ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 170

Con la exposición “Arquitectura Italiana Contemporánea” se cierra un ciclo de 21 años de gestión de Antonio Granados Valdés al frente de la División de Extensión Cultural (1957 y 1978) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. Aunque para ese momento ya había sido creado (1976) el Centro de Información y Documentación (CID) por el decano Américo Faillace, éste convino con Granados, hasta tanto no cumpliese los años que le permitiesen jubilarse, relegarlo de las tareas que implicaban reestructurar y crear un verdadero sistema de información y documentación dentro de la institución y mantenerlo al frente de la revista Punto y la Colección Espacio y Forma, así como del montaje de aquellas exposiciones programadas con anterioridad, entre las cuales se encontraba la que hoy nos ocupa.

También permite esta muestra fotográfica revelarnos una vez más las estrechas relaciones que Granados logró entretejer con las agregadurías culturales de diversas embajadas presentes en nuestro país y en particular con el Instituto Italiano de Cultura que le proveyó, según hemos indagado, además de la que reseñamos hoy, de las siguientes exposiciones itinerantes: la dedicada a Pier Luigi Nervi (1964), la que mostró la obra de Miguel Ángel Buonarotti (1965), la titulada “Bramante. Entre humanismo y manierismo” (1974) e hizo la intermediación para que en la corta visita que hiciera en 1968 el arquitecto Dante Bini a Caracas (quien desarrolló un modelo de vivienda de concreto vaciada sobre una encofrado inflable, que una vez endurecida la mezcla se desinflaba), pudiera presentarse en el auditorio de la FAU UCV.

Pier Luigi Nervi, por quien Granados sentía una particular predilección, es la figura que protagoniza la muestra “Arquitectura Italiana Contemporánea”, por lo que ya ello orienta hacia dónde estaba dirigida la selección de obras que formaban parte de la exhibición. No es casual que sea una fotografía del detalle de uno de los pilares de filigrana en concreto armado del Palazzo del Lavoro en Turín, obra construida entre 1959 y 1961 (que se realiza luego de ser organizado el concurso del que resulta ganador Nervi para realizar el proyecto dentro del marco de las celebraciones de la Expo Italia’61, concebida para celebrar los mitos del progreso económico e industrial de la Italia de posguerra), la escogida para ilustrar el catálogo elaborado para la ocasión y que engalana nuestra postal.

A pesar de que llegaba a Caracas en 1978, la exposición tenía poco de “contemporánea” en el estricto sentido del término. Recogía un segmento de lo que entonces resaltaba dentro del panorama arquitectónico italiano más bien perteneciente a la cercana posguerra y en particular al período comprendido entre finales de la década de 1950 y la de 1960, momento en que Nervi aún opacaba a una generación de jóvenes arquitectos que posteriormente brillarán con luz propia. Sin embargo, la muestra ya asomaba la tensión que se empezaba a hacer presente dirigida a renovar el lenguaje y sus contenidos propios de aquellos años, tensión que apuntaba hacia la renovación en la que las nuevas vanguardias, la segunda del siglo XX, empezaban a desempeñar un papel propulsor.

En “Arquitectura Italiana Contemporánea”, se pudo percibir, por tanto, aquel racionalismo que se impuso reconociéndose a sí mismo en la línea de la revista Casabella-continuitá, bajo la dirección de Ernesto Nathan Rogers, que se expresaba de manos de arquitectos de notable habilidad como Albini, Luigi Walter Moretti, Gio Ponti, Galmanini, Portaluppi, Carlo Scarpa, Figini, Pollini, BBPR, Michelucci o Giuseppe Samonà, que denotan la existencia de personalidades fluctuantes que no había elaborado necesariamente un discurso unificado. En este panorama el lenguaje de Nervi signado por un trabajo meticuloso de los sistemas portantes sigue un camino que parece único y personal, los esfuerzos de Bruno Zevi por abrirle espacio a la arquitectura orgánica aún no han dado frutos, el neorrealismo procedente del mundo cinematográfico presente en las obras de Mario Ridolfi, Carlo Aymonino, Ludovico Quaroni o Giovanni Michelucci está aún gestándose y el paralelismo que se da entre el metabolismo japonés y la arquitectura radical de Archizoom, UFO y Superstudio no se asoma.

Por tanto, lo presentado en “Arquitectura Italiana Contemporánea”, con sus excepciones, ilustraba temas que se debatían ente manifestar su apego al discurso propio del Movimiento Moderno y la tradición heredada de las vanguardias en contraposición a la presencia inobjetable de la ciudad y su historia. La siempre problemática ruptura con el pasado que gobernaba la arquitectura italiana de aquel período se pone en evidencia, por ejemplo, ante la imposibilidad de que dos grandes Maestros del Movimiento Moderno, Le Corbusier y Frank Lloyd Wright realicen dos de sus proyectos en Venecia: el Hospital y el Palacio en el Gran Canal, respectivamente. Nervi fallece el 9 de enero de 1979, justo el año después de haberse montado la exposición en Caracas, por lo que bien podría considerarse que se trató, sin habérselo propuesto, de un homenaje que Granados quiso ofrecerle aún en vida a ese importante proyectista italiano que hizo de la ingeniería estructural el mejor medio para abrirle los ojos a la arquitectura.

ACA

OTRO IMPORTANTE LOGRO

Seleccionado un proyecto venezolano entre los 32 finalistas para la XI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (XI BIAU)

Tomado de http://www.bienalesdearquitectura.es

El próximo 5 de octubre dará comienzo la XI BIAU (Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo) en Asunción, Paraguay. A lo largo de una semana, distintos enclaves de la ciudad acogerán exposiciones, conferencias y debates, así como un ciclo de cine y actividades populares.

La bienal recoge la mejor arquitectura de los 22 países que conforman Iberoamérica en las categorías Panorama de Obras, Publicaciones, Textos de investigación, Trabajos académicos y Habitando Iberoamérica. 
A la convocatoria de obras se presentaron un total de 997 propuestas, de las cuales 210 resultaron seleccionadas por los comités nacionales de cada país. Un jurado internacional, reunido los días 25 y 26 de mayo, ha revisado la pre-selección hasta alcanzar un número de 32 proyectos finalistas. Entre las obras finalistas predominan los espacios colectivos: equipamientos públicos, centros culturales, docentes o recreativos; aunque también han resultado destacadas residencias así como rehabilitaciones.

El jurado presidido por Gloria Cabral y Solano Benítez (Asunción), y formado por Gabriela Carrillo y Mauricio Rocha (Ciudad de México), Sandra Barclay y Jean Pierre Crousse (Lima), Josep Ferrando (Barcelona), Carlos Quintáns (La Coruña), Nicolás Campodónico (Rosario), Carla Juaçaba (Rio de Janeiro), Javier Corvalán (Asunción), y por los comisarios de la XI BIAU Ana Román y Arturo Franco, seleccionó la siguiente cantidad de proyectos por país: Argentina (2), Brasil (4), Chile (1), Colombia (2), Ecuador (3), España (7), México (4), Paraguay (1), Perú (2), Portugal (4), Uruguay (1) y Venezuela (1).

Según declara el Jurado “estas obras representan un buen ejemplo de la arquitectura de calidad que se está desarrollando en toda Iberoamérica. Se trata de una muestra que recorre gran parte de los países iberoamericanos e incluye variedad de tipologías, demostrando que el nivel de los proyectos no depende del tipo, del programa, ni de la escala”. 
Esa selección refleja el espíritu de la XI BIAU: el habitar, el habitante. Son propuestas potentes, con muchísima fuerza, matéricas y que se hicieron pensando en quién y cómo las habitará.

Por Venezuela la obra seleccionada ha sido la Iglesia San Juan María Vianney, ubicada en Media Legua, estado Vargas (2008-2018), presentada por Enlace Arquitectura la cual puede ser consultada en: http://www.bienalesdearquitectura.es/index.php/es/resultados-xi-biau-finalistas/finalistas-panorama-de-obras/9090-venezuela-iglesia-san-juan-maria-vianney-media-legua.html.

De la memoria enviada por los proyectistas venezolanos a la XI BIAU podemos resaltar lo siguiente:

«La Iglesia San Juan María Vianney goza de una magnifca vista desde la cordillera norte de Venezuela hacia el Mar Caribe y forma parte de la comunidad rural La Media Legua, aproximadamente a dos horas y media de carretera de Caracas, en el estado Vargas. La iglesia se proyecta para recibir a 200 personas provenientes de áreas aledañas, muchas de las cuales se trasladarán a pie. El proyecto contempla además, para una futura fase, dormitorios y espacios para retiros espirituales.

La estructura de la iglesia se rige con bloques de cemento convertidos en paredes estructurales al insertar cabilla de acero y concreto en las cavidades interiores. Por encima de los 2,40 metros de altura (que correponde a 12 filas de bloques) comienzan a aparecer aperturas que incrementan de tamaño a medida que sube la pared permitiendo que el espacio interior sea ventilado e iluminado naturalmente. Tres aperturas de mayor tamaño al nivel de los ojos acercan el paisaje exterior a la iglesia enmarcando árboles y una cruz. La construcción ha sido realizada por miembros de la comunidad de La Media Legua utilizando materiales que se pueden conseguir con relativa facilidad, ya que la escasez de materiales de construcción ha sido un tema álgido en el país desde hace muchos años. Otra ventaja de los bloques y el concreto es que requieren de mínimo mantenimiento.

La Iglesia forma parte de la parroquia de Tarmas que tiene una población de 13.500 habitantes, muchos de los cuales viven en situación de pobreza. La parroquia es muy extensa y se requiere varias horas para recorrerla completamente.

La iglesia cuenta con un terreno de más de 2.000 m2 que originalmente perteneció a la familia Monterrey, quienes fueron benefciarios en los años 1960 de la Ley de Reforma Agraria. Años despues, se realizaron movimientos de tierra en preparación para recibir un programa universitario de agricultura, pero el proyecto nunca se concretó. La idea de crear una iglesia en el lugar, surge por preocupación de la comunidad, a que fuera tomado por el gobierno para construir un dispensario de alimentación o uno de sus programas de asistencia conocidos como “misiones.” Habían escuchado rumores de que el terreno estaba en la mira de las autoridades, y se dirigieron al Padre Abelardo Bazó, el Párroco de Tarmas, con la propuesta de ocuparlo proactivamente con una iglesia. En la práctica, la comunidad siente que carecía de un lugar de culto, ya que muchos son practicantes y debían desplazarse más de una hora a pie para llegar a una iglesia. De esta forma nace la iniciativa de crear en ese específco lugar, la Iglesia de Media Legua que luego sería consagrada como La Iglesia San Juan María Vianney, en honor al Cura de Ars que cumplía 150 años en ese momento.

Hoy la iglesia representa el centro de la comunidad. El espacio que precede la iglesia funciona como plaza pública y con sucesivas donaciones será adecuado con mobiliario, iluminación y columpios para los niños. Dada las circunstancias y los retos que se presentan en Venezuela para realizar las tareas mas cotidianas, haber logrado concluir este proyecto y usar el espacio para celebraciones religiosas es de por si un logro muy significativo para la comunidad».

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. http://www.bienalesdearquitectura.es/index.php/es/resultados-xi-biau-finalistas/finalistas-panorama-de-obras/9090-venezuela-iglesia-san-juan-maria-vianney-media-legua.html.

HA SIDO NOTICIA

Enlace Fundación y Ciudad Laboratorio conjuntamente con la Fundación Bigott, como parte del programa «Integración en Proceso Caracas» invitaron para ayer sábado 13 de julio a la celebración de la Fiesta de los Fundadores de La Palomera.
La serie de eventos relacionados con esta celebración se ajustaron a la siguiente programación:

1:30pm / Caminata desde la Hacienda la Trinidad hasta La Palomera.

2:00pm / Torneo de Basquet en Santo Domingo – La Palomera.

2:45pm / Bienvenida a las personas asistentes de otros sectores de la ciudad  / Plaza Bolívar.   

3:00pm / Coloquio fundadores / conversatorio con miembros de las familias fundadoras de La Palomera.

4:00pm / Música en vivo / joropo central con la Fundación Bigott.

Como actividad de cierre hubo un sancocho para compartir con la comunidad y los asistentes A los interesados se les ofreció servicio de transporte desde la Plaza Altamira saliendo a las 2:30 pm y regresando a las 6:00 pm. 

ACA

ES NOTICIA

La Exposición de las «Notas Docentes de Carlos Raúl Villanueva» vuelve a montarse en la FAU UCV.

Inaugurada por primera vez en octubre de 2007 como cierre de las celebraciones del 65 aniversario de la Escuela de Arquitectura (luego de siete años entre el momento en que concibió el proyecto expositivo y se logró realizar), desmontada y conservada aún en muy buen estado, la muestra “Notas Docentes de Carlos Raúl Villanueva” vuelve a ofrecerse al público en los espacios expositivos del edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

Realizada en su momento gracias al aporte económico del Centro de Arte La Estancia, Brazo Social y Cultural de Petróleos de Venezuela (PDVSA), a través de su eje de Rescate Patrimonial, y del material en buena parte inédito que la Fundación Villanueva custodia como un preciado tesoro y sin cuya cuidadosa curaduría, gentileza y apoyo hubiese sido imposible disfrutarlo, se podría decir que el Villanueva escondido tras sus notas docentes, nos ofrece la oportunidad de apreciar, desde ese otro ángulo absolutamente complementario, el rigor, la frescura, la búsqueda constante, el encuentro con el conocimiento y el ejercicio cotidiano del análisis crítico que caracterizan su obra arquitectónica, insumos, a su vez, fundamentales para quienes ejercen a diario la retadora labor de enseñar. Quizá, sin palpar al detalle lo que aquí se nos muestra, sería muy difícil comprender la verdadera dimensión que cobra el calificativo de “maestro” que con toda justeza profesó quien, lejos de empeñarse en formar un séquito de imitadores, prefirió diseminar la semilla de la duda permanente y del compromiso con aquello a lo que la arquitectura sirve.

De la nota elaborada por Paulina Villanueva en 2007 para explicar el concepto y desarrollo de la muestra, extraemos lo siguiente: “Largo ha sido el camino en el que han cobrado vida los quince paneles que dan cuerpo a la exposición: Notas Docentes de Carlos Raúl Villanueva y para la Fundación Villanueva es realmente significativo el hecho de que su exhibición tenga lugar en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo al cierre de la celebración del 65 Aniversario de la Escuela de Arquitectura. Para llegar hasta aquí transitamos primero por el arduo trabajo de reunir, ordenar y catalogar las Notas Docentes de Villanueva para sus cursos de Historia y Urbanismo. Luego pasamos a adentrarnos en sus contenidos y decantar una selección en su extensa geografía. Por último, terminamos por dar cuerpo a una idea expositiva en la que se reúnen: El Hombre, El Arquitecto y El Maestro de una manera singular. Ese cuerpo es el de quince paneles de gran formato, 2.10 x 1.20 metros cada uno, que colocados en serie alcanzan una longitud total de 18 metros. En su diseño, la franja central reúne la información que se mira de cerca, que puede y debe leerse con detenimiento; está a la altura de la cabeza y contiene dos líneas temáticas. La primera formada por una selección de las Notas Docentes de Villanueva reproducidas de forma facsimilar, para convertirse en la columna vertebral de la exposición y de la estructura gráfica de los paneles. Se trata de la secuencia ordenada de una selección de setenta y cinco Notas, cinco por cada panel, organizadas en cuatro partes, cada una con un color distintivo que permite su identificación dentro del conjunto. Comienza la Enseñanza identificada con el rojo, le siguen la Arquitectura y la Historia marcadas con azul y amarillo, para terminar con la Ciudad y el Urbanismo con verde y violeta. Estas partes temáticas reflejan con claridad la vocación de Villanueva como Maestro.

Esta línea continua se acompaña con otra que se desdobla arriba y debajo de la primera; en ella se desarrolla el perfil biográfico de Villanueva con fotos, dibujos y textos; aparece entonces una unidad de medida temporal que marca los años más significativos de su trayectoria profesional y personal. La información que completa cada panel toma otra escala, está pensada para verse desde lejos y para dar un telón de fondo; son fragmentos ampliados de las Notas los que construyen con la línea y la palabra ese rico universo de pensamiento en el que Villanueva se recreó tantas veces durante los años en los que compartió sus afectos entre La Enseñanza y La Arquitectura en la que fue siempre su Escuela de Arquitectura”.

Una vez desmontada se anuncia que la exposición tendrá carácter itinerante. Esperemos logre conservarse al menos otros 12 años más en el estado en que hoy la podemos apreciar.

ACA