX y se desarrolla a lo largo del siglo XX.
1. Poster en el que se anunciaba la presentación del libro el 14 de mayo de 2003.2. Índice del libro.
Como ingeniero (UCAB, 1974) que ha desarrollado su labor académica y profesional en estrecha relación con el mundo de la arquitectura, Dembo ofrece un texto que, echando mano de la historia de la arquitectura (disciplina de la que obtuvo un Magister Scientiarum en 2001), permite detectar la manera en que los avances tecnológicos desarrollados a partir de la revolución industrial permitieron el desarrollo de materiales que transformaron la manera de construir y con ello la expresividad y lenguaje de las edificaciones o, en otras palabras, reforzaron el binomio desarrollo tecnológico-diseño estructural potenciando y no limitando el manejo de la forma. Como bien señala en la “Introducción” al libro: “El centro de esta reflexión lo constituye el hecho de que la relación forma-función en el campo estructural se soporta en un orden de valores propio de esta disciplina y no heredado del diseño arquitectónico. La excelencia en el diseño estructural se obtiene al exaltar la belleza latente contenida en aquellas formas que con mayor eficiencia responden a los esquemas a que están sometidas”.
3. Presentación y dos de las páginas internas del capítulo I.
De esta manera, con un alto sentido pedagógico que busca hacer entender la evolución de la relación forma-función en el ámbito de las estructuras, Dembo inicia su recorrido revisando sus antecedentes y la apertura que significó para la ambición de los diseñadores en un trayecto en el que los ingenieros, tras comprender las bondades y potencial que ofrecía primeramente el uso del hierro, partieron por delante y signaron el camino de los arquitectos.
Otro repaso interesante, propio del discurso teórico de finales del siglo XIX lo lleva a cabo Dembo al mencionar el impacto que provocó a la idea de forma la aparición de los nuevos materiales y la dura transición que se produjo “entre las formas clásicas y las posibilidades emergentes del desarrollo tecnológico”. A ello se sumará todo lo concerniente a la evolución del conocimiento técnico que se tradujo en la incorporación los nuevos materiales en el campo de la construcción abriéndose una brecha entre quienes perseguían su utilización honesta y quienes los consideraban sólo un medio para lograr otros objetivos. En este sentido, no hay que olvidar que fue en 1896 cuando Louis Sullivan en el artículo “The tall office builing artistically considered” (“El edificio de oficinas en altura considerado artísticamente”) acuñó la célebre frase “la forma siempre sigue la función”, instalándose en la arquitectura un debate, arrastrado a lo largo de todo el siglo XX, que daba alas a la aparición de dos corrientes claramente marcadas, consideradas las más de las veces (sin serlo) como contrapuestas: el funcionalismo y el formalismo. También será Sullivan quien abra la discusión acerca del papel que juega en términos comunicativos y expresivos la vinculación entre el espacio contenido y su envolvente heredera de otra que abarcó buena parte del siglo XIX en torno a la noción de “carácter”.
4. Presentación y dos de las páginas internas del capítulo II.
Las estructuras y su concepción, tradicionalmente identificadas dentro del territorio de “lo funcional” (resumida en la obtención de lo óptimo con el mínimo, como apuntó en su momento Pier Luigi Nervi), alejadas si se quiere de disquisiciones vinculadas al concepto de belleza, generarán en sí mismas su propia estética cuando a lo largo del siglo XX los profesionales de la construcción afronten los dos grandes retos asomados por Dembo ya mencionados: la presencia de la idea de forma en el discurso teórico y la evolución del conocimiento técnico. En tal sentido, serán las edificaciones en altura y los espacios de grandes luces los que le permitirán proseguir a lo largo del libro el proceso evolutivo que desde un comienzo se impuso, incorporando nociones propias del lenguaje ingenieril. Por un lado, “en el caso de los edificios altos, las importantes solicitaciones que derivan de la acción de las cargas, tanto gravitacionales como dinámicas, han exigido de las soluciones estructurales un estrecho compromiso con el desarrollo tecnológico”. Por el otro, “las estructuras que cubren grandes espacios han encontrado en la forma una herramienta eficiente y versátil para oponerse a las deformaciones que derivan de la acción de las cargas”.
5. Presentación y dos de las páginas internas del capítulo III.
Escrito en todo didáctico, de fácil comprensión para los arquitectos a quienes fundamentalmente está dirigido, lleno de referencia a importantes edificaciones y autores claves para la comprensión de su enfoque a cabalidad, el libro de Dembo, sin renunciar en ningún momento a señalar lo esencial en términos portantes que caracteriza el comportamiento de los tipos edificatorios que soportan su discurso, deja abierto un debate que tiene plena vigencia durante el presente siglo XXI.
La obra en formato de 15,5 X 23 cms, de 248 páginas con tapa blanda, impresa en papel bond en los talleres gráficos de Editorial Torino, cuya diagramación y montaje estuvo a cargo de Margarita Páez-Pumar y la corrección de textos por María Enriqueta Gallegos, obtuvo el Premio Carlos Raúl Villanueva FAU UCV al mejor trabajo de ascenso en su primera edición el año 2000. Posteriormente, en 2006, Nancy Dembo también publicaría con Ediciones FAU UCV en alianza con el CDCH La tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva. Aproximación en tres tiempos (trabajo final de la maestría ya mencionada), con el cual encaminaría otros temas que formaron parte de la investigación Industrializar en la abundancia. Tecnología y construcción en la Venezuela del boom petrolero de los setenta con la que se doctoró en arquitectura el año 2010.
6. Presentación y dos de las páginas internas del capítulo IV.
Dembo cierra el libro que nos ha ocupado con la siguiente reflexión sin desperdicio, ilustrativa del camino recorrido a través de sus páginas: “La ingeniería es un arte de grandes producciones, con un ineludible compromiso social. Al vincular la forma a la función, el diseñador estructural aspira conjugar la aparente simplicidad y eficiencia con la que ha sido resuelto un problema con la elegancia de la solución. En última instancia, desea compartir su satisfacción por el acierto de su poesía”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas, excepto 1. Nancy Dembo. La relación forma-función en el lenguaje estructural del siglo XX, Universidad Central de Venezuela/ Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, Colección Estudios, 2003.
Seleccionados los ganadores del concurso “20 ideas para la ciudad”
El pasado miércoles 20 de marzo, la Fundación para la Cultura Urbana a través de sus redes sociales, dio a conocer las “20 ideas para la ciudad” que fueron acreedoras de premio en la sexta edición del concurso que lleva ese nombre, creado en 2002.
La convocatoria y recepción de propuestas se realizó desde el 30 de noviembre de 2023 hasta el 30 de enero de 2024 y se solicitaba de manera abierta a cualquier persona, venezolana o extranjera el envío al correo fundacionparalaculturaurbana@gmail.com de una idea concreta que contribuyera a transformar problemas concretos de una ciudad de Venezuela, redactada en máximo diez líneas.
La amplia gama de temas sobre los que se buscaba promover la producción de ideas era: movilidad, memoria urbana, fronteras, servicios, seguridad, disfrute de la ciudad, convivencia, patrimonio, ecología y medio ambiente, paisaje, tecnología, espacios públicos, rehabilitación física, gobernanza, inclusión social, economía urbana, sociedad urbana, cultura, educación, deporte, salud, desarrollo sostenible, ciudades inteligentes, vivienda y derechos humanos.
La participación fue muy activa (unas 50 ideas) y se recibieron estimulantes y creativas propuestas que demuestran el interés vivo y de participación de los habitantes de nuestras ciudades.
Aquí las ideas seleccionadas y los respectivos nombres de las autoras y los autores:
Gran circuito verde Caracas 2067
Alfredo Cilento-Sarli, con aportes de José Luis López y Marco Negrón.
Concurso sorpresa
Andreina Mujica.
Lechería, ampliar opciones de desarrollo cultural
Aquiles Villarreal Díaz.
El arte público es cosa seria
Carolyn Beauperthuy.
Parque Metropolitano Laguna del Guaranao, Punto Fijo
Corazón Cupido.
Plaza Civis
David Peña Serafín.
Una luz para el camino. Camino entre Macaracuay y El Encantado
Erick Guillén.
Recuperación Concha Acústica de Bello Monte
Esmeralda Niño.
Repensando los límites entre la ciudad formal e informal
Franchesca Rubertone.
Creación de bioislas en Maracay
Frank García.
Metro_Quebradas de Caracas
Frank Marcano y Pedro García del Barrio.
Memoria urbana
Guillermo Ramos Flamerich.
Nomenclatura y cartografía
Iván González Viso.
Recuperar y reinventar las paradas de autobús
Juan Ernesto Bonadies.
Crear elementos de identificación de árboles
Mary Morán.
City layers
Micaela Camacho-Tenreiro y Valeria Tenreiro.
Guía de movilidad sostenible
Nathalie Naranjo.
Modernización de la administración pública
Norjhira Romero Pérez.
Proyecto Remo. Bibliotecas micro
Oscar Hernández Bernalette, José Nicolás Briceño P. y Andrés Schloeter.
Movilidad. Inclusión social con aceras amplias y sin obstáculos
Wilfredo Boada Bonilla.
Las ideas ganadoras del concurso serán recopiladas en una publicación digital, sus autores recibirán un paquete de libros del fondo editorial de la #FCU.
El jurado estuvo conformado por: María Isabel Peña [@misa.pena], Lorenzo González Casas [@lorenzogonzalezcasas], Herman Sifontes [@el_socialdemocrata], Gabriela Lepage [@gabrielalepage] y Elías Pino Iturrieta [@eliaspinoiturrieta].
Vayan desde aquí nuestras más sinceras felicitaciones a los organizadores pero muy especialmente a los ganadores.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.